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Eris siempre había sido una profesora amable y dedicada. Sus alumnos la adoraban por su amabilidad y comprensión, y sus colegas la respetaban por su profesionalismo y compromiso con su trabajo. Sin embargo, cuando Lily llegó a su clase, algo en ella cambió. Lily era una niña de ocho años, con una inocencia y dulzura que parecían iluminar la habitación. Eris se sintió inexplicablemente atraída por ella.
Al principio, Eris luchó contra sus sentimientos. Se decía a sí misma que era imposible, que era incorrecto. Pero cuanto más tiempo pasaba con Lily, más fuerte se volvía su deseo por ella. Hasta que un día, no pudo resistirse más.
Fue un viernes por la tarde, al final de la clase. Eris estaba ayudando a Lily a empacar sus cosas cuando notó cómo la luz del sol hacía que el cabello de Lily pareciera un halo dorado. En ese momento, Eris sintió un amor tan fuerte y puro que no pudo evitar besar a Lily en la mejilla.
"Te quiero, Lily," susurró.
Lily se sorprendió y se sonrojó. "Yo también te quiero, señorita Eris."
A partir de ese día, Eris comenzó a enamorarse más y más de Lily. Sus sentimientos eran fuertes, pero también lo era su deseo de mantener su relación inocente y apropiada. Hasta que un día, Eris encontró un libro de historias eróticas en la biblioteca de la escuela.
Eris se sintió intrigada por el libro, pero también sabía que era exactamente lo que necesitaba. Si quería satisfacer su deseo por Lily sin lastimarla, necesitaba aprender a ser más pervertida.
Así que comenzó a leer el libro en secreto, aprendiendo todo lo que podía sobre el arte de la seducción y la perversión. Y luego, comenzó a aplicar sus nuevos conocimientos en su relación con Lily.
Cada día, Eris comenzaba la clase contando una historia que parecía un cuento de hadas, pero que en realidad era una historia erótica disfrazada. Lily escuchaba atentamente, sin sospechar nada.
"Y entonces, la princesa se acercó al príncipe y le susurró algo al oído que hizo que él se sonrojara," Eris leía, su voz suave y melódica llenaba la habitación. "¿Qué crees que le dijo, Lily?"
Lily pensó por un momento antes de responder. "Tal vez le dijo que lo amaba."
Eris sonrió, sintiendo un calor en su rostro. "Quizás. O quizás le dijo algo mucho más atrevido, como: 'Quiero sentir tus manos en mis pechos' o 'Quiero probar tu boca'."
Lily se sonrojó y se rió nerviosamente. "¡Señorita Eris, esas cosas no se dicen en cuentos de hadas!"
Eris se rió con ella. "Tienes razón, Lily. Perdón, a veces me dejo llevar por mi imaginación."
También comenzó a enseñar a Lily a usar ropa que, aunque parecía inocente, tenía un toque provocativo. "Recuerda, Lily, tu ropa es una forma de expresarte," le decía Eris mientras ayudaba a Lily a elegir su ropa para el día. "Así que siéntete libre de elegir lo que te haga sentir más segura. ¿Qué te parece si probamos esta blusa que te deja ver un poquito más de tus hombros? Es muy adecuada para tu edad, pero también puede hacer que los chicos se fijen en ti. Es importante empezar a llamar la atención de los demás a tu edad."
Pero todo esto lo hacía en secreto, manteniendo las apariencias para que nadie sospechara de lo que estaba sucediendo. Eris estaba jugando un juego peligroso, pero no podía detenerse. Estaba demasiado enamorada de Lily, y demasiado obsesionada con satisfacer su deseo pervertido.
La perversión de Eris floreció en la inocencia de Lily, pero ella estaba decidida a mantener las apariencias. A medida que avanzaba el primer episodio de su plan, Eris se preguntaba qué tanto podría llegar a corromper la pureza de Lily antes de que todo se derrumbara a su alrededor.
