Actions

Work Header

Posesión Por El Diablo

Summary:

La relación entre Will Graham y Hannibal Lecter ha seguido su curso de profundidad, de escarbantes interacciones magnéticas.

Hay atracción, hay deseo y tentación, sin embargo, falta algo, la última fase de la metamorfosis. Cual exquisitos momentos ambos deben afrentar las molestias por causas mutuas, dejarse llevar hasta obtener lo que necesitan.

El sadismo como muestra de amor.
El canibalismo como forma de pasión.
El Destripador de Chesapeake dejando regalos como ostentación de cortejo. Hannibal Lecter ejerciendo rituales de seducción.

Will Graham siente como algo dentro de él emerge con violencia desmedida cuando Hannibal Lecter y su pareja romantica, Alana Bloom, interactuan.

Será el novio del diablo, o de Dios, quizás de un ser más imponente que los dos.

 
•Hannigram se hará realidad.
•Alana es solo un medio con el que Hannibal juega.
• Will Graham aceptando su verdadera naturaleza más rápido.
• Contenido exótico y violento explícito.
• Hannibal Lecter siempre siendo un caballero.
• Will Graham hará lo posible para llevarse lo que es suyo, Hannibal Lecter.

Notes:

¡Hola es mi primera historia Hannigram! Haré lo posible para que sea increíble, bien.

Espero les guste

Chapter 1: 𝑪𝒉𝒂𝒑𝒊𝒕𝒓𝒆 𝑰

Chapter Text

El aroma impecable, la sensación caliente en su garganta y los ojos azules de Will Graham cayendo sobre los suyos en un poemario inigualable. La luz tenue, los aromas, los sonidos, todo era parte de la obra de arte que son sus interacciones.

—Sigue en mi cabeza, Doctor Lecter. Solo que ya no sé si aun es para torturarme— Declaró el hombre de risos peinados, ya no mostrándose quebrado como antes, solo impecable.—¿Me ves como tú suplicio, Will? O es la manera en la que evitas lo que soy para ti— La intimidad de sus palabras llenas de un soez garbo le hacían hervir la sangre al agente especial del FBI.

Su sonrisa fue más que mecánica, forzada y tallada en una clara aversión al psiquiatra, —¿Qué cree que es usted para mí?— Su tono sarcastico y puntiagudo por su desgarre, tan audaz como solo él puede. Hannibal Lecter tomo su copa de vino, oliendo el aroma lleno de vigor que venía de este, cerrando los ojos en una elegancia del que nadie podía hacer imitación, bebiendo un trago con disfrute. —Tentación— Dijo sin más, observando el rostro de Will.

Ambos lo saben, ambos lo sienten. Mucho más allá de lo que deben.

—No se puede tener ecuanimidad cuando los espectros de tu cabeza te susurran— Hablo el anfitrión de la cena, como si él no tuviese aquello de lo que le habla al otro hombre, parecía burlesco.
—No implantó nada en tu mente que no conozcas. No hago nada que tú no quieras, aunque lo impugnas— Tan solenme en sus labios, tan intrínseco e indiferente en sus ojos. —No soy el acompañante en sus actos que piensa, Doctor Lecter— Vocifero, sin tocar la comida sofisticada y exquisita de Hannibal.

—Pero lo eres— Su voz fue más grave, más autoritaria. —Sobretodo en las retribuciones— Alegó tan pacífico, como si no fuese nada poco convencional.
—No cambia que lo considere poco tolerable— En los ojos de Graham había rencor, un sentimiento vengativo.
—No, pero sí modifica que no lo niegues— Le respondió con donaire, sonriendo poco después de manera sutil y suave, encantadora.

Will soporto el querer suspirar y tomo los cubiertos, deseando distraerse de la sonrisa y palabras de Hannibal, queriendo desmembrar la carne como no puede hacerlo con ese hombre.

—Me hace avasallar...— Farfulló en un comentario al aire, sin desear seguir en la mesa. Ambos estan desmantelados.
—Todos tenemos un lado animal— Dijo Hannibal en contestación, tan quirúrgico y calculado, jugando con el temperamento del agente. Will le miró rápidamente, conteniendo su carácter mucho más de lo que parece.
—¿Me acaba de insultar, Doctor?— Preguntó exasperado, soltando oscamente los cubiertos. El sonido del impacto en el plato lleno de alimento hicieron que el rostro de Hannibal tomara aquella chispa indescifrable.

