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Su corazón dolía. Un dolor desgarrador que solo le generaba ganas de acabar con todo de una vez por todas. Había perdido a las dos personas más cercanas que tenía y por si fuera poco el temporizador para el siguiente movimiento de EVER comenzaba.
La cazadora tenía en su cabeza una idea. Terriblemente arriesgada y sonaba más a una misión suicida que otra cosa, pero si conseguía recuperar a su amigo, valdría la pena.

Love And Deepspace AU

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

La puerta de su departamento se cerró tras de ella. Ahí estaba. Cubierta de nieve desde los piel a la cabeza y no le importaba el frío que sintiese. En ese momento cualquier dolor físico lo agradecería mientras fuera igual o más potente que lo que estaba sintiendo en su mente.

Se dejó caer sobre su cama sin cambiarse ni limpiarse. La nieve derritiéndose servía para ocultar las lágrimas que salían de sus ojos y una almohada en su rostro cubriría los gritos desgarradores que soltaría.

Su vida estaba condenada a perder a sus seres queridos. Cualquier persona con la que ella tuviese un mínimo cariño estaba destinada al sufrimiento o en el peor de los casos la muerte, incluso aquellos a quienes solo intentaba ayudar y no conocía de nada más que el nombre.

En ese punto las muertes comenzaban a acumularse detrás de su sombra. Muertes que aunque ella no hubiera sido la causante, le pesaban debido a ser demasiado débil como para haber cambiado el rumbo del destino.

El rostro magullado de Mia apareció en sus recuerdos. Una niña víctima de la corrupción de la flota, quienes destruyeron su hogar en búsqueda en un protocore robado. El peluche de la niña aún estaba en su escritorio, observándola con lástima ya que ella intentó todo para que ambos hermanos se hubieran podido ver una última vez, pero la realidad fue que todo quedó en una promesa inconclusa ya que ella murió sin saber que su hermano estaba bien. Por si fuera poco, Kevi, había quedado en manos de la flota y luego terminó con el aquel profesor que le incorporó un chip que comenzó a sustituir su personalidad.

Karin. Aunque no sabía si estaba muerta, su indeterminado estado no le daba buena espina. De no haber muerto entonces el daño habría sido suficiente para dejarla con muerte cerebral. Y aunque ella estuvo de acuerdo y fue ella quien les entregó su vida para que detuvieran lo que EVER estaba haciendo. La misión fracasó por un error. Ella esperaba que no hubiera sido así, que la máquina fallara y alcanzaran a sacarla sana y salva, ahora estaría descansando tranquila y disfrutando de sus últimos minutos de consciencia antes de convertirse.

Ambos hechos también, como si fuera una obra retorcida del destino, estaban conectados a la pérdida de sus amigos y aquello se sentía como una daga clavada y retorciéndose en su corazón.

La realidad detrás de todo era que Caleb fue en parte responsable de lo sucedido con los dos hermanos, al ser el coronel de la flota. Él sabía y estuvo de acuerdo con ello. No, mentira, tenía que ser una mentira, ese no era su Caleb. Este era frío, ocultaba cosas y tenía que estar siendo controlado de alguna manera por lo mismo que le pusieron a Kevi. Sí, eso debía ser. Un chip. Al final todos en la flota los tenían y el uso desmedido de las drogas solo era una preocupación extra ya que en sobredosis podía alterar los chips y destruir la mente. Al menos confiaría en que Caleb no se volviera un adicto.

Zayne por otro lado...

Al repasar lo sucedido los últimos meses los gritos se volvieron agónicos, sentía que podía morir en cualquier momento. Ella había destruido su vida. Desde el mismo momento en que le entregó el protocore que recogió en su primera estancia en la Zona 109. Ahí sus pesadillas empeoraron, por culpa de tener ese protocore encima. Claro que no era su culpa, al final siempre tuvo estas pesadillas y habían veces que se cambiaba con "Dawnbreaker", pero no podía evitar sentirse culpable al recordar su rostro destruido. Sus ojeras por no poder dormir por miedo a las pesadillas, que tampoco fuese honesto con ella de qué le estaba sucediendo. Después su indiferencia al conocer a ese alter ego extraño que la ignoraba y para terminar su cara de horror luego de haberla atacado por accidente.

