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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-04-27
Updated:
2025-06-19
Words:
7,827
Chapters:
5/?
Comments:
2
Kudos:
24
Bookmarks:
2
Hits:
774

Indigno de Arahabaki

Summary:

¿Qué pasaría si Dazai le propone a Chuuya irse con el de la mafia portuaria?
no soy nada buena en los resúmenes la verdad, a medida que valla publicando más capítulos iré actualizando el resumen de esta historia.

Notes:

A pesar de publicar otra historia hace ya un tiempo, esta era la primera que tenía en mente, publico el primer capítulo ahora porque no llegaba a ningún lado con esta historia, ahora va por un mejor rumbo, espero y les guste, las actualizaciones de todas mis historias van a ser lentas debido a mis estudios (por desgracia la carrera de kinesiología me está consumiendo) pero tratare de ser más constante a partir de ahora.
Por favor vean las advertencias y las etiquetas, tal vez en los primeros capítulos no sea tanta maldad, pero más a delante puede ser que si implemente varias cosas que podrían llegar a ser fuertes y difíciles de leer, tomen en consideración eso. (si ven que no coloque una etiqueta importante háganmelo saber por favor).
Ya con todo esto dicho, espero que les guste el primer capítulo.

Chapter 1: El peso de la libertad

Chapter Text

Aquel día estaba nublado, la lluvia no paraba, es más, cada vez se hacia mas fuerte, Dazai estaba devastado dentro del contenedor de envío el cual hacía llamar su habitación, la persona que siempre lo vio como un niño y no como un demonio acababa de morir en sus brazos, el hombre que consideraba una figura paterna ya no estaba, su padre había muerto.

Chuuya estaba afuera de aquel lugar, no se atrevía a entrar, había escuchado muchas cosas, tanto como que aquel mataría al instante a la persona que se atrevía a entrar sin permiso o incluso torturarlo, aunque sabía que Dazai no le aria algo como eso, quería darle su espacio para liberar todo lo que sentía en su momento, aun así le preocupaba, pero no quería ver la cara de su compañero devastada y llena de lágrimas, largos y dolorosos minutos pasaban, los lamentos desesperados de Dazai no cesaban, por afuera se podian sentir los llantos desesperados y las palabras incoherentes que lanzaba, hasta que en un momento Chuuya dejó de escuchar a Dazai, las alarmas se encendieron de inmediato, sin pensarlo dos veces aquel entró sin avisar, la imagen que presenció en ese momento era una que ni él podía describir, su compañero estaba pálido con los ojos rojos de tanto llorar y con la mirada perdida, ya no poseía las vendas en su ojo y estaba sentado en la orilla de la cama mientras se lastimaba las cutículas de los dedos sin importarle siquiera que estaba empezando a salir sangre de estas, no parecía un humano, solo era un alma destrozada sin saber qué hacer con su vida ahora. 

