Work Text:
Te encontrabas yendo corriendo a la universidad, ya que estabas a nada de llegar tarde a la clase.
Estudiabas meteorología, carrera que estudia el estado del tiempo, el medio atmosférico, los fenómenos meteorológicos.
Por alguna razón, desde que eras pequeña te interesaba el tema, queriendo saber cómo y porque sucedían, en ese momento tus padres no tenían una respuesta a todo eso, así que decidiste obtenerla tu misma.
Sabías que, posiblemente no consigas un buen trabajo estudiando eso, pero era lo que querías hacer con tu vida, ya verás como obtienes dinero, por mientras querías hacer lo que te gustaba y ser experta en ello, o al menos intentarlo.
Por suerte, lograste llegar temprano a tu sala, ya que el profesor seguía sin aparecer.
Tu carrera no era la más llamativa de todas, así que obviamente también había muy pocos compañeros con los cuales compartes salas, y podías decir que conocías a casi todos, o incluso a todos.
Cada vez que llegaba alguien nuevo se causaba un gran escándalo y esa persona era el centro de atención por una buena parte del año, todos queriendo hablarle o simplemente criticarlo sin conocerlo bien.
Era un asco, pero ya te habías acostumbrado a eso. Tú también estuviste ese lugar por un tiempo, aunque te metiste en algunos problemas por pelearte con los demás, ya aprendiste a simplemente ignorarlos, sin darles cabida alguna.
Al entrar al salón, pudiste ver al menos a la mitad de personas que tomaban la clase, posiblemente menos de unas veinte, que para ser una universidad eran realmente pocas.
En la primera fila, estaba ese chico, o chica, que siempre tomaba asintiendo en el mismo lugar de siempre, siendo considerado el nerd y el favorito por los profes.
Si no mal recordabas, su nombre era Mackenzie, lo cual dejaba aún más en duda su género ante el nombre unisex. Pareciera que sus padres lo hicieron a propósito, porque era imposible que tuviera la suerte, o mala suerte, de nacer andrógino, con un nombre unisex y una voz calmada y suave.
En resumen, era casi imposible saber que era a menos que le pregunten directamente, pero hasta él evitaba esa pregunta a veces.
La primera vez que lo viste sentiste una sensación de chispas por todo tu cuerpo, causándote escalofríos de buena manera, no supiste cuando tiempo lo miraste embobada, hasta que él levantó la mirada del libro que estaba leyendo, haciendo que sus ojos conecten de forma perfecta, te dedicó una bella sonrisa sin mostrar los dientes para luego volver a su libro, dejándote pasmada en el lugar hasta que volviste a reaccionar.
Desde ese momento, siempre intentabas hacer contacto visual con él y siempre te dedicaba una sonrisa dulce como un saludo silencioso.
Como ahora, apenas entraste a la sala te encontraste con él, como siempre, con un libro en su mesa mientras leía atentamente. Sus ojos se encontraron cuando este escuchó tus pasos, girándose a ver quien había entrado.
Se te hizo imposible no perderte en aquellos ojos verdes tan hipnotizantes que poseía, los cuales eran adornados por unas pestañas largas, y su leve sonrisa que siempre te alegraba aunque sea un poco el día.
Pasaste a su lado y pudiste sentir ligeramente el aroma de su perfume, era bastante dulce a pesar de que era de hombre, aunque aspiraste el olor con gusto.
Te sentaste con tus amigas de siempre, empezando a hablar mientras esperaban que el profesor llegase.
A pesar de todo, nunca habías hablado con el chico o chica, pero ya tenían esa rutina de saludarse siempre que se veían con una sonrisa, pareciendo amigos aunque realmente no habían hablado nunca.
Lo poco que conocías sobre él o ella era de lo que decían tus amigas por rumores que escuchaban por ahí, que era gay, que era una mujer que se "creía" hombre, etc. Cosas no muy agradables y que no te servían de nada para conocerle mejor.
Para variar, parecía no tener algún amigo que conocieses o que seas amiga de él, parecía juntarse con personas de diferentes carreras, y en el salón de clases apenas hablaba con los demás, aunque podías escuchar su voz calmada y suave cuando respondía alguna pregunta que el profesor había hecho y nadie respondió, aunque su voz parecía ser un susurro pacífico que apenas escuchabas.
Siempre tenía notas altas que lograba con facilidad, haciendo que rápidamente se ganase el cariño de los profesores por eso y su buena conducta.
A pesar de que podías escuchar a tus amigas hablando sobre algún chisme, tu mirada seguía en esa persona que acababas de saludar, observando cada movimiento sutil que hacía al leer. Mentirías si dijeras que no te atraía un poco a pesar de que nunca habían hablado.
