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Desde que había ingresado a aquel bar, su atención se dirigió sobre aquella mujer de cabello corto y cuerpo curvilíneo. Tomo asiento a una distancia considerada manteniendo su mirada sobre ella, inmerso en sus labios rojos y pestañas largas, vestido corto pegado a su cuerpo, movimientos delicados, gestos suaves y sus maravillosos ojos ámbar que hacia que su mirada sea aun mas deslumbrante. Había quedado embobado con ella.
“¿Vas a tomar algo?” preguntó Himizu abrazándolo por el hombro mirando hacia donde Otoya estaba mirando. “Hola~ ¿y esa belleza?”
“...” se encogió de hombros mirando a Himizu. “Cerveza” pidió a su amigo.
“A la orden” este se dirigió hacia la barra del bar para realizar el pedido de su amigo mientras Otoya seguía mirando a aquella mujer.
Un hombre, aparentemente más mayor que el chico con mechón verde, se acerco a él. “Yo si fuera tú bajaría mis expectativas” comento de manera amigable. “Hay muchos rumores sobre ella”
“¿Rumores?” pregunto curioso.
“Ya sabes... se dice que es muda ya que nunca habla con los hombres que se le acerca, tampoco se ha acostado con alguno del bar, viene cada fin de semana a sentarse allí hasta la madruga; bebe copa tras copa y luego se marcha” tomo asiento a lado de Otoya. “Sin embargo. Eso la hace una belleza autentica sin igual”
“Nunca la vi por Tokio” comento Otoya sacándole platica al desconocido a su lado.
“Ese es otro de los rumores, nadie la ha visto a parte de este bar” finalizo bebiendo un vaso de cerveza.
“Veo que hiciste otro amigo sin mi” comento Himizu dejando el pedido sobre la mesa. “Un gusto, soy Aiki Himizu” se presento mientras seguía charlando con aquel desconocido.
Otoya bebido la cerveza que había traído su amigo tratando de evitar mirar a aquella dulzura, ¿como iba a evitarlo si su sola presencia acaparaba todo el lugar? No fue hasta que ella se marcho que pudo relajarse y beber con sus amigos, o eso creía. Su mente no podía dejar de pensarla, llegando a caer ante sus bajos instintos.
•
“¿Tan linda era?” pregunto el pelinegro mirando la pantalla delante suyo mientras sostenía el mando entre sus manos.
“Eyacule cinco veces por su culpa” comento con tranquilidad mientras trataba de ganarle a su amigo en aquel videojuego de consola.
“Eso es asqueroso” comento una mujer que había ingresado a la sala con una bandeja de bebidas.
“Lo siento, Chigiri-sama” comento Otoya completamente avergonzado.
“Ya no les interrumpiré la tarde” acomodo su larga cabellera detrás de su oreja. “¿Vas a venir el próximo fin de semana?” pregunto.
“¿Que harán?” miro al pelinegro.
“Sera su cumpleaños” respondió mirando a la pelirrosa. “Haremos una fiesta, vendrá su familia y algunos amigos”
“También estará Hyoma” añadió mientras se dirigía fuera de la sala para dejarlos solos. “Si no estas masturbándote pensando en una desconocida, mas te vale vengas” dijo entre risas mientras se alejaba.
“Me molestara con eso hasta la tumba” cubrió su cabeza con la gorra que traía. “Te sigo odiando por quedarte con la hermana mayor de Chigiri” se quejo tirando su cabeza sobre el respaldar del sofá.
“Fue una negociación justa, debiste quedarte con Hyoma” tomo un vaso de jugo de la bandeja.
“A veces te odio, Karasu” susurro antes de acomodarse la gorra y tomar otro vaso de la bandeja. “Ya te dije que no juego si traen delantera”
“Tu te pierdes los buenos genes de la familia” bebió unos tragos.
“Si fuera tu ya la embarazaría antes de que se de cuenta que eres un idiota” imito su acción bebiendo del vaso.
“Eh. No es mala idea, ya se que regalarle por su cumpleaños” Otoya termino por escupir la bebida.
“¡No me dejes esa imagen mental asquerosa!” se limpio la boca tratando de borrar de su cabeza la idea de Karasu teniendo sexo.
“¡¿Para que lo imaginas, idiota?!” se quejo.
El cumpleaños de la hermana de Chigiri había llegado. Otoya tenia pensado estar la tarde allí y luego ir al bar donde la belleza dorada asiste, anhelaba volver a observarla desde la distancia, como un ángel. Temía acercarse y corromperla, como si su lujuria arruinara su brillante inocencia, sin darse cuenta que su mundo se pondría patas arriba ese mismo día.
“Feliz cumpleaños, Chigiri-sama” Otoya la saludo con un beso en el dorso de su mano para luego abrazarla, un autentico caballero cuando se trataba de ella.
“Muchas gracias, Otoya-kun” recibió la caja que el mencionado le había regalado por su cumpleaños. “Me gustaría que mi novio me saludara como tu lo haces cada vez que nos vemos” sonrió de manera cálida antes de mirar a su pareja a lado. “¿Verdad, Tabito?” dio media vuelta para dejar el regalo en su habitación. “Adelante, los chicos están esperando dentro”
“Voy a romperte tus bolas como sigas así” murmuro Karasu con una sonrisa falsa reflejando sus celos.
“Hazlo y no tendrás sobrinos” respondió antes de ingresar a la casa y ver a la mayoría de sus conocidos allí. “¿Y Hyoma?” pregunto a Karasu quien cerraba la puerta.
“En el patio trasero con Reo y Nagi” se arrascó la nuca.
“Iré a saludar” se adentro a la casa buscando la puerta hacia el patio.
