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Hambre

Summary:

“¿Qué fue lo que paso?” Beelzebub pregunta. Su voz saliendo de sus labios con un tono extraño y con la lengua apenas cooperando.

Todavía se siente sin aliento.

La súcubo lo mira de arriba hacia abajo, sus ojos dorados temblorosos saltando en todas partes menos al frente donde se encuentra su mirada.

“Uhm—” Las manos de la súcubo se mueven para cubrir su rostro con arrepentimiento “Puede que unas de mis pociones hayan caído en su dirección mientras volaba.” Ella se muerde su labio inferior con nerviosismo, los colmillos sobresaliendo.

“Y puede que usted ahora tenga cuernos y una cola…”

“De un Íncubo.”

*

Nikola pregunta maravillado: “¿Es un nuevo experimento?” sus ojos aguamarina están centelleando.

“No lo es,” Beelzebub responde.

“Oh,” Nikola casi se ve decepcionado, pero en un segundo su rostro se ilumina.

“¿Puedo tocar—”

“De ninguna manera," Beelzebub interrumpe con fuerza a Nikola.

Notes:

Una solicitud que me hizo un amigo ♡

Work Text:

El hecho de que esté luchando por ponerse de pie, con las extremidades pesadas y los párpados calientes, es extraño y lo suficientemente preocupante como para obligarse a abrir los ojos un poco más.

El aroma que hay el aire tiene un peso casi físico en sus pulmones cuando respira. Hace que su cabeza palpite con un dolor sordo, como si le hubieran golpeado con un bate.

Beelzebub de un momento a otro se encuentra arrodillado en el césped. Con un dolor en su cabeza que lo inclina a vomitar donde está agachado.

Se incorpora en alto nuevamente, sus piernas tiemblan por el esfuerzo, pero al menos su cabeza se siente un poco mejor después de haber vaciado su estómago.

Beelzebub toma una bocanada de aire y aprieta con sus manos la tela del cuello de su suéter casi como un salvavidas.

Es una voz chillona que viene desde arriba que lo hace salir de su estado de entumecimiento. Su mirada sube lentamente y se enfoca en la figura que se aproxima con pasos cuidadosos.

“¡Señor Beelzebub!”

“¿Se encuentra bien?”

Mierda.

De todos los demonios que se pudo haber encontrado en un momento así...

Tenía que toparse con nada más que:

Una súcubo, en todo su esplendor.

"¿Qué fue lo que paso?” Beelzebub pregunta. Su voz saliendo de sus labios con un tono extraño y con la lengua apenas cooperando.

Todavía se siente sin aliento.

La súcubo lo mira de arriba hacia abajo, sus ojos dorados temblorosos saltando en todas partes menos al frente donde se encuentra su mirada.

Uhm—” Las manos de la súcubo se mueven para cubrir su rostro con arrepentimiento “Puede que unas de mis pociones hayan caído en su dirección mientras volaba.” Ella se muerde su labio inferior con nerviosismo, los colmillos sobresaliendo.

“Y puede que usted ahora tenga cuernos y una cola…”

“De un Íncubo.

 

-

 

Hay suelas de zapatos que resuenan por el pasillo y una puerta de metal pesada que chirria cuando es abierta de forma automática.

Beelzebub no tiene la necesidad de levantar su mirada del libro que está leyendo para averiguar de quién se trata.

La energía que hay en esos pasos ya es bastante familiar para él.

Oh, eso es nuevo," es el primer sonido que sale de la boca de Nikola cuando se acerca a su lado.

Beelzebub rápidamente extraña el saludo energético que Nikola siempre le da cuando le cae por sorpresa en su casa.

Aunque ya no es tanto una sorpresa que Nikola se presente en su residencia.

Su presencia ha llegado a ser algo que Beelzebub espera con regularidad.

Y con un poco de impaciencia.

Pero, este es uno de los días en que Beelzebub desearía que Nikola no estuviera aquí. Por más que en el fondo, muy en el fondo, disfrute su compañía.

Después de todo…

Le han crecido cuernos y cola de nada más que un íncubo.

Maldita sea su suerte.

Después de un minuto, Nikola decide dar por finalizado la mirada analítica que tiene puesta sobre él, mientras se deja caer en el espacio libre del sillón.

El peso del nuevo cuerpo hace que los cojines reboten y el libro que Beelzebub sostiene se cierre de golpe.

“Hay cuernos en tu cabeza,” Nikola dice obviamente, mirándolo con más atención, “y también tienes una cola...”