El profesor llegó a la sala, después de él, vino la otra mitad de estudiantes mientras el profesor se disponía a sacar todos sus materiales.
Y así, finalmente la clase comenzó.
Todo estaba muy aburrido, no era el profesor más entretenido del mundo, aunque tenías que admitir que hacía su clase bien, aunque si le faltaba algo de diversión, pero no podías esperar nada por su avanzada edad.
── "Bueno, chicos, les dejaré un trabajo para la próxima clase, si todos lo entregan ese mismo día les dejaré salir de la clase, ¿entendido?" ── Todos asintieron con emoción.
── "Pero la única condición, es que los equipos los elegiré yo, y será en parejas" ── Todos hicieron un sonido de decepción.
Y así, empezó a formar los equipos completamente al azar. Por suerte, te llevabas bien con la mayoría de tus compañeros, o al menos los soportabas un poco, solamente rogabas que no lo hicieras con alguien que no haga nada del trabajo.
── "___ y Mackenzie irán juntos. Ambos son inteligentes y he visto que se llevan bien, seguramente trabajen bien juntos." ──
¿Era una señal del destino?
Aunque si no lo fuera, igualmente lo iba a aprovechar al máximo, al final iba a poder hablar con esa persona con una excusa.
Poco después de eso, la clase finalizó, dejándoles un pequeño tiempo para qué desayunarán.
A pesar de las quejas de tus amigas, diciendo que después estarías con ellas, te quedaste a esperar que tu pareja de trabajo saliera.
Cuando se giró hacia la puerta, agarrando todas sus cosas, se encontró contigo, parada de pie a su lado, mirándolo con curiosidad.
── "¿Pasa algo?" ── Te pregunto con aquella voz suave que tiene.
── "Uhm, solamente quería ver el tema del trabajo que tenemos que hacer en conjunto, como lo haremos, dónde nos juntaremos para hacerlo y todo lo demás" ── Trataste de mantener un tono calmado, aunque en realidad estabas muerta de miedo por dentro.
── "¿Te parece si vamos a mi departamento y ahí lo hacemos? No está muy lejos de aquí." ── La invitación te hizo sonrojarte.
── "¡Claro!, ¿te pasó mi número para que hablemos?" ── Preguntaste con una sonrisa, la cual él te devolvió asintiendo y sacando su propio celular.
Una vez que agregaste su número y él el tuyo, trataste de sacarle más plática, queriendo conocerle más.
── "Ya sé que apenas hablamos, pero supongo que vale la pena hacerlo por el trabajo." ── Hiciste una pausa antes de que continuarás, pero te interrumpieron.
── "¿Así que no me hubieses hablado si no fuera por el trabajo? Me dueles" ── Su voz sonó monótona, así que realmente no sabías si había sido una broma o no, así que te apresuraste a disculparte.
── "!No no, no me refería a eso! Simplemente pareces demasiado solitario, no quería molestarte acercándome a hablar contigo." ──
Mackenzie soltó una risa baja, pero que hizo que tu corazón diese un vuelco.
── "Era una broma, tranquilízate. Aunque no era consiente de que parecía un antisocial." ── Frunzo un poco el ceño ante lo último, como si estuviera confundido.
── "Bueno, realmente no hablas con casi nadie del salón, y siempre das respuestas cortas, incluso nadie sabe bien.. que eres, eres ambiguo hasta con eso." ──
── "Soy un hombre, me presenté así cuando llegué el primer día, si no me escucharon, ellos se lo perdieron." ── Simplemente se encogió de hombros, sonando casual.
── "Entiendo. Eres bastante lindo la verdad." ── Antes de que evitarás decir eso, las palabras escaparon de tu boca sin poder pararlas.
La sonrisa que te dio el chico fue hermosa, y creías que ya te estabas enamorando de él.
── "¿En serio? Es la primera vez que una chica me dice eso, siempre recibo halagos de chicos que creen que soy mujer. Tú no estás nada mal igual." ── Reíste ante la mención de los halagos.
── "Las chicas te lo deberían decir más seguido, sé que mis amigas están celosas de tus ojos y pestañas. Tienes rasgos.. Angelicales por alguna razón." ──
── "¿Un demonio vestido de ángel? Me agrada eso." ── Ambos rieron ligeramente por el comentario.
Y así, estuvieron hablando todo ese descanso y a su vez desayunando juntos, pasando tiempos gustosos de la compañía del otro.
En la charla, habías conseguido un poco de información sobre él, además de que también te negó los rumores sobre su orientación sexual.
