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A Ti.

Summary:

Algo toca su cabello cada noche.
Su helada estela intenta comunicarse, le intimida y eriza la piel.
Le dice «Estoy aquí».

Tanjiro se volverá loco.

Work Text:

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A ti.

Melifluo ser, imberbe joven que a mis ojos dominas.

Nosotros, los prendados del pueblo

disfrutamos del ocaso de andina.

Nosotros, que incluso lejos de los nuestros,

atados siempre estamos.

Por ello este collar te entrego,

ofrendo a ti el aguamarina.

Estoy aquí, de ti no me alejo,

de tus ojos imploro lejos la neblina.

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ㅤㅤEl tintineo de las llaves suena al otro lado de la puerta de madera antigua.

ㅤㅤAl abrirse, esta rechina y provoca un eco sonoro en el vacío salón de la casa. Es pequeña, las paredes blancas iluminan el interior y desprenden olor a nuevo, invitando al inquilino de esta casa a dar paso dentro.

ㅤㅤEl joven abre las ventanas para dispersar el aroma a pintura de su interior y comienza su mudanza. Es poco lo que ha traído consigo en realidad, solo cinco cajas de cartón y una mochila por la espalda. No necesita más, solo estará en este sitio de forma temporal.

ㅤㅤTanjiro Kamado, un estudiante japonés de tercer año en la academia de lengua de Tokio, se encuentra afortunado de ser parte de un programa de intercambio en Mantua, Italia. Alguien cuyo objeto de estudio se encuentra en los textos antiguos y su análisis. Comenzó estudiando a su propio país, exploró el hiragana, katakana, kanji, luego se fue al inglés, después al mandarín, y ahora está en búsqueda de dominar el italiano.

ㅤㅤSe podría decir que es un aficionado a las lenguas del mundo.

ㅤㅤMás bien un otaku.

ㅤㅤPor ello es que acaba en este lugar. Una casa antigua alejada de la capital, que no resulta demasiado conveniente si es que quiere estar cerca de su nueva facultad, pero... Es barata. La renta es demasiado baja y Tanjiro solo asume que se debe a su locación geográfica.

ㅤㅤNo le molesta tener que viajar a diario en realidad. El sitio es una maravilla visual por donde le vea, y las calles están llenas de comercio local. Por la fachada del hogar, asume que debió ser construida mucho antes que todo lo que le rodea; las calles; casas; edificios. Sabe por el momento en el que firmó el contrato que su origen se coloca alrededor del siglo XIX. Por supuesto, el aspecto interior es otro asunto. Sus muebles y la pintado en las paredes es moderno, ideal para aquellos inquilinos temporales como él.

ㅤㅤTanjiro toma su tiempo acomodando sus prendas en el ropero, y ordena sus cosas de trabajo en el escritorio que se encuentra al lateral de la cama, dentro de la pequeña habitación.

ㅤㅤEl cuerpo cae sobre el colchón con un carraspeo exhausto y gira la vista a la ventana. El aura naranjo entra por la misma y tiñe las paredes blancas mientras el silencio lo abarca todo. El joven suspira reposando la mejilla en su palma derecha, procesando el hecho de que está en otro sitio lejos de casa. Un país desconocido, otra cultura, otro mundo.

 

ㅤㅤSonríe ante este hecho, y sin más, el cansancio se apodera de su cuerpo.

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ㅤㅤLas miradas le persiguen. Gentilicio europeo les recorre la vista desde la cabeza hasta los pies, tuercen las bocas y se distancian de sí. Mujeres con vestidos largos, velos cubriéndoles la cabellera; hombres con sacos y pantalones cortos; niños con sombreros y calzado cerrado. Todos hacen a Tanjiro destacar por su kimono largo y getas de madera que resuenan con cada paso.

ㅤㅤÉl agacha la mirada y divisa a su acompañante. Es una forma que no puede distinguir más allá de su kimono azul y tabis blancos asomándose al caminar; solo puede comprender que se encuentra tan abrumado como él ante este escenario donde parecen animales de circo. Ambos miran al suelo de piedra, caminan con disimulo, implorando que las vistas dejen de consumirles con cada paso.

ㅤㅤA su frente camina una mujer voluptuosa que les guía lejos de las calles concurridas, alejándolos de la ciudad y apuntando a una casa solitaria rodeada de campo verde. Al llegar, ella les entrega una llave tan oxidada como enorme; hace una demostración de cómo usarla mediante señas; y luego presenta algo desconocido, un cerrojo de cobre.

ㅤㅤLa puerta de madera se abre frente a sus ojos entonces, les da bienvenida a su nueva vida.

 

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ㅤㅤUn golpe lo despierta abruptamente.

ㅤㅤSu cuerpo acaba de esprintar y él se da cuenta que ha permanecido en la misma posición desde que tocó la cama, por ello estira la espalda, se sienta bajando las piernas y se talla los ojos. El sueño que acaba de tener no parecía muy agradable, era casi como un reflejo de su estado actual.

ㅤㅤPese a que no teme en absoluto ser un extranjero solitario, la idea de ser observado tan minuciosamente por los demás es inquietante. Este sueño debió reflejar un miedo intrínseco que se niega a dejar fluir al exterior.

ㅤㅤMientras bosteza, otro sonido vuelve a sonar en la sala, como si una silla del comedor se arrastrase débilmente.

ㅤㅤÉl mira a su reloj de muñeca y se da cuenta que es medianoche.

ㅤㅤRascándose la cabeza, se pone de pie y camina en búsqueda al origen del ruido. Claro está, no hay nada más que soledad cuando llega al comedor. Él se devuelve a la habitación con desgano y enciende la luz. Se cambiará de ropa para poder seguir durmiendo, todo este tiempo ha llevado la misma ropa desde que salió de Japón.

ㅤㅤCuando está por volver a apagarlo todo, su vista periférica le hace percatarse de algo inusual, algo que no recuerda haber desplegado en el escritorio de su habitación. Al acercarse, observa un libro de pasta polvorienta, y solo pararse frente a él provoca que se rasque la nariz, pues huele, y se ve exageradamente viejo.

ㅤㅤTose por un instante para darse cuenta que al costado del libro hay un bote de tinta negra y una plumilla de cristal al costado.

ㅤㅤ«¿Y esto?» Se cuestiona el joven mientras toma asiento en la silla giratoria y apoya el codo sobre el escritorio, atreviéndose a abrir la tapa y volviéndose a invadir la nariz con el aroma penetrante a papel. En ello, está escrito... Hace una pausa para estirar las cejas. ¿Japonés? Es evidente que el estilo de escritura es de su país, pero la estética del libro es completamente europea. Más curioso aún, la conjugación de los verbos es distinta y los prefijos son anticuados, Tanjiro puede reconocerlo como similar al dialecto de Kanto del sur, pero sigue siendo distinto.

ㅤㅤ«Acabamos de desplazarnos.
El gentilicio no deja de mirarnos. Nos llamaron los afuerinos. Creí que pasaríamos desapercibidos, pero todos visten diferente».

ㅤㅤTanjiro enarca la ceja mientras sus ojos siguen recorriendo las letras.

            ㅤㅤ«Extraño a mi madre. Extraño a mi hermano. Me duele tanto haberles abandonado. Quizá debí seguir a mi padre y unirme a su lucha, matar en honor a mi país. Quizá debí morir y mantener mi último rastro de honor en alto. Quizá debí callar lo que soy como todos los demás y aceptar el arreglo matrimonial. Pero no toleré más estar sin él, no quiero verlo morir a manos de las armas, no quiero matar con ellas. Odio la guerra, lo amo a él, no tuvimos elección. Buda, ¿me protegerás incluso si ya no vivo en tu tierra? ¿Será que tu protección tiene límites?

