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La pareja se encontraba en el departamento del mayor, veían una serie mientras comían palomitas acurrucados en la cama del mismo, quien tenía la espalda del menor sobre su pecho y de a ratos dejaba caricias distraídas en su cabello negro.
Cumplían 1 año de relación y luego de pasar todo un día en el parque de diversiones y haber tenido una cena romántica, decidieron que darían el día por finalizado con una buena maratón de su serie favorita, de más está decir que era del género de romance, ese que tanto les gustaba a ambos. Sacaban 3 capítulos por semana, viernes, sábados y domingos, pero ellos lo veían el último día mencionado para ver todos los capítulos de la semana uno detrás de otro.
Y en ese momento, en el tercer capítulo de la noche, parecían estar justo en el climax de aquel filme, en el conflicto, nudo, como quieran llamarle, estaban completamente absortos observando la pantalla. Jeongin tenía una palomita entre sus dedos, debía ir a su boca entreabierta pero estaba tan enfocado que quedó congelada en el camino antes de llegar, mientras Hyunjin tenía los ojos más abiertos que un búho en medio de la oscuridad, no queriendo pestañar por si se perdía aunque sea un segundo de la discusión de los protagonistas.
ㅡJisung tú no entiendes, déjame explicarte y sabrás que las cosas no fueron así... por favor... ㅡRogaba uno de los protagonistas con los ojos cristalizados.
ㅡBasta Minho, yo sé lo que ví... dijiste que me amabas, te creí, después de todo lo que sufrí. Te creí porque pensé que serías diferente... pero me equivoqué. Y tú eres igual que tu padre, solo utilizas a la gente hasta que dejan de servirte. ㅡDecía el otro protagonista soltándose bruscamente del agarre de Minho, sus lágrimas recorrían sus abultadas mejillas y su ceño estaba fruncido por el enojo.
ㅡNo es así, no me compares con ese hombre, jamás sería como él. ㅡDijo negando con la cabeza. ㅡJisu-...
ㅡ¿Sabes? ¡Yo te dí todo de mi! Te ame con todo mi alma, jamás te hice pasar un mal momento, siempre pensé en nuestro bienestar y en aquel hermoso futuro que planeamos juntos... y tú solo lo tiraste a la basura luego de pisotearlo, lo escupiste e incluso lo-...
ㅡ¡Basta! ㅡLo sujetó de los hombros. ㅡDeja de decir estupideces y déjame explicarte, solo confía en mí. Tú me conoces, jamás haría tal cosa, ¡Deberías saberlo Jisung!
ㅡEs que no puedo, todo está claro, todo-... ㅡSe interrumpió a sí mismo con un sollozo apoyando su frente en el pecho del contrario.
ㅡTe amo... ㅡSilencio. ㅡ¿No es suficiente eso para que confíes en mí?
ㅡMinho, el amor no se dice... se hace.
ㅡ¡Te lo demostraré! Confía en mí y verás que nada de lo que piensas es verdad... porque te amo, y jamás le haría daño a la persona que amo... ¿Confiarás en mi? ㅡHubo un silencio en dónde los protagonistas solo se observaban a los ojos, claramente en busca de un poco de suspenso.
Hasta que comenzó a sonar la canción del ost y aparecieron comerciales en la pantalla dando por finalizado el capítulo.
ㅡ¡NOO! ¡¿Hyunjin, que haremos?! ㅡTiró la palomita que sontenía anteriormente y se dió vuelta comenzando a sarandear al más alto por los hombros fingiendo llorar.
ㅡ¡Moriremos en el suspenso hasta la semana que viene! ¡¿A quien se le ocurrió terminar el episodio antes de la respuesta de Jisung?! ㅡSe quejó también en un llanto falso dejándose sacudir por el pelinegro, para luego ser abrazado por el mismo mientras reían a causa de lo graciosa que les resultaba la situación.
Hyunjin tomó el tazón de palomitas dejándolo a un lado de la cama, mañana lo recogerían. Ambos se acomodaron para descansar.
ㅡ¿Que pasa si muero mañana? ¡Moriré sin saber que sucedió después! ㅡSoltó haciendo un puchero, tenía su cabeza recostada en el pecho del rubio donde hacía dibujos imaginaros con su dedo índice mientras este lo abrazaba por la cintura.
Hyunjin soltó una carcajada. ㅡSi mueres te contaré lo que suceda en tu funeral. ㅡAmbos rieron. ㅡYa, solo podemos esperar hasta la semana que viene. ㅡImitó el puchero de Jeongin acariciando sus cabellos negros.
ㅡDe todas formas, Jisung es un tonto, ¿Como pudo creer las mentiras del padre de Minho luego de que quiso separarlos tantas veces? Es demasiado obvio que es otro de sus planes.
ㅡNo es tonto amor, solo es muy ingenuo, cree que ese señor cambió solo porque se disculpó.
ㅡTal vez tengas razón, pero me pone un poco triste por Minho, el jamás sería capaz.
Hyunjin asintió de forma que el contrario entendiera que él estaba de acuerdo con lo que dijo y se mantuvieron en silencio unos segundos, el rubio acarició la cintura del pelinegro por encima de la ropa, recuerdos fugaces de lo que fue del día pasaron por su mente haciéndolo sonreír de forma inconsciente, hace un año su vida dio un completo giro, hace un año que era la persona más feliz del planeta, su pecho vibró llenándose de calidez.
ㅡJeongin...
ㅡ¿Sí?
ㅡTe amo.
Jeongin soltó una risita tímida, iba a responder cuando recordó aquella escena de la serie y decidió imitar el diálogo, o lo que recordaba de él.
ㅡEl amor no se dice, se hace. ㅡSoltó imitando la voz de Jisung a la vez que llevaba el dorso de su mano a su frente de forma dramática para luego reír.
