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Too in love to die

Summary:

Cuando los diplomáticos vuelven a Paradis y son puestos en un arresto domiciliario, Mikasa emprende un viaje para visitar a sus camaradas, compartiendo experiencias para dejar de luchar contra los recuerdos y el dolor. Con un corazón más ligero, se adentra a un camino de autodescubrimiento donde debe decidir si seguir luchando contra la negación de nuevos sentires.

Notes:

Quería celebrar la confirmación de la confirmación de que Mikasa y Jean si quedaron juntos, así que este fanfic es sobre como este romance se fue desarrollando y como vivieron el resto de sus vidas.

El tema de duelos complicados y sus implicaciones se verá durante toda la historia. Lamento si la narración es horrible, no he escrito en mucho tiempo, creía que las personas aún usaban ff.net, pero, veo que no es así. Aprecio cualquier comentario que ayude a improvisar, pues, cualquier cosa realmente.

Será una historia muy lenta, asi que si estan aqui por los tags, tengan paciencia. Llegaremos ahí.

Chapter Text

 

 

Se podría afirmar que es mediante el sufrimiento que el ser humano adquiere la oportunidad para mejorar en diversos aspectos de su vida, porque le permite tener conciencia y responsabilidad acerca de su vida y, por ende, hacer algo por ella. Sastre (2012)

 


 

Cuando Mikasa diviso las distantes figuras, su corazón dio un vuelco.

'Armin' murmuró mirando la pequeña tumba. 'Es Armin, Eren, ha vuelto con nosotros' volvió la mirada y decidió esperar un poco para darles el tiempo de acercarse. No tardó mucho en ponerse de pie y cuando pudo distinguir los rostros un poco más, sintió las lágrimas acumularse y comenzó a correr hacia ellos, fácilmente agitada, grito su nombre, quien también corrió hacia ella y le abrazo. Oculto su rostro en su cuello, un aroma muy distinto al que recordaba la recibió, extrañamente intenso, y difícil de identificar. Su cabello, extraño a primera vista. El resto del grupo se detuvo al llegar hacia ellos, brindándoles su espacio. Después de un momento, sintiéndose satisfecha, alzó la mirada, y saludo a Connie y después a Jean de la misma forma y saludo con un gesto de manos al resto, no por una sensación de extrañeza, sino porque encontraba que su relación con Annie y el resto era de respeto, más que de fraternidad. Todos se veían completamente diferentes, el semblante de Connie siendo el más notorio para ella. La sensación de vacío a la que se había acostumbrado se hizo más presente mientras era reemplazada con la alegría de verlos.

Los comenzó a guiar a la cima del campo, preguntando por su viaje y recorrido al lugar, cuando los semblantes de todos cambiaron a uno de cansancio.

- Quiero dejar los detalles de nuestra reunión para después - inicio Armin - Hay mucho que decir sobre lo que sucederá ahora, en la Isla -

- La reina nos recibió en el puerto y nos aclaró que habrá una audiencia en los siguientes días. Estaremos bajo su protección, hasta entonces - Prosiguió Connie.

- ¿Qué? ¿De que hablan? - Respondió Mikasa.

- Te daremos detalles pronto - Aclaró Jean, tratando de calmar cualquier ansiedad que Mikasa podría tener.

Los pasos de Armin se volvieron lentos al divisar tan cerca la tumba de Eren, su mirada fija en esta y la inscripción, no tenía que decir nada. ‘Siempre detrás de ti’ pensó para sí. Estiro su brazo tras de sí y Mikasa y Annie tomaron un paso hacía él al mismo tiempo. Se miraron entre ellas y Annie rápidamente se apartó. 'Supongo que es normal' pensó Mikasa 'llevan más tiempo juntos ahora'. Armin tomo la mano de Mikasa y esta poco a poco rodeo su brazo, envolviéndole, la respiración de este volviéndose más profunda, el cosquilleo en su nariz indicando su deseo de desahogo.

