Chapter Text
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Sinopsis
Sergio, que ha vivido una vida en la que el matrimonio, el amor y todos los aspectos de su existencia son controlados por su familia, mantiene una vida sexual obligatoria e insatisfactoria con omegas, por lo que su médico le recomienda tener relaciones sexuales con alguien que no sea omega. Siguiendo esta sugerencia, Sergio conoce al popular alfa, Max Verstappen, el ex amante de su cuñado Charles. Pero, sorprendentemente, Sergio ya había besado a Max en la víspera de Año Nuevo, hace seis años.
—Voy a ayudarte especialmente, porque es una petición que me hizo Charles. No tienes que preocuparte de que existan sentimientos innecesarios entre nosotros. Porque nunca me va a gustar alguien como tú.
Max no recuerda a Sergio, pero él todavía tiene en su mente a alguien a quien no puede olvidar. Sergio, quien hizo enojar a Max el día que se encontraron por primera vez, comenzó a empatizar cada vez más con él, a pesar de que sabía que nunca le agradaría. Y finalmente, decidió confesarle su amor...
«Hago cosas con él que solo haría con alguien con quien estoy saliendo, y a la vez es alguien con quien no puedo involucrarme de esa manera...
¿Cómo podemos definir nuestra relación?»
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Víspera de Año Nuevo hace seis años.
Comenzó la cuenta regresiva.
Una fila interminable de personas continuó empujando a Sergio Pérez. En la víspera de año nuevo de Time Square, no parecía existir un espacio vacío. Incluso el cielo negro se tiñó con la luz brillante de la placa electrónica. Sergio miró a su alrededor, el culpable de su molestia y quien lo había traído a ese lugar, no se veía por ninguna parte, parecía haber sido tragado por la multitud.
La persona que condujo hoy a Sergio a Time Square en Nueva York fue el hijo menor del representante de su cliente, además era omega. El hombre dijo que le había gustado Sergio desde el momento que lo vio. El alfa pelinegro debía pasar alrededor de tres días con él, porque necesitaba lidiar con ese asunto con moderación antes de cerrar el trato.
Quizás el hombre mencionó el evento de Nochevieja porque quería pasar la noche con Sergio. Parecía pensar que era romántico, pero Sergio Pérez pensaba que la palabra "romántico" no tenía ningún sentido. Solo era divertido.
Sin embargo, sus pensamientos íntimos no eran importantes, lo que importaba era el resultado de la transacción. Con ese fin, Sergio no estaba dispuesto a dejarse llevar por su inútil desinterés y por eso, estaba dispuesto a susurrarle gentilmente al oído a ese hombre. Quizás después de que terminara el conteo en la placa insignia de Time Square, tendría la suerte de ir a uno de sus hoteles afiliados.
Era una historia que se repetía con frecuencia.
Era una estupidez tratar de encontrarse con una persona en ese lugar. Se había agotado su paciencia así que decidió que estaba bien salir de allí e ir primero al hotel.
10...
Los vítores sonaron débilmente desde la lejana plaza. Un grito se extendió por la brisa mezclado con el olor a cannabis y cerveza.
9, 8...
Alguien se chocó con su hombro y se detuvo.
—Lo siento. ¿Estás bien?
Sus hombros fueron agarrados suavemente. Sergio levantó la cabeza, siguiendo la dirección de una voz ansiosa. Alguien lo estaba mirando. Lo primero que vio fue una nariz recta y unos labios bonitos.
5, 4...
—Estoy bien —contesto Sergio.
Sus ojos se encontraron, al mismo tiempo, se apagaron las luces. El fuego en la calle comercial abierta, la luz de las farolas escarlatas, todo desapareció.
—Eso es una suerte.
3, 2...
Todo estaba negro alrededor. La cara de la otra persona no era visible. Sin embargo, Sergio estaba convencido de que estaban haciendo contacto visual.
1...
El número que anunciaba el año nuevo estalló en voz alta. Pasó un momento de silencio. La mano que sostenía el hombro de Sergio era muy grande.