“Okeyy~” observo a su amigo sintiendo como unas delicadas manos lo abrazaban desde atrás.
“¿Te enojaste?” pregunto la voz dulce de su amada.
“Quizás~ ¿que harás para que no este molesto por ese comentario?” pregunto acariciando las manos de su pareja antes de sujetarlas sin tanta fuerza y voltearse a verla.
“Hm... creo que tengo muchas ideas ahora mismo” sonrió plantando un beso en los labios del pelinegro.
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Apenas dio un paso hacia el patio trasero su cuerpo completo se había congelado, como si el tiempo se hubiera detenido. Sus ojos se abrieron bastante como si de un fantasma se tratara, de cierta forma sí, el fantasma de sus erecciones.
“Oh... ¿Otoya?” pregunto Chigiri al ver a su amigo parado en la puerta. “¿Estas bien?” pregunto.
No fue la presencia de Chigiri lo que lo sorprendió, tampoco fue el hecho de que Barou estuviera allí junto con Reo y Nagi, sino que reconocía a esa mujer como la palma de su mano.
“L-lo... Lo siento” observo aquellos ojos ámbar antes de cubrir sus labios volviendo a abrir la puerta para ir dentro.
“¿Que fue eso?” pregunto Reo.
“Esperen un segundo, ya vuelvo” Chigiri se dirigió rápidamente detrás de él.
“Eso fue descortés” añadió Barou de brazos cruzados.
Sin embargo, solo una persona de los presentes sabia que sucedía y aun así decidió seguir con la charla.
“Oye Bachira” llamo su atención Karasu desde la puerta. “¿Que paso?” el mencionado se encogió de hombros.
“No tengo idea” mintió mientras sonreía.
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“Otoya, abre la puerta. ¿Podemos hablar de que fue eso?” Chigiri golpeo la puerta del baño una y otra vez esperando que el mencionado quisiera abrirla. “Si no la abres, llamare a Kar-” antes de que pudiera continuar, la puerta se abrió siendo arrastrado dentro.
Otoya coloco su cabeza sobre el cuello de Chigiri mientras apretaba su cintura, haciendo que el pelirrosa se sonroje rápidamente colocando sus manos sobre su cuello para reconfortarlo.
“Dijiste que odiabas esto, porque no era una mujer como mi hermana” susurro en la oreja de Otoya sintiendo como este apretaba con fuerza su cintura como respuesta.
“Sigo pensando lo mismo” se separo del menor mirando otro lado. “No se como mirare a los demás ahora” se recostó sobre la pared del baño. “Debería ir a casa”
“Bueno, una erección en público le pasa a cualquier” trato de animarlo.
“No lo entiendes” murmuro para si mismo. “Lo siento, debo irme” abrió la puerta del baño cerrando detrás suyo antes de irse.
“Oye, ¿a donde vas?” pregunto Karasu sintiendo como Otoya chocaba su hombro con el suyo, miro hacia el pasillo al chico de ojos ámbar cruzando miradas con él, creando un incomodo ambiente.
“Recordé... debo irme a casa, dile a Chigiri-sama que se lo recompensare” salió de la casa con rapidez, tratando de cubrir su rostro sonrosado. Karasu se giro hacia Bachira mirándolo de arriba hacia abajo como si lo analizara.
“Que atrevido” sonrió de manera picara como si le coqueteara, haciendo que Karasu ruede los ojos en broma.
“Vamos, te serviré un trago como disculpa a ese idiota amigo mío. Parecía que te comía con la mirada” suspiro abriendo el refrigerador.
“No me incomoda, poco me importa realmente” tomo asiento sobre la mesada mirando el techo. “¿Siempre actual así con gente linda como yo?” bromeo.
“Normalmente no, suele ser mas amigable y divertido” respondió sirviéndole una de las bebidas en un vaso.
“Esa vez no lucia divertido” susurro para si mismo.
“¿Dijiste algo?”
“Que este año será divertido” sonrió. “¡Hagamos que Chigiri-chan disfrute su fiesta!” tomo el vaso buscando a la cumpleañera para sacarla a bailar.
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La mayoría de invitados ya se habían marchado, y algunos estaban bastante ebrios por lo que se quedaron tirados en alguna parte de la casa. Chigiri estaba tirado en el césped mirando el cielo estrellado, pensando en todo y a la vez en nada, sintió como alguien se acercaba, pero estaba demasiado agotado para girarse a ver quien era.
“Tu hermana es muy ruidosa” se quejo tomando asiento a lado de Chigiri.
“Por eso se mudaron los dos juntos a una casa común y corriente. Siempre la desalojaban de los departamentos debido a sus gemidos” comento Chigiri mirando de reojo a su amigo. “Él lo sabe” aviso.
“Lo sé, lo vi ese día en el bar” respondió bebiendo de la botella que tenia en su mano. “¿Quieres?” le ofreció.
“¿Que es?” pregunto antes de sentarse a su lado.
“No lo se, una bebida que encontré por ahí” Chigiri lo tomo bebiendo del pico de la botella, sintiendo como su garganta ardía por el licor.
“¿Que harás?” pregunto Chigiri sin mirar a su amigo. “Bachira, ese chico no es lo que crees...puede llegar a lastimarte si lo desea” apretó la botella hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
“¿Alguna vez deje entrar a un hombre a mi vida a parte de él?” tomo la botella de las manos de su amigo y lo bebió. “Se como lidiar con esa clase de gente, no te preocupes” sonrió abrazando a su amigo.
“Tienes razón” correspondió su abrazo con genuina preocupación.