No es que no haya tenido la oportunidad de pensar en Eren, era lo único que hacía, estaba presente en los discursos, en los edificios, en cada cosa nueva que experimentaba, las bellas zonas naturales que florecían, en cada grito de frustración que dejaba salir cuando alguien tergiversaba sus palabras, su propósito y sobre todo en las palizas y las amenazas que llego a enfrentar más de una vez por los pueblos, las personas indignadas con su presencia. Pero no lloró, no de inmediato, sintió a Mikasa apoyar su cabeza en su hombro y comenzó a sentir la zona fría, eran sus lágrimas, y ante la vista no contuvo las suyas. Nadie habló, y después de unos momentos Jean y Connie se les unieron, tomaron sus manos, entrelazando sus dedos. Sintieron la brisa, admiraron la tumba, el árbol, la vista, había una comodidad en el silencio y complicidad entre ellos. Annie se abrazó a sí misma, no compartiendo la misma nostalgia que el resto. Reiner apoyo su mano en su hombro un instante, compartían algunas memorias, el rostro de este parecía desubicado y pálido. Poco después Armin giro en su dirección invitándola a estar a su lado, y esta acepto. Todos se dispersaron y tomaron un lugar, Armin y Mikasa tomando asiento a cada lado de la tumba. Pieck, quién parecía más bien aburrida, bajo la pequeña cesta de membrillo y saco de ella una botella de vidrio. Vino de ciruela. Connie y Reiner fueron los primeros en acercarse para servirse una copa, alegando sobre la dificultad de llegar a donde estaban, el clima que indicaba el inicio de la primavera, de lo que harían después. Cuando Annie paso un vaso con la bebida hacia Mikasa, esta le agradeció.

- No recuerdo en lo más mínimo si Paradis contaba con la fruta o no, o si ya hay comercios entre océanos que la reina permita, pero, es de ciruela – Le explico, sin mucho interés más que el de entablar conversación.

- En un poco ácido- comentó Armin.

 Mikasa les dedico una pequeña sonrisa, y decidido posar la bebida frente a la tumba, ante las miradas de todos. No era común en Paradis dejar ofrendas que no fueran flores, y definitivamente no dejaban comida o bebidas en estas, culturalmente nació desde el cuidado de los recursos limitados de la isla y no permitir el saqueo en los cementerios. También la preservación del cuerpo de la persona se consideraba de suma importancia espiritual, las flores y en raras ocasiones las velas, eran dejadas para simbolizar un renacimiento y la iluminación del camino, por lo que el gesto capto la atención de todos.

- La pobre perdió la cabeza - murmuró Pieck por lo bajo. Jean, quien había estado sirviendo una segunda copa, no pudo sino lanzar una mirada de cansancio y desaprobación.

- Definitivamente eres una mujer muy cruel, Pieck Finger - respondió, y sin elaborar más se alejó con las manos llenas, dejando a Pieck con una mirada de confusión, como si su respuesta, no tuviera nada que ver con lo que trataba de decir, así que solo dejo el vino en la canasta y se alejó un par de pasos, dándoles la espalda.

Jean llamo a Mikasa por su nombre, entregándole una segunda copa. Ella lo recibió pero no lo probó, ante esto, Jean se dejó caer a su lado manteniendo una distancia que les permitiera verse las caras.

- Sería una pena que no te gustará, Armin pasó mucho tiempo escogiendo pequeños regalos estos años. Varios de ellos - toco con su dedo índice su propia copa, creando un tintineo sobre el cristal - bebidas como esta -

- Me lo comentó en las cartas - respondió.

- Yo también quise traerte algunas cosas, ¿tengo entendido que Historia te brindo una casa en Shiganshina?, espero tengas el espacio suficiente - bromeo.

-Tengo espacio de sobra – Mikasa suspiró, acercando sus piernas hacia su pecho, como si buscara hacerse más pequeña y ajusto su bufanda - es cerca, de donde nuestra casa solía estar. No esperaba una vivienda tan grande y una pensión de por vida cuando volví. Pensé que tendría que ocultarme en las montañas para alejarme del caos - Jean la miraba hablar y notaba en su rostro facciones más redondeadas, un tono de voz bajo y tímido que le daban una impresión de delicadeza no muy característica de la Mikasa que recordaba.

- Tal vez hubiera sido mejor así – Oculto la mitad de su rostro en la bufanda, aún con su vaso en mano.

