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Un día Aizawa despierta más excitado de lo normal y con una idea fija en la mente. Pero es un hombre en los treinta que primero debe salir de la cama y llegar al trabajo antes que cualquier otra cosa, así que aparta de su cabeza todo lo relacionado.
O ese es el plan. Sin embargo durante su turno el mismo pensamiento sigue rondando: chico joven al que pedir cierto "favor".
Estando ya en casa y justo antes de ir a la cama dispone del tiempo suficiente para entrar a una de esas páginas donde puedes conversar con más personas.
Escoge su nombre de usuario y una sala general "+18" para tener más opciones.
Bastante rato después Aizawa está aburrido mientras espera.
Mira el reloj y sabe que pronto tendrá que ir a dormir y nadie que cumpla sus requisitos hace acto de presencia todavía.
Los mensajes en la sala de chat suben y suben y habiendo de todo tipo no aparece ningún joven que mande un video de él tocándose —justo lo que Aizawa fantasea recientemente—.
Un punto a tener en cuenta es que dicho joven no tenga intenciones de pedir algo en retribución —valiéndose de un "¿y yo qué gano?"—.
Aizawa no quiere mandar fotos o videos suyos, así que requiere que el joven en cuestión sea uno que esté desesperado por ser visto explícitamente y dispuesto a mandarle un video sin hacer preguntas.
Y luego ambas partes seguirán con sus vidas como si nada.
Pero para su desgracia no sucede aún esa noche.
Aizawa echa otro vistazo a su barra de mensajes privados y ahí lo ve, una nueva pestaña ha aparecido, junto a otras cuatro; pero estas últimas no son relevantes tras revisar lo que contienen.
1) Spam.
2) y 3) Usuarios preguntándole si es normal que su fantasía sea recibir un "BBC" mientras su esposa o su novia los mira.
4) Quieren saber si tiene material de menores para compartir.
Aizawa reporta eso de inmediato.
Sin embargo le falta una última pestaña por examinar. La de Shinso o mejor dicho "MindJ".
MindJ: Hola.
MindJ: Tengo 17, ¿Te viene bien o tienes problemas con eso?
~MindJ está escribiendo un mensaje...~
MindJ: Podemos hacer algo interesante si tú quieres.
Definitivamente MindJ estaba dispuesto a ser lo que MasterCat30 —Aizawa— buscaba.
Aizawa se lleva la mano a la cara en un gesto de frustración. ¿Podía ser así de mala su suerte? Qué le hizo al mundo para que lo odie.
Aizawa está aburrido y le queda poco tiempo antes de ir a dormir y cuando por fin aparece algo que aparentemente valdría la pena, una respuesta a sus plegarias vaya, es un mocoso de diecisiete años.
~MasterCat30 está escribiendo un mensaje...~
MasterCat30: Tengo problemas con eso. Tú no deberías estar aquí en primer lugar.
Él es un adulto y amerita que ponga el ejemplo.
~MindJ: está escribiendo un mensaje...~
MindJ: Sólo estoy aquí por curiosidad.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: No hay moderadores a la vista así que está bien. Lo que hagamos aquí se queda aquí.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: ¿Ese número es tu edad? Me gusta.
MindJ usa su ataque favorito, la línea que adoran los viejos y no tan viejos. Una línea que hace que los que la leen se replanteen lo siguiente que van a contestar.
MasterCat30 sólo tiene que pedirle lo que quiera y él lo hará.
La táctica de MindJ funciona parcialmente y hace que Aizawa dude por dos segundos su siguiente movimiento.
Sus deseos pelean contra su sensatez porque la tentación es fuerte.
No tiene idea si el sitio guarda copia de los chats o si MindJ tiene realmente diecisiete. O si puede ser acusado de algo aún si no hay pruebas. Pero, aunque MindJ no diga nada Aizawa sabrá la verdad.
Al final la sensatez gana y lo único que puede hacer es retroceder y cerrar la página de la sala de chat y apagar la computadora.
Sí, eso lo ayudará a enfriarse —e irse a dormir frustrado. Muy frustrado.—.
Afortunadamente el sueño hace su trabajo pronto.
Tras varios días Aizawa quiere intentarlo de nuevo. Sólo un video de un joven masturbándose para él y será suficiente. Si le habla durante ello sería aún mejor; pero no será codicioso.
De nuevo es de noche, está en su habitación frente a la computadora y los mensajes sube y suben otra vez.
