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SINNER. [CARLANDO]

Summary:

Lando es un pequeño adolescente grosero rebelde y su primo mayor Carlos tendrá la obligación de reprenderlo... a la forma que él guste.

Notes:

(De Wattpd y AO3, Aún estoy intentando saber cómo usar ésto bien)

Holaaaaa! quiero aclarar que ésto lo escribí una madrugada que me sentía mal y literalmente salió de la nada, así que es probable que ésto esté de la mierda, haya algunos vacíos, pero hay ideas revueltas en mi cabeza que realmente quiero escribir, so

Hay una diferencia de edades (Lando tiene 15, Carlos tiene 19 y casi 20)

Angst y relaciones non-con.

Incesto entre primos.

Violencia en varias categorías, sadismo y en algún punto demasiado...

Universo alterno.

Y podemos imaginar que los padres de Lando son literalmente otros y no Adam ni Cisca (ellos son ángeles, realmente los adoro), no supe que nombre ponerles a éstos, se los dejo a la imaginación.

Mención de otros shipps. (Sólo chestappen, no influye en la historia en casi nada ni me centraré en ellos para no causar molestias)

Chapter Text

CAPITULO 1.

Lando Sainz siempre había sido el tipo de jovencito rebelde, desde niño si lo llevaban a cualquier parte era el tipo de niño revoltoso, grosero, que donde sea que pasaba pareciera que hubiese pasado un tornado por todo el desorden que dejaba.

 

Sus padres eran muy pacientes con él, en un inicio lo dejaban hacer lo que quisiera hasta que se cansaban y le gritaban al pequeño, lo castigaban y aún así éste se volvía cada vez peor, sus padres de verdad perdían la cabeza con ése niño, se preguntaban seriamente si hacían algo mal, la madre siempre comparaba su maternidad con la paternidad de su hermano Carlos Sainz Sr. Pues éste cuando tuvo a su primer hijo Carlos era prácticamente todo lo contrario a Lando.

 

Carlos Jr. Había sido un niño más calmado, causaba alguna que otra travesura pequeña pero nada que una buena lección o enseñanza por parte de sus padres no pudiera arreglar. Tenía buenas calificaciones, cuando creció se le conocía un grupo de amigos bien parecidos y todos buenos, ni uno sólo con alguna finta mala, al menos a los ojos de los señores. Carlos era el ejemplar perfecto de "hijo ideal". Siempre tan caballeroso, amable, sofisticado, muy coqueto y bueno para las mujeres, impresionaba con las novias que llevaba a conocer a la casa por siempre ser tan hermosas y de buenas familias como la suya.

 

Ahora, Carlos con 19 y Lando apenas en sus dulces 15 años, la familia se juntaría en una cena, era de las cenas que organizaban cada cierto tiempo para verse, saludarse, preguntarse cómo estaba la familia por trivialidad pues todos con sus respectivos asuntos laborales casi no tenían tiempo de verse y en ésas cenas se contaban absolutamente todo.

 

Y ahí estaba Lando, con su mamá arreglándole el corbatín de un azul profundo que casi parecía negro frente al espejo de su habitación.

 

- Mamáaaaa, ésto es estúpido, no quiero ir a ésa maldita cena, ésto me asfixia. -se quejó el menor con todo el rostro en una mueca porque a sus ojos frente al espejo se veía totalmente idiota luciendo así. 

 

- Lando, ¿Qué te dije de maldecir? -lo reprochó su madre, acomodando los toques finales en su cabello rizado. - Además te ves guapo, todo un príncipe encantador. -agregó apretándole la mejilla con su mano.

 

-Basta, no soy un niño chiquito. -la apartó él para revolver sus rizos a como los tenía antes y su madre lo miró mal.

 

-Pues te comportas como uno, más te vale que no tengas ésa misma expresión en el rostro cuando lleguemos. -

 

Y Lando rodó los ojos, tomando su celular y ambos saliendo para ver a su padre el cuál también estaba muy bien presentado y al verlos se acercó a su esposa, pasando su mano por su cintura para darle un corto beso que ésta correspondió con una sonrisa.

 

-Ya están cariño? -preguntó el padre y ella asintió, los tres salieron de su lujosa -cabía mencionar- morada y subieron a su auto.

 

 

En el camino venían hablando de la emoción que compartían sólo los padres de volver a ver a su familia, pero un nombre en particular salió de los labios de ellos que a Lando le hizo hacer un rostro de odiar a todo el mundo, tanto que le revolvió el estómago y no podía culpar a que iba mirando el celular, no, por supuesto que era el primo que tanto odiaba el causante de ello, lo sabía por cómo sus padres parecían volverse tontos y sonreían con tanto orgullo cada que hablaban de él, su madre revoloteaba de felicidad. 