—Feliz año nuevo —la otra persona dijo en un pequeño susurro.
En Estados Unidos besarse con extraños es común así que el otro hombre se fue acercando gradualmente. Sergio sintió un aroma refrescante, era un alfa. Ni siquiera recordaba haber tocado a un alfa en su vida, pero ese día, no sintió ninguna resistencia.
Entonces, sus labios se tocaron.
Los labios del pecoso fueron mordidos ligeramente con un toque suave. Un ligero escalofrío bajó de sus hombros. —¡Ah! —su boca se abrió levemente con un gemido, la lengua del hombre aprovechó la oportunidad y se introdujo en el hueco. El suave beso se convirtió rápidamente en un beso profundo, su lengua increíblemente enredada era sorprendentemente buena. Sergio se dejó llevar sin pensar que estaba besando a un alfa extraño, que nunca había visto antes.
La palma que le sostenía el hombro cobró más fuerza y una sensación espeluznante fluyó por la espalda del pecoso. —Ugh —un doloroso gemido estalló y una pequeña risa resonó en su boca. Sergio levantó los labios con una desconocida sensación de crisis. Un poco de saliva que no pudo capturar corrió por sus labios y la frotó con sus dedos. Entonces el hombre le agarró la mano.
Al mismo tiempo, las luces comenzaron a encenderse nuevamente. A medida que se propagaba desde Times Square, el haz de luz creció gradualmente en tamaño y se dirigió hacia Sergio. Era como una ola.
—Tu nombre, ¿puedes decírmelo?
Mirando sus manos unidas, el pecoso reflexionó. Ahora la luz se estaba extendiendo justo frente a él.
'No nos volveremos a ver de todos modos.' Pensando de ese modo, Sergio abrió la boca:
—Checo —mitad verdadero, mitad falso; ese era su apodo, por el que nadie lo llamaba.
—Checo, soy Max.
Bajo la luz que regresó, el rostro del hombre apareció por completo. Su cabello rubio, frente recta, cejas suavemente curvadas y sus ojos. Sergio contuvo la respiración por un momento, al ver esos ojos de color azul.
—Si no te importa... —antes de que terminaran las palabras del alfa rubio, alguien agarró a Sergio del cuello.
—Te encontré. ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
El olor del omega que sintió de repente se tornó molesto. Sergio miró los labios que estaban frente a él doblados de una forma amistosa: labios rojos mojados por un beso.
—Hasta la próxima —le dijo el pecoso a esa persona, a quien nunca volvería a ver. El hombre sonrió—. Max —Sergio repitió silenciosamente su nombre.
Entonces el omega jalo y pregunto: —¿Nos vamos?
Finalmente, miró a Max una vez más y entonces, se dio la vuelta como si quisiera deshacerse de sus lamentos. Sus pasos eran pesados. Siguió queriendo mirar a sus espaldas, como si hubiera dejado algo atrás, pero al final, siguió al omega quien lo condujo con el ceño fruncido. No había necesidad de calmarlo incluso si pretendía estar enojado, solo tenía que volver al hotel, y penetrarlo hasta que se derritiera en sus brazos. Sergio asumió que el asunto seguiría hasta el amanecer.
Después de sentirse sutilmente emocionado por el beso, volvió a ser el mismo de siempre: tranquilo, calmado y sin ninguna longitud de onda.
[...]
Actualidad.
'...Tuve un sueño inútil.'
5 de la mañana. Sergio despertó precisamente a la hora en que se despertaba todos los días, lo cual se había convertido en un hábito, estaba seguro de que esa era la hora sin siquiera consultarla. Sin embargo, algo fue diferente de lo habitual. Esto se debe a que el pasado, que incluso él había olvidado, salió de sus sueños y lo hizo sentir extraño. Cubrió sus ojos con sus manos heladas. Exhaló silenciosamente y levantó la parte superior de su cuerpo.
