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Español
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Published:
2024-09-22
Words:
7,263
Chapters:
1/1
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161

just one day and one night

Summary:

Harry tiene una nariz rota y una confesión humillante que hacerle a Louis.

Work Text:

Para Harry siempre han existido dos tipos de personas en el mundo corporativo.

Por un lado, se encuentra aquella a la que consideraban rara en la escuela secundaria. Esa que todavía mantiene la cabeza gacha mientras camina y el aura de estar sumida en su propio mundo. Bebe café negro (a veces con mucho hielo) y cumple con los plazos con una eficiencia nada destacable. No socializa mucho con sus compañeros, no generalmente, y el jefe rara vez lo reconoce. Es invisible para el mundo que lo rodea, su trabajo es tan necesario como olvidable. Podría morirse en la sala de descanso y la gente solo notaría su ausencia cuando el café dejase de aparecer misteriosamente preparado.

En esa categoría entra, por desgracia, Harry.

No tuvo una infancia nada memorable. Claro, tuvo el promedio más alto de la universidad, pero eso no le sirvió de mucho una vez que entró en el mundo real. Su apartamento es prístino y frío, como una página de revista. Mantiene junto a él a un par de amigos íntimos, aunque se guarda la mayoría de sus intereses y peculiaridades para sí mismo por miedo al rechazo. Es una persona ordinaria. Casi aburrida, se podría decir. No tiene propiedades y muchísimo menos antecedentes. Como cualquier otro, agradece cuando su cabeza toca la almohada cada noche e intenta pasar desapercibido en un mundo tan competitivo como lo es su oficina. Va a trabajar, hace su trabajo, vuelve a casa. Eso es todo.

Harry es la viva imagen de ello y la manera en la que se encuentra sentado en uno de los extremos de la larga mesa no hace más que demostrar el punto. Han ocupado más de la mitad del restaurante para esta reunión improvisada después del trabajo y sus compañeros ya están bebiendo como si estuvieras peleándose con el reloj para ver quién corre más rápido. Pero Harry, ajeno a esa necesidad, todavía no ha tocado su cerveza. Solo porque su atención está centrada en otra cosa.

En concreto, al final de la sala, donde se encuentra quien es lo opuesto a él.

Ese otro tipo de persona, la segunda, es alguien que ganó todos los concursos de popularidad en la universidad y se llevó consigo ese mismo encantado a la edad adulta. En la oficina es la mano derecha del jefe. Impone respeto sin necesidad de pedirlo. Y a pesar de estar un escalón laboral más allá que todos sus compañeros, se mantiene lo suficientemente humilde como para parecer accesible. La gente gravita hacia él de forma natural. Es el tipo de persona que choca su tenedor contra una copa llena de champán absurdamente caro para dar un discurso y al instante tiene la atención de todo el mundo sobre él. Conduce el mejor coche, tiene la mejor casa y, por supuesto, las mejores conquistas.

Esa persona, por desgracia también, es Louis Tomlinson.

Es gracioso porque Harry y Louis no son amigos. Ni siquiera está seguro de que puedan considerarse colegas. Louis ya estaba allí cuando un Harry inexperto cruzó la puerta de la empresa. La gente ya lo quería y lo admiraba de lejos. Louis era el favorito del gerente en ese entonces y cuando asumió ese papel, fue cuando Harry se dio cuenta que todavía no habían tenido una conversación real.

Sin embargo, a estas alturas, ya han llegado a ese punto de reconocimiento vago. Louis sabe el nombre de Harry y Harry sin duda el de Louis, pero ahí termina el asunto. Harry trabaja bajo el mando de Louis en innumerables proyectos. Han intercambiado algunas palabras, informes, reuniones y algún que otro asentimiento de cabeza en la sala de descanso. Louis siempre le agradece a Harry por el café. Pero nada más personal que eso. Harry no sabe casi nada sobre la vida de Louis.

Y por la escena que está desarrollándose a pocos metros de él, es poco probable que eso cambie.

No es solo que Louis esté haciendo reír a Sophie de una manera en la que Harry solo puede soñar, también es la forma en la que todo sobre Louis parece fácil. Tratar de competir sería como intentar ganar una carrera contra un deportivo conduciendo una bicicleta.

Louis es, de lejos, todo lo que Harry jamás será: seguro de sí mismo, encantador y despreocupado en cualquier situación. Atrae a la gente sin intentarlo. Como a Sophie en ese mismo momento, tan cautivada con sus palabras que su postura parece relajada. Si la forma en la que Louis se inclina hacia su cuerpo con una sonrisa tranquila en su rostro es sinónimo de algo más que de amabilidad, entonces Harry ya ha perdido. Ha recibido un KO técnico antes de tener la oportunidad de subir al ring.

Su mirada se pasea entre ellos, tratando de discernir qué es lo que le molesta. ¿La forma en la que los dedos de Sophie tocan el brazo de Louis? ¿O el hecho de que Louis apenas parece notarlo, demasiado absorto en sus palabras como para darse cuenta de lo fácil que tiene captar la atención de Sophie?

De cualquier manera, a Harry se le encoge el estómago. No sabe qué le molesta más. Si la reacción de Sophie hacia él o el propio Louis.

"¡¿Qué te pasa, Harry?! ¡Estás muy callado!" Alguien grita en su oído. Harry no tiene que girar para saber que se trata de John de Marketing. Siempre hace lo mismo en todas las reuniones y siempre, sin excepciones, acaba mal para él. "Ya sé lo que necesitas, hombre."