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Hace algunos años atrás. Durante su adolescencia, ambos eran bastante cercanos, ninguno hacia nada sin el otro lo que llevo a ser dependiente de aquellos ojos azules que tanto le gustaba.
“Isagi-kun” lo abrazo por el cuello colgándose de él haciendo que el mencionado tuviera que usar fuerza para no caer.
“Bachira” sonrió abrazándolo. “Vamos, llegaremos tarde a clase por tu culpa”
“Pudiste haberte ido sin mi” comento Bachira arreglando su uniforme.
“Eso no seria divertido” caminaban juntos a las escuela. Bachira se quedo observando a Isagi y como este miraba a una de sus compañeras de clase que iba caminando en frente suyo.
“¿A ti... te gustan las mujeres?” pregunto mirando a aquella chica y luego a Isagi.
“Claro, ¿a quien no?” en ese momento tanto Isagi como Bachira tenían su respuesta. Eran jóvenes, ninguno sabia lo que le esperaría en el futuro.
Bachira se había dirigido emocionado hacia la casa de Chigiri, ingresando rápidamente a su habitación.
“¡Ay! Que susto” el pelirrosa apretó su pecho mirando a su amigo exaltado.
“¡Vas a hacerme una transformación!” declaro Bachira felizmente.
“¿Eh?” Chigiri estaba confundido con lo que se refería.
“Descubrí que Isagi solo le gustan las mujeres” tomo su mochila buscando las revistas que había comprado. “Entonces decidí que voy a cambiar mi forma de vestir y mi rostro para verme como una”
“¡¿EH?!” ahora estaba aun mas confundido que antes. “Espera, espera, espera” se levanto de su cama acercándose a su amigo.
“¿Que sucede?” pregunto mirando al pelirrosa. “Sera fácil, solo debes enseñarme como” dijo de manera inocente, como si lo que le pidiera fue algo sencillo de digerir.
“Te apoye en todo momento cuando me dijiste que el te gustaba, pero esto va mas allá de la locura” tomo los brazos de Bachira mirándolo a los ojos. “Necesito que me digas con total seguridad que es esto lo que quieres, porque podría salir muy, muyyyy mal”
“Mi amor por Isagi va mas allá de la apariencia física, ¿y si siendo mujer le gusto?” pregunto con unos brillos en los ojos. Chigiri era incapaz de romperle su burbuja, por lo que decidió acompañarlo en su loca idea, a pesar de que no saldría como quería.
Le enseño a maquillarse, vestirse, actuar y peinar. Sin darse cuenta, Chigiri y Bachira comenzaron a pasar mas tiempo juntos, cantaban y bailaban en la habitación probándose y vistiendo los vestidos de la hermana mayor de Chigiri, como si estuvieran modelando y fueran dos intimas amigas haciendo una pijamada.
Quizás Bachira no se daba cuenta, pero estaba invirtiendo mucho tiempo y cariño en si mismo, cuidando su piel y mejorando sus modales, cuando usaba el vestido y maquillaje era una persona completamente distinta... solo por él.
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“¿A ti te gustan las mujeres?” pregunto Bachira sentado a lado de Isagi.
“Ahh~ supongo que ya es tiempo de decírtelo” Isagi dejo a un lado sus libros y cuadernos para mirar a sus amigos, Barou, Chigiri y... Bachira. “Estoy saliendo con alguien” respiro profundo mirando a los tres. “Es un chico y estoy perdidamente enamorado de él”
“Entonces eres gay” añadió Chigiri mirando a Isagi y luego a Bachira quien lucia fuera de si.
“No soy gay, porque no me atrae otros hombres que no sean él, ya lo confirme” sonrió Isagi estando orgulloso de su propia fidelidad.
Mientras que el brillo de Bachira finalmente se apago. Había sido la gota que derramo el vaso.
“¿Es tu compañero de cuarto en la universidad?” Pregunto Barou a lo que Isagi afirmo, comenzando a hablar de lo asombroso que era.
“Bachira...” susurro Chigiri preocupado por su amigo.
“Debo irme” Bachira tomo sus cosas y se marcho de la cafetería, dejando a Barou e Isagi confundidos por su actitud.
“Yo lo acompañare a casa, nos veremos otro dio” Chigiri se despidió mientras corría detrás de Bachira. “¡Espera, detente!” trato de alcanzarlo hasta tomar su mano. “Bachira... aun podemos”
“Chigiri...” giro su rostro mientras lo miraba con una sonrisa. “Estoy bien” mintió. No lo estaba. El pelirrosa abrazo a su amigo con fuerza, escuchando sus sollozos sintiendo las lagrimas humedecer la tela de su ropa. “Todo... todo lo que hice hasta ahora... mis esfuerzos... mi tiempo... lo único que hacia era pensar en él para que luego...” las lagrimas continuaron saliendo mientras se aferraba a la espalda de Chigiri.
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“¿Te gusta?” pregunto Bachira, sin haber pasado mucho tiempo desde que Isagi les había revelado aquello, busco donde refugiarse.
“Te ves bien... ¿por que preguntas?” Chigiri vio como su amigo llevaba puesto un vestido corto de color dorado pegado a su cuerpo, unos brazaletes en sus muñecas, aros colgando del lóbulo de su oreja, tacones altos, labios rojos, sombras en los ojos y su cabello perfectamente planchado y arreglado. “¿Vas a salir así?”
“Sip” sonrió encogiéndose de hombros dándose unos retoques en el espejo. “Quiero ir a conocer un bar un poco lejos de aquí” comento a su amigo. “Probar cosas nuevas”
Chigiri sabia porque Bachira hacia eso. Era la única forma en la que el chico podía creer que alguna vez tuvo a Isagi, su mente se había quedado en la época donde eran adolescentes, donde a Isagi aun le gustaba las mujeres, y si Bachira pretendía ser una, significaría que en otro universo Isagi se fijo en ella como mujer y novia. Y tal vez en ese universo no lo vería como un simple amigo.
