Chapter Text
"Los omegas sólo existen para la reproducción y para servir a los alfas"
Y con esa frase, Amity Blight había crecido convencida de que su único deber en la vida era conseguir un alfa y tener muchos cachorros.
No importaba su opinión, sus gustos, sus pasatiempos, nada.
Lo único que la tenía relajada era que, al ser una omega en una familia adinerada, su alfa estaba prometido casi desde su nacimiento, para hacer lazos entre familias.
Entonces no tenía que pasar por las preocupaciones de buscar a uno que la quisiera tomar como su omega.
Edric en cambio, si tenía esa preocupación. Al ser un macho omega había muy pocos y pocas alfas que estaban dispuestos a estar con él. Y fue tanto el revuelo cuando no encontré uno a la mayoría de edad que huyó de casa sin ver atrás.
Oh, y Amity lo extrañaba tanto. Emira era normal con ella, algo raro porque era una alfa hecha y derecha con bastantes pensamientos conservadores, pero con Edric había un punto de complicidad que no podía permitirse con alguien más.
Un punto de complicidad donde omegas se entendían entre sí, ni siquiera con su padre, un omega, pudo tener ese tipo de relación como el que había tenido con su hermano. Comprendían el oscuro futuro que les avecinaba.
Y ese oscuro futuro lo fue aún más cuando una mañana, se levantó sólo para encontrarase a su madre en su habitación con una mirada frustrada en su rostro.
Algo que hizo que temblara porque cuando tenía esa expresión, no significaba nada bueno para ella.
-El alfa con el que te prometimos murió ayer – Menciono, dejándolo caer como un balde de agua fría en su espalda, Amity no pudo siquiera reaccionar - Al parecer, el heredero de los Whitebane salió de juerga y condujo borracho en su automóvil.
Amity sintió el cuerpo pesado. Estaba a un mes de cumplir la mayoría de edad, ya tres de que su unión hubiera sido consumada y por lo tanto marcado por ese alfa que ahora estaba muerto.
Su madre pudo percibir su miedo, al ser una alfa no era de extrañar que pudiera hacerlo. No dijo nada más y salió de la habitación de su hija.
Amity solo alcanzó un metro de nuevo entre las cobijas y taparse con ellas completamente antes de romper el silencio con pequeños sollozos de pánico y terror acumulados.
Si no encontraba a un alfa pronto, lo más seguro es que terminaría en las calles haciendo quien sabe que cosas para sobrevivir.
Su omega se removió en su interior asustada ante la sola idea de que pudiera terminar así.
La mayoría de omegas que no encontraban un alfa terminaban en la prostitución, o siendo marcados a la fuerza para luego ser abandonados y morir a causa de eso.
Pensó en su hermano, y en cómo cada día le rogaba al cielo de que no haya terminado de esa manera. Con eso en mente, se quedó dormida aún con lágrimas en los ojos.
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- ¡Buenas noticias, Amity! ¡Encontramos una nueva alfa para ti! - Decía su madre con emoción y deleite en su voz. Su padre no la miró ni por un segundo y Emira se puso a la conversación.
Estaban en la cena, y ya había pasado un mes desde que Amity había cumplido la mayoría de edad. Daba gracias a que sus padres no la hayan echado solamente hacerlo.
Aunque tenía la sospecha que era por cosas más comerciales que personales por lo que lo habían hecho.
-Es una de las herederas de los Clawthorne Noceda, y aceptaron que fueras la omega de su hija alfa - Odalia se miraba y escuchaba maravillada, y lo estaba aún más cuando pudo percibir el aura de alivio que emanaba de Amity ante el anuncio.
-Enhorabuena - dijo Emira sin darle mucha importancia al asunto mientras seguía comiendo. Su padre, como siempre, no dijo ni una sola palabra.
-La unión será en un mes, utilizaremos todo lo que estaba programado para tu unión con el heredero de los Whitebane, de todas maneras, ya no lo utilizarán – sentencio y se rio con todos los dientes al hacerlo.
Con esta noticia Amity pudo finalmente respirar. Si todo iba bien, podría llevar una vida normal, sometida por la alfa que iba a marcarla y con suerte, tener muchos cachorros para cuidar y que se convirtieran en su razón de vivir.
Por qué los alfas jamás estaban atentos a los cachorros, lo único que les gustaba más que a nada, era ver que su omega llevaba en el vientre a su hijo, porque esto demostraba dominancia ante la sociedad.
Ahora, solo faltaba esperar ese mes para que su nueva vida comenzará.
