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Bad Choice

Summary:

"El amor no es simple cuando estás bajo los reflectores"

Algo pasó entre ellos hace un año y medio. Algo que hizo que Minho cambiara radicalmente su actitud con respecto a Key.
Key, por su parte, no tenía idea de qué era, pero estaba dispuesto a averiguarlo y la boda de Onew con Luna podía ser la ocasión perfecta para hacerlo.
Todo sería más fácil si Taemin no se empecinara en hacerle la vida imposible, si Jonghyun no lo encubriera, si la prensa no estuviera encima del gran evento y de la novia y si ciertas personas no estuvieran dispuestas a hacer cualquier cosa para evitar este matrimonio, sembrando más dudas y miedos entre los dos protagonistas.

Notes:

Referir a este apéndice, en cada superíndice que le corresponda en la historia.

¹Indica frase equivalente a dialecto de Daegu, la mayoría son solo una proyección y no reflejan los modismos coloquiales de la región.

²Adaptación del término Yeonggam, por el que, Kibum llama a Jinki. Es más preciosamente anciano, pero en español es más común que a alguien se lo apode "abuelito" por lo que es una palabra más precisa.

³Aeropuerto Internacional de la ciudad de Gimhae, el cual es el más cercano a la ciudad de Jinju, dónde se celebrará la boda.

⁴es el nombre del Himno Nacional de Corea

⁵Es el modelo más grande de Hyundai disponible para 5 personas. Debido a que ellos necesitan evitar ser reconocidos, no suelen usar sus propios vehículos, sino alguno alquilado, o prestado como en este caso que el coche pertenece a un director creativo de la empresa.

⁶Si bien, por la diferencia generacional, el término más apropiado sería Samchon (Tío), debido a que ella lo visualiza como un príncipe, usa un término que lo vuelve más cercano (en edad).

⁷Interjección quejumbrosa que comúnmente usan Minho y Kibum.

⁸Hace referencia a que nacieron el mismo año como a que ambos conforman la rap line.

⁹Interjección que denota frustración o desagrado.

 

(Solo se mantendrá el coreano para indicar cercanía y rango entre personajes, nombres de comidas, lugares y términos comunes como maknae)

Chapter 1: Hate That

Chapter Text

1.Hate That 

 

“Once more I reload the photo checking just in case  

I hate myself and I’m sick and tired of me”


 

 

Desde luego que llegaría tarde. Es decir, era Lee Taemin. Cuando a Kibum le dijeron que el maknae de su grupo sería el que lo iría a recoger al aeropuerto, él tuvo la certeza de que debería prepararse a hacer un tour por el inmenso lugar; sin embargo, ya era la segunda vez que lo recorría de arriba abajo y empezaba a sentirse tan perdido como Tom Hanks en la película de La Terminal.   

 

- Debí tomar un taxi… -No sería una mala idea si supiera como llegar a la villa, perdida en medio de la nada, que Jinki y Sunyoung habían rentado para celebrar su boda.  

 

Afortunadamente, debido al carácter tan íntimo del evento, las filtraciones de información se habían mantenido a raya e incluso se habían enviado ubicaciones falsas entre las personas de menor confianza, que solían vender los datos a distintos medios y fans obsesivos, sin embargo, si seguía dando vueltas como un idiota, no tardarían en reconocerlo pese a la peluca, el sombrero, los lentes oscuros y el tapabocas.  

 

Exasperado, mientras se aventuraba a la entrada principal, tomó su celular para hacer una llamada de advertencia, le estaría importando tres hectáreas de mazorca ¹  si Taemin estaba conduciendo; desde luego, tenía asumido que no lo atenderían, estaba acostumbrado a tener que hacer al menos tres malditas llamadas antes de que ese mocoso se dignara a contestar; por eso su mandíbula casi se desencajó cuando escuchó su voz al otro lado del teléfono, luego de solo dos tonos.  

 

- ¡Hyung! - Ese tono irritantemente alegre y despreocupado, como si no estuviera en falta. Aunque Kibum lo adorara, realmente sentía el impulso de estrangularlo en ese momento. Si solo lo hubiera tenido adelante…- ¿Hyung? -Taemin volvió a hablar ante la falta de respuesta, pero esta vez a su interlocutor le dio la impresión de que su voz sonaba mucho menos lejana, como si realmente lo tuviera respirando en su espalda. Un escalofrío le surcó la espina mientras viraba su cuerpo 180° con un mal presentimiento.

 

Y, como siempre que tenía un mal presentimiento, estaba en lo correcto. Allí plantado, con su sonrisa más inocente, sacudiendo su brazo con entusiasmo, estaba ese… ese… Ni siquiera podía encontrar un término apropiado que englobara su percepción de él en ese momento. No quería dirigirle la palabra.   

 

Comenzó a caminar, visiblemente frustrado, pasando junto a él sin decirle nada realmente, pero mascullando un “vamos” entre dientes.  

 

- Ahh… Estás siendo tan frío conmigo. Lastimas mis sentimientos. -Entre risas Taemin trataba de parecer ofendido por el trato de su compañero. 

 

- Voy a lastimarte otra cosa como sigas hablando ¿Tienes idea de que tan tarde llegas? -Le reclamó con la voz más chillona de lo regular-  

 

- ¿Tarde? -Parecía fingir demencia mientras escuchaba a Key quejarse- Ah, Hyung… Creo que lo estás malinterpretando. Estoy aquí desde hace horas.  

 

Key se detuvo abruptamente, incrédulo de lo que acababa de escuchar.  

 

- TÚÚÚ… ¿QUÉ? ¿Por qué renacuajos¹ no me llamaste para avisarme?  

 

El maknae rio casi silenciosamente, con todo su cuerpo vibrando con picardía.  

 

- Ah… Estás tan irritado que estás usando dialecto ¿No? Extrañaba meterme contigo. - ¿Cómo podía sonar tan adorable cuando estaba haciendo una confesión semejante?   

 

-Te estás precipitando a una velocidad vertiginosa, hacia tu muerte ¿Quieres decir que has estado rondando por aquí como un sasaeng, solo para verme escupir mis intestinos¹?  

 

- ¿Te sorprende? Pero no, no te ilusiones, me habría encantado asecharte como un espíritu vengativo, pero no podía arriesgarme a que me reconocieran, así que me escondí en el sector de lectura de la tienda de revistas. Tenían un suplemento de ciencias muy inter...  

 

Kibum hizo con las manos un gesto de ahorcamiento, sin embargo, solo le bastó fijarse en el rostro risueño de Taemin para acabar explotando de risa.  