El mismo Bachira se había impresionado de las ventajas que tenia al usar un simple vestido (que no era suyo) y un pintalabios. Todos los hombres lo comían con la mirada mientras caminaba por la acera, sentía que su autoestima volaba por los cielos hasta cierto punto. No fue hasta que un hombre mayor lo había arrastrado a un callejón para tocarlo que se dio cuenta sobre el peligro que implicaba vestir así. Correr con tacones no era buena idea.
“Mmh~” trato de librarse de su agarre forcejeando contra él. Sintió como el hombre acariciaba sus piernas largas hasta subir por su muslo, no fue hasta que sintió algo mas que decidido detenerse por completo. “Pensé que ibas a ir hasta el final” la voz grave de Bachira hizo que el hombre lo soltara por completo.
“Asqueroso” el hombre escupió asqueado hacia el vestido ajeno para luego acomodarse la chaqueta y salir de aquel callejón.
Bachira suspiro aliviado mirando lo desarreglado que lucia ahora, sintiendo tristeza por el vestido manchado de la hermana de Chigiri. Decidiendo volver a casa. Un baño caliente ayudaría a relajar su cuerpo y liberar su mente, tomo un pequeño espejo de mano para mirar su reflejo. Si bien su rostro lucia femenino, su cuerpo no lo era, quizás por eso Isagi nunca se fijo en el mas allá de la amistad.
Sin embargo, no dejo que eso lo hiciera sentir mal (ya lo estaba) y aprendiendo del altercado de ese día, decidió guardar las cosas en un bolso para así cambiarse en el baño de algún comercio local. Era un sábado cualquiera, un día mas para algunos y para otros un día de descanso, pero para Bachira que narración de mierda dios mío, para Bachira era un nuevo comienzo.
“¿Le sirvo algo, señorita?” pregunto el bar tender embobado por la sonrisa de la joven.
Bachira iba a responder, hasta que recordó como lo había tratado aquel hombre solo por una oración. Decidido a continuar con su nuevo pasatiempo, tomo el menú de bebidas y señalo una de ellas, el bar tender sonrió y rápidamente se dispuso a prepararle un trago. Era un universitario sin experiencia en la adultez, no sabia como beber ni comportarse en lugares como esos, se limito a sonreír.
Hubo varias noches donde los hombres trataban a acortejarlo, invitándole una copa, pidiéndole una cena, le daban obsequios y flores, le encantaba como lo trataban. Aun así se limito a no acceder a tragos ajenos e invitaciones a citas privadas, no podría aceptar luego de recordar como lo trataron al salir en la calle la primera vez.
Eso no significaba que Meguru se sintiera cómodo siendo mujer, en parte si, pero no deseaba ni anhelaba ser una. Simplemente disfrutaba del trato preferencial que tenia al vestirse como una, pensando e imaginando que aquellos hombres que le obsequiaban objetos y bebidas podrían llegar a ser Isagi. Al salir el sol volvía a ser él, comportarse como un chico, abrir las piernas al sentarse, hacer chistes con sus amigos y hablar de videojuegos, películas y futbol. Volvía a ser un hombre.
Sin embargo, nunca pensó en las probabilidades de volverlo a ver. Sabia que su presencia era llamativa en aquel bar, sabia que las mujeres lo tenían envidia, pero jamás imagino que uno de los conocidos de su amigo podría reconocerlo. La ciudad de Tokio era bastante pequeña en ese momento.
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“¡EYY Himizu!” lo llamo el mismo hombre mayor del otro día. “Otoya, veo que vienes acompañado” comento con una sonrisa curiosa.
“Karasu Tabito, mucho gusto” el pelinegro tomo asiento junto con Otoya y Himizu, se habían hecho muy cercanos de aquel hombre mayor que conocieron la primera vez en ese bar. “¿Y bien? ¿Donde esta la dichosa?” pregunto con una sonrisa a lo que Otoya señalo disimuladamente su espalda.
“Cada fin de semana toma los mismos tragos y se sienta en el mismo lugar, no habla con nadie y solo sonríe a los chicos que tratan hablar con ella” informo el hombre mayor bebiendo de su vaso de cerveza.
Karasu la observo para luego hacer un largo silbido. “Es hermosa” miro a Otoya quien parecía distante de la conversación. Evitándola. “¿Puedes pedir unos tragos por mi, amigo?” dio una palmada en la espalda de Otoya sacándolo de su trance.
“Yo iré~” Himizu camino a pasos rápidos yendo hasta la mujer de ojos ámbar, se recostó sobre la barra pidiendo unos tragos, miro de reojo a la mujer a su lado. “Bonita noche, ¿no?” Ella solo lo miro y sonrió. “Cla-Claro, no mas bonita que tu, no creo que haya nada que le gane a tu belleza”
“Su orden” el bar tender dejo las bebidas sobre la barra.
“Bueno, nos vemos entonces” tomo las bebidas torpemente antes de irse y despedirse de ella.
Los ojos ámbar lo siguieron hasta su mesa, viendo nuevamente al chico esbelto que había estado en la casa de la hermana de Chigiri el otro día.
“No pierdes el tiempo” comento Karasu tomando uno de los vasos. Había estado expectante ante el comportamiento de aquella mujer.
“Dudo que puedas resistirte a ella” trato de justificarse Himizu.
“Suenas como un virgen” Otoya tomo el vaso bebiendo de su contenido.
