Actions

Work Header

Prohibido parejas | Mernoski

Summary:

Moski empieza a salir seriamente con un chico, a pesar del acuerdo de “prohibido parejas” que tenía con sus dos amigos.

Mernuel está celoso, aunque jura que es por el trabajo que comparten.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Habían pasado dos meses desde que Moski conoció a Mateo (o Tonali, como le dolían decir).

Dos meses en los que las emociones de Mernuel fueron de todo, menos tranquilas.

¿La razón? Muy clara. Demasiado, a ojos de Mernuel.

Al principio todo estuvo “bien”. El rubio llevó a Mateo al departamento que compartía con Mernuel y Bauleti, dejando un pequeño aviso previo en el chat: “llego acompañado”.
La primera interacción de Mernuel con el muchacho fue genuinamente amable, aunque se le hizo raro. No era común que Moski trajera a otros amigos al departamento: casi siempre se movían en el mismo grupo, y además el rubio había viajado desde España exclusivamente por él, así que no conocía a nadie más en Buenos Aires.

Bauleti, por su parte, no podía creer el parecido físico entre Mernuel y Tonali. Misma contextura, estatura, corte, cabello negro y piel clara, con la única diferencia de los ojos marrones.

—Che, Moska, no sabía que sí o sí todos nuestros amigos se tenían que parecer a Mernuel —comentó divertido—. Ya hasta me cuesta diferenciar cuál es el original.

Mernuel rodó los ojos por la comparación absurda y se quedó callado entre las risas de los demás.

“Le falta una banda de facha para parecerse a mí”, se consoló en su cabeza.

Días después de ese primer encuentro, el ojiverde se enteró de que no eran solo amigos.

Para su mala suerte (muy mala), los sorprendió besándose en la habitación del rubio.
Había sido culpa suya por no golpear la puerta, lo admitía, pero… ¿cómo iba a saberlo? Ya estaban acostumbrados a no tocar. A compartir privacidad. A hacer sus cosas juntos.

Las disculpas secas que murmuró no fueron suficientes para relajarle la mandíbula. Y no era que le molestara que su amigo llevara a alguien al departamento; todos lo habían hecho más de una vez. Lo que realmente lo inquietaba era que Moski anduviera tan distraído de la rutina que compartían.

O, más bien, que estuviera entretenido de otra forma.
Sin él.

—¿Otra vez con cara de culo vos? —preguntó Santiago, acercándose al sillón donde estaba el pelinegro.

—Es que... —se tapó los ojos con las manos, frustrado—, hay laburo por hacer, streams que organizar, invitados que contactar —suspiró y se inclinó hacia él para susurrarle—, y este pelotudo está ahí, chapando con Moski como si con eso fuera a hacerse millonario.

Santiago soltó una carcajada y se tapó los ojos con una mano mientras negaba.

—Sos un celoso caprichoso de mierda. Ya sabés que Balza se encarga de todo eso, y cada tanto nomás nos juntamos todos.

No. Manuel no estaba de acuerdo.
Su cara lo decía todo: el mal humor era tan evidente que hasta le dolía la cabeza.

—Sí, pero igual hay que estar centrados. No puede traer a alguien acá a las cuatro de la tarde cuando nosotros estamos tratando de tener un poco de descanso de la sociedad.

La mirada incrédula de Bauleti le indicaba que se venía el remate. Por lo que, antes de irse a la cocina, le murmuró:

—Es la primera vez que Moski trae a alguien a esta hora, cuando vos lo hiciste mil veces sin avisar. ¿Y alguno te dijo algo? —esperó una respuesta que no llegó, solo una mirada medio culpable—. Él es re respetuoso y lo sabés, boludo. Dudo que se lo estén cogiendo a metros de nosotros.

Salió corriendo antes de que Manuel le encajara un almohadazo.

En una de las pocas ocasiones en las que encontró a Moski relajándose solo en el balcón, Mernuel pudo sentarse a su lado para ver la caída del atardecer.