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Había llegado el día, estaba preparada para caminar al altar cuando la música comenzará a sonar. Era tan extraña toda esa situación, por que parecía un escenario tan romántico cuando la realidad era que las prometidas ni siquiera se habían visto.
Su madre apareció detrás de ella tomándola por los hombros. En un instante, la sintió acercarse a su oreja.
-Y recuerda cariño, debes hacer todo lo que ella te diga, no tienes que hacer nada más que obedecer y serás feliz - terminó Odalia mientras le arreglaba un poco el cabello, cosa inútil por que la omega no podía verse más hermosa de lo que ya estaba.
Amity asintió lentamente. Lo tenía claro desde niña, y ella no iba a desobedecer a sus obligaciones.
Comenzó la música dentro de la sala. Tomó aire y como pudo, calmo sus nervios cuando las puertas se abrieron revelando una alfombra blanca y un salón hermosamente decorado.
Camino sintiendo todos los ojos sobre ella. Y mientras más se acercaba, más podía distinguir a la persona que se encontraba al pie del altar.
Era una morena con el cabello color café y su pelo un poco ondulado, casi como si fuera indomable. Era de complexión delgada y era bastante más alta que ella, algo normal tomando en cuenta que era una alfa.
Su mirada estaba estudiándola, igual que Amity a ella. Pronto estuvieron frente a frente y la Blight se percató de sus ojos color chocolate, y que en su ceja izquierda tenía una cicatriz que la partía.
Con el escaneo completo, concluyó que su alfa era alguien muy bonita y atractiva.
No estaba mal, al menos le gustaba físicamente, solo necesitaba ver su temperamento, lo que no le preocupo demasiado, los alfas eran agresivos y posesivos por naturaleza, otra alfa dentro del saco no podía ser diferente.
O eso pensó, al menos hasta que la morena tomó su mano derecha entre las suyas y le dedico una pequeña sonrisa luego de cambiar su expresión tan seria. Tan pequeña que estaba segura que nadie más que ella la había visto.
Incluso pensó que se la había imaginado, porque la dejó tan desconcertada que prefirió no pensar mucho en ello.
Pronto, comenzó la ceremonia de unión.
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-Oh alfa, Amity tiene la mejor de las educaciones, ella te complacerá en todo lo que necesites - Odalia se encontraba feliz, finalmente podría liberarse de su hija omega y hacer mejores relaciones comerciales a cambio - ¿No es así, cariño?
Amity asintió suavemente, un omega haciendo movimientos bruscos no era de agrado de nadie.
La ceremonia había terminado y ahora todos los invitados estaban desapareciendo, y gracias a eso su familia se había acercado a dedicarle unas palabras a la nueva pareja.
-No lo dudo, ahora si me lo permite señora Blight, debo llevar a Amity a casa - La heredera Noceda volteo a verla y ahí estaba de nuevo, una pequeña sonrisa perceptible solo para ella - ¿Nos vamos?
Amity volvió a asentir como la primera vez. Una de las cosas que la había dejado desconcertada era que la alfa la había llamado por su nombre, y no como omega. Segundo, es que estaba preguntándole algo que no le correspondía a ella decidir.
Por qué probablemente iban a "casa" para que la alfa la marcará, iniciando la noche de bodas.
-Oh Claro, las dejamos, seguro ustedes tienen que aprovechar el tiempo a solas - Respondió Odalia mientras empujaba a su familia para irse. No se había percatado de las pequeñas actitudes que tenía la alfa con su hija. - ¡Diviértanse!
Y así, la familia Blight desapareció por la puerta, dejando solas a las chicas en el salón.
-Uff, finalmente, esto de casarse sí que es un trámite - La heredera comentó con toda la sinceridad que su voz podía expresar - Sea como sea, ¿Quieres ir a casa o quieres pasar a algún otro lado? Podríamos pasar a comer algo si quieres...
La alfa miraba a Amity con una sonrisa y la omega estaba comenzando a asustarse. ¿Ella en serio le estaba pidiendo su opinión?
-Yo...si alfa quiere comer podemos hacerlo - respondió tensa, sintiendo como su cuerpo y su omega reaccionaban ante esto, y que no sabía cómo responder ante tanta permisividad.
La heredera tuvo que haberlo notado por las feromonas que Amity estaba soltando, porque rápidamente la tomó de los hombros y la miró.
-Oye, oye, no soy "alfa", mi nombre es Luz...- entonces la morena le sonrió mientras comenzaba a liberar feromonas tranquilizadoras que parecían tener el efecto esperado sobre la omega - ¿Tienes hambre? Veo que estas algo pálida...
