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Trivia 轉: Seesaw

Summary:

¿Pasaría Sanji sus horas en el restaurante buscando una forma de salir de esto sin heridas? ¿Seguía a su lado por miedo a romperle el corazón? ¿O simplemente no quería cargar con el peso de ser el villano? Zoro no quería ser el primero en abandonar el barco, pero sabía que, si se aferraban demasiado, terminarían hundiéndose el uno al otro.

Notes:

Un dia escribire un Zosan con happy ending, hoy no sera ese día!!!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Ingresó al departamento lentamente, evitando hacer mucho ruido. Era una costumbre que había adquirido años atrás, cuando no quería distraer al rubio, que generalmente se encontraba cocinando pacíficamente a esa hora.

Por momentos, le costaba recordar que Sanji últimamente no pasaba las cenas con él porque tomaba horas extras en el Baratie. Realmente no lo juzgaba; después de todo, sus más recientes momentos juntos estaban repletos de discusiones sin sentido, palabras hirientes y portazos que resonaban por todo el piso.

A veces se preguntaba qué había salido mal. Ambos eran inseparables en su juventud y, para todo su grupo de amigos, era lógico que sus pequeñas riñas desembocaran en un amor incontrolable y repleto de pasión. Y así fue durante muchos años: los dos habían encontrado un peso en el otro que equilibraba la balanza en sus vidas.

Allí donde Zoro era impulsivo, el cocinero se mantenía sereno y conciliador. Y cuando las inseguridades del rubio resurgían y amenazaban con llevarlo al final del abismo, el peliverde lo protegía entre sus brazos y le devolvía la seguridad.

Por momentos, sentía que podía volver a lo que tenían.

Que las tardes observándolo cocinar bajo el sol que se filtraba por la ventana, al ritmo de una canción que ya no podía recordar, regresarían a ellos como las olas a la orilla. Veía cómo sus manos se movían con precisión y dedicación, transformando cada plato en una declaración silenciosa de amor. Sus ojos azules, brillantes y concentrados, reflejaban la misma pasión que ponía en cada receta, como si en cada bocado intentara transmitir todo lo que sentía y no decía en palabras.

Pero nada parecía volver a su estado original.

Sabía que, en el fondo, se amaban, pero algo en ellos se había desgastado al punto en que ese amor se convirtió en algo más parecido a una sensación de estabilidad y seguridad. Su corazón ya no amenazaba con salirse de su pecho cada vez que se besaban, sus manos no picaban por la necesidad de tocarlo, y su sueño ya no se interrumpía por querer estrecharlo entre sus brazos.

La culpa lo invadía, pero sabía con certeza que ese deterioro en su amor era recíproco, y que él menor se sentía exactamente igual. Después de todo, años de amistad previa lo habían llevado a conocerlo por completo.

Se sirvió un vaso de whisky y se recostó en el sillón.

Tiempo atrás, en ese instante estaría con su novio masajeando sus hombros luego de un largo día de entrenamiento; ahora debía conformarse con el calor de una bebida añeja y un silencio desolador. Aunque tampoco se quejaba: entre el periodo de palabras de amor y la soledad, supieron vivir uno lleno de discusiones, repletas de palabras llenas de odio que inundaban sus conversaciones, aumentando el resentimiento creciente entre ellos, como si la necesidad de encontrar un culpable fuera la finalidad de los gritos.

Cerró los ojos, pensando en una solución a todo esto, una que no los llevara a arruinar esa amistad que lo había salvado tantas veces, esa que lo sostenía en sus momentos más difíciles. Pero ¿realmente iban a perderse por completo si el romance los abandonaba? ¿Ya no quedaba una última oportunidad de cariño entre ellos? Incluso en momentos así, lo único que buscaba salvaguardar era esa complicidad que construyeron desde su primer día de escuela, cuando decidieron que protegerían a su amigo Luffy con todas sus fuerzas.

 

¿Pasaría Sanji sus horas en el restaurante buscando una forma de salir de esto sin heridas? ¿Seguía a su lado por miedo a romperle el corazón? ¿O simplemente no quería cargar con el peso de ser el villano? Zoro no quería ser el primero en abandonar el barco, pero sabía que, si se aferraban demasiado, terminarían hundiéndose el uno al otro.

Estaba cansado de oscilar alrededor del tema mientras seguía pretendiendo que todo estaba bien, como si el fuego no se hubiera consumido por completo y ahora las cenizas los ahogaran a partes iguales.

Tenía que ser él quien tomara la iniciativa, no solo para salvar a Sanji de culparse eternamente por dejar de amarlo, sino porque era su forma de velar por su inevitable final de la forma menos dolorosa posible.

Se dirigió a su habitación en busca de su valija; tenía que apurarse si quería empacar todas sus pertenencias antes de que el rubio regresara.

Abrió la valija y comenzó a meter su ropa sin pensar demasiado: camisetas, pantalones, su ropa de entrenamiento. Todo entraba sin orden, sin cuidado. No tenía tiempo para plegar nada.

Su mano se detuvo.

Sacó una camisa, la sostuvo entre sus dedos. La primera que había usado en una cita con Sanji. Suavemente, pasó los dedos sobre la tela. Por un momento, la imagen del rubio sonriendo al verla le golpeó como una ráfaga de viento.

Sacudió la cabeza y la arrojó dentro.

Se secó las lágrimas que no logró reprimir. Había lamentado esta separación incontables veces, pero no podía evitar sentir que ambos habían fallado en cuidarse mutuamente, y eso los había llevado al peor desenlace de su relación.

Volvió al living, decidió servirse otro vaso y tomó asiento nuevamente, intentando acomodar sus pensamientos. No sabía cómo iba a empezar la charla, mucho menos cómo iba a terminarla, pero ya no había vuelta atrás. Hoy Zoro sería el verdugo; estaba cansado de esperar a que el final llegara solo.

Escuchó la puerta abrirse con cuidado y se puso de pie.

Apenas volteó, lo vio parado frente a él, el cansancio marcado en cada línea de su rostro.

Sanji, tenemos que hablar —su voz salió entrecortada, rota. Ya no había retorno.

Vio la realización golpearlo como una ola. Sanji suspiró y su cuerpo pareció perder toda la tensión. No preguntó. No intentó pelear. Solo asintió, como si hubiera estado esperando estas palabras por mucho tiempo.

Zoro sintió un nudo en el estómago.

Se quedó en silencio por un momento, observándolo. Quería grabar en su memoria la manera en que la luz de la lámpara resaltaba el dorado de su cabello, la curva de sus labios cuando finalmente esbozó una sonrisa resignada.

El whisky en su vaso tembló cuando sus dedos lo apretaron con fuerza.

Tragó saliva, era ahora o nunca.

Notes:

Feliz San Valentin ♥

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