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Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-04-07
Updated:
2025-04-28
Words:
4,493
Chapters:
3/?
Comments:
6
Kudos:
14
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2
Hits:
165

Something About Donghyuck

Summary:

¿Qué pasaría si un idol homofóbico tuviera la mala suerte de protagonizar el ship más popular del grupo... con otro chico?

Mark Lee ha logrado evitar todo lo que lo incomoda: hablar de sus emociones, mostrarse vulnerable... y, sobre todo, a Lee Donghyuck. Pero cuando el fanservice empieza a volverse parte del contrato, no le queda otra que fingir cercanía con alguien a quien ni siquiera puede mirar sin fruncir el ceño.

Donghyuck, por su parte, está cansado. Cansado de los comentarios pasivo-agresivos, del rechazo disfrazado de bromas, de tener que fingir que no le molesta. Porque ser abiertamente gay en la industria ya es difícil, y tener que compartir escenario con alguien como Mark no lo hace más fácil.

Chapter Text

Tenía 15 años la primera vez que lo vio. Habia pasado apenas unos 7 meses desde que llego a Corea desde Canada y aún le costaba sentirse parte de todo aquello. El idioma, la competencia, las miradas constantes, los espejos que multiplicaban sus inseguridades. Todo era mucho.

Y entonces apareció él.

Lo primero que Mark Lee pensó cuando escuchó que tenía que hacer un dueto con Lee Donghyuck fue "¿Por qué él?" , no, Mark no odiaba al tal Donghyuck, de hecho no sabía mucho acerca de él. Sabía que era un año menor que él, que tenia la voz fuerte, era escandaloso y su energía parecía no acabarse nunca. No, no eran compatibles, él era mas del tipo tranquilo, por eso no entendia por qué no habian elegido a Jeno, ya habían tenido varías prácticas juntos, incluso se sentía lo suficientemente comodo llamandolo amigo, Mark no creía que podría pasarle aquello con Lee Donghyuck.

— Es carismático— le dijo Jeno. — Además, ya ha llamado la atención en las evaluaciones. Podrían hacer buena dupla.

Mark no tenía ganas de contradecirlo, pero tampoco había tenído la oportunidad de hacerlo. Alguien atravesó el umbral de la habitación con una sonrisa extremadamente amplia, pantalones de chandal arremangados a la altura de las pantorrillas, y una camisa desgastada.

— Así que tú eres el chico de Canadá, Mark ¿cierto?

— Sí — Respondió, sin demasiado entusiasmo.

—Cool. ¿Te gusta Bruno Mars? Yo me sé esa canción de memoria.

Mark asintió y en cuanto Jeno se despidió con una sonrisa de ojos, pensó que sería una tarde larga.

Para su descontento, el cover había salido muy bien, algunos de sus intructores incluso habian dicho que sus voces se complementaban, Mark no podría estar más en desacuerdo, no había nada en lo que él y ese chico pudieran complementarse, pero nadie ahí le había pedido su opinión, y ese fue el inicio de una cadena de decisiones en las que él no tuvo ningún tipo de control.

Había pasado un par de años desde su primer encuentro, y Mark pudo confirmar que en efecto, no le gustaba Lee Donghyuck. No por su voz —eso era lo peor— sino porque su voz le pareció buena, demasiado buena. Tenía esa sonrisa que parecía saber más de lo que decía. Y esa forma de moverse entre los trainees como si ya fuera un idol. Como si ya supiera que algún día el mundo iba a mirarlo. Era molesto e insolente, y aun así Mark se encontraba yendo a su dormitorio pensando en las cosas que decia Donghyuck. En cómo cantaba sin miedo. En cómo parecía moverse sin importar lo que los demás pensaran.

— ¿Por qué siempre tengo que estar con él?— Se quejó un día con uno de los managers, cuando nadie más estaba cerca.

— Porque funcionan— Fue la única respuesta que recibió. — Tienen química. No la desperdicies.

Mark casi pensó que había ganado, casi. Cuando anunciaron que iban a debutar un nuevo grupo, y que este constaba de sub unidades tuvo miedo de seguir atado a su supuesta quimica con Donghyuck. Pero cuando terminaron de decir los nombres de NCT U, y posteriormente los de NCT 127, el morocho no habia sido mencionado, solo había un nombre más, un nombre más y se olvidaba de él para siempre.

Mark tragó saliva. No podía tener tanta mala suerte, ¿Verdad?

Pero entonces lo escuchó. — ¡¿Qué hay de mí?!— Donghyuck alzó la voz desde el fondo de la sala, entre los demás trainees que no habían sido nombrados. Su tono sonaba como siempre: ligero, bromista, pero a Mark le pareció notar una sombra de ansiedad detrás de esa sonrisa que solía irritarlo tanto.

Uno de los instructores se giró hacia él, apenas disimulando la sonrisa. — Paciencia, Donghyuck. No lo hemos dicho todo aún.

