Work Text:
Eichi suspiro, mesmerizado ante la imagen frente suyo "Ángel" no había otra forma de describirlo, un ser tan perfecto, ostentoso y bello no podía ser humano
El cabello de Wataru revoloteo y cayó sobre su espalda, tan suave y lento como un ángel guardando sus alas, en sus labios se dibujaba una forma inusual para ellos: una sonrisa pequeña, pero igual de dulce y notable que cualquiera de sus extravagantes carcajadas, sus ojos, brillantes y morados observaban con suma compasión a su co estrella, sumergido en su papel de ser benévoloso. Wataru era capaz de expresar miles de emociones con tan solo una mínima mueca, Eichi podía notar lo mucho que había entrenado para que su expresión, voz y movimientos fueran perfectos, sin importar el papel, personaje, escenario o la historia, Wataru dejaría su alma y buscaría otorgar su todo, Tal belleza y determinación lo dejaban perplejo, para él no existía nadie que alcanzase la perfección de Wataru
Con una sutil delicadeza, el oji morado tendió su mano y se la ofreció al actor a su lado, sus dedos se retorcían levemente, amenazando con retroceder y retirarse, desde la yema hasta su nudillo, Wataru se movía con una fluidez un tanto juguetona que aumentaba la tensión en la escena, un detalle tan aparentemente insignificante pero visualmente hermoso solo se le podría haber ocurrido al gran Hibiki Wataru
Tras unos segundos en silencio, el compañero del peli azulado se decidió y tomó su mano, enroscando sus dedos con los de Wataru, una sonrisa se dibujó en los labios de este; lo único que necesito para que la calidez y calma de su personaje se transformaran en una picardía y orgullo inhumanos, su mano se aferró a la de su co estrella, jalandolo hacia él hasta que su cercanía le permitió posar su otra mano en su cintura, reteniendolo como si fuera su presa, la música empezó a resonar fuertemente, una melodía tétrica acompañaba tal escena desesperanzadora, el aura angelical del peli azul se había esfumado completamente, solo quedaba un hambre voraz que se reflejaba firmemente en sus ojos
El oji morado posó su rostro en el pecho de su co estrella, quien soltó un grito ahogado antes de desvanecerse, Wataru sostuvo el cuerpo en silencio, aferrado a él aun cuando ya había dado su último aliento, con un silencio atosigante, Wataru soltó el cuerpo y dejó que cayera en seco al piso en, finalmente, volteó hacía la audiencia, permitiendo que solo una parte de su rostro fuera visible: su mirada, aunque aquellos orbes morados eran más que suficiente, expresaban dolor tan puramente, impregnados por una tristeza y vacío inigualable, el pecho del rubio dolía por tan solo verlos
En aquel silencio atosigante, el telón se cerro velozmente y el público estalló, aplausos sonaban desde todas partes del teatro
Eichi seguía anonadado, lleno de emociones que no podía explicar, su corazón parecía estar a punto de estallar por todas ellas, fue tan inesperado, abrupto, y la incertidumbre de qué pasaría tras aquel final amargo permanecía en su cabeza, aunque tenía una cosa muy en claro:
Wataru era el único que podría interpretar tal papel tan perfectamente
Sus manos por fin se movieron y aplaudieron en sintonía con el público a sus alrededores, todavía repetía la preciosa actuación del oji morado en su mente, regresando siempre a aquella mirada final en su rostro, parecía tan real… que a pesar del innegable talento de Wataru le costaba realmente pensar que fue actuada; el ruido del telón abriéndose abruptamente lo sacó de sus pensamientos, todo el elenco salió a recibir los aplausos del público, obviamente siendo Wataru el más aclamado, Eichi lo observo en silencio, se veía radiante, no había mayor belleza que la del peli azulado cuando irradiaba esa felicidad por estar en el escenario, era una experiencia inigualable, una imagen que guardaba en su pecho
Repentinamente, Eichi noto la mirada de Wataru sobre su persona, y aunque en un principio quiso tacharlo como parte de su imaginación, la mano que lo saludó amistosamente descartó esa teoría por completo, el shock del rubio era difícilmente disimulable, aun así, devolvió el saludo tímidamente “Por supuesto que me descubriría…” Pensó tontamente que si buscaba un lugar alejado y oscuro Wataru nunca notaría su presencia, pero por supuesto, para el oji morado nada era imposible, ni siquiera detectarlo entre cientos de personas