Y casi al mismo tiempo, Nikola pregunta maravillado: “¿Es un nuevo experimento?” sus ojos aguamarina están centelleando.

“No lo es,” Beelzebub le responde.

“Oh,” Nikola casi se ve decepcionado, pero en un segundo su rostro se ilumina.

“¿Puedo tocar—”

“De ninguna manera,” Beelzebub interrumpe con fuerza a Nikola.

Un pensamiento traicionero se manifiesta en su mente, hace que un escalofrió lo recorra de pies a cabeza de solo imaginar a Nikola tocando sus—

No.

De ninguna manera eso va a pasar.

“Entonces si no es un experimento…” Nikola empieza a hablar nuevamente mientras hace un gesto con sus manos a la parte superior de su cabeza (justo donde sobresalen los cuernos).

“¿Cómo has tomado esta apariencia?”

Y luego añade otra pregunta más: “¿Es por tu verdadera forma?”

Beelzebub toma aire.

“Una poción cayó sobre mí.” Beelzebub responde con cansancio al recordar lo que había sucedido en esa desastrosa mañana.

“Qué poción más interesante…” Nikola levanta su mano para masajear su barbilla.

“¿Sabes cómo revertirlo?” Sus ojos aguamarina todavía inspeccionan atentamente sus cuernos y cola, no tan sutilmente como debería.

No hay nada sutil en este hombre.

Y tampoco hay vergüenza.

“Si lo hago,” Beelzebub espeta mientras aparta suavemente una mano traviesa que intenta agarrar su cola, incluso puede llegar a escuchar el sonido muy bajo de tristeza que emite Nikola.

Beelzebub pone los ojos en blanco.

“Pero esta vez alguien se va a hacer cargo de ello.”

Eso llama la atención de Nikola “¿Oh, de quién se trata?

“Una súcubo fue quien creo la poción que cayó sobre mí, así que ella es quien va a realizar el antídoto.”

Es algo que tuvo que aceptar silenciosamente.

Todavía puede escuchar en su cabeza los tartamudeos de disculpa que soltó la súcubo antes de casi caer al desplegar sus alas e irse apresuradamente gritando que volvería con un antídoto lo más antes posible.

Lo cual no era realmente necesario. Él podría hacerlo fácilmente por su cuenta y evitar molestias, pero dejo que la súcubo hiciera lo suyo.

Al menos se salvó de ir él mismo a buscar los ingredientes al exterior con esta apariencia que se ganaría al menos un trinche hirviendo por parte de los aldeanos.

No quería agregar algo más problemático en su día.

Tampoco sabía cuándo los efectos más horribles de esta cosa se harían presente. Y de por sí ya era alarmante que tuviera cuernos y una cola con solo una poción.

Después de todo, Beelzebub era el ‘Señor de las moscas’ y la mayoría de amenazas letales que afectaban a los mortales no le hacían ni siquiera un rasguño.

Pero al parecer algunos hechizos, maldiciones y pociones podían hacer grietas en su barrera.

“Una súcubo…” Nikola murmura con una mirada que dice que se ha perdido en sus pensamientos.

“Una súcubo, una clase de demonio,” Beelzebub aclara, después de un latido.

“Y mi apariencia ahora es la de un íncubo, que vendría siendo su contraparte,” Beelzebub explica mirando a Nikola que asiente interesado a la información.

“Las clases de demonios que hay son muy interesantes,” Nikola musita con una expresión brillante.

“¡Debería investigar más sobre ello!”

Beelzebub hace un ‘mmm’ contemplativo, desviando su mirada para abrir nuevamente el libro que estaba leyendo antes de que llegara Nikola.

Y está a punto de retomar su lectura cuando siente como Nikola se acerca más, sus hombros rozándose con el movimiento.

Beelzebub se tensa un poco y se gira para reprochar a Nikola.

Nikola y el respeto al espacio personal, no existen en una misma oración.

Pero Nikola abre la boca antes de que Beelzebub pueda siquiera refunfuñar.

“Se que la súcubo va a realizar el antídoto, pero…” comienza a decir “¿No quieres que te ayude a encontrar algún ingrediente?”

Beelzebub conecta su mirada con la de Nikola por un segundo, la expresión suave hace que algo dentro de él se retuerza en su pecho.

Tiene que desviar con rapidez su mirada nuevamente hacia las páginas de su libro.

“No,” lo rechaza directamente.

“Pero Beel—” Nikola objeta mientras toma en un movimiento las dos manos de Beelzebub entre las suyas. Su libro cae suavemente en las baldosas del piso con un golpe.