El hombre le da una palmada tan fuerte en la espalda que casi lo derrumba sobre la mesa. Luego, cambia su cerveza por un vaso de whisky con mucho hielo y poca agua. Harry fuerza una sonrisa para nada cómoda, pero traga el líquido que le quema la garganta. John, con una sonrisa petulante, fanfarronea sobre tener razón.

No la tiene, por supuesto. John tiene la extraña costumbre de querer emborracharle en todas las reuniones, a pesar de que no son amigos y no pertenecen al mismo departamento. John es así con todos. Pero esa noche en especial, a Harry no puede importarle menos.

Da otro sorbo. El calor se arremolina en algún punto entre su pecho y su cuello, así como en sus mejillas y sus orejas.

No sirve para aliviar la ansiedad que siente.

"Estás sediento." John susurra con alegría.

Y sirve otro vaso.

Harry apenas le hace caso a John. Está demasiado enfocado en Louis acercándose aún más a Sophie.

No debería estar tan afectado por eso.

Pasa media hora hasta que Harry comienza a sentir los estragos y efectos del alcohol en él. Sus ojos vuelven a las dos figuras, quienes parecen absortos en su propia conversación. Los ojos de Sophie brillan cuando Louis se acerca y murmura algo cerca de su oído, haciéndola reír de nuevo.

Fue un estúpido al pensar que tenía alguna oportunidad.

Fue estúpido cuando creyó que tenía algo interesante que ofrecer, sobre todo cuando nunca se ha caracterizado por llamar la atención de otros. No fue nadie en el instituto, tampoco en su empresa y mucho menos en esa mesa esa misma noche.

La risa de Sophie vuelve a hacerse con sus oídos, tan tranquila y feliz que se vuelve insoportable de escuchar. Harry deja que el vaso de cristal rebote contra la mesa provocando un ruido sordo. John se ríe en respuesta y sigue parloteando mientras Harry se irgue.

Ha tenido suficiente.

Intenta no tambalearse mientras camina hacia los baños, pero una vez dentro tiene que agarrarse al lavabo de mármol para no caer hacia un lado. Se mira al espejo y la visión lo disgusta: mejillas rojas, cabello revuelto y corbata aflojada. No es para tanto, se dice a sí mismo. Sin embargo, la imagen le hace sentir unas repentinas ganas de vomitar. Se inclina hacia el cubículo pero nada sale. Es patético hasta para vomitar.

Hunde las rodillas en el suelo y se obliga a ponerse de pie. Todavía furioso e indefenso, Harry empuja la puerta con más fuerza de la que pretende. La madera sale despedida, choca contra la pared y vuelve a su forma original. La nariz de Harry cruje y un dolor repentino atraviesa su cráneo. La visión se le nubla mientras algunas lágrimas caen sin poder evitarlo.

"Mierda." Murmura cubriéndose la nariz con las manos. Cuando las aparta, nota un hilo de sangre uniendo sus dedos.

Si la imagen de antes casi lo hace vomitar, la que tiene enfrente no es mucho mejor. Un río de sangre sale de su nariz, manchando tanto su impecable camisa marrón como todo lo que encuentra a su paso. Saca un puñado de papel del dispensador y echa la cabeza hacia atrás, tratando de parar la hemorragia. Sin embargo, ya ha salido la suficiente sangre como para empezar a sentirse mareado.

Siente que se escapa una lágrima y luego otra, hasta acabar deslizándose por la puerta para sentarse en el suelo frío del baño, completamente derrotado.

La risa de Sophie resuena en su mente. Le duele imaginársela inclinándose más hacia Louis, con todo su lenguaje corporal siendo honesto, inconsciente de que ese había sido el primer pensamiento de Harry en lugar de cuánto le dolía la nariz.

Harry no puede determinar cuánto tiempo está sentado allí. La luz fluorescente parpadea y un golpe en la puerta del baño lo saca de su espiral de pensamientos. Harry gime muy bajito.

"¿Harry?" La voz familiar resuena. "¿Estás ahí?"

Por un momento, Harry considera quedarse en completo silencio, esperando que la persona se vaya y lo deje solo. Tiene otra mierda que atender en ese momento, evidentemente, pero tampoco está en condiciones de esconderse. Su bonita camisa está arruinada, la sangre todavía gotea y el suelo también está manchado. Incluso si quisiera escapar por la ventana (Dios sabe para qué), dejaría un rastro identificable.

Ignorando sus suplicas, la puerta se abre con un crujido y una cabeza se asoma. Louis Tomlinson luce todavía más molestamente perfecto mientras sus cejas se fruncen al encontrar a Harry ensangrentado y miserable. Su sonrisa habitual se desvanece en algo que parece preocupación sincera. Harry no está acostumbrado a esa imagen.

"Dios mío, ¿qué ha pasado?" Louis da un paso hacia delante, la puerta se cierra tras él. Hasta ese momento, Harry no se había fijado en la ropa que lleva. Incluso el traje que viste parece caro y hecho a medida. Harry detesta a su sastre, solo porque necesita odiar a alguien. "¿Estás bien?"

Harry gime de nuevo, su voz es amortiguada por las toallas de papel arrugadas que presiona contra su nariz. "La puerta... Me golpeó en la cara." admite.

Louis parpadea un par de segundos.

"¿Eso te ha dejado así?"

"Sí..." Harry murmura. "Soy ese tipo de persona."

"Vamos... Deja te ayude." Louis pide. Toma más papel y se arrodilla frente a él. "Inclina la cabeza hacia adelante, no hacia atrás. Así lo único que estás haciendo es tragar sangre."