Y ninguno llama su atención para usar otra estrategia; él acercarse a alguien.
aaa: Busco chicas feministas que en la cama quieran ser tratadas como las putas que en realidad son.
bbb: Doy alojamiento gratis a maduro con pene grande. Manda privado.
ccc: ¿Intercambiamos foto por foto? Yo chico de 38 y casado.
ddd: ¿A alguna la tocaron mientras dormía y despertó con semen encima? ¿Descubriste que alguien olía tu ropa interior?
eee: Yo pasivo de 32 que quiere que lo usen los machos.
Y la lista sigue y sigue. Y la barra de mensajes de nuevo tiene pestañas y ninguna le sirve a Aizawa. Suspira.
Algo que él desconoce es que MindJ también está en la sala de chat en ese momento y curioseando por toda la lista de usuarios conectados MindJ reconoce el nombre de usuario de Aizawa, porque cómo podría olvidarlo.
Así que MindJ le escribe de nuevo; pero ahora para meterse un poco con él.
MindJ: ¿La otra vez te asusté y por eso huiste?
Aizawa mira la pestaña y ve venir todo: excepto eso. Y no le agrada.
No le agrada que un mocoso le hable así. Está claro que no huyó. Fue responsable y puso un límite. Algo que deberían aprender algunos usuarios también.
Pero en vez de regresar la ofensa o excusarse opta por ignorarlo, no hay nada que él necesite de MindJ, mucho menos sabiendo las circunstancias. En ese momento le es más fácil cerrar la pestaña.
Cuando pasan veinte minutos MindJ todavía lo ve conectado, incluso la información de usuario marca que Aizawa está escribiéndole a alguien; pero no a él. Eso no le gusta.
Así pues MindJ insiste con otro mensaje ya que MasterCat30 está activo.
MindJ: No estás molesto, ¿o sí?
Aizawa tampoco quiere contestar a ese mensaje. Pero MindJ es terco.
MindJ: Sí, tengo 17; pero si no quieres hablar de sexo puede ser sobre un tema diferente.
Hay algo en MasterCat30 que a MindJ le llama la atención y quiere ver hasta dónde puede llegar la charla si siguen escribiéndose.
No todos los días conoce a alguien en esa sala de chat que lo rechaza sólo porque tiene diecisiete años.
De todas formas Aizawa no está haciendo algo mejor...
MasterCat30: Sí, el número es mi edad. Por tu bien espero que no intentes nada.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: Oh, respondiste. Y contestaste la pregunta que te hice la otra noche...
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: Sabes que tengo 17. Vivo en Tokio, ¿vives ahí también o eres de otra prefectura?
~MasterCat30 está escribiendo...~
MasterCat30: No revelaré información importante así que piénsalo dos veces antes de hacer lo mismo de nuevo o lo reportaré a los moderadores.
Porque sí, esa vez sí hay moderadores.
Una mitad de MindJ se frustra mientras que a la mitad restante le intriga que MasterCat30 quiera ser tan correcto aún en internet.
Irónicamente siente que eso le atrae aunque sea un poco.
Lo usual era encontrar pedazos de "pizza" en ese basural. Aparentemente pedazos de "pizza" comestibles; pero a la primera mordida un arrepentimiento llegaba a ti y te quedaba un mal sabor de boca una semana. MindJ sabía perfectamente de eso. Sin embargo...
MindJ no conoce bien a MasterCat30; pero él no se siente como una *pizza* de esa categoría.
Por consiguiente MasterCat30 no cae rendido a sus pies al segundo o tercer intento y eso hace que, entre menos lo tenga, MindJ más lo quiera.
Shinso nota lo anterior al cabo de un par de semanas de seguir coincidiendo en el chat y mensajearse con él.
En algún punto Shinso ha perdido el interés en otros sujetos que también le escriben. Siempre que ve a MasterCat30 en la lista de usuarios conectados deja todo de lado para pasar su tiempo con él.
Inesperadamente MasterCat30 le dedica al menos una hora a sus conversaciones, lo que es un avance comparado con el principio.
MindJ no coquetea ni menciona nada subido de todo como en su primer encuentro, no quiere arruinar todo y que MasterCat30 le bloqueé. Sobre todo porque no existe otro medio para contactarlo.
MasterCat30 es agradable y directo. También es práctico. Incluso ambos coinciden en algunas cosas, como su gusto por las siestas —porque ninguno duerme lo suficientemente durante las noches—.
