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El vacío se estrechó en su pecho, como una grieta que se negaba a cerrarse a pesar de cuánto cemento se eché. Sus dedos pálidos se detuvieron sobre las teclas de la máquina de escribir, mirando con una expresión vacía el desastre de palabras que estaba en la hoja. Mike movió sus ojos para ver la pintura en la pared, sus ojos oscuros fijos en el paladín que exhibía su escudo. El corazón lo miraba de vuelta como si se burlará de él.
Mike miró a la máquina de escribir y después a su escritorio, habían varios papeles arrugados, destacadores, una pila de papeles de ideas descartadas desparramados sin cuidado, todo era un desastre, horrible y descuidado era de lo que se había convertido de su vida. El chico respiro y contuvo mientras miraba otra vez la pintura, las lágrimas comenzaron a picar en los bordes de sus ojos. Clavo sus dedos pálidos entre sus mechones rizados, sus uñas enterrándose en su cuero cabelludo mientras sollozaba despacito.
Así había sido siempre, para Mike, llorar no se trataba de ser descuidado, o ruidoso, era dejar que sus emociones lo abrazarán pero no que lo consumieran, nunca lo suficiente para gritar mientras sollozaba, si no, temblar y dejar que las lágrimas caigan, sus finos labios se apretaban en ansiedad, sus dientes comenzaban a doler y su garganta picaba con algo que podía reconocer como un coraje guardado, un añoro que escondía debajo del zumbido ensordecedor que provocaba la depresión.
Cerró los ojos con fuerza, sus mejillas poniéndose rojas mientras contenía la respiración, hasta que él teléfono rebotó y rompió la burbuja en la que Mike se había sumergido, exhaló y respiró con agitación, mirando su escritorio antes de arrastrar su mirada hacia el teléfono amarrillento en la pared, Mike limpió las lágrimas atrapadas en sus pestañas antes de levantarse y acercarse al teléfono. Descolgó con una pesadez que ni él se había dado cuenta. ( Más bien, había preferido ignorar. )
—¿Hola? — Mike contestó, su voz tomando un tono monótono de inmediato, su rostro se tranquilizó, dejando atrás la vulnerabilidad que lo había atacado. Apoyó su cuerpo contra la pared mientras acomodó sus lentes. La voz del otro lado casi lo hace temblar, un escalofrío le pasó por la espalda al reconocer esa dulce voz que atormentaba su mente.
—Mike.. Hola! Me preguntaba si ibas a venir a festejar mi cumpleaños, Dustin ha tratado de llamarte por casi una hora, vienes?— Will hablaba animadamente, su voz cómo música relajante para la mente de Mike que iba a mil por hora, sus ojos se abrieron de golpe, mirando al calendario, 22 de marzo, cómo pudo haberlo olvidado? Los dedos de Mike se enredaron alrededor del cordón del teléfono, apretando con tanta fuerza mientras sentía la ansiedad revolver todo su estómago.
—Claro- will, si, si, iré! Perdí la noción del tiempo, perdón. Te veré allí!— Mike contestó, y golpeó el teléfono contra la pared, no esperando respuesta mientras casi tropezaba contra los libros y paquetes de hojas en su habitación. Gruñó bajo su aliento mientras sus dedos tiraban las puertas de su closet, buscó cómo loco lo más decente posible, mirando el reloj en su escritorio cada dos segundos. Eran las 7 de la tarde, el atardecer ya extendía sus anaranjados y rosáceos colores por el cielo, mientras Mike caminaba por la calle.
Una ansiedad le revolvía el estómago, sus manos estaban guardadas en los bolsillos de la chaqueta de cuero que tenía abandonada en su closet. El viento soplaba con fuerza, mientras se acercaba al departamento dónde Will vive, desde la distancia podía ver el pequeño balcón de will iluminado por la fiesta dentro. Mike subió las escaleras como si estuviera dirigiéndose al matadero, se sentía todo más diferente sin sus lentes puestos, todo se veía ligeramente más borroso pero no lo suficiente para no reconocer el número del departamento de will.
Su mano subió en un puño pero la puerta se abrió de golpe antes de que pudiera si quiera golpear, frente a él, en vez de Will o alguien conocido, estaba un chico, alguien que Mike no reconocía, a no ser que lo haya olvidado. Mike tragó saliva, y por un momento ambos se quedaron mirando. El chico frente a él parecía de su edad, de piel ligeramente morena y cabello negro estilizado cómo él suyo, su rostro se veía relajado y feliz, vestía un suéter oscuro acompañado de jeans de un color azúl marino. Mike finalmente habló, su voz saliendo en un tono áspero y insconcientemente serio.