Hyunjin también rió, giró a Jeongin dejándolo debajo suyo y comenzó a hacerle cosquillas en su estómago, mientras dejaba cortos besos en su cuello contagiándose de la risa del más bajo.
ㅡ¡Basta! ¡Para! ㅡPedía entre carcajadas el pelinegro.
Hyunjin paró, los dos tenían sonrisas en sus rostros y las respiraciones agitadas, el mayor acarició con cariño la mejilla del contrario.
ㅡEntonces... ¿Quieres que te haga el amor? ㅡDijo esta vez más serio.
Jeongin abrió sus ojos en grande sonrojándose hasta las orejas, su corazón y el del mayor latian desenfrenadamente.
ㅡJinnie... ㅡSusurró.
ㅡLo siento. ㅡSe disculpó dándose cuenta de lo que dijo y quitándose de encima suyo.
ㅡ¡No! ㅡLo tomó del brazo antes de que terminara su acción. ㅡNo... sí quiero. ㅡSu voz fue disminuyendo a causa de la vergüenza.
ㅡBebé, no hace falta que te apresures, lo haremos cuando estés listo ¿Sí? ㅡBesó su frente sonriendo de forma cálida para luego acariciarle el cabello hacia atrás, quería hacerlo, claro que sí, pero no por eso presionaría al menor.
ㅡPero estoy listo... yo de verdad quiero hacerlo Jinnie. ㅡSus mejillas aún poseían ese bello color rojo adornándolas.
ㅡ¿Estás seguro? No debemos hacerlo si no estás seguro. ㅡJeongin sonrió, enternecido y conmovido por la preocupación del rubio, aquel que lo espero tanto tiempo hasta hoy porque no se sentía listo, pero ahora lo estaba y quería dar ese gran paso con la persona que más amaba en el mundo.
ㅡEstoy seguro, más que seguro. ㅡCon la mano que no sostenía el brazo contrario, lo atrajó desde su cuello a un tierno y parsimonioso beso.
El beso era lento, lleno de amor y emoción. No lo dirían en voz alta pero estaban extremadamente nerviosos, para el menor era la famosa primera vez. En cambio, para el más alto aunque aquella no fuera su primera vez como tal, era su primera vez haciendo el amor, y no con cualquiera, sino con Jeongin. Nadie era como Jeongin, nadie podía siquiera compararse con su hermoso novio.
Tenía miedo de lastimarlo, de ser demasiado brusco y que el menor pasara un mal momento, por lo que sería sumamente delicado, como si de un fino cristal se tratase, sería suave y lento, al ritmo que Jeongin se sintiera más cómodo.
Sus labios bajaron por su mandíbula hasta el cuello dónde se dedicó a besar y lamer robándole varios suspiros. Con una mano sujetaba la pequeña cintura del contrario mientras que la otra recorria la pierna del mismo.
Jeongin tenía las piernas abiertas y flexionadas con Hyunjin entre ellas, sentía su cuello ser profanado mientras el tacto en su cintura subía hasta su pecho en busca de sus pezones que no tardaron en ser acariciandos. Sintió su pene palpitar y soltó un leve gemido que embriagó por completo al contrario.
ㅡJinnie... ㅡTenía calor, mucho calor, pero la timidez no le permitía decirlo en voz alta, por lo que levantó sus brazos queriendo comunicarle al mayor que quitara su camisa de pijama, este lo miró con confusión unos segundos, segundos que parecieron eternos, hasta que comprendió y de deshizo de la prenda rápidamente.
Atrajó a Hyunjin nuevamente robándole beso, está vez de forma más brusca y necesitada, entreabriendo sus labios para permitirle paso a su lengua, comenzando una batalla entre ellas, ninguna queriendo dar brazo a torcer, pero parecieron rendirse cuando la falta de oxígeno se hizo presente obligándolos a separarse.
El rubio aprovecho eso para bajar encontrándose con su pecho blanquecino donde su lengua se paseó con suavidad por toda la piel del lugar hasta llegar a los rosados pezones del pelinegro, los lamió de igual forma agregando mordidas y succiones que le robaron sonoros jadeos al contrario.
Pronto Hyunjin se deshizo de su propia camisa atrayendo la mirada inmediata de Jeongin, quien admiraba el el torso marcado que poseía, aquel six pack que secretamente lo volvía loco desde hace mucho tiempo. Claro que el menor sabía lo que era la masturbación, y últimamente la había experimentado mucho más seguido cuando su cabecita no dejaba de enviarle imágenes obsenas de su novio, y claro él ya se había sentido listo hace alrededor de dos meses atrás, pero el tema del sexo no era algo que saliera seguido entre ellos considerando que el mayor quería darle su espacio acerca de eso, sumando que su vergüenza tampoco le permitía tomar algún tipo de iniciativa.
Pero ahora que estaba sucediendo, ahora que su novio estaba besando su vientre, se sentía completamente diferente, era diferente imaginarlo a sentirlo, las sensaciones eran más perceptibles y el nivel de exitacion era mayor que cuando estaba en la soledad de su cuarto junto a sus dos deditos.
La seguridad que sentía al ser tocado por Hyunjin jamás se la daría alguien más, la felicidad que brotaba desde su pecho no la sentiría si de otra persona se tratase, esperaba que el rubio se sintiera igual que él, sin saber que realmente así era.