El lugar era oscuro, olía a humedad y las esquinas de aquel contenedor estaban llenas de polvo, era un lugar aterrador, sofocante y frío, no tenía ventanas, sólo la gran puerta por la que entró, sin contar que carecía de muebles, solo podía encontrarse la cama, un basurero y una mesita de noche con unas velas. Poco a poco Chuuya se movió entre la oscuridad que yacía en ese lugar y se acercó a Dazai, se sentó a su lado y tomó sus manos con delicadeza esperando que dejara de lastimarse, la sensación de las vendas del contrario en sus manos era extraña, se sentían húmedas debido a la sangre fresca que se estaba comenzando a acumular, además de que podía sentir las manos temblorosas del contrario, todo aquello le recordaba a él mismo, el Chuuya del pasado que sufría por la muerte de ̈The Flags ̈, como él mismo con sus propios ojos vio morir a cada uno de ellos, como después de eso sufría intensamente, tratando de hacerse el fuerte, tratando de que nadie lo viera en su forma más vulnerable y patética, ellos dos podrían pelear y molestarse todo el tiempo, pero claro que el pelirrojo no quería que su compañero sufriera de la misma forma que él lo hizo en su momento, Dazai era un suicida en potencia, le aterraba tan solo la idea de pensar que si en algún momento le dejaba completamente solo, su compañero sin pensarlo se quitara la vida. ̈Dazai, yo... ̈ No alcanzo a terminar la frase, Dazai apretó suavemente sus manos y habló en un tono lleno de tristeza y desesperación. ̈Oda ha muerto, él ya no volverá, si tan solo hubiera llegado a tiempo tal vez él seguiría con vida ̈ Vio a Chuuya a los ojos, tenía una mirada vacía. ̈Antes de morir, me dijo que me fuera al lado de los que protegen... que si ambos lados eran iguales que fuera alguien de bien, que salvara a los débiles y protegiera a los huérfanos... me dijo que el bien me sentaría mejor, tal vez tenía razón, jamás me sentí cómodo en este lugar, yo le prometí que sería una mejor persona, Chuuya. ̈ El pelirrojo le escuchaba atentamente, no sabía cómo reaccionar ante tales palabras, solo quería que su amigo y compañero estuviera bien, se acerco de a poco y acomodo el cabello del vendado con cuidado. ̈¿Y qué planeas hacer ahora entonces? ¿Escaparte de la mafia y esconderte hasta que todo se calme? Sabes que Mori no dejará de buscarte, eres su Demonio Prodigio, Dazai. ̈ El pelinegro se deja llevar ante las caricias en su cabeza y suelta un suspiro agotado. ̈Oda ya sabía que iba a morir, dejó todo listo para mí, el hablo con un hombre que me haría entrar en la Agencia Armada de Detectives, lo he pensado, y mucho, se los riesgos que implican escaparse, pero aún así, creo que debería ir Chuuya, y por más absurdo que parezca, no quiero perderte como mi compañero, me gustaría que huyeramos juntos, eres importante en mi vida, por favor, escapemos juntos de este infierno... ̈ Casi como una súplica le explicaba a su compañero lo que planeaba hacer, no quería perderle, y menos dejarle solo en un lugar como ese, no soportaría la idea de saber que Chuuya tendría que soportar lo mismo que él cuando apenas entró a la Mafia.

Chuuya pensaba una y otra vez en la petición de su compañero, era una decisión tanto complicada como importante, no podía dejarla pasar así de fácil, si iba con él tal vez su vida sería más tranquila, sin tanta destrucción ni violencia, pero por otro lado, estaba el jefe, si se enteraba de la traición aquel no pararía de buscarlo hasta encontrarlo, pensar en tan solo lo que le haría era simplemente asqueroso y desgarrador, aún así, confiaba plenamente en Dazai, podía ser un idiota, un bastardo, un completo cabeza hueca, pero cuando se trataba de algo tan delicado sabía que aquel tenía ya un plan en mente. El pelirrojo fue a su habitación indeciso por la gran responsabilidad que llevaba consigo, ir o no ir, ser libre o quedarse encerrado en la mafia, la cabeza le daba vueltas, solo necesitaba un tiempo a solas.

Por otro lado estaba Dazai, su decisión no cambiaría, estaba decidido a irse de la Port Mafia, si Chuuya deseaba quedarse no lo obligatoria, al fin y al cabo confiaba en su capacidad y fuerza para seguir en ese lugar sin problemas, aunque muy en el fondo de su corazón, deseaba que los dos escaparan, juntos, aunque no iba a irse de la Mafia así como así, le daría tiempo a Chuuya para pensarlo mejor. Al ser más de noche, aquel se alistaba para dormir, solo esperaba que no hubiera algún contratiempo durante los siguientes días, lo único que le molestaba era que seguía viviendo en ese maldito contenedor de envío, era tan tenebroso, húmedo, frío y oscuro, se imaginaba ya dentro de la agencia durmiendo en una cama de verdad, en una habitación de verdad, donde podría decorar todo el espacio como el quisiera, hacer lo que él quisiera, todo sin restricciones, sería un sueño hecho realidad para él, sonrió gustoso ante la idea y se acostó en esa cosa llamada ̈Cama ̈, apagó la vela que se encontraba en la mesita de noche y se acomodo, por primera vez iba a tratar de dormir decentemente las horas acordadas.