¿Dónde había quedado su Zayne? Su doctor cuya fría calidez era su sitio seguro cada vez que tenía problemas. Siempre que necesitaba ayuda podía recurrir a él, podía hablar con él. ¿Quién era este Zayne tan autodestructivo? Que se estaba ahogando en dolor en completo silencio. Cuyo mayor miedo en el mundo se había vuelto realidad al dañarla otra vez, al casi morir ella en sus brazos.

"Puede que me convirtiera en doctor porque quería sanar tu corazón."

Era insoportable. Quería estar muerta en ese momento. Había dejado a su doctor en plena tormenta de nieve en el cementerio y no tenía la más mínima idea de si lo volvería a ver o si ya estaría a mil kilómetros de Linkon para alejarse de ella.

En tan poco tiempo había recuperado a su primer amigo, su primer recuerdo. Y poco después había perdido a sus dos pilares. Todo por culpa de las mismas personas.

EVER.

Eventualmente ya no pudo gritar, miraba el techo con una migraña horrible. Ya no salían lágrimas y la quería arrancarse la garganta. No sabía cómo su corazón no se había rendido en ese momento, quizás su instinto de supervivencia o el destino manteniéndola viva para seguir usándola para su macabra diversión.

Y las cosas no terminaban ahí.

También estaban detrás de Sylus. Habiendo conseguido crear armas capaces de hacerle daño a él, la mayor pared que había conocido en su vida ya no era un obstáculo imposible de vencer para ellos. Y a pesar de esto y de tener los medios para escapar de ahí o ir de cabeza por ellos para destruirlos, se quedó ahí. ¿Por qué? Por ella. Protegiendo la zona que ocultaba ese pasado borroso y el misterio detrás de su propia existencia.

Era curioso. Como incluso había olvidado al hombre que le salvó la vida y decidió quedarse esperando a que volviera en busca de su verdad. Ahora comenzaba a hacerle sentido muchas de sus actitudes y comentarios.

"Te volviste más débil".

La primera frase que le dijo cuando lo conoció. Bueno, cuando la reencontró.

En cierto punto si era más débil. Muchísimo más débil. Su poder había generado una explosión que causó la muerte de cientos de personas siendo solo una niña. A comparación de como se encontraba ahora, una diferencia abismal.

Los golpes en su puerta llevaban ya un rato sonando. Los intentó ignorar y hacer como que no existían. No tenía las fuerzas para siquiera girar en la cama y acomodarse de mejor manera.

De hecho, tuvo que hacer un esfuerzo enorme para enviarle un mensaje a su ex doctor. Mensaje que fue enviado pero que no recibió, probablemente habría apagado su celular para que ella no lo contactara de ninguna forma. Entonces tampoco vería el penoso mensaje que decía "no me abandones de nuevo, te lo ruego".

—Te ves horrible.

En la oscuridad pudo ver una silueta entrando por su balcón. Al encenderse las luces pudo distinguirlo mejor, aunque el cambio de iluminación solo le generó un dolor horrible en el cerebro.

Era su compañero de trabajo y vecino. Su tranquila voz llenaba la habitación con preguntas que no tenían respuesta. No porque no pudiera darlas, sino porque sabía que si intentaba hablar se largaría a llorar otra vez y no quería que la vieran en ese estado de vulnerabilidad.

—Usualmente soy yo el que no habla en nuestras conversaciones. ¿Qué te pasa?

—No... no vengas. Por favor —pidió ella. No quería que siquiera se acercara a ella. Ya el solo haberlo dicho le volvió a generar el nudo en la garganta.

A él no le importó y avanzó con paso firme hasta sentarse junto a ella y verla directo a la cara. Solo para encontrarse una MC arruinada, unos ojos apagados y rojizos por todo lo que había llorado. Sabía que las cosas no iban bien, aunque ella se haya cubierto el rostro al gritar, pudo escucharla desde su balcón.

Pensó lo peor y había bajado para ver como estaba ella, tocando la puerta por casi una hora entera donde nadie salió y si pegaba la oreja a la puerta aún podía escuchar los sollozos e insultos que soltaba.

Fue al salir a su balcón y echar una mirada abajo que encontró una solución, dejarse caer desde su balcón al de ella que convenientemente tenía el ventanal abierto.

