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Ambos están en la cama, y mientras que Lando está boca arriba con la visión borrosa balbuceando palabras que apenas puede procesar, Charles está en cuatro, con sus manos apretando las sábana mientras sus ojos se cierran en un vago intento de aliviar el placer que es dolorosamente bueno y su mente va más rápido de lo que él ha ido en las carreras que ha tenido hasta la fecha.
La gran mano de Carlos se posiciona en el cabello de su compañero de equipo y jala con fuerza, haciéndolo jadear con la respiración entrecortada mientras tantea por debajo con la vaga intención de masturbarse la cual le es arrebatada por Carlos, que lo inmoviliza y lo deja con la mejilla contra el regazo de Lando quien levanta la mirada conectando con Charles, quien está lloriqueando.
—Carlos por favor —suplica Charles, intenta soltarse y forcejea un poco hasta que una gran palmada lo hace quejarse ante la sensibilidad. —, por favor, tócame...por favor.
La mano de Carlos se escabulle y agarra con firmeza el pene de Charles, haciéndolo sollozar con fuerza contra la pierna de Lando, quien desde la comodidad de la cama donde se está reincorporando, se masturba con lentitud jadeando y apretando las sábanas con su mano libre, sintiendo una corriente eléctrica por todo su cuerpo.
Llevan así aproximadamente una hora, entre besos y como se corrieron ambos anteriormente en sus pantalones, como ya se la chuparon a Carlos y ahora por tercera vez, están aquí en la habitación de hotel. Todo está bien, demasiado bien, y Lando se está recuperando de la...escurrida, que Carlos le dió hace unos minutos, más la imagen de Charles siendo jodido con fuerza por el español realmente lo ayuda a recuperarse.
—Creo que estoy listo —habla Lando, arrastra un poco las palabras cuán borracho pero se ve firme en cada movimiento. —, creo que también puedo tener un turno con Charles, ¿No?
Carlos baja la fuerza por unos momentos y Charles se topa un respiro, jadeando con fuerza mientras ve a Lando como una súplica.
—Amor...creo que Lando quiere hacerse un espacio en tí —habla Carlos agachándose, moviéndose con lentitud dentro de él haciéndolo sollozar bajo, acaricia su muslo de arriba hacia abajo. —, ¿Qué opinas?
—¿L...los dos? —murmura Charles sin fuerza, con la respiración agitada mientras una de las manos se escabulle hasta Lando, donde lo masturba con lentitud. —. Ustedes van a acabar conmigo y no tendré fuerza para la próxima carrera.
Eso último hace reír tanto a Lando como a Carlos, quienes se mueven para cambiar de posición; mientras Carlos toma asiento a la orilla de la cama mientras que Charles se sienta en su regazo jadeando ante el roce de su pene justo en su entrada, haciéndolo esconder el rostro en su cuello lo que dura poco ya que Lando se acerca por detrás y lo sujeta del cabello, reclamándolo en un beso fuerte y voraz, donde sus lenguas se juntas y el sonido húmedo.
—Te vamos a dejar tan acabado que nos vas a sentir por días. —habla Lando contra sus labios.
Carlos resopla una risa mientras jala a Lando para poder besarlo. —Tú cállate, porque te dejé temblando también.
Lando ríe asintiendo. —Claro que no. Soy más fuerte, ajá.
—Eso no fue lo que yo ví —murmura Charles, levantándose del regazo de Carlos, quien lo detiene sujetándolo de la cintura con fuerza hasta que deja marcas rojizas en su piel.
Lo penetra con fuerza, y le arranca un gruñido casi violento de su garganta hasta que sus manos se fijan con fuerza en sus hombros, moviéndose con lentitud mientras siente como su próstata es destruída en cada movimiento que él mismo hace, haciendo jadear a Carlos que intenta controlar sus movimientos.
—Más despacio...Charles...por favor...
La mirada de Charles tiene lágrimas que hacen ver sus ojos más brillantes, su cuerpo se tensa haciendo gemir a Carlos, que hace su cabeza hacia atrás con el sudor bajando a través de su garganta, dejándole el cabello pegado a la frente y al cuello; la escena digna de admirar mientras Charles toma el control sintiendo su cuerpo tensarse en cada movimiento.
—Charles, espera —murmura, casi suplicando mientras intenta detener los movimientos de Charles hasta que se corre en su interior con un gemido sonoro hasta que se desmorona en la cama con la respiración agitada. —, A~ay mierda...
