Chapter Text
1
Corrió y corrió con la respiración agitada. Pasos apresurados se escuchaban tras él. Lejos, luego muy cerca, lejos otra vez. Todo estaba inmerso en la oscuridad. Will huyó a través de todas las habitaciones casi a ciegas hasta que su mano tocó la baranda. Subió escaleras arriba tan rápido como podía, su captor podía estar pisándole los talones.
Dio un traspiés y se detuvo con las manos, se incorporó y siguió corriendo. Una vez arriba, fue directo a la habitación que desde hace tiempo se sentía como estar en casa. Cerró la puerta con fuerza y retrocedió. Los posters en las paredes, las figuras en las repisas y las historietas esparcidas a través de los muebles y el piso eran apenas distinguibles en la penumbra. Aún así reconocía todos aquellos tesoros. Su persona favorita los amaba, eran parte de su mundo que generosamente compartía con él.
Respiró entrecortadamente. Aquel aroma familiar se había impregnado en su nariz desde la infancia. Lo evocaba automáticamente cuando necesitaba sentirse a salvo.
Retrocedió apartándose más de la puerta. De pronto, fue atrapado por la cintura. Gritó. Un par de brazos habían emergido de la oscuridad, rodeándolo y arrastrándolo hacia atrás. Wil cayó en la cama, su cabello se movió despejando su frente.
“¡No!” Exclamó mientras esos brazos lo sujetaban con más fuerza, evitando que Will que se retorcía, escapara.
“Eres rápido” susurró una voz suave en su oído “Pero yo lo soy más”
Labios se plantaron en su nuca. Will se estremeció.
Trató de recuperar el aliento por un segundo y luego se giró sobre su costado.
“Hiciste trampa” sonrió, apartando un mechón de cabello del hombre rubio que yacía a su lado. “Por eso me atrapaste”
Henry volvió a tomarlo por la cintura y lo acercó a su cuerpo.
“Yo haría cualquier cosa por atraparte, William. No puedes culparme”
Lo besó en los labios despacio y poco a poco se colocó sobre él. Will lo rodeó por el cuello, correspondiendo al beso. Se sentía tan bien ser besado por un chico. Tener todo el tiempo del mundo para recibir caricias y poder darlas. Esto no era como su vida diaria. Con ojos curiosos de conocidos y extraños haciendo un escrutinio de su presencia, juzgando su conducta cada vez que no era todo eso que los chicos se suponía que debían de ser. Era un niño demasiado sensible según el adjetivo más amable que recibía de los adultos recelosos. Y ahora, unos años mayor la opinión sobre él no había mejorado.
Sólo con sus amigos se había sentido libre para ser él mismo, hasta que eso terminó.
Un buen día, Mike ya estaba enamorado de una niña y había dado su primer beso. Will se había perdido de algo grande. Desde entonces, fue quedándose atrás en todo.
Eventualmente Lucas y Dustin consiguieron novias y él se convirtió en una sombra, siguiéndolos a todas partes sin recibir ni un poco de atención.
En esos días, Will se preguntaba si no sería mejor desaparecer . Él era siempre el amigo que estaba de sobra.
Vio a Mike sufrir por El cuando la creía muerta, devastarse cuando pensaba que la había perdido, enojarse cuando surgían malentendidos de enamorados. Y Will estaba ahí para animarlo, porque le importaba su amigo y también se preocupaba por ella. Igual dolía, por verlo tener sentimientos tan profundos por alguien más. Probablemente nadie lo amaría así.
“¿Sigues aquí?” Preguntó Henry dulcemente, su piel pálida casi resplandecía a pesar de la oscuridad.
Will parpadeó al sentir que le rozaba los labios con la yema del pulgar.
“Si. No hay otro lugar en el que quisiera estar” dijo, ocultando la cara en la curvatura del cuello de Henry y abrazándolo fuerte. Absorbiendo su aroma suave pero masculino.
Con él, la felicidad parecía posible.
Henry le daba todo lo que quería, y cuando se veía en sus ojos se llenaba de esperanza, quizá alguien si podría amarlo después de todo.
“Realmente te gusta, ¿verdad?” Dijo deslizando sus labios por su mandíbula, bajando por su cuello.
Will pasó saliva con dificultad, anticipando el destino al que se dirigían los labios de Henry cuando levantó su camiseta y besaba su pecho.
Afirmó con la cabeza, sintiendo su cuerpo estremecerse. Henry acarició sus pezones con ambas manos mientras sus labios seguían bajando, imprimiendo besos ruidosos y húmedos por toda su piel.
El pecho de Will subía y bajaba acompasadamente, intentando regular su respiración.
Si, le gustaba. Estar ahí para ser bañado en besos y donde sus deseos no sólo no lo avergonzaban sino que eran satisfechos. Escuchó la fricción de la tela cuando Henry lo despojó de sus pantalones.
Se mojó los labios y sus dedos se perdieron en la cabellera rubia de su anfitrión.
“Es… un lugar… lindo” dijo apenas sin aliento.
Henry asintió reflexivo, sus manos aún jugueteando con los pezones de Will, pellizcándolos ligeramente, rozándolos con las palmas.