 

Era algo sobrenatural, una especie de poder incontrarrestable, nadie sabía cómo funcionaba, pero el resultado siempre era que cualquiera era totalmente incapaz de permanecer enojado con este tipo.   

 

-Lo triste de todo esto, es que ya no me sorprende nada. Debí haberlo imaginado. Como sea ¿Dónde dejaste el auto?   

 

- ¿Cuál auto? -Key no se perdió el gesto de su parpadeo inocente que delataba una oscura revelación, que no sabía si estaba listo para escuchar.

 

- ¿Cómo que cuál auto? ¿Acaso estás tratando de anudarme las tripas¹? ¡El auto con que viniste a recogerme!  

 

- ¡Ah! Eso. Es que no vine, precisamente, en un auto. Es decir... era el plan, pero pasaron cosas  

 

- Estás fuera de ti mismo si crees que iré en motocicleta hasta las afueras de la ciudad . Además, la última vez que te subiste a una, casi acaba en una tragedia, prefiero salir en los portales de noticias porque nos encontraron, que porque nos estrolamos en la carretera por culpa de tu bendita idea desquiciada ¡Sin mencionar que ni siquiera podría llevar mi equipaje!  -Exclamó dramáticamente mientras señalaba su maleta de Louis Vuitton.  

 

-Mmmm… Eso va a ser un problema. No creo que Gong Hyun pueda llevarlo por su cuenta.  

 

-No debería preguntar, porque sé que realmente no quiero saber la respuesta, pero necesito la información para prepararme ¡¿QUIÉN PAMPLINAS ES GONG HYUN?!¹  

 

-Ahora vas a ver. -Respondió con tranquilidad mientras se dirigían fuera del aeropuerto; quizás Kibum no era el hombre más religioso del mundo, pero se encontró a sí mismo orando por una respuesta que no le diera ganas de acabar arrojando a Taemin a una fosa llena de pirañas frenéticas y voraces.  

 

Cuando dejaron atrás el enorme predio, Taemin fingió apuntar hacia adelante, con un chocolate en la mano, y falseó con la boca el ruido de una alarma desactivándose.  

 

Key ya sentía la vena de su sien comenzando a palpitar, cuando alzó la vista hacia el galpón donde apuntaba la mano de su acompañante, su cara palideció como si estuviera enfrentando a la mismísima Parca.  

 

-Tienes que estar jugando con el saco de mis…¹  -Se interrumpió a sí mismo antes de acabar conjurando una vulgaridad, aún si estaba en todo el derecho de proferirla ante lo que atestiguaban sus ojos.  

 

Delante de ellos, junto a un árbol frondoso, un equino de carácter manso se encontraba mascando el césped que crecía alrededor del tronco, custodiado por un hombre gigante, a quién Taemin le dio las gracias, entregándole un sobre, que él recibió antes de marcharse con una reverencia-  

 

-Explícate en este momento, Lee Taemin. Explícate antes de que acabe cometiendo un delito y tengamos que asistir a un funeral y no a una boda, este fin de semana. 

 

- Este es Gong Hyun -Respondió el aludido dando un par de zancadas hacia el burro y abrazándolo por el cuello- Lo gané en un concurso más temprano. Será mi regalo para Hyung y Luna.   

 

Piensa en algo lindo. Piensa en algo lindo. Comme Des y Gar çon en trajecitos navideños. Tu terraza llena de plantas. Taemin atravesado como un pollo al espiedo.   

 

Respiró hondo, tratando de tolerar el dolor de cabeza repentino.  

 

-No soy el Abuelo²   para siquiera intentar entender la línea de pensamiento por la que ha ido tu cabeza para llegar a esta conclusión, pero te voy a dar el beneficio de la duda para que me expliques cómo piensas que tú y yo, con mi maleta de 20 kilos, iremos en burro hacia una finca que está por lo menos a 120 kilómetros de aquí.   

 

-Podríamos abandonar tu mal… -Kibum le cubrió la boca súbitamente-  

 

-Créeme. En serio créeme que no quieres terminar esa frase, porque como lo hagas, terminará también cualquier esperanza que tengas de engendrar descendencia en esta vida.  

 

Aunque no estuviera asustado, simplemente asintió a lo que Key le sugería y esperó a que le descubriera la boca. 

 

-Bueno, ya que te niegas a colaborar no me quedará más remedio que molestarlo a ÉL para que nos lleve. -Refunfuñó fingidamente mientras sacaba su teléfono-  

 

Para Key los segundos acontecieron como una ráfaga de viento, ni siquiera tuvo tiempo de cuestionarse antes de arrebatarle el móvil a Taemin. No sabía a quién se refería, pero definitivamente no podía arriesgarse a que llamara a Minho para que los recogiera.   

 

¡Ni hablar! No podía darle a Choi Minho la satisfacción de verlo con la pinta que traía después de horas de vuelo, esperas, jet lag y check ins infinitos.   

 

- ¿A quién vas a picarle la oreja*? -Lo interrogó visiblemente agitado-   

 

- ¿Quién más vendría a buscarnos a ti, a mí, tu maleta de 20 kilos y un burro, para llevarnos a una finca a más de 120km de aquí? -Le retrucó parafraseándolo incluso con su tono de voz.  

 

- ¿Sabes? Por más que lo pienso, no se me ocurre nadie lo suficientemente desquiciado y altruista como para…  

Un segundo. Sí había alguien.  

 

Existía, en su esfera más cercana, una persona capaz de ir a buscarlos aun cuando le plantearan toda la situación surrealista.  

 

- ¿Qué él no estaba de gira en Europa?   

 

Taemin frunció el ceño confuso mientras recuperaba su celular.  

 

- ¿De qué estás hablando, Hyung? Una vez pospuso su propio concierto para asistir al mío ¿Acaso crees que no arregló su agenda para todo el año, justamente para poder estar aquí estos días? -El maknae rio marcando el número de su salvador- Hola, Hyung. Sé que te dije que te encontraría en la estación, pero tuve un probl… Sí. Sí, está aquí conmigo. De hecho, él es el problema. Trajo una maleta como para quedars… No. No tuvo ningún inconveniente en el vuelo. Es decir… -Taemin viró un poco el cuerpo hacia Key y lo examinó de arriba abajo antes de regresar su atención a la llamada- … se ve terrible, pero no más que de costumbre. (…). Perfecto ¿Crees que podemos llevar un burro? (…) Sí, el animal. Cuatro patas, cola, dientes superpuestos; se parece a un caballo (…) Sí, al equipaje de Key Hyung también, ya se negó a abandonarlo (…) Gracias. Entonces te esperamos aquí, estamos en la entrada principal de Gimhae³. Hasta ahora. -Taemin cortó la llamada observando a un Key que lo asesinaba con su mirada de zorro y los brazos cruzados sobre el pecho en un claro gesto de indignación; desde luego que él, en su carencia total de instinto de autopreservación, lo ignoró como lo haría con cualquier señal de peligro- Todo solucionado, está relativamente cerca. 

