Chapter Text
Valarr ignoró los mensajes entrantes en su teléfono de diferentes compañeros de clase y conocidos mientras se reclinaba contra el respaldo del sillón en la sala de su departamento.
Viernes por la noche luego de finalizar el segundo semestre lleno de exámenes viviendo cerca de los bares y bailes más próximos al campus universitario y Valarr lo pasaba solo en su departamento preparándose para ver un documental de historia en lugar de salir a desestresarse como los demás.
Bip.
Una nueva notificación en su teléfono lo hizo levantarlo de la mesa frente suyo decidiéndose a apagarlo, pero el nombre de la persona lo detuvo.
Kiera <3 llegué a The Realms hace quince minutos y ya recibí tres invitaciones a salir
Kiera <3 dos chicas me pidieron que las tuviera como opción si volvemos estar juntos y decidimos hacer un trío
Kiera <3 Estoy impresionada, cada vez lo descubren más rápido
Una sonrisa sin humor se formó en el rostro de Valarr, ese era el motivo por el cual estaba ignorando los mensajes en su teléfono, podía imaginarse las proposiciones que estaría recibiendo en este momento.
Él y Kiera se habían conocido durante la secundaria debido a sus familias y habian conectado como dos llamas gemelas al instante, cuando empezaron a salir todos pensaron que eran la pareja soñada que llegaría a casarse y tener hijos, ellos también lo habían creído.
El respeto y el amor siempre estuvo presente por parte de ambos, pero a lo largo de los años se dieron cuenta que, a pesar de su conexión emocional y de que el sexo podía llegar a ser muy bueno, funcionaban mejor como amigos aunque tanto quisieran lo contrario. Distancia, intentar una relación abierta y múltiples rupturas con rápidas reconciliaciones los había puesto en los ojos de la sociedad universitaria de Westeros y todo el mundo apostaba cuánto tardarían en volver o si en esta oportunidad llegarían a tener un pedazo de alguno de ellos.
Valarr decidió volver a dejar su teléfono pero sin responder y sin apagarlo por si Kiera podría llegar a necesitarlo durante la noche para ir a buscarla o cualquier inconveniente que tuviera.
“Historia de la rebelión de la fe militante contra el reinado de Aenys I: capítulo uno” la voz de la gran televisión de plasma en un volumen bajo recito en alto valirio y Valarr suspiro para relajarse.
Era raro y aburrido que un joven de veinticuatro años prefiriera pasar de esta forma sus noches libres en vez de con alcohol o buscando sexo, pero a Valarr no le molestaba.
Los siguientes minutos solo fueron él, su documental de historia y su teléfono volviéndose loco por todas las notificaciones que lo hacían voltear a revisarlo por si llegaba a ser algo importante, tal vez debería empezar a cambiar el sonido de notificaciones para su familia y así se evitaría molestias, pero Valarr siempre se olvidaba rápido de la idea debido a su vida ocupado con la universidad, las empresas de la familia y los eventos a los que estaba obligado a asistir como heredero.
La familia Targaryen era una dinastía antigua conectada a la familia real del país y tenían múltiples empresas en el mundo de gestión económica, tenían hoteles y hasta eran dueños de muchos equipos en diversos deportes de primera liga.
Después de su padre Baelor, Valarr estaba destinado a ser la cabeza de la familia y mantener el orden de todo y poder delegar a sus tíos y primos como lo hacía con perfección y excelencia su padre.
Bip.
Un pequeño sonido de irritación, que nunca alguien que no era su familia o la soledad de una habitación llegaba a escuchar, dejó los labios de Valarr. Pausando el documental cuando solo iba en el inicio, Valarr levantó su teléfono.
Número desconocido Um... hola
Número desconocido Se que esto es raro porque solo hablamos algunas veces en el entrenamiento y luego dejaste el equipo
Número desconocido Pero creo que alguien debería saber esto antes de que se salga de control, amigo
Número desconocido Oh, por cierto es Dunk
Valarr frunció el ceño mientras veía un link adjunto al final. Duncan Tall era uno de los chicos becados de la universidad, gran cuerpo para el deporte, mente lo suficiente brillante para llegar a pasar sus clases, gentil hasta el punto de ser absurdo y uno de los ex compañeros de equipo de Valarr antes de que tuviera que dejar rugby el año pasado debido a su apretada agenda.
¿Qué tenía que saber y controlar Valarr según Duncan Tall? No podía pensar en ninguna relación con el hombre o de qué podría tratarse, ni siquiera sabía que Duncan tenía su número personal.
La curiosidad ganó y Valarr hizo click en el link. La pantalla de su teléfono de forma rápida lo llevo a la vista de navegación de una aplicación llamada Theconquest.com, las cejas de Valarr se levantaron con duda mientras la página seguía cargando.
Debajo del nombre en grande que ocupaba el inicio, había imágenes tanto de hombres como mujeres atractivos con nombres llamativos y sugerentes. En la izquierda de la página había un listado y un buscador para filtrar preferencias físicas mientras que a la derecha había otro listado con algunos fetiches para agregar a la búsqueda.
Valarr no era mojigato y no criticaba a las personas que buscaban su placer en aplicaciones o páginas para rápidas conexiones, pero realmente no veía la razón por la que Duncan le enviaría esta página.
¿El hombre no estaría intentando coquetear con él, cierto? Valarr tenía muy claro sus gustos y sabía que era bisexual, años de exploración lo demostraron, pero Duncan no era lo que buscaba en una pareja ya sea romántica o sexual aunque sí era alguien muy atractivo.
Estaba por ignorar el mensaje y tomarlo como un error borracho o cualquier excusa que se le ocurriera cuando la página pudo cargar por completo y Valarr fue atrapado por la vista de unos ojos azules mezclado con tonalidades lilas imperceptibles en la foto de un hombre al final.
The dreamer.
Haciendo click en el nombre del perfil, Valarr fue llevado al usuario de su interés y recibido por la foto de su primo Daeron en grande.
El aire dejó los pulmones de Valarr mientras una imagen de Daeron sin camisa, con un joggers gris suelto muy debajo de sus caderas y posando de forma sugerente con las piernas abiertas, como si estuviera invitando a alguien a acostarse sobre él, en una cama grande lleno su teléfono.
De forma inconsciente Valarr se había sentado de forma recta en el sillón y estaba apretando su teléfono con fuerza. Okey, Daeron estaba en una aplicación de citas, no era problema suyo controlar a su primo mayor si quiere acostarse con alguien o no. Valarr sabía esto, pero no podía obligar a su dedo a cerrar la pestaña sino que empezó a deslizarse para inspeccionarlo.
Curiosidad o querer reírse de su primo, aunque Valarr no era de chistes ni hacer sentir mal a las personas, eso argumentaría si alguna vez alguien descubría que él había visto esto.