—Quien eres?— preguntó imprudente, y el chico frente a él resopló, alzando el mentón en un intento fallido de parecer más grande. Mike agachó su cabeza, esperando respuesta del desconocido pero antes de que una palabra si quiera pudiese salir de él, Will se asomó a la puerta, su presencia haciendo toda la tensión de Mike disiparse.
—Mike!— Will exclamó, apartando gentilmente el chico en la puerta para abrazar a Mike, sus brazos pasando por su torso y dándole un abrazo que le quitó el aliento a Mike. El jóven esbelto se congelo, mirando de forma vacía al joven frente a él, antes de bajar a ver la cabeza de Will, mirando su cabello de tono canela. Estilizado en un estilo que no le iba bien, Mike tragó saliva y sus dedos largos abrazaron los hombros de Will, sonriendo mientras saboreaba la afección cómo un hombre sediento por ella.
—Pense que ya no llegarías.. me alegro que hayas llegado bien.— Will exhaló contra su hombro, y Mike apenas pudo contener el deseó de derretirse en los brazos de will, solo se obligó a apartarse del abrazo. Mike mantenía su sonrisa mientras Will se alejaba, sus ojos mantuvieron el contacto con una hipnotizante naturalidad que se necesito de un cascarreo para interrumpir la conección, sus ojos volvieron a ver al chico a un lado de Will.
—Oh, mike, te quiero presentar a Carlton, él es mi... Novio.— Will exhaló la palabra cómo si no estuviese acostumbrado a decirla, y Mike inhaló la palabra cómo si fuera un cuchillo, sus ojos pestañaron lentamente mientras miraba a Carlton, mirándolo expectante y con esa protección en sus ojos que Mike había visto varias veces en el espejo, tragó saliva y tensó la mandíbula.
—Es.. es un gusto conocerte..— Mike dijo con severidad. En un tono tan vacío que Mike pudo ver la expresión de Will flaquear, Carlton mostró una sonrisa pequeña, casi como si fuese forzada, Mike no devolvió ni una, casi paso de él y sus ojos volvieron a Will, quien soltó una risita pequeña.
—Bueno.. entra ya, quieres? Todos estaban esperándote! Y obviamente no podía empezar la fiesta sin tí.— Will siguió hablando, sonriendo mientras se daba la vuelta para dejar espacio para que Mike entrará al apartamento. Era estrecho, lo suficiente para que los muebles se vieran satisfactorios de ver, en el centro estaba el sillón, dónde estaban todos sus amigos. Lucas, Max y Dustin, en la cocina podía reconocer la voz de Jonathan y Joyce, cuchilleando demasiado fuerte sobre una supuesta sorpresa. Dustin fue el primero en notar su presencia, levantando una cerveza en su mano.
—Mike!— Dustin se levantó y lo abrazó con fuerza, Mike clavo sus zapatos contra el suelo para evitar caerse hacia atrás, provocando que Lucas y Max girarán sus cabezas, saludandolo también. Mike sonrió algo ansioso aún, se sentó a un lado de Dustin, recibiendo una cerveza fría de parte de Dustin. Mike miró la botella casi dudoso pero finalmente tomó un sorbo, cómo sospechaba, el sabor lo hacía querer vomitar, pero tragó con una expresión vacía, sus ojos se movieron errantes antes de fijarse en Carlton, que parecía haberlo estado mirando antes. Sus ojos se encontraron y Mike tomó otro sorbo de su cerveza, sus dedos pálidos agarrando la botella pretendiendo que era el cuello de Carl- que? No. No. No.
Mike desvío su mirada hacia el piso, no entendía por qué pensaba en eso, por qué sentía esa urgencia de arrebatar a Carlton del lado de Will, el ardor que se daba en su pecho de solo pensar en Will besando los labios molestos de ese tipo, que parecía una copia barata de él, Mike entrecerró sus ojos mientras se perdía en su ensoñación. Quería golpear la cara de Carlton, borrar esa sonrisa despreocupada, la mirada posesiva que había recibido cuando Will lo abrazó, cuando will lo llamo su novio.. puff, que ve en él? Es su ridículo cabello? Su ridícula sonrisa? Su ridícula cadena de llave? Su ridículo estilo de ropa? Mike mordió su labio mientras sentía.. celos, de Carlton.
