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My Hero Academia: Una Nueva Era

Summary:

8 años después de la guerra que lo cambió todo, Japón disfruta de una nueva era de paz y tranquilidad, donde los Héroes Profesionales y la sociedad trabajan juntos para asegurar un futuro mejor para todos. Pero, sin que nadie lo sepa, un nuevo mal surgirá y traerá muchos problemas a la sociedad moderna, especialmente para dos personas en particular: Izuku Midoriya y Katsuki Bakugo.

Notes:

Esta serie presentará un cambio importante en cuanto a su trama; si bien la acción, la aventura, la fantasía, la ciencia ficción, la comedia y el drama estarán presentes en la historia, el enfoque principal esta vez será el romance y la amistad, que se desarrollarán a través de las relaciones entre los personajes de la obra original.

Chapter 1: Cita con el Villano de Lodo

Chapter Text

Arco del Prólogo


2 de Agosto, 10:00 A.M. – Calles de Musutafu, Prefectura de Shizuoka.

El sol de la mañana iluminaba las concurridas calles de Musutafu. Entre una multitud de gente se podía ver cierto joven de pelo verde y ese es Izuku Midoriya quien caminaba a un paso apresurado. A sus 24 años, su presencia era imponente pero serena; vestía ropa casual que dejaba entrever la madurez de su físico. Sin embargo, lo más llamativo eran las marcas en su cuerpo que hacia clara cuál era su historia: las profundas cicatrices en sus dedos, el queloide que recorría su brazo derecho y aquellas marcas en su rostro, especialmente la que nacía bajo su ojo derecho y descendía hasta su barbilla, testimonio de las batallas que vivió hace 8 años de las cuáles se forjó la paz actual de la sociedad.

Consultó su teléfono con nerviosismo mientras entraba en la estación de tren. Tenía un asunto de suma importancia y no podía permitirse llegar tarde ni un solo segundo. Una vez a bordo del vagón, Izuku soltó un suspiro al subirse y sentarse mientras revisaba su teléfono.

—Bien, si no hay retrasos imprevistos, podré llegar a tiempo... —dijo Izuku para sí mismo.

De pronto, un estruendo metálico sacudió el techo del vagón. El metal se retorció y una masa viscosa y oscura se filtró hacia el interior. El Villano de Lodo, con su característica sonrisa maníaca y ojos saltones, emergió ante los aterrorizados pasajeros.

—Enserio, justo ahora —dijo Izuku cerrando sus ojos durante un segundo dejando escapar un suspiro de decepción absoluta.

Se levantó con calma y sujetó con firmeza el maletín blindado que llevaba consigo, el cuál estaba marcado discretamente con el número "18".

—Oye, tú. Deja a los pasajeros en paz —dijo Izuku, elevando la voz para atraer la atención del criminal.

El villano se giró, listo para atacar, pero al ver el rostro del joven, su expresión de triunfo se desmoronó. Sus ojos se abrieron con un pavor absoluto.

—¡¿T-tú?! ¡No puede ser! ¡¿Aquí?! —exclamó el villano, retrocediendo en su propia masa.

Sin decir una palabra más, Izuku activó el mecanismo de su maletín. En un parpadeo, la tecnología de nanomáquinas comenzó a desplegarse, recorriendo sus extremidades y torso. El metal verde con detalles naranjas se acopló a su cuerpo; una larga capa amarilla, similar a la de Gran Torino, brotó de su espalda ondeando con fuerza, mientras sus botas rojas y amarillas emitían un leve zumbido de potencia.

En segundos, Izuku Midoriya se había puesto su traje blindado para actuar como el One For All Hero: Deku.

Preso del pánico, el Villano de Lodo no intentó pelear; se impulsó hacia el agujero del techo por el que había entrado para escapar. Deku no perdió tiempo y saltó tras él, aterrizando sobre el techo del tren en movimiento.

—¡Es inútil que huyas! —exclamó Deku, extendiendo su brazo.

De sus guanteletes se disparó la réplica artificial de Látigo Negro con los cables mecánicos retráctiles de energía verde buscando atrapar al villano, pero la naturaleza líquida del enemigo hizo que los látigos simplemente lo atravesaran sin sujetar nada sólido.

—¡Ja! ¡Tus juguetes no pueden atrapar lo que no pueden tocar, héroe! —se burló el villano mientras se deslizaba por los costados del tren.

La persecución continuó durante varios minutos, con Deku calculando cada salto y movimiento. De repente, los frenos del tren chirriaron con fuerza, deteniéndose por completo en la estación Tatooin. El impacto de la frenada sorprendió a ambos, pero el villano aprovechó la confusión para saltar hacia las calles del distrito comercial.

Deku lo siguió de cerca, volando a baja altura gracias a los propulsores de sus botas. Abajo, los civiles se detenían asombrados, señalando al cielo.

—¡Miren! ¡Es Deku!

—¡Está persiguiendo a un villano!

—¡Increíble! ¡Es el! ¡De verdad!

El villano, sintiéndose acorralado por la mirada pública, se desvió hacia un callejón estrecho y oscuro. Deku aterrizó en la entrada y se detuvo frente al callejón.

—Uhm, un espació reducido cerrado ese sería el lugar perfecto para tenderle una emboscada a tu enemigo... No tengo tiempo para esto, necesito terminar con esto pero ya—dijo Deku tras analizar la situación solo para decidir entrar de una vez al callejón.

Sin embargo, al observar las paredes de ladrillo y la penumbra del lugar, un escalofrío de nostalgia lo recorrió.

—Este lugar... —dijo Deku—. Me recuerda a cuando yo, Ida y Todoroki nos enfrentamos a Stain en Hosu... No es un buen recuerdo que digamos.

Avanzó con cautela hacia el centro del callejón. El silencio era absoluto, demasiado pesado. Se detuvo y miró hacia arriba. Una sola gota de lodo cayó justo frente a sus pies y se vió al villano lanzándose desde las alturas en un ataque envolvente.

—¡AHORA TE TENGO HÉROE! —gritó el villano.

Pero afortunadamente Deku logró reaccionar por instinto al instante con el activando la versión artificial de Flotar haciendo que sus botas propulsoras lo empuje hacia atrás seguido de su mochila propulsora activandosé en su espalda lo que lo detuvo y lo posición a una distancia segura del villano.

—Tu sigilo has mejorado bastante en estos últimos años, pero eso no será suficiente —dijo Deku con seriedad.

—¡Cállate! ¡No volveré a la cárcel por culpa de un niño con un traje caro! —bramó el villano, lanzando varios proyectiles de lodo hacia el héroe.

Mientras esquivaba los ataques con movimientos fluidos, saltando de pared en pared, la mente de Deku se encontraba pensando en otra cosa.

—Ahora que lo pienso enfrentarme a tipo otra vez, me hace recordar cómo empezó mi historia —penso Deku en su cabeza mientras evitaba los proyectiles lanzados por el villano.

(Inicio del Flashback)

Todo empezó en China, específicamente en la ciudad de Qingqing.

Allí nació un bebe con la capacidad de iluminarse así mismo.

Tras eso, nacieron niños con poderes en todo el mundo sin que se descubriera nunca la causa detrás de todo esto.

Al poco tiempo, los poderes eran ya algo normal y cumplían sus sueños.

El mundo ahora es una sociedad compuesta por superhumanos y un 80% de la población tiene algún tipo de poder.