—Che, Moski... —éste lo observó, esperando paciente sus palabras—. No me vas a dejar de dar besitos ahora que tenés un wacho, ¿cierto?

El menor se carcajeó, ya que no esperaba para nada esa frase.

—¿No sería raro que lo siga haciendo?

Le intrigaba saber qué andaba pasando por la mente de Mernuel, y no tardó mucho en obtener una respuesta.

—En realidad, él lo tiene que entender. Vos me conociste a mí primero y nuestros besitos son nuestros besitos —aclaró, mezclando su seriedad con un tono divertido y provocando otra sonrisa en Moski—. Si él se enoja, sería un problema.

—No es normal lo que estás diciendo —rio despacio. Sinceramente, le encantaba el planteamiento posesivo que Manuel soltaba sin pudor.

—Sí es normal, boludo. Es de amigos.

—Mira que yo soy puto, pero vos sonaste muy trolazo.

Ambos rieron con ganas y, cuando se calmaron, Moski inclinó su rostro hacia el cachete del contrario para plantar un besito chiquito. Manuel quedó anonadado.

—¿Me das otro? —murmuró el mayor, casi rogando, y siguieron jodiendo entre ellos.

 

Dos meses habían pasado, y el ojiverde quería arrancarse los tatuajes a rasguños con tal de dejar de ver a Tonali por todos lados.

Odiaba la forma en que abrazaba a Moski por la espalda, su risa mezclada con la del rubio, las manos entrelazadas, los susurros al oído… ni hablar de los besos que escuchaba a lo lejos. Eso era lo peor.

Mernuel le preguntaba al cielo qué había hecho para merecer una tortura tan horrenda.

Para sumar, fue tan abrupta la aparición del otro pelinegro, que las noches de películas y pijamada con Moski desaparecieron por completo. Cada vez que se acercaba a la puerta cerrada de la habitación de su mejor amigo, podía oír esa voz masculina e insoportable que le arrebataba la paciencia. Él mismo evitaba salir de joda con Bauleti para no dejarles el departamento al par; quizás no lograba frenar esos besos insistentes, pero al menos no se oían gemidos.

Manuel se repetía que solo estaba ayudando a su amigo a "no llegar a más" para que no se enganche con Mateo.

—Chicos, les tengo que decir algo.

Santiago y Manuel se sentaron en el sillón frente a él, mientras Moski se mantenía de pie.

—Sé que no está dentro del “contrato” —empezó, nervioso pero con una sonrisa ilusionada, a la vez que jugaba con sus manos—, pero surgió y... ahora tengo novio.

—¿Qué?

Fue la gota que rebalsó el vaso de la paciencia de Mernuel, ese que venía sosteniendo con un hilo.
Por su cabeza pasaban mil escenarios, todos con finales catastróficos donde Moski los abandonaba por una tonta relación pasajera.

Moski no tenía que ser adivino para comprender que su mejor amigo estaba con la bronca a punto de explotar, por lo que se apuró a decir:

—Quiero aclarar que sé que no es lo que acordamos y...

—No, ¿entonces para qué te comprometés? —lo interrumpió Manuel, seco.

—¡Te juro que surgió! No lo pude controlar, Manu. Perdón, de verdad —su entusiasmo se esfumó, y en sus ojos se veía pura preocupación—. Te prometo que no me voy a distraer.

—No, no funciona así. Uno no se enamora de la nada, lleva tiempo y es a conciencia. Te dejé muy claro que estamos en un momento del stream donde no podemos tener nada serio. Y no es solo porque te distraés y cambia el contenido —aclaró poniéndose de pie, quedando unos centímetros más alto—, es por tu estado de ánimo. Es obvio que vas a andar con el culo al norte por ese tarado, y cualquier mínima cosita te va a condicionar.

El rubio frunció el ceño, y Bauleti supo que tenía que intervenir.