ㅤㅤMe siento diferente, Tanjiro y yo nos hemos vuelto exóticos en este nuevo mundo y ahora solo nos tenemos a nosotros. Todos los días imploro porque seamos aceptados en esta tierra, y comienzo a tener fe, pues uno de ellos, piadoso de nosotros, nos ha cedido este lugar.

ㅤㅤEscribo esto porque nadie más me entenderá y yo ya no entiendo a los demás. A Tanjiro debo tenerlo hastiado de mis miedos.

ㅤㅤPor ello recurro a ti, blanco puro, que te teñirás de mí y me ayudarás con esta incertidumbre.»

Febrero 12. 1813.

ㅤㅤ«... ¿Qué es esto?» Él vuelve a cuestionar.

ㅤㅤTanjiro se talla los ojos y cierra la tapa. Esto parece una broma extraña que casi le ha arrebatado el sueño. ¿Será que la persona que le renta el lugar entró a dejar esto mientras él dormía?

ㅤㅤSin comprenderlo, mira a su espalda una última vez y se pone de pie solo porque no es un despreocupado cualquiera. Se dirige a la puerta de la casa para asegurarse de lo obvio, el seguro sigue puesto tal y como lo dejó.

ㅤㅤSin entender qué está pasando, deja este asunto aquí por ahora, pues el jetlag sigue dejándolo agotado como para pensar correctamente.

ㅤㅤVuelve a la habitación y se dispone a dormir, lo que sea que ha traído este libro con su nombre plasmado en él, será investigado mañana.

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ㅤㅤGotas y una sutil caricia son su alarma a primera luz del día.

ㅤㅤEl toque es gentil, se desliza por su cabello y lo hace abrir los ojos y tocarse la melena, confirmando que no hay algún animal en ella. Los segundos pasan lentamente mientras el sonido del líquido sigue cayendo y alejándose de la habitación.

ㅤㅤCuando la razón vuelve a él, el hombre se levanta de la cama ante la alerta de movimiento en la casa, pues se recuerda, no abrió la llave del paso de agua la noche anterior. Mientras su vista recobra nitidez, divisa gotas de tinta negra sobre el suelo de su habitación. La curiosidad despierta mientras se levanta, dándose cuenta que el libro de la noche anterior ya no está en el escritorio y posiblemente el mismo está siendo llevado por alguien más.

ㅤㅤTanjiro mira las gotas formar un camino del escritorio hasta la sala, y después a otra habitación vacía al otro extremo de la casa. Sus primeros pasos trastabillan mientas se rasca la cabeza, siguiendo este rastro liquido que le guía de forma demasiado evidente.

ㅤㅤSu gentileza natural le impide externar fastidio, solo sonríe por un instante mientras avanza a pies descalzos que forman eco en las paredes, haciéndole saber a su visitante que lo tiene en su red, seguirá su juego y actuará con ingenuidad.

ㅤㅤEs así como encuentra su camino en un armario blanco.

ㅤㅤ«¿No era así como empezaban este tipo de películas?» Tanjiro piensa para sí mismo mientras se cepilla el fleco hacia atrás. Un libro misterioso con su nombre en él que ahora le guía hasta un armario en una casa antigua. Una risa suspirada se desliza de sus labios, «Hombre, mi casero es todo un bromista, al menos debió pensar en algo más original».

ㅤㅤAnteponiéndose a un «¡sorpresa!» inesperado al otro lado de las puertas como una especie de novatada para extranjeros, ambas manos se colocan en cada picaporte. Un cosquilleo en la espalda le hace tensarse, pues es evidente que hay una presencia al otro lado, puede sentirlo. Inspira y en un milisegundo las puertas se abren de par en par.

ㅤㅤVacío.

ㅤㅤLa confusión y un retortijón momentáneo en el estómago nacen desde dentro. No hay nadie, lo sabe, y no comprende por qué es que el interior de este armario se siente tan fríamente denso. Solo acercar el rostro le provoca una presión en el pecho, y entonces su vista reencuentra el camino de tinta que aún sigue fresca, detenerse en un agujero en la pared. El añejo hedor a madera muerta vuelve a penetrarle hasta la occipital y él se balancea hacia atrás. No solo es la esencia de la madera la que le eriza los vellos de la piel, hay un olor más que no puede discernir, pero que resulta desagradable.

ㅤㅤÉl se cubre la nariz para echar otro vistazo más cerca, y se encuentra con el libro viejo escondido en este hueco de concreto, como un escondite donde la tinta y la plumilla de cristal también se han acomodado meticulosamente. Algo en su instinto más primitivo le exige que no toque ni husmee el hueco, y así lo hace. No es tonto, y esta no es su casa de todas formas.

ㅤㅤSolo cierra las puertas del armario y se devuelve a su estancia. Debe ser este olor el que abarata tanto el lugar, piensa, y es por ello que su propia habitación se encuentra tan lejana.

 

ㅤㅤY aferrado a la idea de que es alguien más jugándole una broma, se convence en que algún día atrapará al casero; fantasea con gritarle «¡Ajá, por fin te atrapé!» y lo sermoneará porque molestar a alguien que apenas conociste en internet para rentarle el hogar, es sumamente descortés.

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ㅤㅤLos días pasan, cada tanto Tanjiro despierta con notas a madera invadiendo su habitación y le hacen saber que el diario está ahí otra vez, esperándolo en el escritorio.

ㅤㅤA veces lo cierra y lo devuelve al agujero del armario, en otras ocasiones se sienta a leer porque no tiene más qué hacer.

ㅤㅤ«Anoche aprendí a cocinar pasta. El fideo me recuerda al Udon.

ㅤㅤTanjiro sonrió y me felicitó al probarlo. Fui tan feliz, hasta que lo probé yo mismo y casi me provoco el vómito.

ㅤㅤCreo que aún no he aprendido del todo en realidad.»

Septiembre 9. 1813.

ㅤㅤTanjiro suspira una risa. Leer últimamente ha sido un hábito que le ayuda a distraerse de los deberes de la Universidad. Claramente es el diario de alguien más a quien no conoce, y sin importar si es una broma o no, ya se encuentra intrigado.

ㅤㅤ«Hace poco, Tanjiro y yo salimos a la ciudadela principal.

ㅤㅤHe quedado estupefacto ante la imponencia de sus cimientos. Entonces algo que parecía casi mágico se robó mi atención, los blancos les llaman "vitrales". ¡Qué maravilla! Vivir aquí no es tan malo.»

Noviembre 30. 1813.

ㅤㅤA Tanjiro le va bien en su nuevo oficio.

ㅤㅤUn sacerdote lo apadrinó y le está enseñando poesía de aquí. Extraño los Tanka de Tanjiro, sin embargo.

ㅤㅤPero es hermoso. Su léxico se ha expandido, y comienzo a conocer cosas que no existían para los dos.

ㅤㅤÉl me habló del Dios que ellos adoran aquí, me dijo que las monedas que obtiene son gracias a que sus versos se dedican a él y son recitados en una ceremonia dominical.

ㅤㅤEs interesante. Gracias a eso, hemos dejado de ser vistos como ratas inmundas que contaminan lo que ellos consideran, su tierra sagrada.»

Diciembre 13. 1813.

ㅤㅤLas páginas avanzan y avanzan.