¿Que? Celos? Por qué? Mike se estremeció cuando sintió el peso de alguien que se sentó a su lado, sus ojos encontraron los ojos avellana de Will, su expresión se despejó, tratando desesperadamente de encajar esa expresión vacía y desinteresada que siempre tenía puesta. Will lo miraba con una mezcla de preocupación y felicidad que parecía vestir para disfrazar la preocupación. Mike miró a Will, un silencio extendiéndose entre ellos mientras el ruido de los demás se disolvía en la distancia.
—¿Estás bien?— Will pregunto, en un tono bajo y privado, una cerveza perchada de sus dedos, vestía algo simple pero que destacaba, era distinto, no era nada como Mike lo recordaba y lo aterraba un poco. Will movió su mano para extenderla en la espalda de Mike en lo más que él chico más alto se demoraba en responder. Los ojos azabache de Mike se deslizaron por la cara de will, hasta llegar a sus labios, sonriendo un poco al ver que la forma de ellos no había cambiado ni un poquito.
—Si, estoy.. bien.— Mike respondió en ese tono que reservaba solo para will, el tono en el cuál suavizaba su voz lo suficiente para sentirse cómo una cálida sabana envolviendo a Will, ese tono entrelazado de cariño genuino y naturalidad. Mike tomó un sorbo de su cerveza mientras mantenía ese intenso contacto visual entre los dos, Will no pareció convencido, si no dejo su cerveza en la mesa de café y sin pedir permiso, arrancó suavemente la botella de los dedos de Mike.
—Ven.— Will susurró, levantándose del sillón y caminando por el pasillo de su departamento, no mirando atrás ni un momento, cómo si supiera que Mike lo seguiría sin rechistar. Y eso es lo que mike hizo, se levantó de inmediato, notando de repente lo poblado que se había vuelto el apartamento con gente que no reconocía, pero no le importaba, sus ojos fijos en la caballera color canela que desaparecía en el pasillo. Mike camino detrás de Will, siguiéndolo hasta que llegaron a una habitación, el dormitorio de will. La cama estaba en el centro de la habitación, viendo hacía la puerta, Mike se permitió analizar la habitación, viendo el clóset y los caballetes con pintura de will, el desorden de Will se veía tan.. bien, cómo si todo lo que hiciera tuviera perfección.
Mike siguió la figura de will, que abrió una puerta de vidrio, permitiéndole ver el pequeño balcón, el aire frío del anochecer lo golpeó, y no pudo evitar respirar casi infantil el aire que llenó la habitación. Sus ojos se abrieron ( ¿cuándo los cerró? ) y miraron a Will, quién lo miraba en el balcón, agitó la cabeza cómo si lo invitará a acercarse, y quién era Mike para negarse?
Mike se acercó casi con reverenda, sintiendo su pecho palpitar con rapidez, cómo si supiera algo que él no, con paso lento llegó al balcón, sus dedos pálidos agarrando la baranda como si fuera un salvavidas, miró el anochecer sin decir más, el silencio se extendió entre los dos chicos, un silencio cómodo que poco a poco relajaba a mike hasta que sus nudillos se relajaron y su cuerpo dejo de apoyarse contra el fierro. Sus ojos negros se giraron a ver a Will.
—No te vez tan bien, Mike.— Will habló primero, no conociendo los ojos de Mike todavía, aún perdido en la belleza de colores que era el cielo, y un sonrojo le pasó por las mejillas, mientras se apresuraba a explicar con cierta agitación. —Es decir- te vez bien! No te vez mal- es- me refería a que no te vez tan bien en lo emocional- no lo físico, eres guapísimo, pero- — Mike soltó una risa, aún mirando a Will, quién se giró a mirarlo casi desesperado.
