Actions

Work Header

Tiraba esa

Summary:

Ivan no podía quitarle los ojos al mas bajo de ojos verdes ni a su abdomen definido en cada entrenamiento, pero no, no le gustaba.

"decime que queres que te coja boludito"

sprn bttm 𖥻 carre top

Chapter 1: Chapter I

Chapter Text

Otro día, otro entrenamiento, otra mirada despistada a su compañero de equipo. Iván sabía que no estaba bien; intentaba convencerse de que solo era una atracción pasajera hacia el delantero del equipo, incluso una simple admiración. Pero… ¿él? ¿Gustarle Rodrigo o cualquier hombre? Jamás. Además, él tenía novia.

Vivir en negación nunca es fácil, y aquellas miradas que parecían inocentes comenzaron a transformarse en demasiadas noches sin dormir, con su mente ocupada por Rodrigo cada vez que tenía un momento libre. Iván juraba que podía hacer películas enteras con la cara del otro, películas que no se atrevía ni a narrar sin sonrojarse.

Aun así, sin importar cuánto le doliera, tenía que concentrarse en lo verdaderamente importante: su juego y la pelota. Era el portero, y distraerse solo traía desgracias al equipo que juró llevar a la victoria. Así que comenzó un largo y tedioso plan para ignorar y evitar a su compañero de equipo, Rodrigo Carrera.

Intentó no hacerlo muy evidente, no quería romper la confianza del equipo, pero ducharse y cambiarse lo más lejos posible del delantero ya se estaba volviendo demasiado obvio. Algunos compañeros preguntaron el porqué de su comportamiento raro, pero Iván siempre lo atribuía a simples coincidencias.

Pero ahí estaba, parado en la cancha en una tarde de entrenamiento, sin poder controlar el constante movimiento de sus ojos hacia Rodrigo, que en ese momento se estaba modelando un nuevo arito en la nariz. Lo único que Iván se permitía era observarlo, aunque todavía intentaba convencerse de que era solo un capricho mental.

—Muchachos, buen entrenamiento hoy. Recuerden, mañana es día de partido contra Elk Grove, así que directo a sus casas después de las duchas —dice el coach, para luego mirar fijamente a uno de ellos—. Y sí, te hablo a vos, Rodrigo.

Todo el equipo se ríe.

Iván también se sentía perseguido por el hecho de que Rodrigo, siendo el increíble delantero que era, también fuera conocido por su polémica vida personal. Tampoco era famoso, pero unos cuantos sabían en qué andaba metido. Iván no era uno de ellos.

El portero se dirige a las duchas, tomando como rutina la más alejada. Su amigo Tomás se acerca con una toalla a la cintura.

—Boludo, Iván, hoy Carre va a hacer una reu en su casa, tranqui, para subir los ánimos antes de mañana. ¿Venís?

Iván piensa en decir que no. No quería ir a ninguna reunión, pero el nombre de Rodrigo resonó demasiado fuerte en su cabeza.

—Nah boludo, me duele un toque la cabeza. Y sabés cómo se pone Tuli si no estoy allá en la noche.

Mentira. Tuli iba a salir con amigas, y probablemente ni notaría su ausencia.

—Buee boludo, me había olvidado que estabas amarrado por los huevos —se burla Tomás.

—Chupame la pija, Tomás. Si me pintara ir, iría. No me jodas.

De pronto, una voz gruesa interrumpe la conversación:

—Entonces vení, Iván.

La voz de Rodrigo. El simple sonido de su nombre en esos labios le causa demasiadas cosas, que apenas logra ocultar con un leve sonrojo.

—Bueno… supongo que puedo intentarlo. Mandame la ubi.

Se iba a arrepentir. Lo sabía. Pero tenerlo tan cerca hacía imposible decirle que no.

—Nah boludo —dice Tomás, fingiendo ofensa—. Sos un lamehuevos total. Si te lo pido yo, me mandás a la mierda. Si te lo pide el mogólico de Rodrigo, vas corriendo. Chupame un huevo.

Mierda. ¿Se notó algo? Iván se ríe para seguir la broma, pero igual mira a Rodrigo para asegurarse de que todos estaban en la misma onda.

Rodrigo ríe.

—Y claro, boludo, ¿quién puede decirme que no a mí?

Y con eso, Rodrigo y Tomás se alejan, dejándolo con demasiado en qué pensar.