Beelzebub se queda sin palabras, tomado por sorpresa, pero no es novedad.

Nikola siempre lo sorprende de alguna manera.

“Quiero ayudarte,” Nikola exclama con una mirada seria.

“No es necesario,” Beelzebub intenta retroceder, pero el agarre que hay en sus manos se tensa y lo obliga a permanecer cerca de Nikola.

“Vamos Beelzebubuu” Nikola canturrea, alargando la ‘u’ al final, con una sonrisa llena de dientes. Beelzebub siente sus mejillas enrojecerse ante el apodo.

“Me preocupas,” Nikola dice, apretando suavemente sus manos contra las suyas “Yo confió en ti y tu confías en mí.”

“No deberías,” Beelzebub responde, y resulta más patético que duro.

La más parte más sensata de él sabe que nadie debería confiar en él.

Ni él en nadie.

Pero, ha pasado tanto tiempo desde que conoce a este humano, Nikola, tan deslumbrante e inesperado como siempre, que le da sonrisas llenas de dientes y miradas suaves y toques cálidos que lo hacen sonrojar en las noches solitarias, que es imposible evitar…

Que su parte más mortífera y anhelante quiera todo lo que Nikola tiene para darle.

Y a su vez, no dudaría en ofrecerle su alma entera (sin que Nikola se lo pida).

“Ya lo hago,” Nikola se ríe.

Beelzebub suspira: “Los ingredientes se encuentran en lugares peligrosos. Y no es buena idea que vayas a esos lugares.”

“Tengo este invento que funciona con la piedra eléctrica,” Nikola menciona con entusiasmo “Y esta situación se ve como una gran oportunidad para probarlo, ¿no lo crees?”

“No lo creo,” Beelzebub hace una mueca. Nikola hace un pequeño gemido triste.

Beelzebub se sumerge en sus pensamientos por un momento. Lo que había dicho Nikola anteriormente sigue haciendo eco en su cabeza.

Me preocupas.

Yo confió en ti y tu confías en mí, ¿sí?

Y Beelzebub sabe que Nikola siempre ha sido nada más que sincero con él, y le resulta difícil pensar lo contrario a eso.

Aun así…

De ninguna forma dejaría que Nikola fuera a lugares peligrosos solo para buscar ingredientes que ya estaban siendo buscados por otra persona.

Y no puede acompañarlo con esta nueva apariencia. Tampoco tiene los ingredientes necesarios para hacer una poción de invisibilidad en este momento.

Los aldeanos están convencidos de que Beelzebub es un humano que vive en una parte del bosque oscuro. Alguien solitario y de pocas palabras, con un sentido de la moda un poco extraño y que solo saldría de casa para comprar algo en el mercado o ir a visitar la biblioteca.

Pero lo que hay en sus mentes al final del día es otro humano normal y corriente, de carne y hueso.

Y no un demonio.

Es sacado de sus pensamientos cuando Nikola deja salir un suspiro, sus manos dejando de sostener las suyas.

Beelzebub se muerde el labio antes de dejar escapar un ruido involuntario.

“Está bien, Beel, tú ganas esta vez,” Nikola pronuncia mientras peina hacia atrás un mechón de su cabello.

“No iré a ninguna parte.”

Y luego pone una sonrisa de oreja a oreja mientras mueve uno de sus dedos índices. “Con una condición.”

“La cual sería,”

Nikola se acerca nuevamente en el espacio de Beelzebub y esta vez en lugar de tomar sus manos, palmea con energía sus hombros.

Beelzebub puede sentir como sus huesos crujen.

“¡Vamos a probar juntos algunas cosas que trague hoy!” Nikola grita con emoción.

Beelzebub asiente lentamente. “Por supuesto,” dice, con una mezcla de alivio al saber que Nikola no iría esta vez a lugares peligrosos.

“¡Bien, está decidido!”

“¡Iré a buscar las cosas que deje afuera!”

Y con eso Nikola se pone de pie como un resorte, lleno de energía (como siempre), y se dirige con pasos apresurados hacia la salida.

Beelzebub lo ve alejarse. La piel de sus manos se siente extrañamente caliente después de que Nikola lo haya tocado.

Y de alguna manera también nota que su cara se encuentra en el mismo estado.

Beelzebub suspira, agachándose para recoger su libro.

Todavía tiene la sensación fantasma de su toque en su piel.

Y las palabras suaves, de corazón abierto, se quedan acurrucadas en un lado de su mente.

Tonto, canta en su cabeza.