—Se a qué te refieres..— Mike contestó, la sonrisa aún puesta en sus labios mientras interrumpía el parloteo de Will, aún que la diversión se deslizó, Mike tomó un respiró hondo, la seriedad volviendo a tomar el volante, la cabeza de Mike se giró a ver el cielo asomarse entre los edificios. —Estos días.. No, años, ha sido tan complicado.. es cómo si mi mente siguiera en ese momento, cada que trato de seguir adelante, vuelvo allí, a.. la grieta, a hawkins, a ella.. a..— Mike detuvo lo que iba a decir, su labio inferior ahora temblaba mientras su pecho se sentía cómo si iba a quebrarse en cualquier momento.
y pudo volver a ver a Jane de nuevo, la finalidad en el rostro de la chica, la serenidad que vestía a pesar de lo que estaba apunto de hacer, cómo su agarre lo abrazaba para consolarlo cuándo ella era la que iba a morir. Cómo Jane acunó su mandíbula y le susurraba, ese último abrazo mientras Mike rogaba por algo que no entendía, no era amor, entendía ahora, si no, un cariño que había desarrollado por ella. Durante todos esos años, ambos habían mantenido una relación, creyendo ignorantes que esa era la única forma correcta para etiquetar su relación, pero en ese preciso momento.
Cuando sus labios se conocieron en un beso sin pasión, ambos supieron lo que no habían querido hablar, en ellos el romance nunca había existido, si no, un sentimiento platónico entre los dos, los cuáles Jane acepto mucho más rápido que Mike, Jane siempre tan atenta, incluso si no lo decía, lo sentía. Y después estaba Mike, quién se aferró hasta que la memoria de la chica lo hacía sentir atrapado, atormentado hasta la muerte por qué no sentía lo que todos lo habían visto sentir, añoraba sentir amor por ella pero todo lo que sentía era la perdida de una amiga. Pero ahora, con Will mirándolo con ojos rojizos y entendimiento, Mike sabía que ya no podía esconderse, para que? Will lo había afrontado, había sido valiente y había confesado que era gay, por qué Mike no podía hacer lo mismo? Que lo detenía? Nada, ya nada lo detenía.
—A tí..— Mike exhaló finalmente, las lágrimas gotearon, deslizándose por sus mejillas mientras la ansiedad lo carcomía, sus dedos se encerraron alrededor de las barandas, y tragó un sollozo que quería salir de él. —Y sé que esté es el peor momento para decírtelo, pero Will.. todos éstos años? Lo que he sentido por tí era tan confuso, tan.. extraño, y me negaba a creer que- que era bueno.— Mike miró los dedos de will, moverse hasta envolver su puño, deslizándose hasta que subió por su antebrazo y se estableció en su bicep.
—Pero después de que lo confesaste, sentí menos miedo, sentí que lo que yo soy, no era un pecado, o algo fuera de lo normal.— Mike sollozo, se sentía tan abrumado, extraño, permitirse llorar y soltar todo lo que sentía por primera vez, pero era Will, no cualquier persona que veía ésto. El jóven esbelto cambio su peso a su otro pie, tomando otro respiro hondo.
—Estoy enamorado de ti, Will. Siempre lo he estado, incluso ahora.. te amo tanto que me duele verte con él, pero sé que.. perdí tiempo, me di cuenta muy tarde, demasiado tarde- — Mike sollozo ahora con más fuerza, el ardor le viajaba por el cuerpo y soltó la baranda para enterrar sus palmas contra sus ojos, sintiendo la humedad esparcirse en sus mejillas pecosas.
—Mike.. tú.. Oh Mike — Will exhaló, y se acercó a Mike, sus brazos envolviendo a Mike con fuerza, acurrucando su figura más alta con una naturalidad que lo sorprendía, su mentón acomodándose en la unión del cuello y hombro de Mike. Permitiendo al más alto derretirse en los brazos del más bajo, dejando que sus sollozos llenarán el silencio. —Lo siento.. perdóname will, porfavor, perdóname..— Mike chilló en el hombro de will, su figura temblando como una hoja seca en otoño.
—Respira.. Mike, mírame, cálmate, no hay nada que perdonar porque no hiciste nada malo.— Will movió sus manos, acunando la mandíbula de Mike mientras levantó la cara del chico, sus ojos avellana miraron con devoción, el rostro del hombre que amó y seguía amando con intensidad. Viendo sus mejillas con pecas, cómo las lágrimas colgaban de sus pestañas largas y sus ojos negros llorosos que brillaban como la galaxia. Sus manos subieron, hasta que sus dedos pulgares acariciaban las patillas del cabello de Mike, sus otros dedos se enterraron en el cabello negro como el ébano del hombre, se sentía sedoso y Will quería acariciar ese cabello hasta que sus dedos dolieran.
