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Algunas veces nos aislamos por demasiados pensamientos inminentes y necesitamos un tiempo para descansar y reponer nuestras energías.
Fifteen no era la excepción...
Ella se encontraba tranquila en su cabaña, estaba sentada en su cama mientras leía un libro. Era de noche, estaba cansada y todo a su alrededor emanaba tranquilidad.
Era todo tan bello, tan sereno y parecía agradarle. En ese momento, la característica expresión de enojo de su rostro desapareció, pasó de ser neutral a una que mostraba felicidad pues estaba tranquila y eso la ponía contenta.
Dejó a un lado su libro, el cuál era de romance. Espera... FIFTEEN LEYENDO NOVELAS ROMÁNTICAS?
Bueno, alguien con apariencia de pocos amigos no lo hace incapaz de leer cosas románticas. Además, ella no podía dejar de pensar en alguien del patio de ecuaciones...
Se trataba de Zero, si... Ese patético número. ¿Pero cómo? Ella sabía que Zero tenía algunos sentimientos por ella y fifteen no pensaba que él fuera un tipo aburrido. Mirándolo un poco más de cerca, le parecía algo atractivo. Bueno... Sacando de lado lo patético y tonto que es.
El pensar en él la hacía sonrojarse(?? Ughh odia ponerse de esa forma, pero es inevitable. Pensar en sus acciones y su forma de ser... ¡ES TAN PATÉTICO!
Ella sentía un calor inminente en su zona íntima, su raja se dejó ver y goteaba levemente.
Ella pasó uno de sus dedos, siendo llenado de el fluido que ella dejó. Lentamente jugó con sus dedos en el exterior de su zona, metiendo dos dedos en su interior de vez en cuando. Sus dedos revoloteaban y la hacían sentir placer, ella gimoteaba al mismo tiempo que se retorcía levemente por el mismo sentimiento.
En un momento ella frenó y se levantó a buscar una caja debajo de su cama, de allí sacó uno de sus juguetes, era un vibrador. El preferido de Fifteen.
Con cuidado y delicadeza una vez encendido lo frotaba contra ella, comenzó con una intensidad baja y conforme sentía que estaba más cerca le aumentaba la velocidad, cada cierto tiempo ella murmuraba el nombre de Zero, pero estaba ahogado por los gemidos mismos.
Ella sentía como su corazón palpitaba de forma acelerada y no podía contenerse mucho más, sus piernas se contrajeron mientras ella sentía un placer enorme por todo lo que hizo, amo ese momento dulce y amaría repetirlo una y otra vez. Dejó el vibrador entre sus piernas un ratito antes de apagarlo, limpiarlo y finalmente guardarlo.
Una vez hecho todo eso ella se acostó nuevamente, pero esta vez apagó la luz y se acostó a dormir...