Eichi planeaba irse directamente después de la obra, pero un mensaje de Wataru llegó a su teléfono poco después de que el elenco se despidiera “¡Esperame en la entrada! No te vayas a ir sin mí☆♪!” Así que ahora se hallaba en la entrada del teatro, un amplio hall que servia de sala de espera, habían varios grupos de personas hablando casualmente, probablemente esperando a alguien del elenco o comentando la obra con otros espectadores, El rubio yacía algo alejado de ellos, sus extremidades temblabando ligeramente, aun en el interior del teatro, el frío era insoportable, deseaba haber traído otra chaqueta
Y como si alguien hubiera leído su mente, una tela pesada cayó sobre sus hombros repentinamente, una forma… Curiosa de cumplir su deseo, por decirlo de algún modo, el rubio volteo exaltado, notando que quien le había puesto la chaqueta era el mismísimo oji morado
—¡Wataru!— El rubio llamó su nombre alegre, notando como el actor llevaba un ramo de flores entre sus manos, uno que él mismo le había regalado
—Eichi~— Wataru lo llamo de vuelta, pronunciando cariñosamente su nombre, el oji morado yacía totalmente cambiado y sin pizca de maquillaje o caracterización alguna, El rubio lo observó cuidadosamente
—Te cambiaste bastante rápido, ¿No deberías de estar celebrando con tus compañeros un estreno exitoso? Me entristecería haber arruinado un momento tan importante— Apenas notaba la probable inconveniencia que traía consigo su presencia, se lamentaba de haber estropeado los planes del oji morado
—¡Para nada! Ellos ya tenían otras cosas planeadas y aunque hubiese algo, preferiría pasar ese tiempo contigo♡ Aun así, he de admitir que no esperaba tu asistencia— Wataru tarareo, sus ojos miraban al rubio expectantes
—Sabía que practicabas para una obra, así que no pude contenerme cuando supe el día y lugar de estreno, me disculpo por aparecer sin aviso previo…— Eichi bajo su vista avergonzado, la verdad no quería que Wataru se enterase de su presencia, pues quería ser él quien pagase su entrada y poder ver a Wataru como un miembro más del público
—¡No hay necesidad de disculparte! ¡Tu presencia es más que agradable Eichi!~ Apenas recibí este ramo sospeche que tú me lo habías regalado y por supuesto, eso significaba que había una gran probabilidad de que estuvieras en el público, ¡me alegra haber acertado! Vaya grata sorpresa♡— Wataru observó el ramo con gran cariño, sus brazos lo abrazaban como si se tratara de un peluche —Gracias, Eichi— Su vista se levantó para ver al rubio, quien carcajeo tímidamente
—Es un placer apoyarte, sabes que celebraré con gusto cada uno de tus logros, no debes de agradecerlo… Pero he de admitir que lo encuentro un poco frustrante, ¿Ni siquiera pude mantener el incógnito con el ramo? Eres tan difícil de engañar, Wataru—
El peli azulado tarareo felizmente —Hmm♪ Tus sentimientos te ganaron, Eichi~ La nota que venía con ellas te delato por completo, aquellas palabras tan amorosas y adulantes solo podrían haber sido escritas por una persona, tú♡, nuevamente es un halago ser el receptor de tales cumplidos—
Los cachetes del ojiazul empezaron a calentarse, los elogios constantes ya eran comunes entre ellos, al punto de parecer más un coqueteo discreto, pero el rubio se permitió ser un poco más cariñoso en la tarjeta al considerarlo “anónimo” tal vez esto no fue la mejor idea, probablemente su amor desenfrenado solo lo delató más rápidamente —Eres tan maravilloso que cuando comienzo a pensar en todos tus puntos positivos me es imposible parar de enumerarlos, nunca pensé que este mal hábito jugase en mi contra, y encuentro algo gracioso que así haya pasado, pero ¿cómo podría evitar adular tu belleza cuando se me ha dado el chance de remarcarla? supongo nunca tuvo sentido tratar de ocultar mi identidad cuando eventualmente mi admiración por ti resaltaría incluso en palabras escritas—
Wataru dejó salir una traviesa sonrisa —¿Mal hábito? Ciertamente es una forma curiosa de llamarlo, en todo caso yo también soy culpable de afianzarlo, pues me cuesta detener el flujo de palabras afectuosas cuando estoy contigo~ podría decirse que sacamos el peor lado del otro, pues la forma tan especial en la que hablas de aquello que adoras siempre me parecerá entretenida Eichi, un adolescente enamoradizo bajo la fachada de un temible emperador, aquel corazón sensible es tan hermoso como curioso, es un honor haber sido elegido ser amado por el—
—Harás que me sonroje— El rubio dio un pequeño paso que lo acercó al oji morado —Todavía me cuesta creer que tu voz se dirija a mi tan cariñosamente, nunca me cansaré de escucharla hablar de mi de esa manera, aunque sea malo para mi ritmo cardiaco— Las manos del rubio se posaron sobre las del oji morado, mismas que aún sostenían el ramo —Soy realmente afortunado de tenerte en mi vida—