 

Durante la llamada, Key se había debatido varias veces entre el impulso asesino y la diversión histérica; aun así, el sentimiento predominante en su interior era el alivio de que Taemin no pretendiera que Minho los fuera a rescatar de este entuerto.   

 

- Ya veo. A todo esto ¿Puedo saber qué demonios pasó con tu auto?    

 

-Ah, eso… -Su risa muda lo invadió de nuevo al recordar el incidente- lo robaron.  

 

Kibum frunció el gesto, contrariado por la respuesta.  

 

- ¿Cómo que te lo robaron? ¿Y lo dices como si nada? ¿Te hicieron algo? -De pronto su instinto protector se había activado y le hizo olvidar las penurias que le había hecho pasar Taemin las últimas horas-   

 

- No me pasó nada, yo venía desde Seúl y me detuve en una gasolinería para ir al baño, olvidé las llaves puestas y lo demás es historia, las cctv capturaron las imágenes, pero no quise levantar una denuncia, porque no podía llamar la atención y además me demorarían todo el día y no podría venir a buscarte .

 

- ¿Y no se te ocurrió llamarme para que me las arreglara por mi cuenta?   

 

- ¿Y perderme tu cara luego de dejarte esperando casi 2 horas? Ni pensarlo. Llamé a un conocido para que se ocupe de manera extra oficial. -Contestó risueño a pesar de que manifestaba confesamente hacer algo absolutamente ilegal-   

 

-Entonces tu mejor idea fue conseguir un burro para llegar hasta Busan a recogerme.  

 

-Ah, no. Gong Hyun no estaba en los planes, le pedí a Jong In que me trajera, pero él tenía una sesión de fotos, al aire libre, junto a un evento de colectividades, así que fui con él y mientras lo esperaba participé en un concurso… Me reconocieron, pero para cuando se filtró, ya nos habíamos ido.  

 

-Ajam… -Kibum se quedó esperando información sobre el bendito concurso-

 

-Teníamos que demostrar un talento extraño  

 

- ¿Les hiciste el Baile del Cartílago? -Preguntó horrorizado-  

 

- Oh, no.  

 

-Menos mal… -El alivio no le duró mucho-  

 

-No podría haber ganado con eso. Les silbé Aegukga⁴ con la nariz.   

 

- Hiciste ¿QUÉ?  

 

-Lo transmitieron un poco más tarde, fue bastante viral esta mañana ¿No lo viste?   

 

De pronto, Key recordó que, al encender su teléfono, cuando descendió del avión, un montón de notificaciones casi le habían hecho estallar el dispositivo, apenas había visto por encima todo antes de eliminarlas, pero recordaba un titular muy claramente:   

 

“Taemin de SHINee se vuelve viral por la razón más insólita”  

 

Había asumido que se había descuidado y lo habían pillado haciendo alguna de sus payasadas en el aeropuerto, pero ahora necesitaba la confirmación de la historia q ue él le contaba, así que rápidamente entró al buscador para descubrir con horror los titulares y fotos de portada que lo mostraban silbando el Himno Nacional con su nariz.  

 

¿Por qué siempre terminaban de esta manera?   

 

- Supongo que no te meterás en problemas, desde que también te hiciste viral como ciudadano ejemplar por pagar tus impuestos. -Key trató de relajarse, luego de tantos años, esto ya era una moneda corriente en sus vidas-  

 

-Ah… Recuerdo eso, pero en mi defensa, fue contra mi voluntad  -Recordó, rascándose la nuca, molesto por cómo se había aprovechado de eso- ¿Tú, Hyung, no te hiciste viral por algo extraño, también? ¿No fue por cultivar cebollas en tu terraza?   

 

Ambos estallaron de risa por ese recuerdo infame.  

 

-Supongo que esa es la clase de idols que somos… -Key podía quejarse de la boca para afuera, incluso su humor podía llegar a ser demasiado ácido al respecto; sin embargo, en su interior había algo que tenía muy claro: Quería que fueran así para siempre, ese era el color único de ellos cinco juntos, raros e indestructibles.  

 

La bocina no tardó en sonar y el Hyundai Creta Grand⁵ de color bermellón, que Key conocía tan bien, se detuvo delante de ellos. 

 

La ventanilla del lado del acompañante bajó automáticamente, revelando al conductor, quién deslizó sus gafas de sol por el puente de su nariz para guiñarles un ojo con sensualidad.  

 

-Se ve que están teniendo un mal día, Guapos ¿Les doy un aventón? -El inconfundible tono de voz exótico fue casi musical para los oídos de un Kibum que estaba al borde de perder lo que le quedaba de stamina-  

 

-¡Hyung! -Él casi lo exclamó como si hubiera encontrado la última gota de agua en el desierto, luego de las penurias que le había hecho pasar Taemin, ver a Jonghyun, aparecer con la solución a todos sus males, le permitió respirar tranquilo por primera vez en el día.   

 

- Suban, suban -Canturreó el recién llegado- Ven, Roo -Continuó mientras se colocaba a su perrita en el regazo- deja que Taeminnie se siente ahí .  

 

Key asumió que él debería ir en el asiento de atrás y se apresuró a acomodarse, de nuevo ese escalofrío familiar le recorrió la espina dorsal y no tardó en afirmar que tenía razón cuando Taemin le embutió el burro al lado como si se tratara de una piñata y no de un animal verdadero.  

 

-Tiene tan buen carácter -Se jactó el maknae-  

 

- ¿Key? Normalmente sí… Son tú y Minho quienes lo sacan de sus casillas -Le respondió Jonghyun mientras esperaba a que su acompañante se sentara en su sitio, pasándole a la dachshund para que se la acomodara encima-  

 

-Lo decía por el burro  

 

-Por eso mismo  

 

- ¡Hey! ¿Acaso quieren morir? -Key los reprendió mientras trataba de sacarse de encima el hocico de Gong Hyun-  

 

Su Hyung se giró hacia él mirándolo de manera analítica y luego viró el rostro hacia Taemin para hacer lo mismo con él, componiendo un mohín de disgusto.  