Louis extiende la mano y reemplaza el papel con cuidado, haciendo que Harry haga una mueca de dolor. Se siente como un niño siendo regañado por su padre.

"Estoy bien. No tienes que ayudarme."

Pero el gerente no parece dispuesto a tomar las excusas de Harry. Ignora sus palabras y se inclina a ambos lados para mirar la nariz, buscando una rotura.

"No estás bien. Estás sangrando." Dice como si fuese obvio. Y lo es. "Yo a eso no lo llamaría estar bien."

Hay un breve momento en el que sus ojos se encuentran y Harry capta algo en la expresión de Louis que podría haber pasado desapercibido para cualquier otra persona, pero no para él. No es empatía, aunque Harry quiera convencerse de que lo es. Es algo más suave, algo que no le gusta.

Toda su vida ha sido así. Está acostumbrado a que las personas le den un tratamiento de porcelana frágil y raro. Harry se lo espera de todos. Pero no de Louis.

Es humillante.

Louis no debería estar ahí, tirado en el suelo mientras lo ayuda. No debería importarle tanto.

"¿John se pasó de la raya con el whisky otra vez?", pregunta Louis. "Ese hombre te va a matar algún día."

"¿Qué es lo que estás haciendo aquí?"

Ahora la confusión se hace con Louis, que inclina su cabeza y pregunta: "¿Cómo? Te estoy ayudando."

Odia cómo se está viendo reflejado en los ojos de Louis. Se siente expuesto. El ardor en su pecho se intensifica con la suavidad en la voz de Louis. Lo hace querer meterse en un agujero y desaparecer.

"No deberías hacerlo." Murmura. "Ni siquiera me conoces. No soy tu problema."

"Eso no es verdad. Trabajamos juntos. Estamos en la misma oficina todos los días. Soy tu gerente. Eso te convierte en mi problema."

Después se levanta y mirando desde arriba, continua:

"No te muevas. Te traeré un poco de agua y de hielo."

Harry lo observa salir del baño. Su cabeza todavía da vueltas, no solo por el alcohol sino por una mezcla de todo: desde lo vulnerable que se siente hasta la vergüenza de que de todas las personas, Louis sea el que está ayudándole.

No tiene sentido. Hace solo media hora, Louis estaba en el extremo opuesto de la mesa, encantado con Sophie, absorto en su risa. La forma en la que sus ojos brillaban cuando Louis se inclino hacia ella... duele de una manera que no puede comprender.

Se pregunta por qué su mente no puede dejar de volver a esa escena. Debería ser más atrevido, se dice a sí mismo, sintiendo frustración. O quizás debería dejarlo ir, contrapone. Lo que siente es real, o al menos eso intenta convencerse. Sin embargo, ¿por qué no puede dejar de pensar en cómo Sophie brilla en su compañía, como si él no existiera?

Tal vez no es solo la inseguridad que siente, sino un tipo de envidia. Envidia de la facilidad con la que Louis hace que ella se ría, la atención que le brinda, algo que le resulta incómodo de aceptar.

Siempre un observador, se murmura a sí mismo y un tipo de tristeza se apodera de él. La risa de Sophie ya no suena tan alegre y se siente atrapado entre el deseo de que ella sea feliz y el dolor de no ser partícipe de esa felicidad.

Traga saliva con más fuerza. Trata de contener otra ola de lágrimas. Aprieta el papel con más fuerza, consciente de lo que duele, pero eso es lo que busca para mantenerse con los pies en la tierra.

Pasan pocos minutos hasta que Louis vuelve con una pequeña botella de agua y un pañuelo lleno de hielo. Deja el hielo en el lavabo y se retira la chaqueta. Todo lo que le queda sobre el rostro es una camisa blanca y su pantalón color caqui, que forma arrugas en los muslos cuando vuelve a agacharse frente a Harry.

Abre la botella y la extiende. "Toma," dice. "bebe lento."

Harry lo hace, tomando algunos sorbos. El agua fría limpia y alivia su garganta, desvaneciendo el sabor a sangre y metal.

"Ayúdame a levantarme, por favor." Pide. "Necesito hacerlo o me voy a desmayar."

Louis obedece sin réplicas. Toma a Harry del interior de sus brazos y hace fuerza. Lo deja con mucho cuidados sobre el lavamanos. Entonces su ojos se encuentran. Harry intenta mantenerse cuerdo entre la bruma de sus ojos, el dolor y la tenue luz del baño. Louis, en cambio, junta sus labios y su mirada recorre la mejilla de Harry, siguiendo algo que cae hasta su mano. Es una lágrima.

"Deberías ir al hospital." Louis sugiere. "Tienen que mirarte la nariz."

Otra lágrima.

"Para de hacer esto." Harry pide lastimosamente mientras sus manos se afianzan a la esquina del lavamos. "Cállate, por favor."

Harry siente que vuelve al punto de partida. Sus manos ensangrentadas se levantan para tapar sus ojos y un sollozo humillante se le escapa. Su pecho sube y bajo al unísono de los lloriqueos y se pregunta de nuevo por qué a él. Por qué y por qué.

"Oye..." De repente, la voz de Louis corta sus lágrimas y suena tan inseguro que Harry lo siente temblar. "No llores. No sé qué hacer cuando la gente llora."

Harry libera sus ojos para encontrarse con la intensa mirada de Louis sobre él y una pequeña risa irónica cruza sus labios.

"Eres Louis." Responde. "Siempre sabes que hacer en cada momento."