“Maldición” la palabra resonó con fuerza en el silencioso departamento mientras más imágenes de Daeron llenaron la pantalla, todas eran con escasa ropa sugerente con los labios abultados, la estrecha cintura y el respingado trasero en ajustados jeans o bóxers a la vista. Un rastro de calor empezó a subir por el cuerpo de Valarr, su primo era desvergonzado y lo había visto con poca ropa en suficientes fiestas familiares pero esto se sentía extraño, como estar invadiendo su privacidad.
Debajo de las múltiples imágenes había un video, la cabeza de Valarr se inclinó evaluando si ingresar, ¿Quién subiría un video a una aplicación de citas y qué podría contener?
Bueno, solo vería el video y luego saldría de allí olvidándose de todo esto.
Gurp, gurp, gurp.
El sonido de arcadas y saliva pasando por una garganta lleno el silencio, Valarr pauso rápidamente el video y dejó su teléfono en el sillón mientras se levantaba y caminaba en círculos. Solo habían sido unos segundos pero había visto de forma muy clara el torso pálido de Daeron, los ojos azules con tonos lilas llenos de lágrimas y los labios envueltos en un dildo que se asemejaba mucho a una polla real.
Está bien, Valarr ahora comprendía a lo que se refería Duncan en el mensaje y tenía que agradecerle al hombre pero también amenazarlo de forma sutil para que nadie descubriera esto, si se llegaba a filtrar a la prensa este video sexual de un Targaryen todo se volvería un gran problema de relaciones públicas.
¿Qué estaba pensando Daeron en subir ese video? Su primo era un hombre de gran atractivo, alto, delgado pero con músculos tonificados, cabello rubio y ojos azules con tonos lilas de su herencia Targaryen, debía sobrarle opciones de personas que quisieran estar con él, no era necesario que se exponga así con desconocidos.
Volviendo al sillón y tomando el teléfono para empezar a realizar llamadas al equipo de seguridad informática, relaciones públicas y el mismo Daeron, Valarr intentó cerrar la pestaña pero eso solo logro volver a reproducir el video.
Daeron miraba directo a la cámara y se sentía como si de verdad lo estuviera viendo a él, las lágrimas se pegaban a sus pestañas dándole un aire de desastre feliz y con las pupilas dilatas se notaba que lo estaba disfrutando. Su mano izquierda tenía un dildo que retiró con un pop húmedo de su boca y lo dejó en sus labios donde le daba pequeños besos y lamidas con la punta de su lengua. Aunque le gustaba actuar como la mejor persona y superior, Valarr todavía era un hombre y la vista de su primo haciendo una mamada estaba resultando atrapante y que su miembro empezara a despertar de forma traicionera.
Daeron bajó el dildo por su cuello en una suave caricia hacia su pecho y se mordió el labio con travesura, Valarr sintió como su pantalón se volvía más apretado al pasar de los segundos y su camiseta larga se sentía sofocante aunque su habitación estaba bien ventilada por el aire acondicionado. Tal vez lo mejor sería que Valarr lo vea por completo para saber cómo manejar la situación con relaciones públicas después.
Escaneando la sala, como si pudiera de repente haber otra persona allí que pudiera ver lo que estaba haciendo, Valarr tomó su teléfono y fue la habitación de invitados, el lugar donde solía llevar a sus conquistas para compartir la noche o tener sus sesiones de masturbación. Su habitación principal era un espacio sagrado para él, solo Kiera había dormido allí.
Sentándose en la esquina de la cama, Valarr abrió las piernas para más comodidad y se preparó para los siguientes minutos de un video sexual de Daeron. Su primo en la pantalla había bajado más el ángulo de la cámara hacía sus bóxers blancos donde se notaba una mancha de pre-semen formándose. Valarr tenía sus ojos de colores dispares pegados al video y de forma inconsciente su traicionera mano que estaba libre, se había acercado a sus pantalones y se posicionó sobre su notable bulto que había crecido en su totalidad.
Un escalofrío pasó por el cuerpo de Valarr al sentir la fricción de su mano contra su bulto, esto ya era territorio desconocido y aunque su familia era conocida por el incesto, Valarr sabía que no había vuelta atrás si se masturbaba con un video de Daeron, no podría volver a ver a su primo a la cara. Tal vez debería parar.
Un segundo de duda y cordura se apoderó de su cuerpo, pararía el video y haría que se borre de internet y luego fingiría que esto nunca paso. Sí, Valarr debería hacer eso.
Alejando la mano de su bulto en una suave caricia, como si se estuviera disculpando con su miembro por la acción perdida, Valarr intentó dar un último vistazo a la imagen de Daeron recostándose más sobre la enorme cama donde estaba y su cabeza rubia acercándose a la cabecera de madera cuando lo vio.
V.
Hacía la izquierda de la cabecera, en lo que se podía notar una costosa y gruesa madera de caoba oscura estaba tallada una pequeña V que pasaría inadvertida para el ojo espectador casual, pero Valarr no era una persona cualquiera. Valarr había sido entrenado toda su vida para prestar atención hasta a los mínimos detalles, siempre podría encontrar información valiosa para el futuro según su padre, y además era el responsable de esa V tallada, después de todo él la había hecho durante uno de sus veranos en la finca de Summerhall cuando era más joven.
Daeron había grabado un video sexual en la habitación de invitados que Valarr había reclamado como suya cuando tenía siete años y tenía que visitar a sus tíos y primos. Esa era la habitación de Valarr.
Un sentimiento de posesión recorrió el cuerpo de Valarr y la mano izquierda que se había alejado, volvió con renovadas ganas y no solo se sobó la erección sobre los pantalones de vestir sino que lo desabotonó y metió la mano dentro de sus bóxers negros. Su polla ya estaba húmeda debido al pre-semen que había largado, pasó sus dedos por la punta para recoger un poco y volvió a subir con lentitud pero en un apretado agarre torciendo la muñeca.
Daeron en la pantalla había soltado el dildo sin cuidado a su costado en las almohadas, una de sus pálidas manos llena de anillos que resaltaban sus dedos delgados y largos bajó por su pectoral derecho y acaricio su pezón en círculos lentos e hipnóticos para finalizar dándole un fuerte pellizco que dio paso a uno de los ruidos más celestiales e inolvidables que había escuchado Valarr. Daeron había gemido ante el tacto, un sonido fuerte y agudo que generó que la mano de Valarr empezara a moverse con más rapidez por su polla.
El ambiente era pecaminoso y vulgar, Valarr se estaba masturbando de forma consciente con una imagen de Daeron y no podía encontrar en sí mismo el preocuparse por eso o detenerse en este momento. Tal vez por eso todo tuvo que parar, para que entrara en razón.
“No, ¿Qué pasó?” no llego a un grito, Valarr no era una persona de gritar mucho, pero su voz frenética y elevada hubiera asustado a otra persona si hubiera tenido compañía. El video de Daeron se había detenido de forma abrupta y aunque Valarr empezó a presionar la pantalla de forma insistente para continuar viendo, la página no cooperaba al cargar.