En este mundo envuelto en el caos, la profesión con la que todos habían soñado entró en escena.

Esa profesión era...

En una habitación oscura, varios reflectores se encendieron uno tras otro hasta que todos se enfocaron en una persona y dijo las siguientes palabras a continuación.

"¡Ya todo está bien! ¿Por qué? ¡Porque yo estoy aquí!"

Un héroe profesional, una persona que usa su poder para el bien, protegiendo al inocente y luchando contra el mal.

Sin embargo, si bien todos pueden convertirse en uno eso no quiere decir que todos nazcan igual.

—Deberías rendirte —dijo un doctor de gafas verdes y frías.

La imagen cambió a un niño pequeño de cabello revuelto, llorando frente a la computadora mientras su madre, lo abrazaba entre sollozos pidiendo perdón.

Aquel niño nació sin un Don.

Pero a pesar de que durante años todo el mundo le dijera que se rindiera, el nunca se rindió a pesar de todo.

Hasta que un día, alguien le dijo las palabras que siempre quiso escuchar.

—Joven... tú también puedes ser un héroe.

Esas palabras fueron dichas por All Might quien alguna vez fue el héroe profesional número 1 y el antiguo símbolo de la paz.

Y ese joven a quién le dijo esas palabras era...

Yo...

Izuku Midoriya.

(Fin del Flashback)

De vuelta en el presente, Deku bloqueó un golpe masivo del villano con su guantelete. El enemigo gritaba insultos, desesperado por encontrar una abertura, pero el héroe ni siquiera parecía estar escuchándolo; su mirada estaba fija en los puntos de presión de la masa viscosa, analizando la densidad y el núcleo del oponente.

—¡Escúchame cuando te hablo! —rugió el villano.

—Lo siento, pero tengo prisa —respondió Deku con un tono calmado pero firme.

En un movimiento casi imperceptible, Deku cargó energía en sus botas de chorro y descendió a una velocidad cegadora.

—¡Detroit Smash!

El impacto de la presión de aire controlada golpeó el centro del villano, dispersando su cuerpo instantáneamente sin causar daños estructurales al callejón. Antes de que el lodo pudiera reformarse, Deku sacó un contenedor de alta tecnología de su cinturón. Con una succión sónica, capturó cada gota del villano en segundos.

El contenedor vibró mientras el villano golpeaba las paredes transparentes desde adentro.

—¡¿Qué es esto?! ¡¿Cómo me atrapaste tan rápido?! —gritaba la voz amortiguada del criminal.

Deku se ajustó los guanteletes y miró el contenedor con una sonrisa de satisfacción académica.

—Es un sistema de contención de vacío con estabilizador de viscosidad —explicó Deku, sin escatimar en detalles—. Diseñado específicamente para capturar individuos con dones de base líquida o gaseosa mediante la alteración de la presión interna del recipiente, lo que impide que puedas ejercer fuerza centrífuga para escapar. Además, las nanomáquinas de mi traje calcularon el ángulo exacto de dispersión para que no quedara ni un rastro fuera del envase.

El villano se quedó en silencio, totalmente confundido por la explicación técnica, mientras Deku guardaba el contenedor y se disponía a salir del callejón, todavía con el tiempo justo para su importante compromiso.

Deku salió del callejón con paso firme, sosteniendo el contenedor de alta tecnología donde el villano de lodo se agitaba inútilmente. Sin embargo, antes de que pudiera avanzar más de dos pasos, una serie de explosiones rítmicas y potentes sacudieron el aire, acercándose a gran velocidad desde las alturas.

De un salto impulsado por una detonación final, aterrizó pesadamente frente a él Katsuki Bakugo. A sus 25 años, el ahora Héroe Profesional Número 5 y director de su propia agencia, lucía una figura más musculosa y estilizada. Su traje de héroe, el de Dynamight, mantenía su esencia pero con cambios que gritaban madurez: sus Brazaletes de Granadero ahora eran aerodinámicos como granadas de humo, y las correas de sus pantalones habían cambiado al color naranja. Lo más distintivo eran las dos trenzas rojas en la parte posterior de su cabeza que simulaban mechas encendidas y la cicatriz de sutura que marcaba su mejilla derecha.

—¡Oye, Deku! —exclamó Dynamight, usando aquel apodo que nació como burla y evolucionó a un símbolo de respeto—. ¡¿Viste a ese montón de lodo asqueroso pasar por aquí?! Lo traía acorralado desde el distrito anterior.

Deku levantó el contenedor, mostrando al villano atrapado con una ligera sonrisa.

—Llegas tarde, Kacchan. Ya me encargué de él.

Dynamight observó el frasco, soltando una risa corta y arrogante mientras mostraba los dientes.

—Tsk... veo que esos cachivaches que te compramos sirven para algo después de todo. Nada mal, héroe a tiempo parcial.

En ese momento, el teléfono de Deku comenzó a vibrar con una melodía familiar. Al ver la pantalla, su expresión se suavizó al instante y una sonrisa genuina iluminó su rostro cicatrizado.

—¿Hola? ¡Ah, hola! Sí, ya voy para allá —respondió Deku. Del otro lado de la línea, la voz de una mujer se escuchó con un tono de clara preocupación: «¡Izuku! ¿Dónde estás? Escuché que hubo un incidente en el tren, ¿estás bien?».

—Estoy perfecto, de verdad. Solo un pequeño contratiempo, pero ya terminó. Te veo en diez minutos —concluyó él con una nota de dulzura antes de colgar.

Dynamight soltó una carcajada burlona, cruzándose de brazos.

—Mírate, qué patético. Apenas llevas seis meses saliendo con la cara redonda y ya te tiene bajo su pulgar. ¡Das lástima, Deku!

—¡N-no es eso, Kacchan! —replicó Deku sacudiendo las manos, notablemente nervioso—. ¡Es una cita importante y no quiero ser impuntual!

De repente, Dynamight le arrebató el contenedor de las manos con un movimiento brusco.

—Ya lárgate de aquí. Yo llevaré a este imbécil a la comisaría más cercana. No quiero que uses al villano como excusa si llegas tarde y te pones a llorar después. ¡Ve a tu maldita cita!

Deku se quedó sorprendido un segundo, pero luego asintió con gratitud.

—Gracias, Kacchan. Realmente has crecido mucho estos años...

—¡Cállate y lárgate ya! —rugió el héroe de las explosiones.

Deku activó la réplica de Látigo Negro que liberó cables mecánicos retráctiles de energía verde con los cuáles se enganchó a varios edificios antes de activar la réplica de Flotar que activo sus botas propulsoras junto con su mochila propulsora, lo que le dió un impulso en el aire permitiéndole alejarse con rapidez para llegar a su encuentro con su novia.

Dynamight, lo vió partir y murmuró para sí mismo con un tono inusualmente bajo:

—Tú también has crecido, Izuku...

Acto seguido, provocó una explosión masiva en sus palmas para salir disparado en dirección contraria hacia la jefatura de policía.

El callejón volvió a quedar en silencio, sumido en un ambiente sombrío y dramático mientras una música tensa parecía vibrar en el aire. Algo se movía entre las sombras, caminando lentamente hacia la salida, arrastrando una presencia inquietante... hasta que finalmente salió a la luz del sol.

Era un pequeño gato blanco, que simplemente soltó un maullido perezoso y comenzó a lamerse una pata con total indiferencia.

2 de Agosto, 10:20 A.M. – Comisaría Central.

