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— Cariño, ya volvi —
En uno de los lujosos y acomodados departamentos de Nueva York vive una pareja, es lo que cualquiera podría decir perfecta. Estéticamente se ven muy bien juntos y su dinámica parece un cuento de hadas para la mayoría. Incluso más de uno podría decir que siguen en la etapa de luna de miel y puede que sea así, pero intentarán disfrutarla lo mayormente posible. Después de todo, están a la espera de su primer bebé.
Quentin vuelve a casa tras un largo día de trabajo, deja el maletín sobre la mesa central. Su departamento es amplio, con espacio suficiente para ambos y el pequeño que viene en camino. El blanco impoluto ayuda a que la luz que entra por los amplios ventanales se intensifique dando como resultado un ambiente vibrante, elegante y esperanzador.
— Trajiste la comida? — Beck sonríe al escuchar la voz de su pareja. Tan inocente y dulce como la primera vez que le conocí hace años atrás. Aquel niño había crecido, pero aquel ángel gentil seguía ahí, intacto y etéreo.
— Si, si, traje tu antojo — mencionó el mayor elevando la bolsa con comida china que llevaba aún en la mano, como si revelara un maravilloso botín del mundo exterior.
Peter se acercó rápidamente tomando la comida con cierta impaciencia que hizo sonreír a su pareja. — no tienes remedio — suspiro el antiguo ilusionista para así dejar a Peter con su pequeño capricho mientras comenzaba a sacar lo necesario para su cena.
No demoraron más que unos minutos en ordenar para ambos comer. Sentados uno frente al otro mientras hablaban de algunos temas triviales. Sobre como Quentin terminó atorado en el tráfico y el maratón de Star Wars de Peter.
— Eso se llama vicio. ¿Si lo sabes no? — cuestionó Beck con una sonrisa burlona a lo que el menor solo alcanzó a reír con cierta vergüenza. — Tienes suerte de que supiera en que me metía antes de decir el sí — agregó alcanzado una de las manos de Peter con la suya mientras sus argollas a la par brillaban con la luz del atardecer acariciando su superficie.
— Lo siento, pero May no va a aceptar devoluciones —
— Estoy seguro que tengo la nota y la garantía en algún lado — Ambos rieron esta vez a la par. Aunque la mirada del menor pareció entristecer un segundo — Oye…no lo decía en serio. No voy a dejarte ir Peter — dijo en un tono suave, conciliador mientras acariciaba el dorso de su pareja con su pulgar en pequeños masajes. Sabía que últimamente este tendía a presentar diversos cambios de humor de manera involuntaria. Y aunque eso podría traer varias peleas en realidad Beck se mostraba comprensivo. Después de todo no era como que Peter lo hiciera a propósito.
— Sabes, me gustaría volver al trabajo. Aprecio la amabilidad del señor Stark y la señorita Potts…pero siento que estoy abusando un poco de ella —
— Cariño, la licencia de maternidad es una ley, no es amabilidad, son obligaciones que deben cumplir —
Esta era su única discusión usual. Peter apreciaba el interés y preocupación de su pareja, después de todo, él era el padre del bebé que traería al mundo, era natural. Pero a veces sentía que exageraba un poco, sobre protegiéndolo del mundo, como si fuera una gota del príncipe Rupert.
— No me mires así Peter — pidió en una voz casi suplicante — Sabes que esto es delicado…no quiero perderte. Tampoco al bebé…no se si podría soportar algo como eso otra vez —
Un nudo se alojó en el estómago del menor, la sensación de culpa comenzó a invadir su pecho. Una vez volvió a cruzarse con Beck se volvieron cercanos, le habló sobre que la historia de su esposa e hija…no fue del todo una mentira. Pero que en realidad, aquello que le arrebató el mundo de sus manos no se trató de un ser sobrenatural, sino de la naturaleza y los tiempos de las cosas. Su esposa y su bebé fallecieron el día en que el señor Stark presentó el proyecto B.R.E.A. Mientras él estaba en la exposición su mujer viajando de vuelta a casa fue empujada por la turba de la tarde escaleras abajo del metro de Nueva York. Aún no terminaba el último trimestre. Ella se fue sola en una mesa de operaciones y su preciosa niña no soportó más que un par de horas.