Hyunjin besaba el vientre del menor, era tan blanco que de cierta forma le daba pena haberlo marcado, dejando una hilera de marcas rojizas. Sus manos temblaban como si estuviera tocando la obra principal de un famoso museo, y no era para menos, el pelinegro era la obra de arte más hermosa que sus ojos podrían ver alguna vez, y se preguntarán, ¿Qué es el arte? ¿Que es a lo que llamamos "hermoso"? Según Sócrates el arte no representa solo al cuerpo, sino también al alma, y el alma de Jeongin era la perfecta definición de lo hermoso. El famoso filósofo creía que el arte puede ser seductor, dulce, amable, deseable y encantador, ¿Acaso Jeongin no poseía cada una de aquellas características? solía pensar Hyunjin.
El menor observaba a su novio embelesado, su ceño levemente fruncido y aquella expresión en su rostro desprendían deseo, se sentía deseado.
El rubio bajo unos centímetros su pantalón de ositos y mordió con un poco de fuerza uno de los dos huesos que sobresalían a los lados de su cadera logrando que un suave y melodioso gemido escapara de sus labios. Siguió bajando el pantalón junto a su boxer lentamente hasta que ya se encontraban tirados en el piso, incluso el pantalón cayó encima del recipiente que contenía las palomitas pero, ¿Que importaban estas ahora mismo?
Jeongin se sintió ligeramente cohibido ante su completa desnudes tapando inmediatamente su sonrojado rostro con ambas manos, el más alto sonrió con ternura acariciando los oscuros cabellos ajenos hacia atrás.
ㅡEres hermoso, mi amor. ㅡSusurró con voz dulce y calmada, sin dejar de escucharse ronca y seductora. ㅡNo debes sentir vergüenza de tu cuerpo, eres demasiado bonito como para esconderte. ㅡEl más bajo hizo un hueco entre sus dedos por dónde se asomaron sus ojos.
ㅡ¿Eso crees? ㅡPreguntó bajo.
ㅡSabes que jamás te mentiría. ㅡLe respondió esta vez bajando su mano a su cintura sujetándola y acariciándola con su dedo pulgar.
El menor soltó una risita, robándole un breve beso, un toque que apenas duro un segundo, pero que logró derretir instantáneamente el corazón de Hyunjin.
Enterró su rostro en el hueco de su cuello deleitándose con el dulce aroma a durazno que desprendía al mismo tiempo que su mano viajaba hacia el miembro de Jeongin, tomándolo y comenzando un lento y tortuoso vaivén que le robó varios gemidos bajos.
El cuerpo debajo de él se estremeció por completo, una corriente eléctrica recorrió cada centímetro de sus músculos y su piel hirvio calentándose cada segundo más. Él pasó su pulgar por su glande apretándolo sutilmente a la vez que hacía un recorrido con su lengua hasta llegar nuevamente a uno de los botoncitos del menor succionándolo con fervor.
ㅡMmh, Jinnie... ㅡMurmuró llamando su atención, enterrando sus dedos en las hebras ajenas. ㅡY-yo... también quiero hacerte sentir bien... ㅡBajó su mano por su cuello hasta su hombro alejándolo unos centímetros para que sus ojos se encontraran.
Hyunjin asintió no sabiendo muy bien que hacer, era cierto que tenía más experiencia que Jeongin pero eso no quería decir que fuera demasiada. A su corta edad de 20 años solo había tenido un novio anterior al pelinegro con quién había compartido sus primeras y únicas andanzas en el mundo del sexo. La relación no fue muy bien y terminaron al poco tiempo a causa de la infidelidad del contrario, eran temas que no quería ni hacía falta recordar actualmente.
Salió de encima del menor siendo empujando con suavidad por el mismo, quién suspiró un poco dudoso acerca de lo que iba a hacer.
ㅡTómate tu tiempo bebé, no hay ninguna prisa, recuérdalo. ㅡLo tranquilizó el más alto notando que sus pequeñas manos empezaban a temblar.
Se encontraba con la espalda recostada en la cabecera de la cama matrimonial y Jeongin se posicionó justo entre sus piernas a punto de retroceder ante su objetivo, el primer paso era bajar los pantalones del rubio. Parecía sencillo pero estaba a punto de ponerse a llorar si no lo lograba en los próximos 30 segundos. Juntó todas las fuerzas que su cuerpo almacenaba enfocandola en controlar sus temblores y guío sus extremidades hasta el dichoso elástico del chandal tratando de sujetar al mismo tiempo el de la ropa interior, no se creía capaz de hacerlo dos veces así que se encargaría de ambos en una sola vez. No quería subir la vista y encontrase con los profundos orbes del mayor que lo observaban curiosos y ansiosos por su siguiente movimiento por lo que su cabeza se mantuvo gacha.
Tomó una respiración y cerró sus ojos con fuerza bajando de una vez por todas ambas pendras de un tirón cuando Hyunjin levanto sus caderas para ayudarlo, sintiéndose mejor con su miembro en libertad y no aprisionado dentro de la tela de sus boxers, terminando por deslizar él mismo lo que quedaba y tirando la ropa junto a la del menor.
Jeongin mordió sus labios y se forzó a subir sus párpados, no podía hacerlo a ciegas.
Sus ojos rasgados se abrieron como dos redondos platos y su mandíbula cayó levemente debido a la sorpresa, instantáneamente subió su mirada observando la expresión extrañada del rubio.
ㅡHyunjin... ㅡSusurró. ㅡNo creo que quepa.
ㅡ¿Q-qué? ㅡA decir verdad estaba un poco perdido, Jeongin parecía asustado y no entendía porque repentinamente estaba así.
ㅡ¿E-eso... logrará entrar en mi tr-trasero? ㅡPreguntó ciertamente preocupado.
Hyunjin suspiró ligeramente aliviado, es decir, por la cara que había puesto el menor, creía que quizás había visto un mounstro asesino debora humanos.
ㅡSí lo hará, pequeño. ㅡSoltó una risita avergonzado. Él no creía que fuera tan grande como Jeongin lo veía, pero no iba a mentir y decir que no se sintió realmente halagado y orgulloso de sí mismo.