—¿Ya estás despierto? —susurró Lando, quien se había quedado dormido como si se hubiera desmayado, parecía que se había despertado en ese preciso instante. Sergio se levantó de la cama y tomó un vaso.
—Puedes seguir durmiendo —le dijo el pecoso al omega.
—No duermes mucho.
Lando es un omega con el que se reúne una vez al año. La primera vez que lo vio fue hace cinco años, así que nunca lo había visto más de diez veces, excepto cuando se encontraban en privado.
Sergio es un alfa y vive una vida un poco diferente a los demás. La mitad de su sangre proviene de la nobleza, la madre del pecoso tiene un padre que es Marqués: el Marqués Pérez que es muy minucioso en mantener su linaje. Era un hombre que creía que solo la sangre de los aristócratas podía producir a un Alfa Dominante, que equivalían al uno por ciento de la población.
Con ese propósito, su abuelo le prohibió encontrarse con el mismo omega en cada período de celo. Debía hacerse cargo de su celo, pero no debía enamorarse del omega si la familia no lo ha decidido.
A veces, cuando se aburría de eso, le administraban un inhibidor. Sin embargo, no era un método que pudiera usarse con frecuencia debido a la experiencia que tenían con su hermano menor, quien sufría de severos efectos secundarios por el uso excesivo de inhibidores. La vida de Sergio consistía solo en cosas triviales que podía controlar, y cosas importantes que no podía controlar. El asunto sobre sus inhibidores era parte de lo último.
Sergio no respondió a la preocupación de Lando. En su lugar, le sirvió un vaso de agua. Lando lo aceptó.
—Gracias —él asintió con la cabeza ante esas palabras.
Lando, que bebió el agua en silencio puso el vaso sobre la mesa y después de estar durmiendo con Sergio sin distracciones, abrió la boca:
—Por cierto, Sergio.... Tengo algo que decirte.
—Por favor, dime.
Los ojos marrones de Lando lo miraron perplejo. En la habitación oscura con un tono púrpura, se hizo un profundo silencio por un momento. Pensó que sabía qué iba a decirle. Tuvieron relaciones sexuales durante horas, y no tenía ningún sentido que la otra persona no lo supiera.
—No puedes hacerlo, ¿verdad?
—¿Qué quieres decir? —el alfa le pidió que le explicara, fingiendo no saberlo.
—Nunca te corriste, Sergio.
Con una expresión facial sin cambios, Sergio se pasó la mano por el cabello. No había ningún signo de vergüenza en su rostro frío.
—Tienes razón, no pude correrme —admitió el alfa con voz seca. Nunca eyaculó desde anoche cuando comenzó su periodo de celo durante todo el acto sexual.
—Hm... ¿No es eso un problema?
—¿Te sentiste incómodo durante el acto? —pregunto esta vez el pecoso.
—No, estuvo bien, estuvo bien... pero creo que hay un problema con tu celo de alfa.
Sergio asintió en silencio. Esa era la primera vez que le ocurría esa situación, pero en los últimos meses ha habido indicios de que ha sido un poco lento. Recientemente, tardaba mucho en eyacular. Fueron sus parejas omegas las que murieron de placer gracias a eso, pero fue un trabajo para él, quien no estaba disfrutando del sexo. Según el ciclo, su cuerpo exuda feromonas y celo, pero su mente no puede seguir el ritmo. Cuando su cuerpo está emocionado, se ve obligado a hacerlo y siente que tiene una relación, sentía la conexión entre su cuerpo y su mente, que había sido ligeramente desplazada desde hace mucho tiempo. Sergio estaba harto de ese alivio mecánico de su libido.
Y el resultado, era la situación que le estaba ocurriendo actualmente.
Surgió una leve irritación en su interior, esto se debe a que obviamente esperaba escuchar lo que vendría a continuación. El hombre seguramente iba a actuar según las instrucciones que le habían dado.
—Debo hablar con el señor Horner, ¿verdad? Está estipulado en mi contrato que debo informar si te pasa algo.