“Para tu información, estoy felizmente comprometido” comento Karasu.
“Como sea, calentemos nuestro cuerpo y luego vayamos de cacería a la pista, dudo que ella acepte un bai-”
“Oigan... ¿Que esta tratando de hacer?” los tres jóvenes miraron al hombre mayor y a donde este señalaba con preocupación.
Un hombre había echado un polvo algo extraño en la bebida de la joven mientras trataba de hacerle conversación. Ella lo había notado claramente dejando su bebida a un lado e ignorándolo, mala idea. Jalo de su brazo con fuerza, obligándola a que lo siguiera a algún lado para hacerle quien sabe que. Se resistió tratando de apartar su brazo mientras que el resto solo observaba la escena sin hacer nada.
“Hay que hacer algo, Lavinho” Himizu miro al hombre mayor a su lado, preocupado por lo que pudiera hacer. Sin embargo, Otoya ya se encontraba ausente en la escena.
“Hijo de perra” murmuro la mujer haciendo que el hombre se confunda al escuchar aquella voz grave.
“¿Obligando a que una dama vaya contigo?” llamo la atención del hombre, tomo el vaso el que había colocado aquella droga. “Que humillante, ¿ni siquiera puedes hacer que una mujer vaya contigo sin drogarla o forzarla? Ohh~ amigo, das vergüenza ajena” se acerco hasta estar en medio de ambos.
“¡Idiota! ¡No lo provoques más!” grito preocupado Lavinho terminando su cerveza antes de ir a la escena.
“¡Eso bebé! ¡Coqueteadlo!” grito Himizu sentado en la mesa mientras bebía de su vaso.
“Mejor voy llamando a emergencias” Karasu tomo su teléfono buscando la aplicación de llamadas.
“¡Ja! ¿Por que no te metes en tus propios asuntos? Debilucho” el hombre lo miro desafiante, tratando de intimidarlo. “Lo que yo haga o no, no es de tu maldita incumbencia, mocoso”
“Lastimosamente sí” acaricio el borde del vaso que sostenía en sus manos mirando con fingida tristeza el contenido. “Veras... son intereses en común, si algo le sucede a el-la, un amigo mío se pondrá muy triste” lo observo.
“Como si me importara” volvió a jalar del brazo de la mujer viendo como ahora Otoya la sostenía del hombro.
“Bueno, quería hacerlo por las buenas. Tocara por las malas” rompió el vaso en la cara del hombre apartándola rápidamente de él. Mientras el hombre se retorcía por las fibras de vidrio que se adentraron en su piel, Otoya no perdió tiempo en lanzarle una patada en la cabeza, noqueándolo contra el piso.
“Mierda” el calambre en su pierna hizo que perdiera el equilibrio y tomara asiento en el piso.
“¡El dialogo se fue de sabático!” grito Himizu desde la mesa viendo como Lavinho iba a auxiliarlo.
“¡El pacifismo es para Yukimiya, idiota!” se defendió Otoya sacando su dedo del medio en dirección hacia Himizu quien no paraba de reír.
“Hola, necesito una ambulancia” pidió Karasu por teléfono mirando al tipo inconsciente.
Lavinho ayudo a Otoya a ponerse de pie, este se acerco a la mujer quien dudaba en acercarse a su ´Héroe´.
“No esta de mas un gracias” Lavinho miro a la de ojos ámbar.
“Ven conmigo” Otoya la tomo de la muñeca alejándola del bar hasta llegar a un callejón desolado. El no dudo en sentarse en el piso y recostarse contra la pared debido al dolor en su pie. “Carajo...” susurro. “¿Tu estas bien? No lo bebiste, ¿o si?”
“No” respondió con su voz grave, bajo la mirada sintiéndose culpable por la situación. “Se defenderme solo” miro otro lado.
“Ahh~ no parecía que lo hacías” Otoya lo miro ante la luz de la luna seguía luciendo hermosa. “Bachira, ¿cierto? ¿O tienes algún nombre femenino cuando haces este tipo de cosas?”
“¿Eres imbécil o te confundieron con la placenta durante el parto?” se arrodillo delante de Otoya quitándole el zapato y masajeando su adolorido pie.
“Los insultos no son lo tuyo” suspiro tirando la cabeza hacia atrás debido al masaje. “Ahh~” gimió ante el dolor.
“Gracias, por eso o lo que sea” miro a un lado evitando mirar a Otoya.
“Los agradecimientos tampoco son lo tuyo” se burlo sintiendo como Bachira estiraba de su pie provocándole dolor nuevamente. “¡Auch! Eso duele, loca” lo miro frunciendo el ceño.
“Pff” Bachira soltó varias carcajadas. Los ojos de Otoya se iluminaron al escucharlo. Tomando, por instinto, a Bachira del cabello y acercándolo a su rostro. “Eh..”
Se había vuelto a perder en el, sus ojos ámbar lo tenían cautivado bajo el sonido de su risa, al inicio sus manos se habían empuñado en su cabello, ahora lo acariciaba suavemente.
“La textura es agradable ante el tacto” susurro. Sus manos bajaron hasta la punta de su cabello corto, las yemas de sus dedos acariciaron la piel de su nuca. “Cálido, liso y...” su rostro se hundió en el hueco de su cuello. “...buen aroma” volvió a susurrar contra su piel. Sus manos continuaron su recorrido, acaricio sus hombros apretándolo con cuidado, se deslizo por su espalda baja. “La curvatura de tu cintura es perfecta” antes de que sus manos sigan bajando, se sobresalto debido a estar invadiendo el espacio personal ajeno. Alejo su rostro mirando su rostro. “Lo sie-...”
