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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-03-15
Words:
1,369
Chapters:
1/1
Kudos:
4
Hits:
151

La venida del señor.

Summary:

sirius ha pecado de la mejor manera.

Notes:

hey, está obra salió de las pinturas de un artistas mexicanos, es una exposición llamada "La venida del señor".

es puro porno, nada más.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

𝐋𝐀 𝐕𝐄𝐍𝐈𝐃𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐒𝐄𝐍̃𝐎𝐑 ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ                   

ㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ

 

regulus permanecía sentado en el pequeño compartimento del confesionario, el corazón latiéndole con una mezcla de anticipación y miedo sagrado. la madera oscura olía a incienso viejo y a cera de velas apagadas; la luz que se filtraba por la rejilla era tenue, dorada, como si dios mismo estuviera mirando de reojo. llevaba la sotana negra completa: la tela pesada caía hasta sus tobillos, cubriendo los pantalones oscuros y la camisa que había elegido esa mañana con sirius. no era sacerdote. nunca lo sería. pero esa mentira, esa farsa perfecta que habían urdido juntos, era la única forma que tenían de tocarse sin que el mundo —o su familia— los destruyera. en la casa muggle donde crecieron, la religión no era una fe: era una cadena. misas diarias, rosarios al amanecer, confesiones obligatorias. y ellos, los hermanos black, habían convertido esa cadena en su refugio secreto.

 

sus dedos temblaban ligeramente sobre el borde del asiento cuando oyó los pasos. pesados, seguros, inconfundibles. sirius. el sonido de las suelas contra el suelo de la capilla abandonada que habían elegido para su juego resonó como un eco en el pecho de regulus. luego, el crujido de la rodilla al arrodillarse al otro lado de la rejilla.

 

──────perdóname, padre, porque he pecado ──────la voz de sirius llegó baja, ronca, cargada de esa culpa fingida que ambos sabían que era puro teatro──────. mi pecado es el peor que puede existir. he deseado… he profanado a mi propio hermano.

 

regulus cerró los ojos un instante. el calor subió por su cuello. sabía exactamente lo que venía, pero escucharlo así, con esa voz quebrada que sirius fingía tan bien, le encendía la sangre.

 

──────continúa, hijo mío ──────respondió, imitando a la perfección el tono grave y sereno de un sacerdote. su propia voz le sonó extraña, como si perteneciera a otra persona.

 

sirius respiró hondo al otro lado.

 

──────cada noche lo miro dormir y pienso en tocarlo. en besarlo donde nadie más puede verlo. en… en profanar su pureza. me siento culpable, padre. me arrodillo frente al crucifijo y rezo, pero mi mente vuelve a él. a su piel, a su olor, a cómo se estremece cuando rozo su mano “por accidente” en la mesa familiar. es mi hermano. sangre de mi sangre. y aun así… lo deseo más que a la salvación misma. creo que ya estoy condenado.

 

el silencio que siguió fue espeso, cargado. regulus sintió cómo su pulso se aceleraba, cómo la tela de la sotana se pegaba ligeramente a su espalda por el sudor. pensó en todas las veces que habían tenido que esconderse: en el sótano de la casa, en el coche familiar aparcado lejos, siempre con el miedo de que su madre entrara con el rosario en la mano. pero aquí, dentro de esta caja de madera, eran intocables. dios —o quien fuera— era su cómplice.

 

──────todos tenemos pecados, hijo ──────dijo regulus con voz firme, aunque por dentro ardía──────. desear a tu hermano no es el peor de ellos. el verdadero pecado sería negarlo. dios nos creó para amarnos los unos a los otros… y en vuestra familia, ese amor es sagrado. acércate. ven al otro lado. deja que te absuelva como es debido.

 

oyó el movimiento al otro lado. la puerta del confesionario se abrió con un crujido suave. sirius entró, alto, imponente, con la camisa blanca desabotonada en el cuello y los rizos negros cayéndole sobre la frente. sus ojos grises brillaban con esa mezcla de devoción fingida y hambre real. sin decir nada, cayó de rodillas frente a regulus, justo entre sus piernas, como un penitente perfecto.

 

regulus extendió la mano y la hundió en los rizos de su hermano. eran suaves, cálidos, vivos. los acarició con lentitud, como si estuviera bendiciendo.

 

──────está bien ──────murmuró, la voz todavía impostada pero ya más baja, más íntima──────. debemos guardar la pureza entre nuestra familia. es una tradición antigua, una que la iglesia no conoce del todo… pero que dios entiende. el amor fraterno es el más puro cuando se consagra en secreto.