Mientras tanto, Chuuya estaba en un jardín lleno de flores de colores que resaltan, el clima era agradable, y un exquisito olor inundaba todo el lugar, los integrantes de ̈The Flags ̈ estaban hablando y correteando por todo el lugar, el pelirrojo, confundido comenzó a caminar hacia ellos, con tan solo dar unos pasos el ambiente se había tornado más sobrio, el cielo estaba rojo y algunas flores se encontraban marchitas, llenas de un intenso color rojo, sus amigos uno por uno empezaron a desvanecerse en el lugar, todo era confuso y lúgubre, una fuerte rafaga apareció de la nada, Chuuya, casi sin darse cuenta, divisó a Dazai viéndole fijamente, estaba parado aplastando algunas flores, en un par de segundos le sonrió y se desvaneció como los demás. ̈¡Espera! ̈ El pelirrojo empezó a correr con la esperanza de volver a verle, aunque sin éxito alguno, estaba desesperado, todo era tan confuso, tenía miedo de perder a la única persona que le quedaba, dejó de correr algo cansado y se dio vuelta rápidamente al sentir una mano en su hombro. ̈¡Dazai, maldita caballa!, ¡Como te atreves a desaparecer de esa forma, idiota! ̈ Pero aquel no respondió, tenía una mirada cansada, casi sin vida, las ojeras eran lo que más destacaba en su rostro junto con sus ojos, tan vacíos y oscuros. ̈Es hora de irme, Chuuya... Tienes que decidir, ir conmigo, o quedarte y... ̈ ̈No, no puedo irme, ¡Es muy precipitado Dazai, ! ¡Cómo esperas que me vaya contigo como si nada! ̈ El pelirrojo le tomó de los hombros algo desesperado, claro que quería irse con él, pero tenía más miedo de Mori, tenía miedo a las consecuencias.

Dazai le quitó las manos con cuidado y le hizo dar la vuelta. ̈Gracias por tu respuesta, Chuuya. ̈ En un abrir y cerrar de ojos aquel ya no estaba, el ambiente había cambiado nuevamente, un camino de sangre se abrió paso hacia Chuuya, las flores que habían quedado relucientes comenzaron a marchitarse en su totalidad, el viento se hizo más violento haciendo que el olor a sangre penetrara en las fosas nasales de Chuuya, eso le desagrada bastante, a pesar de estar familiarizado con esta le repugnaba el intenso olor, comenzó a caminar por aquel camino algo preocupado. ̈Dazai, esto ya no es gracioso, maldita sea, ¡Deja de jugar por una vez en tu vida!. ̈ Su caminata cada vez era más rápida, desde lejos se podían divisar unas sombras que le apuntaban al frente, uno por uno, Lippman, Piano Man, Ice Man, Doc y por supuesto, Albatross, era el que más destacaba entre todos los demás. ̈Date cuenta, Chuuya. ̈ Albatross se gana detrás de él y le hace mirar al frente con cuidado. ̈Dazai solo quiere ayudarte, si no vas con él, sabes que pasara... ̈ Chuuya aterrorizado miraba la escena frente a sus ojos, un Dazai ya sin vida se yacía acostado en un círculo de flores sin color, lleno de cortes en sus brazos, las vendas desparramadas por todos lados teñidas en sangre, la brisa movía su cabello suavemente, El escenario había cambiado por completo, hacia frío, nieve comenzó a caer suavemente hacia el suelo, fusionados con la sangre. ̈No... Otra vez no por favor ̈ Chuuya estaba temblando en su lugar, la nieve al hacer contacto directo con su piel le estaba quemando, comenzó a caminar a pasos pesados hacia él, estaba en shock, la idea de perder a alguien más le aterraba, sobre todo si era el maniático suicida de Dazai, cayendo de rodillas, lágrimas comenzaron a caer por su rostro, tomó a su compañero en brazos y le abrazó con fuerza. ̈Maldito hijo de... tu no puedes morir, no así... ̈ Como pudo lo cubrió con su cuerpo sin soltarle, comenzó a llorar desesperado, sin saber qué hacer, no le importaba el frío que le estaba consumiendo, no importaba si su ropa se manchaba de sangre.