Y lo estaba, por el susto que le estaban dando. Lo que siempre había esperado era un alfa controlador y gruñón, que la mandara las veinticuatro horas del día. En cambio... tenía a esta alfa que le estaba preguntado si quería comer.
-Yo no... -No terminó, porque su estómago gruñó como respuesta. Luz sonrió y Amity no pudo evitar pensar que se miraba hermosa haciéndolo, más hermosa que esa mirada sería que parecía tener con todos los demás.
-Eso es un sí, ¡Vamos entonces! – Tomo su mano y la arrastro hasta la salida del salón. Sería una vida larga sin duda alguna.
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-Y fue así como me hice esta cicatriz ¿Muy intenso no? - Amity estaba escuchando atentamente, sin perder detalle de la historia. No sólo porque estaba muy interesante, sino porque temía que, si le llegaban a hacer una pregunta y ella no estuviera escuchando, la regañarían inevitablemente.
Habían terminado de comer (en lo que fue Luz contándole a Amity acerca de su familia y de cómo le iban a agradar), además de que las habían visto como unas locas porque aún estaban en sus trajes de la ceremonia.
Ahora se encontraban en el auto que conducía la alfa para dirigirla a la casa que compartirían.
-Oye, no hablas mucho ¿eres tímida? - le pregunto Luz de repente. Amity no supo que decir o responder a la interrogativa.
-Es...amm - Sus palabras fueron interrumpidas por su propia emoción contenida al ver la casa a la que se aproximaban. No podía describir lo bonita (y acogedora) que se veía.
De seguro fue tanta su emoción porque Luz pudo percibirlo, sonriendo ante tal espectáculo.
- ¿Te gusta? Pensé que quizá sería bueno que tuviéramos una casa grande por si ya sabes...- Luz se tomó del cuello y se rio ante su propio sonrojo creciente. No pudo terminar debido a su vergüenza.
-Es... es perfecta, alfa - Amity dijo con sinceridad mientras ambas salían del coche estacionado. Emprendieron camino hasta la puerta y ya ahí entraron sin más al lugar que ya estaba completamente equipado con muebles.
-La habitación principal está arriba a la derecha, hice que trajeran tus cosas para que puedas acomodarlas a tu gusto - Mencionó tranquilamente Luz mientras se tiraba en el sofá a descansar mientras cerraba los ojos.
Amity estaba sorprendida. La alfa se había tomado todas estas molestias y en ningún momento había intentado mandarla u obligarla a algo.
Pero había algo que aún faltaba, y era la tan ansiada noche de bodas. Así que decidiendo que probablemente era hora, comenzó a quitarse el vestido blanco que llevaba.
Fue lenta, porque el hecho de que alguien la vería desnuda la avergonzaba en sobremanera, pero pensó que no sería tan malo cuando todas sus prendas desaparecieran.
- ¿Amity? ¿qué estas...? - Luz abrió los ojos cuando escucho como algo caía al suelo, encontrándose con Amity semidesnuda, solo con su ropa interior puesta y en una posición de sumisión.
Algo dentro de Luz palpito, y luego esa sensación llegó a su entrepierna. Y aunque quería dejar de ver la hermosa figura frente a ella, su alfa la estaba obligando casi a comérsela con los ojos.
Cuando Amity hizo un movimiento para quitarse el sostén, fue que Luz volvió a reaccionar parándose al instante y poniendo su saco sobre los hombros de la omega para taparla un poco.
- ¡A-Amity! oh cielos... ¿Qué haces? - una risa nerviosa salió de la boca de Luz mientras la Blight la miraba desconcertada.
-Creí... creí que alfa quería marcarme... - Esta respuesta mando un corrientazo eléctrico en la columna de Luz, quien se despegó de al instante.
- ¡Pe-pero no lo tenemos que hacer ahora! Seguro estas cansada del día tan largo que tuvimos - Luz tomo el vestido de Amity y lo cargo con ella - Ve a descansar un poco al dormitorio, tendré la cena lista cuando despiertes...
En un movimiento inesperado, Luz beso en la frente a Amity la cual se quedó helada por el gesto. Luego pudo ver como la alfa se iba lejos de ella dejándola ahí sin explicaciones y más.
-Pero que caraj...
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Las semanas que siguieron fueron aún más extrañas. Luz no dormía con ella si no que lo hacía en el sofá, respetando el espacio de Amity mientras se acostumbraban a estar juntas.