- ¿A qué te refieres? - Indagó él, mientras se ponía de pie nuevamente, esta frase en si haciéndole pensar en lo peor, esperando estar equivocado. Miró a Armin, quién parecía atento, pero no estaba diciendo nada. 'Él sabe' se dijo a sí mismo. Tal vez a través de las cartas.

- Historia no me dio la casa directamente, fueron los Jeageristas. Me encontraron después de unas semanas de llegar aquí, solo me reunieron en una oficina del palacio para hacerme saber que de todas las cosas que quisieran hacer, solo necesitaban guardar apariencias. Historia me explicó después que, debería tener un perfil bajo de ahora en adelante- cuando termino, Jean se llevó una mano a la frente, frustrado, y se tomó un momento antes de responder.

- ¿Quieren decorar más su farsa con una audiencia para nosotros? - se preguntó.

- Son agentes de la paz, es su oportunidad para colgarse de su atención - Respondió ella, sin mirarle. Dio un suspiro largo, y finalmente prestando atención al vaso que tenía en mano, decidió darle un sorbo. No sabía si le gustaba o no al inicio, tenía una preferencia por las cosas dulces, pero esto no era completamente placentero, era agridulce, con un par de sorbos más, se dio cuenta de que, al ajustar su paladar, el sabor era hasta agradable, sonriendo a medias.

Era como había predicho Armin, los Jeageristas necesitaban información.

 Jean les dio la espalda por un momento, admirando la ciudad desde lo alto, el mundo sin muros.
‘Con que esta era la vista que en realidad deseabas’

La tarde avanzó con mucha facilidad para todos y comenzaron a planear a donde iría cada uno, mientras los demás hacían los planes, Mikasa se posaba frente a la tumba, observando, tenía la sensación de estar dejando solo a Eren. Se sentía sumamente conflictuada ahora que tenía que partir, no podía dejar de sentir este hormigueo en sus manos, el vacío en su pecho, ese dolor tan conocido que le hacía cambiar su respirar. Cubrió su rostro con ambas manos por unos segundos, tratando de calmarse, pensó que el sentimiento era diferente al resto de sus visitas, ahora que todos estaban aquí. De alguna forma, la creencia de abandono se sentía más real, más intensa. Sintió una mano tocarle el hombro, Jean mirándola con preocupación, no le preguntó si estaba bien, se sentía implícito, él sabía la respuesta sin preguntar. Mikasa negó con la cabeza, este le tomo una de sus manos y le dio un pequeño apretón antes de soltarle lentamente, para que ya no ocultara su rostro.

- Volveremos - Dijo Jean, mirando a su misma dirección, Mikasa no estaba segura de a quién se lo decía, a ella o a Eren, pero decidió apoyarse en su compañía.

Se despidió mentalmente de Eren, dedicándole una última mirada antes de comenzar a descender con el resto del grupo.

 


 

La cocina de Mikasa nunca había sido tan caótica, miró a través de la ventana y puerta que daban al patio, Jean le pedía a Armin no quemar nada de lo que había en la estufa de leña, Connie y Reiner picaban verduras, y discutían acerca de la forma y el grosor que debían tener y las chicas trataban de elegir bebidas desde las grandes cajas de madera que Mikasa mantenía en su alacena, no siendo capaces de encontrar lo que buscaban. Comenzó a colocar los platos y cubiertos en su mesa de madera exterior al no contar con el espacio en su comedor, el que había sido secuestrado por sus visitantes.

'Esto se siente normal' pensó para sí misma. Le recordaba a sus días como cadete cuando todos debían cocinar para sus compañeros. No recordaba la última vez que había comido en compañía de todos sus antiguos camaradas. Comenzó a colocar lámparas alrededor del patio, las que utilizaban aceite para iluminar el lugar, pensó que se vería lindo. Miró alrededor y cortó algunas de las flores silvestres que crecían alrededor, encontró una botella vacía, de las que se tornaban de un café oscuro al dejarlas en el sol sobre uno de los barriles apiñados en su pared, introdujo las flores y las coloco al centro de la mesa. Este detalle no la convencía, pero como no le permitían que ayudará en algo más, supuso que mantener sus manos ocupadas estaría bien.