 

Carlos Sainz Jr. 

 

¿Qué tenía de especial? Lando siempre lo odió. En cada cena que lo veía podía jurar ver un brillo de superioridad en sus ojos cuando lo volteaban a ver a él por tanto tiempo que se incomodaba y le daban ganas de patearlo, ir a morderle el brazo o algo que le hiciera daño... Lo que sea, daría lo que fuera por golpearle justo la cara. Y no dudaba de que era tan presumido que seguro llevaría a alguna de ésas novias bonitas que eran tan presumidas como él.

 

-¡Oh! Mi sobrino, mi hermano dice que ya se ha vuelto todo un hombre fuerte y está a punto de empezar una carrera. -Mencionó ella con una sonrisa, y el menor vió cómo ella lo miró a él por el retrovisor.

 

Típico de ellos, lo hacían a propósito con tal de molestarlo porque bueno, lo suyo no era la escuela. Todos los profesores lo odiaban y los entrometidos se encargaban todos de avisarle a sus padres con quienes se juntaba y cómo a veces solía saltarse algunas clases.

 

-Carlos siempre ha sido un buen muchacho, qué suerte tuvieron con un hijo tan bueno, estoy seguro que me dará mucho gusto verlo. -dijo su padre al volante, llegando a la entrada del recinto, unas rejas grandes abriéndose casi automáticamente por las cámaras captandolos.

 

Lando sólo pudo hundirse en su asiento harto de la plática de su primo con los ojos fruncidos.

 

Cuando el hombre estacionó y salió del auto acompañado por su mujer, Lando al salir dió un portazo por el cuál su padre lo miró con reclamo por un segundo y lo hizo exhalar, Carlos Sainz Sr. Fué el primero en abrir la puerta de la lujosa casa grande bien decorada por fuera, había luces hermosas que hacían que pareciera menos de noche.

 

-¡Hermana! Linda, ¿cómo estás? - saludó con una sonrisa el padre, abrazando a su hermana y después a su cuñado con un buen apretón de manos. -Adelante pasen. - los padres entraron pero antes de que el menor los acompañara Carlos Sr se dirigió al chico porque éste por supuesto no había saludado, iba con un rostro de pocos amigos.- Y Lando, muchacho, gusto verte, a tu primo también le dará gusto, vayan a platicar, ¿No te parece? -

 

-No. -respondió tajante a su tío, pero éste en vez de molestarse soltó una risa que le hizo fruncir más el ceño a Lando. ¿Se estaba burlando de él? 

 

-Pues, sólo digo que deberían conocerse ahora para que se vuelva más fácil después. -le contestó al menor, dándole una pequeña palmada a su hombro antes de invitarlo a pasar.

 

Lando no procesó demasiado ésas palabras, todo lo que pensaba era que no quería hacerse cercano a su primo mayor ni de chiste. Para qué lo haría? Ni siquiera convivían demasiado tiempo juntos para esforzarse. 

 

Al entrar a la casa la familia estaba por todas partes, Lando no conocía bien a todos a decir verdad, podían saludarlo pero todo lo que hacía él era sonreirles un breve instante en respuesta, sus padres ya estaban hablando con la familia de su primo todos soltando una que otra risa, platicando armoniosamente en una mesa extendida en la que se sentó al lado de su madre, pero había dos asientos vacíos justo en frente.

 

-No te preocupes por eso mi niño. -habló de repente una tía suya a su lado que notó su mirada, hermana de la madre de Carlos. -Tu primo se fué hace un momento para recoger a su novia, es una muchacha muy linda, tú seguro que también tienes novia no? ¿Por qué no la trajiste? -

 

En primera, Lando no se preocupaba por una mierda. 

 

En segunda, No le interesaba en lo más mínimo donde estaba su primo o a quién iba a recoger.

 

Y en tercera, ¿Qué carajo le importaba? Tías entrometidas, quería decirle de todo a la señora, pero se limitó a decirle;

 

-No tengo novia. -

 

-¿No? Pero ya tienes 15 años no? A tu edad nuestro niño Carlos era regañado por siempre tener tantas noviecitas a la vez. -ella rió recordando y Lando se tragó su mueca. -Todo un pilluelo, pero seguro que vas a tener una pronto no? Para que la conozcamos. - 

 

El menor quería rodar los ojos o ahorcar a la mujer por querer cortar de una vez la plática que ya lo consumía, su pie estaba moviéndose ya debajo de la mesa golpeando repetidamente la punta de su zapato con el piso y volteando los ojos al fino reloj de madera notó que apenas eran las 7:05. Habían llegado hace 5 minutos y ya quería largarse. 