 

-

 

Los efectos de ser transformado en un íncubo, además de los cuernos y cola, se hacen presentes después de un tiempo.

Sucede justo cuando Beelzebub se va por un momento a recoger algo de fruta a su comedor sombrío.

El dolor lo golpea brevemente, pero es lo suficientemente fuerte como para cortarle la respiración y ponerlo de rodillas en el piso.

Es pura suerte que no tuviera ningún plato en su mano.

Su garganta duele por el esfuerzo de abrir la boca en busca de aire. Y en fondo el de su mente hay una sensación extraña, pero algo familiar.

Es anhelante, deseosa y…

Hambrienta.

Beelzebub se congela ante el pensamiento. Con un respiro se pone de pie nuevamente, casi tambaleándose al principio, pero recupera el equilibrio con rapidez.

Se dirige a la mesa de la cocina, llenando la bandeja con fruta que anteriormente había picado en pequeños trozos. Cuando se encuentra complacido con la selección, Beelzebub se da media vuelta y se dirige hacia la salida de la cocina.

Mientras camina por un corto pasillo, Beelzebub nota su reflejo en uno de sus espejos.

No hay ningún cambio, los cuernos y la cola siguen ahí.

Y si Nikola nota su piel caliente y la forma en que su cuerpo tiembla…

Bueno, él no dice ninguna palabra.

 

-

 

Para horror de Beelzebub, las cosas empeoran.

Realmente lo hacen, pero la vida de Beelzebub se resume en sufrimiento, así que no es nada nuevo.

Sucede justo cuando un Nikola, realmente preocupado, alza una de sus manos desnudas para tocar la piel febril de su rostro.

Beelzebub sabe con certeza que el íncubo dentro de él va salir a tomar lo que le pertenece en cualquier momento, y es justo ahora.

El contacto hace que el cuerpo de Beelzebub se estremezca de pies a cabeza.

Es como si hubiera sido electrocutado y todas sus funciones respiratorias (las de su cuerpo humano) dejaran de funcionar.

Beelzebub cae de rodillas en el suelo frio, y no de forma tan dolora gracias al agarre instantáneo que Nikola tiene sobre él en un segundo.

Abre la boca en un vano intento de llevar algo de oxígeno a sus pulmones. Puede saborear un poco de sangre, probablemente se mordió la lengua.

Su cabeza palpita, su cuerpo se estremece violentamente y su visión se distorsiona en los bordes, manchas oscuras comienzan a aparecer.

Y justo antes de caer inconsciente, escucha la voz de Nikola llamando su nombre con urgencia.

 

-

 

Se despierta con la sensación de un paño húmedo recorriendo con suavidad la piel febril de su cara junto con el peso de una mirada preocupada.

Beelzebub nota que todavía se encuentra en la sala de experimentos, pero en la parte donde hay un sofá grande. Al parecer, Nikola lo había recostado y cuidado atentamente mientras estaba inconsciente.

Hay un deseo, hambre y libido; que se acicala bajo la atención de Nikola.

Beelzebub se calienta por dentro, e intenta no pensar en ello.

“Nikola…” dice con voz ronca, suena como si lo hubieran hecho tragar arena. Extiende tentativamente su mano para tocar la de Nikola.

El primer contacto de piel contra piel envía un estremecimiento en todo su cuerpo.

Nikola se aleja un poco desde donde había estado arrodillado con el paño en su mano, su rostro se alivia en un instante.

“Beelzebub despertaste,” Nikola dice suavemente con una sonrisa de labios.

“Realmente me preocupaste.”

Beelzebub abre la boca para disculparse, pero es interrumpido por el rápido movimiento de Nikola al pasarle un vaso con agua.

“Bebe un poco de agua antes de que dañes tu garganta más,” Nikola dice con seriedad.

Beelzebub se incorpora de su posición acostada a una sentada, con suavidad. El movimiento hace que su sien palpite por un momento.

Acerca el vaso de vidrio a su boca, tomando un gran sorbo. Realmente se encuentra sediento.

Cuando acaba, se relame un poco los labios con la punta de su lengua y con un murmullo agradecido le regresa el vaso a Nikola quien lo toma con un asentimiento satisfecho.

“¿Necesitas algo más?” Nikola pregunta.

Beelzebub barre su mirada alrededor de la habitación. Siente el peso de los cuernos sobre su cabeza y la sensación de su cola rozando una de sus piernas.

Beelzebub todavía guardaba un poco de esperanza de que con ese suceso hubieran desaparecido. Pero no se puede tener tanta suerte en vida.