Wataru sonrió ampliamente, sus mejillas teñidas de un brillante carmesí, haciendo que el rubio apenas notará que al oji morado le faltaba un abrigo que lo arropara —¡Tu abrigo!— Eichi esbozo conmocionado, sin dejar que Wataru dijera otra palabra empezó a quitarse la chaqueta para otorgarsela al oji morado
—¡Estoy bien!— Wataru habló fuertemente, buscando detener al rubio —No sería un buen bufón si no soportara, calor, humedad y frío por mi emperador~ ¡Además!, yo ya tengo un sueter puesto debajo, ese abrigo es utilería que nos sobró de otra obra, no te preocupes por mi~, lo traje porque supuse cuanto te afectaría el clima—
—Wataru…— Eichi murmuró débilmente, realmente pensaba en todo, debía de recriminarse más seguido por depender tanto del oji morado —Entonces, vámonos rápido a casa, así pasamos menos tiempo afuera—
—Será un placer acompañarte☆— Wataru reposo el ramo en su mano izquierda, ofreciendole la derecha al rubio
Una recuerdo de la obra pasó por la mente del rubio, aquel movimiento e incluso su delicadeza se pareció al que Wataru hizo en el escenario, pero esta vez sabía que no era una mentira o engaño, la angelicalidad y calidez de Wataru ahora eran genuinas, su sonrisa amable lo demostraba, además, existía un factor que nunca sucedería en ninguna obra, los ojos amorosos de Wataru observaban a Eichi con un brillo que solamente el rubio conocía, no sabría como describirlo exactamente, pero era algo que solo sucedía cuando esos orbes violetas se fijaban en su persona; la belleza de Wataru en el escenario era única, mesmerizante, pero todos podían acceder a ella, esta belleza, tan efímera como memorable, era una que Eichi podía guardarse para sí mismo, almacenarla en su pecho agradeciendo por cada segundo que era testigo de ella, se sentía algo egoísta por esto, pero como buen emperador, merecía ser un poco caprichoso aveces ¿No?
Una sonrisa se poso en sus labios y la mano del rubio sostuvo la del oji morado, ya con sus dedos entrelazados, se dirigieron hacía la salida del teatro
La calle estaba teñida de blanco, y un frío abrasador los rodeaba, pero Eichi se sentía todavía más cálido que en el interior del teatro, probablemente porque Wataru estaba a su lado, charlas casuales los acompañaban en su camino, una de ellas el debate de hacia dónde se dirigían exactamente, a pesar de la negativa del oji morado, habían decidido ir a su casa primero, pues esta quedaba más cerca, a Wataru le desagradaba la idea de dejar a Eichi caminar solo hasta su hogar en pleno invierno, pero el rubio lo reconfortó asegurando que podría llamar a su chofer en cualquier momento y vendría por él sin importar donde se encontrase logrando (vagamente) convencer a Wataru
Aunque… por más que hablasen, parecía que Eichi no podía conseguir el valor para preguntarle al oji morado aquello que rondaba su mente desde hace ya un rato, finalmente rindiéndose ante la curiosidad, se permitió hacer la pregunta —Wataru, traes mi ramo en manos ¿Porqué? ¿No hubiera sido menos laborioso dejarlo ahí?—
—¡Oh! La verdad no pensaba traerme ninguno todavía, me alegró mucho recibir tantos ramos y felicitaciones por el estreno de la obra pero… Quería mantener tanto el tuyo cerca mio que no pude contener las ganas y me lo traje ¡Ansío verlo decorando mi casa!♡— Wataru acercó las flores a su rostro, gozando de su dulce aroma
—Me alegra que te haya gustado— Eichi sonrió levemente —Quise comprarte algo grande y bello porque sabía que tu trabajo sería tan excepcional como siempre, aunque superastes todas mis expectativas, mi corazón latió fuertemente cada vez que aparecías, Tal vez debería de regalarte otro ramo por tu arduo trabajo fufufu—
—¿De verdad te agrado tanto mi actuación?— Wataru hablo más serio que de costumbre, el rubio sabía lo importante que era la actuación para el oji morado, a pesar de su poco conocimiento en este rumbo trataba de estudiarlo lo máximo posible, aunque sabría que nunca podría llenar ni compartir esa parte de su vida al 100%
—Por supuesto, el papel fue sumamente emotivo y captaste cada característica del personaje perfectamente, su rabia, su soledad, su astucia y su tristeza, su historia de venganza y reencuentro me cautivo por lo perfectamente que podías retratar esos sentimientos… Aquella mirada final, denotando como a pesar de que logró su cometido, ahora solo quedaba un vacío en su vida pues era únicamente movida por la venganza… Todavía me duele el pecho cuando lo recuerdo, eres increible Wataru, nunca había visto una mirada que reflejase tantas emociones a flor de piel, incluso me cuesta afirmar que fue actuada, creo que es una imagen que nunca podré borrar de mi mente—