 

- ¿Qué pasó ahora? -Interrogó Kibum ya sin estar seguro de qué podía esperar.  

 

- Ahora que los veo de cerca… -Jonghyun hizo una breve pausa antes de continuar- No son tan guapos. Bájense de mi auto… El burro puede quedarse.  

 

Rendido ante la dinámica caótica que se creaba cada vez que estaban juntos, Key estalló en su característica risa de pato diabólico y Taemin con la suya que en realidad era corporal, porque se ahogaba en sí misma sin emitir sonido, sin embargo, todo el resto de su cuerpo se sacudía como si hubiera tragado un teléfono con el modo vibrador activado.   

 

- ¿Oíste, Hyung? Puedes quedarte -la voz del menor del trío, aún sofocada por la risa, llegó a oídos de Kibum que estaba al borde de perder la respiración.  

 

-Perfecto, no veía la hora de deshacerme de ustedes -Le respondió recuperando un poco de compostura y ya vuelto de todo, haciéndose cargo del mote de “burro”  

 

- Ya que nadie se quiere bajar, pongamos algo de música, tenemos varias horas por delante -Les sugirió su vocalista principal, antes de proceder a colocar esa canción que les había dado un sello característico como grupo, comenzando así su ronda de sing-along, para todo el camino, con los acordes relajados, característicos de “View”.  

 


- ¿Es real? -La chica junto a Changmin sorbió lo que quedaba de su copa de vino, como si muriera de sed-   

 

- ¿Perdón? - El cantante parecía un poco desconcertado por la pregunta de aquella mujer con la que apenas había intercambiado palabras, lo único que sabía, por boca de Onew, es que era una de las primas de la futura novia-  

 

-Él -señaló con la barbilla hacia el inmenso corral equino donde un hombre alto, de piel trigueña, cabello negro y facciones perfectas, ¡Vamos! Adonis personificado; se encontraba paseando, pacientemente, a una niña en un pony- Choi Minho... -Reforzó- Hace un rato estaba cabalgando uno de esos caballos negros como si fuera un príncipe para una publicidad, ni siquiera se le vio una gota de sudor… y ahora está paseando a esa niña desde hace, al menos 40 minutos, y no ha perdido la sonrisa e incluso parece más entusiasmado que ella ¿Acaso lo sacaron de una novela romántica o algo así? ¿O en realidad es así de perfecto?  

 

Su interlocutor rio por lo bajo, encogiéndose de hombros despreocupadamente.  

 

- A veces yo también me lo pregunto - Bromeó con ella; después de todo, era el chiste local, entre él y Minho, hacerse cumplidos sospechosamente ambiguos, una costumbre que no había cambiado incluso después de que Changmin se casara o incluso ahora que había nacido su primer hijo.   

 

Minho se percató, de reojo, que cuchicheaban; hubiera querido saber que tanto estaba hablando su Hyung con alguien a quien apenas conocía, pero su curiosidad no era un rival lo suficientemente legendario como para vencer su fascinación con los niños.

   

- Oppa ⁶…-La infanta sobre el lomo del pony, llamó la atención de su caballero- Gracias por el paseo, pero me gustaría ir a comer algo dulce -Él se rio, ayudándola a descender del animal-  

 

- Cómo ordene la princesa -Le respondió alborotándole el pelo.  

 

Ella le hizo un gesto para que se agachara y, cuando él lo hizo, le estampó un sonoro beso en la mejilla antes de salir corriendo.  

 

Él sonrió con una mueca que le ocupó toda la cara; siempre había tenido una química excepcional con los niños. Los atesoraba y anhelaba el día en que finalmente pudiera cuidar a los propios.   

 

Vio a la pequeña alejarse, la brisa de primavera le alborotaba el pelo negro y se encontró a sí mismo, repentinamente abrumado cuando su mente por fin dejó de estar ocupada en otras cosas.  

 

- Parece que le agradaste -Changmin se acercó por detrás, posándole una mano en el hombro- como a todo el resto de las chicas -señaló en un tono que distaba de lo burlón-

 

- Aish ⁷… No quiero oír eso de ti, Hyung. Entre nosotros eres el único que se ha casado . -Le respondió codeándolo entre las costillas, con complicidad.  

 

- Tienes un punto ahí; aunque dudo que tu problema sea la falta de pretendientes. Sabes que, si quisieras comenzar a salir con alguien, la empresa te apoyaría al final; no serías el primero.  

 

Salir con alguien. Era un asunto del que él no se había preocupado mucho los primeros años de su carrera, había tenido algunas relaciones esporádicas; siempre con la mentalidad de que no podría ser nada serio mientras estuviera en el ojo público. Realmente no quería complicar las cosas, no tanto por sí mismo, si no por cómo podría repercutir en el grupo y su imagen.   

 

Minho era muy consciente al respecto, sabía cómo era el mundo a su alrededor, sabía que, aunque sus seguidores proclamaran amarlos, una parte de ellos no dudaría en darles la espalda si hacían o decían algo que ante sus ojos fuera incorrecto.  

 

Y sin darse cuenta habían pasado 15 años. Había sido un idol prácticamente la mitad de su vida, y por como marchaban las cosas, aún les quedaba un buen trecho; sus propios seniors todavía estaban llenos de vibrante energía y, aunque hubieran tomado decisiones que les costaron muchas críticas y, probablemente también, la pérdida de muchos seguidores de su fandom; habían terminado por conciliar su vida personal y profesional.  

 

Pero Minho no era como ellos. Aún si tenía su vida resuelta, al igual que cada uno de sus miembros, no podía soportar la idea de ser él quien trajera algún problema a la agrupación o incluso a la persona que eligiera para compartir su vida; ya había probado un poco de eso y su pecho se oprimía al recordarlo.   

 

Él solo quería traer soluciones y nuevas ideas, quería mantener la vibrante energía fresca que caracterizaba a SHINee, quería verlos siempre sonreír y sonreír con ellos hasta que ya no tuviera dientes en la boca, para hacerlo.  

 

Por otro lado, quería experimentar la vida en pareja, formar su propia familia; que la persona que eligiera y sus hijos fueran amados en la misma medida que él lo era.   

 

Se sobrecogió ante el recuerdo de Taemin, apenas adolescente, clamando ante las cámaras que en orden de lograr sus metas había tenido que sacrificar muchas cosas. En ese momento le había dado ternura y un poco de pena.  

 

Ahora mismo, a sabiendas de lo que realmente implicaban esos sacrificios, lo encontraba incluso macabro.   