—Entonces llámalo —con esas palabras con las que pretendía saldar el asunto, Sergio salió de la habitación. Mientras caminaba por el piso de madera que conducía al baño, susurró en voz baja: —El sueño que tuve al amanecer podría ser el problema.
[...]
Primera Semana.
¡Toc, Toc!
Cuando se abrió la puerta, se escuchó una voz, Sergio reaccionó y miro a un hombre que se reía de él, era Christian Horner, el médico de cabecera de la familia Pérez. — Cuanto tiempo sin verte, Sergio.
—¿De verdad? —Christian asintió levemente y se acercó a él.
—La última vez que te vi fue cuando acababas de regresar de un viaje de negocios de Estados Unidos hace unos seis o siete años —Christian volvió a reír mientras sacaba la silla frente al escritorio de madera de ébano.
Sergio no frunció el ceño, ni siquiera ante la luz que le picaba en los párpados, simplemente se enfrentó a Christian, mirándolo como un asidero. Para ser precisos, miraba un papel que estaba colocado debajo de la mano de Christian, que contenía los resultados de sus pruebas físicas.
—Por favor, dime ya los resultados.
Era evidente que lo haría porque ahora esta era la oportunidad de descubrir los síntomas de las anomalías de Sergio. Lando se comunicó sinceramente con Christian a las 9 y el alfa fue convocado directamente por Christian esa misma tarde.
Los ojos que no estaban fruncidos ni siquiera bajo la brillante luz del sol, se distorsionaron con un ligero disgusto. Sergio levantó los dedos y se apretó la sien ligeramente. Incluso aunque no lo escuchara de la boca de Christian, podría adivinar el resultado.
—Quizás lo hayas adivinado...
—Sí.
—Parece que sufres de insensibilidad psicológica, Sergio. Eso es lo que causa tu extraña discapacidad (no poder tener un orgasmo). Pero no hay ninguna anomalía en tu función corporal.
Lo esperaba, pero suspiró ante el disgusto de escuchar esas palabras en la realidad. Le molestó que nadie más padeciera esa situación. Siempre era lo mismo, era patético.
—Según el consultor, quien está a cargo de la consejería, la causa parece ser que te sientes obligado y agobiado por tu actividad sexual.
Recordó la consulta que había durado aproximadamente una hora. No fue una tarea fácil para Sergio, quien nunca había compartido sus sentimientos con nadie. Y tampoco lo había hecho porque él lo quería. No había experimentado ningún evento dramático en su vida y no tenía ningún trauma, eso significaba que ni siquiera pensó que llegaría el día en que tendría que someterse a terapia psicológica.
—¿Entonces es eso? —pregunto el alfa pecoso.
—Parece que es así, como resultado del análisis de las palabras que dijiste y yo pienso que es un análisis válido.
Christian Horner era tanto el director del instituto de investigación como un varón alfa competente, que había sido su médico de cabecera desde que Sergio cumplió los 16 años. Con la apariencia de una persona que lo había estado observando durante muchos años, Christian estuvo de acuerdo con la opinión del consultor.
—En lo que a mí concierna, eres más fiel a tus deberes que nadie que yo conozca. Siempre has vivido ese tipo de vida.
—Es difícil adivinar la correlación entre lo que estás diciendo ahora y mi condición —menciono Sergio.
—A lo que me refiero, es que tú sientes que tu vida sexual es más bien como una obligación o un medio, para hacerte sentir como si hubieras cumplido con tu deber.
Christian continuó monitoreando a Sergio y a su hermano menor, Carlos. Sabía que todos los médicos no lo hacían, esto era algo peculiar que solo les sucede a los miembros que heredan el apellido Pérez. Para ser precisos, una familia noble que produce alfas dominantes.
