Work Text:
¿Cómo se empieza una carta que jamás vas a entregar?
¿Debería saludarte? ¿Preguntar cómo estás?
Tal vez simplemente debería empezar hablando de la mierda que fuiste. De cuánto te detesto en este momento.
Intento ordenar mis pensamientos, buscarle sentido a todo lo que pasó en estas últimas semanas pero es inútil.
Reviso cada recuerdo, tratando de encontrar las señales de tu inevitable traición.
Pero fue invisible a mis ojos cegados por lo brillante que se me hacia tu presencia.
¿Hace frío en tu hogar?
Ojalá te estes congelando hasta la muerte, porque mi cama se siente como un ataud y me siento desvanecer un poco más en cada lagrima que derramo.
¿Está bien extrañarte?
El odio y el rencor me consumen, pero también este dolor punzante de haber sido usado y descartado.
Decime Reiner ¿Algo de lo que dijimos fue real?
Quizás tu amor por Historia fue lo único cierto. Quizás yo solo fui un cuerpo tibio, alguien que te daba calor hasta que los rayos del amanecer te obligaban a irte de mi cama.
Un peón más en tu juego para aniquilar a nuestro pueblo.
¿Fui una coartada? ¿Un daño colateral?
Necesito respuestas, respuestas que evidentemente jamás voy a conseguir.
Necesito que vengas a mi lado y me demuestres que estoy equivocado.
Que esas noches en vela, en donde me contabas sobre la familia que no te había amado como merecias no fueron un truco para ganarte mi afecto.
Que realmente ansiabas conocer a mi madre y probar su comida.
No sé si podré seguir respirando si todo fue una farsa. Si cada beso que me diste estuvo lleno de otra persona.
¿Por qué ahora soy yo el arruinado?
El que ve tu rostro en todas partes.
El que llora en soledad.
El que se siente indigno de llorar por un amor que nunca pudo ser libre más allá de nuestros cuartos.
¿Habías planeado como matarme?
No creo haber sido tan importante en tu misión, pero tal vez fui un obstáculo.
¿Me conquistaste esperando que, si alguna vez eras capturado, yo abogara por tu libertad?
Porque habría muerto en ese mismo instante si hubiera visto un rastro de arrepentimiento en tus ojos.
O tal vez ni siquiera necesitabas eso. Quizás bastaba con mi mente entumecida, con mi amor ciego, para que en el momento de la verdad me quedara quieto.
Siempre te vi como un faro en la oscuridad.
Algo a lo que aspirar. Algo a lo que aferrarme.
Incluso antes de amarte.
Pero ahora solo eres un cobarde que hizo pedazos a mis amigos.
Tal vez en tu pueblo te consideren un héroe.
Porque ellos no saben lo que me hiciste.
No saben que me convertiste en el fantasma de lo que solía ser.
Quizás en este momento soy el hazmerreír de tus amigos.
El idiota engañado y utilizado,
el entretenimiento en las noches de copas, la anécdota graciosa.
Mientras tanto, yo tendré que morir con este secreto atrapado en mi pecho.
O quizás pueda unirme al capitán y mirarlo hasta que entienda que no fue el único que perdió al amor de su vida ese día.
Pero no creo que nuestro dolor sea el mismo.
Él no tendrá que vivir sabiendo que su amado lo traicionó.
Y que ahora, injustamente, es libre.
Mi madre dice que escribir cartas aligera el alma.
No sé si lo que siento es amor.
Pero sea lo que sea, necesito sacarlo de mi pecho.
Ya no sé si te extraño o si deseo que desaparezcas de mi mente.
Solo sé que tomaste mi corazón y lo rompiste con tus propias manos.
Ojalá algún día pueda repararlo.
Incluso olvidarte, aunque se hace dificil si cada noche dibujo tu rostro.
Pero siempre serás la espada atravesada en mi pecho.
Y no creo poder perdonarte.