Dynamight aterrizó con una explosión controlada frente a la entrada principal, provocando que los cristales vibraran. Entró a grandes zancadas, ignorando los saludos de los oficiales, y golpeó el mostrador con el contenedor de alta tecnología.

—¡Aquí tienen al imbécil del lodo! —bramó Dynamight con su habitual tono agresivo—. ¡Denle una celda de máxima seguridad y no me quiten más el tiempo!

Uno de los oficiales tomó el frasco con cautela, pero al levantarlo hacia la luz, frunció el ceño. Sus compañeros se acercaron, intercambiando miradas de desconcierto.

—Señor Dynamight... —dijo el oficial con voz temblorosa—, el contenedor está... vacío.

—¡¿Qué dijiste?! —rugió el héroe, arrebatando el frasco de un tirón con su mano.

Lo giró una y otra vez, revisando cada milímetro del cristal reforzado. No había rastros de la masa viscosa. Por un instante, su mente proyectó una imagen del Villano de Lodo riéndose en su cara, burlándose de cómo el Héroe Número 5 lo había perdido sin siquiera darse cuenta. La vena de su frente palpitó con fuerza.

—¡MALDITA SEA! ¡¿CÓMO RAYOS SE ESCAPÓ?! —gritó Dynamight, lanzando un puñetazo al aire mientras maldecía a pleno pulmón. Detrás de él, los oficiales bajaron la cabeza, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no soltar una carcajada ante el berrinche del explosivo héroe.

—¡¿DE QUÉ SE RÍEN, IDIOTAS?! ¡CIERREN LA BOCA! —les gritó antes de salir disparado por la puerta principal usando sus explosiones—. ¡Te voy a encontrar, montón de basura líquida! ¡Me las vas a pagar todas juntas!

2 de Agosto, 10:45 A.M. – Distrito Comercial, Cafetería "Sunny Side".

A unas cuantas calles de la furia de Bakugo, la atmósfera era radicalmente distinta. Izuku Midoriya llegó a un callejón discreto, asegurándose de que nadie lo observara. Con un comando mental, el traje mecánico comenzó a retraerse; las nanomáquinas fluyeron de regreso hacia el maletín blindado con el número 18, el cual volvió a su forma compacta en cuestión de segundos.

Ya vestido de civil y cargando su maletín, caminó hacia la colorida fachada de la cafetería. Al fondo, cerca de una ventana, divisó una silueta familiar. Ochaco Uraraka, a sus 24 años, lucía una madurez que combinaba perfectamente con su eterna amabilidad. Su rostro era más anguloso y su mirada, aunque dulce, reflejaba la determinación de la heroína profesional Uravity. Al verlo, se levantó con entusiasmo y agitó la mano.

—¡Izuku! ¡Por aquí! —exclamó con una sonrisa radiante.

Él se acercó rápidamente, saludándola con un gesto lleno de cariño. Ella iba vestida con ropa casual, disfrutando de su día libre tras una intensa semana liderando el programa de Asesoramiento sobre Dones, una labor que realizaba con devoción para evitar que otros niños sufrieran la soledad que alguna vez marcó a Toga.

—Siento la demora, Ochaco —dijo Izuku Midoriya, rascándose la nuca con timidez—. Tuve un pequeño encuentro en el camino.

Ella lo observó de arriba abajo, deteniéndose un momento en las cicatrices de su rostro antes de poner una mano reconfortante en su hombro.

—Te escuchaste un poco agitado por teléfono. ¿Seguro que estás bien? —preguntó Ochaco Uraraka con genuina preocupación.

—Sí, perfectamente. Solo fue algo de rutina —respondió él, suavizando la mirada—. Lo importante es que ya estoy aquí.

Ambos compartieron una sonrisa cómplice antes de entrar juntos a la cafetería, buscando una mesa tranquila para finalmente ponerse al día después de una larga semana de deberes heroicos.

Ahora ambos sentados en una mesa junto al ventanal de la cafetería "Sunny Side", el sol de agosto bañaba la escena mientras ambos disfrutaban de un momento de calma. Tras ordenar, la conversación fluyó hacia sus responsabilidades fuera del patrullaje.

—Dime, Izuku, ¿cómo va todo en la U.A.? —preguntó Ochaco, apoyando la barbilla en su mano con curiosidad—. Ser profesor de historia de los héroes debe ser un reto, especialmente con alumnos que nacieron después de que todo terminó.

Izuku sonrió, aunque sus ojos reflejaban el cansancio gratificante del deber.

—Es increíble, de verdad. A veces es difícil explicarles que la paz que viven no siempre estuvo ahí, pero ver su determinación me motiva. Intento que entiendan que ser un héroe no es solo ganar batallas, sino comprender el origen del conflicto. ¿Y tú? —preguntó él con suavidad—. ¿Cómo va el programa de asesoramiento? Sé que la colaboración con la Comisión y el Gobierno ha sido intensa últimamente.

—Nos estamos expandiendo a más prefecturas —respondió Ochaco con orgullo—. Queremos asegurarnos de que ningún niño sienta que su Don es una maldición o algo que lo haga sentirse excluido de la sociedad. Si logramos identificar esos sentimientos a tiempo, el futuro será muy distinto a lo que vivimos en el pasado.

La conversación se volvió más pausada hasta que ella bajó la mirada hacia su café, con un tono de voz teñido de nostalgia.

—A veces, cuando hablo con esos niños... no puedo evitar pensar en Himiko Toga —susurró Ochaco.

Al escuchar ese nombre, el ambiente cambió. Izuku Midoriya guardó silencio, y en su mente surgió inevitablemente la imagen de Tomura Shigaraki, o mejor dicho, de Tenko Shimura.

—¿Izuku? ¿Estás bien? —preguntó ella, notando su mirada perdida.

—Sí... estoy bien —respondió Izuku, forzando una pequeña sonrisa—. Es solo que... ambos estamos dando todo de nosotros para honrar la memoria de las personas a las que no pudimos salvar hace ocho años. No pudimos detener su caída, pero podemos evitar que la historia se repita con otros.

En ese instante, Izuku recordó las palabras de Shigaraki en sus últimos momentos; aquel villano que, tras ser liberado del control de All For One habiéndolo ayudado a el y a los vestigios de los portadores del One For All a destruir el vestigio de su maestro de una vez por todas, este le dió un mensaje dirigido a su amigo Spinner y unas palabras de aliento hacía Izuku antes de desintegrarse por completo:

"Si Spinner está vivo, dile que Tomura Shigaraki luchó hasta el final para destruirlo todo" 

"Ya ha sido destruido" 

"Eso dependerá... de lo que ustedes hagan el día de mañana. Así da lo mejor de ti, héroe" 

Un recordatorio agridulce de que, al final, detrás de el villano destructivo al que enfrentó hace años todavía se encontraba presente el niño que quería ser salvado.

Por su parte, Ochaco recordó el sacrificio que hizo Toga en las ruinas de la villa de la montaña gunga durante la guerra final para salvarla tras haberla herido gravemente.

"Gracias por hacerme tan feliz... Ochaco. Si hubiera encontrado el amor un poco antes... tal vez el mundo hubiera sido un lugar más fácil para vivir"

Eso fue lo que recordó haber escuchado antes de desmayarse cuando la vida de la joven villana se apagó como consecuencia de mantener la suya con vida.