ㅡPero dolerá... ㅡHizo un puchero jugando con sus dedos.
ㅡHaré lo posible para que no lo haga, bebé. ㅡSe acercó a su rostro acunandolo con sus manos. ㅡEstá bien si quieres parar, Innie.
ㅡNo, no... solo... ㅡDesvió su mirada avergonzado. ㅡTengo un poco de miedo... ㅡAdmitió en un susurro casi inaudible. Hyunjin sonrió, él también temía un poco.
ㅡ¿Sabes? Yo igual...
ㅡ¿En serio?
ㅡSí. ㅡAsintió.
ㅡ¿Y eso por qué? ㅡIndagó extrañado.
ㅡPor que eres tú.
ㅡ¿Yo?
ㅡSí, quiero hacerlo bien porque eres tú. Y si fallo temo sentirme muy mal luego. ㅡAcarició sus cálidas mejillas con sus pulgares.
ㅡJinnie, no debes sentirte mal, lo estás haciendo bien. ㅡAsintió repetidas veces con su cabeza.
ㅡTú igual.
ㅡPero... no me sale...
ㅡ¿Que cosa?
ㅡQuiero hacerlo. ㅡSeñaló el miembro ajeno tímidamente. ㅡCon mi boca... pero no sé como...
ㅡPodemos dejarlo para otra ocasión... no hace falta que hagas todo ahora.
El silencio reinó por unos cuantos segundos.
ㅡEso estaría bien... ㅡAceptó finalmente conforme. Quizás la próxima vez tendría más confianza.
ㅡBien. ㅡAmbos se ofrecieron una leve sonrisa y volvieron a la posición inicial. ㅡDebes relajarte, lo haré muy despacio. ㅡLe advirtió. ㅡSi duele me avisas.
ㅡDijiste que no dolería. ㅡReprochó con un mohín.
ㅡLo sé, pero dije que intentaría. No puedo asegurar que no duela al menos un uno porciento bebé.
ㅡBien, hazlo ya.
El mas alto sonrió por el repentino cambio de actitud del contrario, volviéndose demandante de un momento a otro.
Hyunjin iba a proseguir, iba a llevar su mano hacia la entrada del menor, pero lo pensó dos veces antes de darse cuenta de que no tenía lubricante, es decir, él recordaba tener uno pero no sabía dónde lo había guardado. Jeongin lo observaba expectante con sus mejillas sonrojadas, el rubio se había parado en seco tratando de recordar donde había puesto aquel frasco escencial para aquel momento.
ㅡ¿Qué? ¿Que pasa? ㅡPreguntó el menor comenzando a desesperarse.
ㅡNo recuerdo donde puse el lubricante... ㅡSusurró con su mente aún trabajando en recordar.
ㅡ¿Qué? P-pues, búscalo Jinnie. ㅡDijo a la vez que le palmeó el brazo izquierdo para que se levantara.
ㅡOh, sí, sí. ㅡSalió de su trance asintiendo repetidas veces poniéndose de pie y dando varias vueltas en su lugar antes de encender la luz y abrir el cajón de su mesa de noche, revolviendo el interior de este sin encontrar lo que buscaba. Era una imagen graciosa, y aunque el estuviera nervioso buscando esta vez en cada cajón de su escritorio, Jeongin no podía aguantar las ganas de reírse, por lo que colocó ambas manos sobre su boca riéndose por lo bajo de un Hyunjin desnudo dando vueltas por la habitación con movimientos rápidos y nerviosos.
Lo vio dirigirse al baño, y en cuanto lo perdió de vista mordió sus labios y sus manos se apartaron de su rostro, posando una sobre el colchón y utilizando la otra para comenzar un suave vaivén en su miembro masturbándose, estaba muriendo de impaciencia así que suspirando llevó su extremidad libre hasta uno de sus pezones apresándolo entre sus dedos y retorciéndolo un poco. Pegó un salto dejando por completo lo que estaba haciendo cuando escuchó al mayor ingresar.
ㅡ¡Aquí está! Uff, creí que se lo había llevado los duendes. ㅡBromeó subiéndose a la cama, gateando hasta llegar hasta él, carraspeando y volviendo a posicionarse entre sus piernas. ㅡ¿Listo?
ㅡListo. ㅡConfirmó asintiendo.
El rubio sonrió y lo sujetó de la cintura para besarlo una vez más, siendo esta vez más hambriento que las anteriores veces. Sin separarse lo soltó y abrió la tapa del envase, apretándolo sutilmente para extraer un poco de su contenido, frunciendo el ceño cuando no salió nada.
ㅡMierda. ㅡMurmuró sobre sus labios obligándose a alejarse.
Al ser nuevo, el lubricante contaba con una tapita de papel de seguridad, por lo que bufó desenroscando rápidamente la tapa de plástico para poder quitarla utilizando sus inexistentes uñas, frustrándose cuando iba por el intento número veinte y aún no lograba despegarla.
ㅡHyunjin... ㅡLloriqueó perdiendo la paciencia, no era fácil estar duro sin atención solo observando a tu novio intentar abrir un estúpido lubricante.
ㅡLo siento, lo siento. ㅡSuspiró igual de impaciente que el más pequeño, estaba a punto de tirar aquel objeto por la ventana. ㅡSolo... ya casi.
Se sobresaltó cuando el pelinegro se lo arrebató de las manos bruscamente bufando y pudiendo abrirlo tan solo en el segundo intento.
ㅡTen. ㅡSe lo extendió devolviéndolo.