── "Pfft, no es culpa mía ser andrógino, pero no por eso soy homosexual. No tengo nada en contra de ellos, tengo amigos que sí lo son, simplemente ese no es mi caso, me gustan las mujeres aunque veo imposible salir con una." ── Dijo casualmente mientras se comía un sándwich.
── "¿Por? A cualquier chica le gustaría salir contigo, eres demasiado hermoso como para no." ── El chico se sonrojó un poco ante tus palabras, riendo nerviosamente mientras tragaba el pedazo de pan.
── "La mayoría de chicas creen que soy gay, y las que no, simplemente me rechazan porque no soy lo suficientemente masculino según ellas" ── Soltó un pequeño bufido, algo molesto.
── "Ellas se lo pierden, eres más agradable de lo que pensaba. Al menos yo sí saldría contigo" ── Susurraste lo último, algo apenada, esperando que no lo haya escuchado.
La sonrisa del chico creció al igual que su sonrojo, riendo nerviosamente ante tus palabras.
── "Yo- eh- muchas gracias. Dios, deja que me tranquilice." ── Trato de hablar, trabándose en el proceso.
Ambos rieron ante el notorio nerviosismo del chico, el cual no esperaba que seas tan directa con él, aunque mentía si dejara que no le gustará que seas así.
Nunca había recibido halagos directos, generalmente los únicos eran de hombres creyendo que era mujer, pero nunca había recibido uno de una mujer.
Se sentía como si estuviera en las nubes por tu atención, sintiéndose seguro y cómodo por primera vez en mucho tiempo.
No esperaba que apenas conociéndote sentiría eso, aunque no se negaba.
Habías llamado la atención del chico desde que te presentaste a la clase, una chica con carácter, pero dulce a la vez era algo que le fascinaba.
Cuando te le quedaste mirando la primera vez, se sintió un poco nervioso ante tu mirada, aunque trato de disimular y te la devolvió dándote una sonrisa dulce.
Desde ahí, siempre te sonreía, e incluso cuando no estabas del mejor ánimo, su sonrisa siempre te podía alegrar un poco más.
Mackenzie había querido hablarte desde que te vio por primera vez, pero el miedo al rechazo con el cual ya estaba experimentado lo asustó, prefiriendo que tú te le acercaste a él.
Y así estuvo esperando a que le hablases, llegando incluso a impacientarse un poco al ver que no te le acercabas todavía.
Sin embargo, ahora finalmente había podido hablar contigo y ser cercanos.
Y podía estar más tiempo contigo.
Hablaron un poco más hasta que la campana sonó, indicando el inicio de clases.
Ambos caminaron hacia el salón, sin darse cuenta de que algún momento de la caminata se habían tomado de las manos.
Cuando llegaron y entraron, una gran ola de miradas se dirigió hacia ustedes, sin embargo eso no les importo para nada.
Seguramente tenías que hablar con tus amigas para explicarles después de todo, pero no te importaba. Al fin habías podido estar con él.
[>>>]
Habían planeado que irías a su casa al día siguiente, también se iban a repartir los materiales.
Sí lo hubieras conocido un poco más, lo invitarías a salir a un parque o a pasarle bien juntos, pero decidiste tomarte un tiempo para conocerlo más, y de ahí tratarías de conquistar su corazón.
Así que mientras tanto, te encontrabas caminando hacia tu casa después de haber tenido una sala con tus amigas que no pudiste rechazar, por lo tanto ya era un tanto tarde.
Generalmente, en las noches ocurrían la mayor parte de delincuencia y amenazas importantes.
Y para eso, estaban los supers.
Personas con poderes sobrehumanos que ayudaban a las personas sin poderes, denominados civiles.
Siempre veías noticias sobre ellos, aunque algunos no eran de lo mejor, como si quisieran manchar la imagen de ellos.
A pesar de que tú tenías una buena imagen sobre ellos, no podías negar que algunos cometían errores que podían afectarlos a todos.
Con su contraparte, también estaban las personas que utilizaban sus poderes para mal, aunque eran muy pocos, podía llegar a ocurrir.
Pero mayormente, los supers se encargaban de ayudar a los policías para detener criminales, siendo agentes importantes en misiones de alta peligrad.
Nunca habías estado en frente de alguno, aunque sabías que sí veías a uno no era lo mejor, aun así ansiabas ver como ocupaban sus poderes.
Y como si estuvieras llamando el peligro, pudiste ver a dos sujetos corriendo hacia ti, con el sonido de las bocinas de policía a lo lejos, siguiéndolos.
Como si no les hubiera bastado para tener bolsas llenas de dinero, con rapidez trataron de robarte el bolso que llevabas, en el cual tenías todas tus cosas de valor.