Charles se masturba con rapidez, haciendo movimientos acentuados en la punta que gotea, la cual está de un rojo brillante mientras solloza recostando la cabeza en el hombro de Lando que está detrás suyo, acariciando su pecho y sus pezones hasta que termina de correrse, manchando el abdomen de Carlos que está jadeando con fuerza.
Lando ríe con suavidad, y lo empuja a la cama, donde se desploma tembloroso. Charles levanta la mirada y sujeta a Carlos por los brazos lo que lo hace reaccionar desprevenido.
—¿Qué están...? ¡Hey no, esperen! ¡Déjenme cinco minutos!
Landó sonríe y toma asiento en el regazo de Carlos, sintiendo como entra con rapidez y se llena en cuestión de segundos. Más la sensibilidad es mucha y los gemidos adoloridos de Carlos resuenan en toda la habitación, los cuales son callados por el beso que Charles le planta de inmediato bajando lentamente a través de su cuello, mordiendo y succionando marcas que se tornan moradas de inmediato.
—Lando...Lando más despacio, te lo suplico por favor —jadea riendo con suavidad, una risa tonta en realidad. —. Mi vida, me estás matando.
Las manos de Lando presionan contra el pecho de Carlos mientras se mueve lento y profundo, sintiendo como presiona su próstata y como su pene gotea entre ambos, donde quedó en goterones el semen de Charles, quien se levanta de la cama con lentitud.
—¿Te gusta?
Lando gime ante la pregunta de Charles. Las manos de Charles acarician la espalda de Lando, apretando los costados hasta que de un empujón lo tiene contra el pecho de Carlos quien levanta la mirada sonriéndole.
—Suéltame...maldita sea te voy a morder...¡Charles! Carlos dile algo.
Carlos lo hace voltear a verlo y lo besa; Charles lo sujeta de la cintura con fuerza y con su mano libre se masturba, haciendo un sonido húmedo al cual Lando está atento hasta que siente como intenta entrar en él de manera lenta que quema, mientras siente una intromisión incómoda junto a Carlos, quien jadea sensible moviéndose con lentitud dentro del cuerpo del británico que aprieta sus manos contra las sábanas hasta que sus puños se hacen blancos, sollozando y gimiendo...casi gritando.
Charles se agacha y se acerca al oído de Lando. —Baja la voz o Max y Checo te van a escuchar.
—Yo creo que ellos están igual que nosotros —jadea Lando. —. Por el amor a todo, Charles, entra de una puta vez.
Charles sonríe, una sonrisa llena de malicia que se borra cuando entra, penetrando así junto a Carlos al británico que deja ir un grito que raspa su garganta mientras sus puños se hacen blancos apretando las sábanas. La mano de Carlos rodea su cuello dejándolo vagamente sin aire mientras gime al ritmo que Charles se mueve, haciendo gemir a Carlos ante el roce en el cálido interior de Lando.
—Carlos... Charles...
Ambos se voltean a ver y sonrien, una complicidad extraña; las manos de ambos sujetan a Lando con fuerza hasta que ambos entran al mismo tiempo golpeando la próstata de Lando, que hace que grite sollozando a medida que las lágrimas bajan a través de sus mejillas teñidas de rojo gracias al calor del momento y al calor que hace en la habitación del hotel en Miami.
—Carlos...Carlos...Carlos —exclama Lando moviéndose con fuerza en un vago intento de soltarse. —. Esto es mucho, por favor... harán que me corra otra vez.
Carlos acaricia la mejilla de Lando y lo besa, mientras baja su mano hasta masturbar al joven que solloza sintiendo una tensión en todo su cuerpo que lo hace tomar con fuerza.
—Creo que el niño se va a correr...
Charles lo embiste con fuerza hasta que Lando se corre contra el abdomen de Carlos y el español tiene un último orgasmo en seco, jadeando y siendo silenciado por los sollozos de Landó que están llenos de sensibilidad mientras que Charles continúa moviéndose con lentitud hasta que se corre vagamente dentro del británico.
En fila se derriban, uno al lado del otro en la cama mientras respiran de manera audible, viéndose el uno al otro y riendo con suavidad.
—Este fue el premio por ganar el gran premio. —comenta Charles, riendo con suavidad.
Lando levanta ambos hombros. —Me convence.
