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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-02-22
Updated:
2026-02-22
Words:
933
Chapters:
1/?
Hits:
7

minho tranquilo, minho nervioso

Summary:

minho se resiste a la idea de que tomar la mano de hyunjin le provoca cosquillas en el estómago.

inspirado en el video ''you are gay'' de steven yeun.

Chapter Text

—Apúrate, me estoy congelando.

Minho frotó sus manos y exhaló sobre ellas mientras observaba a Hyunjin luchar por destrabar el cierre de su chamarra.

—Dame un segundo...

Ninguno soportaba el frío en las mañanas, pero a Hyunjin le gustaba complicar las cosas y se negaba a poner un pie fuera de su casa antes de estar abrigado por completo.

—Déjame ver —Minho dio un paso en su dirección y le apartó las manos de un manotazo. Suspiró cuando la cremallera subió de golpe en el primer intento—. ¿Eres estúpido?

—Cállate —Hyunjin se quitó el gorro y dejó a la vista su alborotado cabello. Mientras se peinaba hacia atrás, Minho se volvió a quejar por su falta de urgencia—. Oye, ¿no puedes esperar un segundo? ¿por qué estás tan molesto?

—No sé, talvez porque vamos tarde y tengo frío. Ah, y porque me hiciste esperar cinco minutos aquí afuera, solo.

—Tienes razón —Hyunjin sonrió, cruzándose de brazos—, pero nadie te obliga a venir, te dije que podía hacerlo solo.

Minho abrió y cerró la boca cuando no se le ocurrió cómo defenderse.

No tenía mucho tiempo que se le había unido a Hyunjin en la rutina de visitar a su abuelo. Intentaban hacerlo una vez a la semana, casi siempre los sábados por la mañana, así tenían la oportunidad de pasar más tiempo con él. Le hacían mandados, lo ayudaban a limpiar y le hacían compañía a él y a su perro Luffy.

Su esposa había fallecido apenas inició el invierno y Hyunjin no había dejado de preocuparse por el hombre desde entonces. En cuanto a Minho, que no soportaba la idea de levantarse temprano, caminar y el frío, se había sentido conmovido de inmediato y no necesitó mucho tiempo para descubrir que disfrutaba de pasar tiempo con el hombre y su nieto.

—¡Listo! Muévete.

Hyunjin lo tomó desprevenido cuando dio un paso hacia enfrente y le colocó el gorro, estirándolo hacia abajo hasta que cubrió sus ojos. Segundos después, lo último que le gustaría escuchar un sábado a las siete de la mañana; la exagerada risa de su amigo.

—¿Qué es lo divertido? —dijo en cuanto se quitó el gorro y se encontró con Hyunjin en el suelo, tomándose del abdomen mientras reía, ahora en silencio.

—Tu cara es lo divertido.

Minho asintió, le hizo una seña con la mano para que se levantara y cuando lo hizo, comenzó a golpearlo con el gorro, volviendo a despeinarlo.

—¡Hey!

—Necesitas un corte, estoy libre cuando quieras.

—No gracias, calvito —Hyunjin le arrebató su gorro y se acercó para volver a ponérselo, esta vez de la forma correcta, cubriéndole las orejas—. Cabello largo en invierno, corto en verano. Tonto.

—Aún tengo cabello…

Minho suspiró, saliendo del patio directo hacia la calle. Hyunjin iba pisándole los talones mientras hablaba de lo estúpido que había sido al decidir cortarse el cabello él mismo.

—¿Otra vez peleando?

Minho se detuvo de golpe y Hyunjin chocó contra su espalda.

Miraron hacia un lado, buscando a la ya conocida vecina de Hyunjin, una japonesa, no mucho menor que ellos y con un nombre tan sencillo que Minho olvidaba con facilidad.

—¡Buenos días! —saludó, ignorando la pregunta.

—¡Hola, Rei!

La niña hizo una ligera reverencia y Minho le siguió. Cuando no los saludaba, terminaba regañándolos, dependiendo de que tanto escándalo los encontraba haciendo.

Los tenía aterrados a ambos de igual manera, pero sabían disimular.

La tortura de levantarse temprano, el frío, caminar y Rei, no se comparaban con lo que era la calle que debían subir para llegar a la casa del abuelo de Hyunjin.

—Le avisaste que vamos como una hora tarde, ¿verdad?

—Lo hice.

Minho comenzó a balancear los brazos y miró hacia los lados. Usualmente salían más temprano, así que no había tenido la oportunidad de ver los locales cercanos abiertos, ni a tanta gente comenzando el día.

—Parece una buena hora para caminar.

—¿No te estabas quejando hace un segundo?

Minho apenas iba a comenzar a reclamar cuando sintió los dedos de Hyunjin rozando los suyos. El contacto fue breve, pero fue suficiente para sentir que sus manos no estaban tan frías como las suyas.

«Imbécil» pensó, Hyunjin tuvo más de diez minutos de ventaja para mantenerse abrigado.

Siguió moviendo los brazos y sus dedos volvieron a rozarse casi de inmediato.

Frunció el ceño.

«Eso fue raro».

Miró a su lado, Hyunjin tenía una mueca en los labios y la mirada sobre sus manos.

—¿Qué? —dijo, un poco a la defensiva, lo cual lo tomó más por sorpresa a sí mismo que a su amigo.

—¿Por qué estás tan frío?

—Es febrero, Hyunjin.

—Ajá, pero las mías están calientes —dijo, frotando sus palmas.

—Caminé de mi casa a la tuya y te esperé hasta que estuviste listo.

Hyunjin asintió y cuando Minho pensó que no volvería a pasar, sus dedos volvieron a tocarse. Esta vez su amigo entrelazó sus dedos y llevó sus manos hacia el bolsillo de su chamarra.

Se miraron, Minho alzó una ceja. Intentó no reaccionar demás y fingió que no le inquietaba lo repentino de la acción.

—Apuesto a que mis bolsillos son más calientes que los tuyos.

Hyunjin tenía razón, su mano y su bolsillo eran más cálidos.

Comparó la sensación con su mano derecha, que había dirigido hacia su chamarra, pero no estaba ni cerca de sentirse como se sentía la que sostenía su amigo.

Hyunjin desenlazó sus dedos, ahora solo estaban tocándose.

Volviendo su mirada al frente, decidió ignorar el cosquilleo que le dejaba la sensación de sus manos una sobre la otra.

«Eso fue raro, pero no soy gay».