Le preparaba el desayuno antes de irse a trabajar, asegurándole que podía hacer lo que quisiera con su tiempo libre, y como jamás lo había tenido, se dedicó a arreglar el jardín que tenía la casa y a leer los libros que Luz había traído con ella.
Aunque había algo que desconcertaba a Amity aún. ¿Acaso Luz no quería acostarse con ella porque no la encontraba atractiva? Si no ¿por qué otra cosa no había intentado nada aún?
Estos pensamientos inundaban la mente de Amity mientras regaba los arbustos. No sabría que hacer si en dado caso Luz no quería marcarla o si la alfa ya tenía otra omega a su disposición.
Sintió sus entrañas arder ante el pensamiento de perder a su alfa ante otra omega, si es que no lo había hecho ya.
En su interior, su omega lloró en desaprobación y miedo. Y este lloriqueo aumentó cuando recordó que su celo estaba próximo, en casi dos semanas.
Apretó los labios y entró a la casa para lavarse, tenía que arreglarse para cuando Luz llegara porque una omega en trapos sucios era lo que menos agradaba a la gente.
Y si Luz no intentaba nada para cuando llegara su celo, probablemente estaba perdida, y no podría competir contra la marca en otro omega.
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-Oye, Ami, estaba pensado... - comenzó a hablar Luz mientras desayunaba unos huevos revueltos con salsa que había preparado para ambas - ¿Te gustaría salir hoy? Voy a regresar temprano y podríamos hacer algo...
Luz parecía avergonzada y Amity se sorprendió por el sobrenombre y por la pregunta. Jamás pensó que escucharía que la estuvieran invitando a un tipo de "cita". Y por supuesto que, si esos eran los deseos de la alfa, ella iba a obedecerlos sin chistar.
-Claro, si tú quieres por mí está bien...Luz - tuteo Amity aun con algo de desconfianza. La alfa le había asegurado que podía llamarla por su nombre, pero aún se le hacía raro.
- ¡Bien! te vendré a recoger más tarde, ponte algo lindo para verte más linda en las fotos - Dijo Luz, pero en ningún momento se escuchó autoritaria. Amity le sonrió avergonzada antes que recibiera su usual beso en la frente.
Cuando Luz se acercó, algo dentro de ella se removió y eso fue gracias al olor que la alfa desprendía. No olía como lo había hecho durante esas semanas, parecía que se había echado algún tipo de perfume o similar.
Al parecer tanto fue su disgusto y molestia por que Luz lo noto, bajando la vista hacia ella para verla.
- ¿Pasa algo Ami? - Luz la miraba intensamente en busca de una respuesta, y Amity no supo que decir por miedo a que la reprendieran.
-Tú... ¿Te echaste algo? - Pregunto con timidez y sin volver la vista hacia la alfa, quien contestó alegremente ajena a esto.
- ¡Oh sí! Vee me dio un tipo de perfume asegurándome que olería bien ¿Te gusta? - le pregunto inocente, mientras Amity no encontraba una respuesta. No quería mentirle, pero tampoco quería decirle que si porque se lo seguiría echando. Luz pudo notar la duda en su cara al no escucharla contestarle. - No te gusta ¿cierto?
E inevitablemente, Amity bajo el rostro avergonzada y apretando su ropa con sus manos.
-Lo siento, solo... me gusta más tu olor normal... - le dijo con sinceridad, pero de inmediato se arrepintió al dar una respuesta tan honesta - Pe-pero si a alfa le gusta...
Debido a la compunción en el rostro de Amity, Luz comenzó a liberar feromonas tranquilizadoras mientras levantaba despacio su barbilla con una de sus manos, volviendo a ver esos ojos dorados que le estaban gustando tanto.
-Ami, no tienes que avergonzarte, estás siendo honesta y eso me gusta - Un beso en la comisura de sus labios hizo que Amity se sobresaltara. Fue tan rápido el intercambio que no le dio tiempo de acercarse o alejarse - Me lo quitaré antes de nuestra cita ¿sí?...
Luz volvió a darle otro beso en la frente, la omega no podía más con las mejillas rojas que sentía debido a esto.
Cuando se despidieron finalmente, Amity se desplomó en el sillón que Luz solía utilizar para dormir, y ahí inhalo el olor que aun conservaban los cojines mientras sentía una punzada en el vientre bajo.
En definitiva, esa alfa rara sería su perdición. Pero a ella a quien siempre encontraban, por primera vez le gustaría estar perdida.
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-Eso fue realmente divertido - Amity estaba abrazando un gran peluche de un conejito al cual llamó Otabin. Luz se lo había ganado en uno de esos juegos de feria donde pierdes más dinero de lo que ganas.