Louis se mueve, como si estuviera tratando de averiguar qué puede hacer. Y por un momento, Harry piensa que simplemente se irá. ¿Por qué se quedaría en el baño con un subordinado sangrando, al que hay que sumarle el dolor de un corazón roto - por su propia culpa? Sin embargo, a través de sus propios sollozos, Harry lo siente.

Los brazos de Louis se envuelven a su alrededor, al principio vacilante, como si no estuviera seguro de si eso es lo que Harry necesita. Casi no puede creerlo. La idea es tan absurda que tiene que despejar sus ojos y clavar las muñecas en los huesos de la cadera de Louis para comprobar que es verdad. Es tan, pero tan absurda que se queda sin aliento cuando el pecho endurecido de Louis lo recibe.

"Vamos, no llores..." Louis pide. Comienza a dar suaves golpes en la espalda de Harry mientras lo mece. "Lo que sea que te pase, no es para tanto. De verdad. Puedes hablar conmigo si quieres."

Suspira contra la camisa del gerente, que a este punto es un desastre de fluidos.

"Lo que me pasa en por tu culpa." Harry admite con voz tonta. "No puedes ser de ayuda."

¿Por qué, de todas las personas en la empresa, tenía que elegir a Sophie? Eso es lo que estuvo tentado a preguntas.

Esa mujer tan deslumbrante que se acercó a él en su primer día de trabajo para invitarlo a comer, iluminando su soledad. Desde entonces, se había convertido en alguien fundamental en su vida. Sophie, a quien presentó a Niall y a su madre. Con la que había compartido tantas noches, tantas conversaciones llenas de risas. ¿Por qué ella y no otra?

Louis podría haber elegido a tantas personas... pero decidió acercarse a alguien que Harry siempre había admirado desde lejos.

Qué injusto.

"¿Qué?" Louis pregunta. Sus manos se detienen a mitad de una palmadita cuando la tranquila admisión de Harry flota en el aire. Por un segundo, ninguno de los dos habla. Entonces Louis se inclina hacia atrás para mirar a Harry. Sus manos se mantienen en los hombros y busca algo en rostro de Harry. "¿Qué te he hecho? Dímelo y así quizás puedo arreglarlo."

Harry niega con la cabeza, añadiendo una risa amarga, incluso mientras las lágrimas siguen cayendo. No hay manera de que pueda arreglarlo. Ni siquiera el perfecto Louis Tomlinson podría. No hay manera de arrancar estos sentimientos de su pecho, y definitivamente, tampoco de desviar la atención de Louis hacia algo más que Sophie, incluso si desea con todas sus fuerzas que eso sea posible.

"No lo entenderías." Susurra. Porque así lo cree. Y así como lo cree, también suena resignado.

La aparente tranquilidad de Harry mientras lo dice no surte efecto en Louis. El hombre se queda callado por un momento, como si estuviera considerando qué decir a continuación.

La persona confiada y tranquila que por lo general puede manejar cualquier situación con una sonrisa y una palabra divertida, de repente parece tan perdido como él. Pero no se aparta. No se ríe ni se encoge de hombros como Harry teme que haga. En cambio, se empuja un poco más cerca, sus ojos azules aún más suaves cuando dice:

"Pruébame."

Harry siente que su garganta se cierra de nuevo. Parpadea. Está inseguro de poder ser totalmente sincero con su gerente sin sonar como un niño malcriado. ¿Qué es lo que haría Louis? Conociéndole, se reiría y saldría al bar de nuevo, para invitar a Sophie a otra copa. La besaría, mirando a Harry fijamente a los ojos mientras se recreaba en ello.

Era estúpido pensar que Louis daría un paso atrás con Sophie si le hablaba sobre sus sentimientos.

Louis no le debía nada a Harry, ni siquiera respeto por ser compañeros de trabajo. Louis podía meter a quien quisiera en su cama. Inclusive a alguien tan importante para él como Sophie.

"Has dicho que necesito ir al hospital. ¿Puedes llevarme?"

Louis hace una mueca ante el repentino cambio de tema, pero suspira con derrotismo.

"Duele, ¿eh?"

"Mucho."

No hay respuesta. En su lugar, Louis se inclina más cerca. Tanto que Harry puede sentir el leve calor de su aliento contra su mejilla. El instinto hace que Harry quiera moverse hacia atrás para crear algo de distancia, pero su cuerpo lo traiciona. Se queda congelado, consciente de lo cerca que está Louis.

Después, como una respuesta a todas sus preguntas, Harry siente el suave roce de la tela: la chaqueta de Louis apoyándose contra sus hombros. Se desliza en ella y Harry deja escapar un poco de aire que no sabía que estaba reteniendo. Louis se endereza, ajustándole la chaqueta.

Harry la toma. Sus dedos rozan los de Louis en el proceso. Entonces siente frío, y entiende que ahora Louis ha colocado el hielo sobre su nariz.

La voz de Louis rompe el silencio, baja y casi persuasiva.

"Sujétalo," Ordena. Luego parece dudar un segundo, antes de añadir: "voy a buscar mi coche."

Cuando Louis vuelve al baño un poco después, lo hace más silencioso de lo que se fue. Tiene su camisa manchada, aunque no dice nada.

"He estacionado en la puerta." Dice. "Nadie te verá si salimos ahora."

