Chapter Text
La alarma sonó a las 7:00 a. m. en punto.
—¡Apágala, Sonic! —gruñó Shadow, entrando la cabeza entre las almohadas.
—Ya voy, ya voy... —murmuró el erizo azul mientras, medio dormido, lanzaba un zapato al despertador.
La casa se despertaba como lo hacía todos los días: con el caos amable de una familia que había aprendido a sobrevivir entre velocidades supersónicas y explosiones ocasionales. En la cocina, el microondas pitaba sin que nadie lo atendiera. Una tostadora echaba humo. Y en la sala, Omega veía dibujos animados mientras Rouge, de visita inesperada, robaba café como si fuera una operación secreta de GUN.
Pero nada de eso les preparó para lo que venía.
Skia bajó las escaleras, más arreglada de lo habitual. Su pelo cuidadosamente peinado, su chaqueta favorita (la que sólo usaba para “ocasiones especiales”) y... ¿era ese perfume?
Sonic arqueó una ceja. Shadow dejó caer la taza de café.
—Buenos días, papis —saludó Skia, con una sonrisa dulce.
— ¿Qué necesitas? —preguntaron ambos al unísono, con sospecha automática.
—¿Yo? Nada. Solo... voy a salir.
—Salir? ¿Con quién? —Shadow se cruzó de brazos, el tono de voz lo bastante afilado como para cortar acero.
—Con un amigo —respondió Skia, demasiado tranquila.
— ¿Qué clase de amigo? —cuestionó Sonic, dando un paso al frente.
—Un amigo... que tiene nombre —dijo ella, conteniendo la risa—. Se llama Kai.
Silencio.
Se hizo un vacío tan profundo en la habitación que hasta Omega dejó de ver la tele. Rouge soltó un “uh-oh” apenas audible.
—¿Kai? —repitió Shadow, lentamente.
—Sí. ¿Pasa algo?
Sonic tardó unos segundos en reaccionar. Luego, decepcionado. Una sonrisa que no auguraba nada bueno.
—No, no pasa nada —dijo con una voz casi cantarina—. Solo que... ¡tenemos que conocer a ese tal Kai! ¿Verdad, Shads?
—Oh, por supuesto —dijo Shadow con una sonrisa idéntica a la de su esposo—. No dejaríamos que nuestra pequeña salga con un completo desconocido... sin evaluación previa.
Skia rodó los ojos.
—No me hagan esto. Por favor.
—Demasiado tarde —dijeron ambos a la vez, corriendo a buscar sus chaquetas como si estuvieran por ir a una misión de nivel S.
Y así comenzó el día en que el universo se torció para un pobre chico llamado Kai, quien estaba a punto de enfrentarse al verdadero infierno sobre ruedas... cortesía de dos padres sobreprotectores con velocidad supersónica y armas del gobierno.
Porque si alguien pensaba que salvar el mundo era difícil… es porque nunca intentó salir con la hija de Sonic y Shadow.