Sintiendo el peso del dolor compartido, Izuku Midoriya extendió su mano sobre la mesa y tomó la de ella. Sus dedos rozaron las cicatrices del otro, un lenguaje silencioso de supervivencia.

—Lo que estamos haciendo ahora es su legado, Ochaco —dijo él con firmeza—. Tu programa de asesoramiento y mis clases de historia son una prueba de como sus vidas significaron algo, no solo como villanos sinó como personas que necesitaban ser salvadas.

—Tienes razón, Izuku —respondió ella, apretando su mano con fuerza y devolviéndole la mirada con determinación—. No los olvidaremos, y mientras estemos juntos, nos aseguraremos de que nadie más tenga que recorrer ese camino solo.

2 de Agosto, 11:15 A.M. – Calles del Distrito Comercial.

Las explosiones de Dynamight resonaban entre los edificios mientras descendía bruscamente hacia el nivel de la calle. Su mirada recorría cada alcantarilla y esquina con una furia contenida, soltando pequeñas chispas de sus palmas.

—¡Maldita sea! ¡Ese montón de lodo no pudo haber llegado tan lejos! —gruñó para sí mismo.

Sin embargo, su búsqueda se vio interrumpida por una multitud que rodeaba a una figura alta y serena. En el centro del grupo se encontraba Shoto Todoroki también conocido como Shoto. A sus 24 años, el actual Héroe Profesional Número 2 lucía una presencia imponente: era más alto, con una mandíbula definida y el cabello corto pero abundante. Su traje mantenía la esencia del diseño de la U.A., pero con mejoras tácticas evidentes; sus bidones laterales eran más grandes y el patrón en forma de T de su torso brillaba con un azul hielo vibrante, similar a la intensidad de las llamas de su padre. Todoroki, quien heredó y ahora dirigía la agencia de Endeavor tras el retiro de este hace seis años debido a las secuelas de la guerra final que su padre sufrió durante ella, se encontraba firmando autógrafos y sonriendo levemente a sus seguidores.

Al notar el ruidoso aterrizaje de su antiguo compañero, Shoto levantó la vista y levantó una mano en señal de saludo mientras terminaba de hablar con un fan.

—Bakugo —dijo con su característica calma—. Pareces más alterado de lo habitual. ¿Qué estás haciendo aquí?

—¡No es de tu incumbencia, mitad y mitad! —ladró Dynamight, aunque se detuvo frente a él—. Estoy buscando a un villano de lodo que se escapó por culpa de un contenedor defectuoso. ¡Es mi presa, así que no te metas!

Shoto ladeó la cabeza, analizando la situación con esa peculiaridad que aún conservaba.

—Un villano de lodo... Mi lado derecho sería bastante efectivo para congelarlo y mantenerlo sólido, o mi lado izquierdo para evaporar su humedad. Puedo ayudarte a encontrarlo, Bakugo. Mi patrulla por esta zona termina ahora.

—¡Dije que no necesito tu ayuda! —exclamó Dynamight, pero sus gritos fueron interrumpidos por los murmullos de los fans de Shoto que observaban la escena.

—Vaya, el Número 5 es tan ruidoso como siempre... —comentó una joven.

—Sí, Shoto es mucho más amable y trabajador. Debería aprender un poco de modales —susurró un joven que estaba al lado, lo suficientemente alto para que el héroe explosivo lo oyera.

La paciencia de Dynamight llegó a su límite. En un estallido de ira, agarró a Shoto por el cuello de su chaleco táctico, acercando su rostro al de él mientras pequeñas explosiones saltaban de sus hombros.

—¡¿Qué dijeron, extras?! ¡Los voy a...! —se interrumpió, volviendo su furia hacia el hombre que sujeto con su mano—. ¡Tú! ¡Si tantas ganas tienes de molestar, entonces camina! ¡Me vas a ayudar a encontrar a esa basura solo para que veas cómo lo aplasto yo mismo!

Shoto no se inmutó por el agarre, simplemente miró de reojo a sus seguidores.

—Parece que me voy con él —dijo Shoto con voz plana—. Sigan disfrutando de su domingo. Gracias por el apoyo.

Los fans se despidieron con entusiasmo, agitando las manos y gritando el nombre de Shoto, mientras Dynamight lo arrastraba calle abajo, todavía siendo sujetando del cuello mientras buscaba frenéticamente cualquier rastro de lodo en el pavimento.

2 de Agosto, 11:30 A.M. – Cafetería "Sunny Side".

En el interior de la cafetería, el ambiente era de absoluta paz. Izuku Midoriya y Ochaco Uraraka estaban completamente absortos en su conversación, disfrutando de sus bebidas mientras compartían detalles de su día a día.

—Entonces, ¿realmente los de primer año están teniendo problemas con la teoría de la Edad de Oro de los Héroes? —preguntaba Ochaco con una sonrisa, mientras movía suavemente su cuchara—. Me imagino que ser su profesor requiere mucha paciencia, Izuku.

—Un poco, sí —respondió el, riendo levemente—. Pero es gratificante. Aunque a veces me preguntan más por mis antiguas peleas que por los libros de texto. ¿Y cómo va la expansión del programa de asesoramiento en Yokohama? Supe que la Comisión de Seguridad está muy satisfecha con los resultados.

—Va de maravilla. Estamos logrando que muchos niños vean sus dones como una herramienta de ayuda y no como algo aterrador... —continuó ella, mientras en el exterior, la calle se volvía un caos.

A través del ventanal, justo al lado de ellos, se podía ver a una multitud de civiles amontonados, señalando y grabando con sus teléfonos. Todoroki creaba muros de hielo para redirigir el tráfico mientras Bakugo lanzaba explosiones masivas contra el Villano de Lodo, quien rugía y lanzaba zarcillos viscosos en todas direcciones. Sin embargo, la pareja seguía hablando con total tranquilidad, ignorando las explosiones y los gritos que se escuchaban de fondo como si fueran simple ruido blanco.

—Me alegra mucho oír eso, Ochaco. Realmente estás cambiando el futuro de esos niños... —decía Izuku, justo antes de que el desastre ocurriera.

Con un golpe certero, el Villano de Lodo lanzó a Dynamight con una fuerza descomunal. El cuerpo del héroe salió despedido, impactando directamente contra el gran ventanal de la cafetería. El vidrio estalló en mil pedazos y Bakugo atravesó la ventana, cayendo con un estruendo metálico sobre la mesa de la pareja, lo que termina con esta siendo destrozada por completo y derramando el contenido de las bebidas sobre ellos.

—¡¡MALDITA SEA!! —rugió Dynamight mientras intentaba reincorporarse entre los trozos de madera y cristal—. ¡¡Oye, Deku!! ¡Tu estúpido contenedor era una basura defectuosa! ¡Ese moco asqueroso se me escapó por tu culpa!

Izuku se quedó paralizado, con el rostro salpicado por el contenido de su bebida, mientras Ochaco bajaba la mirada hacia su ropa manchada y luego la subía lentamente hacia su novio. Sus ojos estaban fijos en él con una intensidad gélida y aterradora que hizo que el peliverde empezara a temblar.

—¿Contenedor... defectuoso, Izuku? —preguntó Ochaco con una voz demasiado tranquila, manteniendo esa mirada que helaba la sangre—. ¿Qué quiere decir con eso?

—¡E-eh... Ochaco, yo... yo puedo explicarlo! —balbuceó Izuku, retrocediendo con las manos en alto mientras el sudor le bajaba por la frente—. Verás, el sellado de nanomáquinas era experimental y... ¡no me mires así, por favor!