Hyunjin lo miró por un segundo con incredulidad, lo había hecho ver tan sencillo que se sintió tonto. Tomó el botecito y quiso volver a enroscar la tapa de plástico pero no la encontró dando por hecho que se había extraviado entre las sábanas, por lo que comenzó a rebuscar por las mismas.
ㅡ¿Y ahora qué? ㅡSuspiró Jeongin con un puchero.
ㅡNo encuentro la tapa.
ㅡ¡¿Para qué la quieres?! ㅡVolvió lloriquear atrayendo al más alto por los hombros buscando un poco más de contacto, la vergüenza se había ido en cuanto entró la desesperación en juego.
ㅡCierto. ㅡRió nerviosamente, y pensó que estaba actuando como idiota a causa de los nervios.
Esta vez sí salió el contenido cuando apretó, y vació un poco en sus dedos para después llevarlos hasta la entrada del pelinegro acariciando primero superficialmente ganándose un jadeó de parte de este.
ㅡAvisame si quieres que pare en algún momento, bebé. ㅡDijo recibiendo un asentimiento en repuesta, pues el contrario estaba ocupado mordiéndose el labio inferior.
Hyunjin fue a parar directo a su cuello dejando besos, lamidas y mordiscos suaves en cuanto introdujo el primer dedo lentamente.
Jeongin depositó más fuerza en los dientes que apresaban su labio, intentando fallidamente callar un gemido, logrando que este saliera ahogado. Los dedos de Hyunjin eran largos y más grandes que los suyos, por lo que no se sorprendió que se sintieran más profundo que cuando él mismo lo hacía. Ya había experimentado tener sus propios dígitos dentro suyo, pero eso no evitó que sintiera una ligera incomodidad acompañada de un casi imperceptible pero molesto ardor.
El rubio sacó aquel dedo antes de volver a introducirlo creando así un ritmo lento que repetía dicha acción varias veces doblándolo en algunas ocasiones, hasta que el menor no se sintió satisfecho con solo uno y comenzó a mover sus caderas suspirando con deleite, fue entonces que decidió agregar a la escena un segundo personaje siendo este el del medio, al mismo tiempo que se dedicaba succionar uno de sus pezones con esmero. El más bajo gimió esta vez sin contenerse y empujó en dirección a él acariciando sus largos cabellos antes de tirar de ellos sin mucha fuerza para levantar la cabeza ajena buscando un nuevo beso creando así un gozoso baile entre sus lenguas.
Su interior era expandido gracias a los movimientos que ejercía el mayor, penetrándolo con sus dedos y doblándolos, pero más cuando realizaba tijeras, sentía como se dilataba poco a poco dejando espacio para un tercer dígito que lo hizo estremecerse hasta las puntas de los pies mientras su miembro comenzaba a chorrear presemen, dejando atras cualquier ardor o molestia que había en un principio para darle lugar solo al placer.
ㅡTu voz... ㅡSe interrumpió a si mismo con un suspiro, separando lo más que pudo los tres dedos dentro del contrario.
ㅡMgh... l-lo siento. ㅡSe disculpó Jeongin creyendo que tal vez estaba haciendo mal.
ㅡNo... ㅡBeso la mandíbula del contrario. ㅡMe encanta, me fascina tu voz... suenas tan bien gimiendo. ㅡJeongin asintió soltando el aire que no sabía que tenía contenido, sintiéndose completamente listo para recibirlo, más no esperó que de un momento a otro su punto fuera alcanzado por el mayor con la punta de sus dedos.
ㅡ¡A-ah! Sí, haz eso de nuevo J-Jinnie. ㅡEl mencionado sonrío en grande repitiendo la acción incontables veces, su pequeño por fin estaba comenzando a relajarse y sentirse cómodo con la situación, podía notarlo en su voz, en sus actos más espontáneos, su tono más demandante e incluso sus expresiones.
Jeongin estaba empezando a amar los mágicos dedos de su novio, tanto así que no quería volver a utilizar los propios nunca más, quería que siempre fueran los de su mayor, quienes recorrieran cada centímetro de su piel haciéndola cosquillear de forma ardiente y quiénes se adentraran en lo más profundo de su ser llevándolo a delirar entre mares de lujuria.
Estaba sintiéndose deseado y amado al mismo tiempo, y si estaba en un sueño tenía por seguro que prefería no despertar.
El mayor lo deseaba, cada parte de su cuerpo para él era una parte del mismísimo paraíso, tan suave que podría confundirse con una blanca nube volando entre los cielos, tan delicada que ni la lujosa seda podría atreverse a comprarse con ella, pero su parte favorita eran sus rojizos labios, las más bellas rosas estaban celosas de aquella perfecta textura aterciopelada.
Jeongin sintió como su vientre comenzaba a hormiguear, estaba tan ensimismado en las sensaciones que el rubio le propinaba que no notó cuando sus músculos se tensaron, su mandíbula se apretó y sus gemidos se hicieron más agudos, Hyunjin si lo hizo y supo que el menor estaba cerca, por lo que de inmediato se encargó de iniciar un vaivén sobre el pene ajeno, percibiendo la humedad de este y concentrándose en la punta, uniendo sus labios nuevamente.
El pelinegro lloriqueó sintiéndose explotar, descargando su esencia entre ambos vientres manchando la mano ajena al mismo tiempo que ahogaba un fuerte gemido en los belfos contrarios, arqueándose y clavando sus uñas en la gran espalda del más alto aferrándose con todo lo que pudo a él.
Cuando el beso se deshizo y sus extremidades volvieron a estar desocupadas, Hyunjin se tomó un momento para admirar la imágen frente a sus ojos, el pelinegro se veía demasiado caliente, estaba totalmente sonrojado, su piel brillaba a causa del sudor que desprendía y jadeaba entrecortadamente intentando llenar sus pulmones de oxígeno, su propio miembro dio un salto.