Estaba completamente rojo, sus mejillas ardían mientras sus ojos se llenaban de lagrimas, mordió su labio inferior mirando a Otoya.
“Lo siento, ¿te lastime? Yo no quería” la confusión le gano, no entendía que había hecho mal ni porque se estaba disculpando.
“No pasa nada” le dedico una sonrisa. “¿Quieres ir a mi casa?” pregunto manteniendo la sonrisa que le caracterizaba.
“Soy débil, si voy no puedo garantizarte seguridad” recostó su cabeza sobre la pared cerrando sus ojos.
“Ya me diste la seguridad que necesitaba. ¿Por que no dejas que cuide de tu debilidad?” tomo la mano de Otoya guiándola hacia su mejilla. “Tu me protegiste, déjame hacer lo mismo por ti ahora” Otoya suspiro soltando una corta carcajada.
“Vas a volverme loco” tomo el rostro de Bachira con delicadeza acercándose a sus labios. No dudo en devorar sus labios hasta lograr manchar los suyos por aquel labial rojo que hacia resaltar la sonrisa de Bachira.
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“¿En donde estas?” pregunto Karasu a través del teléfono.
“Ehh... ¿acompañando a una damisela a casa? ¿Que clase de caballero seria si no hiciera eso?” respondió.
“¿Seguro que es Otoya?” se escucho la voz de Himizu de fondo. “El Otoya que conozco es un mujeriego que se mete con cualquiera con tal de tener sexo” añadió.
“Voy a matarlo cuando lo vea” acaricio el puente de su nariz un tanto irritado por el comentario de su amigo. “Te contare todo cuando nos veamos, adiós” colgó la llamada acostándose en la cama.
Karasu miro a Himizu. “Pensé que había dejado ese comportamiento suyo atrás” guardo su teléfono mientras Himizu sonreía con nerviosismo. “Se suponía solo seria una etapa de la universidad”
“Jeje... ¿Por que piensas que sale mas conmigo que contigo? Desde que empezaste a salir con Chigiri-chan, Otoya volvió a eso... al menos no es tanto como en la universidad”
•
“Bien, ¿te gusta?” pregunto mientras movía sus manos de arriba hacia abajo apretando con cuidado.
“Ohh~ mierda, si. Joder, continua” gimió tirando la cabeza hacia atrás mientras apretaba la almohada bajo su cabeza. “Lo haces tan~ bien” suspiro.
“Solía hacerlo muy seguido en bachillerato” sonrió tomando una venda para envolverlo. “Ten cuidado cuando lo presiones, aun estas sensible”
“¿Te lesionabas muy seguido?” pregunto mirando como Bachira envolvía su pie adolorido con una venda.
“Mis compañeros si, estaba en el club de futbol entonces era normal este tipo de cosas” termino de envolverlo para luego acostarse en la cama a un lado de Otoya. “¿Y tu? ¿Te peleabas muy seguido?”
“Algo así... digamos que debía lidiar con las parejas de mis amantes, aprendí por las malas” cerro los ojos disfrutando del cálido ambiente.
“Autentico mujeriego” Bachira sonrió acomodándose en la cama. “¿Alguna vez has estado con un hombre?” pregunto esperando que no respondiera para así poder dormir.
“Hyoma” respondió a lo que Bachira giro su cabeza como el exorcista ante la sorpresa. “¿Qu-Que?” pregunto Otoya asustado por su reacción.
“¿Como se siente estar con un hombre?” pregunto con curiosidad. “¿Es raro o incomodo?” Otoya no sabia que responder. Estaba confundido, con Chigiri se había sentido incomodo, algo extraño (por no decir asqueado) al estar con un hombre.
“No sentía la misma satisfacción que al estar con una mujer” respondió, definitivamente no quería recordar aquello.
“O-Oh.. Ya veo” volvió a acostarse dándole la espalda a Otoya. “Yo nunca he estado con alguien en general”
“¡¿Eres virgen?!” ahora era Otoya el exaltado. Bachira asintió encogiéndose de hombros.
Ambos estaban confundidos por todos los acontecimientos de esa noche, era mucho por pensar y analizar; reflexionar, pero si pudieran ignorar todo solo por esa noche...
“¿Quieres probar?” pregunto Otoya casi en murmuras. Bachira se giro para verlo. “Digo... no seria molestia para mi” Bachira dudaba, mas cuando dijo anteriormente que cuando lo hizo con Chigiri se sintió incomodo.
“No quiero incomodarte con... eso” miro su entrepierna para volver a darle la espalda. Sintió como unos brazos rodeaban su cintura, la respiración cálida en su cuello lo estremecía.
“Dije que no es molestia” su voz sonaba grave, sus manos buscaron adentrarse bajo su camisa tocando su abdomen y subiendo por sus pezones. “No tienes sensibilidad en los pezones, pero si lo manipulas durante mucho tiempo podrías volverte sensible”
“Mph~” se encogió de hombros mordiendo su labio inferior.
“Ese fue un adorable sonido” las yemas de sus dedos fueron a su abdomen bajo sintiendo la liga de su ropa interior, sus dedos se adentraron sintiendo su erección. “Pensé que no querías pero mira lo mojado que estas”
“No digas... mnh.. Cosas vergonzosas” sus mejillas ardían mientras se estremecía por el tacto ajeno.
“No parecías tan tímido cuando modelabas esos vestidos con espalda abierta” beso su nuca de manera suave, no era costumbre para él ser tan gentil, este caso era diferente. Tenia a una belleza a su lado, no podía tocarlo de mala manera ni aunque quisiera.
