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La magia. El progreso. Un sueño que nació de su anhelo por cambiar el mundo a través de lo desconocido y pocas veces contemplado. La vida parecía más sencilla cuando Jayce Talis se permitía soñar en la soledad de su habitación. Incluso después de estar de pie frente al vacío, contemplando a la muerte en aquella noche en la que Viktor logró salvarlo con nada más que palabras y una mirada, su vida seguía sintiéndose como un increíble milagro. Jayce encontró a alguien con quien compartir un mismo sueño, alguien que creía en él tanto como para arriesgarlo todo. Ahora los días en el laboratorio, las conversaciones nocturnas y en especial la imagen de su compañero, que se quedó grabada en lo profundo de su ser, se convirtieron en sus recuerdos más preciados.
En ese momento, todo tenía sentido para Jayce.
Mas el tiempo pasó, y el peso de enfrentar la realidad cayó de golpe sobre sus hombros. Nadie dijo que sería fácil, pero tampoco que sería tan complicado. ¿En qué momento confundió una mera ilusión con su más preciado sueño? Se equivocó al querer cambiar el mundo y fue el mundo quien lo cambió a él; cometió tantos errores, corriendo en círculos e ignorando lo que realmente era importante.
Jayce se perdió a mitad del camino y estaba tan arrepentido de no haberlo visto antes, que la desolación se anidó en su pecho, aplastando cualquier rastro de esperanza en su interior. Era una pena darse cuenta a estas alturas, pero lo que en verdad lo lastimaba era saber que el sueño que alguna vez compartió con Viktor, no era más que un sutil guiño del pasado. ¿En qué momento se alejó de él? ¿Por qué no hizo más para mantenerlo a su lado? ¿Realmente había perdido a quien le daba sentido a su existencia así de fácil? La única razón por la que seguía vivo era él. Siempre fue por él. Entonces, ¿por qué debía terminar así?
Ese sueño solo tenía valor si era de los dos.
La anomalía le ayudó a armar el rompecabezas: algo más grande que cualquiera de los dos. Al escuchar la verdad y, después de vivir su destino en carne propia, por fin era capaz de entender su historia junto a Viktor; aquella que estaba destinada a ser en esa y en cualquier línea de tiempo.
Su secreto mejor guardado fue revelado, no quedaba más por descubrir ni más por esconder. Finalmente, Jayce tenía el valor de enfrentarse a sus sentimientos por Viktor. Todo era tan claro como el fiel recuerdo de su único compañero, como aquella imagen tallada en el fondo de su mente desde aquel entonces, y que regresa a él justo cuando más lo necesita. Jayce retomó el rumbo de nuevo, como la noche en que su Viktor le dio la oportunidad de seguir adelante, con una mirada llena de fe y confianza que no necesitaba razones. Un evento único e inigualable, congelado en el tiempo, solo eso era necesario para que Jayce encontrara su camino de vuelta.
Magia. Ciencia y progreso. Evolución.
Nada se compara con el amor y la admiración que Jayce Talis siente por Viktor. No hay voz que hable en su nombre, que hable más alto que su corazón. Si existía un sentimiento más intenso que amar a alguien tal y como es, apreciando la belleza en cada una de sus imperfecciones, entonces quizá Jayce podría expresar su pasión por Viktor con palabras. Esta vez, ya no hay más peso sobre sus hombros, ni fuerza alguna con el poder de detenerlo. El miedo o la incertidumbre; simplemente desaparecieron, al igual que la tristeza y el vacío que sintió desde el día en que dejó partir a Viktor.
"All I want is my partner back"
Dos destinos entrelazados por una fuerza más poderosa que el amor mismo, una conexión intrínseca capaz de ir más allá del tiempo. La relación que nació de Jayce y Viktor podría ser el resultado más hermoso de la casualidad y el destino. Y, aun así, lo único que deseó Jayce fue tener a su compañero de vuelta una última vez. Dios. Él lo necesita tanto, igual o más que el primer día en que sus vidas se cruzaron. Inclusive ahora, Jayce no concibe mayor sueño que tener a Viktor de nuevo entre sus brazos. Tal vez esa también era su más grande ambición, poder abrazarlo como nunca antes abrazó a alguien y decirle suavemente lo hermoso que es.
"Volvamos al principio" es lo que más desea Jayce Talis al entender lo que sucederá, pero sabe que es inútil desear más tiempo junto a quien ama cuando el momento de reparar los errores del pasado llega. ¿Soy egoísta por querer estar a tu lado a pesar de todo? Lo dejo ir una vez en su vida, no cometería el mismo error dos veces. Pues para Jayce, no hay nada ahí afuera que valga más la pena; encontró todo lo que necesitaba en un instante y no lo perdería por vivir una vida sin Viktor. Porque no existía sueño más grande que una promesa y no hallaría otro amor más grande que el que sentía por Viktor.
"In all timelines, in all possibilities, only you can show me this"
La ciencia. La evolución. Su vida antes era como un recuerdo que se volvía cada vez más borroso. Todas sus acciones, todos sus pensamientos e ideas, siempre fueron impulsados por algo más grande que él mismo. Viktor vivió durante muchos años con el deseo de ayudar a las personas; todo lo que quería era acabar con las limitaciones que, por azares del destino, fortuito e injusto, se interponían en la historia de cada individuo como si de una maldición se tratase.