Pero la expresión del mas alto se llenó de confusión cuando Jeongin soltó su cuello donde anteriormente se mantenía abrazado y posó ambas manos sobre su boca abierta tapándola, sus ojos abiertos como dos grandes platos.
ㅡL-lo siento, y-yo, ¡N-n-no quería! ㅡComenzó a negar con su cabeza mirando al mayor, quien frunció el ceño sin entender. ㅡ¿Lo arruiné, verdad? ㅡPreguntó avergonzado cubriéndose esta vez todo el rostro.
ㅡ¿De qué hablas bebé? No arruinaste nada, todo está bien. ㅡAseguró el mayor metiendo su mano por debajo de la del pelinegro acariciando su mejilla con suavidad.
ㅡTerminé antes de que siquiera empezáramos. ㅡSe quejó, parecía a punto de hacer un berrinche ahí mismo, estaba enojado consigo mismo, no quería que eso sucediera, él quería llegar junto a su novio, al mismo tiempo.
ㅡPero aún podemos seguir... eso no afecta en nada, pequeño. ㅡJeongin suspiró descubriendo su rostro para mirar directamente al del mayor, Hyunjin tenía razón, después de todo no era tan grave, solo no había podido contenerse, ¿Y qué? Hyunjin no era el tipo de chico que se burlaría de él por algo como eso, lo sabía, no tenía de que preocuparse. ㅡ¿Quieres que paremos un momento? ㅡEl pelinegro negó frenéticamente. ㅡ¿Quieres seguir? ㅡEsta vez asintió.
Se acercó plantándole un casto y breve beso para terminar bajando con un camino de estos hasta el miembro ajeno, donde no esperó mucho para tomarlo en sus manos y comenzar a masturbarlo, recorrió toda la extensión con su lengua al mismo tiempo que masajeaba los testículos envolviéndolos con la palma de su mano, llevó una de sus extremidades a su propia erección sin poder aguantar un segundo más sin atención, le estaba comenzando a doler, debía ser rápido. Por lo que aún masturbándose a ritmo lento, decidió introducir el semierecto de Jeongin en su boca, succionándolo ligeramente. El menor comenzó a jadear y en pocos segundos estaba duro nuevamente dentro de la cálida cavidad de Hyunjin. Mordió su labio y acarició las hebras claras del mayor, se sentía como ser envuelto por un ángel.
Empuñó su mano tirando de sus cabellos. ㅡE-es suficiente... ㅡSuspiró. ㅡYa podemos seguir, ya está bien. ㅡAseguró recibiendo un asentimiento y una mirada profunda que lo dejó casi sin habla.
ㅡVoy a entrar. ㅡAvisó, buscando con su mirada la botellita de lubricante, cuando la encontró y volcó un poco en la palma de su mano, fue cuando se dió cuenta de un detalle bastante importante. ㅡA-amor...
ㅡEstoy listo Jinnie. ㅡAsintió firme.
ㅡNo es eso...
ㅡ¿Qué?
ㅡNo tengo condones... ¿Debería salir a comprar? ¿Puedes esperar?
ㅡ¡¿Qué?! ¿Esperar? No, no, no... ㅡNegó rotundamente.ㅡJinnie solo hazlo. ㅡNo pudo evitarlo, sus labios se movieron por si solos formando un tierno puchero.
ㅡP-pero-...
ㅡNada. ㅡLo interrumpió. Nada estaba saliendo como esperaban, pero el momento fue tan inesperado e improvisado que en lo que menos se pusieron a pensar es en los detalles. Quizás deberían haber pensado con la de arriba en vez de la de abajo. Pero ya era demasiado tarde para volver el tiempo atrás y tener todo preparado, ellos no eran del tipo de pareja perfeccionista que planeaban las cosas, hasta sus citas eran pensadas en el mismo momento, las únicas que fueron elaboradas tiempo antes fueron las de aniversario de mes y hoy la de un año, aún así que tuvieran su primera vez juntos no era parte de ella. No hasta ahora. ㅡ¿Piensas ir a una farmacia a esta hora? ¿Siquiera habrá una abierta? Ya es tarde Hyunjin. ㅡHyunjin, ningún apodo ni diminutivo cariñoso, eso solo significaba que no había nada que discutir sino quería terminar durmiendo en el sofá de la sala. ㅡVamos a chequeos médicos seguido, y no es como si pudiera quedar embarazado, solo hazlo, ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que comenzamos? No es posible que pueda esperar más para tenerte dentro, mucho menos tú, ¿Hace cuanto que estás duro? Si sigues así te convertirás en una piedra, y tenlo por seguro que-... ¡Mgh! ¡M-mierda! ¡Mierda!... De-despacio...
Claro que no iba a dejar a su pequeño novio en la espera, y estaba comenzando a creer que la teoría en la que se convertía en piedra podría hacerse realidad sino hacía algo al respecto, por lo que interrumpiendo su posible sermón de una hora en el que el adulto maduro que siempre tenía la razón era el pelinegro, entró lentamente y con sumo cuidado en él sin siquiera avisar.
ㅡEstás... tan es-trecho... ah. ㅡSuspiró aún no ingresaba por completo, pero por la expresión de dolor que tenía el otro en su rostro decidió que esperaría un poco para hacerlo. ㅡ¿Estás bien?
ㅡD-duele... ㅡLloriqueó ligeramente, formando un puchero inconsiste.
ㅡLo siento bebé, esperaré un poco para entrar todo, ¿Sí? Tranquilo. ㅡIntentó calmarlo, comenzando a repartir pequeños besitos por su rostro y cuello, acariciando sus mejillas y limpiando sus ojos húmedos.