Harry se levanta del lavabo, deja el hielo contra su nariz y hace una mueca de dolor. La mezcla de alcohol y cansancio hacen mella cuando se irgue. Louis se acerca y lo toma del codo para que se estabilice. Harry no puede hacer más que inclinarse hacia él, agradecido por el apoyo. Hay algo tan surrealista en esto, en ser tan vulnerable frente a alguien como Louis, que el dolor parece pasar a segundo plano.

Se las arreglan para salir del baño y recorrer el pasillo que separaba el lavaba del salón. Louis mantiene una mano protectora sobre la espalda de Harry durante el trayecto, inclinándose con deliberación para tapar su figura. Ningún compañero los mira, demasiados absortos en su juerga. Es justo cuando se acercan a la salida, que Harry escucha una voz familiar.

"¿Louis? ¿Harry?"

Harry se tensa y el brazo de Louis a su alrededor se pone rígido. Se gira para ver a Sophie parada a pocos pies de distancia. Tiene las cejas unidas por la preocupación mientras los observa. Sus bonitos ojos se entrecierran ante la imagen de Louis lleno de sangre, aferrándose a Harry como si fuera a colapsar en algún momento.

"Sophie..." Louis es quien la reconoce con voz educada.

"¿Qué... qué pasó?" Pregunta ella, sus ojos yendo de uno a otro. Parece preocupada, pero también confundida.

Harry la entiende.

¿Cómo es que Louis ha pasado de estar coqueteando con ella a llevar a rastras a un Harry ensangrentado?

"Harry tuvo un accidente." Dice Louis. "Lo llevaré al hospital."

La preocupación de Sophie se profundiza mientras da un paso adelante. De repente, parece acordarse de la relación que los une a ambos y alcanza su brazo.

"¿Estás bien, Harry?"

Se siente más avergonzado que nunca. Odia cómo Sophie lo está mirando. Es estúpido e infantil, lo sabe. Pero lo que diferencia a Sophie del resto de la gente es que ella nunca lo mira así. Eso es lo que le gusta de ella.

"Lo estoy." Murmura, aunque su voz se quiebra traicionándole.

No hay nada más que quiera en ese momento que llegar a su casa, darse una ducha caliente y esconderse en su cama por días. Incluso meses.

Sophie no parece convencida de su explicación, tal vez porque lo conoce mejor que nadie, y mira a Louis en busca de una confirmación. Louis carraspea y todavía sosteniendo a Harry, le da un breve asentimiento.

"No te preocupes. Lo llevaré al hospital."

Ella no suelta el brazo de Harry. Se muerde el labio y dice:

"Iré con vosotros. No deberías manejar esto tú solo."

Louis duda por un segundo, claramente dividido. Su brazo se aprieta alrededor de Harry por un momento. Suspira con resignación y asiente.

"Está bien. Llevémoslo al coche."

Sophie da una larga sonrisa. Una sonrisa demasiado feliz para que el tema de la conversación sea llevar a Harry al hospital. Harry trata de que su corazón no duela otra vez, mientras ella se pone a caminar junto a ellos. Sophie le lanza una mirada preocupada, pero claramente se cierne alrededor de Louis, lo que le hace sentir peor.

Está tratando de ser útil, por supuesto. Harry no ve segundas intenciones en sus acciones, ni tan siquiera el deseo de aprovecharse de esta situación para estar más cerca de Louis. Ellos son amigos, lo llevan siendo por años. Ella no tiene la culpa de los sentimientos de Harry, así como tampoco la tiene de de tener sentimientos por Louis. Harry no la culparía por fijarse en él. Pero eso no hace que deje de doler.

Cuando salen al aire frío de la noche, Louis los guía hasta el coche y luego deja a Harry con cuidado en el asiento trasero. Harry se desploma, exhausto y todavía dolorida.

Sophie se sube al asiento del copiloto sin esperar una invitación y se gira hacia la parte de atrás para mirarlo. Aprovecha los segundos que Louis tarda en dar la vuelta y entrar al coche para preguntar:

"¿Estás muy mal? No te ves pálido."

Harry frunce el ceño, "¿Estás tratando de comprobar algo?" musita. "¿Quizás debería dejarte a solas con Louis?"

Pero ella coloca una sonrisa, "Qué tonterías dices..." bromea.

Harry no responde y Louis se desliza en el asiento del conductor, cortando cualquier tipo de confesión acerca de Louis que Sophie quiera hacerle. De todos modos, Harry no está de humor para escucharlo.

"Has sido bueno manejando esto, Louis." Sophie canturrea. "Quiero decir... Yo habría entrado en pánico."

Suspira. Lo último que necesita es oír en primera persona a Sophie coqueteando con Louis.

Los ojos de Louis se clavan en el espejo retrovisor y captan la mirada de Harry durante un breve segundo antes de volver a la carretera.

"Solo estoy haciendo lo que cualquier persona haría," responde Louis, tratando de desviar la atención. "No es para tanto."

Sophie sigue hablando, llena de energía y risas, mientras Harry se siente cada vez más pequeño en el asiento trasero.

"Es genial ver que siempre puedes manejarlo todo, ¿verdad, Harry? Como si nunca te afectara nada."

Harry se siente acorralado. "Sí, claro. Siempre tan tranquilo," murmura, tratando de sonar desinteresado, pero su tono es más amargo de lo que pretendía.

Luego, porque no puede soportarlo más, cierra los ojos y apoya la cabeza contra el cristal. Intenta concentrarse en el hielo en su nariz, el ruido del motor o cualquier cosa que lo aleje de la conversación.

Cuando llegan al hospital, Louis se apea y ayuda a Harry. Sophie se mantiene delante, tomando la delantera y hablando con la mujer de recepción, que abre sus ojos cuando ve la cantidad de sangre que llevan en su ropa.

