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John estaba sentado en la silla junto a la cama de Sherlock, luego de la conmoción tras el intento de asesinato y posterior declaracion de Culverton Smith habian tenido que dopar a detective, que estaba empeñado en regresar a su departamento para arreglar el desastre que Mycroft habia hecho al desmantelar su fabrica de sustancias casera.
Era más de media noche y en su mente solo una pregunta se repetía constantemente, ¿porque había decidido quedarse? Con Smith bajo custodia, Sherlock estaba tan seguro como podría, y este era uno de los mejores hospitales de Londres, además que cada enfermera estaba perdidamente cautivada por el ojiazul. Realmente su presencia no era necesaria de ninguna manera, y sin embargo había estado sentado las últimas 4 horas velando el sueño del hombre.
– Se ve tan adorable durmiendo, ¿Cierto? – Escucho decir a Mary al otro lado de la habitación, estaba recostada casualmente contra la ventana y sin embargo su figura no producía ninguna sombra – Casi no parece que estuviera al borde de una muerte por narcóticos.
El capitán frunció el ceño ante las palabras de la mujer, quería estar enojado, enojado con ella por haberse sacrificado, con él por haber recaído de esa forma, consigo mismo por haber corrido a su rescate apenas supo que estaba en peligro, y sin embargo las emociones dentro de él era completamente diferentes. Se sentía triste por la forma en que Sherlock había llegado a autodestruirse, culpable porque todo había sido un plan para sacarlo de su miseria y aliviado de haber llegado a tiempo para salvarlo.
– ¿Cuándo admitirás que Sherlock es el sol de tu universo? – Habló nuevamente la figura de su ex esposa, ahora parada junto a la camilla mirando las delgadas facciones del detective.
– Yo no soy gay – Fueron las palabras que usó para intentar defenderse.
– Y yo no soy real cariño – Respondió la mujer con una sonrisa – Soy solo un producto de tu mente.
Watson se llevó una mano a la cara, como si de esa forma pudiera protegerse de la verdad que su mente le quería hacerle ver, la respuesta a la pregunta que su cerebro llevaba repitiendo en bucle las últimas horas. Cuando volvió a abrir los ojos la imagen de Mary había desaparecido.
Volvió a fijar su atención en la figura que reposaba tranquilamente en la camilla, su respiración lenta apenas movía la tela con la que estaba cubierto, sus manos temblaban de vez en cuando como señal de la falta de drogas en su sistema, su rostro naturalmente delgado por los largos ayuno estaba completamente demacrado, con visibles ojeras negras bajo los ojos, los labios resecos y enfermizamente pálidos como toda su piel.
Se levantó de la silla y lentamente se acercó a su amigo, se veía tan frágil, tan vulnerable y aun tan hermoso, con una mano comenzó a recorrer sus facciones, desde su frente, pasando por sus marcados pómulos, el arco de cupido de sus labios y su esbelto cuello, nadie podía negar que Sherlock era un espécimen exquisito, incluso en ese estado post drogas. El detective soltó un suspiro en sueños que paralizó las acciones del doctor, se quedó estático pensando que había sido descubierto en su escrutinio, sin embargo el hombre seguía completamente dormido e ignorante a sus acciones. El rubio respiró profundo y luego tragó hondo, como si estuviera intentando reunir valor.
– Deja de limitarte amor, ambos sabemos lo que de verdad deseas – Dijo la voz de Mary en algún punto de la habitación, sin embargo todo él estaba demasiado concentrado en Sherlock como para buscar el origen del sonido.
Acerco lentamente su rostro y enterro la nariz en los rizos negros de su cabeza, olia a shampoo y desinfectante, aspiro profundamente hasta que capto lo que buscaba, ese caracteristico olor almizclado que solo pertenecia a el detective, acaricio con la punta de la nariz su frente siguiendo el recorrido que su dedo habia hecho antes en sus mejillas, deleitándose con el aroma y suavidad del pelinegro.
Se alejó un poco para poder apreciarlo, John Watson sabía que no era gay, y sin embargo era inutil seguir negando la verdad sobre los sentimiento que le producía Sherlock Holmes, este hombre se había calado profundamente dentro de él, de una forma tan intensa que su propia esposa tenía claro que era incapaz de vivir sin él, que perderlo una segunda vez lo rompería de formas que ella no podría reparar.
Decididamente trazó un nuevo curso, centimetro a centimetro se acerco a su rostro con la convicción de demostrar la magnitud tan grande se sus sentimientos, sin embargo a escasos milímetros de juntar sus labios con lo del detective se detuvo, no quería que su primer paso con Sherlock fuera con este inconsciente, si iba a afrontar este nuevo capítulo, queria poder ver la expresión del hombre cuando abriera su corazón. Unió su frente con la de Sherlock y frotó su nariz contra la de él por un largo instante mientras respiraba su aliento, luego se alejó completamente para volver a sentarse en la silla junto a la camilla.
Quizás los demás tenían razón y si era un poco gay después de todo.