Empezó con un jaloneo, no ibas a dejar que te robasen tan fácil, al menos querías pelear por tu dignidad.
Sabías que sí mantenías a los ladrones entretenidos, la policía llegaría más rápido, aunque también te estabas poniendo en un riesgo innecesario.
Antes de que la policía llegase, aunque estaban cerca, una fuerte brisa fue dirigida hacia los criminales, empujándolos hasta que perdieran el equilibrio.
El hombre que estaba luchando contigo por tu bolso no cayó al suelo como su compañero. Se giró hacia donde provenía la brisa, haciendo que tú también lo hicieras y en el aire pudiste ver a una figura.
Escuchaste como el ladrón soltó una maldición, yéndose corriendo.
Cuando salió por el otro lado, un auto de policía apareció, sin dejarlo escapar.
La figura los siguió de cerca, cuando trataron de escapar hacia el otro lado, los empujó hacia una pared, rompiendo parte de esta en el proceso.
Los criminales, adoloridos por el golpe, no pusieron mucha resistencia cuando la policía los esposo.
La figura, que todavía no podías ver que era, bajó del aire y se puso a tu lado.
Parte de su cara estaba tapada por un antifaz, además de su traje de héroe.
Cuando hiciste contacto, sentiste la misma sensación que habías sentido cuando miraste a Mackenzie por primera vez.
Esa electricidad que recorría tu cuerpo solamente le pertenecía a él.
Sus ojos verdosos como jade los reconocerías en cualquier lugar, aquellos ojos que te habían conquistado.
Y esa sonrisa y labios que tanto habías deseado.
Era Mackenzie, aunque no parecía ser él.
── "¿Estás bien? Deberías de irte a tu casa ahora, no estás segura aquí" ── Su voz parecía un tanto más femenina de lo que generalmente era, pero aun así podías escuchar a Mack ahí.
── "¿Mackenzie?, ¿qué es todo esto?" ── Preguntaste con suavidad.
A pesar de que tus palabras no fueron acusatorias, el chico pareció completamente asustado con tus palabras, sin poder creerlo.
── "¿De qué estás hablando?" ── Trato de fingir normalidad, aunque escuchaste como su voz tembló ligeramente.
── "Reconocería tus ojos en cualquier momento, Mack." ── El chico se vio aún más asustado aunque tratabas de no hacerlo.
── "¡Espera, tú eras esa figura que lanzo ráfagas de-!" ── Antes que pudieras seguir, en un movimiento rápido el chico te aprisionó contra la pared, colocando su mano en tu boca y sin dejarte respirar.
Lo miraste con sorpresa, sus ojos verdes se veían más oscuros y tenía un aura más dominante.
── "Mira, si sigues gritándole a todo el mundo lo que viste estarás muerta, y yo también, así que ten cuidado con lo que dices." ── Dijo con un tono más grave, más masculino de lo que habías escuchado.
── "¿Te puedes mantener callada hasta que lleguemos a tu departamento o al mío? Ahí hablaremos mejor de lo que acaba de pasar, pero aquí no." ── Su voz llena de seriedad te hizo sentirte nerviosa, por primera vez no escuchabas su voz calmada de siempre, si no algo más profundo.
Asentiste con la cabeza, ya que no podías hablar, aparte de que la falta de oxígeno no te dejaba muchas opciones.
Cuando te soltó, lo primero que hiciste fue agarrar una gran bocanada de aire, tratando de recuperar el aliento.
── "¡Perdón!, no quería dejarte sin oxígeno, solamente quería evitar que gritases, ¿estás bien?" ── Su tono de siempre volvió a la normalidad, aunque su voz seguía sonando más masculina.
── "Sí, sí, solamente, deja que recupere el aliento y de ahí podemos ir a donde quieras." ── Y eso hizo.
Se te quedó mirando como perro regañado mientras te veía recuperando el aliento, la adrenalina ya se había bajado casi por completo, así que podías sentir dolor en casi todo tu cuerpo, definitivamente necesitabas descansar.
── "Bien, ya estoy bien. ¿A dónde vamos?" ──
── "Mi departamento queda un poco lejos de aquí, ¿el tuyo?" ──
── "Iba en camino hacia el, estamos a nada, ¿vamos al mío?" ── El chico asintió como respuesta.
── "Sin embargo, necesito cambiarme de ropa al menos. No pueden ver que Macroburst entro al departamento de un civil." ── Mencionó, un tanto nervioso, aunque no sabías bien si era por la ANS o por estar contigo.
── "Puedes volar, ¿no? Dejaré la ventana abierta para que tú entres, esa es la señal, cuando entres te cambiarás de ropa, ¿sí? Ahí veré que te puedo dar." ── El chico solamente asintió.