Ambos hombres se miraron en silencio, uno tratando de igualar su respiración con la del otro, Mike se aferraba a los brazos de Will como si fuesen su única ancla al mundo, y a la luz de la luna, con duda, ambos se acercaron. Sus ojos cerrandose al unisono mientras Mike giraba insconcientemente su cabeza para evitar que sus narices se chocarán. Sus labios se conocieron con torpeza, con una timidez que pronto fue olvidada cuando se separaron un segundo, Will abrió sus labios y sin más Mike se acercó cómo un hombre desesperado. Está vez sus labios se resbalaron, dejando un roce que hizo temblar a ambos, y Mike plantó un beso bajo los labios de Will. Ambos soltaron una carcajada que rompió la tensión en ambos.
Will usó sus manos para acomodar la cabeza de Mike, ojos aún firmemente cerrados mientras ambos buscaban los labios del otro, al encontrarse, derramaron todo lo que habían mantenido encerrado dentro de ellos. Mike abrió sus labios y Will metió su lengua con una desesperación que volvía a arder, sus lenguas exploraban la boca del otro, entrelazandose y dejando atrás sonidos húmedos cada que sus labios se separan. El deseo carnal se extendía por el cuerpo de los dos hombres, la lujuria pura y sin restricciones.
Era un baile infernal entre los dos, uno que no buscaba que alguno de los dos liderará, era uno que buscaba consumir y redimir el tiempo que los dos habían perdido buscando apagar esos sentimientos. Mike sentía sus rodillas débiles, y Will perdía el aliento pero se rehusaba a separarse del calor que había el cuerpo enrojecido de Mike expulsaba. Pronto el más alto uso su figura para mover a will hasta que ambos cayeron sobre la cama. Mike dejo que sus piernas se colocarán a cada lado de los muslos de Will, mientras que los brazos de Will abrazaban su cuello, dejando sus uñas arrastrarse por la chaqueta de cuero de Mike.
Mike movía sus manos con devoción cuidadosa por el torso de will, creandole escalofríos incluso sobre su ropa, se detuvo bajo sus costillas, simplemente sosteniendole mientras él beso reclamaba el aliento de ambos. Finalmente cuándo el ardor se volvió excesivo, se separaron, dejando que sus frentes se conecten con un suave golpe, cada que uno exhalaba, él otro inhala. Se sostuvieron por severos minutos mientras recuperaban su aliento. Pero la ilusión del momento se rompió cuando la consciencia de Mike volvió como el golpe de un martillo a un tambor, abriendo los ojos de golpe mirando a Will como un ciervo frente a los faros.
—Will.. No tuvimos que, tu- que hay de Carl- — Will lo atrajó de vuelta a él, sus labios volviendo a conocerse con ahora brusquedad, sus besos dejaban sonidos húmedos retumbar en la habitación, sus respiraciones agitándose mientras los dedos de Mike se enredaron en la cadena alrededor del cuello de Will. Dejando un gruñido salir de sus labios mientras jaló con algo de fuerza, escuchando el quejido de Will mientras Mike sentía la urgencia primitiva de arrancar el collar que era cómo un símbolo del amor de Will y Carlton.
Y cuándo sus labios se separaron, el collar se rompió con un chasquido, de inmediato sus dedos soltaron su agarré firme en el colgante y miró como la cadena se deslizó por el cuello de Will hasta derretirse entre las sábanas. Mike miró el collar y después a Will, ahora, una sonrisa complacida se extendió por sus labios.
—Will! Mike! Ya es hora de cantar cumpleaños feliz!— Gritó Max, Mike se despegó de Will como si un rayo lo hubiese golpeado, y miró a la puerta, pero al verla aún perfectamente cerrada se relajó, Will se sentó y movió su muñeca para limpiar la saliva en sus labios, su estómago se sentía inquieto, cómo si mariposas revolotean salvajemente en el. Mike aún estaba agachado en sus rodillas sobre la cama, agarrando las sábanas para limpiar sus lágrimas secas en sus mejillas. Y el vacío en su pecho se sentía poco, casi desvanecido pero aún faltaba algo..
—Will.. nosotros que somos?— Mike miró a Will, quién miraba a sus manos, y después a él, él chico de cabello canela le sonrió con una sonrisa tan brillante que casi desaparecía la tristeza en Mike, se acercó a él y plantó un beso sobre su pómulo izquierdo. —Somos.. bueno, seremos felices.. juntos.— Will le susurró al oído, y está vez.. esa promesa no se sentía cómo una mentira, como una fantasía lejana.
