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smiling brat

Summary:

Cuando Ace, su compañero de piso le dice que su hermano menor vivirá con ellos, Sanji entra en pánico.

Sanji solo conoce al mocoso por las anécdotas diarias de Ace, donde relata que su hermano es un niño necio y molesto que no deja de meterse en problemas, haciendo cosas que solo un niño pequeño de aproximadamente diez años haría y siendo un dolor de cabeza. ¿Acaso Ace estaba loco? ¿Cómo van a cuidar a un niño con las características (no muy gratas) de su hermanito?

Pero al momento de que el niño molesto que imaginaba en su mente se presenta en su puerta como un joven bronceado, bien formado y con una sonrisa radiante, Sanji experimenta otro tipo de pánico.

“Hola, ¡Soy Monkey D. Luffy y seré el mejor nadador del mundo!” Gritó el joven, con los brazos estirados a los lados y la barbilla en alto, sonriente y orgulloso.

La mirada de Sanji recorrió la cara del tipo y se detuvo en su sonrisa, era ridículo lo mucho que cambiaba su expresión y lo hacía ver incluso más atractivo de lo que ya era. Las mejillas de Sanji se calentaron y llegó a la rápida conclusión de que la situación sería peor de lo que imaginó.

Notes:

Luffy nadador sólo porque sí. Fic que será escrito solo para llenar mi vacío de historias Lusan :(

Luffy y Sanji de la misma estatura igual solo porque sí.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Sanji era un hombre de hábitos, tenía un rutina estricta y cualquier cambio en ella lo hacía pensar que sería el fin del mundo. Culpaba al hombre que lo crió, un padre obsesionado con formar una familia de deportistas e imponer sus sueños frustrados en sus hijos, fracasando con él en el intento. Ahora solo le quedaba la molesta parte perfeccionista.

Sin embargo, como estudiante de gastronomía, no resultaba un terrible rasgo en su personalidad, lo había ayudado a perfeccionar su cocina y tener sus tiempos bien estructurados. Gracias a ello, la universidad y su trabajo de medio tiempo como mesero no absorbía todo de él.

Al fracasar en los deportes y decidirse por la cocina, su padre no estuvo de acuerdo con la carrera que eligió, así que consiguió una beca y obtuvo un empleo como mesero en el Baratie, un restaurante famoso en la cuidad.

Su primer semestre en la universidad fue un infierno por decir lo menos, el dinero no rendía por los costos altos de la cuidad y aunque la beca cubría gran parte de su colegiatura, no cubría la estadía en el campus. Así que, cuando comenzó a conversar con uno de los clientes regulares del restaurante que se trataba de un chico de su edad igualmente sobreviviendo, la vida le sonrió un poco.

Portgas D. Ace era un chico un tanto brusco pero a la vez sincero y amistoso que estaba en proceso de convertirse en bombero y sufría por llegar a fin de mes, por lo que al compartir sus penas se dieron cuenta que sería mejor compartir un departamento y ayudarse mutuamente.

La convivencia era amena, Ace tenía detalles molestos como cualquier compañero de piso y peleaban como adultos jóvenes no soportándose todo el tiempo, pero por lo general, compartían y cumplían sus responsabilidades en el hogar y daban de sí para estar cómodos el uno con el otro, no tardaron mucho en volverse cercanos y todo iba bien entre ellos.

O eso creía Sanji hasta ese día.

“Creo que olvidé decirte que mi hermano vendrá a vivir con nosotros.” Dijo Ace, rascándose la nuca en señal de vergüenza.

Sanji levantó la vista de su celular y bufó, burlándose, debía ser una broma de parte de Ace. No existía un día en la vida de Sanji donde, uno: Ace no se burlase de él, dos: Ace no hablara de su hermanito.

Ambos lo tenían harto en diferentes niveles.

“Claro, Ace. ¿A qué hora llega?” Preguntó Sanji, sarcásticamente.

La incomodidad no abandonó el rostro de Ace después de su pregunta, entonces la sonrisa de Sanji comenzó a desvanecerse.

“Me estás jodiendo, Ace, ¿verdad?” Sanji se levantó del sofá y caminó hacia Ace. “Dime que es una broma, Ace.” Sanji tomó el brazo de Ace y lo apretó, suplicante.
Silencio.

Sanji soltó a Ace y cubrió su rostro con las manos, frustrado.

Bien, claramente no esperaba que Ace hablara en serio, el tipo era un chiste andando. Pero, lo que tampoco esperaba es que tuvieran que cuidar a un mocoso que, por anécdotas (muy detalladas) de Ace, el niño se trataba de un engendro del mal, siempre dando problemas y teniendo que ser cuidado antes de que armara un desastre.

Sanji asumió que se trataba de un niño de a lo sumo, diez años. ¿Cómo dos adultos jóvenes de veinte años cuidarían a un niño problema? Ace había rebasado sus niveles locura.

“Está en camino, de hecho.” Respondió Ace después de un largo silencio. “El viejo me dijo que lo dejaría venir hasta dentro de dos semanas, el tiempo suficiente para que lo habláramos, pero Luffy nunca lo escucha y se adelantó.”

“¿Tienes mierda en la cabeza, Ace? ¡¿Qué vamos a hacer nosotros con un niño de diez años?!” Sanji casi gritó.

“¿De qué hablas?” Preguntó Ace, confundido. “¿Qué niño de diez años?”

“Hablo de tu her-”

El sonido del timbre interrumpió a Sanji.

La cara de Ace se iluminó con una gran sonrisa.

“Ya llegó” Declaró prácticamente corriendo hacia la puerta.

Sanji iba a matarlo. Ace jamás había sido tan imbécil y literal.

Un insulto para Ace murió una garganta de Sanji al momento de que la puerta se abrió.

En el marco de la puerta, no se encontraba un niño pequeño como él imaginaba. Si no, un joven de cabello negro, piel bronceada, hombros anchos y al parecer, de la misma estatura que él. El tipo podía describirse como magnético, algo en él te hacía imposible apartar la vista.

“Hola, ¡Soy Monkey D. Luffy y seré el mejor nadador del mundo!” Gritó el joven, con los brazos estirados a los lados y la barbilla en alto, sonriente y orgulloso.

La mirada de Sanji recorrió la cara del tipo y se detuvo en su sonrisa, era ridículo lo mucho que cambiaba su expresión y lo hacía ver incluso más atractivos de lo que ya era. Las mejillas de Sanji se calentaron y llegó a la rápida conclusión de que la situación sería peor de lo que imaginó.