ㅡ¿Q-qué? ¿Hay más? ㅡPreguntó incrédulo, tal vez el dolor hizo que la intromisión le pareciera eterna cuando no lo fue. El mayor asintió con una mirada avergonzada, tal vez si la tenía un poco grande.
Suspiró rodeando el cuello de Hyunjin con sus brazos para intentar depositar toda su atención en sus mimos y no en el ardor que muy lentamente disminuía. Quizás hubiera sido mejor meterla de una sola vez, o quizás no. Pasados los segundos él también empezó a besar la piel del mayor y de vez en cuando unían sus labios jadeando al separarse por la falta de oxígeno junto a un chasquido obseno, sus manos recorrían la espalda de este y no recordaba como de un momento a otro lo tenía completamente dentro.
ㅡTe sientes tan bien. ㅡSoltó el rubio mordiendo las ya no tan blanquecinas clavículas ajenas, puesto que se encontraban con varias marcas rojizas. ㅡTan cálido. ㅡEscondió su rostro en la curvatura de su cuello respirando el aroma del menor mezclado con el tan característico del sudor, le estaba siendo difícil contenerse, sentía que podía correrse incluso sin necesidad de moverse y lo último que quería era lastimar a su novio así que seguía esperando con ansias una mínima señal de que podía hacerlo.
ㅡJinnie. ㅡTomó las mejillas del nombrado y beso la punta de su nariz. ㅡYa no duele... creo que ya puedes... ya sabes.
Y no necesitó más que eso, suspiró incluso con alivio e instintivamente inicio con movimientos lentos para que se fuese acostumbrando, sus caderas iban de atrás hacia adelante.
Jeongin estaba comenzando a disfrutarlo como cuando anteriormente solo se trataban de los dígitos ajenos, puesto que el ardor se había transformado en un ligero cosquilleo que hacía revolotear su vientre y los estímulos que le brindaba el mayor a través de besos, caricias y mordidas sin mucha fuerza lo tenían lo suficientemente distraído como para no prestarle atención a la ya inexistente molestia, y no se percató de su ausencia hasta que Hyunjin salió casi por completo y entro de una sola vez hasta el fondo.
ㅡ¡Aah! S-sí, me gusta eso, m-más rápido... ㅡGimió apresando con una de sus manos la sábana debajo suyo, arrugándola en su puño. ㅡMgh, Jinnie...
El mayor subió un poco la velocidad, permaneciendo aún parsimonioso, sin llegar a un ritmo que pudiera llamarse rápido. En la habitación se escuchaban los suaves gemidos del pelinegro y los graves gruñidos del más alto, el apenas audible sonido de sus pieles deslizándose gracias al lubricante, el chasquido de sus besos y las bellas palabras que se regalaban entre ellos.
La temperatura elevada que habitaba el lugar era abrumante para alguien que viniera de afuera, pero no para ellos, el calor de sus propios cuerpos los hacía sudar y jadear, ambos con sus rostros sonrojados y mirada abrillantada.
Hyunjin junto sus frentes, sus respiraciones agitadas se mezclaban, respiraban el mismo aire y sentían los mismos sentimientos, Jeongin cerró sus ojos y rozó su nariz con la contraria sonriendo ante el tierno beso esquimal que hizo que el pecho del mayor se llenara de alegría, sonrió también, su precioso novio era un ángel.
ㅡY-yo también te amo, mucho, mu-cho. ㅡSoltó abriendo los ojos y acunando el rostro del rubio con sus manos, sabía que el más alto había comprendido gracias al asentimiento que le dedicó.
Por su parte, Hyunjin le veía embelesado, cautivado. Lo admiraba maravillado, una obra de arte, su cabello revuelto, rostro enrojecido, respiración errática, piel erizada, pezones erectos y ojos brillantes. Jeongin se retorcía con cada penetración, el mayor descendió besando su torso, sujetó una de sus piernas levantándola un poco e inclinándola hacia el más bajo, sus embestidas nunca cesaron, más jamás fueron rudas ni violentas. El par quería sentirse en cada centímetro, el pelinegro sentía como lentamente era llenado, lo sentía entrar hasta tocar el fondo y sentía como ante la acción la pelvis del mayor se acercaba despacio y tocaba su trasero.
Hyunjin suspiró, una de sus manos se dirigió a la mejilla ajena acariciándola sutilmente con las yemas de sus dedos, su pulgar llegó a los suaves labios dónde rozó el belfo inferior metiendo la punta de este allí, sintiendo la humedad de su cavidad con su tacto. Deleitándose con la imagen unos instantes antes de sacarlo para acercarse a y acortar la distancia y que su lengua se haga espacio entre sus labios, buscando juguetear con la ajena.
De pronto sintió como su miembro era apretado por las paredes del menor que se contrajeron alrededor de este, acompañado de un agudo y fuerte gemido escapando de los pequeños labios contrarios. Gimió gustoso, supo que había tocado su punto y volvió a hacerlo nuevamente, concentrándose en él y en la agradable sensación de aquel canal estrechandose.
Jeongin estaba sin palabras, no podía formularlas, tampoco quería hacerlo, estaba disfrutando como la punta de aquel pene tocaba su próstata, y sin darse cuenta comenzó a soltar balbuceos sin sentido.
ㅡ¿Te gusta eso? ㅡEscuchó la voz de su novio preguntarle, asintió frenéticamente, quería más. Sus caderas se levantaron intentando moverse al compás de las embestidas. ㅡPuedo notarlo. ㅡDijo sonriendo con lasciva.
ㅡAh... ㅡSuspiró. ㅡHyunjin. ㅡChilló, su cabeza dió vueltas y su vista se hizo borrosa, la velocidad era tortuosamente lenta pero deliciosa, mordió sus labios cuando sintió el calor bajar directo a su vientre, no, no iba a correrse aún, quería seguir disfrutando de aquellas nuevas y placenteras sensaciones, no quería que se acabe tan pronto pero quería más, se sentía como un gatito que estaban alimentando luego de días de hambruna. ㅡM-mas, quiero más.