ㅤㅤDespués de dos semanas de estancia, Tanjiro puede notar que las entradas se vuelven cada vez más decadentes.

ㅤㅤ«Últimamente lo extraño. El dios al que ellos recurren me lo está quitando.

ㅤㅤLlega cansado y se queda escribiendo hasta que la luz entra por la ventana.

ㅤㅤ¿Qué tiene ese Dios que le hace apartar su vista de mí? No me importa si lo hace por trabajo, él jamás me ha dedicado palabras tan exquisitas como a Dios.

ㅤㅤNo me importa.

ㅤㅤNo me importa.»

Marzo 17. 1820.

ㅤㅤDesde entonces no puede evitar sentirse apenado. Una noche de tantas, las letras se deslizan ante sus ojos a velocidad natural mientras él bebe de su café. Los granos de Italia no tienen ningún tipo de comparación. La imagen de un hombre al que no conoce intenta formarse en su mente al dar vuelta a la siguiente página, ¿será delgado? ¿Es alto o bajo? ¿Cómo será su cabello? No le sorprende que estas descripciones sean pasadas por alto, pues bajo la creencia de que el redactor escribió esto desde la ficción como una jugarreta, este mismo no debe conocer las preferencias de Tanjiro más allá de los varones. Él siempre fue del tipo evidente en ese aspecto, no es amanerado ni demostrativo, simplemente se siente.

ㅤㅤY repentinamente, un azote a la puerta de la habitación arranca la visión de Tanjiro de las páginas. Él se da la vuelta al segundo para sentir hielo respirar contra su nuca. No solo su espalda, toda la habitación se ha vuelto helada y algo más que el papel viejo le invade la nariz.

ㅤㅤEs áspero y amaderado. Es similar a aquello que olió dentro del armario la primera vez, quitando la putridez. Es como percibir el olor corporal de alguien, percibir su presencia a través de las partículas del aire.

ㅤㅤLa presión en el pecho del hombre se torna sofocante por un instante, como si aspirar este atisbo de existencia fuese a ser un acto de provocación.

ㅤㅤ—¿Hola?

ㅤㅤÉl pregunta en voz alta.

ㅤㅤPor supuesto, no existe respuesta.

Pero el miedo ya está ahí, se ha plantado en su cerebro y pronto comenzará a germinar.

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ㅤㅤLa sensación de ser visitado por alguien más se ha vuelto más frecuente y, la idea de que todo esto sea una broma demasiado elaborada se ha tornado en absurda, casi ingenua de su parte.

ㅤㅤAnte la solitaria circunstancia, el hombre se hace el loco.

ㅤㅤCada mañana despierta con caricias de pelo de un viento sin origen. Pequeños tap tap en los platos mientras come, puertas que se mueven y rechinan con aterradora lentitud, paredes que le observan y le susurran cosas que no puede comprender. Todo le llama, clama por su atención.

ㅤㅤUn día, apenas abre los ojos, presencia un hundimiento antinatural en la cama que lo despierta y lo hace mantenerse inmóvil, solo para presenciar cómo las sábanas vuelven a su estado habitual justo después. Aquel hecho le heló desde el cabello más alto hasta la punta de los pies. Fue tan cercano a su piel que pudo sentir calor efímero acariciarle la punta de la nariz, decir que pasaba de los cinco centímetros a su rostro sería exagerar. Su cuerpo incluso se inclinó ante la gravedad, y jamás había sufrido consecuencias físicas que justificasen la veracidad de sus vivencias.

ㅤㅤFue como si le dijese estoy aquí.

ㅤㅤPero Tanjiro se repite a sí mismo que está solo, y lo estará hasta que sus estudios terminen.

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ㅤㅤHay algo sucediendo en su cabeza. Cuando las luces se apagan y sus ojos se cierran, los sueños se vuelven parte de estos misterios que invaden su cabeza.

ㅤㅤAl inicio vive escenarios idénticos a los descritos en el libro. Comparte la vida al lado de alguien, o algo, jamás ha podido discernir su rostro, solo reconoce sus pasos entaconados del resto de personas extranjeras y su corazón reacciona instintivamente. Esta silueta indefinida expresa sonidos ahogados al dirigirse a él, ruidos que se pierden en las profundidades del agua... Agua.

ㅤㅤAquellos sueños que eran relativamente tranquilos mutan poco a poco en surrealistas. La persona a quien acompaña, así como todo el espacio que le rodea luce empapado, el agua se filtra a través del azulejo de las paredes y el techo, moja todo a su paso y el suelo se llena poco a poco hasta que el agua les cubre hasta la cintura, el pecho, el cuello. Y aparentemente, solo él se da cuenta. Todas las personas que le rodean, incluyendo la figura abstracta, continúan con sus actividades de manera imperturbable.

ㅤㅤTanjiro en cambio, puede sentir cada centímetro de sí tornarse en desespero. No importa que haga, cuánto grite, a dónde vaya, el agua lo invadirá todo, hasta sus pulmones.

ㅤㅤY despierta con sudor recorriéndole la sien.

ㅤㅤAún si medita antes de dormir, el mismo sueño le esperará con mayor frecuencia cada vez. No está seguro si es una manifestación del estrés que le espera apenas cruza la puerta de la casa, si es un reflejo del miedo creciente, no lo sabe, solo exaspera.

ㅤㅤBuscando respuestas, la curiosidad que sentía por el libro se torna en algo irresistible. Cree que quizá aquí exista solución a lo que siente y le atormenta cada noche.

ㅤㅤDespués del portazo de hace días, se dispuso a ignorar enteramente la presencia del libro, incluso si esta se postraba sobre su escritorio de vez en cuando. Él solo tomaría el libro y lo devolvería a su escondite una y otra vez, limpiando el rastro de tinta que derramaba a su paso fingiendo demencia... Pero no puede más. Está desesperado.

ㅤㅤ«Estoy volviéndome loco» se dice incesablemente mientras observa la pasta antigua sobre su escritorio, abriéndola y buscando continuar la página donde se quedó la última vez.

ㅤㅤ«Tanjiro se fue.

ㅤㅤZarpó con el sacerdote y otros más para distribuir el arte de Tanjiro a Grecia. Estoy feliz por él, feliz como celoso. Pero, ¿qué puedo hacer? Antes de que se fuera, hablé sobre mi soledad y él me ha brindado felicidad otra vez. Se disculpó y besó mis lágrimas. Tanjiro, te has vuelto tan distinto.

ㅤㅤEstoy perdido.

ㅤㅤHace poco fue mi cumpleaños y entregó a mis manos un collar azulado. Poner su piedra a través de la ventana me devuelve al mar. No el mar tormentoso por el cual cruzamos para llegar aquí, no, es un mar cristalino que se asemeja a mí; o al menos eso es lo que ha dicho él, y yo decido creerle. Y entonces me dedicó un poema con la voz más cautivadora que he escuchado.

ㅤㅤNo solía besarme con frecuencia y ahora lo hace cada que puede. Ellos se lo enseñaron, lo sé porque lo he visto en las calles, pinturas y libros, le llaman romance. Ellos lo introdujeron al romanticismo y yo he sido presentado a él mediante su nueva forma de ser. Aprendí a fantasear. Aprendí nuevas formas de amar.

ㅤㅤ¿Qué hago? No lo soporto más. No creo que pueda volver a mi tierra nunca más.

ㅤㅤQuiero estar aquí, viviré el resto de mis días aprendiendo sobre la pasión a través de Tanjiro. Quiero ser su lienzo.

