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Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2016-02-03
Completed:
2016-11-10
Words:
47,810
Chapters:
25/25
Comments:
127
Kudos:
504
Bookmarks:
15
Hits:
4,579

Yaguareté·Abà III

Summary:

El instituto se ha acabado para Stiles, dando comienzo una nueva aventura lejos de casa pero muy cerquita de su lobo amargado y su mejor amigo alfa, así como los demás.
Una nueva vida comienza en Nueva York.

Notes:

¡¡Lo prometido es deuda!!
Aunque en realidad no creo recordar haber prometido hacer una tercer parte de Yaguarté·Abà... Más bien creo que fue un "tal vez lo haga". Peeeeero da igual. Aquí estoy de nuevo, con algo más de jaguar para todos vosotros.
Espero que os guste casi tanto como los anteriores.

De nuevo, he de recordaros que debido a mi trabajo (que me chupa demasiadas horas) no podré actualizar tan seguido como quisiera, así que ruego pacieeeeeeencia :D

Ya no os entretengo más...
¡¡PASEN Y LEAN!!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

 

─¿Quieres dejar de pasearla y meterla de una maldita vez? ─bufaba un desesperado Stiles por la actitud de su novio. ─¡Que la metas ya! ¿Pero me estás escuchando? ─gritó ya el muchacho incorporándose en el sofá, para mirar hacia su novio, que alzó las cejas divertido. ─Sí, me estas escuchando. ─gruñó el jaguar levantándose para meter la leche él mismo en la nevera.

─No sé por qué te pones así, Stiles... ─comentó risueño Derek quitándose la camiseta para tumbarse tranquilamente a leer.

─Tengo la costumbre de no querer que la leche se eche a perder. ─contestó frustrado el castaño, metiendo una a una todas las botellas de leche en la nevera.

─Si no están abiertas, pueden estar sin refrigerar.

─Eso es lo que dicen... Pero la pasteurización no es milagro de dios... Algún día fallará y entonces, todos andaréis con diarrea... Todos menos yo, porque habré sido precavido y habré metido la leche en la nevera.

─Además si intentas meterlas todas no quedará sitio. ─dijo Derek acercándose a Stiles que estaba comprobando que, en efecto, la nevera estaba abarrotada.

─¡Te dije que necesitábamos la nevera grande!

─Si no te empeñaras en meter todos los bricks de leche... ─murmuró Derek cogiendo una lata de cerveza del fondo del refrigerador.

─Y si a ti no te gustara esa mierda que bebes... ─le hizo burla el castaño, gesticulando mientras veía cómo el lobo abría la lata de cerveza retándolo con la mirada.

─Una cerveza después del trabajo no mata a nadie. ─repuso Derek apoyándose contra la encimera de la cocina para darle un trago a "esa mierda" que decía Stiles. La actitud del lobo puso a Stiles aún más de quicio, que gruño y alzó las manos con desesperación como si quisiera estrangularle.

─Porque te quiero, que si no... ─empezó a murmurar improperios Stiles mientras se alejaba de la cocina.

Derek sonrió para sí, escuchando los balbuceos de su enojón novio y, tras otro trago a la cerveza, puso la radio y se dispuso a cocinar al tiempo que escuchaba de fondo a Stiles protestar por su falta de enojo.

 

Llevaban ya un mes de convivencia en Nueva York. Habían encontrado un pisito bastante económico (lo cual es sinónimo de pequeño) en las afueras de Nueva York, justo en medio de la universidad de Stiles y la comisaría de Derek. No era una gran casa, pero era la única que tenía calefacción de gas, que en opinión de Stiles era la que mas calentaba. También permitían tener mascotas (cosa necesaria ya que Stiles había adoptado a Nana tras la muerte de su dueña) y tenía una plaza de aparcamiento en la que aparcaban el jeep de Stiles, mientras que habían tenido que alquilar otra contigua para el Camaro de Derek.

                Estaba a las afueras pero tenían un supermercado al lado, un centro comercial con cines y un pequeño bosquecillo con árboles en los que Stiles podría gastar las uñas. También tenían un gimnasio en la calle de enfrente y la zona de bares no estaba demasiado lejos.

                La casa en sí era bastante enana. Solo tenía una cocina pequeña unida a un salón minúsculo, un baño, la habitación que compartían (evidentemente) y una mini salita que utilizaban como despacho común y que tenía un sofá reclinable bastante cómodo por si se enfadaban y uno tenía que ir a dormir a otro sitio. Derek ya lo había usado dos noches por enfados tontos de Stiles pero por los que el lobo decidía respetar su espacio a riesgo de sufrir un ataque nocturno.