- Muy romántico, Ackerman - La voz de Annie apareció detrás de ella con una botella de forma curiosa en mano en el marco de la puerta, Pieck no muy lejos con una pequeña bandeja de madera con pan.

- Tu sabrías de ello - Le respondió, tomando la botella de sus manos y examinándola un poco más de cerca. Annie solo frunció el ceño, ligeramente sonrosada.

- Oh, sí que lo sabe - siguió Pieck, acercándose al rostro de Annie y alejándose rápidamente para dejar el plato en el centro.

- ¿Qué significa eso? - Dijo Annie, molesta, con ambas manos a la cadera.

Mikasa y Pieck se sonrieron para sí mismas. Annie se vio interrumpida por la aparición de Connie y Reiner detrás de ellos quienes le pedían el pase, dejaron la ensalada de colores brillantes y la que pudo reconocer como ensalada de patatas.

- Creo que lo entiendes, Annie – Comenzó Connie con apenas una sonrisa, comiendo un pedazo de zanahoria picada que tenía consigo. Reiner considero mencionar lo impresionante que era que pudieran mantenerse escondidos del público, cuando el resto mantenía su educación al fingir que no llegaban a escuchar algunos sonidos comprometedores en las noches del barco u hoteles, pero finalmente se contuvo al recordar que ya no tenía la habilidad de sanar heridas como antes.

Armin y Jean aparecieron detrás con un plato enorme y cubierto que dejaron en el tronco de un árbol que estaba cerca, donde Mikasa solía corta la leña, asegurando que estaba demasiado caliente, pero insistían en comenzar en servir.

- Pensaba que el experto en romance era Jean - Comentó Pieck - ¿Recuerdan a esa chica de Karifa? –

- ¿O la de Lago? – Menciono Reiner - ¿Qué excusa nos dio, ‘una mujer interesada en participar en los convenios de paz a través de su compañía?’ -

- Bastardos ¿de qué están hablando? - grito Jean desde su lugar – Eran reuniones para los convenios de paz, gracias a ella las mantas de choque fueron incluidos en la ayuda humanitaria – No entendía el cuál era el afán de humillarlo frente a todos.

- Te agradecemos los sacrificios de esas noches para la causa – Comentó Connie.

Con el estómago vacío y el aroma de la comida inundando, comenzaron a emplatar, orgullosos del aspecto de cada uno de sus platillos, Mikasa siendo la anfitriona, se sentó en uno de los extremos de la mesa, con Jean y Armin a su lado, después Annie, Connie, Reiner y finalmente Pieck. La ensalada brillante capto su atención, y su tenedor aterrizo en una pieza de color violeta, reconocía la lechuga, el pepino y la zanahoria, pero el resto de las hojas verdes y este ingrediente en particular eran extraños, además del líquido que los cubría.

-Lo siento Mikasa, tendrás que usar bien tus dientes, este idiota no reconoce lo que es un tamaño apropiado para bocados - Connie parecía genuinamente irritado por esto, y Reiner se limitó a lanzarle un '¡Hey!'

- No estoy segura de que...- Comenzó Mikasa.

- Quise traerte esto para que pudieras probarlo, se llama betabel, descubrí que crece en climas no muy distintos a los de aquí, por si alguna vez te interesaba agregarlo a un huerto - Explicó Armin, quien, a decir verdad, fue de las primeras cosas que busco al llegar a la residencia, está siempre habló de una vida en el campo sembrando vegetales, para tener una vida tranquila como la de sus padres. Y supuso, que mientras su hogar tuviera el suficiente espacio, Mikasa buscaría la forma de cumplir este sueño, pero para su desconcierto, mientras que, si contaba con todo lo necesario, la casa de Mikasa era tranquila y apenas si tenía los suficientes objetos para decir que el lugar no estaba abandonado. Podría ser que haya cambiado de opinión. Armin no podía ver otros motivos para ello. - Es increíblemente fresco – el ánimo.

Mikasa dio un bocado y su expresión fue de sorpresa, realmente era bueno.

- Sabe un poco a tierra - dijo al final - ¿Por qué no estas comiendo el tuyo? - le cuestionó.

- Lo haré - mintió, mientras que el resto se reía por lo bajo.