 

-No..no sé! Voy a tomar agua, ¿Dónde está la cocina? -le preguntó rápidamente y la mujer le indicó con amabilidad, Lando se paró de la mesa y salió de ahí para ir a la cocina, donde al abrir la puerta se topó con la persona que menos quería ver junto a su novia.

 

Ambos parecían agitados, de hecho éste se estaba arreglando el pantalón y su novia subía algo debajo de su vestido cuando los ojos marrones del español se encontraron con el menor y en ése instante la chica se arregló el cabello detrás de la oreja, apartando la mirada y aparentando tranquilidad.

 

-Oh. Lando. -Saludó la voz varonil y gruesa de su primo con tanta naturalidad terminando por acomodar su cinturón. 

 

-Amor voy a.. volver a la mesa con tus papás, te espero allá. -Le habló ella y él asintió dejando un corto beso en sus labios. 

 

Lando estaba quieto en la puerta, apartándose cuando la chica pasó y le sonrió con amabilidad, aunque parecía tener una pizca de vergüenza.

 

Lando y Carlos quedaron solos en la cocina, la puerta cerrándose detrás y fué cuando Lando soltó una risa un tanto burlona, aproximándose a tomar un vaso y pasando por un lado del mayor quien lo miró por encima alzando una ceja.

 

-¿Follando en la cocina de tus papás? Y el desvergonzado e irrespetuoso irresponsable soy yo... -El menor negó con una sonrisita, sirviéndose agua. -sé que les dará gusto saber lo que estabas haciéndole a tu novia en su cocin- -Sus palabras se vieron interrumpidas cuando Carlos tomó a Lando por los hombros y lo volteó contra la barra haciéndole soltar el vaso en ésta misma derramando el agua y sólo por suerte el vaso no se quebró.

 

-¿Tú? Tú no vas a decir nada porque no viste nada, ¿o acaso viste algo? -le preguntó agachándose casi a su altura para tener su rostro cerca del suyo en una manera de intimidarlo, Lando frunció el ceño, su respiración se aceleró de golpe y sus manos intentaron apartar los brazos de Carlos pero él era más pequeño y flaco que Carlos quien a comparación era lo doble que él en altura y musculatura.

 

-Suéltame puto idiota, es obvio lo que hiciste y yo le voy a decir a- -

 

-¿Piensas que te van a creer? Ingenuo. Todos te tienen visto como un simple niñito problemático inmaduro, tan envidioso que si abres la boquita para decir alguna mierda sobre mí, van a pensar que es mentira y vas a quedar peor. -

 

Ésas palabras fueron un golpe directo para Lando, apretando su labiecito inferior, pero no se lo demostraría, aunque fuera tan difícil soportar ésa mirada fija sobre él.

 

-¿Y? Me importa muy poco. -

 

-Yo sé que si te importa, y mucho. -

 

-Cállate la maldita boca! No sabes nada sobre mí maldito presumido, ¡Te odio, te odio! Ya sueltam- Mhf! -Carlos había decidido tomar ésas dos manitas con fuerza en la espalda del pequeño para que su mano libre pudiera posarse en ésa boca gritona frunciendole el ceño.

 

-Shh, ya. Yo quería intentar llevarme bien contigo, dado que estaremos juntos más tiempo, es una lástima. -y ver ésa mirada de confusión en el rostro del menor lo hizo sonreír. -Ah... ¿No te lo dijeron tus papis? -

 

¿De qué mierda hablaba Carlos ahora? Pensaba Lando intentando ver alguna señal de mentira en su primo.

 

-Te vas a quedar a mi cuidado por un buen tiempo, primito, sólo para enseñarte a comportarte, ¿y sabes qué es lo más divertido? Que será a mi entera disposición en mi casa indefinidamente. Debes tener a tus padres hartos para que vinieran a rogármelo. - y con ése último comentario fué la gota que derramó el vaso para los sentimientos del menor.

 

Sus ojos se tornaron más cristalizos incluso, pero sin soltar una lágrima retorció sus manos detrás, para Carlos era tan gracioso.

 

- Mhf! Mhhmh! -

 

Debía ser una puta broma que su malévolo primo le estaba jugando, una maldita broma, podía sacar a sus papás de sus casillas de vez en cuando, hacerlos molestar, hacer que le gritaran, pero claro que no lo dejarían abandonado con su maldito primo, eso jamás... Carlos mentía, era obvio que mentía, tan sólo era de mirar ésa sonrisa siniestra para darse cuenta. 

 

Sin pensarlo logró morder ésa mano para patearle la entrepierna, así logrando que lo soltara y gritarle;

 

-Mentiroso! -e irse corriendo de la cocina antes de ser alcanzado, ni siquiera volteandose para mirar cómo Carlos pareció soltar un gruñido en dolor golpeando la barra con su mano. 