—Lamento fervientemente la malinterpretación, Will— Se disculpo, educado ante todo, con tanta formalidad.
—He de aclarar que mi punto fue el consolidar los impulsos irrefrenables que sosegas— Afianzó con ese enigma natural que esta en el timbre de su voz.
Conoce a Hannibal Lecter, sabe que este no saldría de su etiqueta cortés con tanta facilidad. Su empatía le hizo distinguir que él utilizo esas palabras a propósito, estando consiente del doble descifrar que había en estas, curioso de saber como se lo tomaría.

No le interesa el haber sido vehemente con él, se lo merece.

Que esperaba, es lo que hace Hannibal para divertirse.

—Aparentar candidez conmigo es "casi"... Grosero— Masculló Will, serio y frío hacia el europeo. —Lo hace con voluntad— Dijo, querido hacerle saber a Hannibal lo que es la penitencia ilimitada.
—Te aseguro, William, que no es así— Proclamó, dejando su cena a un lado para iniciar a perforarle el alma con solo el peso de sus ojos.
—¿Y qué hará para demostrarlo?— Aquella pregunta les enrollo a ambos, siendo la daga que podía dar inicio a resuegir la atracción inminente entre ambos, como siempre. Fue el cántico de opera majestuoso que les hace rendir por pasiones carnales, aquello que les puede despojar del el autocontrol.
—¿Qué acción quieres que realice?— Devolvió la pregunta, en una voz más masculina y profunda, rozando lo seductor.

Will estaba a punto de contestar, sin embargo la interrupción del teléfono de casa de Hannibal sonó, obligandolos a soltar el coqueteo indirecto.

Este se levanto y respondió.
—Bueno. Habla Hannibal Lecter— Dijo, dándole la espalda a Will sin intención malévola. El de ojos azules escuchaba atento la conversación que tenía el otro hombre, bebiendo un trago de vino.
—Alana. Buenas noches— Canturreo el psiquiatra. Aquel nombre que antes le causaba alivio le hizo automáticamente irritarse; justo cuando bailaba con el diablo viene su amante a llevárselo para otra pieza, una aburrida e insípida como la dama. —No poseo dilema o disgusto con la hora. Para ti siempre hay tiempo de sobra— Su tono además de amable fue asquerosamente zalamero para el perfilador, insoportable.
—Me encuentro con Will. Es mi invitado de honor esta noche— Fue su otra respuesta, tan complaciente con ella.
—Si vienes, en ese caso la corona pasa a ser tuya...— Murmuró calidamente Lecter, como si se eclipsara en la mujer que estaba del otro lado de la línea.

Esas declaraciones le hicieron cabrear en rabia pura, una incordia vomitiva.
Movió los ojos y cabeza hacia el ventanal en el comedor de Hannibal, con malhumor.

—Esperare tu llegada como un presente. Cuídate— Se despidió el hombre más alto de la psiquiatra en un tono anhelante, para luego colgar. El medico se dirigió a él, totalmente indiferente a su lenguaje corporal que transmitía lo mucho que quería porfíar y despotricar.
—Alana nos hará una compañía denosurada. Ha tenido un día cansado y ha deseado venir de manera fortuita— Su tono de voz elegante y aspecto refinado solo aumentaban en gran escala su gracia. —Me disculpo, William, por no haberlo contemplado— Lució tan gallardo, tal cual un ángel caído, con aquel traje pulcro que marcaba sus bíceps, demasiado perfecto. 
—Sin embargo, no halló inconveniente del porqué no agregar a nuestra cena a tan fastuosa presencia— Agregó Hannibal, mirando al hombre aunque este no lo hacía lo mismo.

—Es usted quien no tiene dilema sobre ello— Le hizo saber Will, levantándose de la mesa, sin quedarse donde luego iniciaría a sentirse incómodo por el romance ajeno. —Comprendo que lo veas impertinente o descortés. Pero no hace falta que te retires— Contrarío Hannibal, acercándose más al docente.
—Sí que lo hace. Colóque a su musa en una exposición de arte antes de que se quebré— Tan directas fueron sus palabras, iniciando a dirigirse a la salida de esa enorme casa, siendo seguido por el destripador. —William— Llamo a su espalda, observando como se colocaba el abrigo.

—No use ese tono conmigo, Doctor. No quiera venir a reconvenirme como si fuese un niño— Alegó zafio mientras se iniciaba a abrochar los botones con ímpetu e incalma.
—No creí que fueses a tomarlo tan personal— Comentó serio, en un tono que exhibia lo supuestamente desconcertado que se encontraba.
—Usted lo dijo. Es mi tentación. Me provoca. ¿Qué más esperaba?— Alego mientras tomaba su maletín, insolente y en un tono de voz áspero en molestia.

Dejo que Will se fuese. Confirmando que el otro estaba tan descontento con él (más de lo normal) no solo por saber que es el Destripador de Chesapeake, sino por celos.