 

sirius levantó la vista. sus labios rozaron el borde de la sotana.

 

──────bendíceme, padre ──────susurró, y el doble sentido hizo que regulus sintiera un latigazo de placer directo en el vientre.

 

los labios de sirius empezaron a besar la tela negra sobre las rodillas de regulus. besos suaves al principio, casi reverentes. luego más firmes, subiendo por los muslos. la tela de los pantalones debajo de la sotana era delgada; regulus sentía cada presión, cada aliento caliente a través de ella. sus manos se aferraron a los rizos con más fuerza.

 

──────sirius… ──────jadeó, olvidando por un segundo el personaje.

 

pero sirius no se detuvo. sus besos subieron más, más, hasta llegar al centro. regulus sintió la boca de su hermano presionando contra la tela justo sobre su entrepierna, donde ya estaba duro, palpitante, traicionándolo. un gemido bajo escapó de su garganta.

 

los dedos de sirius, hábiles y seguros, desabrocharon el cinturón con reverencia. bajaron la cremallera. la sotana se abrió como una cortina negra. los pantalones y la ropa interior fueron deslizados hacia abajo con cuidado, hasta que el miembro de regulus quedó expuesto al aire fresco de la capilla. estaba caliente, pesado, la punta ya brillante de anticipación.

 

sirius lo miró como si fuera una reliquia sagrada.

 

──────perdóname… ──────susurró de nuevo, y sin esperar respuesta, tomó el miembro en su boca.

 

el calor envolvió a regulus por completo. la lengua de sirius era suave y experta, rodeando la cabeza, bajando despacio. regulus echó la cabeza hacia atrás contra la madera del confesionario, un jadeo ahogado escapando de sus labios. sus dedos se enredaron con más fuerza en los rizos negros.

 

──────avemaría… ──────murmuró entre dientes, intentando mantener el ritual, aunque su voz temblaba──────. dios te salve, maría… llena eres de gracia…

 

sirius chupó más profundo. la succión era perfecta, húmeda, rítmica. cada vez que bajaba, la garganta de su hermano se contraía alrededor de él, enviando ondas de placer que subían por la columna de regulus hasta hacerle temblar las piernas. sentía cada lamida como un acto de contrición y a la vez de profanación deliciosa.

 

──────padre nuestro… que estás en los cielos… ──────continuó regulus, la voz entrecortada, casi un gemido──────. santificado sea tu nombre…

 

sus caderas se movieron por instinto, buscando más profundidad. sirius lo tomó todo, sin arcadas, con devoción absoluta. una mano de sirius subió por el muslo de regulus, acariciando la piel sensible bajo la sotana, mientras la otra sujetaba la base de su miembro, masturbándolo al ritmo de sus labios. el sonido húmedo, obsceno, llenaba el confesionario: succiones, jadeos ahogados, el roce de la tela.

 

regulus sentía que se deshacía. el placer era demasiado intenso, demasiado prohibido. sus pensamientos se fragmentaban: es mío. mi hermano. mi pecado y mi salvación. nadie más lo tendrá nunca. el calor en su vientre crecía, apretado, inevitable.

 

──────…y líbranos del mal… ──────susurró, casi sollozando las palabras del padre nuestro.

 

sirius aceleró. la lengua presionó justo debajo de la cabeza, succionando con fuerza. regulus sintió el orgasmo subir como una oración final.

 

──────sirius… ──────gimió, rompiendo el personaje por completo──────. estoy… voy a…

 

no pudo terminar. el placer explotó en su boca abierta. se derramó en la garganta de su hermano con espasmos largos, intensos, mientras murmuraba incoherentemente:

 

──────…amén… amén…

 

sirius tragó todo sin derramar una gota, limpiándolo con la lengua después, suave, reverente. cuando levantó la vista, sus labios estaban hinchados y brillantes.

 

regulus, aún temblando, acarició de nuevo los rizos de su hermano. su voz salió baja, satisfecha, cargada de esa ternura que solo se permitían en secreto:

 

──────has sido expiado de todos tus pecados, sirius. ve en paz… y vuelve pronto a confesar.

 

sirius sonrió contra su muslo, depositando un último beso casto sobre la piel.

 

────── siempre volveré, padre ──────susurró──────. mi pecado favorito eres tú.

 

 

Notes:

un poco precoz, pero salió de mi cabeza. en fin, subiré uno más extenso de valaerion, mi ship favorito de akotsk