En ese momento, Shoto entró por el hueco del ventanal, observando a Bakugo que seguía tirado sobre los restos de la mesa.

—Bakugo, ¿puedes levantarte? Fue un impacto bastante fuerte —comentó Todoroki con su habitual tono inexpresivo.

—¡¡CÁLLATE, MITAD Y MITAD!! ¡¡SÉ CÓMO LEVANTARME SOLO!! —gritó el héroe explosivo levantándose del suelo al mismo tiempo que echaba chispas por las manos.

Todoroki desvió la mirada y notó a la pareja en la mesa contigua.

—Ah, Midoriya, Uraraka. Hola. Siento que hayamos arruinado su cita —dijo Todoroki asintiendo levemente hacia ellos.

—Hola, Todoroki... —respondieron ambos al unísono; Izuku con voz quebrada por los nervios y Ochaco sin apartar la mirada de su novio.

—Por cierto —añadió Shoto mirando hacia la calle—. El villano acaba de colarse por una alcantarilla mientras estábamos distraídos con el choque. Se ha ido.

—¡¡HIJO DE PUTA!! ¡¡MALDITO MOCO DE MIERDA!! —bramó Dynamight, golpeando el suelo con una explosión de pura frustración mientras maldecía al aire.

Ochaco Uraraka se puso de pie con una calma gélida que resultaba más imponente que cualquier explosión. Sin apartar la mirada de su novio, levantó una mano para llamar a una camarera que observaba el desastre desde la barra.

—La cuenta, por favor —solicitó con voz firme. Luego, se giró hacia el grupo—. Los ayudaremos a encontrar a ese villano. Izuku, no creas que esta conversación ha terminado. Todavía tenemos mucho de qué hablar sobre ese contenedor.

Izuku tragó saliva sonoramente, asintiendo con torpeza mientras evitaba el contacto visual. En ese momento, la camarera se acercó temblorosa a Dynamight, quien seguía de pie entre los restos de madera, y le extendió un ticket alargado.

—¿Y esto qué demonios es? —ladró Dynamight, arrebatando el papel de la mano de la camarera.

—E-es la factura por los daños, señor... —explicó la joven con voz débil—. El ventanal reforzado, la mesa de diseño, la vajilla destrozada y la limpieza especial por los restos de lodo. El total es de...

—¡¡MALDITA SEA!! ¡¿TANTO POR UNA MESA DE MIERDA?! —rugió el héroe, haciendo que las chispas saltaran de sus guanteletes—. ¡Está bien, ya cállate! ¡Envía la maldita factura a mi agencia y lárgate de mi vista!

Tras el exabrupto, los cuatro salieron al exterior de la cafetería, donde el calor de agosto golpeaba el pavimento. Ochaco Uraraka se detuvo y señaló el maletín que Izuku sostenía con fuerza.

—Izuku, ponte tu traje ahora mismo.

Sin rechistar, el peliverde activó el mecanismo. En un despliegue fluido de tecnología y nanomáquinas, el metal verde y las placas reforzadas recorrieron su cuerpo hasta que Deku estuvo completamente equipado, con su capa amarilla ondeando al viento.

—Ahora, cárgame —ordenó ella—. Necesito llegar a mi agencia de inmediato para ponerme mi traje de heroína. No podemos perder más tiempo.

Antes de que Izuku pudiera reaccionar, ella se dirigió a los otros dos héroes con tono de mando:

—Bakugo, Todoroki, busquen en las alcantarillas. El villano se escapó por ahí y ustedes son los más cercanos al rastro. ¡Muévanse!

—¡¿Ah?! ¡¿Y quién te puso a ti a cargo, cara de redonda?! —exclamó Dynamight, aunque apenas un segundo después, chasqueó la lengua y se impulsó hacia la rejilla más cercana con una explosión—. ¡Como sea! ¡Más vale que no me estorben!

Todoroki asintió levemente hacia los demás y siguió a su amigo, deslizándose sobre una rampa de hielo hacia el sistema subterráneo.

Deku procedió a cargar a Ochaco Uraraka en sus brazos con cuidado. Activó los propulsores de sus botas y su mochila de chorro, elevándose rápidamente sobre los edificios en dirección a la agencia de Uravity. Mientras surcaban el aire, el silencio entre ambos era sepulcral, roto solo por el zumbido de los motores.

—Ochaco... de verdad, lo siento mucho —intentó decir Deku, mirándola de reojo con evidente nerviosismo—. El sello del contenedor falló porque la presión interna del villano era...

Ella no emitió ni un solo sonido. Mantuvo la mirada fija hacia el frente, con la expresión endurecida y sin voltear a verlo ni una sola vez, dejando que el viento de la velocidad fuera lo único que se interpusiera entre ellos.

2 de Agosto, 12:00 P.M. – Sistema de Alcantarillado.

Bajo el asfalto de la ciudad, el ambiente era pesado y húmedo. Dynamight avanzaba con las palmas encendidas, iluminando las paredes de hormigón mientras el agua residual corría bajo sus botas. A su lado, Shoto caminaba con calma, manteniendo su lado derecho listo para congelar cualquier superficie en un instante.

—Es una pérdida de tiempo —gruñó Dynamight, cuya voz rebotaba en el túnel—. Ese moco podría estar en cualquier parte de la red de filtrado a estas alturas. ¡Todo por culpa del estúpido equipo de Deku!

—El sistema de alcantarillado de este sector es lineal, Bakugo —respondió Shoto con su tono monótono—. Solo hay tres salidas posibles antes de llegar a la planta de tratamiento. Si mantenemos el ritmo, lo encontraremos.

De pronto, un sonido sordo y viscoso resonó al frente, a varios metros de distancia. Ambos héroes se detuvieron en seco, poniéndose en guardia. Segundos después, la masa oscura del Villano de Lodo apareció deslizándose a toda velocidad hacia ellos.

—¡Ahí estás, basura! —exclamó Dynamight, preparando una explosión masiva—. ¡Prepárate para ser evaporado!

Sin embargo, para sorpresa de ambos, el villano ni siquiera intentó atacarlos. Con una expresión de pánico absoluto en su rostro líquido, el criminal los ignoró por completo, pasando por su lado a una velocidad frenética mientras gritaba algo ininteligible sobre "salir de aquí".

—¿Pero qué...? —murmuró Dynamight, bajando los brazos con desconcierto—. ¡Oye! ¡Vuelve aquí, cobarde!

Antes de que pudieran perseguirlo, el túnel comenzó a vibrar violentamente. El concreto crujía y pequeñas grietas empezaron a formarse en el techo.

—¿Un terremoto? —preguntó Shoto, tratando de mantener el equilibrio. Entonces, se detuvo y agudizó el oído—. Bakugo, escucha eso.

—¿Escuchar qué? ¡Solo oigo el estruendo de...! —se interrumpió al girarse hacia donde venía el villano.

Un rugido ensordecedor, similar al de una locomotora, inundó el túnel. Al fondo del pasaje, una gigantesca ola de agua oscura y presión masiva avanzaba como un muro sólido, ocupando todo el ancho del alcantarillado.

—¡Mierda! ¡Corre! —gritó Dynamight.