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La incredulidad y el horror fueron como un vaso de agua fría arrojado al cuerpo de Valarr. No estaba viendo un intento de seducción en una aplicación de conexiones nocturnas y citas, Valarr estaba en una página de venta de contenido sexual dónde Daeron era usuario vendiendo su imagen. Maldición, todo esto estaba muy mal.
Ignorando el video y volviendo a subir al inicio del perfil, Valarr pudo respirar con más tranquilidad al ver el cartel de nuevo usuario y solo una cantidad de dos suscriptores, todavía podían arreglar esto.
Cerrando la aplicación, Valarr sacó la mano que había olvidado dentro de sus bóxers con disgusto y fue a su lista de contactos hasta llegar a Príncipe Soñador, una pequeña broma interna de apodo que habían inventado cuando eran más cercanos en su infancia con Daeron, y pulsó el icono de llamada.
Tono, tono, tono. Buzón de voz.
Sin rendirse, Valarr volvió a llamar al número, sus pies moviéndose de un extremo a otro para liberar algo de tensión.
Tono. Buzón.
Otra llamada.
Para la cuarta llamada, por fin hubo respuesta.
“¿Valarr?” la voz de Daeron llegó arrastrada y con una mezcla entre cansancio e incredulidad, como si no pudiera creer quién lo estaba llamando. Conociendo a Daeron, seguro estaba intentando tomar una siesta nocturna para despertarse por la madrugada para salir a alguna fiesta o bar “¿Qué? ¿Pasó algo?”
Sí, encontré una página donde vendes contenido sexual y me estaba masturbando con eso, pensó con una burla seca Valarr.
Pero después de todo Valarr era el hijo de su padre y nunca decía lo que realmente quería o pensaba ante crisis, siempre debía ser consciente y moderado.
“Daeron” respondió Valarr en un saludo tenso. “¿Me puedes explicar por qué estás vendiendo contenido sexual en una página?”
La pregunta salió de forma cortante y Valarr apretó la mandíbula, se podía escuchar de fondo movimientos suaves entre sábanas. La línea quedó en silencio durante un minuto completo donde solo se escuchaba la respiración de ambos.
“¿Quién te lo dijo? ¿Matthew ya lo encontró?” más movimientos, ruidos de alguien levantándose de una cama y vistiéndose con rapidez. “Mierda, pensé que no lo iban a descubrir. Lannister me prometió que era una buena página secreta.”
¿Lannister sabía de esto? Genial, más daño colateral que controlar.
“¿Lannister te la recomendó? ¿Daeron en qué estabas pensando?” Valarr se pasó una mano por el cabello en frustración, su erección todavía parada con orgullo, pero su mente estaba aguda ante el problema a resolver. “No, no me digas nada hasta que elimines esa cuenta y hablamos con relaciones públicas porque no, Matthew no lo descubrió sino ya lo hubieran borrado. Prepárate, pasaré por ti en unos minutos e iremos a la casa de mi padre.”
Valarr ya podía imaginarse tomar las llaves del porsche, conducir los veinte minutos de distancia de su departamento al de Daeron para luego ir a la propiedad más alejada de su padre Baelor afuera de la ciudad, sería otro viaje de hora y media. Jennie y Paul eran los encargados de emergencias públicas en relaciones publicas y Matthew era de seguridad informática, Valarr debería llamarlos mientras buscaba a Daeron y prepararlos para futuros problemas o filtraciones.
“No” el susurro fue dicho con delicadeza, como si el emisor no estuviera seguro al principio pero luego se repitió. “No lo haré, Valarr. Necesito el dinero.”
Valarr ya había salido de la habitación y buscaba cerca de la mesa del comedor su juego de llaves cuando escuchó la negativa. Ellos eran Targaryens, podrían vivir diez vidas de forma cómoda y extravagante con todo el dinero que tenían, Daeron no lo necesitaba.
“Daeron, no tengo tiempo para tus juegos. Elimina esa cuenta ahora mismo” la voz de Valarr no admitía negación, como si no estuviera acostumbrado a ser contradicho o negado.
“Padre me cortó el dinero” la admisión salió con renuencia de Daeron. “Sigue pagando por el mantenimiento del departamento y entregan comida todos los días, pero cortó las tarjetas y congeló mis cuentas, Valarr.”
Oh, así que esto se debía a uno de los castigos de su tío Maekar. No era la primera y tampoco sería la última vez que Maekar controlaba la financia de sus hijos cuando estos hacían algo que no debían. Valarr no estaba sorprendido, su tío no dejaría a sus adorados hijos a su suerte, solo les cortaría lo suficiente para detener el acto autodestructivo que estuvieran experimentando en ese momento, aunque el castigo no solía durar mucho.
Alcohol, drogas, fiestas, escapadas. La autodestrucción de Daeron era conocida para toda su familia y aunque era manejable, a veces había periodos en que Daeron se salía de control y abusaba de su consumo, llegando a ataques convulsivos y hasta una sobredosis una vez. La solución familiar era que todos empezaron a controlarlo más y Maekar lo cortaba de forma temporal del dinero.
“Necesito el dinero, sin el alcohol y las pastillas, las visiones vuelven y las voces no se callan. Solo quiero que las cosas paren, Valarr” algo se aflojó en el pecho de Valarr ante la suave voz, él siempre había tenido una debilidad por Daeron y ayudarlo. “Quiero dormir sin soñar.”
Sueños proféticos. Así solían llamarlo de niños a las visiones que Daeron veía en sus sueños, al principio a la ingenuidad infantil le había fascinado lo real y detallistas que llegaban a ser, les había divertido el ver que pequeñas cosas se volvían realidad luego de que Daeron las viera durante la noche.
Psicosis nocturna alimentada por alucinaciones. Los primeros meses que Daeron había iniciado con los sueños habían sido manejables, cuando iniciaron las pesadillas ya no lo fueron. Los sueños divertidos y realistas se volvieron pesadillas que agotaban a Daeron luego de que entrara en ataques de llanto y gritos hasta el punto que llegara a autolesionarse los oidos y los ojos al pasar las uñas de sus dedos hasta sacar sangre y darse fuerte golpes en la cabeza con las paredes de su habitación. Su padre Baelor y el tio Maekar habían contratado el mejor equipo de psicólogos y psiquiatras para que trataran a Daeron, ellos lo habían diagnosticado como psicosis alimentada por alucinaciones, luego de eso empezaron años de sesiones de terapia y medicación cambiante.
“Solo elimina esa cuenta, Daeron” repitió Valarr, se podía notar más calma en su hablar. “Estaré allí en unos minutos y te ayudaré, solo haz lo que te pido” le aseguró antes de que Daeron pudiera quejarse.
Su primo solo hizo un ruido de acuerdo con la garganta y Valarr cortó el llamado. Él sabía que sería una pésima idea ir allí para darle dinero a Daeron para tomar alcohol o drogarse, pero no podía dejarlo así.