La sonrisa de Wataru volvió a sus labios —¿Eso piensas? Me alivia tanto~ Estoy tan feliz de haber otorgado una actuación digna de tu presencia, honestamente me sorprende haber sido elegido para el protagónico, nunca había interpretado a un personaje de este calibre, tan reservado pero repleto de emociones y rencores que debía de representar en cada momento, fue un desafío y me sentía emocionalmente desgastado después de cada escena, ¡Pero me alegra que pude superarlo y dar un espectáculo digno de presenciar! ☆ ¡Fuahahahaha!—
Eichi frunció un poco el ceño —No menosprecies tu trabajo así, Wataru, para mi es claro, solo tu podrías interpretado ese papel, dudo que alguien más sea mínimamente capaz de alcanzar tu nivel de expresividad y dedicación en el escenario, me mantienes cautivado con cada cosa nueva que logras hacer—
—...Gracias— Las mejillas de Wataru se enrojecieron —A ser sincero, a pesar de mi sorpresa inicial, mientras más estudiaba el personaje más me sentía identificado con su historia, una criatura maldita, abandonada por sus creadores y rechazada por una humanidad que detestaba su extrañeza, tantos años donde lo único que conocía su corazón era el odio, ¿Como sería capaz de replicar otro sentimiento que no fuera ese? Estuvo maldito desde su nacimiento, una criatura que nunca conoce el amor está condenado a vivir en agonía…— Wataru hizo una pausa dolorosamente larga —No me costó encontrar varios paralelos con mi vida, comprendí el sufrimiento de la “criatura” puede ser que por ello me permití otorgar una actuación más emotiva—
La expresión en el rostro de Eichi se suavizó drásticamente, tal vez por eso, su dolor al final se veía tan real, aquella mirada volvió a su mente ¿Cuanto de ello habrán sido sentimientos que ya yacían acumulados en su pecho? ¿Cuánto dolor Wataru se guardó para sí solo? Wataru noto la tristeza en la cara del rubio, y rápidamente busco calmarlo —¡No te preocupes! Mi mayor diferencia con el es que puedo decir orgullosamente que sin importar mi monstruosidad o rareza en ojos ajenos he encontrado personas que aun así me aman ¿Crees que es tan fácil derribarme? ¡Ni siquiera tú pudiste hacerlo! ¡Fuahahaha!—
Wataru se paró en seco, sus ojos miraron al rubio —Dijiste que eras afortunado de tenerme, pero esas deberían de ser mis palabras, muchas gracias, Eichi—
El rubio se quedó mirando al oji morado en silencio, su corazón latía con tal fuerza que podía escuchar su retumbe en sus oídos, una sensación que era cada vez más común cuando el oji morado estaba a su lado, sin poder contener más sus sentimientos, acercó sus labios a los de Wataru, posando un beso que fue rápidamente correspondido, en plena noche de invierno lo único que podía escucharse eran sus respiraciones aceleradas y saliva chocando, nunca había ansiado besar tanto al oji morado como ahora, demostrarle de todas las formas posibles lo mucho que lo amaba y necesitaba en su vida, sus labios se separaron lentamente, casi deseando no soltarse
El rubio sonrió avergonzado —Desde que apareciste en ese escenario tenía tantas ganas de besarte— La mano libre de Eichi reposaba en el cachete de Wataru, acariciandolo amablemente —Sentir tu bello rostro cerca—
—Vaya, ser deseado con tal anhelo, realmente soy suertudo de ser tan amado~☆ ¿No debería de ser el bufón quien le ruegue a su majestad por un poco de atención? — Wataru río suavemente
Eichi soltó la mejilla del oji morado, posándose a su lado para seguir caminando nuevamente —Solo por hoy permíteme salirme un poco del papel~—
—¡Por supuesto! ¡Si esos son tus deseos!— Eichi continuó caminando, pero inmediatamente noto que Wataru todavía no se movía del lugar, su cara miraba la nieve tirada en el piso, como si meditase algo, aunque no tardó en volver a posar su característica sonrisa cuando se percató que la vista del rubio reposaba sobre su persona, solo que se veía un poco más… ¿Avergonzado?
—¿Por qué no te quedas a dormir? Un poco de calidez no me vendría mal en este clima y ya es algo tarde~— Wataru soltó la idea repentinamente, su tono sonaba amable, casi tratando que su invitación sonase lo más cordial posible, Eichi le dedicó una sonrisa amplia, su respuesta decidida inmediatamente
—¡Estaría encantado!—