Las caricias descendieron trazando el contorno del chico, deteniéndose en su cintura y reposando finalmente a ambos lados de su cadera.
“Lo mejoraré para ti” dijo deslizando la lengua por la longitud de su pene medio duro. Will levantó las caderas instintivamente “¿Considerarías cambiar la habitación? Tal vez ya es tiempo”
Will se mordió el puño y acarició el cabello de Henry cuando empezó a chupar su punta.
“Ah…”
Tal vez era hora de soltar lo único que le quedaba de Mike.
“Ah…”
Todavía recordaba cuando descubrió la habitación. Parecía que había ocurrido hacía muchísimo tiempo. Tocó boquiabierto los muebles, tomó entre sus manos curiosas las figuras de dragones, recorrió palmo a palmo aquella réplica perfecta que se sentía viva al contacto.
Henry se detuvo en la puerta y le preguntó si le permitía pasar. Will supo que Henry comprendía lo que significaba ese espacio para él, y aunque dudó un segundo, apreció su consideración.
“Es tu casa, claro que puedes pasar”
El joven entró lentamente, con cuidado de no tocar nada en ese sitio sagrado para Will.
“¿Puedo sentarme?” Volvió a preguntar aproximándose a la cama.
“Eh…” titubeó. Ahí dormía Mike. Sólo su cuerpo había tocado esas sábanas. Bueno, no realmente. En este mundo todo era idéntico, pero en el mundo de Mike, él dormía en su verdadera cama.
”Tienes un pasatiempo muy interesante, William” dijo tomando metículosamente la figura de dragón y observándola. “Ustedes chicos debían divertirse mucho, ¿cierto?”
“Si, solíamos hacerlo” respondió Will cabizbajo “Quiero decir que…” corrigió levantando la vista, arrepintiéndose . No quería quejarse de Mike, ni sonar tan lastimero.
Los ojos analíticos de Henry recorrieron la figura mientras la giraba en todos sus ángulos.
“Yo te entiendo” dijo encontrando sus ojos por unos segundos y luego regresándolos a la figura. “No hay nada de malo en desear que las cosas sean diferentes. En ser tomados en cuenta, en ser amados” extendió su mano y le dio la figura a Will. Él la tomó dubitativo “¿Crees que haya un caballero de brillante armadura capaz de matar dragones por ti?”
Will sostuvo la figura frotándola con el pulgar, fijó la mirada en ella. Sus ojos se humedecieron, alguna vez creyó que así sería.
“Sólo son historias de fantasía” respondió Will con la voz quebrada “Tal vez los cuentos de hadas se hacen realidad para algunas personas, pero no para mi”
Suavemente Henry acunó su mejilla.
”Mi querido Will, no soy ese caballero, soy el dragón. Sólo existo para proteger mi tesoro. Este corazón precioso que quiere ser robado y despedazado” dijo poniendo la otra mano en su pecho, Will ladeó la cabeza inclinándose hacia el toque de Henry en su cara. “Quiero darte todo”
Y Henry lo había demostrado desde el primer momento en que Will llegó a su nuevo hogar. Alimentando a Will con los mejores banquetes, obsequiándole un enorme estudio de arte, escuchándolo atento por horas hablar de sus partidas de DD.
“Está no es mi casa. Es nuestra y todo aquí te pertenece. Pídeme un castillo y lo tendrás”
Will sonrió, Henry era abrumadoramente espléndido.
“No tienes qué hacer eso, ya me has dado mucho” dijo devolviendo la figura a su lugar con precisión milimétrica.
De todas las cosas que Henry había hecho por él en todo el tiempo que llevaba ahí, la habitación de Mike era la más impresionante y la más preciada para Will.
Estaba feliz, aunque se preguntaba si los sentimientos de Henry no resultaban heridos al hacerle ese obsequio. Si había sido así, no se lo demostró. Quizá debía seguir su sugerencia y despedirse de la habitación.
“¡Ah!”
Henry lo engullía todo, ahuecaba las mejillas y lo succionaba con desesperación. No había ningún pudor ni restricción. Quería más y más de Will. Dio una prolongada lamida de la base a la punta y de regreso.
“Pero si te encuentras tan cómodo aquí”, dijo entre lamidas “No movamos ni un alfiler” y lo metió de nuevo en su boca.
No importaba cuantas veces lo hubiera hecho, a Will le parecía siempre algo nuevo, incluso sentía un poco de nervios, pero ni si quiera se acercaba a la primera vez.
Lo que generalmente seguía después lo anticipaba con emoción.
Henry introdujo su dedo, y a pesar de haber hecho esto antes, lo dejaba quieto, esperando que Will lo asimilara.
Will se retorció más y más. No podía esperar. Él amaba lo que Henry le hacía sentir. El joven besó sus muslos llenos de saliva.
“E… estoy listo” gimió Will.
Estaba listo para Henry y para cambiar la habitación.
”Mi Will…, si así lo deseas…” dijo anhelante y moviendo su dedo dentro y fuera del chico que lo había hechizado.