—Si no quieres hablar no hables, pero estás hecha un desastre.

—Solo déjame aquí.

—No lo voy a hacer.

—Por favor, déjame —y entonces volvió a llorar.

—No —respondió con firmeza. —Te estoy devolviendo el favor.

Con cuidado la tomó en brazos y la cargó hasta la cocina para sentarla y servirle una taza de té hirviendo, era algo que sí podía lograr. Y mientras ella bebía le preparó una tina caliente para que no se agarrara un resfriado, al menos uno no tan fuerte.

Era doloroso ver a su compañera así. Esa chica enérgica que siempre le hablaba cuando se lo topaba y que podía considerar como su única amiga junto con Jeremiah en ese planeta. Aquella mujer que ponía en riesgo su vida con tal de ayudar al resto y que le salvó la vida ahora no era ni una sombra de como la recordaba. Claro, ella cada tanto se desaparecía por días y semanas pero mantenían contacto a través de escuetos mensajes. Esta vez ni siquiera eso.

Lo último que supo de ella fue de parte de Tara. Quien le había confesado que ella estaba cambiaba desde una boda en Skyheaven, un poco más apagada y que de pronto desapareció por días que Jenna no les quiso explicar al ser temas de la vida privada de MC. Al volver de sea lo que sea a lo que había ido, algo sucedió porque estaba ensimismada y más distante, no lo veía cuando la saludaba en la calle o cuando la veía a lo lejos en la asociación de cazadores.

Sabía que estaba mal, pero no que estaba TAN destruida. En cierto modo no pudo evitar proyectarse en ella. ¿Así se veía él? Como un lastre, un cascarón al que se le escapaba la vida. Él aceptó su destino y no iría en contra, había aceptado que moriría ya que su energía vital se estaba agotando y al menos podría morir acompañado de su compañera en un campo de flores bajo la luz de la luna mientras sentía como caía en el sueño eterno.

Pero ese no era el plan de su compañera. Ella había decidido desafiar al destino y reescribirlo al resonar con él y entregarle parte de su energía. No solo salvándole de morir en sus brazos, también le había otorgado la oportunidad de vivir por al menos otro año más. Y si bien tenía claro que su fecha límite se acercaba, no podía creerse que la de MC estuviera más cercana a la suya, no podía ser posible. Era su deber como su amigo el ayudarla en estos momentos, ya después se preocuparía de si ella querría hablarle de sus problemas o no, pero ahora mismo ella necesitaba descansar.

Tuvo que volver a cargarla hasta el baño e incluso amenazarla de que si ella no lo hacía, entonces también tendría que bañarla. Finalmente ella pudo esbozar un intento de sonrisa y cerró la puerta para dar paso a su baño.

Xavier estaba inquieto. Podía hacerse una ligera idea de lo que podría sucederle pero solo eran conjeturas sin fundamentos. La información que poseía solo le permitía saber que había ido a Skyheaven en una misión encubierta que había fracasado porque la flota se había apoderado del Spatium core que aparentemente fue robado por dos investigadores cuyo paradero es desconocido. ¿Estaría eso ligado a lo que descubrieron en su misión? Quizás.

Soltó una risa al aire. Pensaba que era el único que ocultaba cosas pero su compañera era bastante buena escondiendo información también.

Una vez ella salió tenía mucha mejor apariencia, seguía con la cara hinchada pero al menos su ropa estaba limpia y su cabello también.

—¿Puedo saber lo que sucedió?

Silencio.

—Si quieres puedes decirme. Tampoco es como que pueda volver a mi departamento —la mirada de la chica mostraba extrañeza. —Salté desde mi balcón para entrar y bajé sin mi tarjeta. Puedo intentar subir por el balcón pero no es como que tenga energías para hacerlo y no quiero caerme más de diez pisos. Así que tengo toda la noche.

Ella tragó saliva.

—Un... un amigo. Acabo de perder a otro amigo. Y todo por culpa de EVER.

—¿EVER?

Ella solo soltó una risa amarga mientras sus ojos volvían a mojarse.

—Esos desgraciados están experimentando con la gente. En... en Skyheaven estaban experimentando con cientos de personas con síndrome de protocore. Algo sucedió en sus investigaciones que el experimento salió mal y decenas de humanos en supongo ya estado de ser considerados alterum escaparon —tomó una bocanada de aire, intentado soltar la siguiente parte sin alterarse más. —Y la flota, quienes también están cooperando con ellos, mantuvieron un toque de queda en el que durante las noches salían a matar a estas víctimas.

