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Hot Tea

Summary:

Una noche en el club sale mal ¿o bien?
Termina con una confesión y con Hao y Hanbin tomando un poco de té caliente... o algo así.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Zhang Hao elevó su puño en cámara lenta, iba a golpear al imbécil que se atrevió a tocarlo e insultarlo, justo cuando iba a impactar su mandíbula una mano detuvo su brazo.

-No, Hao hyung, no te rebajes a eso, podrías lastimarte- Hanbin por supuesto, no pensó en que su lindo mejor amigo lo iba a dejar ensuciarse las manos, cómo si fuera una princesa, frágil, débil, Zhang Hao no era débil, ¿por qué Hanbin insistía en tratarlo como si fuera de cristal? Y más en un momento como este, el idiota que tenía enfrente estaba sonriendo triunfante, cómo si el hecho de que Hanbin detuviera a Hao fuera para ayudarlo a él.

Hao sacudió su brazo y empujó a Hanbin con ira -Basta, Hanbin- El más joven vio al mayor con los ojos un poco más abiertos, con sorpresa, como si su empujón le hubiera dolido -no te metas, crees que no tengo suficiente fuerza, sigo siendo hombre y puedo tratar con esta basura, sin ningún problema- los ojos de hamster asustado de Hanbin tocaron una fibra sensible del corazón de Hao, pero no sé iba a retractar, dijo lo que quería decir, se volteo con el idiota y lo encaró de nuevo viendo su sonrisa autosuficiente en su boca y pensando en la forma más dolorosa de borrarsela.

-Vamos princesa, ya vimos que ni tu amiguito cree que puedas ganar y no quiero lastimarte, mucho, solo quería pasar una buena noche contigo- hablo mientras miraba las piernas del pelirrojo cómo si fuera un trozo de carne, la sangre hirvió en el cuerpo de Zhang Hao, como se atrevía a hablarle así, antes de poder hacer o decir algo un golpe llegó al pómulo y la nariz del otro sujeto y sangre comenzó a caer de ella, Hanbin había tirado un puñetazo con el que Hao casi terminó agradeciéndole a todos los dioses que el chico fuera al gimnasio porque era súper sexy.

-Solo yo puedo decirle princesa... - murmuró Hanbin en un tono frío, tomo a Hao de la mano y lo arrastró fuera del bar.

-¡Perdón hyung!- en cuanto llegaron al exterior el más joven tomo sus manos y con la cabeza gacha le habló a Hao -no es que no confíe en tu fuerza...-

El pelirrojo interrumpió a Hanbin y le arrancó sus manos del agarré -justo eso parece Hanbin, soy hombre igual que tú, soy más alto que tú y soy mayor que tu, ¿por qué nunca me dejas defenderme solo? ¿Crees que no soy capaz?-

-¡No es eso!- Hanbin que siempre había sido todo ternura con Hao le alzó la voz y lo vio con sus ojos llorosos -perdón hyung, pero no es eso, es solo que no quería que lo golpearas y te lastimaras las manos- moqueo un poco con sus lágrimas ya cayendo -tienes una presentación de violín en unos días y no me gustaría que te lastimaras y te doliera tocar- la mente de Hao quedó en blanco, no pudo hacer nada más que quedarse parado absorbiendo la respuesta del pelinegro, Hao era un estúpido, Hanbin al notar el silencio dio un paso atrás dispuesto a marcharse y dejar en paz a su hyung después de hacerlo enojar, susurrando de nuevo un perdón se dio la vuelta.

No llegó muy lejos, antes de que pudiera dar un paso Hao atrapó su mano y la alzó a la altura de su rostro, tan cerca que Hanbin sintió una suave ráfaga de aire en sus nudillos heridos. Hao al verlos tomando un tono púrpura y con un poco de sangre solo se sintió peor, Hanbin sí había querido cuidarlo, pero no porque creyera que era débil.