Siguiendo la costumbre británica, donde aún existe nobleza hasta el día de hoy, la familia Pérez, que heredó al marqués de generación en generación, se obsesionó con mantener el linaje. Para generar al Alfa dominante de la familia, se desarrolló el pensamiento retorcido de que los buenos linajes de sangre deben estar conectados. De generación en generación, el alfa dominante procedía de un linaje noble y, en muchos sentidos, era muy superior al alfa normal como el hermano de Sergio, Carlos, quien es un Alfa dominante.
Es por esa razón que su médico conocía una descripción general aproximada de sus relaciones sexuales que debería ser privada y confidencial. Aunque Sergio no era un Alfa dominante, la sangre noble fluye en sus venas, por lo que existía la posibilidad de que produjera grandes semillas para la próxima generación.
Entonces, desde el comienzo del celo de Sergio, su abuelo temía que tuviera un accidente cuando se encontrara con algún Omega, lo cual estaba en contradicción con su plan. No había omegas de los que Sergio pudiera enamorarse, sino eran los descendientes de una prestigiosa familia que algún día le serían asignados. Para hacer frente a sus periodos de celo, tuvo que cambiar de omega cada vez.
Por lo tanto, la definición pública de sexo siempre ha sido desconocida para Sergio. Para él, el sexo era solo un medio natural para aliviar el deseo sexual del celo, o una herramienta que acompañaba la necesidad laboral.
—¿Es eso un problema? —pregunto el pelinegro.
—El sexo está muy relacionado con la parte mental, Sergio. La carga mental también afecta la función sexual. En tu mente, surgió una refutación, pero luego se hundió. Si no hay anomalías en la función corporal, no debería haber problemas con tu erección y tu eyaculación.
Pero en lugar de refutar, Sergio cerro la boca, el hombre frente a él era un médico y sabía mucho más sobre los síntomas físicos humanos que él. Su opinión no importaba. Fue bastante productivo pedir una solución a los síntomas que padecía.
—Ya veo.
—Sí, Sergio. El sexo también es un acto reproductivo, pero es más que eso para la gente moderna. Puede ser una combinación que confirme el amor o también puede ser entretenimiento.
Sergio no estaba interesado en eso. De todos modos, no tenía nada que ver con él así que pidió secamente una solución:
—Entonces Christian, dime ¿cuál es el tratamiento?
—En mi opinión, Sergio, lo mejor para ti es que tengas relaciones sexuales con alguien que no sea omega —mencionó el médico.
Sergio detuvo el dedo que le presionaba la sien. En su rostro vagaba la duda. —Esa es una solución absurda.
—Lo que te estoy diciendo es que debes probar algo nuevo. Al contrario de lo que has estado haciendo, busca a alguien que te satisfaga —lentamente Christian bajó la mano y sostuvo el reposabrazos—. Si estas cansado de ponerlo, tal vez deberías de experimentar ser el de abajo.
Sergio se rio en voz baja sin darse cuenta, solo sus labios se torcieron bajo el rostro inexpresivo. —Haré de cuenta que no te he escuchado. Por favor, búscame otra solución.
—Sergio —mientras el rostro de Christian se reía, habló con voz seria. Así como Christian conocía bien a Sergio, y Sergio conocía bien a Christian, cuando mostraba esa expresión, significaba que era sincero—, si no actúas rápidamente, eso tendrá un impacto negativo en tu vida diaria. Para ti, un omega actualmente no puede ser un objetivo para tener sexo normal. Incluso si tienes relaciones sexuales, terminarás sintiendo que es una carga o una obligación.
No pudo más que cerrar la boca ante el acertado discurso. Tuvo que admitirlo, estaba irritado por el sexo con los omegas, cada vez que se encontraba con una pareja omega, tenía muchas cosas a las cuales debía prestarle atención.
“No te entregues.”
“Presta especial atención a la anticoncepción.”
“No te dejes envolver.”
“Solo busca satisfacción...”
Estaba harto de la prisa que venía todos los meses, sentía que quería tomar el inhibidor para pasarlo con eso, pero ni siquiera podía hacerlo. Sergio cerró los ojos por un momento y luego los abrió, si es alfa o beta, no tenía que preocuparse tanto como en el sexo con omegas. Tuvo que juzgar racionalmente, no había necesidad de que sentimientos como el orgullo y las preferencias personales intervinieran en la situación actual.