 

Lando llegó rápidamente a la mesa de nuevo, tallando sus ojos para borrar cualquier signo de haber querido llorar, todos sus parientes e incluyendo la novia de Carlos ni le prestaron atención por estar metidos en sus pláticas mientras ya cenaban y se sentó al lado de su madre de nuevo, tocando su hombro sin prestarle atención a su comida servida. 

 

-Mamá, mamá... Mamá. - llamó muchas veces, la mujer ni lo notaba pues estaba ocupada riendo de algo que la madre de Carlos le había dicho así que insistió frunciendo el ceño y tocándole el hombro más rápido. -Mamá!! -

 

-¿Qué necesitas?-le dijo, pero sin esperar comentó:-Cómete eso o se va a enfriar. - y regresar a la plática.

 

Lando gimió en bajo en frustración, ése maldito corbatín le estaba asfixiando aún más que cuando se lo pusieron y fué entonces cuando Carlos llegó como si nada, tomando asiento justo en frente suyo le clavó la mirada mientras ya tomaba los utensilios para comer. 

 

-Carlos! Sobrino, hace tanto tiempo no te veía, Te pusiste muy guapo, ¿Cómo te va? -la madre de Lando le habló y éste le frunció el ceño, porque por supuesto su palabra nunca importaba pero apenas llegaba su maldito primo y tenía toda su atención, al igual que la de todos.

 

-Puedo decir lo mismo de usted tía, me va espléndido, estoy preparándome para la carrera, y aunque sé que por supuesto mis padres me ayudan en todo, quise ponerme a hacer algo más, tengo un agradable empleo, una linda novia, rebecca -Recalcó con una leve sonrisa mirando a la mencionada tomando su mano, nada comparado al rostro que miraba a Lando minutos antes en la cocina. - y.. bueno, puede ver, no me podría ir mejor. -

 

Lando apretaba los utensilios en sus manos demasiado, llevándose varios bocados para comer con la cara adolorida de tanto fruncirla en su notable molestia toda la noche apartando la mirada a su plato cuando Carlos volvió a mirarlo, su madre le pidió que dejara de hacer ésa cara.

 

-¿Qué maldita cara quieres que ponga? -Le preguntó Lando justamente en un silencio en el que todos los presentes lo oyeron y él maldijo eso, porque cosas como ésas le pasaban todo el tiempo.

 

-Lando, no le hables así a tu madre! -Ésta vez fué su padre quien alzó la voz. 

 

-Qué muchachito tan grosero. -Habló una tía fulminandolo.

 

Lando no podía más, alzándose de su asiento golpeó la mesa con las manos haciendo sonar cada cosa sobre ésta. 

 

-¿¡Y cómo maldita sea quieren que me comporte si piensan abandonarme con éste idiota?! -gritó en furia señalando a su primo el cuál tenía una mirada de no romper un plato y estar confundido al respecto del porque se dirigía así a él.

 

-¡Lando! -reclamó su madre. 

 

-¡Si ya estaban hartos de mi hubiera preferido una escuela militarizada o un jodido internado ya que me detestan tanto! -Vociferó, alejándose sin importar los llamados furiosos por sus padres y saliendo de la casa rápidamente estrelló la puerta. 

 

Todo se quedó en un pequeño silencio que duró muy poco, la madre de Lando tenía puestas sus manos en su frente como signo de frustración y su esposo fué quien tomó su mano para sostenerla en apoyo.

 

-Lo siento Carlos, hijo, no es.. -La mujer intentó expresarse con pesar mirando al joven pero éste la interrumpió.

 

-No tía. No se disculpe porfavor, de hecho quien debe pedir una sincera disculpa soy yo...sin saberlo en la cocina se me escapó decirle lo que ustedes habían decidido, fué mi error. -

 

-Carlos, porfavor, No pasa nada. De hecho, después de ésto es entendible si no quieres hacerlo, lo comprenderemos. -Habló el padre de Lando, quien también se notaba frustrado.

 

-Oh no no, todo lo contrario, ustedes son mis tíos, han hecho tanto por mí que son como mis segundos padres y a pesar de todo veo a Lando como si fuera el hermano menor que nunca tuve y deseo tanto como ustedes ayudarlo. -

 

Ante ésa respuesta tan bondadosa los padres le ofrecieron una cálida mirada de gratitud junto a su sonrisa. 

 

-Gracias hijo. -

 

-A ustedes. -Dijo él.

 

Sería tan divertido joder a ése pequeño insolente hasta volverlo un pequeño cachorro obediente. A Carlos ya se le estaba calentando la polla de pensarlo.