"Lo atenderán de inmediato."

"Tranquilo." Murmura Louis mientras lo deja sentarse en la sala de espera. Hay un ruido común, gente hablando en voz baja. Algunos miran a Harry y su sangre. "Te voy a traer algo de beber."

Harry asiente y la figura de Louis desaparece, Sophie haciéndose presente. Si no hubiese estado obnubilado por los celos y el dolor, Harry se habría dado cuenta antes de lo bonita que iba esa noche. Era normal que Louis quisiera acercarse a ella.

Lleva una falda hasta las rodillas de color gris y un jersey rosita con sus mangas por los codos. Está sosteniendo su propia chaqueta y bolso frente a su estómago. Su habitual pelo por los hombros ha sido ondulado en las puntas.

Sonríe y se disculpa con la cabeza cuando toma el lugar a su lado.

"Espero no incomodarte, Harry. No quería dejar a Louis solo en esto."

Piensa en lo triste que es que ni siquiera Sophie recuerde los años de amistad que los unen y esté allí exclusivamente para no dejar solo a Louis "en esto". Triste que solo sea Harry el que recurre a esos años para que duela menos.

"Está bien." Asegura. "No era mi plan arruinar tu noche acaparándolo por completo. Lo siento."

Pero ella niega con la cabeza y mira el pasillo por el que Louis se ha perdido. Una sonrisa tonta adorna su rostro.

"Típico de Louis, ¿eh? Siempre sabe qué hacer."

"Sí..." Harry silba. Acomoda la espalda en el asiento y mira al techo. "Típico de él."

Ella suelta una risita y Harry tiene que apretar las rodillas para no morirse ahí mismo. No sería bonito su cuerpo ensangrentado con la nariz rota y muerto. Definitivamente no.

"Sophie... No tienes que quedarte." Harry trata con voz suave de no sonar tan urgente. Lo cierto es que no quiere seguir viendo la admiración subyacente en sus ojos. Es molesto. "Tanto Louis como tú podéis marcharos si queréis... Puedo manejar esto por mí mismo."

Pero Sophie niega con la cabeza, esconde el flequillo tras su oreja y apoya la mano en la rodilla de Harry. Allí da una palmadita.

"No te preocupes." Dice. "Nos quedaremos contigo."

"De verdad, no es para tanto..."

"Es lo que hacen los amigos, ¿cierto?"

Es gracioso que Harry sienta un regusto amargo en su boca, puesto que ya no tiene sangre en ella.

"Sí, es lo que hacen."

Harry capta a Louis regresando con una botella de agua en sus manos. Sus ojos se encuentran de nuevo y por un momento, él le regala una sonrisa tranquila.

Para alivio de Harry, ni siquiera hay lugar para una conversación, ya que un enfermo llega llamando su nombre y le pide que lo siga. Tanto Sophie como Louis se ponen de pie y el hombre arruga la nariz en una disculpa.

"Solo se permite un acompañante."

Harry espera de todo corazón que sea Sophie quien de un paso hacia delante. Espera, de verdad, que ella juegue la carta de la amistad y se enfrente a Louis, insistiendo en acompañar a Harry a la consulta.

Sin embargo, ella da un paso atrás y hace un ademán con su mano.

"Adelante, Louis. Ve tú."

Louis ladea una sonrisa educada y se acerca a Harry. El hombre de azul asiente y gira sobre sus talones, sin decir nada más. Lo siguen diligentemente.

"¿Cómo va tu nariz?"

"No sé cuántas veces he escuchado eso esta noche." Se queja, pero Louis se ríe bajito. "Duele."

El hombre los lleva hasta una pequeña sala. Solo hay un par de sillas, un escritorio, una camilla y un armario lleno de material médico. Le pide a Harry que se siente en la camilla, dice que la doctora vendrá pronto y cierra la puerta tras ellos.

"Louis..." Harry dice rompiendo el silencio, sus piernas balanceándose sobre el aire. "No tienes que quedarte si no quieres."

Pero Louis toma la silla.

"No te dejaré solo." Dice. "Ya he llegado hasta aquí."

"He estado en peores," Harry asegura. "lo superaré."

Hay un silencio intermitente que se cierne entre ellos, solamente solapado por el ruido de los doctores corriendo fuera de la habitación. Louis cruza sus piernas y Harry lo mira de reojo. Es increíble que pueda parecer tan elegante incluso bañado en sangre.

"Harry." Alza su voz. Cuando Harry lo reconoce, parece dudar de haber llamado su atención. "Yo, um... quiero preguntarte algo. Y me gustaría que fueras honesto."

Harry une sus cejas, "¿De acuerdo?" dice, sin entender muy bien qué está pasando.

Louis se aclara la garganta con torpeza. "¿Qué fue lo que hizo que entraras así a los baños? Quiero decir... Antes de, ya sabes..." Dice y hace un gesto vago hacia la nariz de Harry.

La pregunta lo toma por sorpresa. No había creído que Louis preguntaría sobre ello. De hecho, ni siquiera esperaba que lo hubiese visto huir hacia el baño. Y si lo había hecho, quería de todo corazón que pudiesen ignorarlo y fingir que no sucedió.

"No sé..."

No se ve convencido. Tampoco se escucha. No lo está.

"Vamos, estabas molesto." Louis presiona. "Te vi."