 

Pero, así y todo, amaba lo que hacía, amaba a sus miembros y si nunca era capaz de formar un núcleo familiar tradicional, al tenerlos a ellos no podía sentir que no había formado su propia familia.  

 

Quizás debería vivir con eso…  

 

- ¿Hola? Tierra llamando a Minho -Su amigo le hincó el dedo en el brazo repetidamente, al notarlo disperso-  

 

- Lo siento -Se disculpó el aludido, volviendo su mente a la conversación con Changmin- Estaba pensando y creo que no debería darle tanta importancia. Lo que tenga que pasar, pasará… -Agregó despreocupadamente, tratando de quitarle hierro al asunto- Si me hago viejo y me quedo solo ¿Cuidarás de mí?

 

- ¡Ah! ¿Qué es eso? ¿Un UFO? -Fingiendo demencia se alejó de su amigo, sin contestar a su pregunta.  

 

Minho irrumpió en una carcajada sonora característica, doblándose sobre sí mismo por la risa mientras veía al maknae de DBSK alejarse hacia la arboleda que lindaba con la enorme mansión que era el edificio principal de la finca.   

 

Por un momento su mente había vuelto a su funcionamiento común y corriente, sin embargo, cuando la risa le vació los pulmones y tuvo que recuperar la compostura, de nuevo la ansiedad lo invadió.  

 

Venía desde hace meses preparándose para esto, no era la primera vez que vería a Key desde “el incidente” pero siempre era incómodo tener que controlarse y mantener esa fría distancia que hasta hace 19 meses y 5 días, no había existido; ni siquiera en la etapa más hostil de su relación, cuando apenas sí podían permanecer juntos en la misma habitación.   

 

Él era afectuoso y demostrativo por naturaleza, y el menor de los Kim no era la excepción para él, atesoraba a Key de una manera indescriptible. Precisamente por eso había acabado en esta encrucijada imposible.  

 

Bufó acomodándose hacia atrás el pelo, lo mejor sería no pensar mucho; tratar de actuar como las veces anteriores, aunque se muriera de ganas de tener sus charlas interminables con su compañero de línea⁸.   

 

-Aish… ¿Es en serio? Mi propia cabeza podría dejar de darme más problemas -Empezaba a estar un poco harto de sí mismo; quería ser la persona relajada que acostumbraba. Estaba aquí para ser uno de los padrinos de la boda de su mejor amigo; su hermano del alma. Necesitaba enfocarse y disfrutar esos días al máximo.   

 

- Pareces un poco perdido en ti mismo ¿Me equivoco? -Escuchó la inconfundible voz de Jinki a su espalda y se giró hacia él-   

 

- ¿Hay alguien más que quiera aparecerse por detrás, hoy? ¿Tengo algo malo por delante? -Bromeó tomando una copa de una bebida burbujeante que le ofrecía el futuro novio-  

 

- Creo que nadie puede decir que hay algo malo con la vista delantera de Minho ¿Te preocupa estar perdiendo tu carisma flameante?   

 

- Aunque fuera eso, sería la menor de mis preocupaciones -Se rio sorbiendo un poco de líquido- Hay mucho de lo que ocuparnos los próximos días. -Continuó, ofreciendo su mejor sonrisa, mientras le rodeaba a su líder, los hombros con el brazo- ¿Estás nervioso, Hyung?   

 

-Estoy un poco preocupado, es cierto. Afortunadamente decidimos hacer un ensayo para la ceremonia, pero, aun así, no me tranquiliza. Si olvido mis votos, si me caigo en el altar; si alguien hace alguna cosa extraña que trae consecuencias catastróficas…  

 

- Tranquilo, aunque tú estés centrado en tu boda, los tres nos ocuparemos de mantener a Taeminnie a raya -Trato de ofrecerle tranquilidad respecto a su última preocupación: desde luego que sabía que era a lo que se refería. - Mientras estemos cerca nada se quemará o se romperá.   

 

Jinki se rio sonoramente, con su voz profunda y llena de vida; de alguna manera eso le transfirió una calidez familiar a Minho; había algo muy poderoso en la calma de su líder, como si la pudiera contagiar cuando la otra persona más la necesitaba.   

 

- Cuento con ustedes. Cómo siempre -Le dijo con camaradería, chocando muy ligeramente su propia copa con la de su compañero- Por cierto… Esos tres están demorados, voy a llamarlos. Espero que no se hayan metido en problemas, para variar.    

 

- Kim Kibum debe estar indignado -Se sorprendió de la tranquilidad con la que había evocado la imagen del menor de los Kim, recreando en su cabeza la escena donde él estaría, seguramente, quejándose de lo que fuera que los hubiera hecho demorar… y que seguramente tenía que ver con el maknae del grupo. No había que tener el don de la clarividencia para saberlo.   

 

Minho respiró profundamente, preguntándose cómo lo estaría haciendo Kibum.   

 

A diferencia de los demás miembros, con quien se mantenía en contacto permanente, aunque las circunstancias los deberían tener físicamente separados, a veces durante meses, siempre se las ingeniaba para quedar con ellos al menos dos veces en el mes; sin mencionar el permanente contacto virtual.  

 

Con Key las cosas se habían tornado un poco diferentes. Aún en el grupo de chat donde todos estaban incluidos, apenas sí cruzaban saludos y por fuera, el contacto era nulo.

 

El chico no era estúpido, sabía que Minho actuaba raro, y como era costumbre en él, se lo había preguntado directamente.  

 

----Flashback---- 

El rapero principal de SHINee, observaba su teléfono de manera distraída; acababa de arreglar con el resto de los miembros un encuentro para cenar en casa de Jonghyun, él había hablado con todos de manera distendida, pero cuando Key se dirigió específicamente a él para pedirle que lo pasara a recoger la noche del encuentro; Minho había respondido con formalidad que no creía contar con tiempo suficiente y que lo disculpara.  

 

Enseguida había dejado de conversar en el grupo.   

 

No tardó ni 15 segundos en recibir un mensaje, aparte, de su compañero  

 

- ¿Qué te pasa? -Al grano, concreto y directo como era él siempre. ¿Qué podía responder Minho sin revelar más de lo que consideraba necesario?  

 

- Todo está bien, no te preocupes. Nos vemos el sábado.  

 

- Bien. -Él sabía que Kibum no se habría tragado semejante pretexto, pero también sabía que era lo opuesto a él. Key no insistiría hasta encontrar una respuesta que lo dejara conforme, simplemente asumiría que, si la otra persona no quería hablar al respecto, había una razón y él no haría nada para presionarle a hacerlo.   

