Chapter Text
Era una tarde tranquila en la Casa Carmesí, la geisha mayor estaba en su dormitorio algo estresada por la organización de eventos para la temporada de invierno, tenía mucho papeleo que hacer y aún le quedaba ver la decoración, “para que todo sea perfecto” decía... Todo está en completo silencio, hasta que se escucha como la
puerta se abre... Una de las geishas ha entrado al cuarto.
– Disculpe geisha mayor...llegaron nuevas maikos…
La geisha mayor asiente y se levanta para después dirigirse a la puerta y salir. En la entrada la esperaba un carruaje con dos jóvenes junto a al conductor. La geisha mayor se dirige al conductor y, tras intercambiar algunas palabras, camina hacia el carruaje. Al acercarse más, la geisha mira con asombro el carruaje. Dos niñas, de no mas de 10 años, la miraban con una sonrisa. En un instante, las niñas se abalanzan sobre la geisha, rodeándola con sus bracitos por la cintura mientras le dedican una sonrisa radiante.
– Tía Yashii!! – Exlamaron las dos a la vez.
Yashan respondió alegremente – Hey! como están mis buñuelos de arroz, me tomaron por sorpresa! Que las trae por aquí?
– No sabemos jejeje – Responde la niña más pequeña, con una expresión risueña.
– Mamá nos hizo la maleta y nos metió al carruaje! – saltó la otra niña rápidamente.
Yashan gesticula una señal con las manos para que se suelten las niñas de ella. Cuando las niñas saltaron de nuevo al carruaje Yashan, contrariada, se dirige rápidamente hacia el conductor, quien la miraba mientras se acercaba.
– Satoshi, me puedes explicar que hacen mis dos sobrinas en frente de mi casa?!
– Calma su grandeza – Responde Satoshi con aire burlón – tienes tus respuestas aquí – del bolsillo de su atuendo Satoshi saca una pequeña carta, cuidadosamente firmada y sellada, y se la entrega a Yashan, quien le mira, expectante.
Yashan rasga el sello y saca de dentro del sobre una carta. Empieza luego a leer en voz alta.
– “Querida hermana Yashan, mi marido sufrió un accidente en su trabajo, no puedo ofrecerte muchos detalles ya que el no desea que se sepa, pero está con una pierna lesionada y debo llevarle a que lo traten. Confío en que la presencia de mis hijas no serán una molestia para ti, prometo ir a por ellas cuando mi querido esposo esté en mejores condiciones. Con cariño, Takako.”
– Yashan termina de leer y tira la carta al suelo con claro desprecio. Suelta un largo suspiro. – está mujer siempre fue algo tonta , mira que dejar a sus hijas en un lugar
como este…– hace una pausa y suspira nuevamente – Ahh.. tranquila Yashan tú sabes que la inteligencia solo te se heredó a ti, el resto son escoria en mentalidad.
– Satoshi carraspea– Hey ya tranquila – hace una pausa y salta de nuevo esta vez con su típica cara burlona – por cierto, he visto a tu hermana, que bien se conserva~ –
justo cuando Satoshi termina la frase, Yashan le da un golpe en la nuca
– ay! Era una broma su majestad! – gimotea Satoshi, molesto.
Con cara de satisfacción, Yashan responde – Ve a hablarle con esa lengua de lombriz que tienes a alguien más con ese lenguaje tan... simple y sucio. Y no te entretengas mirando a mis hermanas y trae mis pedidos más rápido.
Satoshi suelta una risita y contesta – ya, ya me tratas como escoria pero soy el único amigo que tienes fuera de esos muros que tú llamas hogar, vamos admitelo~
– Oirás eso en mi lecho de muerte hah, anda retírate. Chicas – se da la vuelta en dirección a las maikos – ir a dentro a la recepción, niñas, seguirlas.
– Jeje dura como siempre eh?, nos vemos Yashiii~ –
Satoshi suspira y comienza la marcha de vuelta. Mientras tanto, Yashan va con todas las chicas hacia la puerta de la casa y toca una campana colgada en uno de los
costados de la puerta. Las campanas retumban ¡CLANG CLANG!
– ¡Todas las mujeres de la casa reúnanse en la recibidor ,sin excepciones!