Empezaste a caminar en un silencio incómodo, mientras tratabas de procesar todo lo que había ocurrido y mantenerte en pie, ya que tu cuerpo seguía doliéndote, más con cada pisada que dabas, pero debías apurarte, aunque por suerte, al doblar ya podías ver tu departamento, así que te apuraste hacia el.
Entraste corriendo, por suerte, tu departamento estaba en el segundo piso, así que solamente subiste las escaleras lo más rápido posible, para luego encontrarte con tu departamento.
Sacaste las llaves con las manos temblando, haciendo que incluso te costará abrir la cerradura, pero finalmente lo hiciste después de un pequeño forcejeo.
Lo primero que hiciste fue abrir la ventana, mirando hacia abajo para ver al chico observando algo allá abajo. Por el ruido que hiciste, el chico levantó la mirada, haciendo que sus ojos se encontrasen otra vez.
Aquellos ojos tan reconocibles que tenía, y que los habían metido en todo este lío.
Te moviste de la ventana, ordenando tu departamento antes de que el chico llegase, levantando papeles y libros de estudios que tenías por todo el piso.
Escuchaste un pequeño golpe viniendo detrás de ti, así que te giraste para ver al chico parado justamente ahí.
Cerro la ventana con rapidez y luego bajo la persiana, dejándolos en completa oscuridad tras perder la luz de la luna.
── "Bien, bien, no creo que nadie nos haya visto. ¿Estás bien?" ── Mientras el chico hablaba tú te dirigías hacia el interruptor para prender la luz.
La luz los cegó momentáneamente, pero sus ojos se acostumbraron rápidamente.
Ahora podías ver al chico con mayor claridad.
Sus brazos estaban expuestos por la camiseta sin mangas que poseía, la cual se ajustaba perfectamente a todo su cuerpo. A pesar de ser notablemente delgado, podías ver una suave musculatura en él, además de algunas cicatrices las cuales posiblemente consiguió en algunas luchas.
Aunque se seguía viendo andrógino, había una masculinidad en él que te atraía.
El chico, al darse cuenta de que lo seguías mirando, su cara se enrojeció ligeramente. Tosió fingidamente para llamar tu atención, cosa que funcionó.
── "¿Ah? Oh, sí, sí, estoy bien, deja busco ropa para ti, creo que tengo ropa de mi hermano." ── Mackenzie solamente te observó en silencio, con el aura misteriosa que casi siempre tenía.
Te sentiste un poco cohibida por su atenta mirada, aunque ya no la sentiste más, así que supusiste que estaba viendo tu habitación.
── "Tu habitación es tal como me la había imaginado." ── Dijo suavemente.
Pudiste encontrar algo de ropa que pertenecía a tu hermano, estaba limpia sí tenía un poco de polvo el cual quitaste.
Te giraste hacía el chico, el cual miraba los pósters que tenías en tu cuarto.
Sentiste tus mejillas acaloradas de vergüenza de que él viese lo que tenías de tus gustos culposos.
── "Aquí está, puedes cambiarte en el baño, de ahí hablaremos lo que pasó y después avanzaremos en el trabajo, ¿vale?" ── El chico solamente sonrió, dirigiéndose al baño el cual habías apuntado hace un momento.
Mientras el chico se iba a cambiar, te tiraste en tu cama mientras procesabas lo que acababa de suceder.
Mackenzie, el chico del cual gustabas a su misma vez era Macroburst, un héroe con poderes de viento, el cual siempre habías admirado de alguna forma.
Y para empeorarlo, ahora se encontraba en tu departamento, ya que ambos podían estar en peligro debido a la ANS.
Era un tanto incómodo tener al chico en tu departamento, se sentía algo realmente íntimo como para haberlo conocido bien hace unos días.
Pero tú sentías una extraña conexión con ese chico a pesar de apenas haberlo hace nada, había algo atrayente en él, no sabías si era su aura misteriosa y a la vez calmada, o si querías descubrir cada parte de él, juntándolas como en un rompecabezas.
Habías deseado que este momento llegase, el de estar a solas junto a Mackenzie y pasar tiempo con él, quizás incluso darse el tiempo de conocerse y formar una relación formal.
Cuando paso lo del trabajo estabas increíblemente emocionada de que el destino te haya dado esa oportunidad, pero ahora, que eso estaba pasando, no sabías como sentirte.
Seguías gustando de él, aunque ya no sabías de quién, si del callado e inteligente Mackenzie o de lo que era realmente, un superhéroe.
Tus sentimientos eran demasiado complicados, y el que no dejes de sobre pensar todo respecto a él no ayudaba.
