Chapter Text
Ambos se conocieron en el campamento de entrenamiento, una tarde como cualquiera, en donde las hojas secas caían de los árboles, en donde el viento las llevaba cada vez más lejos de su ubicación. En donde los rayos del sol iluminaban cada tarde, dando pequeños momentos de calor en el ambiente fresco que habitaba en el otoño.
El silvato sonó, el chirrido de las suelas de los zapatos fue el único ruido que se escuchó después junto al golpe de la pelota en el suelo, había sido un punto para el equipo donde el rubio armaba.
Los orbes color miel se fundieron junto a los oscuros, comparables con la noche.. luego, ambos se encontraron, unos se afinaban con una sonrisa molesta y los otros solo se rodaban ligeramente junto a un suspiro, cortando la conexión.
Ambos orbes se encontraron a lo largo del partido varias veces, muchas emociones nacían de esas miradas: alegría, enojo, soberbia, molestia y frustración, ambos querían mostrarle a su rival lo que podían hacer.
Pero también.. querían mirar los ojos del contrario.
Se miraban tanto que el color de sus ojos se fundió, creando un deseo, un brillo que no habían notado antes.
Hubieron burlas, apodos tontos y molestias. Fue un largo camino para que ambos pudieran mirarse a los ojos y achinarlos al sonreír, pero esos son detalles.
Un par de esos ojos nunca abandonó los otros, buscandolos más seguido de lo que le gustaria admitir, reparando en los otros detalles que formaban al chico, la firmeza con la que parecía caminar, con lo poco que veía de su rostro al terminar el partido por esa (tonta) mascarilla, con el movimiento de sus orbes al demostrar su irritabilidad o la curiosidad que sentía de querer averiguar porque no podía apreciar su rostro gracias a ese objeto tonto, quería volver a ver cada detalle con más atención.
Había llamado su atención por completo, llenando su mente de Sakusa Kiyoomi en aquellos días en los que compartieron partidos, pases o incluso palabras, conociéndose un poco más, todas las tonterías del rubio habían servido de algo, podía pasar más con el chico bonito y conocerlo un poco más.
Quería conocer más y más de ese chico de lunares que había captado su atención, que había nublado su mente, haciéndole pensar solo en él en cada minuto del día, desviando su atención de las cosas diarias que amaba hacer, solo podía pensar en ese par de ojos.