Shinso se pregunta si MasterCat30 tiene ojeras marcadas como él.
Aunque casi siempre está en el chat esperando a MasterCat30, la diferencia entre ellos que no pueden ignorar es que el otro es un adulto responsable, con cosas en su vida privada que le impiden abrir sesión. Y en momentos así MindJ prefiere desconectarse y hacer algo más.
De hecho ya no es tan entretenido que viejos y no tan viejos le hagan conversaciones como antes. Que le pregunten sobre qué está usando o si ha visto a maduros correrse por cámara mientras él les ayuda con su voz.
En vista de los acontecimientos Shinso concluye dos cosas: ya sólo quiere escribirse con MasterCat30.
Si MasterCat30 no vuelve a iniciar sesión todo terminará y no podrá evitarlo.
Es dentro de su habitación, antes de ir a dormir, que se dice que necesita el contacto de LINE de MasterCat30.
~MasterCat30 está escribiendo...~
MasterCat30: No. No puedo tener tu información de contacto y tampoco puedes tener el mío.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: ...
Shinso se ha estado portando bien —aún cuando de repente se plantea mandarle a MasterCat30 alguna foto suya por "error"—, por qué MasterCat30 se empeña en seguir poniendo una línea tan marcada entre ellos...
Shinso se siente frustrado; pero muy secretamente le gusta que el hombre se haga el difícil.
Shinso está de nuevo en su cama justo antes de dormir cuando la siguiente revelación aparece:
¿Entonces si él tuviera 18 años MasterCat30 haría algún movimiento?
Faltan tres meses para su cumpleaños y Shinso es lo suficientemente terco como para esperar hasta ese día y averiguarlo...
Es una noche como cualquiera cuando MasterCat30 suelta esto:
~MasterCat30 está escribiendo...~
MasterCat30: Si en serio tienes tantas de hacerlo con alguien, bien podrías buscar a un chico de tu edad. Suele ser la norma.
Shinso está sorprendido. MasterCat30 hablando indirectamente de sexo...
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: Creo que sólo me gustan los hombres mayores...
Poco le falta para decir "hombres mayores como tú. Tú exactamente."
—El nombre de usuario de Aizawa fue en gran medida el cebo perfecto para que Shinso picara—.
Además a Shinso le gusta lo que implica ser un chiquillo de 17 que puede cumplir con cierta obediencia lo que un hombre de 30 le pida en la cama. No puede evitar ser débil ante su propio deseo sexual.
Aizawa siente que ha sido suficiente y cambia el tema, consciente que Shinso seguirá insistiendo con él, esa respuesta se lo dice todo.
Y eso frustra a ambos.
Los dos quieren llevar las cosas más allá; pero la edad de MindJ sigue siendo un impedimento importante.
Por supuesto que Aizawa le trae muchas ganas a MindJ —al menos la mitad de veces que se toca piensa en él—.
MindJ está despertando a la vida y tiene necesidades que quiere que alguien satisfaga. Quiere aprender y disfrutarlo bastante en el proceso.
Aizawa también es relativamente joven y con bastante deseo acumulado del que ya quiere deshacerse.
Bien podría decirse que uno es lo que el otro necesita.
Temiendo que con su sincera contestación MasterCat30 reconsidere su convivencia, MindJ de nuevo deja en claro que no hablará de temas para mayores de edad, sólo pide a cambio que sigan conversando como hasta ahora. No quiere que todo acabe ahí.
Trampa o no aquello suena tan vulnerable que Aizawa no se siente capaz de romperle el corazón. Aún cuando él no puede darle a MindJ lo que quiere y lo más racional sería decírselo e incluso hasta bloquearlo...
Pero, contrario al sentido común, al final sigue respondiéndole.
Además MindJ le manda fotos de su gatita. Una gatita hermosa y bien de cuidada de pelaje color negro y ojos amarillos.
Aizawa acepta con gusto el soborno y él también le comparte algunas de los gatos que encuentra en la calle. Porque no, no tiene mascotas. Con su vida ocupada el tiempo no le rinde para una.
Aizawa es bueno con las fotos, excepto que algunos gatos no parecen muy de acuerdo teniéndolo cerca de ellos.
MindJ se ríe, le comenta que su gatita no le haría eso. Ella es súper dócil y dulce y quiere que todos la acaricien y le den golosinas.
Aizawa quiere verla, piensa. Y aquello hace que se dé cuenta que tendría, por consiguiente, que ver a MindJ en persona.