ㅤㅤEstoy enamorado. Estoy perdido.

ㅤㅤVuelve pronto, Tanjiro.»

Septiembre 20. 1825.

ㅤㅤ«Vuelve pronto, Tanjiro. Últimamente pienso mucho en ti, ansío poder contarte las cosas que he aprendido en tu ausencia. Las nuevas palabras que ahora conozco, serán todas dedicadas a ti.

ㅤㅤTi amo, mi manchi profondamente.»

Diciembre 4. 1825.

ㅤㅤ«Vuelve pronto, Tanjiro. He comprado un conjunto para nuestro reencuentro. Vecinos me piden rendirme, pero no me harán caer, sé que volverás. Es ajustado e incómodo, pero comienzo a acostumbrarme a la vestimenta de este mundo. Luciré bello para ti, lo prometo.»

Mayo 27. 1828.

ㅤㅤ«Vuelve pronto, Tanjiro. No sé nada de ti. Aprendí a rezar por ti cada noche. Me dijeron que si trabajas para Dios, él estará contigo. A diario imploro que sea cierto.»

Noviembre 1. 1834.

ㅤㅤ«Vuelve pronto, Tanjiro. Soñé que volvías y rompí en llanto. Me escondí en el ropero porque me hace sentir seguro, aún conserva tu ropa, huele a ti.»

Noviembre 1. 1840.

ㅤㅤ«Vuelve pronto, Tanjiro.»

Octubre 9. 1842.

ㅤㅤ«Vuelve, Tanjiro.»

Octubre 24. 1846.

ㅤㅤ«Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Vuelve.»

Agosto 8. 1848.

ㅤㅤEl vacío en el estómago de Tanjiro le consume... Por el paso de los años puede asumir que la persona fue consumida por la demencia. Hay páginas entremedias que permanecen rasgadas, arrancadas y en otras el texto es completamente violento e ilegible. Extrañamente, existe un momento en el que un atisbo de raciocinio vuelve al redactor. Las fechas ya no están presentes, cabe destacar.

ㅤㅤ«Dijiste que estábamos prendados. Me mentiste.»

ㅤㅤ«¿Dónde estás? Te escuché entrar, estoy seguro que has sido tú, ¿cierto? Pero no saldré de este ropero.»

ㅤㅤ«Tú no eres Tanjiro. Lárgate.»

ㅤㅤ«Dejen de invadir mi casa. Paren. Basta. ¡Basta!»

ㅤㅤ«Dios... Perdóname. Buda me abandonó, no lo hagas tú también. Estoy solo, completamente solo. ¿Es porque dudé de ti? ¿Por haberte celado? ¿Qué más he podido hacer, si al final he tenido razón? Tanjiro se entregó a ti. Te eligió a ti y no a mí.

ㅤㅤEres cruel.»

ㅤㅤLa tinta pierde desvanecimiento mientras más avanza, las hojas no son amarillo mostaza ni crujen tanto a comparación de las más recientes... Como si su uso no fuese tan añejo en comparación.

ㅤㅤHay rastros de frescura en estos trazos que incrementan su ansiedad.

ㅤㅤ«Hoy es el día más feliz de mi vida. Por fin volviste, el corazón se me saldrá del pecho. Quiero arrancármelo y entregártelo como agradecimiento por cumplir tu promesa. Tómalo, es tuyo, siempre ha sido tuyo.»

ㅤㅤ«¿Por qué no me respondes? ¿Estás enojado conmigo? He sido fiel a ti y te esperé, ¿no vas a compensar mi devoción?

ㅤㅤEres tan distinto. Llamarte te enfurece, te hace irte de la habitación. Entrar a tu puerta con mi voz te hace cambiar. Extraño provocarte sonrisas, pero parece que mi simple presencia te hostiga. Estoy triste. Me dueles.

ㅤㅤ... ¿Qué haces aquí entonces?»

ㅤㅤ«¿¿¿Qué he hecho yo para merecer tal tortura, Tanjiro??? Búrlate de mí, adelante. Lee mi vida, invade mi privacidad. Desde que no escribes para mí pareces divertirte tanto.

ㅤㅤEres inmundo.»

ㅤㅤLa habitación se ha tornado helada y Tanjiro traga saliva. La tinta luce fresca, el último verso parece escrito... Esta misma mañana, cuando él estaba fuera, estudiando la universidad.

ㅤㅤÉl cierra el libro de golpe.

ㅤㅤSiente al pecho retumbar contra sus oídos mientras se sienta en la cama pegada contra la pared, buscando su móvil para llamar a su casero y preguntarle qué mierda pasa con esta casa.

ㅤㅤSu respiración agitada comienza a contenerse cuando se mira el brazo, vellos completamente erizados reaccionan ante un toque helado de algo que no está presente, cómo si le dijese que no es bienvenido aquí.

ㅤㅤSe marea con un hedor insoportable entonces. Huele a madera. Apesta a madera.

ㅤㅤSosteniendo el aliento, arrastra el cuerpo hacia atrás hasta que la espalda choca contra la pared. Él sube las piernas a la cama en búsqueda de confort, levantando la mirada con lentitud y presenciando algo que jamás, en toda su vida, habría de imaginar.

ㅤㅤLa plumilla de cristal se eleva sola, hunde su punta en el bote de tinta negra, y baila frenéticamente sobre un libro que se abre por sí solo, plasmando así, la nueva entrada del día de hoy:

ㅤㅤ«¿Tanto adoras mi diario? Bien, tómalo.

ㅤㅤOlvídate de mí si eso deseas. Ya no me quieres así, inerte, impaciente por ti; entonces yo tampoco te querré.»

ㅤㅤEl libro se eleva en el aire con lentitud dejando al hombre estupefacto, prácticamente jugando con su cordura mientras las hojas danzan en el aire y se burlan de la incapacidad de Tanjiro para gritar... y Tanjiro ha tenido que abalanzarse contra la esquina de la cama para esquivar al objeto que se ha estrellado contra la pared.

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ㅤㅤ—¡Se movió solo! ¿¡Qué pasa!?

ㅤㅤ—Oh, entonces por fin te acabó asustando a ti también... —Responde el casero al otro lado de la línea en un inglés de acento europeo. Tanjiro no domina la lengua natal del país, es por ello que utilizan el lenguaje universal como intermediario.

ㅤㅤ—¿¡También!? ¿Rentaste esa casa a sabiendas de lo que pasa? ¿Es en serio? —Tanjiro exclama conteniendo la voz, escondido a espaldas de una edificación de su universidad.

ㅤㅤ—Escucha, cálmate, ¿quieres? —Hace una pausa para inspirar—. Usualmente los inquilinos no soportan ni tres días dentro. Lo que sea que está ahí es muy violento y tampoco puedo demolerlo, la casa es tan antigua que ya es patrimonio del pueblo. Como sea, cuando investigué me di cuenta que escondía un diario y otras cosas en la pared. Intenté tirarlas y al día siguiente reaparecieron en el cuarto. Lo mismo para ese apestoso armario... yo también me asusté, pero acabé rendido al poco tiempo. Un día se me ocurrió ojear las páginas, descubrí que hablaba mucho de un tal Tanjiro —Tanjiro se talla el entrecejo mientras le escucha a través de la línea y carraspea con molestia, sospechando lo que se aproxima—. Sé que debe ser mera coincidencia, hay muchos Tanjiros en el mundo, pero yo también estoy desesperado, ¿sabes? Pensé «es mi oportunidad» y acepté tu solicitud de renta casi al instante. ¡Las cosas fueron bien! Esperaba que te quejaras desde la primera noche, pero llevas aquí un mes, creí que serías la solución, no lo sé.