¿Qué tenía que hacer?
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Treinta minutos después, Valarr se encontraba en otro de los edificios propiedad de su familia golpeando la puerta del penthouse.
La puerta se abrió con lentitud y la vista de Daeron con un simple pantalón de chandal y camiseta a juego color gris lo recibió. La visión del video volvió a Valarr al notar las lágrimas resaltando las pestañas de Daeron y los labios llenos de saliva, como si no hubiera parado de relamerlos.
Basta. Esta era una situación delicada y el hecho de que su interés sexual volviera después de casi dos semanas de la ruptura con Kiera no era culpa de Daeron.
“Valarr” los labios de Daeron formaron un pequeño puchero y Valarr no pudo contenerse. Agarró a Daeron de los hombros y lo atrajo hacía su cuerpo en un abrazo mientras entraba en el lugar cerrando la puerta de una fuerte patada trasera. “Elimine la cuenta, te juro que no quería hacerlo desde el principio, pero no tenía opción. Todos los días viene personal de limpieza pero veo como controlan que no haya vendido nada del departamento y buscan entre mis cosas pastillas y botellas.”
Los anteriores intentos de su tío Maekar del control de consumos de Daeron había ocasionado que su primo entrara en un frenesí y empezara a vender sus cosas para poder conseguir comprarse pastillas y alcohol. Maekar debe haber aprendido de la última vez.
“Está bien, tranquilo. Yo lo resolveré” pasando con suavidad su mano izquierda por la nuca de Daeron, Valarr cerró los ojos mientras los mechones rubios se acercaban a su olfato notando debajo de la grasitud y suciedad un pequeño rastro de lavanda que caracterizaba a Daeron. “Ve a darte una ducha y luego podremos hablar.”
Sin dudar de sus palabras, Daeron salió de sus brazos y caminó hacia el baño. Valarr al percatarse de la soledad, pasó ambas manos por su rostro y se permitió un momento antes de que tener que actuar como la persona más madura y resolver esto.
Ante el relajante sonido del agua corriendo en el baño, Valarr se dirigió a la cocina donde puso la tetera al fuego para poder hacer dos tés mientras esperaba a Daeron.
La alacena estaba bien abastecida con diferentes infusiones, todas controladas para no causar efectos adversos o alucinógenos si se mezclaban, además de galletas para acompañarlos. Valarr se preparó para sí mismo un té de lavanda y uno de manzanilla para Daeron.
Minutos después de poner las tazas y un pequeño plato con galletitas que asemejan pastel de limón en la encimera, se detuvo el agua de la ducha.
Pasos arrastrados se acercaron.
“Lo siento” Valarr levantó la vista de su té puesto en la encimera para ver a Daeron parado en la entrada con las mejillas de un lindo color rosado. Daeron estaba descalzo vistiendo un short de algodón negro casi hasta las rodillas y una cómoda remera blanca muy grande y limpia. “Se que no hablamos tanto como antes y que hayas tenido que venir aquí un viernes por la noche para arreglar mis malas decisiones no es algo que deberías hacer” había un rastro de vergüenza en Daeron, también ahora Valarr podía notarlo más consciente y despierto aunque no completamente allí, sus pupilas estaban un poco dilatadas y sus ojos saltaban por todo el lugar. “Dioses, no sé qué pensaba al subir eso y además viste el video. Lo siento por el trauma adicional.”
Daeron cruzó los brazos en su pecho, como protegiéndose. Valarr lo miró al principio sin responder, solo tomó unos sorbos de su té.
“No fue un trauma ver eso” fue lo que salió de Valarr luego de pensarlo con cuidado. “Eres un hombre hermoso y cualquiera quisiera estar contigo, Daeron. Créeme, nadie es digno de verte en esa situación a menos que tu lo quieras de verdad y no por dinero.” la sinceridad salía de forma libre de él pero su primo no parecía creerlo.
“No soy hermoso, solo un adicto que pensó en venderse sexualmente por la proxima dosis” Daeron se burlo sin humor.
Parándose con lentitud y permitiéndole captar sus intenciones, Valarr se acercó a Daeron y colocó sus manos en el rostro de éste acercándolo unos centímetros. Los ojos dispares marrón y lila chocaron con los profundos azules con pequeñas motas lilas que solo se notaban a cercana distancia. Daeron era unos centímetros más alto aunque Valarr tenía un cuerpo más grande gracias al ejercicio al que se sometía y su pasado en el rugby.
“Eso no es cierto, Daeron. Deberías valorarte más, como todos lo hacemos” su cálido aliento chocó con los labios de Daeron y sus ojos fueron atraídos a la vista. “Ahora que la cuenta no está,, no creo que haya problemas pero lo hablaré con Matthew de seguridad informática para que pueda revisar esa página y borrar todo rastro tuyo, nadie más de la familia tiene que enterarse” recordando la propiedad, Valarr se separó y volvió a la encimera a su té mientras hablaba. “Si necesitas dinero, yo te lo proporcionare pero nada excesivo. Controlare lo que compras y nada de drogas, Daeron. Necesito también que me confirmes que tomas tu medicamento.” Valarr había decidido que era más fácil lidiar con una Daeron borracho que un Daeron drogado, irían poco a poco.
Daeron apartó la vista con culpa y negó con la cabeza. Valarr levantó la vista al techo como si no pudiera creerlo aunque era algo muy posible, sabía por su padre que un nuevo psiquiatra había cambiado la medicación de su primo y que parecía funcionar, pero también sabía cuánto odiaba Daeron la medicación aunque era muy parecida a las drogas que solía tomar para detener las visiones.
“Siempre pretendo tomarla y cuando los de limpieza se van, la escupo” reveló Daeron. “Sé que quiero dormir sin soñar, pero el medicamento me deja tan somnoliento que hace que mi cuerpo se paralice a la noche, Valarr. Me da miedo dormir, pero también da miedo no despertar” los ojos azules lo veían como si fuera un niño pequeño y Valarr le tendió la mano, Daeron se acercó con rápidos pasos y la tomó como un ancla.
“El medicamento es solo para ayudarte, no te hará daño” pasando sus dedos por los pálidos nudillos, Valarr planteó su idea antes de arrepentirse. “Además me tienes a mí, esta noche me quedare aquí contigo y las otras noches cuando estés solo, siempre puedes llamarme y hablaré contigo hasta que te duermas.”
Los labios de Daeron dieron una sonrisa temblorosa pero asintió con la cabeza con alivio.
“Ahora toma tu té que debe estar frio, luego el medicamento y a dormir” Valarr señaló con la cabeza la taza abandonada.
Los siguientes minutos fueron de un silencio cómodo compartido por el sonido de la porcelana chocando contra el mármol de la encimera o miradas compartidas tratando de trasmitir paz y tranquilidad por parte de Valarr cuando Daeron se levantó a agarrar el bote de pastillas medicas escondido detrás de los platos en la cajonera oculta en la parte inferior de la encimera. Daeron tomó dos juntas en sus manos y las tragó directo sin agua.
