Chapter Text
Tony era un Omega de clase alta, único hijo y heredero de Industrias Stark; su sueño era encontrar a su Alfa destinado, aquel que había nacido para él y que lo amaría por el resto de su vida. No espero mucho tiempo, cuando conoció a Steve Rogers, un Alfa rubio, de ojos azules, alto y fornido, de nacionalidad inglesa; cayó por él desde el momento que lo conoció, su amabilidad y caballerosidad, además de sus buenos modales.
Algo que destacaba a los Rogers era su terquedad, a pesar de que Steve sólo iba de intercambio para estudiar, quedó prendado del castañito de ojos cafés; así que, comportándose de acuerdo a sus ideales, le pidió una cita. La cual fue maravillosa, el Omega era sumamente adorable, hermoso y divertido, el estar con él en compañía, había sido uno de los mejores momentos de su año universitario; en lo que quedan de su estancia, salieron decenas de veces.
Cuando se les vio por el campus, iban tomados de la mano, sonriendo y con coqueteos por parte del castaño; a pesar de que Steve era un Alfa tranquilo y amable, todo cambió cuando vio a su Omega siendo molestado por algún bravucón, demostrando su superioridad con una mirada. Tony amaba cuando su rubio le defendía, se sentía completamente protegido, y ni mencionaba el aroma del ojiazul; el castaño lo percibía como cuando se lee un libro viejo mientras la lluvia cae con suavidad, dejando atrás el aroma a tierra mojada, por supuesto que otros Alfas lo percibían como humo y los Omegas como carbón.
No era muy distinto para Steve, Tony olía a Lavanda con un toque de Vainilla, los Alfas distinguían su olor como rosas y los Omegas como pino; esto sucedió porque los destinados o almas gemelas sólo pudieron captar el olor de su pareja, mientras que los demás obtenían algo completamente distinto. Por supuesto, hubo casos donde no se casaban entre necesarios, pero su olor no era tan molesto para su pareja, era aceptable y hasta cierto punto agradable; sin embargo, la mayoría de las parejas Alfa-Omega, eran almas gemelas. Esto fue creado por una organización que cubría a todos los países, con el propósito de disminuir la violencia entre castas, los Alfas viajaban constantemente, ya que ellos eran quienes eran mandados a los lugares donde su sangre tenía cierta compatibilidad; justo como era el caso de Steve, que a pesar de ser enviado como estudiante, su viaje tenía el objetivo de encontrar a su destinado; ya que su sangre y la de Tony compatibilizaban.
Volviendo al punto, al saberse destinados, se decidieron hablar con sus respectivas familias, los Stark estaban preocupados, Anthony era su único hijo Omega, y no querían que se uniera a un hombre que no lo tratara bien; afortunadamente, conocieron a Steve, ambos quedaron satisfechos con la personalidad del rubio, dando su visto bueno ante su relación, lo único preocupante era que el Alfa debía regresar a su país y no sabían cómo lo tomaría el castañito. Steve habló con su familia al respecto, presentando a su novio por vídeo-llamada, los Rogers quedaron encantados con el Omega, dando inmediatamente su aprobación para su unión; tanto Tony como Steve estaban conscientes de que pronto tendrían que separarse, y eso ponía muy triste al castañito, quien era besado y mimado por su novio.
Las semanas pasaron, y con ello se acercaba la ida del rubio, las citas eran menos, ya que el ojiazul debió concentrarse en sus últimos exámenes; Tony miró con tristeza la fecha en la que su Alfa se iría, faltaban dos semanas para eso, y no lo había podido ver. Para poder distraerse, salía con sus amigos a comer y divertirse, aunque eso no le ayudaba en mucho, ya que veía a las parejas siendo melosas; quería ir con su rubio, pero este se negaba a ser acompañado, como si ocultara algo.
El pequeño Stark iba a cumplir 18 años, esperaba que su Alfa se apareciera en su casa para felicitarlo, pero eso no ocurrió, se quedó todo el día esperando y el ojiazul nunca apareció; lágrimas caían por sus mejillas, sintiéndose realmente dolido por la actitud del rubio, esa noche no cenó, ni siquiera se despidió de sus padres como todos los días. Al día siguiente, todos sus amigos fueron a buscarlos preparados para hacer que olvidara un cierto Alfa distraído, lo sacaron de su hogar a rastras y lo llevaron a comer; todos trajeron de que se sintiera mejor, haciendo bromas tontas y contacto anécdotas graciosas; gracias a sus amigos, el castaño se sintió mejor, riendo ante las ocurrencias de todas esas maravillosas personas, lamentablemente su felicidad no duro mucho.
Steve había olvidado el cumpleaños de su novio, pero no fue a propósito, la escuela lo traía mareado, ni siquiera sabía el día en el que vivía; y para entorpecerlo aún más, los profesores mandaron un trabajo final en parejas, le había tocado con una chica rubia muy amable, Sharon Carter, era una Omega agradable. Habían quedado en salir, para poder terminar el trabajo, se juntaron en una cafetería, hablaron del proyecto y como pudieron presentarlo a la clase; estaba tan concentrado en la plática que no notó la mano hecha puño que iba hacia él, cuando sintió el golpe, volteó a ver al responsable, topándose con Bruce Banner, el mejor amigo de Tony, y si Bruce estaba en el lugar, sólo significaba que el castañito lo estaría de igual manera; lo buscó en las mesas, y lo vio, tenía los ojos hinchados, lágrimas corrían por su rostro,
La semana que siguió, intentó contactar con su novio, pero fue inútil, incluso fue a su casa; pero no le daban noticias del castañito, faltaban tres días para irse, y no podía dejar todo así, necesitaba hablar y explicar todo. Finalmente, dos días después, encontró a su Tony, afuera de su casa, corrió hacia él, y lo abrazó; comenzó a llorar y tratar de explicar lo que en realidad había pasado, pero un “Déjame en paz, Rogers”, terminó por destrozarlo; su castaño no lo miraba, tenía un tono frío para referirse a él, completamente dolido y triste, le dijo que lo amaba y que no quería perderlo, pero sólo la indiferencia le llegó.
Llegó al aeropuerto con sus maletas, todo lo que le había dado sentido a su vida se quedaría en ese país, camino hacia la mujer que recibía los boletos, y le entregó el suyo; no quería voltear, porque sabía que Tony no iría, cabizbajo y con lágrimas en sus ojos, entró. El castaño abrazaba su almohada, lloraba con profundo dolor, sintiendo que ya nada valía la pena, miró el calendario y para su sorpresa la fecha de la ida del rubio resaltaba con un marcador rojo, se levantó, viendo si estaba equivocado; corría por el aeropuerto, buscando el vuelo de su Alfa, observando que ya estaba despegando, lloró con fuerza, cayendo de rodillas al ver que lo había perdido.
