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Summary:

Distintos One shots con variedad de plots

Notes:

Este one shot está inspirado en un tweet que mencionaba la canción.

Desde ya gracias por leer!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Persiana Americana

Chapter Text

Era una noche calurosa en la gran ciudad de la furia, Buenos Aires, Argentina. Lionel Scaloni se hallaba en su departamento ubicado en el barrio Caballito en la esquina que queda entre Parral e Hidalgo intentando abrir su persiana americana junto con la ventana para que llegue al menos una brisa de aire que ventile los rincones húmedos de sus cuatro paredes. Al abrir ambos obstáculos alcanzó a escuchar un ruido proveniente del vidrio igualmente abierto que daba exactamente al frente suyo, su vecino estaba escuchando una canción de Cerati, pero no cualquiera, sino que estaba haciendo sonar Persiana Americana y no la versión normal, uno de los episodios sinfónicos de este artista.

Lionel observó el interior del lugar donde venía la música y se encontró con la luz dada por la luna menguante que iluminaba lo que parecía ser la habitación de esta persona, llegó a ver un póster de River Plate y, poco a poco, se dejaba ver una silueta formada por la sombra de esta reflexión lumínica. La figura podía distinguirse de sexo masculino, se trataba de uno de poca estatura, una cabellera con rulos marcados y que parecía tener la textura de contar con ropa en su superficie. La sombra se tambaleaba al ritmo de la sinfonía antes mencionada, el espía pudo notar desde su escondite que sostenía una copa servida a un tercio, concluyó que su vecino incógnito estaba bebiendo el elixir de Jesús.

No podía dejar de espectar semejante escena como si estuviese presenciando una obra desde el palco del teatro Colón, le generaba una inmensa intriga por el protagonista de esta. De pronto, el observado se asomó apoyando su copa de vino en el borde de su ventana y el ventilador que desgarraba sus rulos con el viento viniendo de un costado para ver su fuente de luz en la noche, la luna, sus ojos amielados direccionados hacia arriba le dieron que pensar al observador. Tenía una cara angelical, un lunar en su mejilla, labios de un grosor medio y pestañas largas arqueadas.

Cuando culminó su actuación, el chico cruzó miradas con su vecino de en frente, mirada que de que de inocente no tenía nada. Se retiró al segundo llevando su copa con él, Lionel pensó que lo había intimidado mirándolo tan penetrante casi como acosándolo, sin embargo, dudó de ello porque parecía demasiado tranquilo con el hecho de que él tenga sus ojos postrados en su persona. El joven no cerró su ventana, por lo tanto, no inhibió el paso de sus ojos, pensó que este quería que lo viera y especialmente que quería ser visto por él.

Entretanto, Pablo buscaba en su celular entre las fotos de perfil del grupo de WhatsApp que tenía silenciado de la vecindad, topándose con la foto de su espía nocturno. Le llamó la atención la foto de este donde vestía un traje negro con una camisa blanca que hacía sus piernas tiritar, abrió su contacto y le habló sin escrúpulos, su anterior copa de vino sumada a la reciente causaban impulsos de confianza que se apoderaban de su lado racional.

 

— Hola, ¿Querés verme de cerca? Piso 4B, te espero lindo. —

 

Una vez enviando el mensaje la invitación era irreversible.

Lionel escuchó sonar la notificación en su celular y abandonó su sitio en la ventana para ver de qué se trataba, al ver el mensaje insinuante de su vecino no pudo evitar sonreír lascivamente. Vestía una remera negra y unos shorts del mismo tono, no iba a cambiarse simplemente se puso su perfume más intenso, un Tom Ford. Antes de ir a destino le respondió al de invitación.

 

— Voy para allá hermoso, esperáme con un vino —

 

Lo envió y recorrió todo su edificio hasta el pasillo que conectaba con el de al lado siendo estos parte del mismo complejo, tomó el ascensor para llegar lo más higiénico posible hasta el piso 4B tal como el mensajero había indicado.

Golpeó la puerta de roble tres veces contundentes y enseguida el hombre de baja estatura abrió invitándolo a pasar y entregándole una copa de vino sonriéndole coqueto. La canción en versión sinfónica había terminado dejando unos minutos de silencio, luego comenzó a sonar la misma melodía mas esta vez era Persiana Americana por Soda Stereo.

 

— Mi nombre es Lionel — estaban a pocos centímetros ambos con la copa de tinto en la mano.

