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Septiembre 1, 1976
King's Cross
La estación recibía, como cada día de la semana, a mucha gente que buscaba viajar en tren y como cada 1 de septiembre había varios grupos de adolescentes por todo el lugar; poco a poco, algunas familias se acercaban a la pared entre los andenes 9 y 10. Cuidando que nadie lo viera, Regulus Black corrió rápido después de una familia, empujando un carrito cargado de su baúl y más cosas, directo hacia la pared.
Atravesó la pared en un segundo y al siguiente ya estaba en el andén 9 3/4. El Hogwarts Express parecía brillar con la luz del sol que caía sobre la pintura, el tren esperaba a que los alumnos abordaron después de despedirse de sus familias. Walburga y Orion Black lo habían dejado en la entrada de la estación y con un asentimiento de cabeza se habían ido, para Regulus eso no era raro, en su familia no era común las demostraciones de afecto o al menos él no recordaba ni un solo momento en que su madre o padre hubieran sido cariñosos con él.
Su mente se despejó cuando escuchó el bullicio de la gente al despedirse, no entendía cuánto ruido podían hacer las familias al despedirse o tal vez simplemente nunca había entendido eso porque nunca lo había vivido.
—¡Cuidado! —escucho una voz antes de sentir el impacto de alguien contra su cuerpo.
Regulus cayó al suelo sintiendo el peso de alguien más caer sobre él. Abrió los ojos despacio para encontrarse con una mirada preocupada, James Potter, el mejor amigo de su hermano, lo miraba atento mientras intentaba no aplastarlo.
—Regulus, lo lamento —dijo mientras se ponía en pie poco a poco—. Me resbalé y no pude evitar chocar contra ti.
Desde el suelo Regulus suspiro algo fastidiado, uno de los amigos idiotas de su hermano. Era la primera vez que lo escuchaba llamarlo por su nombre, casi siempre le decía "el hermano pequeño de Sirius" o simplemente nunca lo llamaba de ninguna forma.
—Da igual Potter —gruñó levantándose y sacudiendo su ropa.
—¿Estás bien? —preguntó James preocupado e ignorando su tono.
Asintió despacio sin verlo.
—Todo bien, creo.
—Oh bien, me alegro y de nuevo disculpa.
Regulus alzó la mirada hacia el rostro de James, sonreía nervioso y su mirada demostraba su preocupación, sus ojos a través de los cristales de los anteojos, se veían tan llamativos y alegres. James era ligeramente más grande que él y mucho más corpulento debido al quidditch; su piel ligeramente bronceada por estar bajo el sol.
—¡Oye Prongs! —lo llamó Sirius desde atrás sin ver con quien hablaba su amigo.
Desde hacía un año que no le hablaba a Sirius después de que se fuera de la casa y lo dejará ahí; había intentado entender las razones, antes no eran cercanos pero si que lo quería, sin embargo su enojo solo crecía al pensar en él así que la mayoría del tiempo se olvidaba de su hermano mayor.
Al oír su voz, Regulus frunció el ceño y su semblante se endureció, terminó de limpiarse tan rápido como pudo y estaba por avanzar cuando Sirius llegó al lado de James.
—¿Qué sucedió con...? —la frase de Sirius se interrumpió al ver a su hermano—. Regulus, ¿estás bien?
—Choque contra él y justo estaba preguntándole si estaba bien —dijo James mirando a Regulus apenado.
—Si, estoy bien —dijo fríamente para comenzar a caminar con sus cosas buscando alejarse de ellos.
Mientras se alejaba escuchó como Sirius le preguntaba algo a James, podía parecer cobarde no acercarse a su hermano pero era lo mejor; no porque su madre lo dijera sino porque sabía que cuando estaba enojado podía ser muy cruel y no quería hacerle daño a Sirius.
Estaba tan concentrado en sus pensamientos que apenas alcanzó a ver como unos brazos lo envolvían en un efusivo abrazo. Barty Crouch Jr. lo abrazaba con fuerza con una sonrisa alegre y enérgica; su cabello rubio desordenado y su piel pálida llena de pecas resaltaba por un leve color rojo en sus mejillas debido al calor.
—¡Hola Reg! —exclamó sonriente.
—Hola Barty, no sé como tienes tanta energía.
—Pareces un anciano, Black.
—Tu pareces un niño —se defendió mirándolo.
Barty negó riendo.
—Siempre tan de buen humor.
—¿Y ahora por qué hablamos del buen humor de Regulus? —preguntó Lucius acercándose a ellos.
Lucius Malfoy les sonrió con diversión, parecía estar más pálido que de costumbre, como si estuviera enfermo. Su cabello rubio platinado lo hacía lucir mucho más pálido y en ocasiones se quejaba de ese color, el cual podía agradecer de su padre y de su madre.
—¿Qué mierda te paso, Malfoy?—preguntó Barty riendo.
Entonces Regulus notó como es que Lucius cojeaba un poco, también notó un vendaje debajo de su ropa así que eso explicaba porque parecía enfermo.
—Me caí de la escoba mientras intentaba practicar —respondió Lucius mirando a Barty.
—¿Cómo es que te caíste?
Lucius se quedó callado un momento.
—No responderé.