 

- Kjjjj⁹ ¿Cómo es que te rindes tan fácil? – Se quejó sosteniendo el teléfono delante de sí, como si realmente tuviera un interlocutor.   

 

Si bien estaba agradecido por no ser orillado a decir nada que no quería recordar; no podía evitar también sentirse ofendido por el desinterés, aunque fuera una contradicción absoluta.  

 

Así era Choi Minho, la mayor parte del tiempo.  

 

----Fin Flashback---- 

 

Agitó la cabeza, negando para sí mismo; sabía que tenía que enfocarse. La noche comenzaba a caer y el resto de su grupo no tardaría en llegar.  

 

En el interior de la mansión Jinki conversaba, animadamente con Taemin al teléfono; el menor de los Lee le indicaba que estaban en la entrada del enorme campo, conduciendo hacia donde estaban aparcados los demás coches.  

 

- Entonces no tardarán en llegar. (…) ¿Un cuenco con agua? S--- sí, supongo que no hay problema- No quiso hacer más preguntas, porque conociendo a Taemin como lo conocía, tenía asumido que la respuesta sería algo problemático.   

 

Colgó la llamada y fue hasta la cocina, pidiendo que le indicaran donde buscar el recipiente que necesitaba; las cocineras se ofrecieron a buscarlo y llenarlo por él; sin embargo, Jinki estaba bien ocupándose de eso por él mismo.  

 

Cuando hubo cumplido con lo que le requirió Taemin, fue hacia la entrada, cuidando que el agua que transportaba no fuera a volcarse.   

 

Su esfuerzo no sirvió de nada porque ni bien vio al grupo a lo lejos, el cuenco se resbaló de sus manos por la impresión.  

 

-Eso… ¿Eso es un burro?   

 

Taemin agitó la mano con entusiasmo al ver a su líder apresurarse hacia ellos.  

 

- En serio siento como si estuviera en una secuela de clase B, de “Hangover”, animales exóticos incluidos. -Se quejó Key mientras caminaba, moviendo una manzana delante del hocico de Gong Hyun para que este los siguiera-   

 

- Nunca deja de sorprenderme el metabolismo de Taemin-ah ¿Cuántas paradas debimos hacer para que fuera al baño? -Jonghyun parecía estar teniendo el día más normal de su vida-  

 

-Ni me lo recuerdes, no hay que dejarlo alimentarse cuando tenemos viajes largos…  

 

El maknae de la agrupación se rio del asunto, no es como que fuera la primera vez que ese tema de conversación salía a flote entre ellos.

 

Siguieron andando hasta que, a mitad del trayecto, se encontraron cara a cara con su líder, quién los miraba entre estupefacto y curioso.  

 

- No me digan que chocaron a este pobre animal en el camino -Se preocupó Jinki, examinando al burro de arriba abajo-  

 

- Oh no, Key Hyung está intacto -Señaló el menor de los Lee a Kibum a su lado-  

 

- Al parecer Taeminnie, se lo ganó con sus habilidades nasales -Aclaró Jonghyun respecto al origen del simpático equino entre ellos- y por alguna razón, que deberá aclararme en algún momento, decidió nombrarlo de manera muy similar a mí.   

 

La información no sirvió para aclarar al futuro novio, pero tampoco es que necesitara mucho más. No había esperado, bajo ningún caso, que esta fuera una boda normal; y considerando que estaban en una enorme finca que tenía, incluso, su propia granja, la presencia de un burro no era más escandalosa que la de sus propios miembros.  

 

- Taeminnie… Ya que tú eres algo así como el dueño, deberás ocuparte responsablemente de él. -Puntualizó, en un tono sereno y amigable, el mayor del quinteto, posando su mano sobre el hombro del más pequeño- Detrás de la casa encontrarás un campo inmenso, si caminas algo así como 1 km, están las caballerizas, puedes dejarlo allí, los mozos de cuadra se ocuparán de que no les falte nada.  

 

- ¿Puedo volver a caballo? -Preguntó el aludido con un entusiasmo casi infantil en los ojos-  

 

Jinki rio, sonoramente, ante la propuesta.  

 

- Si vas a hacerlo con cuidado, sí. Los caballos saben regresar por su cuenta .  

 

Key extendió la manzana hacia el maknae para que se dedicara a hacer lo que le habían encargado. Enseguida su líder les indicó seguirlo hacia el interior del edificio.  

 

Jonghyun hizo caso, y siguió narrando su viaje elocuentemente, mientras gesticulaba con las manos, Roo seguía sus pasos de cerca.  

Él iba un poco más atrás, retrasado por el peso de su maleta.  

 

Algunas de las muchachas contratadas para los eventos de los próximos días, se habían ofrecido a llevar el equipaje por él, pero, contrario a lo que podía inspirar su imagen; Key no tenía ínfulas de celebridad. Tanto a él como al resto de sus compañeros les gustaba ocuparse de sí mismos y sus asuntos por su cuenta; incluso si a veces se equivocaban y metían la pata.   

 

Suspiró sintiéndose un poco ansioso ni bien cruzó la puerta de entrada.   

 

En su mente existía una especie de cuenta regresiva. Sabía bien que, en breve, se cruzaría con Minho y el ambiente volvería a tornarse enrarecido.   

 

¿Cómo era posible que hubieran acabado de esta manera? Habían trabajado tanto en su vínculo, habían pasado por tantas experiencias juntos para llegar a ser como eran, todo esto era absurdo.  

 

Necesitaba respuestas; odiaba tener que ir a buscarlas por sí mismo, cuando era evidente que la otra parte no quería tocar el tema, sin embargo, en este asunto él estaba involucrado.   

 

Los pasados meses había asumido que las cosas se arreglarían por sí solas o que, eventualmente, Minho por fin decidiría informarle que demonios había pasado para que comenzara a evadirlo tan evidentemente.  

 

Kim Kibum lo había resuelto para sí mismo, esta vez, como fuera, confrontaría a ese tipo y le haría escupir toda la verdad.  

 

Su resolución se fue por un tubo imaginario, hacia la nada, cuando divisó el perfil inconfundible del moreno, asomando por la enorme puerta lateral de cristales que comunicaba con el exterior.   

 

En un acto reflejo por ocultarse, acabó arrojándose dentro de un carro enorme, donde se disponían las sábanas sucias.  

 

En el proceso su maleta quedó abandonada en medio del enorme vestíbulo.   