“No," Beelzebub responde, aclarándose la garganta y recordando un poco de sus modales: “Gracias” agrega después de un momento.

Nikola le da una sonrisa que brilla más que el sol en respuesta.

Beelzebub se mueve nerviosamente. “¿Por cuánto tiempo estuve fuera?”

Nikola jala una pequeña silla para sentarse en frente de Beelzebub, su mirada se enfoca rápidamente sobre él.

“...Mmm, unos 20 minutos,” Nikola murmura mientras masajea su barbilla.

20 minutos.

Beelzebub suspira mientras baja un poco el cuello de su suéter alto, y rasca un poco la piel de su garganta. Por alguna razón le ha comenzado a picar la zona.

Nikola hace un ruido extraño, como una inhalación ruidosa y Beelzebub levanta la mirada con una ceja alzada.

Hay un extraño sonrojo que se extiende en la cara de Nikola, sus ojos aguamarina están en el cuello de Beelzebub.

Beelzebub abre la boca, pero es otra vez interrumpido por Nikola y sus movimientos de manos.

“Hay algo que se me olvido mencionar después de que te desmayaras…” Nikola comienza a decir.

“Apareció alrededor de tu garganta una marca.”

Beelzebub se queda quieto y su mano se aparta con rapidez de la piel. El latido de su falso corazón se dispara.

“¿Cómo es?” Beelzebub pregunta en un respiro, “Es algo como… ¿un neón purpura?”

Nikola asiente cuidadosamente.

Mierda.

La marca de un incubo finalmente ha aparecido. Y es lo que más temía que sucediera. 

Beelzebub deja escapar un exhalición ruidosa y sus hombros caen. Agradece que Nikola no intente acercarse mucho. Ya puede sentir esa sensación caliente en su piel volver con más fuerza.

“Es la marca de un incubo," Beelzebub dice después de un momento de recibir la mirada preocupada de Nikola.

“Es muy interesante,” Nikola frunce el ceño, concentrado. Y es una expresión que dice suficiente de este hombre, quien con seguridad ya está recabando en su mente la información.

“¿Es normal que salga en esa parte del cuerpo?” pregunta con curiosidad “Leí que usualmente esas marcas están por debajo del ombligo...”

Beelzebub traga saliva que no sabía que tenía en la boca y pasa la lengua por sus colmillos.

¿Colmillos?

Colmillos.

Espectacular, otra cosa más que sumar a la lista de desgracias.

“Si usualmente aparecen ahí…” Beelzebub se aclara la garganta, su cara está empezando a calentarse.

“Pero hay algunas que no, como puedes observar aquí.”

Los ojos de Nikola brillan viendo la marca mientras se mueve un poco en la silla. Parece querer hacer algo con las manos, pero se contiene.

Los ojos de Beelzebub persiguen el movimiento de los largos y elegantes dedos de Nikola.

Toca mi marca con tus dedos.

Beelzebub se paraliza ante el pensamiento. Su cuerpo se estremece y algo en su parte inferior se mueve con cierto interés. Siente como su polla da un patético tic, y eso no es bueno.

Nada bueno.

Es el libido del incubo nuevamente, se instala en sus venas como lava ardiente. El hambre y la lujuria se empiezan a entrelazar entre sí, formando un fuerte lazo dentro de él.

Beelzebub sabe que puede impedirlo.

Puede en este momento pararse, correr y salir por la puerta sin dar ninguna explicación. Adentrarse más profundo en el bosque oscuro y esconderse hasta que toda esta vergonzosa maldición desaparezca.

Pero una parte: la más profunda, oscura y verdadera que sabe que coexiste con él; no lo deja.

Le impide huir.

Lo tiene atado de manos y pies donde Nikola se encuentra cerca.

Porque esa parte sabe que él desea tanto…

Desea tanto.

Anhela y devora con hambre la atención que Nikola le da cada momento. Las palabras llenas de confianza y amor que lo hacen refunfuñar y sonrojarse. Las sonrisas brillantes, la mirada aguamarina que se posa sobre la suya, los pequeños toques eléctricos que hay entre ellos y también eso de–

Bueno, Beelzebub sabía que una parte de él no había sido excepcionalmente sutil a la hora de pensar en Nikola, pero ser llamado tan audazmente lo hace sonrojar.

“Beelzebub,” la mención de su nombre de los labios de Nikola hace que su cuerpo se enderece por completo.

Nikola lo mira con más atención si es posible: “Eso quiere decir que ahora mismo tu transformación de incubo está completa.”

