Chapter Text
En las profundidades de Grecia, donde solo encontrabas el tumulto de gente abordando el lugar, los conocidos turista pasaban de lado a lado buscando su próxima aventura o posible anécdota para contar, después de todo, habían viajado demasiado solo para eso.
Alessandra, quién en su mente planifico este recorrido un millón de veces, estuvo retrasado su destino turístico debido a tantos problemas en su familia.
Siendo ella una mujer controladora y conocedora, no podía alejarse mucho de su vida social. Algo sin duda difícil, su único sueño era viajar hasta donde pudiese ir, por supuesto, esto siempre que un buen libro la acompañará a los lugares más escondidos o visitado del mundo.
Embelesada por los estilos de la gente, la comida y sin duda las vistas, pasaba de aquí para allá caminado sin parar.
Lo decidido siempre está destinado a ocurrir.
Un lema ya conocido en los espacios de su mente, cada que podría se encontraba casualmente con una biblioteca, era como una promesa a cada lugar que viajaba, encontrar nuevas historias donde poder llenar ese vacío de su realidad.
¿Lo malo? Siempre volvía a esta.
Soltando un suspiro, Alessandra se paró frente a la visible vieja (pero en buenas condiciones) biblioteca, mientras más se acercaba podía ver cada detalle de esta.
Tomo una dona para el cabello y amarró en una colega algo desordenada su melena negra que volaba con el viento, para poder continuar acercándose.
Visiblemente destacable por su arquitectura, la adornaba un letrero donde se podría leer claro en inglés "Entre mil universos" para ella se veía como algo prometedor.
Al pasar por la gran puerta, claramente no se dejaba engañar, podría mirar a dónde quisiera y encantaría un libro junto a diferentes antigüedades, claramente había de todo tipo de libros.
Puede que este en un lugar donde uno pensaría que no encontraría nada romántico o fantasioso, pero se equivocaban, había diferentes secciones para poder encontrar a tu gusto, igualmente los clásicos nunca fallaban. A gusto de cada quien.
¿Pero a Alessa? Alessa ama las historias de fantasía, poder encontrar diferentes mundos con su historia donde podía perderse hasta no querer volver, amando a las personas de esos mundos.
Enamorándose de cada unos de ellos, y sentir lo poderosa que son los protagonistas, deseando algún día ser tan valientes como ellos, quienes enfrentan a amenazas desconocidas y poderes sin descubrir.
La pelinegra aún vivía en las historias contadas y no contadas para poder soñar por aquellos que no podían hacerlo.
Rápidamente se acercó al lado que dejaba ver un gran letrero visible anunciando que los libros de fantasía se encontraba en ese lugar.
Alessa solía leer libros digitalmente, y luego si le gustaba lo suficiente los compraba en físico, no era una mujer rica ni nada por el estilo. Hacía lo que podía.
Encontró el libro Asesino de brujas, había leído el primero, le encantó la relación de Lou y Reid, claro.
Estaba esperando acabar con el libro que ahora tenía para poder seguir con el segundo, podía leer dos libros a la vez pero generalmente se obsesionaba con uno y ya no paraba.
Un destello de felicidad paso por sus ojos café al ver los libros que estuvo leyendo los últimos 5 días.
En estos momentos son unos de los más famosos en la comunidad lectora.
Alas de sangre y Alas de hierro.
El último aún lo seguía leyendo, le faltaba unas cuantas páginas para acabar. No mentiría, la tenía de nervios saber cómo acabaría.
Los dragones simplemente eran majestuosos, Tairn era sin duda su personaje favorito, le encantaría tenerlo en su mente hablándole. Era muy ocurrente.
Compraría los tres libros, había otros que le llamaban la atención pero por ahora estaba complacida con estos.
Mientras Alessa se dirigía a pagar, noto un destello proveniente de un libro, lo relacionó con los rayos del sol, aún así su curiosidad fue más, ella creía en el destino y por algo fue que vió el libro.
Rápidamente pudo ver la portada blanca y llena de estrellas en el libro, "Un mundo deseado" ese era su título. Era hermoso, de los que simplemente veías y querías comprar, sopesando si lo compraría, su impulsividad ganó.
Antes de que pudiera agarrarlo, una mano lo tomo con una rapidez anormal y sorpresiva.
Alessa levanto la cabeza para apreciar a una mujer adulta.
Tenía un cabello muy rojo, ojos expresivamente dorados y una piel bronceada. Era claramente más alta, no es que ella fuera muy alta también.
Podía apreciar los ojos de la mujer brillar. Sonrió algo incómoda por el arrebato antes de que la pelirroja hablará.
— Oh, lo siento querida — la miro fijamente — iba a acomodar está sección.