ㅤㅤ—... ¿Vas en serio?

ㅤㅤ—Mira, lo siento, ¿de acuerdo? Fui imprudente, lo admito. Si quieres puedo rentarte otra propiedad al mismo precio por haberte metido en esto, aunque está más lejos de tu facultad... Oye, en serio me ilusioné. Nunca antes alguien había durado tanto tiempo en esa casa, ni los dueños anteriores y los anteriores a ellos soportaron tanto tiempo dentro. Creo que de verdad debe pasar algo que la conecta a ti. ¿No has sentido nada extraño? Bueno, además de lo obvio, me refiero.

ㅤㅤÉl se muerde el labio inferior mientras lo piensa. Todo esto podría ser palabrería suya con tal de convencerlo para que ceda, sin embargo... Tiene razón, él mismo lo siente. No solo lo siente, lo ha experimentado—: Sí, tengo pesadillas desde que estoy ahí. También he visto el diario que mencionas, apareció en el escritorio desde la primera noche.

ㅤㅤ—¡¿En serio?! ¡Eso nunca antes había pasado! ¡Es por ello que lo tenías en tu escritorio en primer lugar!

ㅤㅤTraga saliva y asiente, aún si el hombre al otro lado de la llamada no puede verlo—: También descubrí anotaciones recientes. Estoy seguro que ha escrito desde que llegué.

ㅤㅤAnte esa última mención, Tanjiro escucha murmullos en la línea, no son completamente distinguibles, solo entiende un «carajo» en voz baja. Aparentemente hay cosas de esa propiedad que seguirán inquietando al propietario.

ㅤㅤTanjiro guarda silencio. Odia tener que admitir tantas cosas entorno a este caso. No solo no puede extender su distancia entre su estancia y los estudios, tampoco puede ignorar la conexión que ha desarrollado con el tiempo a lo que sea que sueña últimamente, una mezcla extraña ente cariño por alguien desconocido y la preocupación que siente por él. Además, hoy día sufre de escenarios desesperantes en cada sueño, estos se han convertido en recurrentes incluso en siestas del autobús, descansos en el campus de la facultad, o intentos de descanso en el parque más cercano. Esto ya se encuentra atado a él, y teme a que ignorarlo se convierta en una maldición que le persiga toda la vida... Sin mencionar la empatía.

ㅤㅤEn momentos como este, detesta ser como es. Alguien que en realidad siente remordimiento de quejarse por lo que está pasando.

ㅤㅤHa leído las entradas de este hombre, conoce a profundidad su corazón devoto y el incesante dolor que le ha aquejado por siglos... Duele, pensar en este espíritu que aún sueña con el regreso de su amante, le estruja el interior. La ira germinó en esta espera y ahora solo queda violencia y negación en cada manifestación suya. El hecho de haber pisado esa casa le hace saber a Tanjiro que su presencia solo ha reforzado esta negación a soltarlo, a su vez, conectándose con el y despertando algo propio de sí.

ㅤㅤTanjiro sabe que sus tormentosos sueños se asocian a la presencia, sin embargo, esta misma no parece ser la causa. Estos le persiguen donde sea, pero los sustos se recluyen bajo esas cuatro paredes. Si sus pesadillas fuesen obra del espíritu, le perseguirían todas las demás manifestaciones.

ㅤㅤDesearía poder marcharse sin mas y rechazar algo que no es su responsabilidad... Pero no puede engañarse a sí mismo. Sabe que todo se conecta a una vida pasada cuyos recuerdos no estaban destinados a desbloquearse.

ㅤㅤSe lleva la mano al pecho y arruga la tela de su playera, suspirando.

ㅤㅤ—Intentaré algo.

ㅤㅤConcluye y cuelga la línea.

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ㅤㅤPuertas que se azotan. Cubiertos volando cuando las gavetas se abren. Cuadernos en la mochila que se pierden o terminan con hojas rasgadas.

ㅤㅤLa presencia está furiosa, y si las caricias y los susurros leves no bastaron, la violencia vengará.

ㅤㅤTanjiro enuncia de vez en cuando «¡Estoy aquí! ¿Me oyes?» sin obtener respuesta. El diario tampoco ha reaparecido en el escritorio y se haya permanentemente recluido dentro del armario.

ㅤㅤPero nada de esto es constante. A veces hay horas completas sin actividad, y son momentos donde Tanjiro aprovecha para poder dormir... Dormir solo para revivir el escenario más horrido que vivir aquí en primer lugar. Crueles pesadillas donde la muerte por asfixia le persigue incesantemente. La imagen de esta sensación se vuelve más coherente cada vez, el surrealismo propio de los sueños pierde color para teñirse del fúnebre barniz negro del roble que rodea las cuatro paredes de sus sueños.

ㅤㅤNo está en su casa con la figura misteriosa que siempre le acompaña. Está en una embarcación, solo. Aparentemente, es su habitación.

ㅤㅤY cada rincón se llena poco a poco con agua hasta que su cuerpo deja de tocar el suelo.

ㅤㅤEl barco da vuelcos insoportablemente desesperantes y él flota entre papeles llenos de poemas dirigidos a alguien a quien se supone, conoce como la palma de su mano. No es a Dios, claramente. Estos son textos secretos que salen de su escondite, una caja de madera que ha salido por debajo de su cama para flotar frente a sus ojos. Por el movimiento del agua, cada texto le rodea mientras él busca con desespero conservarlos intactos contra su pecho, pues huir ya es inútil, la puerta del cuarto se encuentra atascada por la aplastante presión del mar. Un mar que se traga sus últimos momentos de felicidad.

            ㅤㅤ«Debo volver. Cuidaré cada verso y te los mostraré. Espérame, estaré allí y todo será un mal sueño.» Dice su voz interior. Él se resiste a cerrar los ojos mientras la vista recorre un texto de tantos:

«Por más que huya del encarne a mi más puro ansío,

gobernar mi actuar es desatino,

vueltas en mi pensamiento da tu cristalino,

verte en el prado fantaseo,

tu sonrisa beso, Muichiro.»

ㅤㅤMuichiro.

ㅤㅤEl destello de una sonrisa jovial de un joven pálido con collar azulado, aparece una última vez antes de que la energía vital del poeta comience a ceder. El hombre apenas logra sonreír ante este recuerdo, una sonrisa sin esperanza que buscar ser su último alivio antes de perecer.

ㅤㅤTanjiro siempre despierta con la cara empapada y el pecho agitado. Escenarios como este se repiten cada noche, impidiéndole vivir en paz, pero, por sobre todo...

 

ㅤㅤLa muerte jamás se había sentido tan real.

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ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤHa intentado lo mismo. Sacar el libro no funciona. Hablar en voz alta tampoco. ¿Será que esta casa está permanentemente teñida por el desespero de la presencia? Incluso intentó esparcir agua bendita que consiguió en el camino de vuelta.

ㅤㅤNada funciona.

ㅤㅤTanjiro teme a pronunciar en alto el nombre que ha conocido a través de los sueños. ¿Y si no es quien habita la casa? Le haría enfurecer más, quien sabe, incluso intentará herirlo de manera directa en un arranque de celos.

ㅤㅤEn búsqueda de más opciones, sus recuerdos le favorecen:

            ㅤㅤ«Me di cuenta que escondía un diario y otras cosas en la pared...» dijo esa vez el propietario.