Jean le llamo, no queriendo esperar más - Prueba el cordero, utilicé algunas especias que pensé podrían gustarte, cuando estábamos por el medio oriente, encontré demasiados, de colores intensos, se veían realmente increíbles - Mikasa hizo lo que le pidió, y para su sorpresa, pudo saborear algo ahumado y un poco salado, hubo un tiempo en el que había estado teniendo problemas para distinguir los sabores en la comida, pero su condición fue mejorando. El sabor de la carne era intensa y muy diferente a lo que conocía. Miró a Jean y asintió con la cabeza en aprobación.

- Puedes sentirlo- le respondió.

- Jean podía sentirlo en su nariz, no dejaba de estornudar - Comentó Reiner.

- Todos lo estábamos - Aclaro Annie.

Mikasa agradeció a ambos chicos y comentó tener suficientes regalos para los siguientes años. Hablaron de todo lo que aprendieron, de lo que más los había sorprendido, las vestimentas, los idiomas, la gastronomía y sus avances en medicina, incluso los animales. En la mayoría de las ciudades con las que habían logrado establecer contacto al iniciar su viaje, había grupos que los acusaban de hipócritas, de cómo sus mensajes y acuerdos no tenían en consideración el dolor de los estragos que esa guerra habían ocasionado. Visitar lo que alguna vez fue cada nación era con el propósito de conocer lo que brindaría paz a los pueblos y lo que eventualmente ayudo en los acuerdos humanitarios. Poco a poco fueron reconocidos como un símbolo que respetar. Mencionaron lo aterradores que podía llegar a ser los atracados, las amenazas, y Armin dio detalles de la vez que un radical logro golpearle en una conferencia gubernamental en una ciudad de Marley para el horror de Mikasa. Todos tenían experiencias diferentes en el mismo escenario, el cómo fue vivido y Mikasa podía verlo todo a través de ellos.

- En la audiencia – comenzó Armin, después de un rato de terminar la cena - debemos encontrar que es lo que los Jeageristas están dispuestos a negociar. No pueden matarnos sin dar una mala impresión ante el mundo y perder la oportunidad de recibir ayuda del exterior. Creo que por eso te perdonaron, Mikasa. No es solo tu relación con nosotros y la reina, están comprando tu silencio. Por lo que pude ver hoy, buscan demostrar que tienen el control absoluto -

- ¿Y no es así? - cuestiono Pieck - Su monarquía parece ser solo simbólica, veo a un montón de hombres gritando y desfilando en cada calle, preparándose para otra guerra que no existe -

- Nuestro trabajo es hacerles saber lo que el mundo está dispuesto a hacer por Paradis con el tratado de paz – Le recordó.

Pieck dejo caer su cabeza entre sus brazos descansando sobre la mesa, suspirando, en parte por el cansancio, deseando intensamente que este fuera su último trabajo en años.
- Yo solo quiero que esto termine y volver a casa pronto – respondió. Connie asintió en acuerdo, compartiendo la sensación de desespero, el sentir tan lejos la culminación su trabajo.

- Jean y yo solo queremos poder asegurar que nuestras familias continúen bajo el resguardo de Historia, en caso de que nos exilien -

- ¿Qué? - Mikasa no estaba segura del porque esa siquiera podría ser una opción que considerar y se preguntó si había información que no estuvieran compartiendo con ella. Miró alrededor, todos miraban la mesa.

- Negociaremos que Paradis acepte ser parte de un tratado de paz internacional y nos asigne como sus intermediarios, nuestra estadía permanente aquí, y la posibilidad de que ellos vuelvan a Marley. Somos traidores, criminales de guerra, y asesinos. No será fácil apagar la única fuente que alimenta a los Jeageristas, su deseo de venganza - El semblante de Connie era el mismo que Mikasa había notado en el campo, inexpresivo, irritado.

- ¿Qué pasó exactamente, cuando los Jeageristas te encontraron? - preguntó Jean.

Ahora era Mikasa quien miraba a la mesa, pero se preguntaba porque lo pensaba tanto cuando realmente no había mucho que decir. Recordó el día entero que se quedó dormida en el árbol después del entierro, pero no había necesidad de mencionarlo.