Apenas y había notado lo solitario que se volvió está parte de la biblioteca, pudo notar a unas personas a una distancia de unos metros.
— Solo quería ver de que trataba el libro, no hay porque disculparse.
Rápidamente la mujer bajo la vista hacia el libro entre sus manos, mientras su sonrisa se ensanchaba. Alessa pudo sentir un escalofrío pasar por su espalda, esto de alguna manera extraña se estaba volviendo muy raro.
— Bueno debo decir que es un libro sin duda mágico — susurro la última parte antes de volver sus ojos a Alessa — puedo entender porque te gusto, tiene algo que te atrae, lo digo por experiencia.
Pudo captar por la manera en que lo dijo, que había algo escondido detrás de todo eso. Tal vez lo había leído y el final sería interesante de leer.
— ¿Lo ha leído? — pregunto — estoy a punto de comprarlo, creo estar lista para otra lectura.
La pelirroja asintió lentamente mientras con una gran sonrisa le pasaba el libro.
Ella poso su vista en este, lo volteo para ver si traía alguna sinopsis.
— Ya creo que estés lista para la aventura, Alessa.
Al levantar la vista, encontró que la mujer ya iba muy lejos de ella.
Con una mueca en la cara susurro:
—Yo no le dije mi nombre.
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Al llegar a su hotel, a pelinegra se dio una ducha y al fin pudo recostarse en sus cama. Estaba agotada, había caminado demasiado por su deseo de visitar muchos lugares.
Su cartera cada vez pesaba menos.
Cerró los ojos y se dejó llevar por el majestuosos silencio de la habitación. Estaba acostumbrada a la soledad, antes odiaba estarlo, ahora se resignaba, creía en que era una gran aliada. La disfrutaba.
Solo no le gustaba que su mente trajera sus problemas a relucir, si familia era claramente uno de ellos, y ni se diga sus amistades.
Apestaba haciendo amigos. Nunca la entendían y siempre la traicionaban.
Para evitar esto, Lessa recordaba las historias ya leídas en su mente como si las viviera por si mismas, y por ser Alas de sangre el último libro que leyó traía en si a Violet y Xaden, ciertamente no se consideraba completamente hetero (claro, esto nadie lo sabía), no se decidía cuál de los dos le gustó más. No podría elegir.
Se imagina escenarios donde aparecen Sawyer y Ridoc, le hubiera encantado ver más de estos dos en acción.
Con sus características personalidades y broma.
Pasado un tiempo recordó el nuevo libro que compro, no tenía idea que iba a encontrar solo pudo ver la portada y por la parte de atrás no venía mucho que digamos, como para darle una idea.
Se paró de la cama y atrajo su bolsa hacia si misma, al sacar todos los libros que compro, agarro el blanco, y quitó el platico que lo envolvía, no se veía muy nuevo que digamos, pero pensó que podía ser parte del estilo del libro.
Nunca había oído hablar de el, ni siquiera tenía un autor en su portada.
Pasó sus manos por la pasta dura del libro, encontrando una textura suave y gastada.
Lo detalló un poco más antes de abrirlo, la primera página contenía el nombre del libro, como de costumbre, claro.
Tras avanzar un poco más, encontró que no tenía un índice, pero si una dedicatoria.
— El verdadero deseo está en lo imposible e inimaginable.
Para toda persona sepa
desear de verdad.
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Ella deseaba tantas cosas que no dudo en qué el contenido le iba a encantar, deseaba poder salir de su realidad tan seguido que no encontraba momento a gusto en esta.
Deseaba encontrar a alguien que pudiera entenderla y quererla como era. Conocer todas sus partes sin que la juzgará.
Deseaba tener paz.
Al cambiar la siguiente página su cara de confusión estuvo presente, y está aumento la ver las siguientes.
Estaban en blanco, simple y sencillamente vacías.
No se dio por vencida y repaso cada página buscando algo de tinta, la cual encontró en la última.
En el medio de la última página se encontraban unas indicaciones.
Es momento de vivir tu aventura deseada, tu mente y corazón sabrán a dónde ir, viajaras al mundo donde más dolor y secretos hallarás.
Tu misión verás cumplir o tú camino fracasará. Cambios habrás de hacer, o gente morirá.
Preocupación no ha de haber, pues el mundo has de conocer, ten cuidado alma gentil, el perdón tiene un límite.
Confía en ti y tu mente sella...
La última frase la leyó en voz alta:
— La decisión está en ti.
Justo al final un brillo cegador salió del libro, Alessa cerró los ojos asustada por esto y dejo caer el libro.
Dejo de sentir la cama en la que estaba antes de perder la conciencia.
Y ella solo deseaba tranquilidad.