Hyunjin salió de su interior causando confusión en el más pequeño quien frunció su ceño y se quejó con un lloriqueó. Se sentó a su lado bajo la molesta mirada de Jeongin. ㅡVen, bebé. ㅡY tomándolo por debajo de las axilas ayudo al menor a sentarse sobre él a horcajadas, sujetando su pequeña cintura entre sus manos. ㅡ Levántate un poco. ㅡEl pelinegro asintió e intentando con todas sus fuerzas no cohibirse, se sujetó de los hombros del más alto y se elevó con ayuda de sus rodillas, esperando a que el otro acomodara su miembro en su entrada, dejándose caer en ese momento, ambos soltando un gemido al no tener ni una pizca de suavidad al hacerlo. ㅡHazlo a tu ritmo, si te cansas te ayudaré.
Jeongin tomó aire manteniéndolo unos segundos dentro de sus pulmones para luego expulsarlo con suavidad, miró al mayor a los ojos observando el bello brillo de estos, ¿Su mirada también lucía así de bonita y calida como la de él? Su pecho vibró llenándose de felicidad, Hyunjin era la persona correcta. Sonrió escondiendo su rostro en la curvatura de su cuello, comenzando a mover sus caderas tímidamente de adelante hacia atrás y en círculos.
ㅡMm, sí, así amor. ㅡApretó su agarre en sus caderas besando el hombro del pelinegro. Jeongin aceleró sus movimientos dando pequeños saltitos, gimiendo por lo bajo. ㅡAh, lo haces muy bien. ㅡJadeó.
ㅡJinnie, es tan grande. ㅡSusurró suspirando, temblando mientras intentaba por si mismo encontrar su punto nuevamente, moviéndose más rápido, saltando sobre Hyunjin a su propio gusto disfrutando de sentir centímetro a centímetro el roce de sus pieles. ㅡJinnie... ㅡSubió su mano para acunar su mejilla, sacando su sonrojado rostro de su escondite, girando su cabeza hacia él, dejando apoyada su mejilla en el hombro del alto logrando que Hyunjin voltee a mirarlo. ㅡTe amo Jinnie... ㅡDijo antes de intentar esconderse nuevamente, pero el mayor no se lo permitió y tomó su mentón acercándose para besarlo con ganas, saboreando sus apetecibles labios con fervor.
ㅡYo también te amo, mucho, te amo, te amo, te amo. ㅡRespondió dejando cortos besos en su cuello y hombro, consiguiendo una risita por parte del menor, bajó sus manos a las nalgas de este apretándolas ligeramente.
El pelinegro arqueó su espalda soltando un chillido cuando su punto dulce fue tocado, gimiendo el nombre de su novio y saltando más rápido maltratando su propia próstata una y otra vez sin contenerse, rodeo el cuello del rubio y con una mano acarició sus hebras antes de tirar de ellas cuando su vientre se contrajó ante una fuerte embestida. Hyunjin no podía creer lo bien que su pequeño se veía en ese estado, la escena simplemente lo volvía loco, e intentaba no perder la cordura pero le era imposible si el menor saltaba sobre el como si fuera un trampolín haciéndolo perder el aliento.
Jeongin buscó los labios de Hyunjin cuando el placer fue tan extremo que no podía soportarlo más, se besaron con ferocidad, el mayor se atrevió a aumentar la fuerza de las penetraciones convirtiendo al pelinegro en un manojo de gemidos y lloriqueos. Gimoteó quejumbroso al verse en la misma situación que el menor, estaban por sobrepasar la línea que los dividía del límite, del éxtasis y la liberación.
Fue cuando los dientes de Hyunjin rozaron el lóbulo de la oreja de Jeongin que su respiración se cortó, tembló por unos segundos y finalmente gimió en un grito con el nombre de su amado entre sus labios, derramando toda su escencia entre ellos, entregándose a la placentera sensación de su cuerpo siendo lentamente sumergido en una gran ola de satisfacción. Hyunjin le siguió acabando dentro suyo segundos después, rodeando el cuerpo del pelinegro con sus brazos y saboreando sus labios con gusto.
Se separaron con un sonido obsceno, sus respiraciones pesadas intentando regularizarse y sus corazones saltando en desenfrenados en sus pechos.
ㅡEso fue fantástico bebé. ㅡSusurró Hyunjin, el menor tenía nuevamente su rostro escondido en la curvatura de su cuello, por lo que giró posicionándose sobre él, dejándolo con la espalda sobre el colchón.
Jeongin asintió sonriendo con sus hoyuelos haciéndose presentes. ㅡMe gusto mucho. ㅡHyunjin vio aquel brillo de felicidad en los ojos del contrario y su pecho se llenó inflandose de orgullo, lo encerró en sus cálidos brazos siendo correspondido casi al instante.
Estaban tan ensimismados que no se dieron cuenta cuando la aplicación de películas, que hasta entonces había estado pasando imágenes de portadas de series, comenzó a reproducir un trailer de terror, el sonido del grito despavorido de un personaje se hizo presente haciéndolos sobresaltarse.
ㅡ¡Mierda! Quita esa cosa. ㅡJeongin se escondió rápidamente debajo de las sábanas luego de empujar a su novio hasta quitárselo de encima y que casi cayera al suelo.
ㅡ¡Ah! Jeongin tengo miedo, ¡¿Dónde está el control remoto?! ㅡTal para cual, definitivamente el uno para el otro. ㅡOh... encontré la tapa del lubricante.