¿Sentía lo mismo por ti?, ¿su relación se complicaría debido a que sabes su secreto?, ¿saldría contigo o le permitirían hacerlo? Sabías que las relaciones entre supers y personas comunes era mal visto para los civiles, y suponías que sería lo mismo con la ANS.
No querías que Mac sea expulsado o le ocurriese algo por estar contigo, aunque tú realmente deseabas estar con él.
No sabías cuanto tiempo había pasado en los que te perdiste en tus pensamientos hasta que escuchaste el sonido de la puerta abriéndose, encontrándote con Mackenzie sin su traje de superhéroe y una ropa casual.
Casi siempre lo habías visto con ropa más formal o elegante, tenías que admitir que tiene un buen estilo en cuanto a la ropa, siempre viéndose prolijo.
Su cabello, el cual se había desordenado un poco por todo el ajetreo con el ladrón, ahora estaba perfectamente en su lugar, haciendo un contraste con su ropa informal.
Al verte, una sonrisa amable se asomó por sus labios.
Se empezó a dirigir hacia ti, con paso calmado, aunque sabías que pronto eso se iría apenas empezaran a hablar.
── "Bien, ¿te parece empezar ahora?" ── Asentiste.
── "No sé como me reconociste porque incluso amigos cercanos míos nunca lo hicieron, sin embargo no deberías de saberlo por tu bien." ── Su voz estaba tensa, y mientras hablaba su ceño estaba fruncido.
── "Reconocería tus ojos en cualquier momento y lugar. Aquellos ojos verdes que siempre me saludan todos los días." ── El chico se sonrojó ante tus palabras, pero siguió hablando.
── "No puedes decirle a nadie sobre eso, ¿sí?, no solo me pones en riesgo a mí, sino a ti también. Sé como trabaja la ANS, no quiero que te hagan nada, así que mantenlo en secreto, ¿puedes?" ──
── "Lo prometo, Mack, no te preocupes por eso, ninguna palabra va a escapar de mi boca, sé que es importante para ti, y tampoco quiero tener problemas." ──
── "Bien, de nuevo, perdón por todo lo que paso hoy, no quería que nada de esto ocurriera." ── Dijo en tono angustiante.
── "En serio, no te disculpes, mira el lado bueno, podemos pasar más tiempo ahora que estás en mi departamento." ──
── "Mhm, ¿piensas hacer algo?" ──
── "Nah, hagamos cualquier cosa, con estar contigo me basta" ──
── "¿Por qué quieres estar conmigo?, no lo entiendo" ── El chico frunció el ceño, empezando a jugar con sus manos en señal de nerviosismo.
── "¿Por qué no? No miento cuando digo que desde el primer momento en que te vi me llamaste la atención, siempre teniendo esa aura misteriosa, pero calmada a la vez, como siempre pasabas desapercibido y el tema de tu androginia siempre fue algo interesante de descubrir." ──
── "No debería de verme así, ¿lo sabes, no?, no parezco un hombre ni nada de eso, no soy lo suficientemente masculino ni nada de eso. A las chicas no les gusta como me veo, ¿por qué a ti sí?" ── A pesar de que su ceño estaba fruncido, no parecía enojado ni nada, simplemente estaba confundido.
── "¿Por qué no?, pienso que eres realmente atractivo, no me importa si eres andrógino o no, me gustas así, te quiero así." ──
── "Necesitas un hombre de verdad, no a mí." ──
── "Tú eres el hombre de verdad que necesito en mi vida, te necesito a ti, no a otra persona, siempre has sido tú desde que te conocí." ──
No sabías por qué lo hiciste, simplemente tu cuerpo se movió antes de que lo pararás, y juntaste tus labios con los del chico.
El chico se alejó por reflejo, pero al darse cuenta de lo que estaba pasando, acercó su cara a la tuya, devolviéndote el beso.
Se besaron tiernamente, con sus labios moviéndose sincronizadamente. El chico movió su mano derecha hacía tu mejilla, dedicándote suaves caricias en esa zona con su pulgar, mientras que su mano izquierda se dirigió hacía tu costado, tocando con cautela tu cintura antes de colocar su mano ahí, acercándose aún más a su cuerpo.
Siguiendo su ejemplo, colocaste una de tus manos en su muslo, utilizando esta para inclinarte más hacía él, mientras que la otra la colocaste en su cabeza, jalando un poco su pelo.
El chico se alejó de ti, rompiendo el beso. ── "Ten cuidado con el pelo." ── Después de esas palabras volvió a besarte.
Reíste un poco ante su queja, aunque le hiciste caso, bajando un poco tu mano para dejarlo en su cuello.