-Vamos a mi casa- susurró Hao y el corazón de Hanbin latió un poco más rápido -necesitamos curar esto- sin permitirle al pelinegro decir una palabra más lo arrastró de la mano a su apartamento que no quedaba muy lejos y si Hanbin sentía dolor por el agarré de Hao no lo diría porque prefería sentir sus manos frías en contacto con las suyas hasta que el pelirrojo lo permitiera.

__***__

Al llegar a su apartamento la mente del pelirrojo estaba confundida, sentía que le debía una gran disculpa al pelinegro, su enojó lo había hecho tratar mal al chico que siempre se preocupaba por él, el más joven moría por ayudar a Zhang Hao siempre que podía y él simplemente lo había empujado, le había gritado y lo había hecho lastimarse por él. En silencio atravesaron la puerta, se quitaron los zapatos y por primera vez en todo el trayecto Hao notó sus manos unidas y el calor de la de Hanbin cubriendo la suya fría.

-Quédate aquí, iré por el botiquín- susurro Hao casi sin aliento, había tomado la mano de Hanbin por aproximadamente 15 minutos, habían caminado por la calle transitada de esa forma y el otro chico lo había permitido.

Mientras Hao buscaba el botiquín su mente iba a mil por hora, Hanbin y él eran amigos desde hacía 3 años y si bien él había estado enamorado del más joven desde el inicio nunca se permitió dejar ir esos pensamientos más lejos, Hanbin era la definición de AMOR con todo el mundo, atento, servicial, amable, bondadoso. Cuando Hao llegó del China y Hanbin lo invitó a pasar el rato con sus amigos después de una sola clase de conocerlo para que según él se integrara más rápido a la vida universitaria Coreana pensó que quizás su repentino enamoramiento podría ser correspondido, pero al verlo tratar a todos de forma tan amable se dio cuenta que el pelinegro solo quería que hiciera amigos de verdad y se conformó con ello durante todo ese tiempo.

Pero aquí estaba ahora, 3 años después, con un botiquín en la mano y algo de sangre seca en la otra (que rogaba a los dioses que no fuera de su Hanbinnie) estando en una crisis gay por haber tomado la mano de su "mejor amigo" del cuál por cierto no sabía su sexualidad porque desde que lo conoce no había salido con nadie, durante 15 minutos enteros.

-¿Estás bien, hyung?- preguntó la razón de su crisis desde la puerta del baño tomándolo por sorpresa y haciéndolo soltar un chillido nada sutil.

-Me asustaste- el otro chico río un poco haciendo notar sus bonito hoyuelos en forma de bigote.

-No era mi intención, pero tardaste mucho y pensé que quizás seguías molesto- confesó mirando al piso nuevamente -si es eso, puedo irme ahora, no es necesario que me cuides, no es tan grave- dijo abriendo su cerrando su puño para mostrar su punto, pero bajo la luz blanca del baño de Hao solo pudo verse aún más la piel morada y abierta de sus nudillos haciendo que el pelirrojo se preocupara.

-Basta, si haces eso te lastimaras - ordenó tomando la mano del pelinegro (de nuevo) haciendo que soltará un pequeño quejido de dolor -lo siento- Hao soltó la mano del otro como si quemara no queriendo herirlo más -dejame limpiarte, no sé cuánta de esa sangre es tuya y cuánta del imbécil- dijo mostrando una toallita húmeda y haciendo que Hanbin se sentará en la orilla de su bañera para poder ver mejor los rasguños.

Algunas toallitas húmedas después y unas caricias sutiles de las que ninguno de los dos se quejarían Hao anunció que había terminado, la mano de Hanbin se estaba hinchando y el tono morado únicamente empeoraba.

-Creo que debes tomar unos analgésicos para el dolor, pero si no pasa debemos ir al hospital- hablo Hao con un tono preocupado -quizá te rompiste la mano-

Al ver la preocupación bailando en las facciones de Hao formando un puchero, Hanbin solo pudo sentir su corazón derritiéndose.