-Como dije, después de unos días de llegar comencé a buscar el paradero de Historia y en el recorrido, hubo un par de personas de la antigua legión que me reconocieron, no parecían seguros. Tuve suerte de llegar a ella antes de que ellos llegaran a mí. Se convoco una audiencia en el palacio, pero solo había un par de personas en un salón. Preguntaron sobre lo que había pasado en el fuerte de Salta pero no importaba lo que les dijera ninguna respuesta parecía satisfacerles - Mikasa recordaba la sensación de opresión en el pecho de ese momento, lo mucho que trataba de cuidar que sus palabras no delataran sus acciones reales, pero era extremadamente confuso – Un hombre que se hacía llamar Hamzi Kadar fue quién permitió marcharme. Antes de que saliera por la puerta, menciono algo extraño: ‘la idea de la paz es construida con ilusiones, creo que el retumbar ha sido la última ilusión del mundo’- Esto captó la atención de Armin – Historia volvió a mí con documentos. Me explico que ya no era un soldado, los Jeageristas ofrecieron esto y ella firmo el acuerdo. También menciono que a partir de ese día estaría bajo su protección – Mikasa guardo silencio un momento, esperando que eso hubiera sido suficiente para su compañía, pero seguían mirándola, expectantes. ‘Oh, quieren saber sobre mí’- Esta residencia fue de las pocas que seguían intactas después de que cayeron los muros, y realmente no había muchas personas establecidas, demasiados heridos, incontables cuerpos. Varias noches se iluminaron con las fogatas para las cremaciones. Me quedé en el primer orfanato de Historia hasta hace un año, cuando establecerse aquí fuera sostenible –

- ¿A qué te refieres con el primer orfanato de Historia? - Indago Reiner

- Había demasiados huérfanos. Inauguro un segundo orfanato al norte de la isla – El tono de la conversación se había dirigido inevitablemente a donde todos esperaban. Las consecuencias que la isla había sufrido.

Mikasa bebió de su copa, cuando se dio cuenta de lo suave que era el sabor del líquido, decidió que el champagne era su nueva bebida favorita, y siguió bebiendo, Jean ayudándole a rellenarla. Hubo un momento de silencio en donde cada uno ponderaba sus propias inseguridades sobre el futuro.

- No nos mataran, viviremos con la culpa bajo el título de diplomáticos – Menciono Pieck

- Mensajeros de la paz -Corrigió Armin

Pieck alzo su copa hacia él - Lo que sea – dijo con sarcasmo, y dio un sorbo.

- Seremos más que traidores - Agrego Reiner y sus compañeros de Marley asintieron. Había un aire de resignación ante lo que encontrarían próximamente, pero al mismo tiempo, encontraban cierto alivio en esta noche, las últimas semanas con aire frio del año hasta el invierno, había una extraña sensación de confort en la nostalgia que les había brindado el hablar, el estar juntos después de tantos años.

Las horas pasaron, y mientras el resto insistía en levantar la mesa, Reiner y Mikasa de alguna manera se quedaron solos en el patio.

- Siempre pensé que sería alguno de ustedes ¿sabes? especialmente tú - Las palabras de Mikasa confundieron a Reiner, quién se mantenía en su asiento sin responder - Terminar con su vida, y yo pasaría el resto de la mía cazándote – Este no se movió, solo la escuchó, incomodo. A Reiner le parecía que había construido una nueva armadura a su alrededor hecha de sus emociones de culpa y tristeza, y solía aparecer cuando era confrontado como ahora, le hacía sentirse petrificado.

- No entendía mucho, de lo que sucedía, en aquel entonces. No estaba segura de que hacer... Aún no estoy segura de que hacer… – Sus palabras resonaron con él, a través de esa armadura, porque nunca había visto a Mikasa como ahora, le recordaba a sí mismo. No le guardaba rencor ni le reclamaba, le hacía saber que estaba pérdida.

- Sigues avanzando... - Las palabras que alguna vez escucho como amenaza ahora sonaban esperanzadoras - hasta cumplir tu propósito. Con ellos. Y nosotros, si así lo deseas - Finalizo. Mikasa lo miró a los ojos más tiempo de lo que Reiner solía tolerar, sintió su rostro ligeramente cálido, inseguro. La verdad era que Mikasa trataba de controlar la sensación de hormigueo en sus manos, finalmente asintió y se levantó del lugar, hacia el interior, haciendo un gesto con su cabeza de seguirla.