ㅤㅤ¿Sugiere que hay más cosas por descubrir?

ㅤㅤTanjiro entonces se mentaliza para su última opción, algo tan desagradable como lamentable por partes iguales.

ㅤㅤDesde que reflexionó sobre la relación entre el armario y los textos del libro, pudo dar con una sospecha que hiela su sangre profundamente.

ㅤㅤEl hedor que desprende la madera interior jamás fue normal, no importa si está renovada con capas de pintura nueva y se limpia una y otra vez. Huele a viejo, huele a podrido, huele... A muerto.

ㅤㅤCubriéndose la nariz con un paño mojado, Tanjiro abre las puertas y agacha la mirada para ver el libro escondido junto al bote de tinta y la plumilla, tal y como siempre. Él acerca la lámpara de su celular y apunta contra el espacio de concreto en búsqueda de más, alguna señal. Lo que sea, da igual.

ㅤㅤY lo consigue después de largos segundos. Al fondo más recóndito, el destello de un cristal llena de reflejos azulados el pequeño espacio oscuro. Una piedra azul que Tanjiro reconoce instintivamente, y que al sacarla siente como si quisiese llorar, desconociendo el por qué. A su vez, el objeto pesa de forma anormal.

ㅤㅤAlgo en él le grita que no la toque, pero no queda más, se ha quedado sin opciones.

ㅤㅤ—Discúlpame por tocar tus pertenencias —susurra al objeto, quitándole el polvo con un trapo mojado y repasando en la visión de sus pensamientos la imagen soñada del joven de cabello largo y collar como sus ojos.

ㅤㅤ¿Habrá sido este el obsequio mencionado en el libro? No le sorprendería que buscase conservar su último obsequio hasta el día de hoy... Y extrañamente, tocarla no provocó un desastre.

ㅤㅤDe hecho, la actividad fue leve esa noche. Los cubiertos se movían en su mesa con sutileza, las paredes susurraban algo que jamás podrá descubrir, pero que podía sentirse como una disculpa.

ㅤㅤTomando estos acontecimientos como una buena señal, vuelve al libro e idea un plan antes de medianoche.

ㅤㅤ¿Será que la respuesta se encuentra en esta gema? «¿Es aquí donde yaces tú, Muichiro?»

ㅤㅤDa vueltas en las páginas en búsqueda de recaudar más información, todo aquello que alguna vez agradó al hombre y que le haya dado felicidad podría apaciguar su comportamiento.

ㅤㅤ—Esto es lo último que se me ocurre, espero que no te moleste. Solo quiero ayudarte, por favor déjame hacerlo —suplica mientras piensa en el plan de mañana, antes de irse a dormir y apagar la luz.

 

ㅤㅤMilagrosamente, sus súplicas han sido escuchadas por primera vez, pues los movimientos cesaron esa noche.

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ㅤㅤTanjiro jamás ha sido creyente de alguna religión en particular. Era tan ateo como cualquier persona de su generación pudiese ser, incluso rituales comunes japoneses no son practicados por simple desapego a lo espiritual.

ㅤㅤNo es que fuese desconsiderado, por el contrario, es su propia forma considerada y directa de ser la que le orilla a hacer a un lado la superstición. Cuando alguien se marcha de esta vida, es del tipo que acompaña a la persona herida y le motiva a expresar todo lo que sienta, en vez de confortarle con la ideación de que un alma querida seguirá acompañándola.

ㅤㅤLe parece un concepto cruel engañarles así, prefiere que lo gozado en vida se quede ahí hasta que todo termine cuando deba terminar.

ㅤㅤEstos principios han dado un vuelco desde que llegó a Mantua.

ㅤㅤAhora no niega que existan almas vagando la tierra, sino que ahora les ve como entidades que albergan dolor profundo que les ata a este plano. Existe algo que no les permite descansar y por ende atormentan aquello que consideren opuesto a su misión incompleta en esta tierra.

ㅤㅤEntonces Tanjiro se pregunta, ¿cómo se puede cumplir la misión de alguien que vivió hace doscientos años?

ㅤㅤNo lo sabe, solo sigue una absurda corazonada que llegó a él la noche anterior. Es probable que sea hasta blasfemo para este ser que su collar sea llevado al sitio que le arrebató a su amante. Y todo solo porque recordó, a Muichiro le encantan los vitrales.

ㅤㅤEs así que Tanjiro se encuentra rodeado de silencio puro mientras se adentra en los pasillos vacíos de la iglesia de Mantua. Están en un horario donde no hay misa o reuniones dominicales, solo es él y un templo abierto a los citadinos que van en busca de un espacio de calma para meditar.

ㅤㅤCada paso hace eco en la casa de Dios, o así es como la gente le hace llamar.

ㅤㅤSosteniendo el collar en mano, toma asiento en una banca de madera antigua y bien cuidada. Es entonces que se une al silencio mirando al frente y apreciando una cruz frente a sus ojos.

ㅤㅤNo es creyente, ahora mismo se considera una especie de agnóstico por los sucesos de estos últimos meses. Aun así no puede negar que este templo conserva una enorme carga energética, al parecer se ha vuelto susceptible con el tiempo.

ㅤㅤ¿Qué es lo que debería hacer ahora? ¿Llamar a un sacerdote? ¿Mojar el collar en agua bendita? ¿Dejarlo aquí y abandonarlo sin más?

 

ㅤㅤQuizá sea buena idea solo... Esperar...

 

 

 

 

 

 

 

            ㅤㅤTap tap tap.

 

ㅤㅤPasos entaconados comienzan a sonar desde la puerta al pasillo central. Suenan familiar.

ㅤㅤSe acercan tranquilamente hasta que la persona toma asiento en una banca de madera también, al otro lado del Tanjiro, mirando al frente, sonriendo de forma casi imperceptible. En silencio, ambos presencian la magnificencia de la arquitectura europea.

ㅤㅤ—... Siempre pensé que los vitrales eran la mejor parte de salir a las calles.

ㅤㅤEnuncia una voz masculina.

ㅤㅤTanjiro gira la cabeza lentamente.

ㅤㅤEl perfil de un joven pálido que mira los vitrales de los muros con ojos brillantes se aprecia con quietud. Porta un saco azul pastel lleno de bordados en cada orilla externa de la tela similares al hilo de oro. Deben serlo en realidad.

ㅤㅤA sus pies puede ver calzado con tacones bajos, propios del pasado masculino en este país.

ㅤㅤTanjiro mantiene la paz mientras aprecia su presencia, los ojos le recorren cada largo del cabello y el exótico aspecto japonés mezclado con lo europeo.

ㅤㅤ—Me miraste de la misma forma el día que nos conocimos —dice el hombre, esta vez mirándolo con una risa tenue suspirándose—. Es nostálgico, ¿no te parece?

ㅤㅤSu voz cantorea con tanta dulzura que a Tanjiro le resulta imposible pensar que esta es la misma presencia que se ha dedicado a atormentar a tantas personas en el pasado. La desesperación puede cambiar a cualquier persona, piensa antes de separar sus labios—: Sí, yo también lo siento... ¿Muichiro, cierto?

ㅤㅤ—Es bueno saber que descubriste mi nombre. Es extraño. Pasé tanto, tanto, tanto tiempo ㅤㅤesperándote, y ahora que te presencio, me siento tan tranquilo... Incluso si sé que no eres el mismo. Quizá, es eso lo que me da tanta paz. Saber que mi Tanjiro descansó y pudo renacer.