Parecía que esto estaba en control ahora, pero el problema surgió cuando, luego de dejar las tazas en la bacha de lavado, fueron a la habitación de Daeron los dos juntos. Valarr lo había seguido sin pensarlo a la habitación, como si fueran a compartir cama durante la noche como las pijamadas que solían hacer de pequeños.
¿Debería tomar una de las sillas del comedor y velar el sueño de Daeron al lado de su cama? ¿O debería descansar en la habitación de invitados?
Daeron no le prestó atención, como si no viera el problema de que Valarr estuviera allí y fue directo a la cama acostándose bajo las sábanas. Por su parte, Valarr se quedó parado dudando. Ya no eran niños, eran hombres y si sumamos el intento de Valarr de masturbarse luego de ver un video de Daeron haciendo una mamada, era algo muy inapropiado.
“No pienses tanto, ven aquí” Daeron dio unos golpecitos a la cama en forma de invitación y Valarr pasó saliva. Su corazón dio un pequeño salto ante la vista de un hermoso hombre invitándolo a su lado, era su primo pero Daeron no dejaba de ser alguien muy atractivo y la polla de Valarr parecía pensar igual si el pequeño tic que dio era una indicación.
No seas idiota, es tu primo y quiere tu confort. No pienses con la polla ahora, se regaño a sí mismo. Va a ser como las pijamadas en la casa del tío Maekar.
Valarr se acercó a la cama donde se sentó para sacarse los zapatos de vestir que llevaba puestos, luego se retiró las medias con lentitud como si estuviera alargando el momento. Suspirando intentando darse ánimos, Valarr se dio vuelta y se recostó contra la cabecera encima de las sábanas, dejándose en una posición más elevada y distante de Daeron.
“Valarr” Daeron habló en voz baja y un poco arrastrada por el sueño pero también sin querer perturbar el ambiente tranquilo que se había apoderado de la habitación. Valarr giró la cabeza fijando a Daeron con sus ojos dispares, se aclaró la garganta incitándolo a continuar “¿Podrías abrazarme? La medicación ya está haciendo efecto.”
Los brazos de Valarr se abrieron en una invitación que Daeron no rechazó, acercando su cabeza al pecho de Valarr y pasando un brazo por la cintura contraría, Daeron se acomodo como si perteneciera a ese lugar. Sus cuerpos después de tantos años seguían encajando como dos piezas de rompecabezas que se completaban. Valarr era muy susceptible en la cama, no le gustaba el ruido ni compartir con otra persona, Kiera entendía eso y cada uno descansaba de su lado de la cama cuando dormían juntos pero con Daeron no era lo mismo. El cabello rubio acariciaba su barbilla con cada movimiento de la cabeza de Daeron debido a las respiraciones que tomaba Valarr y el aliento del mayor dejaba un rastro caliente en su cuello, Valarr no podía encontrar en si mismo el estar molesto.
Tal vez podrían sacar lo mejor de esto, podrían volver a ser cercanos como antes al mismo tiempo que ayudaba a Daeron.
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Kiera <3 espera, ¿pasaste la noche con tu primo Daeron el que está caliente o Aerion el loco bajito?
Kiera <3 ¿y te refieres a pasar la noche en un "iugh, somos familia y lo ayude"? ¿O fue de una manera Targaryen "sweet home Valiria"?
Una pequeña sonrisa estiro la esquina de los labios de Valarr al leer a Kiera, era de las pocas personas que se dignaría a burlarse en su cara de las tendencias incestuosas de su familia pero sin ser critica o por morbo.
Valarr fue con Daeron, el que piensas que está caliente
Valarr Y Kiera, eso es asqueroso, es mi primo
Intentando ignorar la hipocresía en su texto, Valarr volvió la vista hacía su pecho donde Daeron seguía durmiendo en paz. Su rostro podía competir con alguna de las pinturas de Miguel Ángel sin ningún problema y ganarle en la competencia. Daeron parecía la imagen de la tranquilidad y serenidad, sus facciones estaban relajadas y no se había quejado en ningún momento de la noche.
Valarr no había dormido, dedicó su noche a ver a Daeron dormir y pasar su mano por los suaves y húmedos mechones rubios. Solo se había despegado unos centímetros para sacar su molesto teléfono de su bolsillo trasero, que lo había puesto en una posición incomoda, para preguntarle a Kiera si había pasado una buena noche y si ya se encontraba en su residencia con las chicas de forma segura. Kiera solo le había respondido hace unos minutos para decirle que fue una buena noche y lo esperaba en la biblioteca para relajarse, pero Valarr había cometido el error de decirle que no podría ir porque no estaba en su departamento y eso había despertado la curiosidad de su ex novia.
“Mm” el murmullo se escucho áspero y Valarr miró con detenimiento como las cejas doradas de Daeron se fruncían y sus parpados se movían de a poco, instando a abrirse. Los ojos azules con un poco de lila chocaron con el marrón y lila. “Mierda, Valarr. Pensé que era todo otro sueño.”
Un momento Daeron estaba contra el calor de su cuerpo y al siguiente se había separado como si lo quemara, Valarr intentó ignorar como su cuerpo se tenso y sus manos se apretaron para evitar acercarlo. Daeron se veía mas consciente que anoche y mordía su labio con preocupación.
El Targaryen mayor por dos años se paró de la cama y Valarr se sentó completamente mientras lo veía caminar en el espacioso lugar de un lado a otro con la cabeza inclinada, no se habia dado cuenta que él y Daeron hacían lo mismo cuando estaban preocupados
“No, esto no puede ser real, lo de anoche tiene que ser un invento por mis noches de insomnio. No puede ser real porque sino mi patético comportamiento es real, mi cuenta creada por el puto Lannister es real” Daeron había empezado a divagar como si Valarr no estuviera alli. “El video es real” el rostro de Daeron palideceo y abrió los ojos mirando a la pared como si no pudiera creerlo.
“Luego de que eliminaste la cuenta anoche y mientras dormías, hablé con Matthew y pudo hackear la página para que se borraran completamente tus datos como si no hubieras existido allí” la voz de Valarr predomino la habitación de forma clara y concisa, la voz de una persona destinada a ser escuchada y que cumplía con sus tareas de forma perfecta. “Si alguien intenta buscar tu nombre o apodo, se descargara un virus en sus dispositivos que los dejara inhabilitados de forma permanente y hasta deberán comprarse uno nuevo para utilizar” Valarr se encogió de hombros, no le importaba si alguien debía gastar dinero en cosas nuevas, era lo menos que se merecían si intentaban llegar a Daeron. “Nadie más sabe de esto, solo nosotros y Matthew.” Y Duncan, susurró una parte de su cerebro, pero Valarr la silenció, Daeron no debía preocuparse por eso sino Valarr.