Ambos intentaron impulsarse con sus dones hacia la salida por la que habían entrado, pero la velocidad del torrente era superior. En cuestión de segundos, la masa de agua los alcanzó, envolviendo y arrastrándo con una fuerza brutal a ambos. Sin control alguno, los dos héroes fueron expulsados violentamente por la misma rejilla de ventilación por la que habían ingresado minutos antes, aterrizando de golpe sobre el pavimento de la calle.

—¡Maldito flujo de mierda! —bramó Dynamight, escupiendo agua y golpeando el suelo con el puño, empapado de pies a cabeza.

Shoto, que se estaba incorporando lentamente mientras se sacudía el traje, lo miró con curiosidad.

—¿Un flujo de mierda? Creía que el término técnico era golpe de ariete o inundación repentina por rotura de tubería, Bakugo. No sabía que le dabas nombres tan específicos a los fenómenos hidráulicos.

—¡¿QUÉ?! ¡NO ESTABA SIENDO TÉCNICO, IDIOTA! —rugió Dynamight, con una vena palpitando en su frente—. ¡ES UNA MALDICIÓN, NO UNA DESCRIPCIÓN!

En medio de la rabieta, el teléfono de Dynamight comenzó a sonar y aparecía como una llamada de Uravity.

—¿Bakugo? ¿Me escuchas? —la voz de Uravity sonaba clara y autoritaria—. Ya salí de mi agencia con mi traje puesto y Izuku está aquí conmigo. ¿Encontraron al villano en las alcantarillas?

Bakugo apretó los dientes, mientras el agua escurría por su máscara y su traje empapado pesaba el doble.

—¡¡NO ME JODAS, CARA DE REDONDA!! —gritó al teléfono, haciendo que Shoto diera un paso atrás por el volumen—. ¡Esa basura nos pasó por al lado como si hubiera visto a un fantasma y luego una maldita inundación nos escupió a la calle! ¡¡Dile al inútil de Deku que si su equipo vuelve a fallar, yo mismo lo haré explotar!!

2 de Agosto, 12:00 P.M. – Agencia de Uravity.

En el área de vestidores de la agencia, el ambiente estaba cargado de una tensión silenciosa. Deku esperaba afuera del probador, con su traje mecánico completo y la capa amarilla rozando el suelo, manteniendo la mirada fija en sus botas.

—Ochaco, de verdad... —comenzó Deku con voz quebrada—, lo lamento tanto. No debí confiarme con el prototipo del maletín, yo solo quería que la cita fuera perfecta y...

—Izuku, detente —cortó ella desde el interior. El tono firme hizo que el héroe bajara la cabeza aún más, avergonzado.

Segundos después, la puerta se deslizó. Uravity salió luciendo su traje profesional, el cual mostraba la evolución de sus ocho años de experiencia. Aunque mantenía la base de su diseño de la U.A., ahora portaba un respirador con protector bucal rosa similar al que Izuku usaba en el pasado. Los detalles rosas en su cinturón, botas y casco eran más prominentes, y sus guanteletes negros sin dedos ahora contaban con aberturas para ganchos de agarre.

—Izuku, Mírame a los ojos —ordenó ella.

Deku mantuvo la cabeza gacha, incapaz de sostenerle la mirada por la culpa. Al ver esto, Uravity se arrodilló sobre una pierna frente a él y tomó su rostro con ambas manos, obligándolo a levantar la vista. Sus miradas se encontraron, y la severidad de Ochaco se derritió en una expresión llena de ternura.

—Ya no somos esos adolescentes que se asustaban en los pasillos de la U.A., Izuku —dijo ella suavemente—. Somos adultos, somos profesionales. Confío en ti más que en nadie, y sé que tú darías la vida por protegerme, igual que yo por ti. Un fallo técnico no cambia lo que siento ni la seguridad que me das.

Las palabras calaron hondo en Deku, quien relajó los hombros mientras ella se acercaba para sellar la promesa con un beso cálido y pausado. Al separarse, Uravity se puso en pie con elegancia. Al verla erguida, Deku no pudo evitar notar cómo su figura se había desarrollado de forma atlética y madura en estos últimos años.

—E-el traje... —balbuceó Deku, notablemente sonrojado—, te queda... bueno, siempre te ha quedado bien, pero ahora resalta mucho más tu... tu madurez.

Uravity parpadeó sorprendida y se giró hacia un espejo lateral. Por un momento, pareció redescubrirse a sí misma, notando las curvas más definidas y la postura firme que los años de entrenamiento le habían otorgado. Al volver a mirar a un Deku que parecía a punto de colapsar por los nervios, una chispa traviesa brilló en sus ojos. Ella se acercó a su oído, rozando su casco con los labios.

—¿Te gustaría que lo hiciéramos mientras llevo puesto el traje? —susurró con una sonrisa atrevida.

Deku dio un salto hacia atrás, con el rostro encendido como un semáforo y balbuceando incoherencias.

—¡¿O-Ochaco?! ¡¿Qué... qué estás...?!

—Es broma... tal vez —añadió ella con una risita, disfrutando de la reacción de su novio.

Sin darle tiempo a asimilarlo, lo tomó de la mano con firmeza y lo llevo camino a la salida de la agencia. Mientras caminaban por la calle, Uravity sostenía la mano de un Deku que seguía mentalmente en otra parte. Ella sacó su teléfono para llamar a Bakugo.

—¿Bakugo? ¿Me escuchas? —preguntó con tono profesional—. Ya salí de mi agencia con mi traje puesto y Izuku está aquí conmigo. ¿Encontraron al villano de lodo en las alcantarillas?

Del otro lado, los gritos de Bakugo sobre inundaciones y "flujos de mierda" se escucharon perfectamente.

—Entiendo. Avísame de inmediato si tienen un rastro visual. Cambio —dijo ella antes de colgar.

Al notar que su novio seguía caminando en automático y con la mirada perdida, Uravity apretó su mano y lo miró de reojo con una sonrisa juguetona.

—¿Sigues pensando en lo que te dije en el vestidor, Izuku?

—Tal vez... —admitió él en un susurro, lo que provocó que la sonrisa de ella se ensanchara mientras avanzaban juntos hacia el distrito donde el Villano de Lodo había desaparecido.

Deku y Uravity aterrizaron frente a Dynamight y Shoto, quienes todavía goteaban agua de alcantarilla y lucían expresiones de pocos amigos.

—¡Ya estamos aquí! —exclamó Deku, tratando de recuperar su faceta profesional tras el momento en la agencia—. No se preocupen, con nuestras capacidades combinadas y el rastreo térmico de mi traje, encontrar a ese villano no nos tomará todo el día. ¡Máximo un par de horas!

Uravity asintió con determinación, ajustándose sus guanteletes.

—Exacto. Entre los cuatro, ese villano no tiene a dónde ir. ¡Hagámoslo rápido para poder seguir con nuestro domingo!

2 de Agosto, 8:15 P.M. – Parque Central.

El sol ya se había ocultado y los grillos empezaban a cantar entre los árboles del parque.

Los cuatro héroes estaban desparramados en un banco y el césped, con un aspecto deplorable. Deku tenía la capa amarilla llena de hojas y polvo, sentado en el suelo con la cabeza entre las manos. A su lado, Uravity se abanicaba con el casco, con el cabello revuelto y la cara manchada de hollín.

—Dijiste... —empezó Dynamight, cuya voz sonaba ronca de tanto gritar durante el día—, dijiste que no nos tomaría "todo el día", maldito nerd de mierda. ¡SON LAS OCHO DE LA NOCHE!

