Actions

Work Header

A Plena Conciencia

Summary:

—No sabes las ganas que tengo de tocarte —escucho el castaño decir esas palabras en susurro a su mejor amigo.

—¡Mike! ¿Qué carajos?

—¿Will? —murmuró el pelinegro—Dije que tengo muchas ganas de abrazarte, como cuando éramos niños. Si no quieres está bien.

Will Byers está convencido de que sus oídos lo están traicionando. Mike parece el mismo de siempre, pero sus susurros dicen una cosa y sus explicaciones otra. Durante un día eterno de roces en el auto y miradas en el lago, Will tendrá que decidir si se está volviendo loco o si Mike Wheeler está usando el beneficio de la duda para arrastrarlo a un juego donde nada es accidental.

Chapter Text

¿Que dijiste?

 

Will no estaba entendiendo las palabras de Mike cuando le confirmó que se quedaría a dormir en su casa esa noche 

—No he dejado de pensar en aquella vez…

¿A qué se refería con aquella vez?

¿Será aquella donde tuvieron esa discusión sobre la campaña? 

¿O donde Will le confesó que le gustaban los chicos? 

¿O quizás…?

Sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir una mano tocando su trasero. Estaban en la puerta despidiendo a los chicos, y el calor subió violentamente por sus mejillas mientras sentía cómo los dedos daban breves caricias antes de comenzar a amasar una de sus nalgas sin ningún descaro.

—Will, ¿estás bien? Estas muy rojo —pregunto Dustin mientras era el último que se quedó en la entrada y miró preocupado a su amigo.

—S-si, y-yo s-solo medio mucho calor — respondió el castaño mientras esa mano seguía tocando su trasero con descaro. No quería llamar la atención de sus otros amigos que estaban esperando a Dustin.

—Bueno, hasta mañana chicos recuerden que nos veremos a las tres; Steve pasará por nosotros —se despidió el de rulos castaños mientras se iba alejando de ellos.

En cuanto los chicos se alejaron Will cerró la puerta y se giró para ver a Mike, este ni se inmuto solo lo observo con una mirada tranquila e imperturbable.

—¿Q-qué fue eso Mike?. Pregunto nervioso.

—¿Qué fue que?.

—No te hagas, me refiero a lo que estabas haciendo mientras los chicos se estaban retirando.

—Will, de verdad no sé de qué estás hablando. —le dijo con una mirada confusa.

El castaño lo observa detenidamente, pero realmente nota a Mike muy  tranquilo y se cuestiona si lo que sintió solo fue producto de su imaginación o realmente sucedió, pero no podría haberlo imaginado aún tenía la sensación en su trasero. Sacudió su cabeza, mientras trataba de olvidar aquello.

 Se dirige a la cocina a tomar un poco de jugo total ya había estado en esa casa cientos de veces ya no necesitaba pedir permiso.

—Bueno, ahora que los chicos se fueron al fin podemos estar solos y follar agusto.

Will, casi se ahoga, El jugo le quemó la garganta mientras tosía con fuerza, luego de escuchar lo que su mejor amigo comentó.

—¿Q-qué dijiste?. pregunta prestando atención para saber si escuchó bien.

—Dije que ya que se fueron los chicos al fin podemos platicar agusto —Mike lo mira preocupado a su amigo —. Oye ¿estás bien? Dustin tenía razón, estás muy rojo.

—Y-yo si estoy bien, solo que hace mucho calor.

—Que raro, la calefacción está normal. Bueno vamos a mi habitación ya te quiero tener en mi cama.

—¡¿QUÉ?!

—Que ya quiero estar en mi cama. Oye Will ¿de verdad estás bien? 

—S-sí, vamos, anda.

 

Ambos subieron a la habitación del pelinegro en silencio. Este le prestó un cambio de ropa para que pudiera dormir cómodo. Se cambiaron de ropa como tantas otras veces, pero Will no podía evitar el rubor al ver a Mike sin camisa. Su mejor amigo se había desarrollado demasiado bien tras la pubertad; era alto y su cuerpo empezaba a verse tonificado. Will había tenido un crush pasajero con él, que luego dejó pasar al comprender que era su mejor amigo y no quería perder ese vínculo. Aunque , en momentos así, el deseo volvía a quemarle.

—Bueno, ¿quieres dormir ya o quieres hacer otra cosa? —pregunta el pelinegro con una sonrisa mientras observa al castaño.

—Hmm… realmente me siento cansado. Vayamos a dormir ya.

—Tus deseos son órdenes. Anda ven acuéstate.

Will se acercó a la cama de Mike y se acostó a un lado. Desde siempre habían dormido juntos, pero justo hoy el castaño lo sentía diferente y no lograba identificar por qué.

Mike se acomodó mejor y tapó a ambos con las sábanas.

—No sabes las ganas que tengo de tocarte —escucho el castaño decir esas palabras en susurro a su mejor amigo.

—¡Mike! ¿Qué carajos?

—¿Will? —murmuró el pelinegro—Dije que tengo muchas ganas de abrazarte, como cuando éramos niños. Si no quieres está bien.

—Ah… —el castaño trago saliva— pensé que había escuchado otra cosa.

—¿Qué escuchaste?

—Nada. Olvídalo

—Bien…te deseo Will, buenas noches. —escuchó que le dijo en un susurro.

—¿Como?

—Dije que te deseo buenas noches Will. ¿seguro que estás bien?

—Si, mejor hay que dormir. Y si, puedes abrazarme.

Mike se acercó al castaño y pasó un brazo por su cintura, tal como solían hacerlo de pequeños. El contacto, que antes había sido tan natural, ahora hacía que el cuerpo de Will reaccionara de una forma diferente. Permaneció rígido, sin saber cómo acomodarse. No sabía si girarse y darle la espalda o quedarse boca arriba, pero esa posición no le dejaba dormir. 

Estuvo un buen rato pensando cómo acomodarse hasta que decidió girarse y darle la espalda a su amigo que ya estaba profundamente dormido. 

Esperaba poder dormir antes de que su cabeza se volviera un caos con todo lo que escucho o creyó escuchar.