—Bueno —acepto Sergio resignado.
—Para ser tú, veo que lo aceptaste demasiado rápido. La otra persona deberá ser alguien muy bueno, con más experiencia sexual que tú —menciono Christian.
Hubo un momento de silencio. Debía encontrarse con algún Alfa o Beta, pero ¿dónde encontraría a esa persona?
—Tengo que pedirle a alguien que lo encuentre —una vez más, estaba harto. Tenía que encontrar a alguien que sea muy bueno en el sexo.
Su tiempo en Londres era escaso debido a la cantidad de proyectos en los que estaba trabajando. Se sentía como una pérdida tener que dividir su tiempo y poner su empeño en esta ridiculez. Christian se encogió de hombros ante las palabras del pecoso y después menciono:
—Creo que puedo ayudarte con eso, parece que hay personas a tu alrededor que probablemente conozcan bien a ese tipo de persona.
—¿A quiénes te refieres? —Sergio cuestionó las palabras de Christian, pero él sonrió y puso otro archivo sobre el escritorio.
Sergio se puso de pie después de que Christian empujara su silla y se moviera. Entonces, después de poner la silla en su lugar, caminó junto con Christian. Este se detuvo en la puerta.
—Lo conoces muy bien. Desafortunadamente, este tratamiento médico también fue tomado por él —después de hablar con fluidez, Christian abrió la puerta—. Carlos, Charles, llegaron temprano.
Sergio, quien se sorprendió brevemente por las dos caras que no esperaba ver en ese momento, pronto se dio cuenta de a quién se refería Christian como el ‘objeto’. Se estaba refiriendo al chico que era el amante de Carlos y ahora su esposo, Charles Leclerc.
El pecoso conocía a Charles desde hace mucho tiempo, esto se debe a que fue él quien salvó a Carlos de su secuestro. Su hermano menor, que ha estado enamorado de Charles desde entonces, finalmente terminó con su amor no correspondido durante los últimos 16 años y logró conquistarlo.
Pero ¿cómo iba a pedirle de la nada a Charles Leclerc que le presentara a alguien...?
[...]
Max se encontraba en la oficina de su estudio cuando recibió un mensaje y el texto que apareció en la pantalla provino de una persona que ni siquiera había podido imaginar.
[Charles: Max, ¿cómo estás?]
Charles era alguien con quien mantuvo una relación en el pasado y que ahora solo pensaba en olvidar, pero la persona de la cual se enamoró sin ser correspondido, y cuya relación terminó en un terrible fracaso, lo contactó.
Charles le pidió que se encontraran y Max aceptó la oferta de verlo esa noche.
...
—Ha pasado un tiempo, Max —Charles Leclerc, con quien se reunió después de ocho meses, estaba más delgado que antes.
Max se rio mientras miraba al apuesto hombre con su mandíbula afilada, cejas de color marrón y cálidos ojos verdes. Absorbió levemente el olor corporal que tanto echaba de menos. El cabello del hombre era tan brillante como la suave luz del sol.
—Así es, Charles —tan pronto como lo vio en traje el rubio sintió el anhelo, fue un lamento patético. No lo había visto semanas, pero todavía sentía lo mismo, era gracioso como a pesar de su edad le era tan difícil borrar a alguien de su mente—. ¿Cómo has estado?
—Bien, ¿y tú?
Charles se puso rígido, Max parecía saber por qué, su intuición era correcta.
—He estado bien —contesto el rubio mientras veía el anillo que llevaba Charles en el dedo mientras sostenía una taza de café roja.
Charles también miró hacia el dedo donde los ojos de Max se enfocaron. —Soy yo quien te ha pedido que nos reuniéramos y a pesar de fui yo quien lo hizo, no me rechazaste... Debí habértelo dicho de antemano. Lo siento.