̈¡NO! ̈ Chuuya se despertó de golpe, estaba sudando frío, se sentó rápido en la cama algo tembloroso, estaba agitado, todo el sueño se había sentido tan real, apoyó su mano en su rostro tratando de procesar todo.

̈¡Chuuya! ̈ Dazai estaba divertido entrando por la ventana, decidido a molestarle, para el más alto era extraño no verle por el lugar a estas horas. ̈Eres un flojo...¿Chuuya? ̈ Se acercó de a poco a él y se sentó a su lado con cuidado, apoyó su mano en su hombro y le movió suavemente. ̈Chuuya, ¿Está todo bien?, oye ̈ Dazai le movió un poco más brusco tratando de hacer que el contrario reaccionara.
̈Estoy bien, ya déjame ̈ Quitó bruscamente la mano de Dazai de su hombro y se sentó en la orilla de la cama. ̈¿Que haces en mi habitación así sin más? Lárgate. ̈ Dazai desconcertado veía al contrario, era verdad que siempre que entraba recibía quejas y hasta a veces insultos, pero ya le quitarle la mano de esa forma y verlo todo pálido era de todo menos normal para él. ̈¿Acaso soñaste con un demonio que estás de esa forma? Chuuya habla conmigo, dime que pasa, yo puedo... ̈ Dazai se detuvo en seco al ver al pelirrojo levantarse con brusquedad y tomar su muñeca. ̈¡Que te largues! Eres un maldito insoportable, ¿Cuando me dejaras en paz? ¡Por eso el jefe hace lo que quiere contigo, nunca haces caso, solo eres una molestia, un estorbo, un bueno para nada! ̈ El más alto se quedó sorprendido por lo que acababa de escuchar, no estaba enojado, estaba dolido, jamás iba a pensar que la persona que consideraba su amigo, aparte de Ango y Oda, le diría cosas tan hirientes, se soltó con cuidado del agarre y abrió la puerta despacio, vio a Chuuya por última vez y sonrió triste. ̈Lo siento ̈ Cerró la puerta y soltó un suspiro quebradizo.

Chuuya por otro lado, se había quedado mirando la puerta de su habitación, tal vez, solo tal vez, si aquel se alejaba de Dazai, podría mantenerlo a salvo, así no le pasaba algo como en el sueño, se sentía peligroso, alguien que hería a los demás de todas las formas posibles, desde el inicio que aquel no se sentía digno de ser feliz, sabía que Dazai había sido lastimado por sus crueles palabras, pero era lo mejor, o al menos eso era lo que esperaba.
Ya estresado por todo lo que le estaba pasando, decidió ir a darse una fría ducha, necesitaba despejarse, la situación era menos que prometedora, y eso le estaba afectando. Estuvo casi una hora bajo el agua de la ducha, se había quedado pensando sobre el reciente incidente, ¿De verdad estaba bien haber tratado a Dazai de esa forma? ¿Realmente era lo mejor que podía hacer? Las crueles palabras que le dijo no paraban de repetirse en su mente, es verdad que él no era el mejor con Dazai, pero jamás había llegado al extremo de decirle tales cosas, ¿Y si pasaba lo que soñó? ¿Y si Dazai...? Chuuya se golpeó la cabeza en la pared, se sentía arrepentido, claro, pero no iba a cambiar de decisión tan fácilmente. Mientras se vestía, desvió la mirada hacia una vieja foto que yacía en su escritorio, un Chuuya más joven sonreía divertido junto a un Dazai vendado haciendo muecas a su lado. Aquella imagen, capturando uno de sus inolvidables momentos, le golpeó con gran intensidad. ¿De verdad quería borrar esos recuerdos por completo? ¿No formar más lindos recuerdos como ese? Una fría punzada de duda se instaló en su pecho, congelando su cuerpo. Tal vez, solo tal vez, se había equivocado.