Al finalizar la velada, todos comenzaron a retomar sus pertenencias preparándose para retirarse, Connie se las había arreglado para pedir carruajes que los llevaría al hotel designado en el que debían quedarse durante su estancia. Mikasa considero en ofrecerles pasar la noche con ella, admitía sentir un deseo de mantenerles cerca, le daba una sensación de normalidad que le había parecido perdido hacía tiempo, y parecía haber un acuerdo mutuo sobre las conversaciones pendientes que había entre ellos, pero entendía que contar con la protección de la reina no implica que podían tomarse libertades, debían ser responsables en su actuar, incluso si este era su hogar. Comenzó a preguntarse, como cambiarían las cosas si el tratado de paz lograba concretarse, ¿cómo sería la vida de cada uno a partir de hoy? ¿volverían a comer juntos como esta noche? en su corazón sabía que muy probablemente habrá cosas que impedirían esto.

Así que, al despedirse de la mayoría, se aferró a Armin y le pidió mantenerla informada de todo.

- Haré lo posible por quedarme. Espero seguir siendo tu vecino - y le sonrió con ternura. Se sintió conmovida y volvió a envolverlo en sus brazos. Cuando Armin se separó, pasó una carta, diciendo que contenía detalles del hotel.

Cuando miró a Jean acercarse, le llamo por su nombre, sonriendo, y lo abrazo, hundió su rostro en su cuello sin pensar, un aroma completamente diferente la encontró. ‘De verdad todos son diferentes de alguna manera’ pensó para sí. Cuando se separaron, Jean parecía algo apenado, y le extendió un papel con sus datos domiciliarios, le explico que entendía que Trost estaba a varias horas de distancia, pero que esperaba recibir alguna carta.

-Ten fe en nosotros - le pidió. Connie hizo lo mismo con su propia dirección, dijo que la esperaría en Ragako y podían visitar a Sasha juntos un día de estos, y ella aceptó.

Los carruajes comenzaron a alejarse en la soledad de las calles, Jean no dejaba de ver a Mikasa por la ventana hasta que su figura ya no era visible. Suspiro profundamente, completamente agotado.

- Cambio – Dijo Reiner al aire.

- ¿Quién de nosotros no lo ha hecho? - Respondió Connie, quien miraba por la ventana. Jean le siguió con la mirada, preguntándose si este tenía algún problema, había estado mostrando una actitud reservada y algo tajante desde que comenzaron su viaje a la Isla, después miro a Reiner quien solo se encogió los hombros. Jean iba a tomarle del hombro, cuando volvió a hablar -Hemos hecho hasta lo imposible para volver – Su voz era tranquila y baja, su mirada perdida – Y nada es como antes, me hace preguntarme, el motivo por el cual, todo termino - Jean alcanzo su hombro, en señal de apoyo.

-También yo, estoy harto de tener que dejar ir todo - Le dio unas palmadas antes de retirar su brazo. Jean se dejó echar en su lugar, al igual que Reiner, mientras Connie no podía dejar de ver el exterior. Las calles, la iluminación, la estructura de las casas, los soldados que patrullaban de vez en vez. Se preguntó como estarían todos en la villa, se preguntó cómo estaría su madre como muchas otras veces, las cartas donde le aseguraban que todo estaba bien no eran suficientes. ‘Esto nunca va a terminar’ pensó para sí, antes de imitar a sus compañeros.

 



Cuando Mikasa había terminado de prepararse para dormir, apago la vela que se encontraba en su mesa, y se quedó a oscuras en una habitación que consideraba demasiado grande para sí misma, mientras yacía ahí, intento agudizar su oído, tratando de captar ese sonido que aparecía de vez en cuando en el último año, al principio pensó que podrían ser los Jeageristas, pero no tenía sentido, pensó en los pocos niños que rodeaban su propiedad y en los vecinos, pero al preguntar, nadie sabía de qué hablaba. Solo a ella le molestaba escuchar el sonido de un hacha cortando madera en diferentes momentos del día, pero mientras se quedaba dormida, este nunca llego.