Quizá así también podría ayudarse a sí mismo.
Entonces, cuando la oportunidad se presentó frente a sus ojos, entendió que había un lugar para él todavía. Jayce llegó para cambiar sus vidas y Viktor siempre estuvo agradecido de tenerlo a su lado en todos esos años. Con el pasar del tiempo, sus preocupaciones se transformaron en sueños; el dolor que sentía era cada vez menos y la inexplicable nostalgia que lo acompañó por tantos años se desvaneció como un suspiro. Viktor no lo admitiría en voz alta, pero ahora para él la anestesia tenía otro nombre.
Un hombre de ciencia no puede explicar lo que el afecto o el amor significan de forma exacta sin perderse en la ecuación; de origen desconocido, una variable indeterminada, tal vez infinita. Era mejor no buscar el porqué de algo tan complejo y maravillarse de su belleza innata. Por fortuna o destino, Viktor lo entendió a tiempo, permitiéndose disfrutar de detalles tan fugaces como las miradas que Jayce siempre le regalaba. De comprensión, protección, ternura, ¿tal vez amor? No importa. Solo mantén tus hermosos ojos en mí y guarda los recuerdos de quién era yo antes. Es todo lo que podía pedir estando al borde de un porvenir irrevocable.
Viktor y Jayce son solo humanos, cometieron errores y sufrieron las consecuencias. Cayeron una y otra vez, y aun así ahí estaban, en la inmensidad de lo desconocido. El destino se encargó de que se encontraran nuevamente, después de tanto tiempo separados finalmente estaban reunidos cara a cara.
"Así que quédate conmigo" eso era lo más difícil de decir después tanto tiempo viviendo en el silencio. No importaba si era lo que más necesitase, no podía sentenciar el destino de su compañero una vez más. ¿En qué momento se extravió del camino? Viktor se equivocó al pensar que quedaba algo más por intentar, perdió su humanidad y también lo perdió a él. Dios. Ahora ni siquiera tenía el valor para mirar a Jayce a la cara.
Lo que separa la admiración de la más ingrata decepción es solo una línea delgada, una que Viktor cruzó hace mucho. ¿Te decepcioné?, cuestionó sin palabras una y otra vez, pero jamás halló el valor para preguntárselo directamente. Pues al final del día, ¿cómo volvería a mirar esos lindos ojos después todo lo que hizo?
"Llévame de vuelta al inicio" es lo que más desea Viktor. Revivir cada momento que pasaron juntos, incluso si solo fuese por un segundo, sería suficiente para recordar cómo se sentía estar vivo. ¿Era demasiado tarde para volver a dónde todo comenzó? Iniciar desde cero. Una petición egoísta, pero humana, al fin y al cabo. Viktor volvía a ser quien era en realidad, aquel que nunca dejó ser; luego de que Jayce le abriera los ojos, después de escucharlo confesar todo aquello que tanto necesitaba para lograr la salvación.
Él tuvo razón: Solo Jayce podía mostrárselo.
Honestamente, descubrir que su destino estaba unido al de su mejor amigo, en todas las posibilidades, era indescriptible. Aquella conexión que sintió la primera vez que sus ojos se fijaron en Jayce; ahora cobraba sentido el cosquilleo en su pecho cuando leía cada página escrita por él. No era solo una emoción pasajera. Poco a poco, los recuerdos en su cabeza se volvieron más nítidos que antes. Sin embargo, a pesar de todo, saber que sus caminos eventualmente serían uno o nada, dejó un sabor amargo en su boca.
Ahora era muy tarde, ya no había un inicio al que regresar, solo un montón de recuerdos de ambos compartiendo sus días en un pasado inalcanzable. Porque a Viktor ya no le quedaba nada por qué luchar, no hay más para él que enfrentar a su destino. Era el momento de encarar sus miedos; una última vez, haría lo correcto y terminaría lo que alguna vez comenzó.
"We finish this together"
En verdad esta vez, Viktor pensó que podría hacerlo por sí mismo, pero estaba tan equivocado. Porque Jayce seguía a su lado todavía, contemplándolo con esa tierna mirada que nadie más era capaz de darle; esperándolo pacientemente, porque estaba listo para morir junto a él de ser necesario. La presencia de Jayce significaba el cielo entero, más que cualquier otra experiencia en el mundo. La confianza que Jayce le transmitió a Viktor al tocarlo solo podía describirse como infinita; sus manos y el calor que transmitían sobre su piel, era una sensación que llevaría consigo hasta el final de sus días.
La distancia no es más un problema, no hay palabras, solo un destello que amenaza con convertirse en supernova y el roce sutil entre sus frentes cuando finalmente se juntan. Ambos amantes jurarían ante mil dioses si pudieran, que incluso si el mundo se detuviera, el sentimiento se volvería eterno al instante en que sus miradas volvieran a unirse para nunca más dejarse ir. Jayce y Viktor encontraron el camino de regreso, así como el valor que creyeron perdido, dándoles la fuerza que buscaban y la paz que tanto necesitaban.
Realmente, su historia estaba predestinada desde el principio.
