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lullaby

Summary:

Taehyun y Beomgyu han construido una perfecta, segura y tranquila vida juntos, pero una noticia inesperada hace que todo su mundo se sacuda.

Beomgyu esta en cinta.

Chapter 1

Notes:

me di cuenta que casi no hay fanfics con beomgyu preñado así que me vi en la necesidad de hacer algo (˶˃𐃷˂˶)

Chapter Text

Un portazo seco contra la pared del baño rompió la calma del departamento, seguido por el eco hueco de algo cayendo al suelo. Apenas unos segundos después, se escucharon arcadas ásperas, el sonido inconfundible de alguien vomitando.

Beomgyu abrió los ojos de golpe, parpadeó varias veces, desorientado por la oscuridad. Su mano se movió automáticamente al otro lado de la cama, buscando el calor familiar pero solo encontró sábanas frías.

—¿Hyunie…?— murmuró, todavía con la voz espesa por el sueño.

Las arcadas volvieron a escucharse, más débiles esta vez. El corazón de Beomgyu dio un pequeño vuelco y se incorporó con torpeza, el cabello revuelto cayéndole sobre la frente y caminó descalzo hasta el baño, frotándose los ojos. La luz estaba encendida y, al asomarse, pudo encontrar a Taehyun arrodillado frente al inodoro, una de sus manos apoyada sobre la porcelana fría.

—Hyunie…

Apenas entró, el aroma del omega se intensificó en el espacio reducido. Taehyun inhaló por reflejo y de inmediato se inclinó otra vez, sacudido por una nueva arcada.

Beomgyu se quedó congelado un segundo —¿Mi olor te está molestando?— preguntó bajito, sintiendo una punzada de culpa.

Taehyun negó con la cabeza, aunque claramente no estaba bien —N-no… solo…— tragó saliva, respirando con dificultad —solo fue el movimiento.

Beomgyu se acercó de todas formas, ignorando el pequeño nudo en su pecho. Se arrodilló a su lado y apoyó una mano en su espalda, comenzando a acariciarlo con movimientos lentos y circulares; sus dedos eran suaves, pacientes, bajando y subiendo por la columna de su alfa.

—Ya… ya pasó— susurró con dulzura —Respira despacio.

Taehyun cerró los ojos, apoyando la frente en el borde frío del inodoro mientras intentaba estabilizarse. Su respiración era irregular, tenía el cabello pegado a la frente por el sudor y el rostro más pálido de lo normal.Llevaba una semana así. Una semana de náuseas repentinas, mareos por la mañana, pequeños dolores de cabeza y fatiga. Taehyun siempre decía que algo le había caído mal, que seguramente era estrés, que se le pasaría pronto, pero no estaba pasando.

Beomgyu tomó un poco de papel, limpió con cuidado la comisura de los labios de Taehyun y luego jaló la cadena. 

—Tienes que ir al doctor— dijo Beomgyu acomodandolé el cabello oscuro detrás de la oreja.

—Estoy bien.

—No estás bien— Beomgyu lo miró directamente, sus ojos brillando ligeramente bajo la luz blanca del baño —Ya tienes una semana así. Dijiste que fue algo que te cayó mal, pero comemos lo mismo todos los días. Yo tuve un poco de retortijón el lunes, sí… pero nada como esto.

Taehyun no dijo nada, sabía que Beomgyu tenía razón.

Beomgyu siguió acariciándole la espalda, esta vez más despacio —Te mareas con olores que antes ni notabas. Estás pálido, no comes casi nada, vomitas de madrugada— su voz bajó un poco —Y hoy… mi aroma te estuvo afectando, lo note— eso último parecía preocuparle más que todo. En un vínculo alfa-omega estable, los aromas solían ser reconfortantes, no invasivos.

Taehyun finalmente levantó la mirada, sus ojos estaban cansados, pero suaves —No me molesta tu olor, amor— dijo en voz baja —Nunca lo haría.

Beomgyu frunció apenas el ceño —Pero reaccionaste…

—Fue la náusea, no tú.

Hubo un pequeño silencio. Beomgyu llevó la mano hasta la mejilla de Taehyun, tocándolo con cuidado —Me estás asustando.