Entonces calla, no hará de eso una oportunidad para que MindJ sugiera verse y eso desemboque en una situación de otra índole. Pero MindJ, para alivio del hombre, de todos modos no menciona ni insinúa nada.
Y las cosas siguen así...
De alguna manera Aizawa ya conoce parte de la rutina de MindJ por medio de los mensajes de este. Sobre sus interacciones y temas relacionados con la escuela o con sus videojuegos.
Incluso descubre que al chico le gustan las bicicletas y que suele salir a pasear en una.
MasterCat30 por su lado sigue un poco parco; pero le cuenta sobre sus compañeros de trabajo; aunque nunca menciona nombres.
Sólo son "'Y' y 'S' de nuevo me arrastraron a este plan", frases así.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: ¿Qué regalo de cumpleaños vas a darme?
~MasterCat30 está escribiendo...~
MasterCat30: ??
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: La próxima semana es mi cumpleaños. ¿Qué regalo vas a darme?
~MasterCat30 está escribiendo...~
MasterCat30: Un cupón de regalo en una tienda para mascotas.
Porque nunca está de más, cuidar gatitos a veces es costoso y Aizawa quiere ser un poco de ayuda con eso.
O MindJ podría comprarle una veintena de churu a la gatita, Aizawa sabe que ella lo amaría.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: Es mi cumpleaños; no el de mi gatita...
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: MasterCat, quiero verte.
De inmediato añade algo más para que no se malinterprete:
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: Una salida normal.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: No tenemos que hacer otra cosa.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: Sólo nosotros en un sitio agradable y ya.
Si el plan es sincero suena bien... Aizawa no se siente capaz de negarse.
~MindJ está escribiendo...~
MindJ: No intentaré nada, lo prometo.
Aparece en su pantalla como último intento para convencerlo.
Aizawa acepta intentando no verse muy obvio y le advierte que cuando se topen Shinso debe sí o sí mostrarle su credencial de estudiante. Y si la fecha de cumpleaños no coincide con ese día —y por consiguiente el que es mayor de edad ahora— se marchará y lo bloqueará definitivamente.
Shinso está fuera de sí de felicidad así que no le importa ese detalle, por supuesto que la fecha es correcta: 01 de julio de 2008.
Aunque Shinso quiera que Aizawa conozca a su gatita está fuera de discusión que mencione su casa como sitio de reunión, así que propone otra cosa.
Ambos quieren un rato tranquilo, sin multitudes y en un ambiente cómodo para los dos y el café de gatos es algo que parece una buena idea.
Aizawa acepta; pero aclara que él lo elegirá.
No quiere arriesgarse a que Shinso escoja algo muy cerca de su casa y después ponga algún pretexto para ir allá. Ni tampoco él mismo quiere sugerir algo descabellado dejándose llevar por el calor del momento...
Aunque también está el otro lado de la moneda: Aizawa cree que luego de que él y MindJ se conozcan el chico se depcionará al verlo y con eso terminará la historia y así estará bien, ¿no?
Lo correcto es que MindJ conozca a alguien más acorde a su edad, eso es lo que Aizawa piensa mientras está frente a la computadora en el trabajo, escuchando muy a penas lo que Yamada y Shirakumo le dicen. Pero...
Pero no, en ese encuentro cara a cara a MindJ le gusta lo que ve. Le gusta el cabello negro de MasterCat30, su barba un poco descuidada, su porte varonil y sus ojos negros.
Sí, MasterCat30 es totalmente su tipo. No, MasterCat30 está mucho mejor que lo que él había pensado que era su tipo.
Claro que Shinso aún quiere meterse en sus pantalones; pero lo primero en su lista de cosas por lograr es que MasterCat30 le tome la mano y lo bese despacito.
Obviamente no sucede y Shinso lo sabe. Pero su "no cita" en el café para gatos está bien. Shinso ríe un poco y a la vez se preocupa cuando al principio los gatitos huyen de Aizawa. Así que él se encarga de ser el mediador.
Hay uno muy perezoso que no tiene ganas de moverse y sisear y se deja tocar por ambos, Shinso se lo pone a Aizawa en el regazo y la sonrisa que Aizawa deja salir termina por flechar a Shinso.
Shinso maldice internamente. Quiere robarle un beso a Aizawa; pero se contiene porque todo va muy bien como para estropearlo.
Shinso quiere otra "no cita", pueden ir al café de gatos de nuevo ya que parece un sitio neutral y Aizawa no hace ninguna protesta.
