Work Text:
Yo tenía 12 años en ese momento, Kaz 14 y Taz el mayor de los tres tenía 15.
Era una noche cualquiera, estábamos en la habitación de Kaz viendo una película, con palomitas incluidas.
No pude evitar fijarme en Taz, mi hípervigilancia estaba particularmente aguda esa noche. O es que simplemente Taz estaba actuando extraño, que en cualquier día lo hubiese pasado como algo intrínseco de su personalidad, pero definitivamente algo no estaba bien hoy.
Traté de llamar la atención de Kaz mirándolo por el rabillo del ojo, él estaba en medio así que Taz no se daría cuenta.
Kaz no me devolvió la mirada, pero supe que no me ignoró cuando sonrió, con la punta de la lengua entre los dientes.
Eso significaba que Kaz entendía mi preocupación, pero más alla de eso él tenía la respuesta.
Kaz sabía por qué Taz estaba inquieto, y no planeaba hacer nada al respecto ni tampoco contarme.
Golpes en la puerta me sacó de mi estupor, esta se abrió revelando al hermano mayor de Kaz, era Kimura, un omega de 23 años.
Yo era muy joven para entender por qué Taz derepente se puso derecho, alzando los hombros y abriendo más los ojos. En mi cabeza era como si tuviese miedo de Kimura.
No me acuerdo para qué entró el omega, pero desde ese momento Taz ya no parecía interesado en la película.
Yo volvía a mirar a Kaz para ver si este notaba lo mismo que yo, pero todo parecía pasarle por encima de la cabeza, él estaba ahí tranquilo masticando las palomitas bien inmerso en la pantalla. Una clara señal de que no quería ser molestado.
Me rendí por esa noche, tampoco le iba preguntar directamente a Taz, no es una persona a la cual puedes confrontar directamente y esperar buenos resultados.
Little did I know.
Los géneros secundarios no solían presentarse hasta los 16 o 17, la aparición de pequeñas características podían indicar afinidad hacia uno u otro, aunque no era definitivo, era posible.
Como la altura, en el caso de nosotros tres, no éramos excesivamente altos, estábamos en la media, Kaz siendo el que nos pasaba por pocos centímetros, en cuanto a musculatura Kaz y Taz estaban casi igualados, Taz con un poco más de masa gracias al 1 año de ventaja que tenía.
Nada de esto significaba algo realmente, podíamos ser betas los tres y tendría sentido.
Taz estaba errático esos días, se distraía fácilmente y a la vez sus reflejos funcionaban al doble de su capacidad. En especial.
En especial cuando Kimura merodeaba por la casa, era normal, después de todo era su casa también. Casi nunca estaba, ocupado con la universidad y el trabajo de medio tiempo que tenía. Yo personalmente nunca lo veía, siempre que visitaba a Kaz este no estaba o bien andaba encerrado en su habitación.
Todo eso cambiaba el momento que nos reuniamos los tres, mejor dicho, todo cambiaba cuando Taz ponía un pie en esa casa.
Coincidentemente Kimura siempre estaba, el omega no dudaba en pasearse por la cocina o la sala cada vez que Taz iba.
De vez en cuando veía a Taz arrugar la nariz en presencia del omega, cosa que no entendía, Kimura no olía mal, es más no olía a nada para mí.
Aún así, su presencia alteraba visiblemente a Taz, se notaba por como a su ojo izquierdo le daba un tic, y por como le temblaban las manos de a ratos.
En esas instancias yo tenía miedo que Taz ceda a sus instintos y termine tirándome un florero o algo así.
Y si preguntan cuál era la reacción de Kaz ante estos extraños comportamientos, pues... Parecía divertirle.
No hacía ningún esfuerzo por evitar los encuentros entre Kimura y Taz, a pesar de que obviamente Taz no la pasaba bien.
Tampoco comentaba sobre nada de lo inusual que Kimura hacía solo cuando Taz se hallaba en la casa.
Como aparecer con shorts cortos, croptops, solo con una remera oversize o cosas así, el punto, con ropa demasiado reveladora.
Que sí, nos conocemos todos desde hace muchísimo tiempo y esto nunca pareció ser un inconveniente, porque no era recurrente.
Ahora era un episodio continuo.
Y Kaz solo se reía, aumentando el nerviosismo de Taz.
Cuando comenzaron, yo no entendía el intercambio de miradas entre Taz y Kimura, expresiones que realmente no tenía grabadas en mi cabeza.
Algo había ahí, se decían cosas que verbalmente no podían, supongo.
Una noche sentí como que Kaz tuvo suficiente, después de que Kimura apareciese de la nada con una remera de Taz que quien sabe cómo consiguió.
Kaz se masajeó el puente de la nariz y luego me agarró de la muñeca.
"Vamos a la tienda, no tengo ganas de hacer la cena hoy"
Y así me arrastró fuera de la casa con la peor excusa entre todas, cuando nadie quería cocinar solo pedíamos delivery, lo más obvio.