ㅤㅤ—¿Siempre supiste que no era el mismo?

ㅤㅤMuichiro niega—: Sucedió cuando tomaste mi collar. Hasta ese momento, todo lo que veía era neblina oscura... tan densa que me oprimía el pecho. Me impedía verte con claridad y tu silueta me bastó, pensé «por fin estás aquí». Ahora que te aprecio mejor, sé que no eres el Tanjiro que yo amé. Vistes distinto, tu cicatriz es distinta, todo tú no es el mismo. Quizá siempre lo supe desde el primer momento y me negué a aceptarlo, pienso ahora.

ㅤㅤEl joven aprieta las manos sobre la tela de sus pantalones, los dedos le tiemblan mientras él sostiene la sonrisa imperturbable. Tanjiro inclina la cabeza y le observa fijamente sin ser correspondido, no piensa tragarse tanta calma fingida.

ㅤㅤNo le ve como un alma en pena, es el rastro de alguien que murió solo y atascado en un duelo que jamás superó.

ㅤㅤY sabe lo que leyó en esas páginas, conoce perfectamente lo que es soportar todo en silencio porque nadie más comprende tu sentir en un país donde nadie te verá como un igual. Siempre se es extraño, exótico, afuerino.

ㅤㅤ—Muichiro —Enfatiza el nombre, y el otro sobresalta solo de escucharlo con la misma voz que tanto ha extrañado—. Cuéntame. Nadie más te entendió, pero ahora yo lo hago. Yo seré tu diario.

ㅤㅤEl espíritu vuelve a temblar—: ¿De verdad me escucharás? ¿No te irás a trabajar? ¿No hay alguien apresurándote?

ㅤㅤ—Nada se interpondrá en lo que tengas que decir.

ㅤㅤEl joven de melena sigue tenso. Temblor nace en sus piernas, sube a los hombros, luego a los labios y los ojos ceden, derramando las primeras lágrimas. Lo que solía ser una sonrisa ahora no es más que sufrimiento.

ㅤㅤ—Fue en esta iglesia donde lo supe, trabajabas aquí como mula sin descanso. Me tomó quince años salir y preguntar por ti. Jamás tuve el valor de saber por qué no volviste a casa, me negaba a saber que tu desaparición fuese real y no una catástrofe de mi atrofiada cabeza. Ese fue mi descenso a la locura.

ㅤㅤ»Me recluí en el ropero para llorar hasta dormir, así fue la primera vez. Después me dije «ellos mintieron, se lo han llevado», era fácil, más fácil que aceptar que habías dejado de ser una esperanza, sino una entelequia... Y pensarte se volvió mi alivio. Dejé de importarme. Dejé de comer, de vivir, solo existí en ese armario escribiendo sobre ti en mi diario, mi única compañía. Me pregunto cuándo habrá sido el día en el que habrán encontrado mi cuerpo.

ㅤㅤ»No me sorprende que me hayan encontrado en los huesos. Sin ti me convertí en el raro del pueblo, el afuerino enfermo que sollozaba cada noche. Eso me aisló más, menos deseé salir y me alejé por siempre de la sociedad. Nadie se interesaría por saber qué pasará con un demente así.

ㅤㅤMuichiro se curva hacia dentro y aprieta los ojos, no puede seguir por el llanto que se intensifica y duele como el primer día.

ㅤㅤTanjiro se pone de pie haciendo crujir la madera del asiento y se sienta a su lado, acercándose demás a lo sobrenatural, y todo con el propósito de transmitirle su escucha, el espíritu tiene toda su atención—: ¿Qué más?

ㅤㅤ—Haber presenciado tu silueta entrar por esa puerta solo alimentó mi negación, pero verte aquí y saber que no eres a quien amé duele mucho más. Quisiera seguir creyendo que volverás, y al mismo tiempo lo aborrezco... Siempre trastornaste mi cabeza.

ㅤㅤ—Entonces debes saber perfectamente por qué te he traído aquí, ¿cierto?

ㅤㅤMuichiro asiente y gimotea—: Me niego a soltar el amor que te tengo... Es la última pureza que me queda.

ㅤㅤ—Muichiro... no te tortures así —Tanjiro inclina la mirada, le dice con ella que le mire devuelta—: Todo el tiempo, todas tus palabras, todos tus pensamientos se centraron en él. Incluso en vida, no hacías más que guardarte tu dolor y engañarte con que Tanjiro lo arreglaría todo por ti, ¿Acaso no fue agotador? —Muichiro asiente con remordimiento—. ¿Jamás te preguntaste si... detenerte por una vez era la solución? No digo que comiences a odiar lo que sientes, más bien, comprender que lo que les unía ya no sería correspondido, y hacerte cargo de ti mismo. Deja de aferrarte a esto —presiona el collar—. Piensa en ti por una vez.

ㅤㅤAlgo encaja para Muichiro en ese momento. Él hace una pausa conmocionada y le devuelve la vista al fin, revelando el verdadero dolor que durante siglos se ha acumulado.

ㅤㅤ¿Es así como su decadencia se cimentó? ¿Realmente se descuidó tanto?

ㅤㅤEl romance que conoció en su época hablaba de la devoción absoluta, la belleza trágica de morir anhelando al amante, las flores rodeando los cuerpos inertes, pinturas maravillosas que enaltecían la decadencia humana... ¿No ha sido lo correcto todo este tiempo? Morir por alguien es belleza entre tragedia, se convenció de ello años atrás... Y es por ello que ha terminado así, sumido en el desespero, atascado en un duelo que jamás se permitió sanar. Con el cuerpo pútrido tatuado en madera vieja. Solitario, oscuro, fúnebre y lamentable.

ㅤㅤMuichiro jamás fue una Ofelia muerta, fue un pedazo de escombro limpiado por alguien más al comprar su propiedad.

ㅤㅤEl collar de aguamarina sigue entre las manos del hombre, un objeto al cual Muichiro decidió atarse y el cual le ha traído hasta aquí. La última muestra de amor de aquel a quien tanto anheló, podría por fin, dejar de ser la cárcel que jamás le permitirá descansar.

ㅤㅤ—Jamás creí que nuestro reencuentro fuese de esta manera —Muichiro se limpia las lágrimas con el brazo, calmando sus gimoteos—. ¿Sabes? Jamás creí en Dios, tampoco creí en Buda... Solo recurría a ellos cuando me sentía solo, y si no eran ellos, lo era Tanjiro. Jamás encontré la confianza en mí mismo... pero justo ahora, debe existir algo que me permite verte, te permite verme. No lo sé, es una corazonada.

ㅤㅤTanjiro asiente—: Sí, pienso exactamente lo mismo. Es por ello que no deberías desperdiciar esta oportunidad.

ㅤㅤRíe—: Creo que... No eres tan distinto a mi Tanjiro en realidad, él solía compartir muchos de mis pensamientos.

ㅤㅤPara fortuna de Tanjiro, su compañía parece estabilizarse con el pasar de los segundos. Muichiro devuelve su vista al frente, suspira con lentitud varias veces mientras endereza la postura.

ㅤㅤEl silencio vuelve a gobernarlo todo. Este es un espacio de reflexión exclusivo para Muichiro que Tanjiro respeta completamente, y cuando ha encontrado su respuesta, vuelve a romper el hielo—: Tanjiro, hay una última petición que me gustaría cumplir.

ㅤㅤ—Te escucho.

ㅤㅤMuichiro se pone de pie, la madera bajo su regazo no ha hecho ningún sonido—: Déjame abrazarte una última vez.