Taehyun suspiró profundamente, no quería preocuparlo, no quería hacerlo pensar cosas innecesarias. Intentó incorporarse solo, pero el mareo volvió cuando intentó ponerse de pie, así que Beomgyu reaccionó de inmediato, rodeándole la cintura con un brazo y sosteniéndole el antebrazo con el otro.

—Despacio…— murmuró, pegándose a su costado para que no perdiera el equilibrio.

Taehyun apretó un poco la mandíbula, claramente incómodo de necesitar ayuda, pero no apartó las manos de su omega, dejó que lo guiara hasta el lavamanos.

—Estoy bien— repitió por inercia.

—Ajá— respondió Beomgyu sin creerle ni un poco.

Lo soltó solo cuando estuvo seguro de que podía sostenerse frente al espejo. Taehyun abrió el grifo y tomó el cepillo de dientes, exprimiendo pasta con movimientos algo más lentos de lo habitual.

Beomgyu, en lugar de irse, bajó la tapa del inodoro y se sentó allí, cruzando una pierna sobre la otra. Se quedó mirándolo fijamente a través del reflejo del espejo.

Taehyun comenzó a cepillarse los dientes. Unos segundos después, notó la intensa mirada de Beomgyu sobre él —No me mires.

Beomgyu no respondió, seguía observándolo, con el ceño apenas fruncido, como si estuviera intentando descifrar un rompecabezas. Taehyun hizo una mueca y con la mano libre, le cubrió la cara a Beomgyu empujándola hacia atrás.

—¡Oye!— se quejó el omega, apartando su mano de un manotazo ligero —No me tapes la cara.

Taehyun volvió al espejo, fingiendo indiferencia mientras seguía cepillándose.

Beomgyu entrecerró los ojos —Yo puedo verte cuando quiera. Eres mío.

—Pero no me mires fijo— murmuró, escupiendo en el lavamanos —Me pones nervioso.

Beomgyu se quedó en silencio un segundo y luego soltó una risa incrédula —¿Nervioso? ¿Después de ocho años juntos?

Taehyun rodó los ojos —Sabes perfectamente a lo que me refiero.

—¿Qué exactamente?

—Sé que me estás sobre-analizando.

Beomgyu no intentó negarlo. Se levantó de la tapa del inodoro y dio un paso más cerca, cruzándose de brazos —Pues sí. Estoy preocupado.

Taehyun bajó la mirada un instante antes de volver a enjuagarse la boca —Estoy bien, Gyu— escupió, se limpió la boca con la toalla y se giró hacia él. Forzó una pequeña sonrisa y abrió los brazos ligeramente —¿Ves? Como nuevo.

Beomgyu lo recorrió de arriba abajo con una expresión escéptica —Sí, claro. Como por arte de magia he de suponer.

Taehyun soltó un suspiro largo, derrotado —No te vas a rendir, ¿verdad?

—Sabes que no.

Hubo un momento breve en el que sus miradas se suavizaron. Taehyun finalmente cedió, levantando las manos en señal de rendición —Está bien. Vamos al doctor por la mañana.

—Bien.

—Bien— repitió él, aunque sonaba menos convencido.

Beomgyu dio un paso adelante y volvió a sostenerlo por el brazo —Vamos a dormir, anda. Necesitas descansar.

Taehyun no discutió. Apagaron la luz del baño y caminaron juntos hasta la habitación. La oscuridad los envolvió otra vez, tranquila.

Beomgyu se metió primero bajo las sábanas y luego jaló suavemente a Taehyun para que se acomodara a su lado. Se acurrucó contra su pecho, colocando una mano sobre su abdomen casi sin darse cuenta, como si estuviera comprobando que todo estaba en su lugar.

Taehyun rodeó su cintura con el brazo, pegándolo más a él.

—Voy a dormir abrazándote. Así si te vuelves a sentir mal, me despierto.

—No ocupas una excusa para abrazarme. Sé que eres un mimoso.

Beomgyu bufó pero no dijo nada. Taehyun sonrió y se inclinó apenas dandole un beso en la coronilla, apoyó la barbilla sobre la cabeza de su omega, inhalando su aroma con cuidado esta vez. A pesar del malestar, ese olor seguía siendo su lugar seguro. Su cuerpo, que hacía apenas unos minutos estaba tenso y revuelto, pareció relajarse poco a poco.

—Hueles bien…— susurró contra su cabello.

