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"Enhorabuena por tus treinta, Lio. Realmente no creí que fueses a aguantar tanto", él se divirtió escuchando su propio comentario, y como una batería para su risa fue un leve golpe sin intención de herirlo en gravedad. Ambos rieron sin carcajadas, algo que sólo se podía escuchar en la tranquilidad de su amado hogareño.
Eventualmente, se encontraría diciéndole eso a una versión mucho peor de él. Eventualmente, estará recordando las cosas del presentes como los recuerdos del pasado. Eventualmente, ninguno de los dos podría llegar a felicitar el otro por sus logros, porque ninguno de los dos hará brillar su presencia en ese lugar.
Y es sencillo creer que el tiempo es una muñeca de cristal.
Las cosas son difíciles de tragar, los pensamientos lo son mucho más. Él sabía que llegará un momento en el que las personas con las que chocó sus puños tomarán su propio camino y todos ellos se convertirán en un "cuando era más joven", y todo lo que él llegaría a decir sobre extrañarlos no estaba muy lejos de ser la realidad.
El negocio de bomberos había sido útil únicamente en su momento de mayor conveniencia, pero eventualmente se volvieron solo bomberos cuando "lo que sea que haya sido eso", su extraña y por algún motivo larga forma de llamarlo, desapareció. Ya no había ninguna solución mágica a los incendios en los que trabajarían, simplemente un par de "¡Toqué el cable equivocado!" "Prendí la fogata de más" "¡No sabía cómo apagar un incendio! Y al parecer, no era como lo improvisé"
Pero llegó un momento en el que oró porque este hombre se quedase a su lado permanentemente. Incluso si un "para siempre" es demasiado tiempo, lo soportaría si es con él.
Eran dos vidas destinadas a conocerse, sin duda, eso nunca podrían negarlo, se odiaran, amaran o no.
Cuando Amor y familiaridad se transformaron en palabras fue cuando él dijo algo. Probablemente gimió su nombre y volvió a reír, con las mejillas sonrojadas y ni siquiera había necesitado embriagarse de alguna adicción ajena para poder estar así, su felicidad era licor, pero él no era una droga, ni la más potente, porque, si las circunstancias los llevaban a irse de su vida entonces encontraría una manera de aceptarlo, como lo hizo él con las llamas.
Su fortaleza, su parte más importante, sí que se derrumbó pero la improvisación aveces es buena..
Aquel que miraba al frente sacudió sus cabellos y no entendió qué era lo que su cuerpo y alma estaban transmitiendo, sin embargo uno siempre tiene derecho a no saber, y eso se lo entregó a sí mismo al decidir no preguntar al respecto.
Con su cuerpo aún haciendo presión en los almohadones del sillón de su casa, él regresó a su habla y sentidos. "Oye, Lio.. ¿Cómo te sientes? .... ¿Cómo... te has sentido?", ni siquiera supo qué estaba diciendo, probablemente sólo era su inconsciente quien habló, un pequeño bailarín dentro de él que quería escuchar más a este chico, que ya no era un extraño, y sabía que una pregunta haría que el sonido de sus palabras se alargara.
"Ahh .... Bueno, siento que algunos de mis días se han estado achicando poco a poco, mientras que otros parecen sueños", '¿No es eso raro?' Él pensó que respondería con eso, "Pero, en general.. estoy bien", respondió con algo de duda. No había palabra del lenguaje que explicase sus neutros sentimientos con respecto a su vida actual, o ¿Quizás sus tiempos de terrorista habían hecho que todo lo demás que llegase a pasarle se viese opacado por las llamas turquesas y magentas? Eso era lo más acertado.
¿Qué hubiese respondido él si esto se lo hubiese preguntado hace un par de años atrás?, una incógnita que atravesó su cerebro para ponerlo a trabajar en una escena que nunca ocurrió entre ellos dos de más jóvenes, en la que él decía algo como, 'Me siento .... como cuando un cumpleaños acaba, ya no tengo nada por lo que lamentarme ya que el Promare fue exterminado hace años. Ya no hay nadie juzgándome acerca de lo que soy y mi pueblo está protegido, todo lo que quería lo conseguí, ¿Entonces por qué me siento de esta manera?', la realidad es que varias veces le había dicho algo similar, al menos su mente servía de algo y era acordarse de lo menos conveniente en los momentos más convenientes.
"Entonces, me alegra que hayas conseguí remediar tus tormentos", su mente incluso negaría haber dicho algo si se lo llegaran a preguntar, hubo un momento en el que ni siquiera se escuchó a sí mismo, cuando sus alrededores lo estuvieron atrapando y todo se volvió oscuro, viendo sus propios párpados.
Lio río.
"No puedo cargarte, eres tan pesado para mí", él se burló porque sabía que si fuese alrevés, Galo habría tratado de llevarlo hacia su cama, siempre tratando de lucirse como el caballero.