 

— El mío es Pablo— respondió antes de que preguntara, la mano con la que no tenía nada fue dedicada al cuello del contrario y acercó su cabeza hundiendo su nariz en el hueco de su clavícula, inundó sus fosas nasales del aroma varonil de Lionel, este se dio cuenta de que su perfume estaba siendo apreciado.

 

— De cerca sos más precioso todavía — el más alto posó su mano libre en la cintura del contrario apretándola suavemente.

 

— Y vos más sexy... incluso sin traje — lo último lo susurró en su oído de modo provocativo, eso prendió a Scaloni.

 

Lionel sacó su extremidad de la cadera de Pablo, le sacó su copa de vino y la posó en la mesa cercana junto con la suya, en esta vio un paquete de preservativo posado en un cenicero pulcro. Se separó aún más del muchacho quien hizo una mueca de disgusto y Lionel se sentó en el sillón, Pablo estaba confundido lo quería cerca de él.

 

— Te quiero ver bailar, lindo — Pablo le sonrió ante la descarada petición.

 

No iba a bailar, pero si iba a moverse mientras se desvestía enfrente a su bestia que lo miraba con lujuria. Se le acercó lentamente y al tenerlo de frente se retiró su primera prenda, su pantalón de jogging de un color gris gastado.

Lionel era un espía de vista privilegiada, podía ver su slip marca Habanno color negro que no dejaba nada a la imaginación, apretaba los atributos naturales de un cuerpo trabajado.

 

Persiana Americana hubo terminado y le siguió Entre caníbales.

"Come de mí, come de mí carne, tomate el tiempo en desmenuzarme".

 

Pablo agarró las manos grandes y ásperas del contrario, se dio vuelta y las guió a su cintura ocupando toda su extensión.

 

— Sácalo, Lio —

 

— Tus deseos son órdenes precioso —

 

Tal como se lo pidió lo deslizó hacia abajo pasando por sus glúteos bajándolo despacio casi al ritmo de la música por sus piernas hasta sus pies. Lo revoleó lejos y agarró con fuerza las nalgas redondeadas de Pablo las apretó con fuerza, este gimió ante el inesperado contacto y arqueó su espalda baja.

La erección de Lionel ya se manifestaba creciente en sus ahora apretados shorts, sentó bruscamente al menor en su entrepierna, el roce de su culo al desnudo con el bulto del mayor le puso la piel de gallina.

Lionel vio la erección contraria expuesta más que orgulloso pegando aún más el físico contra el suyo, metió su mano por debajo de la remera negra y con dos dedos pellizcaba y sometía uno de sus pezones erguidos y con su boca humedecía en lengüetazos, mordidas y succiones su cuello de piel tersa y suave. El otro jadeante y perdido en sensación buscaba más y más desesperado por más tacto.

 

Entre caníbales hubo terminado hace unos segundos, en su reemplazo sonaba por todo el living Juegos seducción.

"Te llevaré hasta el extremo".

 

Cuando Lionel sintió que su persona de deseo carnal estaba sobre estimulado buscando fricción y su erección por demás dolorosa. Tomó el único pedazo de tela que cubría su cuerpo y lo tiró en la misma dirección que el slip, sacó a Pablo de su regazo para guiarlo al piso, Pablo lo miraba como anteriormente había observado a la luna, el más alto tomó la mejilla donde tenía el lunar, separó su mano hacia un costado y la impactó nuevamente en el cachete dándole un fuerte golpe con su palma que el menor recibió con gusto.

Al recibir la respuesta positiva bajó su short y su propio slip de color azul prusia, agarró de la mandíbula a su amante acercándolo a su miembro erecto, el joven abrió su boca por instinto y Lionel dio pequeños golpes con su glande chocando contra el carnoso labio inferior del sumiso. Su labio se hidrataba del más húmedo líquido preseminal y sin aviso tomó la nuca del más chico ahogando su garganta con su parte viril atacando cada rugosidad del sitio interno del cuello, en un principio Pablo cerró sus ojos concentrándose en controlar sus arcadas, una vez que cumplió su cometido se dedicó a mirar al hombre que estaba condenando su agujero bucal, su garganta se veía dilatada ante la excitación producida por los gruñidos de su dominante aceptando cada embestida y de sus ojos brotaban gotas saladas de esfuerzo.

Los sonidos obscenos se adueñaron de la noche en conjunto con la música que acompañaba la sensualidad de los dos vecinos.

 

Terminada Juegos de Seducción se reprodujo Canción Animal.

"No me sirven las palabras, gemir es mejor".