Como había prometido, Luz regresó por ella para su cita. Amity había escogido un vestido ni tan largo ni tan corto, unas zapatillas negras y una diadema que recogía su pelo y dejaba ver sus orejas y su rostro.
Luz le había asegurado que se veía completamente hermosa. Y cuando su sonrojo fue llevadero, la alfa le dijo que iban a ir a una feria que se había instalado hace unos días. Amity por supuesto, había estado de acuerdo.
-Ya lo creo, aunque siento que perdí demasiadas veces - Contestó Luz mientras reía, y la omega de Amity no pudo evitar sentirse dichosa viendo aquello.
Pronto se sentaron a comer algodón de azúcar con el sol cayendo por el horizonte. Amity pensaba que todo iba tan perfecto, hasta que escucho hablando a algunas personas sentadas cerca de ellas.
-Mierda, es una omega muy ardiente - dijo uno de ellos mientras Amity apretaba un poquito más a su peluche tratando de no poner atención - Ese vestido le queda muy bien, me encantaría ver que trae debajo...
En este punto Amity se removió en su asiento asegurándose que su vestido no mostrará de más. Sintió como la vergüenza, la humillación y el miedo la comenzaban a controlar. Y fue tan fuerte que inconscientemente soltó feromonas que alertaron a Luz.
- ¿Ami? ¿qué pasa? - Su voz se escuchaba calmada, tal vez ella no se había percatado aún de los comentarios hacia la Blight.
-Si es que trae algo, seguro es una perra igual que todas las demás omegas - dijo una alfa pelirosa mientras todos se reían - Lista para coger cuando se les dice… - esto hizo que cerrara los ojos con fuerza.
Estaba acostumbrada a ese tipo de comentarios, pero tener a Luz a la par era una cosa completamente distinta.
-Deberíamos averiguar un poco más de ella, ya saben - Dijo otra alfa mientras se miraba las uñas - quizá pasar un buen rato, y luego la desechamos, de todas maneras, nadie se preocupa por los omegas...
El ambiente de pronto cambio. El semblante de Luz se transformó en uno de furia y se puso de pie mientras Amity se sorprendía y aterrorizaba al mismo tiempo. Creía que jamás la había visto tan enojada.
-Bien, suficiente, eso sí lo escuché...- Luz se dirigió a la mesa mientras los alfas se quedaban callados viéndola - La omega de la que hablan es MI omega, así que cierran sus bocas llenas de mierda o se las voy a cerrar a patadas...
El arrebato fue tan repentino que Amity se paró y fue tras de ella esperando que los otros no reaccionaran para hacerle daño a Luz. Pero las feromonas que estaba soltando la alfa hicieron que retrocediera debido al miedo.
-Oye relájate, estábamos jugando - dijo la pelirosa de manera burlona mientras se levantaba de su asiento - Además, yo no veo ninguna marca en su cuello para reclamar que es tuya...
Tenía razón. Amity bajo la vista y llevo una mano a su cuello donde se suponía que debía llevar la marca de su compañera. Humillada, bajo la mano hasta parte de su vestido y lo apretó con fuerza.
Luz la vio hacer esto y ya no pudo controlar su ira dándole un puñetazo en medio de los ojos a la alfa pelirosa que inmediatamente se desmayó ante el impacto.
Los otros alfas quedaron tan asombrados por la fuerza de Luz que arrastraron a su amiga fuera del lugar mientras decían una serie de disculpas y balbuceos estúpidos.
Luz resoplo aún con ira esperando que los otros la atacaran para descargar todo su enojo en ellos. En cambio, sintió una mano en la suya que la sostenía y un poco de tela.
- ¿Podemos irnos, Luz? Por favor... - rogó Amity con el orgullo hecho añicos. Luz relajo su rostro mientras tomaba a Amity de la cintura acercándola a ella de manera posesiva.
Ya en el auto, se obligó a sí misma a tranquilizar a Amity con su olor. La Blight lo agradeció enormemente mientras abrazaba fuertemente a Otabin.
Pero mientras poco a poco se quedaba dormida, podía ver de reojo que Luz aún tenía el ceño fruncido y apretaba el volante con fuerza.
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Lo siguiente que sintió Amity fue un gran dolor en el pecho. Se despertó sudando y jadeando debido a la falta de aire.
Podía ver que era de noche debido a la oscuridad a través de la ventana, y sabia acostada en su cama. Una cama que tanteo y como siempre, en donde solo estaba ella acostada.