Barty comenzó a molestarlo riendo.
—¿Ahora por qué Barty está molestando? —preguntó Sev llegando con sus cosas.
—Solo siendo Barty —respondió Regulus para saludarlo con una sonrisa leve.
Severus Snape iba con su característica ropa vieja; su cabello un poco más corto pero igual de negro y brilloso por la grasa, parecía estar tranquilo a pesar de venir de su casa.
—Ya, mejor hay que subir —dijo Lucius después de decirle a Barty que dejará de molestar.
Los cuatro caminaban por el pasillo buscando un compartimiento para poder sentarse a charlar. Regulus venía al frente escuchando a Lucius y Barty hablando, miró a sus amigos antes de escuchar la voz de su hermano.
Sirius venía junto al resto de sus amigos haciendo mucho ruido como siempre que estaba cerca, él se detuvo al ver a Regulus y a sus amigos. Los demás merodeadores dejaron de hablar al notar como Sirius se detenía, Remus y Peter miraron a Regulus antes de ver a Sirius.
Barty perdió su sonrisa al mirar a los cuatro chicos de Gryffindor y Regulus observo a Sirius un momento, luego paso por un lado para seguir caminando como si Sirius no existiera; sus amigos estaban listos para seguirlo intentando no tocarlos ni un poco. Era sabido que los dos grupos no se llevaban nada bien y casi siempre tenían problemas por cualquier cosa.
—¿Vas a seguir fingiendo que no existo, Regulus? —preguntó Sirius de pronto.
Regulus se puso más rígido antes de darse la vuelta despacio para mirarlo.
—Tu fingiste eso mismo hace un año —dijo fríamente para volver a caminar como si nada.
—Al menos deberías escucharme —dijo Sirius mirándolo.
—Tu no me escuchaste cuando intente que no me abandonarás —dijo Regulus mirando a su hermano.
Sirius estaba por hablar de nuevo cuando James lo detuvo.
—No sigas —le murmuró para que solo él lo escuchara. Sirius asintió para seguir caminando con la mirada en el suelo.
Cuando los merodeadores se alejaron, Regulus soltó el aire que había estado conteniendo y siguió caminando junto a sus amigos. Ninguno habló hasta que estuvieron sentados en el compartimiento del tren, los tres conocían de la situación de Regulus y Sirius y, a diferencia de Regulus, ellos no habían intentado entender a Sirius así que solo estaban enojados por su amigo y por las bromas y burlas que hacía contra los de Slytherin y Severus.
—¿Planeas hablar con él? —preguntó Barty mirando a Regulus.
Él meditó un momento preguntándose si realmente quería acercarse a su hermano mayor.
—En realidad no estoy seguro, me sentí tan traicionado cuando se fue, abandonado y yo sé que no podía decirle que se quedara a recibir malos tratos pero hubiera agradecido una simple nota o una sugerencia de que podíamos irnos juntos —admitió sin ver a ninguno.
Entre ellos era complicado hablar de emociones; no porque no quisieran era, más bien, un problema de represión. Lucius, Severus y Regulus habían pasado gran parte de su vida reprimiendo todo lo que sentían o querían; si decían algo que a sus padres no les gustaba terminaban mal. El único que nunca había tenido un filtro a pesar de las situaciones era Barty, él siempre decía lo que quería y lo que sentía sin miedo a lo que pudiera pasarle.
—¿Te hubieras ido? —preguntó Sev en voz baja.
—No sé, a lo mejor sí —respondió jugando con su varita.
—Tal vez hubiera sido lo mejor —dijo Barty pensando en eso.
Lucius asintió mirándolos.
—A lo mejor.
El resto del viaje cambiaron de tema retomando la energía alegre y divertida que tenían un rato antes de encontrarse a Sirius. Regulus a pesar de estar hablando y prestando atención a la conversación no podía dejar de pensar en Sirius, en lo que había dicho sobre escucharlo; estaba considerando escucharlo e incluso perdonarlo pero sabía que eso tardaría un tiempo.
***
Regulus había salido para caminar un poco al pasillo, aún quedaba cerca de hora y media de viaje antes de llegar a Hogsmeade así que lo mejor para él era caminar un poco para relajarse antes de llegar.
Estaba caminando con las manos en los bolsillos, en su casa su madre se lo prohibía porque decía que parecía de un vago pero lejos de ella disfrutaba de caminar así. Miraba de vez en cuando a su alrededor pero estaba distraído, tanto que no se dio cuenta de que James estaba frente a él sonriendo levemente.
—Perdona, ¿qué dijiste? —preguntó Regulus al darse cuenta de que había dicho algo y no le había prestado atención.
—Te preguntaba si te sentías bien —repitió mirándolo.
—Sí, me siento perfecto.
—¿Sabes que cada que mientes mueves ligeramente la nariz?
Regulus se extraño al oír eso.
—¿Cómo sabes que muevo la nariz?
—P-Porque... yo solo... —James se rasco la nuca nervioso.
—¿Me observas, Potter?
—Claro, digo no... solo a veces.
—Tranquilo, no es un examen o algo así —dijo Regulus riendo al verlo nervioso.
James asintió mientras un leve rubor cubría sus mejillas despacio.
—Vamos Potter, no te voy a morder.