De un momento a otro por las enormes puertas del recibidor fueron llegando las geishas , las maikos , las minarai y unas pocas shikomi , entre todas las presentes dos se separaron del resto, representando sus diferencias.
–queridas recién llegadas , aquí tenéis presentes a todas las chicas que trabajan en esta casa, a las geishas, las minarai, las maiko y las shikomi, a ellas no las veréis siempre ya que suelen regresar a sus casas al terminar sus estudios, pero aún así debéis reconocerlas a todas –Yashan se pone delante de las maikos nuevas – mi nombre
es Yashan Kurimuzon, soy la dueña de esta casa y que no se os olvide que aquí que no haréis nada sin mi permiso.
Una de las maikos habla tímidamente. – disculpe pero si podremos salir a la ciudad ¿verdad?
Yashan pone una cara de desaprobación – salir de esta casa no es un derecho es un honor que deberán ganarse , solo si me demuestran que trabajan lo suficiente, solo podrán ir si no necesitamos tantos empleados y claro no saldrán solas irán acompañadas.
Otra maiko recién llegada comenta – acompañadas? No somos niñas pequeñas , ni que nos fueramos a perder
Yashan frunce un poco más el ceño – en este lugar ahora ustedes son niñas pequeñas. No saben nada, estamos en una de las ciudades con el Distrito rojo más peligroso de todo Japón. Ustedes no están en su ciudad están en la mía y yo se quién es capaz de andar sola y quien no y claramente ustedes no lo están –Yashan suspira pesadamente – dejando eso a parte , todas las aquí presentes son su familia, sus hermanas, ellas son las únicas en las que pueden contar y pedir ayuda, pero a las que deben más pedir ayuda y consejo son ellas dos –Yashan señala a las dos mujeres que se habían separado del grupo- ellas son mis dos hermanas Akane Kurimuzon y Sakura Kurimuzon.
– yo...
Se escucha el cerrar apresurado de una puerta y entra de repente una "mujer" con un pañuelo recogiendo su pelo y un delantal de cocina – ah, ah, lamento llegar tarde señora Yashan , quería ponerme algo más limpio para recibir a las nuevas, ay cuántas son y que bonit-
–hola Kiyo... gracias por interrumpir mi presentación perfecta , acabas de cortar a Akane.
Kiyo mira a Akane con una mirada de sorpresa y culpa – ay lo lamento Akane no era mi intención lo juro.
–no es nada querida , se que no lo hiciste en contra mía.
–estamos dando tan buena impresión – dice Sakura sarcástica, pinzando el puente de su nariz.
Akane vuelve a hablar – bueno lo que decía niñas yo soy Akane .Podéis contar conmigo para lo que gustéis, os
ayudaré sobre todo si es arreglando vuestros kimonos.
Sakura da un paso al frente y comienza a presentarse –Y yo soy Sakura , también podré ayudaros pero no estoy
las veinticuatro horas disponibles a ustedes, solo llámenme para algo urgente.
Yashan carraspea y habla de nuevo – ya que terminamos presentando a los miembros de nuestra Casa Carmesí es hora de que conozcáis la casa, – señala a una de las geishas – tú encárgate del recorrido, el resto de vuelta a trabajar – miró a sus sobrinas – ustedes vayan con esa señora también, deben conocer la casa.
Yashan se disponía a irse de la recepción pero Sakura le agarra del hombro , haciendo que ella gire su cabeza para mirarla a ella y a Akane.
– que pasa? – dice Yashan, extrañada.
Sakura le dirige una cara de incredulidad – como que pasa?! Que hacen las niñas de Takako aquí! Este no es entorno para niños, venga por dios, un borracho les puede hacer cualquier cosa.
Yashan suspira, molesta – crees que no lo sé, ¿por quién me tomas? no sabía nada de esto , han llegado hoy. Takako se va enterar, las manda sin avisar como si tuviera el tiempo de alimentar a dos bocas más.
Akane salta a la conversación, incrédula – Takako te escribió? Dios mío, hace mucho que no sabemos de ella.
– más de 3 años para ser exactos. – corrige Sakura.
– te dijo algo? Como está?
Sakura interrumpe a Akane –¿aún está casada con ese hombre con un pie en la tumba?
¡Sakura! – Akane fulmina a Sakura con la mirada, quien no puede evitar reírse, divertida.