—No te disculpes, está bien. Era lo esperado. pero nunca pensé que te casarías tan rápido.
Max tomó silenciosamente un sorbo de té, el sabor era amargo. Charles se quedó en silencio esperando su reacción. El rubio rápidamente aclaró su mente y habló entre risas:
—Fui yo quien estuvo de acuerdo. Es bueno verte la cara después de mucho tiempo.
—Te he pedido que nos reuniéramos porque tengo un favor que pedirte, ¿no te molestarías si esa solicitud fuera un poco extraña?
—Te escucharé y decidiré.
—Entonces, déjame preguntarte esto primero —Charles se pasó la mano por la frente y le hizo una pregunta con una mirada vacilante—. ¿Estás saliendo con alguien ahora?
—¿Me extrañaste después de casarte? Si quieres volver conmigo está bien, incluso si estás casado. Creo que sería más excitante.
—No —negó rápidamente el omega.
—Solo estaba bromeando, Charles. Así que sigue con tu historia.
—Entonces... Si no estás saliendo con nadie, tengo un trato que ofrecerte, te pagaré tanto como quieras.
—¿Un trato?
—¿Estarías dispuesto a ser la pareja sexual de alguien solo un par de meses? —preguntó Charles seriamente, con una mirada llena de determinación—. Estoy pidiéndote este favor para otra persona, no para mí.
—Creo que solo podré tomar una decisión cuando me reúna con él, yo también tengo mis preferencias —dijo el rubio y Charles asintió como si estuviera seguro de que no se negaría. Entonces, puso su teléfono celular al frente de él.
—En realidad, ya lo has conocido.
—¿Es el hermano de Carlos?
—Si, su nombre es Sergio Pérez. Si estás de acuerdo, como sugerí antes, la recompensa...
Max escuchó un poco a Charles y miró la foto. Cabello negro, ojos marrones y labios delgados rojizos. El hombre que estaba vestido con un elegante traje, con el cabello hacia atrás para que la frente quedara completamente expuesta, tenía un rostro frío y atrayente, era hermoso. La escultural línea afilada de su perfil, le daba un fresco encanto. Al mirar solo su apariencia, el rubio comprobó que le gustaba, ese rostro se vería muy bien en su cama, pero...
—Es sorprendente. Cuando lo vi la otra vez no creo que me haya mirado tan favorablemente —Max recordó el día en que conoció a ese hombre.
En medio de su despedida con Charles, el hombre malentendió todo y pensó que estaba saliendo con él y reprendió con frialdad al omega. En ese encuentro ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar, el hombre lo miró con desprecio y ni siquiera le dirigió la palabra, simplemente lo ignoró. No fue una experiencia agradable para Max en muchos sentidos. Su cara era de su gusto, pero su primera impresión no fue muy buena. Además, el hombre no tenía una personalidad que se asemejara a las personas con las que solía salir. En resumidas cuentas, no era de la categoría preferida del rubio, honestamente, odiaba mucho a las personas como él.
Su línea estaba claramente trazada y su cara inexpresiva era difícil de entender, incluso su actitud fue un poco arrogante. La forma en la que lo ignoro y presiono a Charles francamente lo ofendió. Para Max, quien no odiaba a nadie, esa aversión que él le provocaba no era común.
—Si te sientes incómodo, puedes ignorar lo que acabo de decirte.
—Charles, está bien. No necesito ninguna remuneración.
Charles frunció el ceño levemente ante las palabras que eran difíciles de entender. Entonces Max sonrió gentilmente y le hizo una pregunta:
—Si acepto esta oferta... ¿Eso te haría feliz?
Hubo silencio. Mientras sonreía, el rubio bebió su café sin decir nada. Entonces Charles, que había estado pensativo durante un buen rato, abrió lentamente los labios:
—Sí, para serte franco, así es.
—Si es así, lo haré, Charles... Entonces, ¿qué es lo que tengo que hacer?
Su recompensa sería solo la sonrisa de Charles.
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