-Estaré bien, deja de preocuparte, aunque quizá después de esto necesite tomar algunas clases de box con Matt para aprender a golpear- el pelinegro intentó bromear, pero al ver el seño fruncido del mayor su mano subió automaticamente a la altura de su rostro para eliminar los surcos en su frente, pero justo cuando iba a tocarlo pensó que quizás sería demasiado, esa noche ya se había sobrepasado suficientemente -creo que es mejor que me vaya, hyung- dejando su mano caer y levantándose de la orilla de la bañera vio como el surco en la frente de Hao se hacía mayor igual que su puchero y sus ojos llorosos.

-No te vayas- susurró el pelirrojo -soy un tonto, te lastimaste por mi culpa y yo te grite por eso...- algunas lágrimas escaparon y Hanbin está vez sin dudar elevó sus manos para limpiarlas.

-No, no llores, hyung, tenías razón, tú puedes defenderte solo, nunca he dudado de eso-

-Es que, es mi culpa, si no hubiera estado bebiendo y seguido el consejo de Taerae de bailar solo para provocarte nada de esto hubiera pasado, el imbécil no se hubiera acercado, no habría peleado con él y...-

-Basta- dijo Hanbin casi sin aliento -repite porque estabas bailando de esa forma en el bar-

Hao se dio cuenta tarde de lo que había dicho, pero aún con un poco de alcohol en su sistema tomo valor.

-Estaba bailando para... Para provocarte, que te unirás a mi y... Y pasáramos el rato juntos...- el pelirrojo intentaba hablar fluidamente pero entre las lágrimas, el alcohol y los nervios sus frases sonaban entrecortadas y el idioma se le escapaba de la mente.

Hanbin lo noto, siguió limpiando todas las lágrimas que caían de los ojos de su hyung y lo abrazó -¿y por qué no pedirme que me uniera a ti directamente?- acarició su espalda lentamente -me hubiera gustado bailar contigo- susurró Hanbin muy cerca de su oído -estaba celoso- lo poco que había tomado con sus amigos también estaba pasando factura y haciéndolo extremadamente honesto.

El corazón de Hao estaba acelerado ante su última declaración, pero Hanbin siguió.

-Te veías muy bien en esa pista, las luces a tu alrededor, la forma en la que bailas- acarició con cariño su mejilla -me sentí realmente en conflicto-

-¿En conflicto?- Hao lucía confundido mientras intentaba detener las lágrimas que aún escapaban.

-Mhm, debería seguir apreciando la vista o tendría permiso para unirme a tu diversión-

-Hanbin-ah- susurró Hao alzando la cara para mirar al pelinegro a los ojos.

-Lo estaba pensando cuando el tipo llegó y puso sus manos en tu cintura- habló Hanbin marcando con sus manos el lugar exacto en qué el chico del bar había tocado a Zhang Hao robándole el aliento al pelirrojo -me volví loco, quería ir y tomar su lugar, pero luego empezaste a bailar con él- Hanbin presionó un poco más sus manos alrededor de Hao -y pensé que ya no tenía oportunidad, si tú lo disfrutabas yo no tenía nada que hacer ahí, creí que había leído mal las señales y tus miradas-

Hao recordó vividamente el momento en qué sintió un par de manos firmes con anillos rodeando su cintura en la pista de baile, cómo pensó que el chico era Hanbin por el olor de su colonia que de vez en cuando robaba para oler igual que él, pensó que había ganado hasta que una voz ronca le susurró al oído lo ofrecido que era por estar ahí a la mitad del antro bailando de esa forma con esos mini shorts, le dijo que le daría gusto y lo llevaría con él a su casa para enseñarle lo que ganaba siendo así, que lo dominaría como la princesa delicada que parecía ser. El alcohol bajo de golpe del sistema de Hao y se alejó del hombre para decirle que era un imbécil y darle un puñetazo que no logro conectar.

-Eso no es verdad- logró decir Hao -yo... pensé...- soltó una risa para nada feliz -pensé que eras tú... tu perfume y los anillos- más lágrimas se derramaron -soy un desastre...- Hanbin acarició la cintura de Hao ya más tranquilo y le murmuró algo como "tranquilo, tómate tu tiempo" después de unas cuantas respiraciones Hao habló -te vi verme desde la barra, varias veces, te di la espalda a proposito para que te acercaras, cuando el tipo llegó y me tocó, pensé que eras tú, estaba usando tu mismo perfume, Orphéon Diptyque- Hanbin se sorprendió que Hao recordara su perfume con esa precisión -y sus anillos en los dedos... Fue un error muy estúpido, tu no bailas así y...- Hao se mordió el labio.