Aizawa no se lo ha pasado mal. Y se dio cuenta que Shinso no quiso marcharse en algún momento porque se haya decepcionado de su aspecto o su forma de ser. Además Shinso es agradable y jovial y lindo a su manera. Entonces acepta.
Acepta esa salida y otra y otra y otra más.
En la última Shinso había convencido a Aizawa de ir a su casa a conocer a su gatita.
La gatita era preciosa y Aizawa le había agradado.
—Me muero por besarte, lo juro —había dicho Shinso de repente. En serio que quería intentarlo, Aizawa estaba volviéndolo loco.
Los dos estaban sentados en el piso de la sala y la gatita seguía empeñada en buscar la atención de Aizawa, justo como Shinso. A Aizawa le hizo un poco de gracia eso.
Shinso se fue acercando poco a poco hasta que su boca alcanzó la de Aizawa.
Había cerrado los ojos y parecía tan decidido. Las mejillas se le enrojecieron. La gatita seguía igual, frotándose contra Aizawa hasta que, en su afán por estar más cerca del otro cuerpo, sin querer Shinso la asustó y la hizo alejarse.
Ese era su momento con Aizawa, después la premiaría con más golosinas en compensación. Su gatita era tan noble y glotona que lo disculparía en el acto.
Aizawa siguió a Shinso al principio, sintiendo sus labios y replicando el movimiento; pero lo detuvo un poco al cabo de unos minutos.
—Shinso...
Aizawa vio toda la intención del chico en sus ojos y le permitió acercarse; pero...
—No puedes decir que yo no te gusto si me besaste también —Shinso dijo adelantándose, viendo venir una negativa por parte del hombre.
Aizawa no sabía si genuinamente estaba haciendo bien.
Estaba a solas con un chiquillo muchos años menor que él, en su casa. ¿No sonaría eso sospechoso en una declaración a la policía si alguien de la familia de Shinso llegara y los viera en ese preciso momento?
—Me gustas... —insistió Shinso.
Aunque al final Shinso se mordió la lengua para detenerse, no iba a llamarlo "MasterCat" en un momento como así.
—... Aizawa Shota —había dicho resignado, después de ese beso era correcto que le confesara su nombre.
Los ojos de Shinso brillaron, si él le había dado su nombre era porque no estaba solo en esos sentimientos. Tal vez si tenía la suficiente suerte...
—Sal conmigo Aizawa.
Ahí estaban, las palabras que Aizawa quería y a la vez no quería escuchar.
Aizawa era un adulto responsable así que se preguntó si Shinso genuinamente quería eso.
¿En serio? ¿Salir con un viejo como él?
Bueno, Shinso había dicho que le gustaban mayores...
Pero no era lo mismo que un chico de 18 saliera con un hombre de 25 a que saliera con uno de 30, por ejemplo.
Pero la carita de Shinso estaba suplicándole tan dulcemente...
—Sólo una oportunidad —dijo Shinso—. Dame una. Estoy pensando en ti todo el tiempo y no quiero que otro chico aparezca y...
Y Shinso entonces se acercó de nuevo y lo besó. Con más intensidad y más ahínco, lo que fuera para convencerlo.
Aizawa se sorprendió, vaya que el chico sabía lo que quería.
Así que, rindiéndose ante él, acabó poniéndole los brazos alrededor de la cintura para acercarlo y con esa simple acción Shinso supo por fin que había ganado.
Era la primera vez que a Aizawa le decían algo como eso.
Bueno, una chica más o menos se le había declarado antes, aunque Aizawa siempre la tomó como una bromista empedernida y la rechazó sin miramientos todas las veces.
Tenía que admitir para sus adentros que se sentía bien que por una vez alguien lo mirara con tanta desesperación y anhelo.
¿Yamada y Shirakumo se reirían en su cara si les contara esto?
Bueno, Shirakumo siempre estuvo de su lado...
No subieron a la habitación de Shinso e hicieron cosas pervertidas por obvias razones; aunque a Shinso le hubiera encantado —podría mostrarle a Aizawa cómo era el ímpetu de un chico en la cama. Uno que sentía que ardía por dentro y tenía que sacar ese calor—.
Simplemente se quedaron en la sala un rato más, junto con la gatita —que al final decidió volver cuando vio a ambos llamarla con golosinas—.
Hasta que se puso el sol y Aizawa tuvo que marcharse.
Pero Shinso aún no quería rendirse.