“Es correcto,” Beelzebub afirma, sintiéndose estrangulado por el deseo que lo recorre.

Nikola emite un ‘mmm’.  Beelzebub puede observar cuando algo se le cruza por la mente porque su expresión cambia por un segundo.

Y con un movimiento, un poco vacilante al principio y que luego se vuelve audaz, se acerca más con su silla a donde esta Beelzebub sentado en el sofá.

“Eso quiere decir que la marca no se ira, a menos que cumplas lo que anhelas.”

El pulso de su corazón sangrante se dispara.

Oh, Nikola.

“Yo no… yo—“ Beelzebub se encoge y hace ademan de querer ponerse de pie, pero es detenido por la mirada de Nikola que sigue sobre él.

"Beelzebub," Nikola dice su nombre con seriedad, mirándolo de frente con esos ojos aguamarinas.

“Dime, ¿qué es lo quieres?”

Y luego agrega suavemente: “Yo te dije que te ayudaría y te prometí que no me iría.”

“Nikola…” La garganta de Beelzebub se siente ahora seca y su mente se siente algodonosa, pero esta es su oportunidad.

No puede contenerlo más. Él necesita esto.

Todo.

“¿Podrías…, por favor tocarme?” Beelzebub finalmente lo suelta, sintiéndose mareado al saborear las palabras en su lengua.

Y Nikola asiente, alzando la mano que tiene un guante de cuero con anillos tentativamente hacia su barbilla.

Él raspa suavemente la piel y Beelzebub deja escapar una exhalación temblorosa. “¿Dónde quieres que te toque con mis dedos, Beel?”

Beelzebub se muerde el labio, su estómago se retuerce por la incertidumbre y la necesidad. “Mi garganta, Nikola, yo–”

Nikola complacido tatarea suavemente, entendiendo lo que quiere decir Beelzebub. Y realmente lo hace. Nikola baja la mano que tiene en su mentón hacia su garganta, donde está su marca que arde, y la rodea con sus dedos.

Y presiona.

El cuero se siente tan bien sobre su piel.

Beelzebub deja escapar un gemido lastimero mientras sus ojos se cierran.

Eso es.

Eso es todo con lo que ha estado soñando durante este día.

No solo este día, es incluso antes de que esto de ser un incubo sucediera, y no puede evitar quejarse de ese sentimiento. Nikola presiona un poco más, dedos raspando alrededor de la marca neón y con la otra mano baja el cuello de su suéter.

Su polla se llena y se humedece en la punta, y presiona vergonzosamente donde está atrapada en sus pantalones.

“¿Es esto lo que quieres Beelzebub? ¿Está bien?” Nikola le pregunta es voz baja, apretando con cuidado, pero con firmeza. Beelzebub jadea con calor, abriendo con lentitud sus ojos desenfocados y Nikola le sonríe.

“Me alegra que me dejes ayudarte, Beelzebub."

"Estás siendo muy bueno…”

Gime de nuevo, sus ojos se cierran otra vez y su cerebro tartamudea bajo el placer de que lo llamen bueno mientras hay dedos recorriendo la piel de su garganta.

Beelzebub mueve sus manos desde donde están apretadas en la tela del sofá y desabrocha con un poco de esfuerzo sus pantalones para poder tocar su polla ya mojada y caliente. Nikola murmura otra vez que está siendo bueno y Beelzebub absorbe con glotonería toda la atención que Nikola le da.

Hay saliva que se escurre de sus labios abiertos, y se siente mareado por los dedos de Nikola alrededor de su garganta que presionan y presionan.

“Beelzebub,” Nikola susurra con la voz algo ronca “¿Quieres que meta mis otros dedos a tu boca?”

Joder.

Beelzebub asiente lo mejor que puede y gime cuando Nikola acerca sus largos dedos a sus labios húmedos, las yemas de sus dedos desnudos se adentran suavemente y descansan sobre la lengua de Beelzebub.

Y Beelzebub los chupa en su boca, cubriéndolos de saliva, y saben ligeramente salados. Aprieta con sus manos su polla y suelta un sonido lastimero ante la sensación de los dedos de Nikola en su boca y en la piel de su garganta.

Nikola deja escapar un sonido suave, moviendo los dedos más adentro, y la mano que tiene en su garganta deja de presionar la marca y va a rascar el cuero cabelludo en su nuca.

Beelzebub gime de nuevo y chupa más fuerte, acercándose más.

Quiere aún más.