—Eu, paren. Al final ustedes parecen una pareja discutiendo, cuando esto se puede solucionar tranqui, muchachos.

—¿¡Cómo!? —gritaron los dos al mismo tiempo.

—Mirá, Manuel, tenemos vida fuera del stream. No está mal que conservemos algo de normalidad...

—Ya sabía que esto iba a pasar —soltó Manuel con una sonrisa sin gracia—. ¡Siempre me hacen la contra!

El living se volvió la pista donde él se paseaba de un lado al otro, con las manos entrelazadas en la nuca.

—Dejame terminar —le ordenó Bauleti—. ¿Hasta ahora viste que Lauti haya faltado o se haya colgado con algo? No. Entonces no veo mal que tenga novio si sigue siendo responsable. Dejalo que sea un puto libre.

Los pulmones del ojiverde se llenaron de aire ante su respiración profunda. Mantenía su mirada severa en Santiago, detestándolo por no ver la gravedad del asunto y defender al más bajo.

—¿Es el stream lo que te molesta o qué? Porque estoy acá para que me lo digas ahora —Moski lo enfrentó.

—¿Y qué más puede ser, boludo?

—¡No sé! Desde hace meses estás así de pelotudo y ni hablás conmigo. Por eso quiero saber.

Bauleti no era boludo (por más que jodiera con eso), reconocía que algo raro se escondía detrás de esa enorme pared de temores y orgullo, en ambos de sus amigos. Sabía que la conversación los incluía a los tres, sin embargo, su intuición le gritaba que se alejara al menos unos metros, por lo que se incorporó y fue hacia la cocina.

La indignación le hervía en las venas a Manuel. Le molestaba que Moski pensara que se trataba de otra cosa. Aunque ni él sabía con exactitud por qué se descontrolaba tanto con la imagen de él con... su ahora novio. Se autoconvencía de que era por el stream, por los contenidos subidos de tono que divertía (en su mayoría) a los hombres de la comunidad, o porque odiaría con toda su alma verlo lastimado si ese imbécil le hacía algo.

La mirada de Moski seguía preocupada, con ese brillo característico de un cachorrito triste por desobedecer a su dueño y haber sido regañado. La expresión desarmaba a Manuel.

¿Era tan difícil que el rubio cortara con Mateo y todo siguiera como antes?

Moski, desde su lado, admitía que se divertía con Tonali, le caía bien e incluso se había encariñado con él, aunque no tanto como para estar listo y formalizar un noviazgo. No lo amaba. Se arrepentía un poco de haber aceptado su propuesta a pesar de no corresponderle. Sin embargo, digamos que estaba usando la técnica de "un clavo SÍ saca a otro clavo". Prefería pensar que aprendería a amarlo y, simultáneamente, se desenamoraría de la persona que ahora le estaba haciendo una escena de celos encubierta por "trabajo".

—¿No vas a responderme? —preguntó Moski, desesperado.

Incluso en medio de la pelea, no podía ignorar lo atractivo que se veía Manuel con ese enojo recorriéndole el cuerpo. Lo seducía con su mera presencia.
Es decir, Mernuel era muy atractivo sin importar su vestimenta, sus pocas horas de sueño y el alcohol que ingería cada fin de semana. Pero Moski tenía un morbo inevitable con la forma en que las venas se le marcaban en los brazos y el cuello, o cómo su mirada se volvía más profunda, más intensa, más... peligrosa. Le gustaba tanto verlo así, que la mayoría de las veces que lo molestaba y mordía era solo para ver ese lado dominante que le atraía.

—Pasa que... —el ojiverde hizo una leve pausa, analizando cómo transcribir el quilombo de su cabeza—. Estuviste pasando tanto tiempo con él, que ya casi no podemos ni compartir un momento juntos. Todo se da en el stream y la idea no es dejar de ser amigos. Ahora parece que le tengo que pedir turno al pajero ese para hablarte.

