Work Text:
˗ˏˋVUDÚ / PARTE ÚNICAˎˊ˗
♡ ➛ Pareja: México!Enigma/Argentina!Alfa x Venezuela!Omega.
♡ ➛ Advertencia: Consentimiento dudoso, no normalizar, ni romantizar, estas conductas.
♡ ➛ Palabras: 885.
El mexicano observa con asombro aquella caja con listón que se posa sobre el frente de su puerta, se tuvo que agachar para tomarlo y alzar el objeto, percatándose de una nota de quien le había dejado aquello, vaya sorpresa se llevó al percatarse que aquello se lo enviaba Haití como un regalo, no entendía el porque, pero poco le interesaba las razones del extraño beta, además, regalo es regalo, y sería de mala educación ignorar un presente.
Con un estirón se volvió a colocar de pie, para entrar a su casa, cerrando la puerta con la pierna, mientras se dirige a uno de los muebles para poder sentarse sobre este y ver el contenido de la caja.
Al deshacer el moño y meter su mano, lo que sacó fue un extraño muñeco con la apariencia del venezolano, un pequeño omega, el cual había llamado su atención desde ya hace un tiempo, se podría decir que con algo de leve obsesión, pero sería exagerar un poco la situación, ya que sólo se dedicaba a tomarle fotos desde lo lejos y oler la ropa sucia que le robaba, nada del otro mundo; lastima que este ya fuese marcado por Argentina, pero poco le importa aquello, de seguro, cuando el alfa se descuide, iría y rompería el lazo que tenían como pareja para implantarle uno nuevo a Venezuela.
Fuera de todo aquello, el regalo le gustó.
No iba a desaprovechar el obsequio, así que analizó la vestimenta de este, quien porta un icónico vestido de la cultura venezolana, algo que le parecía tierno. Inconscientemente levantó la tela de este, para examinar todo el peluche, pero se sobresaltó al ver que los órganos sexuales bien detallados, al igual que los muslos con mucho relleno, Dios, no sabía si el haitiano le gustaba ser exacto con sus diseños o sólo es una broma de mal gusto.
No pudo evitar soltar una risa extraña, comenzando a jugar y manosear el juguete por pura diversión.
Por otro lado, muy lejos de ahí, Venezuela comenzó a sentirse extraño, percatándose de una incomoda sensación que le invade todo el cuerpo, como si alguien lo estuviera tocando indebidamente, y un fuerte escalofrió lo llenó al sentir algo húmedo en su orificio; por alguna razón siente como algo le aprieta los muslos, mientras que su cuerpo comienza a calentarse ante el tacto y la sensación, Dios ¿Estaba entrando en celo y no sabía? Bueno, jamás había sentido algo así en su época de calor, y aquello lo asustó un poco, al menos agradecía estar solo en casa.
México, por su parte, se divertía con el muñeco, suponiendo que aquello era un juguete sexual en miniatura.
Ante el muñeco, se le ocurrió una extraña idea pasar por su cabeza, así que desnudó por completo el objeto, mientras lo acaricia con detenimiento, pensando que se trata del mismo Venezuela y no un pedazo de tela con su apariencia, poco a poco, sus dedos se deslizaron por toda su espalda, hasta llegar a la parte trasera de este, jugando en el proceso y procediendo a introducir el primer dedo.
Así mismo, la respiración del omega se hizo cada vez más entrecortada, lanzándose de espalda contra la cama, mientras se abraza a si mismo para apaciguar toda la calentura en su cuerpo, rindiéndose ante el inesperado placer, y no pudiendo más, hasta soltar suspiro entre sus labios, obligándolo a alzar sus piernas de manera involuntaria.
Con fuerza aprieta las sábanas debajo de él, ahora le hubiese gustado tener al argentino cerca, quizás su ausencia era la culpable de sus dolencias placenteras, y acto seguido, una nueva punzada le atraviesa el interior, sintiéndose vacío por breves segundos, pero al poco tiempo creer que algo más grande se adentra en su zona.
Para este punto sentía que un enorme miembro comienza a entrar en él, y no era para menos, pues un Enigma está profanando un peluche con su apariencia.
Con fuerza aprieta aún más las sabanas, mientras muerde su labio inferior; intenta moverse de un lado hacia el otro con brusquedad, pero todo parece inútil, es como si una fuerza superior lo obligara a mantenerse en su sitio, ni siquiera cuando está con su alfa en momentos de intimidad se siente así.
Así mismo, el pene de México es casi tan grande como el tamaño del peluche, pues el objeto media treinta centímetros y el miembro del mexicano unos veinte centímetros, veinte centímetros que el verdadero venezolano siente de pies a cabeza.
Ya para este punto Venezuela no logra callar sus escandalosos gemidos, ni siquiera tenía la fuerza suficiente para quitarse la ropa y tirarla sabe Dios a donde, en momentos como estos sólo puede seguir apretando las sábanas mientras es vilmente penetrado por una fuerza invisible que no conocía, pero inconscientemente intenta pensar en el argentino, aunque se sentía mil veces mejor que cuando lo hace con él.
Al mismo tiempo se siente horriblemente mal cuando algo caliente y viscoso lo llena, mientras arquea inconscientemente la espalda; nada dentro él salía, pero está claro que puede percibirlo como si lo estuviese, más a la continuación de su propio orgasmo. Con cansancio, y aún sus piernas temblando, deja caer todo su cuerpo concha el colchón.
Un suspiro sale de los labios de ambos, aunque no lo supiese.
Broma o no, aquel fue el mejor regalo que había recibido en años.