Y lo siguiente que escuchó fue: — Lee Donghyuck.

Mark habría mandado todo a la mierda en ese momento, consideró si realmente dejar la compañia despues de todo lo que le costó llegar ahí valdría la pena si su premio era no verlo más. Se dijo que no podía ser tan tonto, sus padres habían dejado mucho para que él pudiera cumplir su sueño. A demás, las cosas serían diferentes una vez debutaran, iba a encontrar la forma de que no tuvieran que seguir relacionandolos.

Para cuando volvió en sí, ya había perdido el hilo de la conversación por completo. Solo alcanzó a oír el nombre de la última subunidad: NCT Dream.

Mark cerró los ojos con fuerza. Su nombre estaba en esa lista. El de Donghyuck también.

Alguien lo felicitó, una mano en su espalda, una sonrisa ajena. Él asintió en automático, sin terminar de procesar lo que acababa de pasar. No sabía si estaba contento o frustrado. En realidad, sí lo sabía. Estaba atrapado otra vez, con él.

Ser parte de NCT Dream fue distinto al resto, esta vez era el mayor, se dio cuenta que todos esperaban algun movimiento suyo, los más chicos le seguían, buscaban su aprobación. Todo se sentía más rígido, más exigente, más... observado.

Los días eran largos. Las prácticas más.

Y Donghyuck parecía no cansarse nunca. Era el primero en hacer bromas cuando todos estaban exhaustos. El que reía en medio de una coreografía fallida. El que se quejaba a gritos cuando le dolían los pies. Y el que, por alguna razón que Mark no lograba entender, siempre encontraba la forma de colocarse a su lado.

— Eres muy serio, Mark Hyung— Le dijo un día, estirándose en el suelo del salón de práctica, sudado y con los labios secos por tanto cantar. — A veces pienso que no te caigo bien.

Mark ni siquiera levantó la vista. — No pienso en ti.

No fue del todo cierto. A veces sí pensaba en él.

Donghyuck no hablaba de su vida personal. No entonces. Nunca había dicho si le gustaban los chicos o las chicas o ambos. Pero a veces, cuando hablaba de amor, lo hacía de un modo que incomodaba a Mark. Porque era ambiguo. Porque parecía libre.

A Mark no le gustaba eso. No le gustaba cuando Donghyuck hablaba de amor como si no le importara a quien amar. Como si el mundo entero estuviera hecho para querer y ser querido sin etiquetas. A veces lo hacía en broma, a veces demasiado en serio, de cualquier forma a Mark le parecía incorrecto.

— ¿Nunca te gustó nadie?— Le preguntó una vez, de la nada, mientras compartían una botella de agua después de grabar una práctica.

Mark se atragantó con el primer sorbo. — ¿Qué?

— Eso, que si nunca te gustó nadie. Ni una celebridad, ni una chica del cole o un chico, no sé— Se encogió de hombros como si nada. — Algo que te hiciera pensar "esto se siente diferente".

Mark no supo si contestar, si reírse o si levantarse y salir de la sala. No hizo ninguna de las tres cosas. Solo dejó la botella sobre el suelo y evitó su mirada. Le incomodó el simple hecho de que Donghyuck insinuara la posibilidad de que le gustara un chico.

— No tengo tiempo para esas cosas — Se limitó a contestar.

— Mentira — Respondió Donghyuck enseguida— Todos tenemos tiempo para algo que nos hace sentir vivos.

La verdad es que para él no existía alguien así. Ninguna de sus ex novias, la que tenía antes de mudarse a Corea, o la que tuvo poco despues de ingresar a la compañía, ambas relaciones demasiado cortas como para significar algo como lo que el muchacho le había descrito.

Solia pensar que Donghyuck lo hacía a propósito. Que decía esas cosas solo para verlo incomodarse, para ponerlo nervioso, para comprobar hasta dónde podía llevarlo antes de que explotara, pero Mark no lo hacía. Se tragaba las palabras, las reacciones, la incomodidad, y después pasaba horas pensando en ello.

No le gustaban esas conversaciones. No le gustaban las ideas que dejaban flotando en su cabeza. Y, sobre todo, no le gustaba la posibilidad que Donghyuck representaba. Porque si era cierto que todos tenían tiempo para algo que los hacía sentir vivos, entonces ¿por qué él solo se sentía confundido? No es que negara la existencia de ese tipo de amor. Había crecido viéndolo: sus padres se amaban. Pero una cosa era aceptarlo en los demás, y otra muy distinta era sentirlo en carne propia.

De todos modos, ¿qué podía saber Lee Donghyuck sobre eso? Apenas eran unos chicos. Todavía tendría tiempo para sentir algo así. Además, él había trabajado demasiado, había renunciado a tantas cosas, que ahora no podía permitirse el lujo de relajarse y pensar en algo tan abstracto como "sentirse vivo".