 

-

 

"Nikola, Nikola—"

Beelzebub solloza en la almohada, el placer recorriendo su cuerpo, los jadeos de Nikola, el subidón y las deliciosas ondas de excitación lo hacen gemir, su polla goteando sobre la cama como una fuente.

Se agita y tiembla, su orgasmo lo deja devastado.

Nikola lo inmoviliza sin esfuerzo, sus manos agarrando su cadera, y continúa lamiéndolo con avidez, hambre, arrastrando su lengua hasta que la mezcla de saliva y lubricante gotea de su agujero.

Fue muy conveniente que los íncubos pudieran lubricarse a sí mismos.

"Nikola…" la voz de Beelzebub se escucha sin aliento mientras gime su nombre, y hay un sonido áspero que lo vuelve loco.

Beelzebub sabe que se escucha desesperado mientras mueve sus caderas encima de la cama, su estómago frotándose contra el desorden de semen salpicado en las sábanas, "por favor, más, por favor."

Nikola se aleja de él, con el pecho agitado y los labios húmedos.

Beelzebub jadea, girándose lentamente para quedar boca arriba sobre el colchón. Para quedar cara a cara.

Mirando directamente a Nikola.

“Nikola,” Beelzebub pide, sus piernas elevándose para engancharse en la cintura, para atraerlo y que quede encima de él.

Nikola suelta un gemido tembloroso, avanzando. Sus manos colocándose a cada lado de la cabeza de Beelzebub.

“Cariño, paciencia," Nikola apacigua. Empujando con suavidad su polla dentro del calor de Beelzebub.

La respiración de Beelzebub se corta en su garganta. Su cola envolviéndose en una de sus piernas.

Nikola lo folla hasta el fondo, alimentando su polla hacia adentro y más adentro hasta que Beelzebub no puede hacer más que sacudirse entero.

No puede evitar clavar sus uñas en la piel de la espalda de Nikola, dejando salir un gemido gutural de su garganta; parpadeando para alejar el ardor en sus ojos.

Un sentimiento irreconocible florece en el fondo de su estómago.

Y Nikola parece notarlo de inmediato porque detiene sus movimientos para mirar a los ojos llorosos de Beelzebub con un ceño de preocupación.

Beel,” Nikola acaricia suavemente su rostro, apartando los mechones oscuros. “¿Estás conmigo? ¿Estás sufriendo?” sus palabras son rápidas.

"Sí. Estoy bien," Beelzebub suelta una exhalación áspera, todavía tratando de alejar la humedad de sus ojos. Su corazón acelerándose ante la nota de preocupación en la voz de Nikola, y el hecho de que está dentro de él.

Lo está tratando con tanta cautela que siente que va a desmayarse ahí mismo, y de repente se acuerda del porque se enamoró de Nikola en primer lugar.

"No me había sentido tan lleno antes," Beelzebub susurra sin apartar la mirada de los ojos aguamarina de Nikola.

“Se siente algo raro.”

Nikola le da una sonrisa suave mientras se inclina con cuidado hacia adelante, presionando besos descuidados a lo largo de su clavícula. Manteniendo sus caderas quietas para que Beelzebub se pueda adaptar a lo que está sintiendo.

“Está bien, Beel,” Nikola besa la marca brillante en su garganta, disfrutando un poquito cuando siente a Beelzebub estremecerse y apretarse alrededor de su polla.

“Vamos con despacio.”

Beelzebub asiente, dejando escapar un ruido entrecortado mientras Nikola empieza a moverse en él. Ah.

Tiene que obligar a sus músculos a relajarse, mientras envuelve sus brazos alrededor de los hombros de Nikola.

Acercándolo para abrazarlo.

“Nikola," Beelzebub gime apasionadamente mientras se arquea, completamente sensible, y enganchando con más fuerza sus piernas alrededor de su cintura.

Nikola avanza y Beelzebub intenta recuperar el aliento, jadeando con cada embestida tortuosamente lenta; sus dedos apretando el cabello de Nikola, tirando de él. 

Y Nikola gruñe ante su movimiento. El sonido hace que Beelzebub se moje más.

Se aferra a Nikola, abriendo más sus piernas mientras lo follan en la cama, su polla atrapada contra la piel, y cada vez más húmeda en la punta.

Beelzebub gime su nombre en voz baja, justo encima de su oído.

Joder. Muy caliente.

Siente la polla de Nikola arrastrarse a lo largo de sus paredes, sus caderas doblándose mientras la longitud roza su próstata.

Se siente cada vez más lleno.

En cualquier momento Nikola va a llenarlo.

Beelzebub no puede evitar quejarse alto ante el pensamiento de la polla de Nikola disparando su semen y quedando adentro, en la carne caliente.