Sus labios se movían con pasión, aunque seguía siendo un ritmo calmado, pero lleno de deseo, tal como Mackenzie era.
Utilizando tus piernas como impulso, te tiraste sobre él, tumbándolo en tu cama mientras seguías con el beso.
La mano que estaba acariciando tu mejilla bajó, primeramente agarrando tu cintura hasta que bajó nuevamente, agarrando esta vez uno de tus glúteos.
El contacto te hizo jadear, de pronto, la habitación estaba demasiado caliente, y te hizo difícil no caer en la tentación de estar junto a él.
Ambos se separaron para recuperar el aliento, sin embargo antes de que el chico vuelva a unir sus labios te deshiciste de tu camiseta, dejándote únicamente en brasier.
Macroburst jadeo ante la vista, sorprendido, aunque su mirada estaba llena de deseo, y posiblemente la tuya también lo estaba.
Volviste hacía él, besándolo nuevamente mientras acariciabas su cuerpo.
Con una mano apoyada en la cama te abriste pasó a toquetearlo por debajo de su camiseta, acariciando parte de su vientre ligeramente marcado para luego jalar con fuerza el inicio de sus pantalones y cinturón, señal para indicarle que se los quitará.
El chico se separó con un jadeo para luego hablar. ── "¿Estás segura de esto?" ──
── "Claro que sí, dije que te necesitaba, ¿no?, bésame otra vez, cariño." ──
El chico hizo lo que le dijiste, la mano que agarraba tu muslo se alejó, pero rápidamente volvió en una bofetada, volviendo a agarrar con fuerza esa zona. Y su otra mano pasó de su cintura hacía su propio cinturón, desabrochándolo a ciegas.
Cuando escuchaste el sonido del cinturón tu mano se dirigió nuevamente a esa zona, metiendo tu mano dentro de sus pantalones, haciendo que el chico gima ante el contacto.
Empezaste con caricias suaves, sintiéndolo suspirar y jadear en el beso.
Para no quedarse atrás, el chico dirigió su mano libre a tu espalda, desabrochando el cierre de tu sostén. Te alejaste un poco para quitártelo y seguiste besándolo.
Su mano se dirigió hacía uno de tus pechos, empezando a apretarlo ligeramente y tirando tu pezón. Gemiste ante el contacto, sus manos estaban frías aunque eso era lo último que te importaba ahora.
Como deseabas a este chico, lo necesitabas demasiado.
Te separaste por completo de él, sentada en su regazo mientras lo mirabas desde arriba.
A pesar de que te dijo que tengas cuidado con su cabello, este se encontraba todo revuelto entre las sábanas, además de que tenía cabellos pegados a su frente por el sudor. Su cara estaba rojísima y sus ojos brillaban con deseo.
Este chico te volvería loca si seguía siendo así de bello.
Bajaste un poco más sus pantalones, al menos lo suficiente como para poder meter tu mano libremente dentro de su ropa interior, sacándole un gemido profundo al chico por tu contacto.
El chico se levantó un poco, quedando con su cara entre tus pechos, cada mano suya se dirigió hacía uno de tus senos, uno lo acercó a su boca, empezando a chupar y lamer tu pezón, mientras que tu otro pecho lo apachurraba y apretaba tu otro pezón.
Sacaste su miembro de su ropa interior, empezando con leves caricias de arriba hacia abajo, escuchando algunos gemidos ahogados del castaño.
Te alejaste un poco de él, haciendo que esté lo tomase como una señal para también separarse de ti, ansioso por ver que hacías ahora.
Te bajaste de su regazo, haciendo que el chico se asustará, creyendo que querías parar todo esto.
── "¡Espera!, ¿hice algo mal?" ── Reíste tiernamente ante el miedo del chico.
── "Claro que no, bobo, dejame buscar algo." ── Abriste el cajón de tu mesita de noche, esperando ver ahí lo que tanto deseabas.
Sacaste uno de los pocos condones que te quedaban, fijándote en que no haya vencido, pues hace bastante tiempo que no los necesitabas ocupar.
El chico, al ver el sobre que tenías en manos se calmó un poco.
En frente suyo, te deshiciste de las últimas prendas de ropa que tenías, al igual que el chico.
Ambos, completamente desnudos, estaban algo avergonzados por lo que iban a hacer, aunque ya habían avanzado demasiado como para parar ahora.
Está vez, el chico se levantó de la cama, besándote mientras te arrastraba a esta para luego darte un pequeño empujón para que te acuestes en ella.
Te separaste del chico, acostándote en medio de la cama para mayor comodidad.