—Técnicamente —intervino Shoto, quien estaba sentado en el banco mirando una mancha de lodo seco en su bota con absoluta fascinación hipnótica—, el día termina a las doce. Así que todavía nos quedan tres horas y cuarenta y cinco minutos para que tu predicción sea falsa, Midoriya.

—¡No estás ayudando, Todoroki! —gimió Deku desde el suelo—. Revisamos tres plantas de tratamiento, cinco kilómetros de tuberías y hasta un estanque de patos... ¿Cómo es posible que un villano tan grande se esfumara con tanta facilidad?

Uravity soltó un suspiro dramático y se dejó caer hacia atrás en el césped.

—Mi don de gravedad no sirve de nada si no hay nada que tocar... Me duelen los pies, tengo hambre y creí haber visto un mochi en el cielo pero en realidad es solo una nube, lo cuál puedo atribuir a mi imaginación debido al cansancio que estoy sintiendo ahora.

Dynamight se levantó temblando de rabia, señalando el traje que lleva puesto Deku.

—¡Si ese rastreador tuyo me hace caminar un metro más hacia otra alcantarilla vacía, voy a usar tu traje como combustible para mi próxima explosión!

—Esto no tiene sentido lógico —dijo Shoto, rompiendo el silencio—. Hemos revisado cada salida de agua en un radio de cinco kilómetros. Un cuerpo de lodo de esa densidad no puede simplemente evaporarse.

—¡Tal vez se dividió en mil pedazos y ahora está viviendo en los inodoros de toda la ciudad! —gritó Dynamight, rascándose la nuca con frustración—. ¡Si pierdo un día entero por un villano de nivel C, juro que haré explotar esta prefectura!

—No digas eso, Bakugo —suspiró Uravity, masajeando sus sienes—. Quizás aprovechó el sistema de riego del parque para moverse. Izuku, ¿tu sensor no detecta cambios en la humedad del suelo?

—Lo he intentado, Ochaco —respondió Deku, ajustando los controles de su guantelete con desánimo—. Pero hay demasiada interferencia por las tuberías viejas de la zona. A este paso, nos darán las nueve aquí sentados...

Un "miau" seco y demandante cortó la conversación. Los cuatro saltaron ligeramente y voltearon hacia un arbusto cercano. Allí, sentado con una elegancia casi humana, estaba el mismo gato blanco que se había salido del callejón donde Deku y Dynamight se habían encontrado antes. El felino los miraba con ojos críticos, como si juzgara su falta de competencia.

—¿Un gato? ¿Que está haciendo aquí a esta hora? —preguntó Uravity, extrañada por la presencia del animal.

Shoto se acercó al felino, que no se movió. Al agacharse, sus ojos heterocromáticos notaron un pequeño cilindro metálico unido al collar azul del animal. Lo abrió con cuidado y extrajo un trozo de papel amarillento.

—Aquí hay una nota —anunció Shoto con su calma habitual—. Dice: "Antigua Planta de Tuberías Kudarai". Es una dirección en el sector industrial abandonado.

—¡¿Me estás jodiendo?! —bramó Dynamight, mirando al gato con puro odio—. ¡¿Ocho horas buscando solo para que un estúpido gato venga y nos da una ubicación escrita en una puto pedazo de papel?! ¡Esto es una humillación que no voy a tolerar! ¡Te voy a convertir en alfombra, saco de pulgas!

El gato simplemente bostezó y se alejó corriendo hacia la oscuridad del parque.

2 de Agosto, 8:25 P.M. – Antigua Planta de Tuberías Kudarai.

Diez minutos después, los héroes llegaron frente a la imponente estructura metálica. El lugar era un laberinto de hierro oxidado y chimeneas que recordaban a monstruos dormidos, un escenario que parecía sacado de las pesadillas de un ingeniero.

—¡QUE SE JODA EL PUTO GATO, QUE SE VAYA A LA MIERDA EL MOCO ASQUEROSO Y TODO ESTE MALDITO SECTOR INDUSTRIAL! —gritaba Dynamight hacia el cielo nocturno, agitando los puños con una furia cómica mientras las venas de su cuello se marcaban por el esfuerzo.

Ignorando los gritos de su compañero que resonaban en todo el distrito, los otros tres se agruparon frente a la entrada principal de la fábrica.

—Bien, escuchen —dijo Deku, explicando la estrategia que había planificado poco antes de que llegarán a la fábrica —. Todoroki, necesito que tú selles las válvulas de escape exteriores con tu lado de hielo para que no pueda huir a través de ellas. Ochaco, usarás tu don para hacer flotar las vigas superiores en caso de que intenté escapar a través de ellas. Yo en cambio me encargaré de atacarlo en cuánto baje la guardia, permitiéndome capturarlo nuevamente usando el contenedor, pero esta vez me aseguraré de que está bien sellado para que no pueda escape otra vez.

—Entendido, Midoriya —asintió Shoto, enfriando el aire a su alrededor.

—Cuenta con ello, Izuku —aceptó Uravity, ajustando el guantelete derecho de su traje con determinación.

—De acuerdo, entonces solo quedas tú Kacchan, tu te encargarás de... —dijo Deku intentando explicar su parte a Dynamight pero este último todavía se encontraba maldiciendo y insultando al gato a todo volumen.

—¡¡MALDITO GATO DE MIERDA!! ¡¡COMO ES POSIBLE QUE UNA PUTA BOLA DE PELOS DESCUBRIERA ESO!! ¡¡ME HACE QUEDAR COMO UN COMPLETO IDIOTA MIENTRAS SE LAME LAS PATATAS COMO SI NADA!! ¡¡QUE CARAJOS SIGNIFICA ESTO!! —grito Dynamight quien continuaba con sus insultos y maldiciones hacia el gato blanco en la fábrica mientras permanecía ignorante ante la estrategia que Deku había planificado.

—... Ser la distracción, es lo menos que puedes hacer en ese estado —concluyo Deku con una expresión de exasperacion decepcionante al ver cómo su rival y amigo de la infancia se la pasaba insultando a un gato.

Dentro de la penumbra de la fábrica, una masa viscosa comenzó a filtrarse desde una de las tuberías maestras. El Villano de Lodo emergió lentamente, recuperando su forma y dejando escapar una risa burbujeante mientras se acomodaba en el centro del taller.

—Esos héroes son unos idiotas... —dijo el villano, —. Solo me mantendré escondido en este lugar hasta que las cosas se hayan calmado por completo. Ellos jamás imaginarán que estoy...

No pudo terminar la frase. En un estallido de coordinación perfecta, los cuatro héroes lo irrumpieron ejecutando el plan sin dejar tiempo para reaccionar. Shoto golpeó el suelo con su pie derecho, levantando muros de hielo que sellaron cada válvula de escape, mientras Uravity hacía flotar las vigas superiores negándole así el paso para escapar a través de otra ruta.

Esto fue seguido por Dynamight, quién no dejaba de gritar esto a todo volumen:

—¡¡MALDITO GATO DE LAS NARICES!! ¡¡JURO QUE SI LO VUELVO A VER LO CONVIERTO EN CENIZAS!! ¡¡UN MALDITO SACO DE PULGAS HACIENDO MI TRABAJO!!

—¡Que!

Esto provocó que el villano se quedará completamente confundido ante esas palabras, lo que permitió a Deku ponerse detrás de el y dándole así la oportunidad de realizar un movimiento definitivo contra el, este movimiento en particular claramente le haría recordar un momento de su pasado.