Los hombros de Daeron se relajaron un poco, pero no por completo.
“Tú...“ la voz de Daeron arrastraba un deje de vergüenza y a sus mejillas había vuelto un poco de color. “¿Tú viste el video?”
Valarr se había levantado y se estaba poniendo los zapatos, por un leve momento su mano tembló, fue tan rápido que nadie lo notaría y Valarr actuó como si no hubiera sucedido, cuando terminó se paro en toda su altura. Se veía perfecto, su pantalon de vestir y remera polo en noto negro se veían impecables y no como si hubiera dormido con eso puesto.
“Sí, lo vi” acepto Valarr con un tono simple, sin darle importancia. “Tenía que ver a qué nos enfrentábamos si eso se filtraba” se justifico.
Daeron levantó la vista de sus pies inquietos a Valarr a unos metros.
“Lo lamento por el trauma que te he causado” las palabras de anoche se volvieron a repetir y Daeron intentó una risa para aligerar el ambiente. Valarr se acercó los pasos que los separaban.
“Ser sexual no es algo malo o traumático, Daeron. Aunque si está mal los motivos por el que lo hiciste” Valarr no aparto la mirada de Daeron, el más alto se cruzo de brazos y asintió intendo cortar el tema, pero Valarr continuó. “Igual debes estar tranquilo que no lo pude ver completo, la página pedía pagar la subscripción para verlo” un poco de molestia disimulada salió con la oración.
“Claro, ¿Quién pagaría para ver eso?” intentó bromear Daeron bajando la tensión, no podía encontrar la intensa mirada de frente y por momentos la apartaba y volvía a su primo. “Dioses, lo peor es que debo haberme visto como un idiota que no sabe chupar una polla” las palabras vulgares sacudieron a Valarr pero no lo demostró. Había algo en un rostro tan etéreo como Daeron diciendo malas palabras.
“Te veías caliente, ese dildo por lo menos media nueve pulgadas y tu chupaste la cosa sin problemas” la admisión salió sin pensarlo. Valarr quiso maldecirse luego de soltarlo, las palabras quedaron colgando en el aire. Daeron descruzo los brazos y lo miraba de frente con confusión.
“¿En serio lo crees?” las palabras de Daeron salieron con sincera duda, como si estuviera preguntando sobre el clima y no a su primo si se veía bien chupando una polla falsa. Valarr por dentro ardía de vergüenza, pero no dejó que se notara por fuera. “Bueno, por lo menos tengo un talento” Daeron termino dándole un sonrisa pequeña y un lindo resoplido de risa.
Ambos se miraron sin saber como continuar la conversación.
Bip.
El teléfono de Valarr los sobresalto en el silencio. Salvado.
“Debe ser Kiera, quedamos en reunirnos en la biblioteca y se debe estar preguntando donde estoy” Valarr soltó la mentira con facilidad, Kiera ya no lo esperaba. Revisando sus bolsillos, Valarr sacó trecientos euros que se acercó a dejar en las manos de Daeron. “Para lo que necesites comprarte, nada de drogas, solo toma tus medicamentos recetados” regañó a su primo y se apresuro en su intento de escape. Dearon no se había movido.
Valarr se apresuró a la salida pasando la cocina con prisa hasta llegar a la puerta que daba directo al ascensor. Una vez dentro del gran ascensor con espacio para diez personas, Valarr pudó respirar un poco mejor pero igual empezó a jugar con los anillos que adornaban sus dedos.
La salida del edificio hasta su auto, la ducha rápida en su departamento y el camino a la biblioteca se sintió como un paseo que Valarr había hecho dormido, no se había dado cuenta de todo el movimiento inconsciente que había hecho mientras su mente lo atormentaba con el rostro de Daeron y la confesión.
¿Qué bicho raro le admitía a su primo que vio su video sexual y lo encontró caliente? Genial Valarr, lo arruinaste a lo grande.
“Hola, cariño. No te esperaba aquí” el peso de un cuerpo contra su costado al ingresar a la antigua biblioteca del campus lo devolvió a su entorno. Kiera se colgaba de su hombro derecho dándole una de sus hermosas sonrisas y los murmullo iniciaron unos minutos después, la bibliotecaria tuvo que silenciar a algunas personas. Valarr pudo sentir el peso de ojos sobre ellos, a Kiera le gustaba jugabar y molestar a los demás. “Pensé que no vendrías, yo no lo hubiera hecho despues de pasar una noche con ese hombre hermoso” un suspiro suave dejó los labios pintados de Kiera y sus ojos adquirieron un aire soñador, como siempre cuando hablaba de Daeron.
Valarr rodó los ojos. “Te dije que eso es asqueroso, no pasó nada entre nosotros. Daeron solo necesitaba ayuda en algo.”
“Oh, así le dicen los niños de hoy en día” un resoplido involuntario dejó la boca de Valarr ante el tono en canto. “Vamos a sentarnos y me puedes contar todas las cosas asquerosas de primos Targaryen que hicieron y yo te contaré como fue mi noche, ¿Puedes creer que esta vez la gente está apostando que volveremos a estar juntos en dos semanas?“
Kiera los dirigió hacía una mesa apartada con vista al campo de rugby donde el equipo estaba entrenado, Valarr se adjunto la tarea metal de buscar a Duncan más tarde y hablar sobre lo que vio. Nadie más podía enterarse y la familia de Valarr le pagaba suficiente dinero a Matthew como para que habrá la boca, así que si algo de esto salía a la luz, Valarr ya sabía la vida de quién arruinar. Todos siempre decían lo noble y parecido que era Valarr a su padre Baelor, pero nadie sabía lo protectores y despiadados que podían volverse si la situación lo ameritaba, después de todo seguían siendo Targaryens.
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El día de Valarr había pasado por el torbellino Kiera, como le gustaba llamarlo debido a la extravagante pero dulce mujer. Habían pasado la mañana en la biblioteca, Valarr mirando su teléfono a cada momento como si esperara que alguien le hablara logrando varias burlas de Kiera. Luego habían salido a almorzar a un restaurante de la ciudad y alejado del campus, si bien la universidad de Westeros ofrecía en su cafetería comida de primera calidad, para los estándares Targaryen seguían siendo muy bajos. A la tarde se habían despedido, Kiera tenia una cita con una chica de una de sus clases y Valarr le había deseado lo mejor.
Con su tiempo libre, Valarr se había dedicado a buscar en las residencias universitarias que ofrecía la universidad la habitación de Duncan.
“Tiene que estar aquí en cualquier momento, después de la tutoría con Lyonel siempre va a las duchas comunitarias y se demora un poco” la voz de Raymun Fossoway en su habitación compartida con Duncan rompió el silencio luego de que le permitiera la entrada al Targaryan. Valarr hizo un ruido con la garganta, haciendo notar que lo escuchó pero seguía mirando la habitación de tamaño mediano, evaluando todo el espacio.