El chico se colocó encima de ti, volviendo a besarte, ahora con un deseo más profundo y hambriento de ti. Mientras se besaban, levantaste tus piernas para rodear la cintura del castaño, acercándolo aún más.
Macroburst se separó de ti. ── "¿Realmente estás segura de esto? No creo poder parar cuando te tenga al fin." ── Su voz estaba llena de deseo, y sonó más grave de lo que era.
── "No quiero que te detengas, quiero tener todo de ti, dejame sentirte." ── El chico te sonrió como respuesta.
Agarro el condón que yacía en tus manos, abriendo el sobre con cuidado con la boca para sacarlo. Una vez que lo sacó, se posicionó para colocárselo.
Se agachó hacía ti, con sus labios otra vez pegados.
Con una mano se mantenía elevado, mientras que la otra posicionaba su miembro para meterlo dentro de ti.
Y eso hizo, lentamente fue metiéndolo, haciendo que ambos soltasen un gemido que los separo del beso, tú al sentir como se hacía espacio dentro de tu interior y Mackenzie por la estrechez de tu agujero.
Cuando quedó todo dentro de ti, ambos soltaron jadearon por la maravillosa sensación que los invadía en todo su cuerpo.
Se empezó a mover poco después, dando embestidas lentas y pausadas, queriendo sentir cada parte de tu interior. Era un ritmo suave, pero apasionado, haciéndoles sentir en el cielo con cada empujón que daba.
Sus labios viajaron hacía tu cuello, dejando besos cortos y chupones en esa zona, marcándote como si no fueras suya desde hace un buen tiempo.
Levantaste tus caderas como señal para que vaya más rápido, y eso hizo.
Las embestidas eran más rápidas y profundas, sintiendo como tocaba lugares que no sabías que se iban a sentir tan bien.
Su mano viajó hacía tu feminidad, acariciando y rozando tu clítoris con calma, siguiendo el ritmo de sus embestidas.
Ambos eran unos desastres gimoteantes, llenos de deseo y pasión.
Arañaste la espalda del chico, haciendo que este soltase un gruñido ante el dolor, pero no se quejó.
Su ritmo fue cada vez más ritmo, los empujones que una vez fueron precisos ahora golpeaban diferentes lugares dentro tuyo, indicándote que estaba cerca.
── "Dios, preciosa mía, te sientes demasiado bien. Tan apretada para mí, toda mojada, toda mía." ── Dijo entre gruñidos y jadeos, solamente pudiste gemir como respuesta, haciéndole saber lo mucho que lo disfrutabas.
── "Me voy a correr, mierda, estoy cerca, estoy cerca bebé." ── Avisó entre jadeos.
Volviste a besar al chico, diciéndole sin palabras que lo hiciera.
Unas embestidas más fueron suficientes para que el chico se corriera dentro del condón, soltando gemidos los cuales callaba besándote.
Sus empujones siguieron un poco más hasta que la vibra orgásmica lo alcanzó, sintiéndose demasiado abrumado por el placer.
A pesar de que estaba cansado tras su orgasmo, al notar que no te habías corrido como él, bajó su cabeza hacía tu intimidad.
Su lengua hizo contacto con tus labios haciéndote gemir fuertemente. Tomando eso como una buena señal, empezó a lamer y chupar tu coño, lamiendo y tragando tu humedad.
Su mano se acercó hacía tu entrepierna, colocándose para luego meter un dedo dentro suyo, haciéndote gemir ante la intrusión.
Luego de un dedo se sumó el segundo mientras el chico se encargaba de comerte con su lengua.
Sentiste un nudo en tu estómago, indicándote lo cerca que estabas de correrte.
── "Mhm, Mack, estoy cerca, oh Dios, se siente muy bien, me encanta. Sigue por favor." ── Dijiste entre gemidos, y mierda, Macroburst estaba seguro de que estuvo a nada de correrse solamente por tus palabras.
Haciéndote caso, siguió haciendo lo mismo hasta que te corriste con un grito, manchando tus sábanas y la barbilla del chico con tus jugos. El castaño tragó gustoso todo, dejando escapar algunos sonidos de satisfacción mientras lo hacía.
Poco después se separó de ti, sacando sus dedos empapados los cuales no dudo de chupar para tomar todo ese líquido.
Ambos se tumbaron en medio de la cama, recobrando el aliento después de todo lo que hicieron, tomándose el tiempo de descansar.
Se miraron a los ojos nuevamente, con palabras en sus bocas que temían dejar escapar, pero que ambos estaban seguros de que el otro lo sentía también.
Ambos se amaban el uno al otro, y ni siquiera la ANS los podría separar después de esto.
Y pensar que todo había empezado por un trabajo en equipos