— Podría…trabajar desde casa — expresó Peter esta vez usando su mano contrario para capturar la del mayor, sosteniendo las ajenas entre las suyas con decisión y todo el amor que podía expresar en aquel suave agarre. — asi estaria a salvo y no me volvería loco —
— No lo sé… industrias Stark puede ser demasiado estrés —
— Se que podemos resolverlo con el señor Stark, juntos Beck —
— Juntos…eso no suena tan mal —
— Es eso o que él se desarrolle con un montón de películas de ciencia ficción, quién sabe qué efecto tendrá en él —
— No lo vas a volver un friki Peter —
—Voy a fingir que eso no me ofende —
Ambos vuelven a reír. Beck mantiene aquella mirada intensa sobre el menor. Peter sonríe, porque siente que es lo único que le importa a su pareja, por más egoísta que suene, se siente bien. Ser anhelado, ser amado con tanta intensidad.
Terminando de cenar, Beck insiste en que es su turno de lavar los platos y sugiere que Peter tome un baño. Así lo hace, cuando sale de la ducha siempre se siente un poco mareado, pero Quentin dice que podría ser porque se baña con agua para infusionar cualquier planta y él lo niega completamente. Al salir se coloca frente al espejo que tienen en su habitación, su vientre aun no se desarrolla, pero lo hará paulatinamente. Antes tenía cierto miedo, de saber si aún le parecería atractivo al mayor. El recuerdo de lo que pasó después junto a las afirmaciones de Beck le hicieron sonrojar fuertemente.
No pasa mucho más tiempo cuando su pareja entra a la habitación, sonriendo al encontrar al contrario ya en cama mientras parece demasiado entretenido viendo volver al futuro. — te dije que no lo hicieras un friki — mencionó mientras igualmente se recostaba en cama junto a Peter, este se acercó, acurrucado contra el pecho sonriendo suavemente al escuchar el latir del corazón de su esposo. Aun sonaba distante aquella palabra, pero tal vez solo era cuestión de acostumbrarse.
—No, solo le enseño cultura popular — Beck ríe, y eso llena el corazón de Peter mientras es abrazado suavemente mientras una mano se posa sobre su vientre, acariciando con cierta devoción silenciosa.
La película termina, Peter ya está dormido, es momento de abandonar la cama. El ilusionista tiene cuidado de no moverlo demasiado para no despertarlo.
Se dirige al balcón de la sala principal, observa las estrellas de manera silenciosa antes de suspirar con cierto hastío. Las cosas iban terriblemente lentas. Sin pensar se sujeto de la baranda y simplemente la cruzó, debajo de él la ciudad permaneció imperturbable. Camino “suspendido” en el aire por varios metros hasta finalmente abrir un trozo de horizonte. Detrás de aquella placa forrada de LED habia una pequeña sala de operaciones.
— Dios por un momento pensó que jamás lo diría — se quejó mientras movía los brazos para intentar aliviar la incomodidad que el peso del cuerpo de Peter le ocasionó.
— Manejaste muy bien el mantenerlo dentro — mencionó uno de sus secuaces mientras programaba los cambios de día y los NPC´s.
— Ya no será un niño pero sigue siendo ingenuo, una historia trágica y desgarradora siempre le va a calar — Beck jamás estuvo casado, jamás tuvo una hija y ciertamente Peter tampoco lo haría.
Beck camino por la habitación para observar los monitores de su pequeño “Truman Show”. Los niveles de gas se mantienen estables, estaba adaptado para solo afectar a Peter por sus particularidades genéticas. Todos los días era expuesto a dosis bajas en el aire y a otras más fuertes de contacto directo al ducharse, el agua jamás estaba tan caliente, aquel vapor de agua no era más que su pequeño suero de los sueños.
— Pronto tendremos todo lo que esa mente privilegiada es capaz de darnos — Sabía que Peter tenía accesos a los archivos confidenciales de Stark, lo tuvo desde que comenzó a trabajar formalmente en dicha empresa como una forma de honrar la memoria del héroe caído. Solo necesitaba que Peter les diera las claves, manteniéndolo en un ambiente pasivo, haciéndole creer que es frágil con su supuesto embarazo para que se aferra desesperadamente a Beck.
Los ojos de Mysterio pasaron a la cámara de seguridad que monitorea a Peter durmiendo, una de sus manos se posó sobre la pantalla con una mirada al inico indiferente, la cual se fue transformando junto a una sonrisa llena de ego y soberbia — Que jodido ser tu —