Beomgyu hizo un pequeño sonido satisfecho —Obvio.

—Aunque…

—¿Aunque qué?

Hubo un breve silencio.

—Hueles un poco diferente.

Beomgyu levantó la cabeza de golpe para mirarlo, el ceño fruncido —¿Qué? No es cierto. Huelo como siempre.

Taehyun negó lentamente con la cabeza, acercándose más. Su rostro descendió hasta el cuello de Beomgyu, justo donde estaba su glándula olfativa. Aspiró con cuidado, concentrado.

—No— murmuró, su voz más baja y grave —Está más dulzón— su nariz rozó suavemente la piel del cuello de Beomgyu, y el contacto hizo que el omega se estremeciera sin querer.

—Estás loco— intentó sonar firme, pero el nerviosismo en su voz lo traicionó un poco —Ahora te debe estar fallando el olfato.

Taehyun volvió a negar —Mi olfato está perfectamente bien.

Se acomodó mejor, apretando el brazo alrededor de la cintura de Beomgyu para atraerlo más contra su cuerpo. Su nariz volvió a deslizarse por la curva de su cuello, inhalando otra vez con más profundidad. El aroma era definitivamente más intenso.

Sin poder evitarlo, Taehyun pasó la lengua suavemente sobre la glándula olfativa. Intentó empujarlo por los hombros, pero Taehyun lo sostenía con más fuerza de la que parecía tener para alguien que llevaba una semana sintiéndose mal.

—Tae, basta–

Pero Taehyun lo ignoró, besando la piel ahora, siintió la mano de Taehyun deslizarse por su costado hasta bajar y darle un pellizco rápido en el trasero.

Beomgyu se sobresaltó como si le hubieran dado un toque —¡Kang Taehyun!— se sonrojó de inmediato, el calor subiéndole hasta las orejas. Tomó la almohada más cercana y empezó a golpearlo sin mucha fuerza —¡¿Estás loco o qué?! ¡Son las tres de la mañana!

Taehyun apenas se separó y logró levantar los brazos para cubrirse, riendo todavía débil, aunque su risa se mezclaba con un ligero quejido por el esfuerzo —Está bien. Perdón, perdón.

Beomgyu lo golpeó un par de veces más antes de detenerse, respirando agitado, las mejillas aún rojas —Ni estando enfermo se te quita lo desubicado— refunfuño, dejando la almohada a un lado y dándose la vuelta, dándole la espalda con un pequeño sonido indignado.

El silencio volvió por unos segundos. Taehyun lo observó, viendo cómo su omega se acomodaba lo más lejos posible dentro del espacio limitado de la cama. A pesar del cansancio y del malestar, una sonrisa suave se dibujó en su rostro y se acercó despacio. Primero deslizó una mano por la sábana hasta encontrar la cintura de Beomgyu. Luego se pegó a su espalda con cuidado, envolviéndolo con ambos brazos —No te enojes— murmuró cerca de su oído.

Beomgyu no respondió.

—Solo estaba bromeando, amor.

El omega apretó un poco más los labios —No tienes derecho a burlarte de mi olor— murmuró, aunque su tono ya no era tan firme.

Taehyun dejó un beso suave en su hombro —No me estaba burlando. De verdad huele distinto pero no mal.

—Ya duérmete— Beomgyu murmuró finalmente.

Taehyun obedeció, apretándolo con cuidado, una mano apoyada protectora sobre su vientre sin pensarlo.

—Si te vuelves a sentir mal me despiertas— dijo Beomgyu todavía mirando hacia la pared.

—Sí.

—Y mañana a primera hora vamos al doctor.

—Sí, señor.

Eso arrancó un pequeño resoplido de Beomgyu.

La respiración de Taehyun se volvió más lenta, señal de que el cansancio finalmente lo estaba venciendo, aun así, su abrazo no se aflojó. Beomgyu permaneció despierto unos minutos más, sintiendo el calor del cuerpo detrás de él, el latido firme contra su espalda.

¿De verdad olía diferente? 

Sin darse cuenta, llevó una mano a su propio cuello, rozando la zona que Taehyun había tocado, su piel aún estaba sensible por la cercanía. Un pequeño escalofrío le recorrió la espalda.

Sea lo que fuera, mañana irían al doctor, y todo se iba a resolver.