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Quédate conmigo

Summary:

La narrativa transcurre como una historia alternativa donde Jan no es una psicópata fagotista sedienta de sangre y no asesinó a Tim Kono. Sin embargo, su relación con Charles se ve frustrada después de que Jan es acusada de asesinato y va a prisión. ¿Podrán superar los obstáculos para finalmente poder estar juntos?
Advertencia de momentos cursis, de tensión sexual y mucho romance.
Es mi primer trabajo, pero necesitaba una bella narrativa de esta pareja.

Chapter 1: Te amo

Chapter Text

~~~~~ Capítulo 1~~~~~

Sus manos sudaban mientras el elevador llegaba hasta el piso de Charles. Deseaba no tener que enfrentar la situación y probablemente la vergüenza de admitir que había mentido sobre ser la primera fagotista de la sinfónica para la que trabajaba. Pero qué rayos, era un tanto humillante tener que ser la segunda detrás de la niña prodigio con acné y frenillos propios de su edad. ¡Ni siquiera había terminado la preparatoria! Se preguntó de dónde salían estos nuevos niños expertos en todo. 

Pensaba mentalmente lo que le diría a su novio apenas verlo, pero las palabras simplemente no llegaban a su mente, sentía que cualquier excusa sería estúpida e injustificada. Charles y ella habían estado saliendo por poco más de dos meses y ni siquiera había tenido la confianza para decirle la verdad sobre su situación en la sinfónica. No era propio de ella, generalmente era transparente con esas cosas, pero el conocer al ex actor en el elevador del edificio hizo que ella quisiera parecer más importante de lo que en realidad era. Ver su cara de decepción y su nariz sangrando en el teatro definitivamente la hicieron sentir culpable. Él había sido tan sincero cuando ella le exigió saber sobre su pasado amoroso, lo menos que merecía era una explicación a su mentira.

Llegó al piso diez, la puerta del ascensor se abrió pero no podía mover sus piernas. Bonnie se acercó para ingresar al elevador y se colocó junto a ella.

"¿Bajas?" Preguntó Bonnie con su tosca y algo ruda actitud.

"Si" Jan salió del ascensor con pasos lentos y acobardados hasta llegar a la puerta de Charles, y antes de que pudiera tocar la puerta, ésta se abrió, descubriendo a su amante con un tapón en su fosa nasal y la camisa manchada de sangre aún fresca. Aún no entendía bien la relación entre su nerviosismo y sus hemorragias.

"Hola Charles" dijo nerviosa. "Vine corriendo en el intermedio. No se darán cuenta de que me fui, lo cual es bastante devastador dicho en voz alta, ¿no? En fin. Estoy avergonzada, no sé porqué te mentí con lo de ser la fagotista principal. Tendrá que ver con el hecho de que me ganara el lugar una niña. Tal vez por eso los médicos adultos eran tan malos con Doogie Howser."

Ciertamente, ahora sentía la incomodidad y envidia de los doctores en la serie ochentera, cuando un niñito lograba lo que tú en veinte años. Charles se quedó en silencio por unos momentos y la miraba fijamente sin decir nada. Jan solo movía sus manos incómoda, y miraba al suelo de vez en cuando.

"Una vez perdí un globo de oro contra él" respondió Charles, y ella no pudo evitar una risita liberadora y se acercó a él para darle un fuerte abrazo. Él la recibió entre sus brazos sin vacilar.

"Lo siento. Por el premio y esto" susurró sincera cerca de su oído. "Debí habértelo dicho. Pude haberte invitado, que es lo que siempre quise hacer hasta que todo se complicó" Ella rompió el abrazo para mirarlo.

"Charles tu nariz" El tapón de nariz que llevaba se había vuelto a empapar.

"Me pasó allá" indicó él.

"¿Seguro?" Preguntó preocupada. "Parece reciente. ¿Puedo ayudarte con hielo? ¿Tal vez tomar un trago?" Se atrevió a preguntar. Después de todo se había aclarado el asunto. Quizá podía tomar una bebida y regresar a la sinfónica para el final.