 

- ¿Qué judías endiabladas¹ fue eso? - Ni él mismo entendía su comportamiento mecánico tan infantil, pero ahora estaba fregado, no podía arriesgarse a salir de ahí y que Minho lo viera aparecer desde adentro de un cesto de ropa sucia. Acabaría por arrojar por la borda lo que quedaba de su dignidad.   

 

De hecho, si lo pensaba con claridad, tenía sentido su reacción; no estaba dispuesto a que Minho atestiguara la condición en la que estaba. Ya bastante mal presentado se encontraba en el aeropuerto.  

 

No quería imaginarse cómo había empeorado su aspecto ahora que también olía a burro y a las frituras de Taemin.  

 

Lo más sensato, dentro de todo este delirio, era esperar a que alguna de las personas del servicio, llevaran el carro hacia un lugar seguro, lejos de la vista de todos, para así poder escabullirse hacia su cuarto y allí darse una ducha.  

 

Entonces podría dilatar la colisión con Minho hasta la cena.   

 

Era el circuito más decente que podía seguir.   

 

Solo necesitaba escribirle a Jinki para que le dijera cuál de todas era su habitación.   

 

Estaba a punto de sacar su teléfono celular del bolsillo, cuando percibió aquel carro moverse.  

 

Se quedó inmóvil esperando que la persona que lo arrastraba no se diera cuenta de que estaba allí.   

 

Fue tan silencioso que hasta un ninja lo envidiaría.   

 

Luego de un trayecto, sintió que el movimiento se detenía, la persona se alejaba y luego cerraba una puerta, con llave.  

 

¡Perfecto! Si estaba en una habitación cerrada, y a juzgar por el silencio, solitaria; nadie lo vería salir del cesto.  

 

De todas maneras, asomó su cabeza cuidadosamente, hacia afuera. Observó a su alrededor y se dio cuenta de que se encontraba en un enorme cuarto, donde había varios carros como el que lo había llevado hasta allí.  

 

Sobre una misma pared estaban dispuestas varias lavadoras industriales con carga frontal.  

 

Evidentemente era el lavadero; el olor a jabón de ropa y suavizante le llenó los sentidos; pero no estaba con tiempo de sobra como para recrearse.  

 

Llevó su mano hacia el bolsillo de sus pantalones para sacar su teléfono, solo para tantear vacío.  

 

Con el pecho comprimido volvió a intentarlo.

 

Nada. La nada más absoluta. No había ningún teléfono en su bolsillo.  

 

Antes de desquiciarse tenía que descartar cada opción posible; así que no perdió tiempo en arrojarse de cabeza de regreso al carro, revolviendo sábanas, fundas, frazadas y edredones.  

 

Nada. Tampoco allí había nada.  

 

De pronto un recuerdo acudió a su memoria.  

 

Lo asaltó la imagen de él, en el auto de Jonghyun, teniendo que sacar el teléfono de su bolsillo porque el burro de Taemin intentaba masticarlo.   

 

Lo había dejado en el asiento al otro lado de él, pero al bajar, lo había olvidado por completo.  

 

-Esto no me puede estar pasando a mí -Se dijo cerrando los ojos y tratando de convencerse de que aún estaba sobre el avión, esperando aterrizar y tener un día normal.  

 

Cuando sus párpados se separaron todo seguía igual  

 

Estaba bastante seguro de haber escuchado que habían cerrado con llave, sin embargo, fue a comprobar si girando el picaporte ocurría un milagro y podía liberarse.  

 

Obviamente no pasó nada ¿Por qué siquiera había creído que los cielos estarían de su lado?   

 

Suspiró profundamente echando la cabeza hacia atrás.  

 

-Ni mi peor pesadilla debe haber sido una desgracia como esto… -se reprochó mientras golpeaba la puerta con los nudillos, por si de casualidad alguien del servicio pasaba por allí y se dignaba a liberarlo- ¿Hola? Soy Key… Me quedé encerrado aquí ¿Podrían abrirme? ¿Holaaaa?   

 

Seguía llamando y maldiciendo su destino. Creyó hacerlo al menos unos veinte minutos.   

 

- ¿Quién está ahí? -Key creyó escuchar un coro de ángeles, cuando una voz infantil le contestó-  

 

- ¡Hola! -Contestó aliviado- Me qued…   

 

- ¡¡¡Fantasmaaaa!!!- Gritó ella antes de salir corriendo-  

 

- ¡NO! -Trató de defenderse y evitar que la niña al otro lado se asustara y huyera, pero no hubo caso, luego no recibió más respuesta. - ¡No me puede estar tocando este boleto!¹  

 

La criatura huyó al borde de las lágrimas, corriendo por un extenso pasillo hasta el vestíbulo, donde chocó con un par de largas piernas.  

 

- ¡Eh! ¿Todo está bien? -El dueño de aquellas esbeltas extremidades, sujetó por los hombros a la pequeña a la que un rato antes paseaba en un pony-  

 

- ¡Oppa! ¡Hay un fantasma por allá! -Lloriqueó señalando hacia el final del pasillo-  

 

- Oh. Ya veo ¿Quieres que me encargue de él? -Sonrió con complicidad, colocándose en cuclillas a su altura-  

 

- ¡Por favor! -Clamó, arrojándose sobre él para abrazarlo por el cuello-  

 

Minho se incorporó, alzándola como si pesara lo mismo que una pluma.   

 

- ¿Es por aquí? -Le preguntó mientras avanzaba por el pasillo-  

 

-Al fooooondo ¿No lo escuchas?   

 

Él trató de concentrarse en los sonidos y percibió algo que le resultó demasiado familiar.  

 

-Debo estar perdiendo la cabeza - Se reprendió a sí mismo por el curso que estaban tomando sus pensamientos-   

 

- ¿Alguien? Por fav--- -El pedido de ayuda de Kibum fue abruptamente interrumpido por la última voz que quería escuchar en esa situación-  

 

- ¿Quién está ahí?   

 

¡Claro! Sobre llovido, mojado. Lo último que necesitaba él en ese momento era que Minho fuera justamente la persona que lo encontrara.   

 

Se hizo silencio, con suerte se rendía.  

 

- ¡Conteste! ¿Está bien?   

 

¿Por quién lo estaba tomando? Sabía de primera mano que Choi Minho nunca se rendía.   

 

Su adrenalina incrementó de manera súbita cuando la puerta empezó a sacudirse.  

 

¡Ah, no! ¡De ninguna manera se te ocurra estrellarte contra la puerta para abrirla!  

 

La advertencia moría en su mente, no podía delatarse. Debía esperar a que creyera que realmente no había nadie en el cuarto y que, si había escuchado algo, era una mala pasada de su cerebro de músculos.   