                Lo mejor de la casa era, sin duda, la decoración. Stiles y Derek se habían pasado dos semanas pintando las paredes, cambiando los muebles más elementales y decorando alguna que otra cosilla para que la casa se impregnara de sus caracteres tan distintos y a la vez tan similares. Ahora, su pequeño pisito parecía el reflejo de ellos mismos. Sin embargo... Nada de eso sería posible sin la atmósfera que se respiraba en esa casa. A pesar de los problemas y piques estúpidos provocados por la convivencia, Derek y Stiles derrochaban amor y habían impregnado todos y cada uno de los rincones de la casa (o búnquer, según Stiles) con el mejor sentimiento de todos.

 

Derek metió el cordero al horno y salió de la cocina a la caza de un Stiles que ahora estaba tumbado sobre la cama con los ojos cerrados, rascándole a Nana tras las orejas mientras escuchaba música en el iPod. Sin alertar a Stiles, se acercó a él y le dio un suave beso en la frente. Stiles esbozó una sonrisa con los ojos aun cerrados y Derek le quitó uno de los auriculares.

─Podemos comprar una nevera suplementaria para la leche. ─dijo con voz conciliadora.

─Claro, y la metemos... ¿En la bañera? ─comentó divertido Stiles por el tono conciliador del lobo.

─Pues... ─pensó el lobo. ─podemos comprar el paquete de leche pequeño en lugar del grande. Así cogerá todo sin problemas.

Stiles sonrió y miró al lobo, que asesinaba con la mirada a Nana, quien no le quitaba ojo. Dos semanas desde que la habían adoptado y la dichosa minina seguía sin aceptar a Derek cerca. Stiles no pudo evitar reír en alto al ver la mueca tan graciosa de Derek y le dio un beso en los labios.

─Eres el mejor novio del mundo.

─Al menos el que más paciencia tiene... ─murmuró Derek apartando sin cuidado a la gata, que ya en el suelo le bufó con verdadero odio.

─¿Como pretendes que te quiera si la tratas así? ─comento divertido Stiles.

─¿Cómo pretende ella que la quiera si a la mínima me mira mal y me bufa? ¿Acaso no le has dicho que soy yo el que le compra la comida?

─Somos nosotros. ─rectificó el jaguar, a lo que Derek asintió con una sonrisa en los labios, viendo cómo Stiles se acomodaba, dejándole más hueco en la cama, mientras comenzaba a olfatear el ambiente. ─Huele bien.

─El cordero está en el horno.

─¿Mañana Pizza? ─preguntó Stiles comenzando a lamer el cuello y hombro del lobo, a sabiendas que el cordero tardaría un rato más en hacerse.

─¿Mañana? ─preguntó sorprendido Derek, pero cerrando los ojos al sentir los mismos de su hormonado novio. No en vano se acercaba la luna llena. ─Mañana es jueves.

─Sí... ¿Y? ¿Qué pasa los jueves? ─preguntó tan confundido Stiles que cesó en su interés en el hombro desnudo del lobo.

─Los jueves en Nueva York es el día en la que salen los universitarios... Y tú eres universitario. ─le recordó el moreno.

─¡Ah! ¡Eso! ─murmuró Stiles llevándose un dedo a los labios, pensativo. ─Ni siquiera me acordaba... Hugo me dijo algo de salir mañana... Pero...

─Recuerda el pacto. ─advirtió el lobo. ─La condición para irnos a vivir juntos era...

─...Que llevaría una vida de universitario normal. ─terminó Stiles. ─¿Pero para qué salir cuando: primero, no me puedo emborrachar y dos, ya tengo a mi ligue esperando por mí en casa. ¡Y menudo ligue! ─terminó el jaguar haciendo círculos alrededor de los pezones de Derek con aire inocente, a lo que el lobo soltó una carcajada divertido.

─Se puede salir de fiesta sin emborracharse y sin ligar.

─Eso son cuentos chinos. ─negó Stiles.

─Stiles... ─llamó el lobo, haciendo que el jaguar lo mirara a los ojos. ─Te lo pasarás bien. Y ese chico... Hugo, ya te lleva invitando a planes todos los días desde que empezasteis la universidad hace tres semanas.

─¿No vas a parar hasta que salga?

─No. ─negó el lobo acariciando con su nariz la quijada del jaguar. ─No pararé hasta que salgas de fiesta y te lo pases en grande.

─Increíble... Las novias de mis amigos prohibiéndole a sus novios que salgan por si surge el amor con otras y mi novio va y me empuja a los brazos de Hugo.

─Hugo es heterosexual.

─¡Pues a los brazos de cualquiera!

─No hay nadie mejor que yo. ─rebatió el lobo riendo, sabiendo la respuesta del jaguar.

─Flipado. ─dijeron los dos a la vez, escuchando el pitido de la alarma del horno.

─La cena está lista. ─dijo el lobo dando un fugaz beso al jaguar e incorporándose para ir a sacar el cordero del horno mientras Stiles intentaba remolonear algo más de tiempo en la cama.

─A mi novio no le excito, ni siquiera deja que el cordero se churrusque un poco con tal de darle mimos a su muy necesitado novio... ─murmuró con intención el jaguar, que escuchó desde la cocina a Derek reír.