—Mateo —corrigió Moski, apenas audible.

—Sí, ese —Mernuel se pasó una mano por el pelo, frustrado—. No digo que no estés con él, hacé lo que quieras, ya está. Pero... no quiero que seas de esos amigos que desaparecen cuando se ponen de novio, Moski.

El rubio lo miró con tristeza. Creyó que si se fijaba en sus propias necesidades por una vez en su vida estaría bien. De todas maneras, sacar un clavo con otro no era lo correcto. No se imaginaba lo mucho que su amigo lo necesitaba, es decir, no se creía lo suficientemente importante como para que Mernuel reaccione de esa manera. Ahora notaba que se hallaba muy equivocado.

Dio un par de pasos hacia él, dudando.

—No te abandoné, Manu. Posta que no. Solo... —se mordió el labio—, me cuesta. Porque cuando estoy con vos siento que nada me alcanza. Y no sé cómo manejarlo.

Manuel levantó la mirada, sorprendido por la sinceridad y tratando de descifrar eso que parecía esconderse entre líneas. Se quedaron mirándose, en ese silencio espeso que solo tienen los que se conocen demasiado bien.

—¿Nada te alcanza? —repitió él, con una media sonrisa incrédula.

Moski se rió bajito.

—Sí, boludo. Nada. Ni los streams, ni el laburo, ni Mateo... nada.

—¿Estás diciendo que tu noviecito no te complace? —se burló mientras sonreía, devolviendo la calidez que Moski le ofreció antes con su sonrisa.

—No voy a dar detalles —respondió con un tono divertido.

Las frías y pequeñas manos de Moski fueron envueltas por las calentitas y grandes de Manuel, provocando un cosquilleo en el pecho del primero.

—Hablando en serio, podemos conversar sobre lo que sentís que te falta. Lo importante es que todos estemos cómodos con lo que hacemos —acarició su palma—. Discúlpame por reaccionar tan mal, amor. Verte con ese chico me da bronca...

—Igualmente yo no respeté un culo el acuerdo, te digo —sonrió—. ¿Por qué te cae tan mal?

—No sé, pero ahora me da bronca que esa rosca que tenés esté pasando hambre.

Con una velocidad admirable, quitó sus manos y apretó las nalgas de Moski con las ganas acumuladas de hace un tiempo. El rubio automáticamente lo llenó de insultos y trataba de apartarlo sin resultados, hasta que mordió su hombro, oyendo un grito demasiado alto luego de eso.

—Que te importa si mi culo pasa hambre —corrió a su habitación.

—¡Obvio que me importa! Yo te puedo mostrar cómo te tienen que coger para que no pases hambre —siguió la joda, al mismo tiempo que iba atrás de Moski, agarrando su adolorido hombro recién mordido.

 

|•••|

 

Por suerte, Bauleti tenia claro que se terminarían arreglando y, en consecuencia, durmiendo uno al lado del otro después de ver una película. Él solía unirseles cuando no se comportaban tan "trolazos". De igual manera fue a chequear si ya todo estaba bien, chocando con una escena no tan amistosa que nunca había visto antes: Moski dormía plácidamente sobre el pecho de Mernuel, mientras éste rodeaba los hombros del rubio con su brazo derecho y, a pesar de estar tapados con el acolchado, se notaba que ambos tenían en torso desnudo y sus piernas enredadas. Sus brazos se ajustaban alrededor del otro, como si supieran que debían mantenerse aferrados entre sueños.

Bauleti extrañaba su vida de hace cinco segundos atrás.

Notes:

HOLAA soy Larryftreddie! (En tw también)

Vi que a muchas les gustó la propuesta y decidí escribirla lo antes posible. Es mi primer fic de este shipp y lo escribí re rápido, así que espero que les haya gustado

Voy a publicar más sobre ellos, tengo ideas muy variadas :)

Parte 2 contando lo que pasó antes de que Bauleti entrara?

Gracias por leer<3