-¿Y?- lo instó a continuar el pelinegro.

-Y para mí en ese momento era claro que no te acercarías, pero tenía la esperanza...-

-¿Y ahora? - Hanbin envolvió a Hao entre sus brazos y le habló muy cerca del oído -¿ahora aún crees que no me acercaría?-

La respiración de Hao falló nuevamente y los vellos de su nuca se erizaron, tomando una respiración del aroma maderoso del perfume de Hanbin y su aroma natural que nadie más podría copiar, lo abrazó de vuelta y se derritió contra su hombro -por más que quiera saber a dónde vamos con esta conversación, me gustaría que no lo hiciéramos en el baño de mi casa, si voy a confesar que me gustas desde el primer minuto que te vi necesito algo más romántico- habló Hao ya más tranquilo al darse cuenta que el pelinegro ni iría a ninguna parte y notando por primera vez su entorno, la risa tranquila del más joven sono en su oído y las vibraciones resonaron en su pecho llegando hasta el de Hao.

-Vamos a la cocina, creo que necesitamos un té- Hao asintió y el pelinegro lo tomo de la mano y lo arrastró hasta la barra de su cocina para dejarlo sentado, darle un beso en la cien y comenzar a preparar su té, una costumbre que tenían desde hace mucho, un té por la noche para calmar sus mentes y hablar sobre todo lo que quisieran en la oscuridad donde nadie los juzgaría.

Tantas veces antes habían estado en esa situación, entre trabajos escolares, pijamadas no planeadas, pijamadas planeadas, visitas espontáneas, desayunos, comidas o cenas improvisadas Hanbin ya conocía la cocina de Hao como la suya propia, se movía entre alacenas e instrumentos preparando todo para tomar té sin siquiera preguntarle a Hao de que sabor quería porque aún sin palabras Hanbin lo sabía, lo conocía tan bien como a su cocina, como a todo su apartamento, cómo a su vida cotidiana.

Allí sentado en el taburete de la cocina viendo a Hanbin ir y venir se dió cuenta que ese era el día en que hablarían de todo, Hao ya no podía callarlo más tiempo, Hanbin y él habían bailado una danza perfectamente coordinada desde que se conocieron, se alineaban como espejos, un reflejo perfecto del otro, similares pero opuestos, si Hao movía la mano derecha, Hanbin movía la izquierda al mismo tiempo para encontrarlo a la mitad, donde Hanbin era euforico y extrovertido Hao era calmado e introverso, pero cuando Hao era confiado y abierto, Hanbin era desconfiado y protector, tan simple como esto, Hao sentado esperando y Hanbin atento cocinando o Hao siendo protegido y Hanbin peleando por él...

Años de ser amigos, de estar juntos ocultando todo lo que sentía por el más joven, para terminar aquí en el taburete de la cocina con el corazón en la mano, teniendo toda la esperanza que en 3 años no se permitió de que Hanbin sintiera al menos una parte de lo que él sentía, antes de que más lagrimas se derramaran de sus ojos el más joven colocó una taza frente a él.

- ¿Bébelo antes de que se enfríe, el clima está refrescando- diciendo eso volteó a sus piernas aún semi desnudas cubiertas unicamente por el pequeño short que Hao pensó hace horas que serviría para seducir a su mejor amigo, otra vez todo se reducía a eso, el gran amor de Hao a Hanbin, su otra mitad.