ㅤㅤTanjiro traga con leve temor. No ante tocar lo sobrenatural, sino a la probable imposibilidad de hacerlo. ¿Y si no puede hacerlo? ¿Y si no es capaz de cumplir su último deseo y este intento de liberación ha sido en vano?

ㅤㅤSolo existe una forma de comprobarlo.

ㅤㅤSe pone en pie también, dándose cuenta que debe llevarle al menos media cabeza de altura, quizá un poco más. Bajo esta perspectiva, la presencia que solía aterrarle contrasta con la realidad, resulta ser alguien vulnerable que solo busca su tacto una última vez.

ㅤㅤLa fortuna sigue de su lado entonces, pues tal y como Muichiro expresó, Tanjiro atribuye a la cantidad de energía rodeando este sitio la razón por la cual es capaz de abrazarlo justo ahora. No existe rastro alguno que le diferencie del tacto humano mientras le rodea con suma protección; el olor a madera suave; el movimiento en su cabello; la suavidad de su complexión. El calor compartido se siente extrañamente nostálgico, sin saber describir exactamente el origen. Algo dentro de Tanjiro le agradece permitirse dar este gesto, como si descansara y le envolviese con su paz.

ㅤㅤMuichiro hunde la mejilla contra su pecho y cierra los ojos—: Te extrañé —susurra, sin dirigirse al Tanjiro que toca, sino al que alguna vez amó—. Gracias por haberme hecho así de feliz... No existió un solo día en el que no haya agradecido tenerte. Adoré cada poema que salía de tu pecho, te arrancabas el corazón y me lo ofrecías en papel... Pero hubo días en los que me descuidaste y yo seguí devoto a ti; jamás me perdonaré por haberme permitido callar estos pensamientos que se acumularon dentro de mí, pues mi rencor creció, me hizo atormentar a quienes no lo merecían. Y ahora entiendo que mi amor por ti dejó de sanarme. Me torturó, dolió, me mató —sentencia mientras los brazos bajan, comenzando a hablar para sí mismo esta vez—. Ya es suficiente, Tanjiro. Esto terminará aquí —Ambos se distancian, Muichiro le ofrece una última sonrisa resignada que entrecierra los ojos. Forma una reverencia de agradecimiento que resalta la belleza ondulante en su pelo—. Hace tanto que no hacía esto, es nostálgico —ríe, y cuando vuelve a erguirse, su ropa ahora es de origen oriental, un yukata azul que Tanjiro logra reconocer—. Usé el atuendo que tanto quería mostrarte, pero prefiero mi propia comodidad. Puedes tomar asiento ahora, adelante, también mereces un descanso de mí.

ㅤㅤLa señal es clara. Tanjiro ve su espalda caminar hacia el pasillo en dirección a la salida, la silueta casi adorable le motiva a hablar una última vez con la sensación de que no ha sido suficiente—: Muichiro —Él da la vuelta por sobre el hombro—. Hace poco... Soñé con recuerdos de mi vida pasada. Solo quería hacerte saber que Tanjiro pensaba en ti más de lo que creías. Él nunca dejó de escribir sobre ti. Solo quería que lo supieras.

ㅤㅤ»Espero... Espero que podamos renacer juntos la próxima vez.

ㅤㅤEl joven asiente en silencio, y continúa su paso sin decir nada más. El sonido de las getas de madera hace eco en cada rincón del templo mientras Tanjiro se devuelve al asiento y mira al lado opuesto.

ㅤㅤAún dudoso ante este silencio, siente el ferviente impulso curioso de voltear otra vez y decirle algo como «Hasta entonces» o un «Todo estará bien». La sensación agridulce le invade hasta que le hace ceder, levantarse de nuevo y... darse cuenta que el pasillo está vacío.

ㅤㅤÉl agacha la cabeza, suspira.

ㅤㅤSus manos sosteniendo el collar se sienten ligeras como el objeto mismo. El peso que reposaba contra sus hombros también se ha esfumado.

ㅤㅤ

ㅤㅤEntonces, después de todo, ha hecho lo correcto.

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ㅤㅤ

ㅤㅤ—Descansa, Muichiro.

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ㅤㅤTodo estará bien ahora.

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            ㅤㅤMuichiro se retuerce contra la cama y el aire le falta por las carcajadas que no puede contener. La cama de madera rechina con el peso de dos hombres jugando infantiles sobre ella.

ㅤㅤ—¡Para ya! —exclama el menor—. ¡Me falta el aire!

ㅤㅤTanjiro ríe con él y por fin le suelta. Como una conclusión a este ataque amistoso, le obsequia un beso que apenas ha durado medio segundo.

ㅤㅤEl otro se limpia los labios con el antebrazo—: Me besas demasiado, ¡atrevido!

ㅤㅤ—¡Pero aquí es normal! ¿Por qué te quejas? Veo placer en tu rostro.

ㅤㅤ—Calla ya —El índice se posa contra los labios del mayor, sin éxito, pues Tanjiro ha vuelto a atacar sus labios con más vehemencia.

ㅤㅤEs abrumador. Un afecto abrasador que envuelve la piel del joven en el calor de lo que se siente como la leña, un olor que Tanjiro desprende y que impregna a su pareja cada que puede. Los dos cierran los ojos, los brazos del menor pierden fuerza y su cuerpo se funde contra el colchón. Tiene razón, cada beso es más placentero que el anterior, solo se aferra a la poca modestia oriental que le queda, una que Tanjiro ha abandonado más pronto en comparación.

ㅤㅤAl lateral de la cama, sobre un rústico buró, yace una caja de madera que la mano escurridiza del mayor busca, sin despegarse del otro, distrayéndole y separándose solo hasta que puede reposar la caja sobre su pecho. Por supuesto, Muichiro se toma su tiempo devolviéndose a la realidad cuando se da cuenta que ya no lo tiene sobre sí, es así de débil.

ㅤㅤ—¿Qué es eso?

ㅤㅤ—Feliz cumpleaños, Muichiro.

ㅤㅤY entonces se estabiliza de un brinco, sentándose sobre sus piernas y rebotando en el colchón—: ¡Miénteme! Creí que el regalo sería la lasaña de esta mañana.

ㅤㅤ—¿Tanto te gustó?

ㅤㅤAsiente, mientras impaciente, abre la caja de madera y sonríe con todos los dientes. El brillo de una gema azulado verdosa reluce y él extiende la cadena que le rodea. Pesa, es ostentoso, sin ser demasiado vistoso.

ㅤㅤY la euforia de Muichiro se frena cuando escucha la prosa de su amante mientras disecciona el objeto, como parte de su obsequio. Otro de sus poemas, algo que les da de comer y les llena de vitalidad cuando existen estos breves espacios de intimidad.

ㅤㅤMuichiro solo mira a sus propias rodillas con los ojos humedeciéndose a medio camino. Arruga la tela de su delgado pantalón y aprieta los labios.

ㅤㅤ«Jamás volveré a Nippon» piensa, «Estoy loco. Estoy perdido».

ㅤㅤCuando Tanjiro termina de recitar, se ve atacado con el afecto de su pareja, quien parece haberse rendido con el tema de la decencia social propia de su país de origen.

ㅤㅤEl romance les tiene abrumados. Les acompaña en este hogar solitario y pequeño que se mantiene caliente por la leña, alejados de todo. Extraños que han huido a lo desconocido en búsqueda de paz, pues solo se tienen a los dos.

 

ㅤㅤEstán solos.

 

ㅤㅤEstán prendados.

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