Cuando Taz quiso levantarse del sofá para acompañarnos, Kaz inmediatamente se giró y lo detuvo con una mirada que comunicaba todo lo que le haría si se atrevía a seguirnos.
Taz se sentó en contra de su voluntad de nuevo.
Y así fue cómo se quedó solo con Kimura en la casa.
Omnisciente
Taz se cruzó de brazos, hundiéndose en el sillón mientras veía a sus dos amigos irse de la casa con un portazo.
Desde donde estaba sentado, tenía una perfecta vista de la isla de mármol de la cocina, y de quien estaba cruzando esta.
Kimura haciéndose la merienda tal vez, no importaba. Taz tenía que salir de ahí sin ser tan evidente.
Lástima que Kimura no perdió el tiempo, en el momento que se oyó el portazo de Kaz yéndose con Naz, se giró y caminó directo a la sala.
Taz se puso rígido, no podía adivinar lo que se venía y su instinto estaba ciego ahora mismo.
"Por fin, creí que nunca nos dejarían solos" Se acercó Kimura meneando las caderas emocionado, se tiró al sofá, justo a lado de Taz quien lo miró con el ceño arrugado.
"¿Qué quieres?" Preguntó, tratando de poner un pequeño espacio entre ambos, aunque Kimura no se lo permitía.
El omega puso una mano en el muslo del menor y sonrió entusiasmado. "No me trates así, solo estoy feliz de que serás un alfa en poco tiempo"
"¿Huh? No puedes estar seguro de eso" Taz miró su regazo, observando lo peligrosamente cerca que estaba la mano de Kimura de su ingle.
"Cariño, no hay forma de que seas un beta" Ronroneó con la otra mano en el pecho de Taz, empujándolo hasta dejarlo acostado a lo largo del sofá con él prácticamente gateando encima suyo.
"¿Omega?" Inquiró Taz, mirando a cualquier lugar menos al gatito mimoso encima suyo.
Kimura se irguió sobre sus rodillas y puso las manos en sus caderas, claramente fastidiado. "Taz, ¿Me ves a mí y te ves a ti?"
El mencionado sacó su mirada por una vez del rostro de Kimura para mirar hacia abajo, tenía un punto. Taz definitivamente jamás tendría esas caderas con esa cintura diminuta y los brazos como palos ni en mil años de dieta.
"Y eso ni siquiera es lo importante, esto sí lo es" Con eso dicho Kimura se sentó abruptamente justo encima de la entrepierna de Taz.
Ese sentón le sacó el aire a Taz por un segundo y sus manos se dispararon automáticamente a la cintura del mayor. Ahora sí que tenía los ojos bien abiertos.
"Te doblo la edad de la misma forma que tu pene dobla el tamaño del mío" Kimura apoyó las manos en el pecho contrario y arqueó la espalda, así empezó a moverse ligeramente en busca de fricción.
Taz estaba sudando frío, sus verdaderos pensamientos no salían de su boca, pero se manifestaban en su miembro, el cual lo delató el segundo que comenzó a endurecerse.
"Quiero ser el primero Taz..." Kimura estaba rojo hasta las orejas, sumido en su propia lujuria. Agarró las manos de Taz entre las suyas y las condujo hasta su hinchado pecho.
Taz sonrió conmovido por un segundo, sintiendo la suavidad de los pechos ajenos al presionarlos ligeramente con los dedos.
Fue retribuido inmediatamente por gemidos encantados del mayor, quien era absolutamente débil ante el pequeño alfa.
Con el más mínimo toque de Taz, Kimura era capaz de excitarse como si se tratase de un celo, llevaba esperando años por esto.
"Naz y Kaz pueden llegar en cualquier momento" Replicó Taz mientras se retiraba y levantaba hasta apoyar su espalda al posabrazos del sofá.
"No creo que les importe..." Murmuró Kimura mientras se volteaba con un poco de dificultad.
A Taz le pareció extraño cuando el otro le dio la espalda, pero todo cobró sentido cuando este se agachó hasta tener el pecho pegado al sofá, con el trasero bien levantado.
"¿Te estás presentando?" Preguntó con gracia en la voz, aunque interesado.
Kimura giró su cuello para mirarlo, con la cara roja de vergüenza, no pudo responder, así que solo movió su trasero de lado a lado, invitándolo a montarlo.
Taz no se negó más, no tenía a su alfa completamente desarrollado, pero sea lo que sea al final su pene estaba durísimo.
Se bajó el short junto a su ropa interior solo lo suficiente para sacar su pene, tenía suerte que ese día hacía calor y no se puso más que el short de fútbol junto a sus bóxers.
Acercó sus manos al dobladillo del short de algodón ajeno y lo bajó junto con sus bragas, descubriendo su rosado agujero lleno de lubricante, estaba hinchado y pulsante, sin duda una de las mejores vistas para Taz.
"¿Solo lo meto?" Cuestionó el menor, que la verdad a pesar de haber visto una buena cantidad de vídeos porno, tenía la vaga idea de que eran muy exagerados.
"Sí, sí, dale, Taz" Jadeó desesperado Kimura, llevó las manos a su trasero para separar sus nalgas y así facilitarle las cosas.