Era una habitación compartida con dos camas en cada extremo, dos escritorios medianos y un sillón abajo de la pequeña ventana, Valarr había rechazado el asiento con educación y se quedó parado cerca del lado de Duncan. Todo estaba bien ordenado aunque las prendas de ropa y pertenencias personales se veían viejas y con mucho uso, todo menos un sweater negro que se veía muy pequeño cerca de la almohada, no parecía algo que usaría Duncan. Desde la distancia Valarr pudo notar la buena calidad y el diseño único que lo marcaba como alta costura, parecía algo que fácilmente podría usar él.
Que extraño, la mayoría de los estudiantes que componían la universidad de Westeros que podían permitirse un sweater de diseño preferirían burlarse de Duncan y su beca, como los niños ricos y privilegiados que eran, que salir con el hombre y hasta dejar ropa en su habitación.
“Tal vez quieras un té o agua” Raymun volvió a hablar mientras se sentaba en su cama. “Su majestad” agregó incierto cuando Valarr volteó a verlo con una ceja levantada sin contestar.
Una sonrisa pequeña, casi una mueca imperceptible, se formó en el rostro de Valarr. Sabía que muchos en la universidad veía a su familia como realeza y solían ponerle apodos o llamarlos por títulos reales con burla por detrás, pero no esperaba que este hombre se ponga tan nervioso como para realmente decirle así.
“No, gracias” siempre con el encanto familiar, Valarr negó. Volvió los ojos dispares al sweater con más detenimiento, ahora podía ver casi escondido en un pliegue y oculto por la funda de la almohada que la prenda tenía un pin, no se llegaba a distinguir bien de qué era pero había algo que a Valarr se le hacía familiar.
“Ray, ¿viste mi uniforme de trabajo? Se me hizo tarde con Lyonel y voy a llegar tarde a mi turno” la puerta de la habitación fue abierta con fuerza y el hombre del momento ingresó por la ella. Duncan Tall, un muro de hombre tan alto como su apellido lo anunciaba, su sola presencia disminuía el tamaño de la habitación.
Duncan parecía un ciervo atrapado por los faros de un vehículo, se quedó sosteniendo la puerta mientras miraba a Valarr sin creer que estuviera allí.
Valarr le sonrió de forma amistosa mientras veía con detenimiento como Duncan salía de su estupor y luego, casi de forma imperceptible, sus ojos azules volvieron a ver el sweater en su cama y a Valarr de nuevo. Interesante, esa prenda de ropa podría significar mucho si Valarr descubriera de quién era.
“Duncan” dando un asentimiento con la cabeza en cortesía, Valarr levantó las llaves de su auto. “Quería agradecerte por lo que me dijiste, esperaba poder hablarlo más contigo y podría llevarte a tu trabajo si quieres.”
“¿Por lo que te dije?” Duncan finalmente ingresó a la habitación con prisa y Valarr fingió ignorar como el hombre alto se acercaba a ocultar la prenda de ropa debajo de la almohada vieja. “No es nada, creo que cualquier persona hubiera hecho lo mismo y te hubiera advertido.”
“Cualquier persona hubiera vendido esa información al reportero más cercano por una gran suma de dinero” Valarr lo cortó, Raymun veía la conversación de un lado a otro sin comprenderlos. Bien, entonces Duncan no le estaba contando a nadie más. “Insisto, deja que te lleve al trabajo, es lo menos que puedo hacer.”
Duncan parecía querer negarse pero no encontraba los motivos, por lo que solo apretó los labios y dio un corto asentimiento. Los siguientes minutos fueron Duncan buscando una remera y una gorra negra con el logo de The Tavern, el bar principal cercano al campus universitario, despidiéndose de Raymun con un golpe de hombros y luego señaló el camino de salida para Valarr.
Bajaron las escaleras, porque era uno de los edificios más simples de la universidad que no contaba con ascensor, y se acercaron al elegante y moderno porsche deportivo en la acera. Duncan se apretó en el asiento de acompañante con esfuerzo, pero no se quejó.
Valarr condujo con destreza y velocidad al principio, dejando un silencio expectante para dejar a Duncan con duda. Golpeó de manos, movimiento la rodilla de arriba hacia abajo y acomodando la gorra que tenía puesta al revés en la cabeza, Duncan no parecía soportar el silencio e incomodidad.
“Te prometo que vi esa página por error, no quiero que pienses que soy un pervertido” empezó a hablar Duncan.
“No tienes que justificarte conmigo por las páginas que ves o tus gustos, Duncan” respondió Valarr. “Sí no fuera por ti no sé cuántas personas podrían haber visto ese video de Daeron, en serio te lo agradezco hombre.”
Dando una fluida vuelta con el auto para incorporarse al estacionamiento cercano al bar, Valarr mantuvo su voz afable y amigable, Duncan pareció relajarse un poco ya que sus hombros liberaron tensión.
“Sé que no somos cercanos, pero por lo poco que pude conocerte, sé que eres un hombre confiable” Valarr paró el auto cerca a la entrada y miró al hombre con una mirada sincera aunque atenta, como si estuviera transmitiendo un mensaje, su voz continuó con un borde frío. “Eres un hombre honorable y sé que no harás nada con la información importante que posees de un miembro de la casa Targaryen. Por suerte fuiste tú el que lo vio y puedo confiar en que nadie más lo descubrirá. Si hubiera sido otra persona, bueno lo lamentaría mucho por ellos, la batalla legal y económica que tendrían que librar sin contar con la furia que mi tío Maekar impondrían sobre ellos. También Daeron es una persona muy preciada para mí, no sé cómo podría reaccionar si alguien intentará algo para causar algún tipo de daño.”
La voz de Valarr iba bajando hasta ser un susurro conspirativo, Duncan tenían los ojos azules abiertos con asombro y tragaba con saliva despacio. Valarr fijó sus ojos dispares transmitiendo lo mismo que sus palabras: ferocidad, crítica, amenaza.
“Por suerte fuiste tú, Duncan. Sé que eres de las personas que saben lo difícil que puede ser la vida y lo rápido que te pueden arrebatar las cosas, siempre luchando por todos tus logros. Escuché todo lo que tuvo que hacer tu tutor legal para que pudieras cumplir con los requisitos de la beca y pagar la habitación, ¿Arlan Pennytree, cierto?” Valarr apoyó uno de sus manos sobre el hombro de Duncan, por fuera podría verse como un contacto amistoso pero la mano se había apoyado con ferocidad. “Gran hombre, queremos que siga sintiendo orgullo por ti.”
Una sonrisa que era todo dientes, no amenazante como sus palabras y sus ojos, sino mostrando su belleza y agrado que llegaba a enamorar a las personas, Valarr terminó sus discurso. Duncan solo se quedó en silencio.