 

Luego de algunas sólidas estocadas dentro de la boca del otro el pene de Lionel estaba en la cúspide del éxtasis mas no dejo que este se libere en la cavidad de Pablo ya que quería adueñarse por completo de su sometido, quería más de él, unirse con él.

Tironeó de los rulos del menor alejándolo de su pija dejando un hilo de preseminal y baba flotando en el aire, Pablo tomó varias bocanas de aire, ambos pechos se inflaban y desinflaban y buscaban más, pedían más. Lionel se levantó del sofá con su erección moviéndose al compás de sus pasos, subió a Pablo al sillón dejando su cuerpo apoyado en el respaldo para dar rienda suelta a su preparación. Lionel agarró el forro de la mesa visto con anterioridad y se lo colocó con prisa, se paró en el sillón y llevó una de sus manos a la boca ya explorada de su acompañante haciéndolo humedecer tres dedos y crear su lubricante. Introdujo un dedo que generó un baile dado por la parte inferior Pablo y, a los segundos ya se le permitió ingresar a un segundo expandiendo cada vez más el futuro refugio para su intimidad, con su otra mano perforaba su cintura dejando la piel blanca ardiendo, dio paso al tercer dedo sosteniéndolos y moviéndolos unos minutos y los retiró haciendo que el menor incline hacia atrás sus caderas anhelando llenar su vacío, el mayor acercó su rostro al hueco y dio un saboreo mediante su lengua en el ano del sumiso.

 

Canción animal terminó y empezó En el Borde.

"Sobre algún final baila el hombre que arderá en su piel".

 

Quitó su lengua sabiendo que ya estaba lo suficiente dilatado, escupió su pija, arrastró la baba desde el prepucio hacia el glande antes de comenzar impactó su palma abierta en el glúteo derecho de Pablo, no una sino múltiples veces hasta dejar su amplia mano plasmada en rojo vivo, el otro gimió gustoso de recibir tal estímulo. Finalmente, Lionel se introdujo en el ya trabajado agujero esperó a que su receptor se mueva por inercia y así lo hizo, comenzando por movimientos lentos envolventes en deseo buscando más carne para atrapar. Una vez que este rogaba por más, se lo dio, metió la totalidad de su longitud sacando un grito gutural y desgarrador por parte del joven, con la misma mano que golpeó su parte trasera lo agarró fuertemente del cuello sintiendo su tráquea y profundizó sus estocadas enloqueciendo al más bajo y penetrando bruscamente su próstata una y otra vez.

 

— Te gusta que te vean y que te cojan como la puta que sos — la voz de Lionel profunda y grave retumbaba en los oídos de Pablo y nublaba sus sentidos.

 

— Respondéme trola ¿vos querés esto? —

 

— L- lo qui ero Li- — un gemido interrumpió su respuesta, el mayor impactó duramente en la próstata maltratada del menor.

 

— Obvio que lo querés putita —

 

— Lio estoy por — con un hilo de voz Pablo intentaba comunicarse.

 

Lionel sacó la mano de su cintura y tomó el prepucio del contrario, movió de arriba a abajo su dedo pulgar en la uretra mojada de gotas con líquido lechoso. Dio unas estocadas contundentes llevando a los dos a un orgasmo intenso con movimientos eléctricos en los vientres. El mayor soltó el agarre del cuello de su vecino y desvinculó su pene de la entrada de Pablo quien luchaba con el temblor frenético de sus piernas.

El menor se sentó desplomado en el sillón con su cuello color granate, sus ojos llorosos que cerró para exhalar profundo, sus labios con restos de baba en la superficie abiertos de par en par y su espalda impregnándose de su propio semen puesto que se acomodó encima del líquido viscoso.

Lionel se sacó el preservativo, lo anudó y lo dejó en el cenicero que había en la mesa. Volvió a mirar a su amante de la noche, verlo postrado en el sofá con su aspecto desastroso causado por él lo hacía sentirse en la más alta cima.

 

— Mírame Pablo— le dijo parado frente a él.

 

Ya no sonaba En el Borde ahora sonaba Trátame Suavemente.

 

Pablo abrió sus ojos enrojecidos inyectados de placer y Lionel se acercó a su cara para besarlo delicadamente, el menor separó sus labios, enlazó ambas manos en el cuello contrario y colocó su boca en el oído del mayor.

 

— Lleváme al cuarto mi amor — la voz de pablo susurrante activó a Lionel quien cumplió con su nueva petición y lo empotró contra el póster de River Plate de su pieza.