Mira hacia otro lado, sintiendo que sus mejillas se tornan rojas. Lo último que quiere es admitir el motivo detrás de sus acciones. Hacerlo sería ponerle el último clavo a su ataúd de humillaciones de esta noche.

"Inténtalo."

Harry duda.

No está tan seguro de sí debe hacerlo. No está preparado para una larga conversación. Pero hay... algo. Algo en la forma en la que Louis lo mira, como si de verdad estuviera interesado en la respuesta. Algo que lo hace querer decir la verdad, refugiándose en su nariz rota y esta pequeña habitación que parece protegerle del mundo exterior, aunque solo sea por esta vez.

"Yo..." Comienza. Su voz se vuelve débil. "Te vi con Sophie y yo..." Sacude su cabeza. "No importa."

Louis se acerca al borde de su silla, como si la expectación lo estuviese haciendo actuar así.

"¿Te gusta Sophie?"

"Lo he intentado." Harry ignora la pregunta, pero la responde cuando siente de nuevo lágrimas en sus ojos. "He intentado hacer lo mismo que tú infinidad de veces, pero nunca parece ser suficiente." Hay un silencio corto, hasta que Harry sabe que está siendo muy tenso al respecto. "Lo siento, no es tu culpa. Tú no... Estoy siendo raro."

Pero Louis lo corta, "No tienes que disculparte." dice.

"Pero tú no entiendes..." Harry continúa su discurso absurdo y tonto, su voz apelmazada por el hielo. Con un poco de impotencia, deja caer el hielo a su lado. Hay gotas corriendo por sus labios y probablemente también sangre. Pero no le importa. "No entiendes lo difícil que es ver a alguien que te gusta interesado en alguien más... Especialmente cuando ese alguien es tan difícil de igualar."

La mirada de Louis cae al suelo, sus hombros con ella. Parece entender entonces lo que Harry está sugiriendo, y no parece gustarle.

"¿Así es cómo me ves? ¿Crees que lo tengo todo resuelto?" Louis murmura. "¿Crees que a la gente simplemente le gusto? Eso no funciona así."

Harry une sus cejas. "¿Qué quieres decir? Claro que sí. Le gustas a todos."

Louis suelta una risa que mueve todo su cuerpo. Luego se encoge de hombros, luciendo un poco incómodo por primera vez.

"No estaba coqueteando con Sophie."

"No te creo." Harry chista. "No lo parecía."

Louis suspira. "Te gusta Sophie, está bien, lo comprendo." dice. "Pero ya te he dicho que no estaba coqueteando con ella. No tienes que enfadarte conmigo."

"Sigues sin entenderlo." Harry vuele a intentarlo. "Ni siquiera estamos hablando el mismo idioma en este momento, ¿cierto?"

Tal vez es la forma en la que la voz de Harry suena frustrada o lo mucho que está clavando su mirada en la cabellera de Louis lo que hace que el gerente levante la cabeza y sus ojos se conecten. No podría importarle menos el motivo. Lo único interesante en ese momento, a parte de su nariz rota, es lo poco que le importa todo.

Harry lo va a hacer. Está tan seguro de que lo va a hacer que cuando los ojos de Louis dudan por un segundo sobre la figura de Harry, eso solo le confirma sus siguientes palabras.

"No se trata de Sophie. Se trata de ti, Louis."

Las palabras flotan en la habitación, se clavan en el pecho de Harry, quién sabe si también en el de Louis. Luego se cuelan a través de la rendija de la puerta y se suman al ruido del exterior. Se quedan en silencio, Harry puede sentir su corazón latiendo tan fuerte que está seguro de que Louis también puede oírlo.

Louis lo mira. Harry lo mira. Ninguno de los dos rompe el silencio.

Louis parpadea. Parece estar intentando asimilar el peso de lo que Harry acaba de confesar. Hay una mezcla de sorpresa y vulnerabilidad en sus ojos que Harry no esperaba.

"¿Tú...?" Balbucea. "¿Tienes sentimientos por mí?"

Su voz es tan baja que si Harry no estuviese viendo sus labios moverse creería que se lo está imaginando.

Harry asiente, por si no eran bastante confirmación sus mejillas rojas.

"Me has pedido que sea honesto." Se defiende con voz rota, aunque no sabe de qué se está defendiendo. No es como si Louis lo estuviese atacando. "Lo he sido."

Harry esconde su mirada, pero todavía es capaz de ver los pies de Louis moviéndose hacia su lugar. Louis toma el hielo que reposaba sobre la camilla y lo aleja, sentándose encima del charco que se ha creado. Ni siquiera le importa mojarse los pantalones.

Está cerca y Harry se obliga a mirarlo. Louis todavía tiene su azul reluciendo, pero no hace ninguna otra expresión. En su lugar, las manos de Louis se mueven hacia las de Harry y las toma con suavidad.

"Estoy... Me has sorprendido, esa es la palabra." Admite. Harry moja sus labios. "No esperaba nunca escuchar eso viniendo de ti."

Harry deja caer sus hombros con resignación, "Por si sirve de algo, tampoco esperaba decirlo." dice.

Louis pasea los ojos por todo su rostro y deja ir una sonrisa tan tranquila y tan bonita que por un segundo Harry siente que su nariz va a volver a sangrar.

"¿Me creerías si te digo que llevo soñando con esto mucho tiempo?" Louis dice con voz dulce. "Llevo tanto tiempo admirándote desde lejos que esto parecía una locura de imaginar."

Harry traga saliva. "Tú..."