Xavier estaba perplejo, sabía algunos de los detalles relacionados a un foco de síndrome de protocore, pero no tenía idea de todo el resto, no estaba en los informes a los que tenía acceso. Algo que lo preocupó bastante. ¿Había un nivel superior de información al que no podía acceder?

—Y hace poco sacaron una iniciativa que es un intento de terapia alternativa para evitar que las personas se conviertan en alterum. También una farsa. Siguen experimentando en las personas pero de una forma mucho más legal y pública. Fui con... —el nudo en la garganta volvió y también se percató de que había empezado a llorar otra vez. —Fui con mi doctor ha detenerlos y salió terriblemente mal. Hubo un accidente y me hizo daño, vengo del cementerio. Allí lo vi y puede que haya tomado todas sus cosas para irse de la ciudad a vivir a algún punto perdido del mundo en el que no lo pueda contactar por la culpa.

—Que mierda de situación.

—Y que lo digas —otra risa amarga, mezclada con un par de alaridos que salían desde lo más profundo de su pecho. —Lo más gracioso es que no es todo. Ni siquiera sé si nací, si soy humana, nada. Mi familia fue una mentira y ahora vuelvo a estar sola con miedo de destruir todo a mi alrededor.

La situación era mucho peor a lo que esperaba. No tenía palabra alguna que pudiera alentarla a no hundirse en la oscuridad de su mente o rendirse ante la vida. Lo único que podía recomendarle era descansar y que no era necesario afrontar las cosas sola.

La conversación terminó ahí y ella no volvió a hablar, solo se fue en silencio a su cama a dormir y le indicó a Xavier donde estaban las mantas para que no pasara frío en el sofá. Su compañero le deseó dulces sueños y fue a recostarse. Sin quitarle un ojo de encima por la mayoría de la noche para asegurarse de que no tuviera pesadillas hasta que inevitablemente se quedó dormido.

Ella por su parte ya estaba harta. Si se tratase de un duelo estaría entrando en la ira. No era posible que siempre fuera la misma agrupación la que intentaba acabar con sus seres queridos. Se volteó para mirar el lado vacío de su cama, en donde unos días atrás aquel Dawnbreaker había dormido junto a ella y al despertar tenía de regreso a su Zayne.

Le hervía la sangre que EVER siguiera haciendo de las suyas y por si fuera poco, era como si todos estuvieran conectados. Siendo todos distintas hebras del mismo hilo.

EVER no solo le había quitado a Caleb y su abuela, cuya imagen se encontraba difusa al no saber que pensar de ella, ahora le habían arrebatado a Zayne, ese accidente no fue culpa de nadie más que de Benedict quién lo forzó a recordar. Ellos también estaban tras Sylus, quien podía ser una posible amenaza para ellos. Y al parecer habían estado investigando sobre los backtrackers y sobre los lemurianos, relacionado a Xavier y Rafayel.

Eran demasiadas coincidencias. Demasiados puntos que conectar y que podrían desentramar toda una historia que diera respuestas a sus problemas, pero faltaba algo, faltaba una pieza de información para que todo se uniera a la perfección.

Y si el destino la estaba desafiando otra vez. Entonces ella no solo redoblaría la apuesta, miraría directamente a la cara a aquella entidad que se asemejaría más a un trickster que una divinidad para escupirle a la cara y ganarle en su propio juego aunque solo le quedaran unas cuantas fichas. Iba a apostarlo todo y no podía desperdiciar un solo segundo en pudrirse tirada en la cama sufriendo porque todo está en su contra.

Tenía una ligera idea de por donde comenzar y moverse. Necesitaba contrastar información y tener diferentes puntos de vista antes de lanzarse en caída libre a una misión suicida. Porque si por ella fuera, mañana mismo se presentaba frente a Benedict para llenarlo con agujeros de bala e interrogarlo para sacarle toda la información posible.

Así terminó por dormirse. Pensando en qué hacer al despertar y generar esa pequeña y débil bola de nieve que dejaría caer, un sutil aleteo de una mariposa que movería las cosas a su favor.