—¡Esperó que esto te resulte familiar! ¡Texas Smash!

—¡Otra vez! ¡NOOOOOOOO!

El impacto de la presión de aire fue tan masivo que el Villano de Lodo se desintegró en pequeñas gotas que fueron absorbidas instantáneamente por el mismo contenedor de alta tecnología con el que ya había sido capturado antes, solo que está vez Deku se aseguraría de que estuviera bien sellado, evitando un segundo escape imprevisto. Una vez capturado y asegurado, el silencio volvió a la fábrica, solo para ser roto por los gritos de un Dynamight enojado.

Desde el interior del contenedor, la voz burbujeante del villano preguntó con genuina confusión:

—Oigan... en serio, ¿por qué ese rubio oxigenado sigue lanzando maldiciones y palabrotas a un gato?

—Es una larga historia —respondió Deku, mientras verificaba si el contenedor está bien sellado para que el villano no escapara esta vez —. Digamos que su orgullo profesional fue herida por parte de una fuente... felina.

—Digamos que un animal resultó tener mejores instintos de detective que nosotros el día de hoy —añadió Uravity con un tono divertido, provocando que Dynamight estallara en un nuevo ciclo de insultos.

Shoto, con su calma habitual, simplemente asintió hacia el frasco:

—Siéntete agradecido con el gato, Bakugo. Si no fuera por él, probablemente seguiríamos en el parque y el villano estaría libre.

El villano parpadeó varías veces dentro del contenedor, tratando de procesar como su plan de huida había sido frustrado por un simple gato.

2 de Agosto, 8:45 P.M. – Calles del Distrito Industrial.

Los cuatro héroes caminaban bajo la luz intermitente de las farolas, exhaustos tras una jornada que se extendió mucho más de lo previsto. Mientras Dynamight, Shoto y Uravity estiraban sus músculos entumecidos, el ambiente se sentía pesado.

—Agradecido con el gato, si claro —gruñó Dynamight, limpiándose restos de lodo seco de ambos brazales de granadero en sus brazos —. Cómo carajos se supone que me sienta en deuda con una bola de pelos.

—Fue un domingo bastante inusual, pero al menos el villano está asegurado —señaló Shoto con su calma habitual, observando el cielo nocturno—. Aunque perdimos ocho horas de nuestras vidas en el proceso y eso me hace pensa que incluso habiendo pasado 8 años, la vida de uno todavía puede tener giros inesperados.

Uravity asintió, soltando un largo suspiro antes de mirar a su pareja.

—¿Tú qué opinas, Izuku? —preguntó ella, pero se detuvo en seco al notar que Deku caminaba con la mirada fija en su antebrazo, revisando frenéticamente los registros en la pantalla holográfica de su traje—. ¿Izuku? Te encuentras... Bien.

Los otros dos se detuvieron, notando la seriedad en el rostro del peliverde.

—¿Qué sucede, Midoriya? —preguntó Shoto, acercándose.

—He estado revisando el registro del contenedor a profundidad mientras caminábamos... —respondió Deku, con un tono de voz tan serio que el aire pareció enfriarse—. No está defectuoso. No hubo una falla mecánica ni de presión. El sistema de sellado fue hackeado por alguien.

—¡¿Hackeado?! —exclamó Uravity, abriendo mucho los ojos—. ¡Pero si el equipo de tu traje es lo más avanzado en tecnología recientemente! ¡Ya que fue creado por Melissa y Hatsume como una colaboración entre sus empresas con nosotros tres y el resto de nuestros amigos habiéndolo financiado a lo largo de estos últimos 8 años!

—¡¿Qué quieres decir con eso, maldito nerd?! —rugió Dynamight, apretando los puños—. ¡¿Nos estás diciendo que alguien estuvo jugando con nosotros todo el dia?!

—Eso parece... el código fue forzado desde una frecuencia externa... No me parece familiar... Ni quisiera logró reconocerla... —explicaba Deku, pero se interrumpió cuando un maullido seco y familiar cortó el aire.

Al otro lado de la calle, sentado tranquilamente sobre la acera, el gato blanco de collar azul los observaba fijamente una vez más.

—¡No puede ser! —señaló Uravity con incredulidad—. ¡Otra vez!

—Esto ya no es una coincidencia —murmuró Shoto, entrecerrando los ojos—. Es estadísticamente imposible que aparezca en cada punto clave de nuestra ruta.

—¡Ahí está ése saco de pulgas! —gritó Dynamight, señalando al felino—. ¡Esta vez no te escapas, maldito...!

El gato comenzó a caminar por el paso peatonal con una parsimonia antinatural. En ese mismo instante, las luces de un camión de carga iluminaron la calle, acercándose a una velocidad excesiva para una zona urbana.

—¡Cuidado! ¡No camines por ahí! —gritó Deku, estirando su mano para intentar sacarlo usando la réplica de Látigo Negro, pero ya era demasiado tarde.

El camión impactó al animal con un sonido sordo y brutal, pasándole por encima sin detenerse. El impacto fue tan violento que el cuerpo quedó destrozado sobre el asfalto.

—¡¡NO!! —gritó Uravity, cubriéndose la boca con ambas manos y apartando la mirada con horror absoluto.

—¡Maldición...! —exclamó Deku, bajando la cabeza, sintiendo un nudo en el estómago por la crudeza de la escena.

Shoto se quedó mudo, con los ojos fijos en el rastro de sangre en el pavimento, incapaz de articular palabra ante la brutalidad del accidente.

—¡Ja! ¡Eso te pasa por...! —comenzó a decir Dynamight con una sonrisa torcida, pero al mirar con detalle el cadáver deforme y las vísceras del animal, su rostro se puso verde—. ¡Ugh... m-maldita sea...! —El héroe número 5 se giró bruscamente y vomitó sobre el pavimento, incapaz de soportar la visión.

Sin embargo, el horror dio paso a lo imposible. Ante los ojos atónitos de los cuatro, los restos del gato comenzaron a retorcerse de forma grotesca. Los huesos crujieron volviendo a su sitio, el pelaje blanco se limpió de sangre como por arte de magia y las heridas se cerraron en cuestión de segundos. El gato se puso en pie, se sacudió como si nada hubiera pasado y, tras lanzarles una última mirada gélida, se adentró en un callejón oscuro desapareciendo en las sombras.

—¿Vieron... vieron lo mismo que yo? ¡¡Verdad!! —preguntó Uravity con la voz temblorosa, todavía en shock.

—Se regeneró por completo... —susurró Deku, analizando el callejón con el sistema de su traje—. Eso no fue normal en absoluto. Nunca había visto un Don animal actuar con tal eficiencia.

—¿Qué demonios está pasando? —masculló Dynamight, limpiándose la boca con el dorso de su brazal derecho, todavía pálido.

—No lo sé —concluyó Shoto—, pero tengo el presentimiento de que la aparición de ese gato solo es el comienzo de algo.

Sin que ninguno de ellos lo supiera, estaban siendo observados a lo lejos por un individuo desconocido.

A través de un visor tecnológico con una interfaz de color amarillo ambar, llena de gráficos cuadrados, rígidos y similares a los de un sistema operativo militar avanzado, una figura cuya apariencia permanecía oculta observaba el desconcierto de los héroes.

—Los datos obtenidos son aceptables, dando por finalizar la Observación —dijo una voz con un tono robótico y carente de toda emoción—. Comenzando preparativos para la Fase de Predicción.