"¿Crees que te toca siempre trabajar bajo mi mando de pura casualidad?" Louis acaricia con su pulgar las palmas de la manos de Harry y carcajea bajito. "Te veo todos los días preparar el café en la sala de descanso y luego siempre te doy las gracias porque tus ojos se iluminan."

"Eres el único que siempre me da las gracias..." Harry se sonroja hasta las puntas de sus orejas. "Pero no pensé que..."

"Yo tampoco." Admite. "Pero sucedió. Siempre eres tan callado, te sientas al final de la sala de reuniones y no hablas con nadie. Pero cuando ves a Sophie y sonríes... Tienes unos hoyuelos bonitos."

Solo por la mención de ellos, Harry piensa que Louis se merece verlos. Ladea una sonrisa que muestra el izquierdo y Louis asiente. Su dedo se hinca en el recoveco de piel y Louis parece a punto de explotar.

"Sin embargo, hemos hablado muy poco. Nunca te acercas a mí a no ser que sea necesario y cuando lo haces... No eres tan agradable como con John o Sophie. Y eso duele a veces, porque John lo único que hace es emborracharte cada vez que tiene una oportunidad."

"Incluso te has dado cuenta de eso..."

Louis vuelve a reír. Parece un Louis tan diferente del que ha visto hace un par de minutos.

"Y no estaba coqueteando con Sophie. Solo estábamos hablando... sobre ti." Louis se inclina un poco más. Quién sabe si para parecer más sincero o porque quiere experimentar la cercanía. Lo cierto es que Harry no se queja en lo absoluto. "Se sentó a mi lado y la conversación surgió. Ella empezó a hablar de ti... Pero entonces te vi alejarte hacia el baño."

"Lo siento... No ha sido mi mejor momento." Harry muerde el interior de su mejilla y niega con la cabeza con una sonrisa tonta.

Pero Louis alza su mano y toma con cuidado la mejilla de Harry. Tratando de no hacerle daño.

"No te disculpes." Dice. "Eso nos ha llevado hasta aquí." Harry ve de reojo como Louis traga saliva y luego dice: "¿Puedo besarte?"

Harry se deshace en el toque de Louis y asiente como un estúpido.

Louis le da una sonrisa antes de acercarse un poco más, rompiendo la lejanía triste que los separaba antes. Sus labios se cepillan, pero Louis no trata de chocar sus narices. Es tan gentil y suave con él que siente que se podría romper. Luego los une, ásperos y secos, también salados por las lágrimas anteriores de Harry, pero mandando algo a su cerebro que Harry no está seguro de que pueda vivir sin eso ahora.

Las manos de Harry vuelven a descansar en las caderas de Louis, llevándolo de nuevo al baño del bar. La acción hace sonreír a Louis en el beso, apretándose más contra él y profundizando, como si todo lo que hubiese estado esperando esa noche era este momento.

Louis separa sus labios con suavidad, pero no se va del cuerpo de Harry. Luego apoya su frente contra la de él y mantiene la misma sonrisa encantadora que siempre le da a todos, aunque esta vez es más sincera y creíble que cualquier otra.

"Gracias." Es todo lo que dice.

Entonces alguien carraspea tras ellos, "No creo que esa sea la cura indicada para una nariz rota." la doctora dice mientras les sonríe.

Es el turno de Louis para sonrojarse. Se levanta de la camilla y no tarda en pedir perdón. Pero quién sabe lo que esa doctora habrá visto esta noche, que la hace parecer tan feliz de presenciar un bonito beso entre dos hombres.

Se acerca y le sonríe aun más amplio a Harry.

"Veamos esa nariz."

Louis se mantiene tras la doctora, mientras esta toquetea y suministra medicinas a Harry.

Y aunque Harry tiene un dolor muy, muy fuerte en el que enfocarse, lo cierto es que sus ojos no abandonan los de Louis durante todo el proceso.

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La luna está bonita. La luz se cuela a través de los ventanales del despacho de Louis. Las persianas que ocultan la habitación del resto de la oficina están posicionadas a conveniencia para que los rezagados de última hora no puedan ver lo que ocurre dentro. Harry ha perdido un zapato en el proceso, pero el sofá de cuero negro es lo suficientemente cómodo para que no note su espalda crujiendo cuando Louis lo tira sobre él.

La luna está bonita, por supuesto, pero también ha sido un día muy largo que Louis piensa aligerar besando los labios de Harry.

"Ten cuidado..." Harry musita con una risita, señalando el vendaje que sigue colocando en su nariz por recomendación de su doctora, a pesar de que hace semanas que ya no duele tanto.

"Perdón, cariño."

Louis deja un besito en la punta de la nariz, pero luego vuelve a sus labios.

Se besan por unos minutos, hasta que un susurro agudo los interrumpe.

"No otra vez, por favor..." Sophie gimotea.

Está parada bajo el marco de la puerta, tapándose los ojos y levantando una carpeta marrón. Da pasos en ciego, su mano libre puesta frente a su cuerpo para evitar chocarse contra algo. Toquetea el escritorio de Louis y deja el informe sobre la madera. Luego vuelve a sus pasos. Se gira, toma el pomo de la puerta y dice:

"Por favor, echad el pestillo." Pide. "Como os encuentre alguien más, comenzará a ser un problema."

Cuando la puerta se cierra de nuevo, los dos se ríen bajito. Louis no se levanta para echar el pestillo, tampoco para comprobar qué es lo que Sophie ha dejado sobre su mesa.

Lo que sea que trae ese informe no es tan importante como lo bonito que se ve su novio esta noche y las ganas que tiene de besarlo hasta sentir que ya no puede más.

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