 

Seguía viendo la puerta sacudirse mientras la apuntaba con el dedo de manera acusadora como si con eso pudiera hacer que Minho se sintiera reprendido y dejara de intentar abrir por la fuerza.  

 

  ¡Detén la estampid----!  

 

La frase en su mente se cortó cuando una sensación apabullante le estalló en la cara, haciéndole azotar la cabeza hacia atrás.  

 

Al principio no le dolió. Estaba intentando procesar la información en su cerebro.   

 

Saboreó algo metálico y mecánicamente se llevó las manos a la nariz. Se percató de que la mitad inferior de su rostro estaba húmeda, sintió algo tibio y viscoso entre los dedos y por fin el dolor le punzó por todo el cráneo.  

 

Genial. Solo le faltaba que Minho le rompiera la nariz, para coronar este día catastrófico  

 

- ¿Key? -El moreno sintió una mezcla de expectativa, alivio y nerviosismo, en un mismo milisegundo.  

 

Lo primero porque no sabía que esperar de ese encuentro. Lo segundo porque definitivamente no estaba alucinando cuando creyó escuchar la voz de su compañero y lo último porque no quería enfrentarse a Kibum a solas… y mucho menos en la situación que acababa de provocar.   

 

El menor de los Kim recuperó la postura de su rostro, pinzando su nariz con los dedos y buscando a Minho con la mirada para asesinarlo con el gesto.  

 

Le había dejado de importar si lo veía hecho un desastre, en ese preciso momento quería patear su trasero hasta el séptimo círculo del infierno. 

 

-No. Digas. Una. Palabra.  

 

No quería escucharlo. En este momento era su persona menos favorita en el mundo. Incluso por debajo del burro.   

 

- ¡Key! ¡Espera! - Al diablo la fría distancia. Acababa de partirle la cara, lo que menos debía importarle ahora era lo que había pasado hace un año y medio.  

 

Trató de sujetarlo por el hombro, pero Kibum se sacudió. Sí, definitivamente estaba furioso; pero eso solo contribuyó a incrementar la preocupación y empatía de Minho.  

 

-No quiero escucharte, Choi Minho. -Respondió con la voz gangosa debido a que tenía ambos orificios nasales obstruidos por su propia mano. - Y no sé cuándo quiera volverlo a hacer, así que mantén tu distancia tan bien como lo has hecho todo este tiempo.   

 

Listo. Lo había escupido. En este momento no le importaban las razones de su distanciamiento, o si había algo que hacer para repararlo. Estaba tan furioso…  

 

Y eso era mucho decir porque, normalmente, él no se enojaría seriamente por nada, incluso si alguien se pasaba tres pueblos con su sentido del humor hacia él; si lo trataban de mala manera, si lo insultaban o cuestionaban… Él había soportado demasiada mierda de demasiada gente, desde su adolescencia, como para seguir teniéndolo en cuenta en su adultez.  Solo ignoraba lo que podía llegar a ser molesto; había aprendido a jamás darle el gusto a cualquiera que quisiera verlo experimentar emociones negativas.   

 

Su temperamento ayudaba bastante, normalmente era alguien que lloraba mucho más fácil por cosas que lo emocionaban que por cosas que lo entristecían. La ira también se había vuelto una emoción fácil de manejar; sin embargo, ahora estaba furioso. Sentía que destilaba veneno por los poros y, al parecer, el mismo Minho podía percibirlo porque, aunque lo estaba siguiendo escaleras arriba, guardaba una segura distancia.   

 

- No seas ridículo. -Dijo evitando el hecho de que había traído a colación su comportamiento luego del “incidente”- Déjame examinarte eso ¿Qué tal si tienes una conmoción cerebral?   

 

- ¿Quieres una conmoción cerebral? Te puedo dar una en menos de lo salta una pulga¹  -Le respondió, girando hacia él con virulencia y salpicándole la camisa con sangre, en el proceso.  

 

Desde luego no hablaba en serio, nunca habría lastimado a Minho de ninguna manera posible, incluso aunque en ese momento estaba iracundo, solo lo quería lejos por unos días… unas semanas… unos meses quizás  

 

- ¡Vamos, Kibum! Sabes que fue un accidente. Pensé que la persona ahí adentro podía haberse desmayado y por eso no contestaba ¿Por qué simplemente no me dijiste que me detuviera cuando empecé a arrojarme contra la puerta? ¡Pensé que no tenía tiempo de buscar a la persona encargada de las llaves! -Se justificó levantando su voz con su clásico tono que hacía parecer que él era el más afectado con la situación y no Kibum, que probablemente había quedado con el tabique desviado.   

 

- ¿Quieres hacer algo por mí? Bien, consigue alguien que me lleve un botiquín a mi cuarto; puedo ocuparme de esto perfectamente por mi cuenta. -Le indicó y giró hacia la derecha cuando llegó al final de las escaleras.  

 

Minho no lo vio, estaba tratando de deshacerse de un punzante dolor de cabeza que se le había instalado en las sienes; pero no necesitó ver para saber lo que haría a continuación.  

 

- Nuestros cuartos están hacia el otro lado -Le indicó sabiendo que, instintivamente, Key se precipitaría hacia el lado contrario al correcto.  

 

-Mejor. -Respondió cortante, como si realmente tuviera algún problema con el ala derecha. Hizo algunos pasos, pero cuando llegó al pasillo donde comenzaban las puertas de los cuartos se paró en seco, sin saber qué hacer. Si alguien hubiera subido su maleta y la hubiera dejado en su puerta, habría sido pan comido adivinar.  

 

-Cuarta puerta a la izquierda- Minho se había acercado desde su espalda, sabiendo perfectamente cuál era su aprieto en ese momento.   

 

Key tuvo que ahogar una risa. No solo porque no quería que él lo viera cediendo tan fácil, sino porque si se reía, probablemente haría un estropicio con la sangre que trataba de contener.  

 

-Si estás buscando un agradecimiento de mi parte vas a necesitar, al menos, un buen bolso de YSL para que me olvide de que me rompiste la nariz. -Dijo serio, recuperando la compostura mientras avanzaba hacia el cuarto que acababan de indicarle.  

 

Una sonrisa se curvó en los labios de Minho, sin que pudiera hacer nada para evitarlo; sin embargo, no tardó en reprenderse a sí mismo; debía seguir manteniendo la actitud distante que se había autoimpuesto, al menos hasta asegurarse de que lo que había pasado aquel día quedaba completamente en el olvido, sin importar cuanto odiara eso o a sí mismo por esta situación.