─Ya sabías que un lobo piensa con su estómago, minino. ─comentó desde la cocina, haciendo que su novio se levantara con ganas de jugar y se abalanzara sobre su espalda mientras él sacaba el cordero del horno.

Derek, en cambio, rió y, tras posar la bandeja del horno sobre la cocina, echó sus manos hacia atrás para hacerle cosquillas a su novio, que se soltó entre carcajadas y fue a poner la mesa.

─Pero después me das mimos. ─dijo señalándole con el tenedor.

─Después te daré más mimos de los que querrás. ─dijo con voz grave el lobo, quien tenía la boca hecha agua, no sólo por la cena, sino por el postre que su novio le ofrecía.

Tras la cena, Derek se recostó en el sofá viendo el último partido de los Eagles de la temporada, mientras que Stiles se recostó en el sofá, usando sus piernas como almohada.

─Sabes que van a perder, ¿verdad? ─preguntó viendo el mal partido que estaban haciendo todos y cada uno de los jugadores del equipo de su novio, quien gruñó ante tal afirmación. ─No me gruñas a mí... gruñe a los malos jugadores que habéis fichado. Yo lo haría mucho mejor. ─rió el muchacho llamando a Nana para que se recostara en su regazo.

─Tú eres un jaguar sobrenatural y los Eagles tienen un capitán sobrenaturalmente inútil. ─murmuró el lobo con mal humor, cogiendo el control remoto, negándose a ver perder (por enésima vez) a su equipo.

─Deja esto. ─dijo Stiles mientras su novio hacia zapping por los canales, incorporándose rápidamente, con interés, pero sin soltar a Nana, que volvió a acomodarse sobre su adorado amo.

─¿Qué es esto? ─preguntó con una mueca extraña mientras veía la cabecera del programa.

─Veterinario al rescate. ─dijo Stiles, incorporándose para sentarse a mirar mejor la televisión, sin dejar de acariciar a Nana, que ronroneaba en su regazo. ─Es un veterinario de Australia que es la leche... Y para qué negarlo, está buenísimo también. ─terminó diciendo el jaguar, ante lo que fue escrudiñado por su novio. ─No está tan bueno como tú, oh, rey de los tíos buenos. ─acotó con humor al ver los celos reflejados en la mirada verde de su novio, quien chasqueó la lengua pero dejó el control remoto sobre la mesa auxiliar para apoyarse contra el respaldo y pasar un brazo por los hombros de Stiles, que se recostó levemente contra él.

─Así que te gustan los rubios.

─En realidad no. ─dijo sin separar la mirada de la pantalla. ─Me gustan los hombres guapos, inteligentes, respetuosos con los animales. Especialmente los felinos. ─dijo echando una mirada fugaz al lobo.

─Yo respeto a los felinos. ─dijo el moreno mirándole tras pillar la indirecta. ─Menos a los felinos que, a pesar de robarme las atenciones de mi novio son unos desagradecidos... como esa felina. ─añadió señalando a la gata, que estaba ya dormida sobre las piernas de Stiles. ─Esa es odiosa.

Stiles le apartó el dedo de un manotazo y volvió a acariciar a la gata, prestando más atención que nunca a cómo el veterinario buenorro australiano curaba un tigre enfermo.

Derek soportó el programa entero, aunque si por el hubiera sido, ya estaría en su séptimo sueño. Cuando el episodio terminó, empezó otro... Y otro... Hasta que Stiles se apiadó de él y se levantó para ir a l cama.

─Vamos a dormir... ─dijo cogiéndole de un brazo para llevarle a la cama. ─Y mañana tenemos que llamar a los de internet. No soporto un día más sin Wi-Fi.

─Tranquilo. Llamaré desde el trabajo. ─aseguró el lobo en pleno bostezo.

Stiles rió al ver hasta qué punto estaba dormido el lobo y sin previo aviso le bajó los pantalones para ponerle los que usaba para dormir.

─Sigo pensando que eres un cochino por no llevar ropa interior. ─dijo riendo el muchacho, a lo que el mayor bufó antes de caer desplomado sobre la cama.

─Eres tú el que se empeña en desnudarme.

─Es que me encanta descubrirlo todo... ─dijo provocativamente el muchacho trepando por el torso de su novio.

─Pues si no hubiera sido porque estabas ensimismado mirando al rubio ese...

─¿Derek Hale celoso? ─se rió Stiles. ─Nunca lo hubiera creído posible...

─Eres un idiota. ─dijo el lobo apresando los labios de Stiles entre los suyos.

─Pero te encanto.

─Y aún no sé por qué. ─mintió el lobo notando un mini puñetazo que le daba el jaguar como reprimenda pero que, acto seguido, curó con un tierno beso que abrió la veda de arrumacos y besos de la noche.

Sí, sin duda, aguantar tres horas de programa merecía la pena si este era el final del día.