Se destapó y podía sentir su vientre punzando al igual que su entrepierna. Recordó su celo y se dijo a ella misma que no podía ser eso porque aún faltaba una semana.
Pero dedujo que quizá era por que tenía a alguien a quien su cuerpo y mente estaban buscando. Ahora tenía una compañera y esto seguro había hecho que se adelantará.
Con prisa, intentó buscar los supresores pero sus intenciones fueron en vano ya que había llegado al punto de que no podía moverse adecuadamente debido al calor.
Metió una mano en su entrepierna y sintió que estaba completamente lubricada. Sin otro remedio más que tener que aliviarse, comenzó a gemir sin pudor mientras su mano se deslizaba por su clítoris, y sus dedos buscaban su entrada.
Inconsciente de su propio estado, comenzó a gemir un nombre. El único que estaba en su mente grabado a fuego.
-Luz...
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La alfa no podía dormir.
Aún se encontraba dando vueltas en el sofá recordando el incidente que habían tenido en la tarde. Vio el reloj y ya eran las doce y media de la noche. Agradeció que al día siguiente no tuviera que ir a trabajar junto a Eda por que probablemente llegaría con los nervios de punta.
Su alfa se removía mientras estaba pensando en que a pesar de lo que habían dicho esos alfas era vulgar y horrible, tenían razón. Luz no era la alfa de Amity, ni ella su omega.
Pero no había querido marcarla aún, no hasta que la omega pudiera hablarle sin sentir que debía obedecerla, cosa que notaba que poco a poco estaba consiguiendo.
Luz pensaba que era la omega más linda que había visto, y que realmente habían escogido bien por ella. Solo quedaba hacer que Amity la quisiera para poder reclamarla como suya. Además, que tenía la fiel creencia de que si ella sola hubiera tenido que conocer y enamorar a una omega no hubiera podido hacerlo.
Luz siempre había sido un alfa muy emocional, acostumbrada a querer demás a las personas que la rodeaban. Un alfa "débil" como la definía la sociedad.
Después del incidente y de llegar a casa, Luz cargo a la omega hasta su habitación, mientras notaba que Amity desprendía un olor más dulce de lo usual.
Pensando que quizá era por los nervios que había sufrido, la dejó en la cama y la tapó mientras le dejaba a Otabin cerca para que lo abrazara.
Ella se fue a su sillón y reflexiono por horas lo que sentía por Amity, concluyendo en que ya la quería tanto que daría su vida por ella.
Y ahí se encontraba aún despierta, se movió de nuevo obligándose a cerrar los ojos para intentar dormir, cuando el aroma dulce y delicioso que había olido antes llegó a su nariz, sólo que ahora mucho más distinguible.
Se sentó de golpe. Para que un olor así llegara hasta donde estaba ella, es que estaba pasando algo fuerte. Y se alarmo aún más cuando escucho que de la habitación principal la llamaban por su nombre.
Se puso de pie lo más rápido que pudo, aun descalza, fue hasta donde estaba Amity, y mientras más se acercaba las feromonas se hacían aún más fuertes. Cuando en su entrepierna sintió crecer su miembro, supo de qué clase se trataban.
- ¿Ami? - Abrió lentamente la puerta llevándose de manera inmediata la mano a la nariz. Así tal vez no sería golpeada tan de repente por el celo de la omega quien se encontraba de piernas abiertas mientras se masturbaba frenéticamente.
Luz se sonrojo y dudo un poco si entrar o no, pensando que quizá Amity no querría su compañía. E iba a cerrar la puerta para buscar unos supresores cuando la voz de la omega la detuvo.
-Alfa...te necesito - Dijo entrecortadamente. Amity ya se había percatado de la alfa cuando su olor de excitación llegó a ella.
Y cielos, a Amity ya le estaba doliendo el cuerpo. No había podido alcanzar un solo orgasmo desde que se percató de su celo, y su omega estaba casi chillando por la compañía de la alfa.
Luz entró, por la petición de Amity y cerró la puerta tras ella. Se acercó a la cama de manera tímida para luego sentarse a la par de la omega quien había dejado de tocarse al darse cuenta de que era inútil.
-Ami... te traeré supresores, quizá así... - no pudo terminar por que Amity se abrazó con fuerza a ella inhalando finalmente ese olor que tanto le gustaba. Daba gracias al cielo que Luz se haya quitado ese asqueroso perfume de la mañana.
-Es porque... alfa no... me quiere marcar ¿verdad? - Dijo Amity sollozando y restregándose contra la alfa quien la tomó en brazos para acercarla más a ella - Es... es porque alfa...tiene otra omega... una más linda...