"Adelante". Charles le permitió pasar y se dirigió hacia la barra para preparar algo para tomar, sacó un vino blanco que le había ofrecido en la segunda cita que tuvieron. Ella mencionó que le había encantado y ahora él había comprado varias botellas. Era usual de Charles, pensó Jan, siempre preocuparse por los demás. Era demasiado tierno para existir, se sentía una mujer con mucha suerte por tenerlo. Ella por su parte, tomó un poco de hielo en un pañuelo y ambos se dirigieron a la sala.

"Cuando te vi entre el público me sentí aterrada" se lamentó Jan. "Ten" Se acercó y colocó el hielo sobre la nariz de Charles.

"Oh, está bien, gracias" dijo Charles mientras usaba el paño para limpiarse.

"Y pensé, se acabó, ahora siempre pensará lo peor de mí". Jan miró hacia el suelo algo avergonzada. Charles la tomó de ambas mejillas cariñosamente para mirarla a los ojos.

"Eso nunca pasará". Su confesión la alivió.

"Brindamos por eso?". Ambos tomaron sus copas. Pero antes de chocarlas, Charles interrumpió.

"Antes que nada, tengo que decirte algo" volvió a poner su copa en la mesita de centro y la tomó de las manos. Jan temió por lo que le fuera a decir, su rostro se veía algo serio. "Quisiera decirte que… bueno yo… Estoy enamorado de ti"

"Oh". Su corazón se encogió por un momento, claramente Jan sentía lo mismo, ese sentimiento intenso que había experimentado desde hacía varias semanas, y no sentía desde hace mucho. Había estado tanto tiempo sola o con relaciones puramente físicas, dónde se dejaban las emociones a un lado. No era así con Charles. Él se había abierto con ella, la había invitado a conocer su pequeño mundo, también solitario, e incluso le dejó ser parte de su podcast, sin importar lo que sus amigos opinaran sobre una cuarta opinión en el caso de Tim Kono. 

Tim… realmente parecía que nadie en el edificio sabía sobre su fugaz aventura. Cuando el chico tomaba el ascensor casi a diario junto a ella y le compartió ciertos detalles de su vida, no pensó que la situación llegara más lejos, sin embargo, para dos solitarios que conviven poco con las personas y que comparten coqueteos en la fiesta del 4 de Julio,  un encuentro físico no sonaría descabellado. Si, el sexo era bueno con Tim, pero no había una conexión especial, además, no podría decirse que era una relación, después de todo ella era al menos veinte años mayor que el chico. Y cuando la pasión se agotó, y él encontró a alguien más, Jan regresó a su soledad habitual. 

"Creo que debemos ver a otras personas" le dijo Tim mientras se vestía apresurado después de tener sexo la última vez. Dijo que debía regresar al trabajo así que ella simplemente se vistió, con el rostro enrojecido de vergüenza.

"Claro, que detalle decirlo después del sexo" dijo mientras se ajustaba el sostén. "Si querías que esto terminara pudiste decírmelo antes de pasar medio día cocinando la estúpida trufa"

"A la mierda con eso Jan" dijo cínico. "Sabías desde el principio que esto no iba a ninguna parte. Simplemente somos dos personas que disfrutaban de la compañía del otro. Más físicamente que otra cosa" se acercó a Jan y tocó su mejilla. "Creo que después de todo no puedo quejarme, fuiste una buena cojida, es todo…". Antes de que pudiera intentar decir otra frase, Jan lo abofeteó con fuerza.

"Wow, eso fue en serio caliente" dijo Tim mientras reía burlonamente y se tocaba la mejilla colorada. "Quizá podamos intentar un poco de amarres por aquí, latigazos por allá. A qué te encantará".

"Vete a la mierda Tim". Y simplemente caminó hacia la puerta para nunca mirar atrás. Dos semanas después, lo encontraron muerto en su departamento, con una bala atravesando su cráneo. El chico era un idiota, pero ella no le hubiera deseado esa muerte terrible jamás.