“¿Vestido de espalda abierta? Lo lleve hace semanas... ¿como puedes...” giro su cabeza para mirarlo sobre el hombro, sus miradas se cruzaron provocando que las mejillas de Bachira se volvieran aun mas rojas, si es que podía ponerse mas rojo de lo que ya estaba.
Otoya tomo su mejilla con delicadeza, dejando un beso sobre su frente.
“No salías de mi cabeza desde la primera vez que te vi, recuerdo cada vestido que llevabas, su color, forma y estilo” murmuro cerca de sus labios, sin dejar de mirar sus ojos ámbar. “Debiste dudar” sus labios descendieron por su cuello, dejando besos húmedos en su piel. “Traer a un pervertido a tu casa y queriendo que duerma contigo, no creo que haya sido buena idea” levanto su camiseta observando el torso desnudo de Bachira.
“No fue mala idea, puedo asegurarlo” Bachira le dio un guiño dedicándole una sonrisa.
Sin duda alguna, no fue un error.
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“Imbécil” golpeo la cabeza de Otoya con fuerza. “¡¿Nos abandonaste para tener sexo?!” Se quejo Himizu tratando de seguir pegando a su amigo siendo detenido por Karasu.
“Creo que esa no es la pregunta correcta para hacerle” sujeto el brazo de Himizu antes de soltarlo y mirar seriamente a Otoya. “Eita... ¿Eres gay?” pregunto Karasu, observando como Otoya parecía actuar como si no lo hubiera escuchado.
“Me golpeaste muy fuerte” se quejo Otoya frotando su cabeza, escucho un gruñido en forma de amenaza por parte de Himizu hasta que Karasu volvió a repetir la pregunta, lo que hizo que Otoya suspire y se recueste en el sofá. “No lo se... solo entiendo que disfrute pasar la noche con él... fue agradable” cubrió sus labios con su mano, aun podía sentir la forma en la que los labios de Bachira encajaban con los suyos, provocando que se estremeciera.
“Podríamos averiguarlo ahora” Karasu se levanto de su asiento sujetando a Otoya por los hombros, murmurando en su oreja: “Himizu tiene una magnifica forma de besar”
Con eso dicho, Otoya observo como Himizu se acercaba a él, tratando de liberarse del agarre de Karasu.
“Espera espera, ¿como que magnifica lengua? ¡¿Ya lo besaste?!” antes de que pudiera escuchar la respuesta de Karasu, sintió como Himizu sujetaba su mentón logrando que Otoya abriera su boca para él.
Definitivamente, la boca y lengua de Himizu no era solamente por saber mentir, también tenia otros beneficios los cuales hacia que Otoya recordara el beso con su amigo, siendo una venganza por abandonarlo.
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“¿Ya terminaste?” pregunto Otoya con los ojos cerrados.
“Ya casi” respondió mientras cambiaba de brocha, tomo un rubor colocando en suaves toques sobre la mejilla de Otoya. “Vas a quedar divina, cariño” dijo con un tono agudo en forma de broma. “Listo” Otoya abrió los ojos tomando el espejo que le había ofrecido para que pueda verse.
“Bachira” lo llamo una vez termino de verse al espejo. “Me veo horrible” aquello hizo que Bachira estallara en risas, esa era su intención después de todo, maquillarlo como un payaso.
“¿De que te quejas? Combina con tu personalidad de comediante, solo te faltaba el maquillaje” bromeo antes de pasar un pañuelo húmedo con desmaquillante, frotando suavemente sobre los ojos y mejillas de Otoya.
“¿Te divierto?” pregunto mirando los ojos de Bachira.
“Es agradable pasar tiempo contigo” miro a Otoya. “Me divierto contigo” respondió su pregunta, observo los labios de Otoya, los cuales aun no había terminado de quitar el labial. En cuanto iba a hacerlo, Otoya sujeto sus muñecas.
“Déjalo. Huele a chicle” comento por lo bajo, Bachira sonrío acariciando su mejilla con la mano libre.
“¿Sabe igual?” pregunto.
“Deberías probarlo” sin esperar mas, acerco sus labios a los de Bachira, terminando en un beso profundo.
Luego de eso, ambos terminaron riendo debido a que el labial rojo quedo esparcidos alrededor de sus labios.
“¿Quieres salir conmigo?” pregunto Otoya mientras Bachira se limpiaba los labios. Bachira se congelo por un momento, el iris de sus ojos se contraen antes de girar a verlo.
“Soy... hombre” responde sintiendo como sus manos buscaban temblar debido a los recuerdos de su pasado. “Es mejor que busques a alguien mas” volvió a darle la espalda buscando cambiar de tema.
“¿Y si tengo lo mejor delante mío? ¿Debo seguir buscando?” se acerco a Bachira, quitando el espejo de sus manos para entrelazar sus dedos. “¿Tanto te importa si eres hombre o mujer?” pregunto nuevamente apoyando su cabeza en el hombro de Bachira. “A mi me da igual, mientras seas tú”
“Otoya, yo-” no se le ocurría alguna excusa, esas palabras endulzaban sus oídos y hacia que se sintiera cómodo, pero el pasado hacia crecer sus dudas.
“Al menos concédeme una cita... luego si no te gusto, puedes rechazarme libremente” apretó el cuerpo de Bachira, acercándose aun mas al suyo.
El suspiro del de ojos ámbar daba a entender que iba a aceptarle esa cita. Después de todo, no tenia mucho que perder.
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Una bofetada resonó en la habitación. Su mejilla ardía por el impacto, miro a Chigiri por el rabillo de sus ojos, estaba claro que en cualquier momento iba a llorar, se merecía ese golpe y todo lo que el pelirrosa le maldecía en silencio.