Una mezcla de dolor y placer ruge a través de Beelzebub, dejando su pecho agitado, y todo su cuerpo se mueve contra las sábanas por los empujes de Nikola, a un ritmo más rápido que hace que su espalda baja arda por completo

Beel” Nikola gime, sus ojos brillantes recorriendo todo su ser. Y Beelzebub no puede evitar estremecerse ante el hambre voraz que observa.

“Te ves tan bien.”

El corazón de Beelzebub truena en su garganta en respuesta.

"Tomándome tan bien," murmura Nikola. Su voz es baja y profunda.

Beelzebub se levanta torpemente, con un sonrojo cubriendo su rostro mientras tapa la boca del hombre con una mano temblorosa. Su cola da un espasmo.

"Cállate…”

Nikola simplemente resopla una risa contra sus dedos, un sonrojo también se apodera de sus mejillas.

“Lo siento, Beel,” susurra Nikola, un poco avergonzado ante las palabras que se le habían escapado por el calor del momento.

“Está bien,” Beelzebub suspira, recostándose nuevamente en el colchón. “Sigue adelante.”

Nikola asiente con entusiasmo, y sutilmente recorre con sus ojos el cuerpo de Beelzebub, llegando hasta la erección palpitante de este y un poco más hasta donde se encuentran unidos.

Al parecer su movimiento no fue tan sutil porque cuando regresa su mirada arriba ve que Beelzebub frunce el ceño.

“¿Qué pasa?”

“Nada. Solo mirando un poco,” responde con una sonrisa después de un momento.

“Puedes mirar después, Niko—”

Las palabras de Beelzebub se convierten en un jadeo ahogado cuando Nikola reanuda sus empujres.

Él siempre lo hace estremecerse de pies a cabeza.

Beelzebub gira su mejilla contra la almohada por un breve momento para ocultar su rostro, que está sonrojándose por completo ante los gruñidos que salen de la boca de Nikola.

“Oh,” Beelzebub gime, sintiendo la polla de Nikola más adentro de él. Sus embestidas son un estiramiento insistente y un dolor placentero que no puede ignorar. Los empujones de Nikola que ahora le está dando no son pequeños ni particularmente suaves.

Pero está bien.

Se siente completamente bien.

Beelzebub ahoga un grito en la almohada cuando Nikola da una última estocada, fuerte y profunda. Su semen disparándose y quedando atrapado en su interior.

Beelzebub también tiene un orgasmo cuando Nikola aprieta la punta de su cola entre sus dedos.

“Beel…” Nikola susurra sin aliento encima de él, mientras acerca sus labios hasta los suyos, y los captura en un beso.

Beelzebub jadea, dejando que la lengua entre en su boca. Acerca más a Nikola, sus dedos apretando su cuero cabelludo.

El hambre, el calor y la necesidad se satisfacen.

Por una vez, se entrega libre y plenamente.

 

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Beelzebub se despierta completamente renovado al día siguiente.

Hay una extraña energía bombeando en todo su cuerpo.

Con un toque examinador se da cuenta que los cuernos y cola han desaparecido. Y posiblemente la marca también.

Está a punto de pararse de la cama para verse apropiadamente en un espejo, pero se queda en su sitio cuando un gemido adolorido resuena en toda la habitación.

Justo en el otro lado de su cama.

Nikola.

El hombre sale de las mantas con inusuales movimientos lentos. Y Beelzebub siente que su corazón se agita cuando ve el rostro de Nikola. Y lo que ve ahí es tan sorprendente que se queda paralizado.

“Beel… buenos días,” Nikola dice con voz áspera. Como si tuviera un dolor de garganta.

Beelzebub traga saliva, sus ojos observando todo.

“Nikola… te ves realmente mal.”

Y es verdad. La piel de Nikola se ve pálida, de un color enfermizo. Hay sombras oscuras debajo de sus ojos.

No parece tener su brillo habitual.

“Oh si… Me siento inusualmente mal el día de hoy.”

Beelzebub acaricia con preocupación el rostro de Nikola. Su piel está fría.

Probablemente sea eso que hacen también los íncubos... Es la única respuesta del porque Nikola amanecería en ese estado.

“Creo que me lleve tu energía Nikola. Perdón por eso,” Beelzebub se disculpa, con un sonrojo pintando sus mejillas. Se encuentra muy avergonzado por esta situación.

Nikola asiente lentamente, una pequeña sonrisa se forma en sus labios secos.

“Si, es lo más probable."