Taz rápidamente le dio un golpecito a sus manos, no los quería estorbando ahí.
Rodeó su pene con los dedos y le dio unas cuantas jaladas para cubrirlo de su pre semen, así sería más fácil meterlo.
Sostuvo una nalga del omega hacia un lado, así veía mejor su agujerito. Condujo su pene con la otra mano e inmediatamente apoyó el glande en su ano, en esta instancia hizo uso de su pelvis para empujar.
"Aaaagh! T-Taz, más, más, hasta el fondo" Pidió Kimura.
"Joder, qué pesado" Se quejó entre dientes, pero le dio lo que quería. De un empujón Taz metió toda su pija en el culo del omega.
"Ah, sí! Por fin~ Muévete, bebé, cogeme ahora" Kimura tenía la lengua afuera, no paraba de babear de lo extasiado que estaba de por fin tener a su crush en su culo.
Taz apretó su cintura con las manos, sus dedos definitivamente le dejaría marcas después, pero era la única forma de contenerse.
En esa posición es que empezó a moverse lentamente, de adelante atrás, sacando y metiendo su verga con dificultad un par de veces.
"Dios, sí, así, más~" Los ojos de Kimura estaban totalmente al cielo, el placer que recibía con cada empujón del menor le sacaba cada gimoteo, uno distinto al anterior. "T-Taz..."
"¿Qué pasa?" Preguntó entre fastidiado y enojado, no quería que el mayor notase el vaivén nervioso de su voz.
"Duele, sacalo, sacalo" Kimura dejó caer la mitad de su cuerpo entre los almohadones.
"¿Qué quieres que haga? Tú insististe" Replicó con un gruñido al sacar su pene, se fijó en su culo, estaba todo rojo e hinchado, más que antes.
"U-usa tu saliva" Le indicó Kimura.
Taz se agachó y escupió justo en su hoyo, luego utilizo los dedos para empujar y esparcirlo en su recto. Kimura siseó del dolor punzante, los dedos de Taz lo lastimaban.
"¿Puedo meterlo ya?" Pidió Taz masajeando su pene.
"S-sí, pero con cuidado"
Taz no esperó más y volvió a clavar su miembro, hasta el fondo y resumió una vez más sus estocadas, no podía parar esta vez.
"T-Taz, ahí no~" A Kimura comenzaba a dolerle de nuevo, aunque esta vez se callaría y dejaría que el menor haga lo que quiera.
Taz sentía las contracciones adoloridas en su pene, lo sabía, cambió el ángulo de sus embestidas buscando algo inconscientemente. Hasta que golpeó un punto que hizo a Kimura retorcerse bajo él.
"Agh! Sí, ahí, ahí, más!" Pidió el omega con la voz aguda y rasposa.
Taz memorizó ese lugar, comenzando a chocar su glande justo ahí, donde le gustaba al omega. Una nueva descarga de lubricante bañó su pene, haciendo la penetración más sencilla.
Ahora el menor podía aumentar la velocidad sin sentir que estaba rallando su miembro.
"Por fin... Dios, qué rico te sientes ahora" Lo halagó el menor.
Kimura se giró para mirarlo con corazones en los ojos. "¿Sí, Taz?, ¿T-te gusta, te gusto yo?"
"Shh, haz silencio por un segundo" Lo calló metiendo su pene hasta el fondo con un empujón que mandó el cuerpo del omega hacia el frente.
"Agh! Sí, Dios, mi alfa, te amo! Te amo!" Chillaba sinsentidos el omega con cada estocada en su punto G.
Kimura acabó por venirse justo ahí en el sofá, sin siquiera ser tocado.
"A-alfa, adentro, por favor, llename el culo" Suplicó con lloriqueos el omega, un poco cansado y adolorido ya.
Taz no necesitó más, total ya estaba por venirse sin siquiera saberlo. Apretó con fuerza su cintura contra el culo ajeno mientras eyaculaba una buena cantidad dentro, pintando su interior de blanco.
...
Terminaron de acomodarse sus prendas después que bajaron del clímax y Kimura utilizó un pañuelo desechable para limpiar los fluidos que cayeron al sofá.
Taz estaba con la mirada de las mil yardas sentado a un lado del sofá, pensando en todo y nada a la vez de forma chistosa.
Kimura volvió después de tirar los pañuelos y se sentó en su regazo, abrazando su cuello y dándole besitos por todo su rostro.
"¿Qué tal tu primera vez?" Preguntó alegre, pegando su mejilla a la ajena.
Taz lo miró con una media sonrisa, rodeando un brazo por la cintura ajena. "Nada mal para tener cero experiencia"
"No te preocupes, con el tiempo será mejor~"
Taz frunció el ceño, conocía a Kimura hace tanto tiempo, sin embargo nunca vio esta cara de la moneda.
Iba a confrontarlo pero la puerta abriéndose los devolvió a la realidad, Kimura saltó de su regazo como si Taz fuese el fuego. Le dio un pico en los labios y se fue corriendo a su habitación.