“Hyoma” trato de expresar sus pensamientos, pero aun habían rompecabezas por armar en su mente, buscando las palabras correctas para el momento.
“¡¿Es en serio?! Aun después de todo... te atreves a llamarme por mi nombre” lo miro con incredulidad, su corazón estaba aun mas roto que la ultima vez, la revelación que le había hecho hizo que todas sus esperanzas fueran nulas.
“Chigiri...” se corrigió, el daño que le había hecho era claro, incluso se arrepentía por como lo había tratado en el pasado.
“Con mi amigo, Eita... con alguien tan cercano a mi, ¿tanto te gusta hacerme sentir miserable?” pregunto, su voz se quebraba, tratando de evitar que las lagrimas salgan, algo que no pudo contener debido a todo lo que ha estado guardando. El cristal ahora estaba roto. “Siempre creí que el problema era... me dijiste que si fuera mujer estaría bien, luego mencionaste que mi hermana era la mejor opción y ahora... un hombre” tomo asiento en el borde de su cama cubriendo su rostro lleno de lagrimas, la narrativa se fue de sabático para esta parte, ando llorando, esperen un momento.
“Chigiri” Otoya se acerco a él arrodillándose delante suyo e inclinando su cabeza hasta el piso, colocando las palmas de sus manos sobre los pies de Chigiri, aquello hizo que el pelirrosa se sobresaltara. “No puedo pedirte que me perdones, por lo que no diré eso. No merecías todo lo que te dije e hice en el pasado, que te lastime mentalmente, no debías cargar con el peso de mis estándares... Chigiri, lo siento tanto pero no puedo aceptar que me perdones”
“O-O-Otoya le-levanta la cabeza” estiro sus manos tratando que Otoya se levantara del piso.
“Mis necesidades egoístas no debían cegarme, pero lo hicieron. Hyo- Chigiri, eres una persona perfecta, tal y como eres. No necesitas cambiar para que me gustes, porque aunque tu no lo veas; eres hermoso tal y como estas” levanto su rostro dedicándole una sonrisa. “Eres perfecto, Chigiri Hyoma”
“E-Eita” mas lagrimas continuaron saliendo mientras sorbía su nariz, Otoya sonrió limpiando las lagrimas con su pulgar para luego abrazarlo, acariciando su cabeza. “Gra-Gracias” susurro abrazándolo con fuerza.
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“Oh- mierda” froto el puente de su nariz con su pulgar y dedo índice al ver a cierto chico de ojos ámbar salir de su habitación. “Carajo, Bachira” murmuro.
“¿No me veo bien?” pregunto dando una vuelta.
“Te ves... ¿Estas seguro de ir así? ¿Te sientes cómodo con eso puesto?” pregunto acercándose al chico, acaricio su cabello observando los aretes que llevaba. “¿Son nuevos?” se pregunto mentalmente.
“Quería verme bien para nuestra cita, no pensé que ibas a hacer una escena” se cruzo de brazos haciendo un puchero con sus labios. Otoya trato de no sonreír por lo bonito que se veía.
“No es una escena” corrigió. “Te ves hermoso con lo que sea que lleves puesto, solo no quiero que los demás te vean demasiado y quieran llevarte” acaricio las manos de Bachira, observando como sus uñas estaban pintadas en un color pastel. “Te ves bien”
“¿Como cuando dejaste a Himizu y a Karasu en el bar?” pregunto caminando hacia la puerta para salir.
“Como- ¿Como te enteraste de eso?” pregunto siguiéndolo.
“¿Quién sabe?” se encogió de hombros sonriendo de oreja a oreja mientras Otoya le abría la puerta, continuando con su interrogatorio.
Quizás Otoya fue malo para Chigiri, así como Isagi para Bachira. Al final del día, ambos estaban destinados a ser bueno el uno para el otro.
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Cansado de estar en su habitación, decidió salir a comprar algunas cosas, pensando en ir a alguna fiesta o quizás beber algo en algún bar. Seguía deprimido por lo ocurrido con Otoya y su amigo Bachira, pero no podía remediarlo, no era cupido para decidir quién se enamoraría y quién no, solo quedaba seguir adelante.
Paso frente a una tienda de cosméticos, su mirada se dirigió hacia el escaparate y al fondo podía ver a dos chicos observando la sección de labiales, mas concretamente, Bachira y Otoya. Rápidamente dio vuelta para poder largarse de ahí, si no fuera porque choco con un hombre más grande que él, derramando las bebidas sobre ambos.
“Lo-Lo siento, no mire por donde iba y tenía prisa” ayudo a juntar los vasos vacíos mientras buscaba alguna servilleta.
“No te preocupes, solo fue un accidente” comento el sujeto mientras ayudaba al pelirrosa. “¿Como te llamas?” preguntó ofreciéndole un pañuelo.
“Chigiri Hyoma, deje que le pague la tintorería, me sentiría muy mal si lo dejo así” apenado, tiro los vasos en el cesto de basura y acepto su pañuelo limpiando el área manchada.
“Si te sientes mal, invítame a beber algo, Chigiri” sonrió mientras lo observaba.
“¿Disculpa?” preguntó sonrojado, sin saber si había escuchado correctamente sus palabras. “Tú-”
“Podría ofrecerte mi camisa y que la vayas a lavar, pero de esa forma no podría conocerte” se cruzó de brazos mirando a las demás personas pasear por el centro comercial.
“Bien, dime como puedo agendarte y te invitare unos tragos” Chigiri sonrió, ahora más cómodo con la presencia ajena, después de todo quería ir a beber, qué más da si tiene compañía. Una agradable compañía.
“Kunigami Rensuke”.
