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ÓRBITA

Summary:

Hongjoong es astrofísico de la NASA, lleva años estudiando una estrella anómala: no sigue trayectorias predecibles, pulsa en frecuencias irregulares, y parece responder a estímulos gravitacionales como si… tuviera intención.

Él la llama en secreto: Seonghwa.

Con el tiempo, deja de verla como un fenómeno astronómico y empieza a verla como algo vivo, algo que lo observa de vuelta.

Notes:

Hola a todas, este es mi nuevo trabajo!!! inspirado en el video de NASA de Ateez, pero con mi propio estilo. Si quieren leerla también por Wattpad pueden encontrarme ahí como ByunGii https://www.wattpad.com/user/ByunGii

Espero que les guste

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

cap1

 

En la base de la NASA, el silencio nunca existía del todo.

 

Siempre había teclados sonando, pantallas parpadeando, gráficos moviéndose lentamente como respiraciones digitales. Ingenieros y astrónomos caminaban de un lado a otro con tazas de café en la mano, discutiendo trayectorias orbitales, anomalías gravitacionales y pequeños destellos registrados por los telescopios.

 

—Revisa esa lectura otra vez…

 

—No, la interferencia viene del satélite, mira el patrón…

 

—Es imposible que esté cambiando tan rápido.

 

Las voces se superponían en un murmullo constante de ciencia y rutina.

 

Hasta que alguien habló.

 

Uno de los investigadores, un hombre de cabello ya salpicado de canas, estaba de pie frente a una de las pantallas que mostraban el cielo profundo capturado por el telescopio orbital, Sus ojos brillaban con una emoción casi infantil.

 

Sonrió.

 

—Ahí están… —murmuró.

 

Alzó un poco la voz.

 

—Los amantes del cosmos.

 

Varios de sus compañeros levantaron la cabeza al instante, Algunos se acercaron con curiosidad, otros casi corrieron hasta la pantalla.

 

En el monitor, dos cuerpos estelares se movían a través de la oscuridad infinita, no eran simples estrellas.

 

Brillaban con una intensidad particular, como si la luz entre ellas respirara.

 

Viajaban juntas, siempre juntas.

 

Sus trayectorias describían un baile imposible: giros suaves, acercamientos delicados, curvas gravitacionales que parecían coreografías escritas por el propio universo. A veces se alejaban lo suficiente para que la oscuridad las separara… y luego regresaban la una hacia la otra, arrastradas por una atracción que ninguna ley humana parecía poder explicar del todo.

 

Destellos plateados se expandían alrededor, como si el espacio mismo celebrara su paso.

 

Mientras tanto, en la Tierra, millones de personas ya miraban al cielo.

 

En patios traseros, balcones, azoteas, playas silenciosas y campos abiertos, telescopios se ajustaban y teléfonos se levantaban hacia la noche, las redes estaban llenas de transmisiones en vivo, familias completas señalaban las estrellas.

 

Todos esperando.

 

El fenómeno no ocurría todos los años, ni siquiera todos los siglos.

 

Pero esa noche, las dos luces aparecieron, primero como dos puntos diminutos en la bóveda oscura.

 

Luego comenzaron a moverse.

 

Giraron una alrededor de la otra, describiendo espirales luminosas. Sus resplandores se entrelazaron como cintas de luz, formando círculos y arcos imposibles en la profundidad del cosmos. Durante unos segundos, quizá minutos, parecieron danzar en perfecta armonía, como si compartieran un lenguaje antiguo que ninguna mente humana podía comprender.

 

Y entonces, en un último giro brillante…

 

Desaparecieron.

 

La oscuridad volvió a ocupar su lugar.

 

En la base de la NASA, alguien comenzó a aplaudir, después otro y otro más.

 

Pronto la sala entera estaba llena de aplausos, como si el universo pudiera escuchar aquel pequeño homenaje humano, como si el cosmos mereciera ser felicitado por tanta belleza.

 

A ese fenómeno, los astrónomos lo habían bautizado con un nombre que pronto el mundo entero repetiría con fascinación:

 

La Órbita Eterna 

 

El encuentro de dos estrellas que, contra todas las probabilidades del universo… siempre encontraban la manera de volver a orbitarse.

 

ORBITA