Entre risitas, Sakura le reprocha a Akane – ¡¿que?! Es verdad se casó con ese cliente que le sacaba 20 años, no
es sorpresa de nadie que se vaya a morir antes él que ella.
Yashan interrumpió la pelea – Ejem , para responder a sus preguntas, no, Takako no dio ninguna información
extra que no fuera que nos deja a sus hijas y lo de su marido no es asunto tuyo Sakura. Ella eligió estar con él y
su vida fuera de estas paredes es solo suya si no quiere contarnos es su problema. Ahora de vuelta al trabajo.
Sakura rodó los ojos – si trabajo, trabajo – susurra– piensas acaso en algo más?
Ellas tres se van por distintos caminos de la casa. En los cuartos, las maikos nuevas murmuran. Riko, una de ellas refunfuña – quien se cree esa mujer, sé valerme yo sola.
– No seas así, tiene razón, no sabemos mucho de por aquí. - Esta vez habla Nomi, otra de las maikos.
Una tercera, Yumi, comenta- aún así fue dura.
Dos de las maikos con más experiencia hablan
– Ja, se nota que son nuevas, se acostumbrarán a que la Señora Yashan les hable así. ¿Verdad Katsuki?
– Cierto Momo, mejor solo relájense, mientras hagan lo que les pide y no le contradigan no les castigará
limpiando las tejas del techo jeje.
Se escucha una voz muy fuerte de la señora Yashan que retumba en las paredes –¡luces fuera! –Todas apagan las velas y la casa se camufla bajo el manto de la noche.
En otro lugar de la ciudad , en una casa de Geishas completamente diferente, al caer la noche una geisha con un hermoso kimono verde sale por la puerta de su respectiva casa.
– Ahora mismo regreso chicas voy a tomar un descanso –dice mientras se despide, saliendo por la puerta.
La chica camina unas calles y se termina recostando un poco en una pared de una casa. Una figura oculta le observa fijamente y se va acercando poco a poco, cuando ella se percata de esto le llama la atención.
– Oiga usted no me mire con tanta insistencia , estoy en mi descanso si quieres entretenerte entra a la casa pero a mí deja de molestarme –dice apuntanco a la casa de geishas cercana.
La sombría figura no hace caso, continúa acercándose más y agarra a la mujer del bazo arrastrándola y llevándola a un callejón.
– Hey! que me haces! – Dice molesta.
De la nada la figura saca un cuchillo de carnicero y lo alza, la chica al observarlo se horroriza y empieza a pedir ayuda
– AAHH!! Loco maniático , suéltame ayud- –
Antes de terminar la frase se oye un corte en seco, una respiración cortada, unos pasos que se alejan con prisa. Una de las geishas de la casa sale junto a otra ya que su compañera se tardaba demasiado.
– Vamos querida el espectáculo comenzará dentro de nada, donde estás~. –Tararea la segunda geisha
Esta misma divisa un brillo proveniente de un callejón y lo reconoció por el tocado de su compañera.
– por ahí! – corre hacia el callejón y encuentra la silueta de su amiga detrás de unas cajas, solo sobresalíente su cabeza y su largo cabella, ahora despeinado -anda, sé que estás cansada todas lo estamos, pero esos clientes han pagado mucho, anda vamos, con el dinero nos llegara para comprarnos el palacio imperial jaja ja ..ja? –
Está se preocupa de que su compañera no responde – eh... estás bien? No eres tan callada con mis bromas – le da un golpe a las cajas. La cabeza se tambalea, rebota y rueda a los pies de las geishas, quienes contemplan horrorizadas los ojos sin vida de su compañera. Su rostro reflejaba una expresión de terror e incertidumbre.
Las dos geishas se ponen a gritar , horrorizadas.
– AAAHHH!!!! Por dios alguien ayuda!!
Esa misma noche , se escucharon más gritos procedentes de pobres geishas degolladas bajo el manto oscuro de la noche, sus cuerpos sin vida distantes, helados. Esperando a ser encontradas en la primera luz del alba, envueltas por el fino rocío de la madrugada. Para difundir el temor en todos los corazones que miraran esos ojos aclarados que ya habían regalado su último aliento a las arrugadas manos de la muerte.
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**Fin del capítulo 1.**