El aura cambio a uno más...triste y decepcionado, Luz estaba sorprendida, nunca antes la omega había sido tan sincera con ella acerca de sus sentimientos y no pudo evitar maldecirse mientras se preguntaba cuánto tiempo había pasado Amity con esas preguntas en su cabeza.
-No, no Ami, no es eso - Cada vez le estaba costando más respirar porque su miembro estaba reaccionando ante las estimulantes feromonas que derrochaba Amity - No tengo otra omega, solo quería hacerte...sentir cómoda.
Aún con el calor, Amity supo que Luz estaba diciendo la verdad.
Sintió ternura y calidez, algo que no había sentido antes de ningún alfa que se hubiera topado. Y ese sentimiento la hizo lanzarse a los labios de Luz para besarla fervientemente.
La alfa ya no dudo. Si Amity la estaba besando era por que al menos le agradaba. El propio cuerpo de Luz comenzó a calentarse y a desprender feromonas que fueron suficientes para que Amity gimiera durante el beso.
Cuando se separaron, un hilo de saliva aún las unía, hilo que fue cayendo hasta desaparecer por completo entre las dos.
-Por favor, alfa...te necesito tanto... - le suplico Amity, esperando que finalmente Luz sucumbiera a sus instintos después de esperarla tanto tiempo.
Luz no dijo nada, pero la acomodo en la cama antes de ponerse sobre ella. Comenzó besándola para calmar un poco sus propios nervios, mientras se acomodaba entre las piernas de la omega la cual, al sentir el miembro duro de la alfa sobre su palpitante entrepierna, gimió con necesidad y ansiedad.
Aún tenían ropa, así que el siguiente movimiento de Luz fue quitarse la playera que usaba dejando al descubierto su torso y sus senos. No usaba sostén por la noche por que realmente le incomodaba la sensación.
Amity no dudo un segundo en mandar sus manos hacia ellos en un intento de sobre estimularse aún más.
Luz la vio divertida mientras Amity se removía con vergüenza. La alfa comenzó a quitar el vestido que aún llevaba la omega revelando también sus senos y sus muslos bien formados.
El primer impulso de Amity fue taparse con un brazo por pudor. Luz pensó que no era necesario que se tapara (que incluso ya la había visto así una vez) y con suavidad, lo quito para observarla.
-No te tapes, deja que vea lo hermosa que eres...-le susurro Luz mientras Amity sentía como su omega saltaba de felicidad.
Los jadeos de la Blight se volvieron intensos. Luz quito el sostén para luego lanzarse directamente a chupar y mordisquear los senos que tenía delante. Amity estaba aliviada de que por fin le estuvieran prestando atención.
Estaba dejando un rastro de marcas sobre la omega, marcas que servirían para que ningún otro alfa se le acercara y todos supieran que era de ella.
-Luz... abajo - le dijo Amity más en un tono de súplica que en un tono autoritario, tomando del cabello a la alfa quien ni corta ni perezosa, guio su boca y lengua por su abdomen hasta llegar a su entrepierna.
Ahí, quito la última prenda que le faltaba, revelando así su sexo que ya estaba chorreante y necesitado de atención.
Sin preguntar, Luz hundió la boca en él, haciendo que Amity gritara de placer y que ella soltara un gruñido de satisfacción ante la sensación de probar a la omega.
Su lengua se paseó sin ninguna restricción, se deslizaba fácilmente debido a los fluidos que tenían un sabor dulzón.
Una de sus manos fue hasta su entrepierna que comenzó a masajear, era demasiada la estimulación como para no tocarse.
Amity, por su lado, estaba desarmada, una de sus manos estaba fuertemente agarrada a las sábanas y otra estaba estirada hasta el respaldo de la cama, donde se sostenía a duras penas por su palma.
-Luz...voy...venir - pudo formular la omega con dificultad mientras la sensación de la lengua de la alfa recorriendo su clítoris la embargaba.
Tomó fuerte el cabello de Luz obligándola a permanecer en su trabajo antes de gritar sonoramente mientras tenía uno de los orgasmos más fuertes que había tenido nunca.
Luz sólo alcanzó a gruñir de nuevo, bebiendo todo lo que había salido de Amity con gusto y gana. Cuando sospecho que la sensación en la omega había terminado, separó su boca de su entrepierna y la vio con una sonrisa.