-No... no puedo... no quiero...- la voz ronca de Hao se dejó escuchar al tomar la mano del pelinegro en lugar de la taza de té -tengo un nudo en la garganta, no sé que pasará después de beber té, no quiero que sea nuestro último té juntos, no quiero que te alejes, no quiero que te vayas, quiero que hablemos, pero tengo miedo de que salga mal, perderte me rompería el corazón, eres... eres mi mejor amigo, pero sabes que eres mucho más que eso...-

-Tu alma gemela- Hanbin interrumpió la diatriba del pelirrojo, se paró en medio de las piernas del otro mientras acariciaba su mano y su mejilla -soy tu alma gemela, por eso tienes que saber que siento exactamente lo mismo que tú- invadió el espacio personal del mayor dejando sus labios a la altura de la frente del pelirrojo, sin perder la oportunidad esté lo abrazo de la cintura y se permitió enterrar su rostro en la clavícula del más joven, con voz ahogada por la cercanía pidió una confirmación verbal de todo lo que estaba entendiendo.

-Di las cosas claras, Sung Hanbin, ya no quiero que dejemos sobreentendido todo, quiero escucharlo, dejar de dar vueltas, quiero...- Hanbin levantó su rostro por la mandíbula y lo besó.

Un beso que se sentía como todas las estrellas del universo colisionando en una supernova capaz de arrasar con todo, Hao era un inteligente y estudiado músico con un doctorado en progreso pero eso no evitó que creyera que el universo entero podría colapsar por besar al hombre que lo hacia sentir estrellas en el estomago, cuando Hanbin se alejó Hao intentó perseguir sus labios sin lograrlo pero ganándose una risita del pelinegro.

-Quieres que diga las cosas claras, hyung, pero no sé cómo hacerlo, no existen palabras suficientes para que pueda empezar a explicar lo que siento por ti, eres mi espejo, y decir que te amo por eso suena egocéntrico, pero no te amo porque seas igual a mi sino porque me equilibras, te amo porque me complementas en lugares que ni siquiera sabía que estaban incompletos, te amo porque eres mi alma gemela, mi igual, pero también mi opuesto... mi mejor amigo... te amo pero el amor que siento por ti es del tamaño del universo, cómo si todo lo que siento fuera tan grande que hace que mi pecho sienta estrellas chocando entre sí, te amo tanto por las mañanas cuando despiertas sin maquillaje, despeinado y con la voz grave, te amo más por las tardes cuando llegas cansado de la universidad o de cualquier parte y lo único que quieras hacer es acurrucarte junto a mi porque dices que recargo tu batería social, te amo aún más por las noches cuando te metes a la cama conmigo con cualquier excusa porque tu piel helada se derrite con la mia caliente, te amo, pero esas dos palabras no alcanzan a abarcar el cosmos de sentimientos que tengo por ti-

-Hanbin...-

-Lo siento, se que es demasiado y quizás estés pensando en salir corriendo porque todo eso es demasiado intenso, pero querías que dijera las cosas claras... Entonces aquí está hyung, tienes mi corazón abierto en este momento, tu decides que harás con él-

-Tomarlo- habló Hao rapidamente y sin dudarlo -y entregarte el mio a cambio, Hanbin, no soy ni la mitad de bueno que tú hablando, pero tú lo dijiste, somos almas gemelas, sentimos lo mismo, todo el cosmos explotando dentro de ti, el caos del universo, todo eso, también lo siento, eres el único caos con el que podría chocar el mío para ser perfecto -

-Hyung- el pelinegro abrazó fuerte al pelirrojo -Zhang Hao, no hay forma en el universo que haga que te suelte nunca más, eres mío ahora, mi novio, mi amor, mi corazón, mi alma, desataste una tormenta y deberás hacerte responsable- Hao acaricio el cabello negro del más joven con sumo cuidado.

-Lo que no sabes que es que soy tuyo, todo eso, desde el momento en qué nos cruzamos por primera vez- susurró el pelirrojo antes de besar a su chico una vez más.

El té se enfrío después de varios besos y confesiones susurradas en la oscuridad de la noche, pero a ninguno de los dos le importó, ya tendrían el resto de sus vidas para tomar té caliente juntos.


 

 

Notes:

Hola :3
Esta es la primera vez que escribo algo en AO3, es cortito pero me gustó mucho el resultado y quería compartirlo.
Pronto lo subiré también en inglés, pero el español es mi primer idioma así que aquí está, muchas gracias a todos los que llegaron aquí <3