“Genial, ahora no quisiera tomar más de tu tiempo, seguro te esperan adentro” Valarr lo soltó y desbloqueó la puerta del auto mientras fingía ver en su muñeca izquierda su reloj rolex.
Duncan no había aportado a la conversación y no parecía querer hacerlo. “Claro, gracias por traerme. Nos vemos, hombre.”
Duncan se bajó y cerró la puerta del auto con fuerza sin querer, pareció arrepentirse al instante ya que sonrió con pena pero igual se dio vuelta para ir al bar, Valarr pudo leer desde los lejos los labios moviéndose con incredulidad.
'¿Qué demonios?'
Una risa pequeña llenó al auto. Eso había sido divertido, capaz un poco innecesario, Valarr no creía que alguien de una posición tan baja como Duncan se arriesgara a enfurecer a su familia, pero no podía arriesgarse, no cuando se trataba de Daeron.
Bueno, había sido un día productivo. Se despertó con Daeron sobre su pecho, pasó la mañana y tarde con Kiera para finalizarlo al hablar con Duncan y asegurarse que nadie más pudiera saber sobre Daeron, de todas formas le enviaría un mensaje a Matthew para que tenga controlado a Duncan y con quién hablaba.
Todo podría mejorar si Daeron le hablara, parecía que su primo prefería ignorarlo para olvidar lo que había sucedido en vez de enfrentarlo, Valarr podía esperar que lo contactara cuando necesitara más dinero. Valarr no era estúpido, sabía que Daeron podría estar emborrachándose en este momento con el dinero, pero prefería brindárselo y poder controlar su consumo que arriesgarse a cualquier estupidez que podría hacer Daeron para conseguirlo.
Sin dudarlo, Valarr dirigió su auto por la ruta hacia el departamento de Daeron. Podría controlar cómo estaba éste, si había comido.
Una llovizna leve había comenzado, Valarr logró llegar al estacionamiento techado antes de mojarse. Subiendo al ascensor, Valarr se miró en el espejo, camisa bordó oscura con los dos primeros botones desabotonados y dentro de un pantalón de vestir negro a medida y zapatos italianos. Pasó una de sus manos con anillos por su cabello, arreglándolo. Cuando llegó a la puerta del departamento, había un sentimiento de expectativa que lo embargaba.
Se podía escuchar música suave de adentro, Valarr dudó antes de golpear la puerta. Solo se escuchó un par de pies caminando, Valarr relajó la mano que no se había percatado había cerrado en un puño apretado.
En la puerta, vistiendo una camiseta de gran tamaño que llegaba pasando sus muslos, Daeron se paró con una mirada distante y feliz: "Valarr, mi salvador" las palabras salieron arrastradas y con aliento a alcohol, Valarr encontraría la situación asquerosa si fuera otra persona, pero con Daeron solo suspiró con resignación.
Alcohol entonces había sido el veneno elegido. Daeron se apartó con lentitud dándole paso. Valarr evaluó el espacio, la mesa ratona en el salón frente al gran sillón estaba llena de botellas de cerveza barata, whiskey y vodka, además de cenizas de cigarrillo y colillas tiradas sin cuidado para la cara madera.
“Justo el hombre que se encontraba en mi mente. Estuve pensando que si tú me das dinero, sería justo que yo también te de algo a cambio” Daeron tomó su brazo con ligereza y lo guio al sillón, donde se sentó muy pegado a él, Valarr podía notar el contraste del pálido muslo de Daeron contra sus pantalones negros, el cuerpo de Daeron estaba caliente contra el suyo.
“No tienes que darme nada a cambio, Daeron. Solo quiero ayudarte” Valarr sabía que se contradecía, darle dinero a Daeron no era ayudarlo, pero no podía dejarlo a su suerte. “Vamos, debes tomar agua después de tanto alcohol y pediré algo para comer.”
Valarr estaba por agarrar su teléfono del bolsillo trasero, cuando una de las manos de Daeron se posicionó sobre su muslo donde empezó a subir y bajar de forma lenta acariciándolo.
“Después de que te fuiste me quede pensando en que encontraste mi video caliente y tal vez si te gusto, podría envíartelo” la mano subió más pero no llegó a un toque indebido. Valarr levantó la cabeza luego de que la oración tomara consciencia dentro de sí. “Me darías dinero, pero no sería gratis. Es un ganar-ganar.”
Daeron parecía que había llegado a una idea excelente mientras que Valarr no podía creer lo que oía, el alcohol realmente debe estar afectando al Targaryen mayor.
“No Daeron, te daré dinero porque no quiero que hagas eso” las palabras salieron como si le estuviera explicando a un niño pequeño. “Además te arrepentirás mucho de esto cuando estés sobrio y te des cuenta de lo que me estás ofreciendo.”
“Pero dijiste que me veía caliente, eso significa que te gusto y quiero darte algo que te guste por ayudarme” Daeron protestó.
Valarr negó con la cabeza. “Me gustaría mucho que nos olvidáramos de ese video y esa pagina.”
El cerebro borracho de Daeron no podía comprenderlo. Valarr se levantó del sillón y sacó su teléfono en una forma sutil de cortar la conversación pero una notificación de mensaje sin leer de Príncipe Soñador lo extraño.
Principe Soñador Archivo adjunto, video de doce minutos con tres segundos
Enviado 14 p.m
Las cejas de Valarr se levantaron en una expresión de incredulidad, ¿Cómo había pasado por alto el mensaje?
Daeron había aprovechado su momento de distracción para acercarse y apoyarse sobre su pecho como un gatito escurridizo que busca mimos. “¿Ves? El yo consciente tuvo la misma idea y por eso te envió eso más temprano.”
Valarr tragó saliva mientras la imagen en miniatura de Daeron sobre su cama le devolvía la mirada, por un momento su dedo se situó sobre el botón de eliminar con vacilación pero terminó apretándolo. “El tú consciente y yo tendremos una charla cuando vuelva” Valarr separó a Daeron de sí y tomó su codo para llevarlo a la cocina donde lo sentó para buscar una vaso con agua y dejarlo enfrente del rubio. “Ahora bebe”
Daeron lo miró con ojos azules que parecieron perder su estado de borrachez por un momento como si lo estuviera evaluando, pero se fue con rapidez y en cambio una hermosa sonrisa se formo. “Claro, lo siento por molestarte, Valarr” Daeron tomó el vaso con agua y empezó a jugar con el deslizándolo por la mesa sin beber. “¿Te quedaras esta noche? Duermo mejor cuando estas allí conmigo, como cuando éramos pequeños”
Valarr le sonrió a cambio y asintió con la cabeza, tal vez si no hubiera estado distraído por el rostro de Daeron y la propuesta de quedarse hubiera recordado como era Daeron de niño y como nunca abandonaba una idea cuando creía que era buena. Tal vez si hubiera pensado un poco más habría sido consciente más temprano del pozo de depravación en el que se metería y habrían evitado el desastre en el futuro.