- ¿Lo estas disfrutando, hermosa? - le pregunto con verdadera curiosidad y sin algún rastro de sarcasmo en su voz. Amity, sudada y desaliñada, asintió con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
El estatus quo que había establecido Luz se rompió finalmente cuando la misma se recostó a un lado de Amity, quien no preguntó ni discutió nada por que vio como la alfa se quitaba el pijama y los boxers, sacudiendo un poco las piernas para que salieran por completo de ellas.
Luz levanto una de las piernas de Amity la cual la dejo estática en el aire. La alfa entonces tomó su miembro y lo alineó con la entrada de la omega. Las dos suspiraron de placer cuando sus sexos se encontraron.
-Si-si quieres que pare... - Comenzó Luz, que fue abruptamente interrumpida por una Amity deseosa.
-Luz... por favor, adentro - pudo formular la omega, antes de que la alfa hundiera su miembro de una estocada, las dos gimieron mientras Luz agarraba de nuevo la pierna de Amity para dejarla levantada.
Sonidos húmedos comenzaron a escucharse al combinar los gemidos y gruñidos, con el de las pieles chocando mientras la alfa comenzaba el vaivén y embestía más fuerte.
Luz enterró la cara en el cuello de la omega, pasando su lengua por el sitio sintiendo la necesidad de hundir los dientes en su carne. Amity tuvo la necesidad de algo parecido, pero el de sentir los dientes de la alfa hundirse en su piel.
-Ami-Amity, quiero... ¿Puedo? - pregunto la alfa mientras sentía que llegaba al borde antes de que, de manera inminente, se corriese.
-Márcame, alfa...anúdame, por-por favor- más que un permiso, era una petición. Luz entonces, sin dejar de embestir, cambió su posición dejando completamente recostada a la omega y ella encima de ella.
Fue solo una fracción de segundo que duraron así antes que Amity sintiera unos colmillos enterrarse en su piel, dejando paso al dolor y placer que la hizo gritar cuando su segundo orgasmo de la noche llegó a ella.
Algo similar sucedió con Luz, excepto que comenzó a ver destellos brillantes en los ojos del fuerte orgasmo que estaba teniendo en ese momento.
Tener la piel de Amity entre sus grifos, la hizo correrse, dejando el que el nudo se formará dentro de la omega mientras ambos paraban un segundo para normalizar sus respiraciones.
- ¿L-Luz? - preguntó dudosa la omega quién estaba recuperando un poco el sentido, ya no estaba siendo afectado por su celo en ese momento. Luz desenterró los dientes de ella dejando atrás un rastro de sangre y saliva en su cuello.
-Wow... - murmuró Luz mientras miraba su marca. Luego alterno su vista entre ella y los ojos de la omega que la veían con amor.
-Si, wow...-suspiro Amity con una sonrisa. Ambas se vieron antes de echarse a reír, incentivadas por las actitudes de la otra.
-Creo que... ahora estamos unidas - murmuro Luz con algo de pena mientras se inclinaba a lamer la herida que había provocado, Amity se dejó hacer.
-Eso creo, hasta te habías tardado - le reprochó un poco la omega mientras sentía como su cuerpo volvía a entrar en calor. Se restregó contra Luz la cual la vio con sorpresa.
-¿Tú...? - no pudo preguntar nada, porque la boca de Amity alcanzó sus labios atrapándola en un beso lleno de deseo.
Luz irritante para sus adentros, serían momentos interesantes, y estaba segura que a Eda no le molestaría que se tomará esos días libres.
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Amity estaba en el baño viendo la prueba que tenía entre sus dedos.
No había dicho nada aún, pero desde su celo, habían pasado dos semanas, y ella esperaba que en algún momento la prueba de embarazo diera un positivo que anhelaba.
Se decepciono cuando vio el negativo aparecer luego del tiempo indicado. La marca en su cuello le mando unas punzadas al cuerpo. La primera marca era la que más difícil sanara, así que aún estaba acostumbrándose a ella.
Envolvió en papel la prueba y el tiro en el baño del dormitorio que ahora compartía con Luz. Luego de su calor, habían creado una dinámica genial en el que cuando ambos estaban en casa, querían estar todo el tiempo juntas.
Suspiro, sintiendo su estómago revuelto ante el pensamiento de que, por lo general, los omegas quedaron en cinta muy fácilmente durante sus celos. Si esto no sucedió era por que quizás...
-¡¡AMI!! ¡¡ESTOY EN CASA CARIÑO!! - Grito la que sabia era Luz, deteniendo su pensamiento en progreso. Se vio en el espejo arreglándose un poco para ir a recibirla.
Cualquier cosa que tuviera que ver con cachorros, la resolvería después, por ahora, era tiempo de cariños y mucho amor de parte de su alfa.
